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Barry, el perro salvador de los Alpes

Barry era un perro rescatista en los Alpes suizos, famoso por salvar a más de cuarenta viajeros perdidos en la nieve. A pesar de su valentía, fue herido mortalmente por un soldado al que intentó salvar. La historia se utiliza como una alegoría sobre la necesidad de un salvador, comparando a Barry con Jesucristo, quien vino a buscar y salvar a los perdidos.
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Barry, el perro salvador de los Alpes

Barry era un perro rescatista en los Alpes suizos, famoso por salvar a más de cuarenta viajeros perdidos en la nieve. A pesar de su valentía, fue herido mortalmente por un soldado al que intentó salvar. La historia se utiliza como una alegoría sobre la necesidad de un salvador, comparando a Barry con Jesucristo, quien vino a buscar y salvar a los perdidos.
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Barry

Barry era un perro en las altas montañas de los Alpes de Suiza,


donde fue entrenado por monjes de un monasterio situado en el
gran Paso de San Bernardo. Junto con otros perros, aprendió a
buscar y rescatar viajeros que muy a menudo se perdían en las
nevazones y a veces se quedaban sepultados bajo la nieve.
Entre todos, Barry era el que tenía más éxito en su trabajo. Por
sendas angostas, a través de cerros peñascosos y escarpados,
Barry iba en medio de tempestades de viento y nieve hasta
encontrar al perdido. Tan renombrado era que hoy día hay una
estatua que lo honra.
Amarrado a su cuello llevaba una cantimplora de vino y un
paquete de alimentos que ayudaban al viajero a recobrar
suficientes fuerzas como para que el perro le guiara al albergue.
Si encontraba al viajante inconsciente, se tendía al lado de él,
tratando de calentarle el cuerpo congelado hasta que llegara
socorro.
Barry era excepcional, pues parecía saber por un instinto
sobrenatural cuando alguien estaba en peligro, y no descansaba
ni volvía al monasterio hasta encontrarlo. Ese solo animal rescató
a más de cuarenta personas. Con el paso de los años, se le
disminuían las fuerzas, y los monjes ya no le permitían salir
como antes. No obstante, cuando veía que otros perros partían,
apenas podía ser refrenado.
Cierta noche fría y tempestuosa, Barry corrió a la puerta
gimiendo con insistencia, y los monjes sabían que quería salir
como antes. Trataron de calmarlo, pero fue inútil; así, pensando
que volvería luego, lo soltaron. Con un ladrido de satisfacción,
Barry brincó por la puerta y desapareció en la noche. Hacía un
frío taladrante y un viento huracanado lanzaba la nieve con furia,
haciendo casi imposible caminar.
Un soldado, tratando de cruzar el paso ese día, se había
extraviado. Caminó hasta caer exhausto en la nieve. Luchó por
incorporarse pero no pudo, y poco a poco le sobrevino un
estupor hasta quedar inconsciente, tapado por la nieve. Algún
sentido especial le había comunicado a Barry la extrema
necesidad.
Con su nariz casi rozando la nieve, buscó hasta ubicar el rastro
de un ser humano. Emitiendo un corto ladrido de éxito, escarbó
para descubrir el cuerpo semicongelado, y se tendió al lado.
Al entibiarse el cuerpo del soldado, éste volvió en sí. Abriendo
los ojos, vio el enorme perro al lado suyo. Pensó que era un
lobo, y reaccionó inmediatamente para defenderse. Sacó su daga
y la hundió en el pecho del perro. Estremeciéndose
violentamente, el perro murió, muerto por la mano del soldado a
quien había rescatado.
Tú que lees esta historia debes identificarte con ese soldado
perdido, pues de la misma manera te has extraviado de Dios,
perdiéndote en el pecado. La Biblia dice que “todos nosotros nos
descarriamos ... cada cual por su camino”, Isaías 53.6. De no
haber quién te busque y te salve, perecerás para siempre.
Para eso vino el Salvador, no desde un monasterio a pocos
kilómetros de distancia, sino del cielo mismo.
Vino a buscar y salvar lo que se había perdido, a salvarte a ti.
Recuerda que Él fue rechazado; le gritaron, “Crucifícale,
crucifícale;” y fue muerto. Sin embargo, por su muerte nos
redimió de la condenación eterna de nuestros pecados, y hoy
vive para siempre. Ni otro, ni otra, murió por ti, ni vive para
salvar.
A todos los que le aceptan, el Señor Jesús les puede salvar
eternamente. En particular a ti -- si tú quieres recibirle.

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