I.
MONICIÓN DE ENTRADA
Estimados Padres de familia, docentes, estudiantes y amigos todos: bienvenidos y gracias por
acompañarnos.
Alcanzamos el final de un ciclo escolar con la mirada puesta en el siguiente paso: la
universidad, el encuentro con otros amigos y abiertos a las nuevas experiencias que nos esperan.
Mientras terminamos nuestra etapa básica de estudio, es conveniente que miremos hacia atrás,
para ver lo que hemos aprendido, para agradecer a Dios, a nuestros Padres, Maestros y
compañeros por todo lo bueno y lo malo que hemos vivido en esta etapa que finalizó. (pequeña
pausa)
Queremos hacer de nuestro mundo un jardín. Deseamos que la semilla que en estos años echó
raíces en nuestro corazón, crezca como un árbol y rinda sus frutos. Queremos llenar nuestro
mundo de color, porque Jesús nos invita a compartir su alegría y porque queremos seguir
tatuando cada día en nuestro corazón, el lema: de buenos a mejores.
Nos ponemos todos de pie y entonemos el canto de entrada.
II. PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 28, 10-22ª
En aquel tiempo, Jacob salió de Bersebá y se dirigió a Jarán. Al llegar a cierto lugar, se dispuso
a pasar ahí la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó entonces una piedra, se la puso de
almohada y se acostó en aquel sitio. Y tuvo un sueño: Soñó una escalera que se apoyaba en
tierra y con la punta tocaba el cielo, y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Vio que el
Señor estaba en lo alto de la escalera y oyó que le decía: "Yo soy el Señor, el Dios de tu padre,
Abraham, y el Dios de Isaac. Te voy a dar a ti y a tus descendientes la tierra en que estás
acostado. Tus descendientes van a ser tan numerosos como el polvo de la tierra y te extenderás
hacia el oriente y el poniente, hacia el norte y hacia el sur; por ti y por tus descendientes serán
bendecidos todos los pueblos de la tierra. Yo estoy contigo, te cuidaré por dondequiera que
vayas, te haré regresar a esta tierra y no te abandonaré ni dejaré de cumplir lo que te he
prometido". Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: "Realmente el Señor está en este lugar y
yo no lo sabía". Y exclamó asustado: "¡Qué terrible es este lugar! Es nada menos que la casa de
Dios y la puerta del cielo". Jacob se levantó de madrugada, y tomando la piedra que se había
puesto de almohada, la colocó como un memorial y derramó aceite sobre ella. Y a aquella
ciudad le puso por nombre Betel, aunque su nombre primitivo era Luz. Jacob hizo una promesa,
diciendo: "Si Dios está conmigo, si me cuida en el viaje que estoy haciendo, si me da pan para
comer y ropa para vestirme, si vuelvo sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será
mi Dios y esta piedra que he colocado como memorial, será casa de Dios. Y de todo lo que el
Señor me dé, le pagaré el diezmo".
Palabra de Dios.
III. SALMO RESPONSORIAL
Al salmo vamos a contestar: Señor, en ti confío.
Tú que vives al amparo del Altísimo y descansas a la sombra del Todopoderoso, dile al Señor:
"Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío".
R. Señor, en ti confío.
Él te librará de la red del cazador y de la peste funesta. Te cubrirá con sus alas y te refugiarás
bajo sus plumas.
R. Señor, en ti confío.
"Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, yo te libraré y te pondré a salvo. Cuando
tú me invoques, yo te escucharé; en tus angustias estaré contigo".
R. Señor, en ti confío.
IV. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del
Evangelio. R. Aleluya.
V. EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y
le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir".
Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía
flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues
pensaba: "Con sólo tocar su manto, me curaré". Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: "Hija, ten
confianza; tu fe te ha curado". Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer. Cuando llegó
a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo:
"Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida". Y todos se burlaron de él. En cuanto
hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se
difundió por toda aquella región. Palabra del Señor.
VI. ORACIÓN DE LOS FIELES
Desde la confianza y desde la gratitud, elevemos nuestra oración al Padre diciendo:
R/. Escúchanos, Señor.
1. Por la Iglesia Universal: Que todos los que conformamos la Iglesia, sepamos crecer en la
fe y en el testimonio de vida cristiana, para acrecentar el anhelo de colaborar en la misión
salvadora de tu Hijo. Oremos R/.
2. Por nuestros gobernantes: Que esta acción de gracias nos ayude a tomar conciencia de la
responsabilidad que tenemos para construir un país donde disfrutemos justicia,
fraternidad y solidaridad; en comunión con todos. Oremos R/.
3. Por nuestros Padres, que han sido para nosotros canal de tu amor y de tu providencia,
para que sepamos corresponder a tu bondad mediante nuestro testimonio de servicio
fraterno. Oremos R/.
4. Por nuestra comunidad educativa, para que, a través de ella, sigas derramando
bendiciones a todos los que integramos nuestra hermosa casa de estudio y para que
respalde la obra que Tú le has encomendado. Oremos R/.
5. Por la Generación 2018-2021, para que bendigas nuestros pasos en esta nueva etapa que
ya inició y para que sepamos descubrir tu presencia a donde vayamos, fieles a tu
invitación de ser promotores de vida y fraternidad. Oremos R/.
Sacerdote: Escucha Señor nuestra oración, la que formulamos en voz alta, la que cada uno de
nosotros guarda en su corazón, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
VII. PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Señor te presentamos estas ofrendas, frutos de nuestro trabajo, junto a los buenos recuerdos, las
esperanzas, los sueños y deseos que tenemos de construir un mundo mejor.
La mochila en la que llevamos muchas cosas, para estudiar, para jugar, para ir de excursión,
para las convivencias, en ella guardamos muchos recuerdos.
Diario escolar en el que fuimos apuntando lo que aprendimos y aquellas tareas que los maestros
dejaba para repasar la clase y crecer en conocimiento.
En la Biblia encontramos tu Palabra que nos enseña a querer, a orar y a servir.
Las Flores, son el signo de la gratitud que llena el corazón de toda esta Asamblea. Ellas nos
recuerdan la belleza de la obra que Tú has realizado en estos jóvenes.
Por último, te presentamos el Pan y el Vino, signos del Amor que hemos disfrutado en estos
años de formación. Amor que puesto en tus manos se convierte en presencia viva de Jesucristo,
que se entrega por amor a ti y a los hombres, nuestros hermanos.
VIII. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
IX. LITURGIA EUCARÍSTICA
X. PADRE NUESTRO
XI. SALUDO DE PAZ
XII. CORDERO DE DIOS
XIII. ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
XIV. ACCIÓN DE GRACIAS
Alumno: Padre, te damos gracias por el privilegio de la vida que tú nos has brindado para que
la vivamos en plenitud. Te damos gracias por esta etapa formativa en la cual te has manifestado
a través de quienes nos han acompañado con paciencia y amor en nuestro proceso formativo.
Que sigamos respondiendo asertivamente a la vocación a la que Tú nos llamas.
Padre o Madre de familia: Padre, en tus manos ponemos el tesoro más grande que tenemos y
que hemos recibido de ti: nuestros hijos. Con María y José, los presentamos ante ti para que tu
Espíritu sea su guía, los anime y los impulse a crecer en el amor a tu Hijo y al prójimo.
Maestro/a: Padre, desde la esperanza, te damos gracias por el privilegio de haber participado
en el proceso educativo de estos jóvenes. Somos testigos de tu acción en ellos. Hoy los
ponemos en tus manos para que, según el anhelo de tu siervo Gabriel Taborin, sean “buenos
ciudadanos para la sociedad y un día sean también candidatos para el cielo”.
XV. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN