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Biografía de Claudio, emperador romano

El documento proporciona información sobre Claudio, el cuarto emperador romano. Brevemente: 1) Nació en el 10 a.C. en la Galia y gobernó desde el 41 al 54 d.C., expandiendo las fronteras del imperio al conquistar Britania. 2) Tuvo una infancia difícil debido a sus defectos físicos pero destacó como estudiante e historiador. 3) Fue proclamado emperador de forma inesperada tras el asesinato de su sobrino Calígula a manos de la guardia pretoriana.

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Biografía de Claudio, emperador romano

El documento proporciona información sobre Claudio, el cuarto emperador romano. Brevemente: 1) Nació en el 10 a.C. en la Galia y gobernó desde el 41 al 54 d.C., expandiendo las fronteras del imperio al conquistar Britania. 2) Tuvo una infancia difícil debido a sus defectos físicos pero destacó como estudiante e historiador. 3) Fue proclamado emperador de forma inesperada tras el asesinato de su sobrino Calígula a manos de la guardia pretoriana.

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Claudio

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Para otros usos de este término, véase Claudio (desambiguación).
«Claudius» redirige aquí. Para el género de tortugas, véase Claudius angustatus.
Claudio
Emperador romano
Claudius Gabies Louvre [Link]
Reinado
24 de enero de 41-13 de octubre de 54
Predecesor Calígula
Sucesor Nerón
Información personal
Nombre secular Tiberius Claudius Drusus Nero
Nacimiento 1 de agosto de 10 a. C.
Lugdunum, Galia Lugdunense
Fallecimiento 13 de octubre de 54 (63 años)
Roma o Sinuessa, Italia
Familia
Dinastía Julio-Claudia
Padre Druso el Mayor
Madre Antonia la Menor
Cónyuge Plaucia Urgulanila (9-24)
Elia Petina (28–31)
Mesalina (38-48)
Agripina (49-54)
Descendencia Claudio Druso
Claudia Antonia
Claudia Octavia
Británico
Nerón (adoptivo)
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Tiberio Claudio César Augusto Germánicon. 1 (en latín Tiberius Claudius Caesar
Augustus Germanicus; Lugdunum, 1 de agosto de 10 a. C.n. 2n. 3-Roma, 13 de octubre
de 54 d. C.n. 4), historiador y político romano, fue el cuarto emperador romano de
la dinastía Julio-Claudia, y gobernó desde el 24 de enero del año 41, hasta su
muerte en el año 54. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador
romano nacido fuera de la península itálica. Sus cenizas fueron depositadas en el
mausoleo de Augusto.

Permaneció apartado del poder por sus deficiencias físicas —cojera y tartamudez—
hasta que su sobrino Calígula, tras convertirse en emperador, lo nombró cónsul y
senador.

La poca actuación en el terreno político que representaba su familia le sirvió para


sobrevivir en las distintas conjuras que provocaron la caída de Tiberio y Calígula.

En esta última conjura, los pretorianos que asesinaron a su sobrino lo encontraron


tras una cortina, donde se había escondido creyendo que lo iban a matar. Tras la
muerte de Calígula, Claudio era el único hombre adulto de su familia. Este motivo,
junto a su aparente debilidad y su inexperiencia política, hicieron que la guardia
pretoriana lo proclamara emperador, pensando tal vez que sería un títere fácil de
controlar.

Pese a sus taras físicas, su falta de experiencia política y que lo considerasen


tonto y padeciera complejos de inferioridad por causa de burlas desde su niñez y
estigmatizado por su propia madre, Claudio fue un brillante estudiante, gobernante
y estratega militar, además de ser querido por el pueblo y ser el hombre más
poderoso del mundo conocido.

Su gobierno fue de gran prosperidad en la administración y en el terreno militar.


Durante su reinado, las fronteras del Imperio romano se expandieron, debido a la
conquista de Britania. El emperador se tomó un interés personal en el Derecho,
presidiendo juicios públicos y llegando a promulgar veinte edictos al día.

En cualquier caso, se le vio como un personaje vulnerable, especialmente entre la


aristocracia. Claudio se vio obligado a defender constantemente su posición
descubriendo sediciones, lo que se tradujo en la muerte de muchos senadores
romanos.

Claudio también se enfrentó a serios reveses en su vida familiar, uno de los cuales
podría haber supuesto su asesinato. Estos sucesos dañaron su reputación entre los
escritores antiguos, si bien los historiadores más recientes han revisado estas
opiniones.

Índice
1 Vida
1.1 Familia
1.2 Primeros años
1.3 Historiador
1.4 Tiberio, su tío, como emperador
1.5 Calígula, su sobrino, como emperador
1.6 Claudio es proclamado emperador
1.7 Muerte, deificación y reputación
2 Su gobierno
2.1 Expansión del Imperio
2.2 Obras públicas
2.3 Obra judicial, legislativa y administrativa
2.4 Claudio y el Senado
2.5 El secretariado y la centralización de poderes
2.6 Reformas religiosas y juegos
3 Semblanza del César
4 Matrimonios
5 Obras de erudición y su impacto
6 Antepasados de Claudio
7 Claudio en la literatura, cine y televisión
7.1 Novelas históricas
7.2 Teatro
7.3 Televisión
7.4 Películas y series históricas
8 Enlaces externos
9 Notas
10 Referencias
11 Bibliografía
11.1 Fuentes antiguas
11.2 Obras modernas
11.3 Fuentes antiguas
11.4 Biografías modernas
Vida
Familia
Nació en la ciudad gala de Lugdunum (actual Lyon), bajo el imperio de su tío abuelo
Augusto y su abuela Livia. Sus padres fueron el cuestor y pretor Druso el Mayor y
su esposa Antonia la Menor. Sus hermanos mayores fueron Germánico y Livila. Sus
abuelos maternos fueron Marco Antonio y Octavia. Se rumorea que su madre pudo tener
otros dos hijos, muertos en edad temprana. Claudio creyó el rumor de que su padre
era, en realidad, hijo ilegítimo de Augusto.

Primeros años
Tenía un año cuando su padre murió y quedó a cargo de una madre que no le tenía
mucho aprecio y que nunca más volvió a casarse. Durante su infancia padeció un
síndrome de complejo de inferioridad, algo que le recordaba su madre continuamente,
y por ello era tartamudo. Además, que enfermara continuamente era algo que
avergonzaba a la familia imperial, su familia. Su madre se refería a él como un
«monstruo» y le utilizaba como ejemplo de estupidez. Le dejó a cargo de su abuela
Livia durante algunos años y ésta prácticamente odiaba a su nieto, puesto que le
enviaba cartas donde le recriminaba cualquier cosa.1 En aquel momento,
curiosamente, se consideró que Claudio era inaceptable para desempeñar cargos
públicos.

La imposición de la toga viril se hizo en secreto y su tío abuelo, el emperador


Augusto, lo relegó a un puesto secundario en el cargo sacerdotal. Claudio quedó
bajo el cuidado de un «antiguo conductor de mulas» para que «le mantuviese bajo una
cierta disciplina», partiendo de la lógica de que su condición se debía «a la
vaguería y a la falta de espíritu».n. 5

En la adolescencia su tartamudeo empezó a desaparecer y su familia descubrió que


era muy inteligente. A los 17 años (7), Tito Livio fue contratado como su tutor
para enseñarle historia, con la asistencia de Sulpicio Flavio. Claudio pasó mucho
tiempo con este último y con el filósofo estoico Atenodoro Cananita. Su tío abuelo,
el emperador, según una carta, se sorprendió ante la oratoria de su sobrino nieto y
comenzó a tener expectativas sobre su futuro político.2 Estudió matemáticas,
gramática, geometría e historia y aprendió medicina y griego, además de leer obras
de Atenodoro.

Sestercio romano de la época de Claudio. Este tipo de monedas fueron acuñadas por
primera vez para conmemorar el nacimiento del hijo de Claudio, Británico en el año
41.
Historiador
Según Vincent Scramuzza, cuando Claudio decidió escribir sobre las guerras civiles
de la República romana fue demasiado verídico y demasiado crítico con su tío abuelo
Augusto.3 Algunos apuntan que sirvió para recordar al emperador que su sobrino
nieto Claudio era descendiente directo de Marco Antonio[cita requerida]. Tanto su
abuela como su madre intervinieron y apartaron a Claudio de la esfera política. Lo
que resulta curioso es que, cuando años después retomó su faceta como escritor,
obvió estas guerras civiles.

Tal vez por ello, cuando se erigió el arco del triunfo de Pavía en el año 8 su
nombre apareció junto a los príncipes fallecidos Cayo y Lucio César y el de sus
sobrinos. Otros, incluso, dicen que su nombre no aparecía y que fue él, años
después, quien ordenó que lo escribieran.4 A pesar de ello, el emperador Augusto le
nombró representante de los caballeros de Roma.

Tiberio, su tío, como emperador


Artículo principal: Tiberio
Su tío abuelo Augusto murió en el año 14 y fue su tío Tiberio quien lo sucedió como
emperador. A él le pidió comenzar el cursus honorum y el nuevo emperador le otorgó
un rango consular. Pero, cuando tiempo después volvió a solicitar un cargo
político, su tío se lo negó.
Entendiendo que su tío Tiberio no tenía intención de otorgarle un puesto político,
Claudio decidió retirarse y dedicarse a una vida académica. Escribió varias obras
históricas: una dedicada a los cartagineses y a los fenicios, otra a los etruscos,
un tratado sobre el juego de los dados, una autobiografía y una sobre la historia
de Roma desde Octavio Augusto, con todas las guerras civiles. Plinio el Viejo le
incluyó en la lista de los cien escritores más importantes de Roma.

Curiosamente, aunque su familia no le tenía mucho aprecio, el pueblo romano sí: los
équites lo eligieron para encabezar su delegación; cuando su casa se quemó, el
Senado exigió que fuese reconstruida y que se pagara con el erario público; y
además, solicitaron que fuese admitido en los debates del Senado. Su tío Tiberio
rechazó estas dos últimas propuestas, pero el sentimiento permaneció ahí. Cuando
murió su primo Druso, Claudio fue señalado por algunos como posible nuevo
emperador. Sin embargo, en aquel momento el pretor Sejano tenía mucho poder y
Claudio prefirió no fomentar esta posibilidad.

Calígula, su sobrino, como emperador


Artículo principal: Calígula
Cuando el emperador Tiberio murió, le sucedió Calígula. El sobrino de Claudio sí
decidió otorgarle cargos políticos y en el año 37 le nombró su compañero en el
consulado y senador, como si así honrara la memoria de una de las pocas personas
que apreciaron a Claudio: Germánico, que era su padre y el hermano de Claudio.
Pero, con el tiempo, el nuevo emperador empezó a burlarse de su tío Claudio y le
hacía pagar enormes sumas de dinero o lo humillaba en el senado. Según Dión Casio,
Claudio enfermó y adelgazó muchísimo en aquella época por culpa del estrés.n. 6

Claudio es proclamado emperador

Grato proclama a Claudio emperador. Detalle del cuadro A Roman Emperor 41AD (Un
emperador romano, 41 d. C.), por Lawrence Alma-Tadema, 1871.
Calígula fue asesinado el 24 de enero del 41, víctima de una conspiración a gran
escala en la cual estaban involucrados el propio comandante de la Guardia
pretoriana, Casio Querea, y varios senadores romanos. No existe ninguna evidencia
de que Claudio tuviese algo que ver con el asesinato, aunque se ha argumentado que
conocía el complot, ya que abandonó la escena del crimen poco antes de los hechos.5
Sin embargo, tras la muerte de Calígula, así como de su esposa y su hija, parecía
claro que Casio tenía intención de ir más allá de los planes conspiratorios y
pretendía borrar del mapa a la familia imperial por completo. En el caos posterior
al asesinato, Claudio vio cómo los guardias germanos privados de Calígula mataban a
varios aristócratas que no estaban involucrados en la conspiración, incluyendo a
algunos de sus amigos.

Preocupado por su propia supervivencia, Claudio huyó del palacio para esconderse.
Según los relatos tradicionales, un soldado pretoriano llamado Grato le encontró
escondido detrás de una cortina, con miedo a que también lo mataran a él, y de
forma inesperada le proclamó imperator.6

También es posible que una sección de la guardia pretoriana tuviese planeado buscar
a Claudio. Puede incluso que con la aprobación del propio Claudio, en caso de que
fuese cierto que estaba al tanto de lo que iba a ocurrir. De cualquier forma, el
batallón le aseguró que no buscaba venganza y Claudio los acompañó hasta el
campamento pretoriano en las afueras de Roma, donde fue proclamado emperador de
forma unánime.

La cojera y la tartamudez que padecía posiblemente le evitaron el fatal destino


sufrido por muchos nobles durante las purgas de su tío Tiberio, hijo adoptivo de
Augusto y el irracional reinado de su sobrino Calígula. Con el asesinato de
Calígula, junto con parte de su familia y la mayoría de sus seguidores, Claudio
quedó como el único hombre adulto de su familia y heredero de Augusto.

El Senado se reunió rápidamente y se puso a debatir un cambio de gobierno, que


acabó degenerando en una discusión sobre quién debería ser ahora el nuevo princeps.
Cuando conocieron la proclamación de Claudio por la Guardia pretoriana, exigieron
que Claudio les fuera presentado para aprobación. Claudio se negó a esta aprobación
y reclamó su derecho a gobernar por ser nieto de Augusto y sobrino de Tiberio,
sintiendo el peligro que supondría ceder a la exigencia del Senado y aprovechando
el respaldo de los soldados pretorianos.

Algunos historiadores, y en particular Josefo,7 sostienen que Claudio obró así por
consejo del rey de Judea, Herodes Agripa. En todo caso, una versión anterior de
esos hechos relatada por el mismo autor, disminuye la influencia de Herodes8 por lo
que no es posible conocer en qué medida pudo este influir en los acontecimientos.
Finalmente el Senado se vio obligado a rectificar y, en contraprestación, Claudio
perdonó a casi todos los asesinos.

Fue finalmente entronizado el 24 de agosto de 41. El Senado le exigió que


renunciara a su título de imperator. Claudio aceptó inicialmente, posiblemente por
tener una ideología republicana, aunque sí conservó el título de Augusto, fue
llamado César y podía emitir edictos como un emperador. Su segundo gesto
inteligente fue el de entregar a cada soldado de la Guardia pretoriana 15 000
sestercios, procedentes de la herencia familiar, para granjearse su favor. Por su
parte, la rebelión de Lucio Arruncio Camilo Escriboniano en Dalmacia se saldó con
un rotundo fracaso, que culminó con la muerte del propio instigador y con la
concesión de los títulos Claudia Pia Fidelis a las legiones VII Macedonica y XI.

Claudio llevó a cabo una serie de pasos con el fin de legitimar su gobierno frente
a posibles usurpadores del trono, la mayoría enfatizando su lugar dentro de la
familia Julio-Claudia. Adoptó el nombre César como cognomen, dado que seguía
teniendo mucho peso entre el pueblo. Para ello se quitó el cognomen Nerón, que
había adoptado como paterfamilias de los Claudio-Nerón cuando su hermano Germánico
fue adoptado en otra familia. Aunque nunca había llegado a ser adoptado
oficialmente por Augusto o por sus sucesores, Claudio era el nieto natural de Livia
Drusila, la esposa de Augusto, por lo que se sentía suficientemente legitimado para
ostentar el nombre de esa familia.

También adoptó el título Augusto, como hicieron los dos emperadores anteriores al
llegar al trono. Mantuvo el nombre honorífico Germánico para mostrar con ello su
conexión con su hermano, un militar considerado un héroe por los ciudadanos
romanos. Deificó a su abuela paterna Livia, para remarcar su posición como esposa
del divino Augusto y su reputación en el gobierno. Por último, Claudio usaba
frecuentemente el término "filius Drusi" (hijo de Druso) en sus títulos, para
recordar al pueblo a su ya legendario padre, y así atribuirse parte de su
reputación.

Al haber sido proclamado emperador por iniciativa de la Guardia pretoriana y no del


Senado, lo cual marcó un precedente en la historia de Roma, la reputación de
Claudio sufrió entre los historiadores y escritores antiguos, tales como Séneca.
Además, fue el primer emperador que recurrió al soborno como forma de asegurarse la
lealtad del Ejército. Esto, sin embargo, no es del todo exacto pues Tiberio y
Augusto dejaron regalos para el Ejército y la Guardia en sus testamentos, y a la
muerte de Calígula parece que se habría esperado lo mismo, si bien no existía
ningún testamento. Claudio demostró su gratitud a la Guardia pretoriana e incluso
durante la primera parte de su reinado, llegó a ordenar la acuñación de monedas en
las que se honraba a los soldados pretorianos en Roma.

Muerte, deificación y reputación


Roma, Basílica de Santi Giovanni e Paolo al Celio. La imagen muestra los restos del
antiguo templo romano al dios Claudio.
El consenso general entre los historiadores antiguos es que Claudio fue asesinado
mediante el envenenamiento, posiblemente utilizando setas, y que murió en las
primeras horas del día 13 de octubre del año 54.9 Sin embargo, los relatos muestran
importantes discrepancias. Algunos dicen que Claudio estaba en Roma10 mientras que
otros afirman que estaba en Sinuessa.11 Algunos sugieren que tanto Haloto, su
catador, como Jenofonte, su doctor, o la infame envenenadora Locusta, podrían haber
sido los administradores de la sustancia mortal.12 Algunos dicen que murió tras un
prolongado sufrimiento luego de una sola dosis administrada en la cena, y algunos
afirman que se recuperó y fue envenenado de nuevo.10 Casi todos implican a su
última esposa, Agripina, la madre de Nerón e hijo adoptivo de Claudio, como
instigadora.

Agripina y Claudio se habían ido enfrentando cada vez más en los meses anteriores a
su muerte. Esto llevó a un momento en el que Claudio comenzó a lamentarse
abiertamente de su mala elección de esposas, y comenzó a hacer comentarios sobre la
cercanía de su hijo Británico a la mayoría de edad, pensando en que ocupase su
lugar en la familia real.13 Agripina tenía, por tanto, motivos para asegurarse el
ascenso de Nerón al trono, antes de que Británico pudiese ganar poder.

En la actualidad, algunos autores han puesto en duda si Claudio fue efectivamente


asesinado, si simplemente sucumbió ante una enfermedad o a su propia vejez.n. 7
Algunos estudiosos modernos aluden a la universalidad de las antiguas acusaciones
como fuentes de credibilidad para la existencia de un crimen.n. 8

Las cenizas de Claudio fueron enterradas en el Mausoleo de Augusto el 24 de


octubre, tras un funeral de carácter imperial.

Claudio fue deificado por su hijo adoptivo Nerón y por el Senado casi de forma
inmediata.14 Quienes califican este acto de cínico deben considerar que, lo fuera o
no, dicho acto difícilmente habría beneficiado a aquellos involucrados en el caso
que Claudio hubiese sido “odiado” tal como afirman muchos historiadores antiguos y
modernos. Muchos de los partidarios menos fieles de Claudio pronto se pasaron a la
facción de Nerón.

Apoteosis de Claudio en sardonice, realizado en un taller imperial de Roma hacia


54.
El testamento de Claudio había sido modificado poco antes de su muerte, puede que
para recomendar como sucesores a Nerón y a Británico conjuntamente o quizás solo a
Británico, que en pocos meses alcanzaría la mayoría de edad. Agripina había enviado
a Narciso fuera de la ciudad poco antes de la muerte de Claudio y, tras el
magnicido, también lo mandó matar. El último acto de Narciso fue quemar toda la
correspondencia de Claudio, posiblemente para que el nuevo régimen hostil a los
partidarios de Claudio no pudiese usar sus contenidos. Por ello, los motivos
privados de Claudio sobre sus políticas y motivos se perdieron en la historia.

Nerón criticó a menudo al fallecido emperador Claudio y muchas de las leyes y


edictos de Claudio fueron derogados, bajo el argumento de que este había sido
demasiado estúpido y senil como para realmente haber querido aplicarlos.15 El
templo de Claudio quedó sin terminar después de que solo se hubiesen construido
parte de sus cimientos, y finalmente se ocupó el lugar con un edificio en honor a
Nerón.16

La dinastía Flavia, que había escalado posiciones entre la aristocracia bajo el


reinado de Claudio, tomó una postura distinta ante el emperador. Estaban en una
posición en la que debían fortalecer su legitimación al trono, a la vez que
justificar la caída de la dinastía Julio-Claudia. Para ello echaron mano de la
figura de Claudio y la contrastaron con la de Nerón en un intento por mostrarse
asociados con la antigua prosperidad. Se emitieron monedas conmemorativas de
Claudio y de su hijo natural, Británico, que había sido amigo personal del
siguiente emperador Tito. Bajo su reinado se completó definitivamente el Templo de
Claudio.16 Sin embargo, a medida que los flavios se fueron consolidando en el
poder, necesitaron enfatizar mejor sus propias credenciales, y sus referencias a
Claudio cesaron. Por el contrario, fue ubicado dentro de los otros emperadores de
la ya caída dinastía Julio-Claudia.

Todos los principales historiadores antiguos (Tácito, Suetonio y Dión Casio),


escribieron en una época en la que la dinastía Flavia ya había llegado a su fin.
Todos pertenecieron también a las clases senatorial o ecuestre. Siendo los tres
senadores o équites, tomaron parte a favor del Senado en la mayoría de los
conflictos con el princeps y compartieron los puntos de vista senatoriales sobre el
emperador Claudio lo que supuso, conscientemente o no, una visión sesgada de los
hechos. Suetonio, que perdió el acceso a los archivos oficiales poco después de
haber comenzado su trabajo, se vio obligado a depender del relato de terceros en lo
tocante al emperador Claudio (a excepción de las cartas de Augusto, que había
recopilado anteriormente). Y es por ello mismo que en ningún momento lo cita.
Suetonio presenta a Claudio como una figura ridícula, quitando importancia a muchos
de sus actos y atribuyendo a sus ayudantes las decisiones afortunadas que no podían
negársele.17 En un texto dirigido a sus compañeros senadores, Tácito catalogaba a
los emperadores según su propio parecer.18 Según él, Claudio fue un peón pasivo e
idiota; incluso llegó al punto de ocultar su propio uso de Claudio como fuente y a
omitir en sus obras la descripción de su carácter.n. 9 Incluso su versión del
discurso dado por Claudio en Lyon está editada para eliminar todo rastro de la
personalidad del emperador. Dión Casio parece menos sesgado que los anteriores,
aunque parece que utilizó también a Suetonio y a Tácito como fuentes. Por ello, su
concepción de que Claudio era un débil idiota, controlado por aquellos a los que
supuestamente gobernaba, permaneció a lo largo de la historia.

A medida que pasó el tiempo, Claudio fue prácticamente olvidado fuera de los
relatos históricos. Sus libros fueron los primeros en perderse. En el siglo II, el
emperador Pertinax, que compartía su mismo día de nacimiento, hizo sombra a
cualquier conmemoración de Claudio. También en dicho siglo, el emperador Claudio II
Gótico usurpó su nombre. Cuando murió Claudio II también fue deificado, lo cual
supuso que reemplazase a Claudio en el panteón.

Su gobierno

El imperio de Claudio (37-54).


Expansión del Imperio

Retrato imperial en bronce de Claudio, en el M.A.N. (Madrid).


Durante el reinado de Claudio el Imperio atravesó su periodo de mayor expansión
tras la época de Augusto. Se anexaron por distintos motivos las provincias de
Tracia, Nórico, Panfilia, Licia y Judea. La anexión de Mauritania había comenzado
bajo el gobierno de Calígula, y se completó con la derrota de las fuerzas rebeldes
y la división en dos provincias imperiales de lo que antes era un único reino
cliente de Roma.19 Sin embargo, la nueva conquista de mayor importancia fue la de
Britania.20

En los inicios de su reinado, al llegar al trono, Claudio se dio cuenta de que


carecía de conexiones en el ejército romano, por lo que, casi de forma inmediata,
planeó la invasión de Britania, el territorio correspondiente al actual sur y
centro de la isla de Gran Bretaña. Esta se inició en el año 43. Claudio mandó al
general Aulo Plaucio al mando de cuatro legiones tras la llamada de auxilio de una
tribu aliada. Britania era un objetivo muy atractivo para Roma debido a sus
riquezas naturales, principalmente en la minería y como fuente de esclavos. También
era un lugar de asilo para los rebeldes gálicos, por lo que no podía permanecer sin
control mucho más tiempo.

Una vez que Aulo Plaucio estableció una cabeza de puente en la isla, Claudio fue
personalmente a Britania llevando consigo refuerzos militares e incluso elefantes
de guerra, hecho que elevó enormemente su carisma entre los legionarios. Al
parecer, los elefantes causaron una fuerte impresión en los britanos durante la
captura de Camulodunum. Se fue 16 días después, aunque permaneció en las provincias
un tiempo. En el año 44 pudo celebrar finalmente un gran triunfo con la victoria
completa sobre Britania, triunfo concedido por el Senado por los esfuerzos
realizados. Por entonces, solo los miembros de la familia imperial podían recibir
ese honor. Claudio más adelante levantaría la restricción en favor de algunos de
sus generales.

Inscripción honoraria procedente de Rusellae (Roselle, Italia) dedicada al


emperador Claudio en honor de la victoria británica.
Se le otorgó el título honorífico "Británico", en honor a sus conquistas, pero
solamente lo aceptó en favor de su hijo, y nunca lo utilizó formalmente en vida.

Cuando Carataco, el líder de la resistencia britana, fue finalmente capturado en el


año 50, Claudio le indultó por su noble actitud, evitando que fuese sometido al
castigo que le habría sido impuesto que era la pena de muerte, y terminó sus días
en una de las provincias romanas, en tierras otorgadas por el estado romano. Ello
supuso un final poco común para un general enemigo, aunque también pudo servir para
calmar la oposición en la isla. Claudio ordenó destruir cualquier símbolo
perteneciente a la religión celta o druidismo, y muchos templos fueron demolidos.

Además, y aparte de la ya mencionada anexión de Tracia, Nórico, Iliria, Mauritania,


Panfilia, Licia y Judea como provincias del Imperio romano, Claudio fortaleció las
fronteras de los distritos militares de Germania Superior y Germania Inferior
frente a los germanos. Se ganó un gran respeto por estas conquistas en pago por la
gloria que había dado a Roma. Galba y Vespasiano, que luego serían emperadores,
llevaron a cabo gran parte de sus respectivas carreras en estas campañas militares.

Claudio llevó a cabo un censo en el año 48 en el que se contabilizaron 5.984.072


ciudadanos romanos,21 lo cual supone un incremento de alrededor de un millón de
ciudadanos desde la muerte de Augusto. Claudio ayudó a incrementar el número
mediante la fundación de colonias a las que se garantizaba la ciudadanía romana.
Las colonias a menudo se formaban a partir de comunidades ya existentes, y sobre
todo aquellas cuyas élites pudieran llevar a su pueblo a apoyar la causa romana. Se
establecieron nuevas colonias en los nuevos territorios o en las fronteras del
Imperio para permitir una fácil defensa de los territorios cuando fuera necesario.

Obras públicas

La Porta Maggiore, en Roma.


Claudio demostró ser un administrador capaz y un gran promotor de obras públicas.
Durante los trece años de su gobierno, el Imperio romano asistió a la construcción
de numerosas obras públicas, tanto en la capital como en las provincias. Construyó
dos acueductos: el Aqua Claudia, que había comenzado Calígula, y el Anio Novus.
Estos llegaron a la ciudad en el año 52 y se unieron con la famosa Porta Maggiore.
También restauró un tercero, el Aqua Virgo.

Claudio se preocupó especialmente del transporte. Construyó canales y carreteras


por toda Italia y por las provincias. De todos los canales que construyó es
necesario destacar el que construyó desde el río Rin hasta el mar, y en cuanto a
las carreteras o vías, fue muy importante la carretera entre Italia y Germania,
ambas comenzadas por su padre, Druso. Más cercanas a Roma están las construcciones
del canal navegable en el Tíber que llevaba a Portus, su nuevo puerto justo al
norte de Ostia. Este nuevo puerto se construyó en un semicírculo con dos malecones
y un faro en su boca. La nueva construcción también permitió reducir los casos de
inundaciones en Roma.

El puerto de Ostia fue parte de la solución de Claudio para la constante escasez en


el suministro de grano a Roma que se había producido durante el invierno, después
de la temporada de navegación en Roma. Otra parte fue asegurar las embarcaciones
mercantes de grano que estuviesen dispuestas a arriesgarse a viajar a Egipto fuera
de temporada. Otorgó a estos navegantes privilegios especiales, incluyendo la
ciudadanía y la exención de la Lex Papia Poppaea, una ley que regulaba los
matrimonios. Por último, eliminó los impuestos que Calígula había establecido sobre
la comida, y redujo aún más los impuestos en aquellas comunidades que sufrían
hambrunas.

La última parte del plan de Claudio fue incrementar la cantidad de tierra


disponible para la agricultura en Italia. Para ello mandó secar el lago Fucino, con
el objeto de transformar el terreno en tierra cultivable, y para que el río cercano
al lago fuese navegable todo el año.22 Se excavó un túnel en el lecho del lago,
pero el plan fracasó. El túnel no era lo suficientemente grande para transportar el
agua, lo cual provocó que colapsara cuando fue abierto. La inundación resultante
barrió una exhibición de gladiadores que estaba teniendo lugar para conmemorar la
inauguración, y obligó a Claudio a correr para salvar su vida junto con los demás
espectadores.

En cualquier caso, la idea no era mala, y muchos otros emperadores y gobernantes la


consideraron, incluyendo a Adriano y Trajano o, ya en la Edad Media al Emperador
del Sacro Imperio Romano Germánico Federico II Hohenstaufen. Finalmente el proyecto
fue llevado a buen término en el siglo XIX por el príncipe de Torlonia, con lo que
se consiguieron más de 160 000 acres de tierra cultivable.23 Para ello, el príncipe
expandió el túnel de Claudio hasta tres veces su tamaño original.

Obra judicial, legislativa y administrativa


Claudio juzgó personalmente muchos de los pleitos suscitados durante su reinado.
Los historiadores antiguos, sin embargo, emiten muchas quejas sobre este hecho,
indicando que sus juicios eran variables y que en ocasiones ni siquiera seguía lo
establecido en la ley.24 También alegan que era fácilmente influenciable. En
cualquier caso, Claudio puso una particular atención en la forma de funcionamiento
del sistema judicial. Extendió la duración de la sesión de verano y de la de
invierno, acortando los descansos tradicionales. También promulgó una ley que
exigía a los demandantes permanecer en la ciudad mientras sus casos se estuvieran
juzgando, dado que a los defensores se les había requerido anteriormente para que
lo hicieran. Esas medidas tuvieron el efecto de agilizar los casos pendientes. Por
otra parte, la edad mínima para ser jurado se incrementó a 25 años para asegurar un
jurado con mayor experiencia.25

Claudio también dedicó gran parte de su interés a las provincias, ya que no


ignoraba que los recursos humanos procedentes de las provincias eran vitales; trató
de convencer a numerosos hombres ricos de las provincias para que adoptaran la
ciudadanía romana y se establecieran en la capital para hacer fortuna. Incluso
favoreció el nombramiento de estos «nuevos romanos» como senadores, lo que condujo
a una cierta xenofobia. En este clima de admisión de nuevos senadores, Claudio
solicitó por medio de un discurso en el Senado la entrada de la aristocracia gala,
como indica la Tabula Lugdunensis.

Mostró un interés personal por las leyes, ya establecidas presidiendo juicios


públicos y decretando más de 20 edictos por día. Derogó todas las leyes absurdas
impuestas por Calígula y perdonó a todos aquellos que estuvieron implicados en la
conjura.
Los numerosos edictos dictados en el reinado de Claudio cubrieron un gran número de
cuestiones, desde los consejos médicos hasta dictados morales. Existen dos famosos
ejemplos de decretos médicos, uno de los cuales aconsejaba el consumo del tejo
europeo para las mordeduras de serpiente, y otro que fomentaba las flatulencias en
público para mejorar la salud. Uno de sus edictos más famosos hace referencia al
estatus de los esclavos enfermos: Los dueños abandonaban a sus esclavos en el
templo de Asclepio para morir, y luego los reclamaban si habían sobrevivido.
Claudio dictaminó que los esclavos que se recuperasen de ese tratamiento por parte
de sus dueños serían libres. Es más, los dueños que eligiesen matar al esclavo en
lugar de correr el riesgo de abandonarlo de ese modo serían acusados de asesinato.

Privó de su libertad a los licios, desgarrados por luchas intestinas, y se la


devolvió a los rodios, que mostraban estar arrepentidos de sus faltas pasadas, a la
vez que eximió a Troya del pago de impuestos. Anteriormente en su reinado, los
griegos y los judíos de Alejandría enviaron dos embajadas tras unas revueltas entre
las dos comunidades. Este conflicto desembocó en la famosa "Carta a los
Alejandrinos", que reafirmaba los derechos judíos en la ciudad pero que también les
prohibía trasladar más familias de forma masiva. Según relata Flavio Josefo, luego
reafirmó los derechos y libertades de todos los judíos del imperio.26

Un investigador de Claudio descubrió que muchos de los antiguos romanos


establecidos en la ciudad de Trento no eran de hecho ciudadanos romanos.27 El
emperador promulgó un decreto mediante el cual deberían ser considerados ciudadanos
romanos desde ese momento, dado que quitarles su estatus provocaría problemas
mayores. Sin embargo, en casos individuales Claudio castigó la asunción ilegal de
la ciudadanía, convirtiéndola en una ofensa que se castigaba con la pena capital.
De forma similar, los libertos que se descubriese que se hacían pasar por
ciudadanos del orden ecuestre volvían a ser vendidos como esclavos.28

Claudio y el Senado
Debido a las circunstancias de su ascenso al trono, Claudio se tomó muchas
molestias en agradar al Senado. Durante las sesiones ordinarias el emperador
decidió sentarse entre el resto de miembros del Senado, respetando en sus
intervenciones el sistema de turnos. Cuando promulgaba una ley se sentaba entre los
dos cónsules en su calidad de tribuno (el emperador no podía oficialmente ostentar
el cargo de tribuno de la plebe porque era patricio, pero la magistratura había
sido adoptada por los anteriores gobernantes). Rechazó aceptar todos los títulos de
sus predecesores (incluyendo el de Imperator) al comienzo de su reinado,
prefiriendo ganárselos en su momento. Permitió al Senado acuñar sus propias monedas
de bronce por primera vez desde tiempos de Augusto e incluso devolvió al control
del Senado algunas de las provincias imperiales como Macedonia o Achea.

Claudio comenzó una reforma del Senado para que fuese un cuerpo más eficiente y
representativo. Llegó incluso a discutir con los senadores por su reticencia a
debatir sus propuestas, tal y como aparece en algunos fragmentos de los discursos
que nos han llegado:

Si aceptáis estas propuestas, Padres Conscriptos, decidlo sin más y simplemente, de


acuerdo con vuestras convicciones. Si no las aceptáis, buscad alternativas, pero
hacedlo aquí y ahora; o si deseáis tomaros el tiempo de considerarlo, hacedlo, pero
acordaos de que debéis estar preparados para pronunciaros en el momento en que
seáis convocados a una reunión. No beneficia en absoluto a la dignidad del Senado
que el cónsul designado deba repetir las frases de los cónsules, palabra por
palabra, como su opinión, y que todos los demás deban meramente decir 'Lo apruebo',
y que entonces, antes de marchar, la asamblea anuncie 'Hemos debatido'.29
Se desconoce si esta solicitud tuvo el efecto deseado sobre el Senado.
Áureo romano acuñado durante el reinado de Claudio, encontrado en La India. En la
titulatura imperial aparece al final la expresión Pater Patriae (Padre de la
Patria), otorgada a este emperador por el Senado.
En el año 47 asumió el cargo de censor junto con Lucio Vitelio. Señaló los nombres
de muchos senadores y caballeros que ya no cumplían con los requisitos para el
cargo, aunque tuvo la consideración de permitirles dimitir del puesto antes de
tomar él las medidas oportunas. Al mismo tiempo buscó hombres elegibles de entre
las provincias. La Tabla de Lyon recoge un discurso en el cual Claudio trata la
entrada de senadores gálicos en el órgano, y en el cual se dirige al Senado de
forma reverente aunque a la vez lo critica por el desdén que dirige a estos
hombres. También incrementó el número de patricios añadiendo nuevas familias al
grupo de líneas aristocráticas, siguiendo con el precedente creado por Lucio Junio
Bruto y Julio César.

A pesar de todas estas medidas muchos senadores continuaron siendo hostiles a


Claudio, y se produjeron muchos complots para acabar con su vida. Como resultado de
ello, Claudio se vio obligado a reducir el poder del Senado para poder gobernar con
mayor eficacia. La administración de Ostia fue encomendada a un procurador imperial
tras la construcción del puerto, y muchas de las cuestiones financieras del imperio
fueron asignadas a funcionarios imperiales y libertos. Esto causó un resentimiento
todavía mayor, por lo que se hicieron comentarios insinuando que los libertos
gobernaban de facto al emperador.

Los diversos intentos de golpe de estado durante el reinado de Claudio supusieron


varias represalias que acabaron con la muerte de muchos senadores. Apio Silano fue
ejecutado al comienzo del reinado de Claudio en circunstancias muy discutibles.
Poco más tarde se produjo una rebelión dirigida por el senador Viniciano y por
Lucio Arruncio Camilo Escriboniano, el gobernador de Dalmacia, que ganó un cierto
apoyo senatorial. Terminó fracasando por las reticencias de las propias tropas de
Escriboniano y por el suicidio de muchos conspiradores. Muchos otros senadores
intentaron distintas conspiraciones que terminaron con su condena.

El yerno de Claudio, Pompeyo Magno, fue ejecutado por haber tomado parte en una
conspiración junto con su padre, Craso Frugi. En otro complot estuvieron
involucrados Lucio Saturnino, Cornelio Lupo y Pompeyo Pedo. En 46, Asinio Galo,
nieto de Cayo Asinio Polión, y Estatilio Corvino fueron exiliados al ser hallados
culpables de un complot organizado con varios de los libertos de Claudio. Valerio
Asiático fue ejecutado sin un juicio público por razones desconocidas. Las fuentes
antiguas dicen que el cargo fue adulterio, y que Claudio fue engañado para que
impusiera esa pena, aunque en el discurso sobre los galos, más de un año después,
Claudio sugiere que el cargo podría haber sido mucho peor. Asiático había sido uno
de los aspirantes al trono tras la muerte de Calígula y había sido el compañero en
el consulado de Estatilio Corvino.

Muchas de estas conspiraciones tuvieron lugar antes de que Claudio ocupase el cargo
de censor, por lo que podrían haber influido en su decisión de revisar el
cumplimiento de los requisitos de los senadores. La conspiración de Cayo Silio en
el año posterior a su censura se detalla en la sección que hace referencia a la
tercera esposa de Claudio, Mesalina.

Suetonio afirma que un total de 35 senadores y 300 caballeros fueron ejecutados por
diferentes delitos durante el reinado de Claudio.30 Es evidente que estas
respuestas a las conspiraciones senatoriales no ayudarían a mejorar las relaciones
entre el emperador y el órgano colegiado.

El secretariado y la centralización de poderes


Si bien Claudio no fue el primer emperador en utilizar libertos para ayudarle en la
gestión del imperio, se vio de alguna forma obligado a incrementar su papel y su
poder dentro de los cargos burocráticos del estado. Por una parte, Claudio tenía
mucho respeto por la dignidad senatorial y no quería que sus iguales estuviesen
obligados a obedecer sus órdenes como el resto de funcionarios. Por otra, es
también cierto que desconfiaba del Senado por la hostilidad que le profesaba. Dicha
desconfianza motivó, a su vez, la centralización del poder en el princeps, lo que
aumentó en definitiva la carga de trabajo y la necesidad del empleo de más
libertos.

Claudio consolidó su posición como emperador y figura central del gobierno con la
elección de un grupo de libertos para ejercer el cargo de secretario de estado,
responsabilizando a cada uno de ellos de un determinado ámbito. Algunos de los
libertos fueron asignados a tareas de cargo público, como Narciso, secretario
personal, o Polibio, bibliotecario.

El secretariado se dividió en distintos departamentos o carteras, cada una de las


cuales se ponía al cargo de alguno de sus libertos. Narciso era su secretario
personal, o secretario de correspondencia; Palas se convirtió en el secretario a
cargo de la tesorería; Cayo Julio Calisto fue nombrado secretario de justicia y se
creó un cuarto departamento para asuntos varios que quedó bajo el control de
Polibio hasta su ejecución por traición. Los libertos también podían hablar
oficialmente en nombre del emperador como aquella vez, por ejemplo, que Narciso se
dirigió a las tropas en nombre de Claudio antes de la conquista de Britania.

Al tratarse de cargos importantes, los senadores se sintieron desplazados y


humillados porque sus ocupaciones naturales quedaban en manos de antiguos esclavos.
Se trataba de cargos de gran importancia y poder, que históricamente habían estado
bajo su control, como miembros de la aristocracia. Además, según ellos, si los
libertos tenían el control total sobre el dinero, el correo y la ley, no les sería
difícil manipular al emperador. Esta fue exactamente la acusación que plantearon
las fuentes antiguas, si bien estas mismas fuentes admiten que los libertos eran
leales a Claudio.31 El emperador también profesaba lealtad hacia sus libertos y
reconocía el mérito que les correspondía por las políticas derivadas de sus
consejos. Por otra parte, cuando alguno de ellos mostró alguna inclinación a la
traición, el emperador les castigó de forma severa, como en el caso de Polibio y el
hermano de Palas, Félix.

No existe ninguna evidencia de que las políticas y los edictos de Claudio cambiasen
con las modificaciones de los libertos al cargo de los asuntos, por lo que parece
que mantuvo en todo momento el control directo de los asuntos.

En cualquier caso, e independientemente de su poder político, los libertos lograron


amasar una gran fortuna gracias a sus posiciones. Plinio el Viejo comenta que
algunos de ellos eran "más ricos que Craso", el hombre más acaudalado de la época
de la República.32

Reformas religiosas y juegos


Claudio, autor de un tratado sobre las reformas religiosas de Augusto, se sintió en
posición para instituir algunas propias. Tenía firmes opiniones sobre las formas
adecuadas que debía adoptar la religión del Estado. Por ello, rechazó la petición
de los griegos alejandrinos de dedicarle un templo como divinidad, argumentando que
solo los dioses podían escoger a los nuevos dioses. Restauró a los festivales sus
días perdidos y se deshizo de muchas de las extrañas celebraciones introducidas por
Calígula. Reinstauró antiguas observancias y el lenguaje arcaico. Se preocupó por
la difusión de los credos orientales dentro de la ciudad y buscó sustitutos más
romanos. Enfatizó la práctica de los misterios eleusinos, que habían tenido tantos
adeptos durante la República. Rehabilitó a los antiguos adivinos etruscos
(conocidos como los arúspices), que reemplazaron a los astrólogos extranjeros a los
que expulsó. Fue especialmente duro con el druidismo y sus actividades
proselitistas, a causa de su incompatibilidad con la religión romana oficial.
Promulgó un decreto por el que ordenó salir de Roma a todos los judíos, que estuvo
vigente durante unos años.33 Se opuso al proselitismo de cualquier religión,
incluso en aquellas regiones donde se permitía a los nativos practicarlas
libremente. Los resultados de todos estos esfuerzos fueron reconocidos incluso por
Séneca, quien hace que un antiguo dios latino defienda a Claudio en su sátira.34

Claudio llevó a cabo los Juegos seculares, para celebrar el octingentésimo


aniversario de la fundación de Roma. Augusto había modificado y reorganizado los
mismos juegos hacía menos de un siglo con la excusa de que el intervalo para
celebrarlos era de 110 años y no de 100; sin embargo, ninguna de estas mediciones
era procedente bajo ningún concepto.n. 10 Durante los juegos, Claudio también hizo
representar naumaquias para inaugurar los trabajos de drenaje del lago Fucino, al
igual que muchos otros juegos públicos y espectáculos.n. 11

Semblanza del César


«Su persona ostentaba cierto aspecto de grandeza y dignidad, ya en pie o sentado,
pero sobre todo en reposo, pues era alto y esbelto, tenía un rostro bello, hermosos
cabellos blancos, y cuello robusto; pero cuando marchaba, sus inseguras piernas le
hacían tambalearse, y cuando hablaba, tanto en broma como en serio, le afeaban sus
taras: una risa desagradable, una cólera más repulsiva aún, que le hacía echar
espumarajos por la boca, nariz goteante, un insoportable balbuceo y un continuo
temblor de cabeza que crecía al ocuparse en cualquier negocio por insignificante
que fuese».
Cayo Suetonio Tranquilo sobre el físico de Claudio.35
Séneca, filósofo estoico, comenta en su Apocolocyntosis divi Claudii que su voz no
pertenecía a ningún animal terrestre, y que sus manos también eran débiles;36 Sin
embargo, no tenía ninguna deformidad física, y los historiadores están de acuerdo
en que todos estos síntomas ayudaron a su ascenso final al trono.37 El propio
Claudio llegó a alegar que había exagerado su enfermedad para poder salvar su
vida.38

Claudio fue muy maltratado por sus contemporáneos y constantemente ninguneado,


incluso por sus familiares más directos. Su propia madre lo despreciaba y
calificaba de "caricatura de hombre, aborto de la Naturaleza", y cuando quería
hablar de un imbécil, decía: "Es más estúpido que mi hijo Claudio". Su abuela
Augusta tuvo siempre por él un profundo desprecio; le dirigía la palabra muy raras
veces, y si tenía algo que advertirle, lo hacía por medio de una carta lacónica y
dura o por terceras personas. Su hermana Livila, habiendo oído decir que Claudio
reinaría algún día, compadeció en voz alta al pueblo romano por estarle reservado
tan infausto destino.n. 12

Cojeaba, solía sufrir ataques de dolor intestinal, epilepsia y esclerosis, tenía


varios tics en la cabeza, oía mal y si se enfadaba le goteaba la nariz y se le
formaba espuma en la boca. Suetonio dijo que era «borracho y jugador». Su mismo
nombre significaba cojo y su tío abuelo Octavio Augusto solía referirse a él como
«pobrecito». Cuando fue senador tenía que leer sus discursos sentado en vez de
estar de pie. Además Séneca le dedicó después de muerto al emperador, la sátira
Apocolocyntosis divi Claudii, la metamorfosis de la cabeza de Claudio en calabaza.
Produjo la mofa de todo el mundo, incluso de su familia.

A lo largo del siglo pasado, el diagnóstico moderno que trata de explicar la causa
de la apariencia de Claudio ha cambiado en diversas ocasiones. Antes de la Segunda
Guerra Mundial, la causa aceptada más ampliamente era la parálisis infantil o
polio, este es el diagnóstico que utiliza Robert Graves en sus novelas, publicadas
en los años 1930. Sin embargo, la polio no explica muchos de los síntomas descritos
por los historiadores, y algunas teorías más recientes implican una parálisis
cerebral como causa, tal y como comenta Ernestine Leon.39 También se plantea como
posible causa de sus síntomas el síndrome de Tourette.40

En cuanto a su personalidad, los historiadores antiguos le describen como generoso,


accesible, una persona que se reía de los chistes fácilmente y que se juntaba y
comía con la plebe.41 Los historiadores romanos también se refieren a Claudio como
un personaje cruel y sediento de sangre, por las frecuentes luchas de gladiadores y
las ejecuciones que mandaba realizar, y muy colérico, aunque el propio Claudio
reconocía este rasgo de su carácter, y pedía perdón públicamente por su actitud.42
Sin embargo, era muy confiado, y fue muy influenciado y manipulado por sus
distintas esposas y sus libertos.43 Por el contrario, también lo describen como
paranoico, apático, tonto y fácil de confundir.44 A pesar de lo anterior, otros
estudios sobre el personaje presentan un punto de vista diferente, describiéndole
como una persona inteligente, astuta, estudiosa, un gran administrador y con buen
punto de vista sobre la justicia. Además llegó a escribir varias obras de historia,
que desgraciadamente no han llegado hasta nuestros días.

Por lo tanto, la figura de Claudio se ha convertido en un enigma, y desde el


descubrimiento de su Carta a los Alejandrinos, el pasado siglo, se ha llevado a
cabo un gran trabajo para rehabilitar su figura y tratar de determinar dónde está
la verdad.

Matrimonios
La vida amorosa de Claudio fue poco usual para alguien de la alta nobleza en esos
tiempos. Edward Gibbon menciona que de los primeros quince emperadores, "Claudio
fue el único cuyos gustos sexuales eran completamente correctos", haciendo con ello
referencia a que fue el único que no mantuvo relaciones homosexuales o pederastas.
Gibbon se basa en el comentario de Suetonio en el que dice que "Tuvo una gran
pasión por las mujeres, pero ningún interés por los hombres."45 Suetonio y los
demás historiadores de la antigüedad realmente utilizaron esta cuestión en contra
de Claudio, acusándole de estar dominado por las mismas mujeres y esposas, y de
actuar sometido por ellas.

A pesar de sus grandes logros en la administración del imperio, la vida privada de


Claudio fue poco afortunada. Claudio se casó en cuatro ocasiones. Su primer
matrimonio, con Plaucia Urgulanila, se llevó a cabo tras haber estado prometido en
dos ocasiones, la primera fue con su prima lejana Emilia Lépida, pero se rompió por
razones políticas y la segunda fue con Livia Medulina, pero finalizó por la muerte
súbita de la novia en el mismo día de su boda.n. 13 Urgulanila era familiar de una
confidente de Livia, Urgulania. De este matrimonio nació un hijo, Claudio Druso,
quien murió todavía niño por asfixia al atragantarse con una pera con la que
jugaba, poco después de haber sido prometido con la hija de Sejano. Claudio terminó
divorciándose de Urgulanila por adulterio y por sospechas de haber cometido el
asesinato de Apronia, su cuñada. Tras el divorcio, Urgulanila tuvo una hija,
Claudia, a la que Claudio repudió por considerarla hija de uno de sus libertos.
Poco después, probablemente en el año 28, Claudio se casó con Elia Petina, hermana
por adopción de Sejano, y tuvieron una hija llamada Antonia. Se divorció después de
que el matrimonio supusiese una carga política, aunque se ha sugerido que pudiera
haberse debido a abusos morales y emocionales por parte de Elia46

Tras esos matrimonios infructuosos se casó en el año 38 o comienzos del 39 con


Valeria Mesalina, de 15 años, que era su sobrina segunda y estaba estrechamente
ligada al círculo de Calígula. Nunca quiso a Claudio, pero ambicionaba el poder.
Poco después de su matrimonio dio a luz a su hija, Claudia Octavia y en 41 a su
primer hijo varón, Tiberio Claudio Germánico, que posteriormente sería conocido
como Británico. Tras esto, se sentía protegida frente a todos los ataques
exteriores y aprovechó su poder sin escrúpulos, aunque Claudio ignoraba sus
numerosos encuentros extramatrimoniales. Los historiadores antiguos alegan que
Mesalina era ninfómana y que por ello era infiel de forma habitual a Claudio.
Tácito comenta que fue tan lejos como para competir con una prostituta en cuanto al
número de amantes que podía tener en una sola noche47 y que manipulaba la política
para conseguir riquezas para sí misma.
En el año 48, Mesalina contrajo matrimonio con Cayo Silio el Joven en una ceremonia
pública mientras Claudio se encontraba en Ostia. Las fuentes discrepan sobre si se
divorció en primer lugar del emperador o sobre si su intención era usurpar el
trono. Scramuzza sugiere en su biografía que Silio pudo haber convencido a Mesalina
de que Claudio estaba condenado, y que su unión era la única forma de retener el
rango y de proteger a sus hijos.48 Tácito sugiere que el cargo de censor que poseía
Claudio le habría impedido conocer la infidelidad hasta llegar a un punto tan
crítico.49 En cualquier caso, el resultado fue la ejecución de Silio, Mesalina y
gran parte de su círculo. Silio era el hijo de un conocido comandante militar y
también ansiaba el poder. Temiendo una revuelta, ordenó a los pretorianos que le
matasen y que al mismo tiempo eliminaran también a Mesalina, cuya muerte fue muy
trágica ya que murió en brazos de su madre. Claudio llegó incluso a hacer prometer
a su guardia pretoriana que lo matasen si volvía a casarse de nuevo.

A pesar de esta declaración, Claudio se casó una vez más. Las fuentes antiguas
cuentan que los libertos presentaron tres posibles candidatas: la antigua esposa de
Calígula, Lolia Paulina; la segunda esposa de Claudio, Elia, y su sobrina, Agripina
la menor. Según el relato de Suetonio, esta se impuso sobre el resto de
candidatas.50

La realidad es muy posible que tenga una vertiente más política. El intento de
golpe de estado de Silio probablemente hizo a Claudio darse cuenta de la debilidad
de su posición como miembro de la familia Claudia, pero no de la Julia. Esta
debilidad quedaba más al descubierto por el hecho de que no tuviese un verdadero
heredero varón, ya que Británico era todavía un niño. Agripina era una de las pocas
descendientes que quedaban de Augusto y su hijo, Lucio Domicio Enobarbo, más tarde
conocido como Nerón, uno de los últimos varones de la familia imperial. Los futuros
golpes de estado surgirían probablemente instigados por estas dos personas y más
teniendo en cuenta que Agripina ya mostraba ciertas ambiciones.

Se ha sugerido recientemente que el propio Senado podría haber impulsado el


matrimonio como modo de poner fin a la lucha entre las ramas Julia y Claudia.51
Esta ruptura se remontaba a las acciones de Agripina la mayor contra Tiberio y tras
la muerte de su marido Germánico.

Retrato del joven Nerón.


En cualquier caso, en 49 y con una licencia especial del senado, Claudio se casó
con su sobrina Agripina la menor, hija de Agripina la mayor, quien era a su vez
hija de Marco Vipsanio Agripa, el amigo y privado de Augusto, y su hermano
Germánico, hermana de Calígula. Más tarde también adoptaría al hijo de Agripina
como hijo suyo, lo que abriría el acceso al trono a Lucio Domicio Nerón, en
detrimento del hijo natural de Claudio, Británico.

Nerón sería nombrado coheredero junto con el todavía menor de edad Británico, se
casaría con Octavia y recibiría una gran promoción en su carrera política. El
nombramiento de dos herederos al mismo tiempo no era tan inusual como pudiera
parecer. Barbara Levick comenta que Augusto había nombrado a su nieto Agripa
Póstumo junto con Tiberio como coherederos.52 Tiberio, por su parte, nombró a
Calígula junto con su nieto, Tiberio Gemelo. La adopción de adultos a la vez que
jóvenes que no habían alcanzado todavía la mayoría de edad era una antigua
tradición en Roma cuando no existía un heredero adulto disponible. Esto fue el caso
que se dio durante la minoría de edad de Británico, y es por ello que S.V. Oost
sugiere que Claudio buscaba adoptar a uno de sus hijos políticos como forma de
proteger su propio reinado.53 De lo contrario, los posibles usurpadores se
aprovecharían de que no hubiese un adulto preparado para reemplazarle.

Fausto Cornelio Sila Felix, que estaba casado con su hija Antonia, solamente
descendía de la familia de Octavia y de Antonio por una vía, y no estaba lo
suficientemente cerca de la familia imperial como para evitar las dudas sobre su
legitimidad, aunque esto no evitó que fuese señalado como implicado en un intento
de golpe de estado contra Nerón algunos años después. Además, era hermanastro de
Mesalina, y para entonces las heridas todavía estaban abiertas. Nerón era más
popular para el pueblo al ser nieto de Germánico y descendiente directo de Augusto.

Obras de erudición y su impacto

Letras claudias
Claudio escribió abundantemente a lo largo de su vida. Arnaldo Momigliano54 afirma
que durante el reinado de Tiberio — momento en que la carrera literaria de Claudio
llegó a su punto culminante— se volvió políticamente incorrecto hablar de la Roma
Republicana. La tendencia entre los historiadores jóvenes fue o escribir acerca del
nuevo imperio o sobre obscuras materias arcaicas. Claudio fue uno de los raros
eruditos que abarcó ambas. Aparte de la historia del reinado de Augusto, que le
causó muchos problemas, sus principales obras fueron una historia de los etruscos y
ocho volúmenes sobre la historia de Cartago, además de un diccionario etrusco y un
libro sobre el juego de dados. A pesar de evitar tratar la época imperial, escribió
una defensa de Cicerón contra los cargos de Asinio Galo. Los historiadores modernos
se han basado en este dato para determinar la naturaleza de su política y para
tratar de esclarecer los capítulos eliminados de su historia de la guerra civil.

Propuso una reforma del alfabeto latino con el añadido de tres nuevas letras,
llamadas letras claudias, dos de las cuales cumplían las funciones de las modernas
Y y W, la primera con el valor de una ü alemana. Estableció oficialmente el cambio
durante su censura, pero estas nuevas letras no sobrevivieron a su gobierno.
Claudio también intentó revivir la antigua costumbre de poner puntos entre cada
palabra, para facilitar la lectura, ya que el latín clásico se escribía sin
espacios. Finalmente, escribió una autobiografía en ocho volúmenes que Suetonio
califica como falta de buen gusto.55 Considerando que Claudio, al igual que la
mayoría de los miembros de su dinastía, se dedicó a criticar duramente a sus
predecesores y parientes en los discursos que han sobrevivido,n. 14 no es difícil
imaginar la naturaleza de la acusación de Suetonio.

Desafortunadamente, no ha sobrevivido ninguna de sus obras. Solo se han preservado


como fuentes de las historias de la dinastía Julio-Claudia que han llegado hasta
nosotros. Suetonio cita la autobiografía de Claudio en una oportunidad y debe
haberla usado como fuente muchas veces. Tácito usa los propios argumentos de
Claudio para las innovaciones ortográficas mencionadas arriba y puede haberlo usado
para alguno de los más antiguos pasajes de sus anales. Claudio es la fuente de
numerosos pasajes de la Historia Natural de Plinio el Viejo.n. 15

Es obvia la influencia del estudio histórico en Claudio. En su discurso sobre los


senadores galos, usa una versión sobre la fundación de Roma que es idéntica a la de
Tito Livio, su tutor durante la adolescencia. El detallismo de su discurso linda en
lo pedante, un rasgo común a todas sus obras existentes, en las que se desvía hacia
largas digresiones sobre materias relacionadas. Esto indica un profundo
conocimiento de una variedad de temas históricos que no podía evitar incluir en sus
relatos. Muchas de las obras públicas realizadas durante su gobierno se basaron en
planes sugeridos por Julio César. Levick cree que su emulación de César puede
haberse extendido a todos los aspectos de sus políticas.56 Su censura parece
haberse basado en la de algunos de sus antepasados, particularmente en Apio Claudio
Ceco, hasta el punto de que Claudio utilizó el cargo para imponer muchas políticas
basadas en las de los tiempos republicanos. Este es el período en el que tuvieron
lugar muchas de sus reformas religiosas y en el que se incrementó notablemente la
actividad constructiva de su mandato. De hecho, su aceptación del cargo de censor
puede haber sido motivada por el deseo de ver frutos en sus labores académicas.
Verbigracia, él creía, al igual que la mayoría de los romanos, que su antepasado
Apio Claudio Ceco había usado la censura para introducir la letra R n. 16 y por el
mismo motivo aprovechó el cargo para introducir sus nuevas letras.

Antepasados de Claudio

16.

8.

17.

4. Tiberio Claudio Nerón


18.

9.

19.

2. Nerón Claudio Druso

20.
10. Marco Druso

21.

5. Livia Drusila

22.

11. Aufidia

23.
1. Tiberio Claudio Druso

24. Marco Antonio Orator

12. Marco Antonio Crético

25.

6. Marco Antonio
26. Lucio Julio César III

13. Julia

27. Popilia

3. Antonia la Menor

28. Cayo Octavio


14. Cayo Octavio Turino

29.

7. Octavia Turina

30. Marco Acio Balbo

15. Acia
31. Julia la Menor

Claudio en la literatura, cine y televisión


Claudio ha sido objeto de numerosas obras de ficción, bien como personaje principal
o como secundario.

Novelas históricas
Yo, Claudio de Robert Graves, 1934, autobiografía ficticia del propio Claudio.
Claudio, el dios, y su esposa Mesalina de Robert Graves, 1934, continuación de la
anterior.
Teatro
Alonso de Santos, José Luis (2006). Yo Claudio. Ciudad Real, Ñaque editora. ISBN
978-84-89987-89-0.
Televisión
Imperio de cristal, telenovela mexicana basada en el Imperio romano. Se trata de
cinco hermanos, curiosamente todos con nombres de emperadores romanos, de los
cuales el menor es Claudio, quien sufre los mismos problemas y complejos que el
emperador romano, excepto la tartamudez.
Yo, Claudio, serie de trece episodios de la BBC, basada en las novelas de Robert
Graves Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina. Claudio, interpretado
por Derek Jacobi es el personaje principal y el hilo conductor de la historia.
Claudio aparece caracterizado como un personaje tartamudo, cojo, aquejado de
continuos temblores, comilón y con inclinación a beber en exceso. Aunque es
inteligente y recto, es pusilánime y carente de iniciativa propia, lo que hace que
sea un tanto inocente y fácilmente manipulable. Al igual que su padre Druso, tiene
tendencias republicanas. También tiene inquietudes culturales, que lo llevan a
escribir varios libros sobre la historia de Roma, sus costumbres y su religión. Sus
diversas taras físicas hacen que su propia familia le dé de lado: su tío, el
emperador Augusto, lo trata con cierta conmiseración, su abuela Livia lo desprecia,
y su propia madre, Antonia, que no le tiene mucho cariño, lo considera un inútil y
un idiota. Sus únicos amigos son su hermano Germánico, su primo Agripa Póstumo, su
amigo Herodes, rey de Judea, y Calpurnia, una prostituta con la que convive durante
un tiempo. Debido al postergamiento relativo en que vive, y a que ha fingido que es
más tonto de lo que realmente es, Claudio sobrevive a la mayoría de miembros de su
familia, a los reinados de Tiberio y Calígula, y llega finalmente a convertirse él
mismo -contra su voluntad- en emperador. Pero Claudio es un hombre infeliz, que no
ha tenido suerte en sus sucesivos matrimonios, y que acaba siendo un juguete en
manos de sus libertos Narciso y Palas y de sus últimas dos esposas, Mesalina y
Agripinila, que hacen con él lo que quieren y lo usan para sus propios fines
políticos. Tras intentar poner a salvo a su hijo Británico, Claudio es envenenado
por su última esposa, y el hijo de ésta, Nerón, acaba convirtiéndose en emperador.
La historia de Claudio sirve para ilustrar cómo un personaje individualmente bueno,
pero mediocre, ha de sobrevivir a la adversidad.
Películas y series históricas
Año Película o serie Director Intérprete
1979 Calígula Tinto Brass Giancarlo Badessi
1976 Yo, Claudio Herbert Wise Derek Jacobi
1968 Los Césares Derek Bennett Freddie Jones
1954 Demetrius and the Gladiators Delmer Daves Barry Jones
1937 Yo, Claudion. 17 Josef von Sternberg Charles Laughton
Enlaces externos
Notas
Antes del 25 de enero de 41, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico (en Latín:
Tiberius Claudius Drusus Nero Germanicus. A su muerte, Divino Claudio (Divus
Claudius).
"Claudius natus est Iullo Antonio Fabio Africano conss. Kal. Aug. Luguduni eo ipso
die quo primum ara ibi Augusto dedicata est, appellatusque Tiberius Claudius
Drusus. Mox fratre maiore in Iuliam familiam adoptato Germanici cognomen
assumpsit."
(Claudio nació en Lyon, en las calendas de agosto, bajo el consulado de Julio
Antonio y de Fabio Africano, el mismo día en que se dedicaba el altar consagrado a
Augusto. Se llamó primeramente Tiberio Claudio Druso, y más adelante, cuando su
hermano mayor pasó por adopción a la familia Julia, tomó el nombre de Germánico).
Suetonio, Claudio, 45, en: Vida de los doce césares.
Las calendas eran el primer día de cada mes.
"Excessit III. Id. Octob. Asinio Marcello Acilio Auiola coss. sexagesimo quarto
aetatis, imperii quarto decimo anno."
(Murió el 3 de los idus de octubre, bajo el consulado de Asinio Marcelo y de Acilio
Aviola, a los sesenta y cuatro años de edad y catorce de reinado).
Suetonio, Claudio, 2, en: Vida de los doce césares.
Suetonio Claudio 2. Suetonio Claudio 4 hace alusión a los motivos por los cuales
se eligió a este tutor.
Dión Casio Historia de Roma LX 2. Suhr (1955) sugiere que esto puede hacer
referencia a la época anterior a que Claudio llegase al poder.
Scramuzza (1940) pp. 92–93 dice que tradicionalmente se hace que todos los
emperadores sean víctimas de complots contra su vida, por lo que no podemos saber
si Claudio fue realmente asesinado. Levick (1990) pp. 76–77, apunta la posibilidad
de que Claudio fuese víctima del estrés que le produjo luchar contra su esposa
Agripina por la sucesión de Nerón y Británico, pero concluye que por la cronología
de los acontecimientos en esa época, el asesinato es la causa más probable.
Levick (1990) también se cuestiona la veracidad de la muerte de Augusto por
asesinato, que solo aparece como tal en Tácito y en Dión Casio citando a Tácito.
Suetonio no lo menciona en absoluto.
Griffin (1990). Anales XI 14 es un buen ejemplo. El impulso de Claudio por
implementar nuevos caracteres significó una ruptura dentro de la historia de la
escritura, y al que Tácito no le reconoce su importancia.
Un ’’saeculum’’ equivaldría al tiempo de vida potencial de un ser humano, el cual
fue determinado en 110 años durante el reinado de Augusto.
Para más información, véase Las primeras naumaquias.
"Mater Antonia portentum eum hominis dictitabat, nec absolutum a natura, sed tantum
incohatum; ac si quem socordiae argueret, stultiorem aiebat filio suo Claudio. Avia
Augusta pro despectissimo semper habuit, non affari nisi rarissime, non monere nisi
acerbo et brevi scripto aut per internuntios solita. Soror Livilla cum audisset
quandoque imperaturum, tam iniquam et tam indignam sortem p. R. palam et clare
detestata est."
Suetonio, Claudio 3.
SUETONIO, Div. Claud., 26, 1: Sponsas admodum adulescens duas habuit: Aemiliam
Lepidam Augusti proneptem, item Liviam Medullinam, cui et cognomen Camillae erat, e
genere antiquo dictatoris Camilli. Priorem, quod parentes eius Augustum
offenderant, virginem adhuc repudiavit, posteriorem ipso die, qui erat nuptiis
destinatus, ex valitudine amisit. .
Véase la carta de Claudio al pueblo de Trento, en el que hace referencia al
"obstinado retiro" de Tiberio. Véase también Josefo Ant Iud. XIX, en donde un
edicto de Claudio hace referencia a la "locura y falta de entendimiento" de
Calígula.
Véase Momigliano (1934) Cap. 1, nota 20 (p. 83). Plinio hace referencia a Claudio
directamente en el Libro VII 35.
Ryan (1993) hace referencia al relato del historiador Varrón sobre la introducción
de la letra R.
Inconclusa.
Referencias
Dión Casio Historia LX 2
Suetonio Claudio 4.
Scramuzza (1940) p. 39.
Stuart (1936).
Major (1992)
Josefo Antiquitates Iudiacae XIX. Dión Casio Historia de Roma LX 1.
Josefo Ant. Iud. XIX.
Josefo Bellum Iudiacum II, 204–233.
Tácito Anales XII 69; Suetonio Claudio 45,1.
Suetonio Claudio 44
Tácito Anales XII 66
Relatos de su muerte: Suetonio Claudio 43, 44. Tácito Anales XII 64, 66–67. Josefo
Ant. Iud. XX 148, 151. Dión Casio Historia de Roma LX 34. Plinio Historia Natural
II 92, XI 189, XXII 92.
Suetonio Claudio 43
Suet. Nerón 9
Suetonio Nerón 33
Levick (1990)
Scramuzza, p. 29
Vessey (1971)
Plinio 5.1-5.2, Dión Casio, 60.8, 60.9
Scramuzza, Cap. 9
Scramuzza, Cap. 7, p. 142
Tácito Anales XII 57
Scramuzza (1940), Chap. 9, pp. 173-4
Suetonio Claudio 15. Dión Casio Historia de Roma LXI 33.
Scramuzza (1940), Cap. 6
Flavio Josefo Ant. Iud. XIX, 287.
Scramuzza (1940), Chap. 7, p.129
Scramuzza (1940), Chap. 7
traducción del papiro de Berlín, en Momigliano (1934).
Suetonio Claudio 29.
Tácito Anales XII 65. Séneca Ad Polybium.
Plinio Historia Natural 134.
Hechos.
Séneca Apocolo. 9.
Cayo Suetonio Tranquilo, Vidas de los Doce Césares; Claudio, cap. 30
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Suetonio Claudio 38.
Leon (1948).
Burden, George. The Imperial Gene, The Medical Post, 16 de julio de 1996. Acceso
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Suetonio Claudio 5, 21, 40; Dión Casio Historia de Roma LX 2, 5, 12, 31.
Suetonio Claudio 34, 38. Tácito Analaes XII 20.
Suetonio Claudio 29. Dión Casio Historia de Roma LX 2, 8.
Suetonio Claudio 35, 36, 37, 39, 40. Dión Casio Historia de Roma LX 2, 3.
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(Estados Unidos): 79-86.
Tácito Anales XI 10. También Dión Casio Historia de Roma LXI 31, y Plinio Historia
Natural X 172.
Scramuzza (1940) p. 90. Momigliano (1934) pp. 6–7. Levick (1990) p. 19.
Tácito Anales XI. 25, 8.
Suetonio Claudio 26.
Scramuzza (1940) pp. 91–92. Vésase también Tácito Anales XII 6, 7; Suetonio
Claudio 26.
Levick (1990) p. 70. Véase también Scramuzza (1940) p. 92.
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Texto latino, con índice electrónico, en el sitio The Latin Library (La Biblioteca
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Texto inglés
DION CASIO: Historia Romana, LX
Texto inglés
JOSEFO
Las obras de Josefo
CLAUDIO
Carta a los Alejandrinos.
Tabla de Lyon.
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Segunda mitad de la tabla de Lyon
Versión de Tácito del discurso de Lyon
Edicto confirmando los derechos de los habitantes de Trento
SÉNECA: Apocolocintosis del divino Claudio (Apocolocyntosis divi Claudii).
Texto bilingüe latín - español, con introducción en español, en Scribd; la obra, a
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Texto latino en Wikisource.
Biografías modernas
Biografía en De Imperatoribus Romanis
Claudius I en BBC History

Emperador romano
Predecesor
Calígula en el periodo
41-54 Sucesor
Nerón
Cónsul romano
Predecesores
Cneo Acerronio Próculo
Cayo Petronio Poncio Nigrino con
Calígula
37 Sucesores
Marco Aquila Juliano
Publio Nonio Asprenas
Cónsul romano
Predecesores
Calígula
Cneo Sencio Saturnino con
Cayo Cecina Largo (42)
Lucio Vitelio II (43)
42-43 Sucesores
Tito Estatilio Tauro
Cayo Salustio Crispo Pasieno
Cónsul romano
Predecesores
Décimo Valerio Asiático
Marco Junio Silano Torcuato con
Lucio Vitelio III
47 Sucesores
Vitelio
Lucio Vipstano Publícola Mesala
Cónsul romano
Predecesores
Cayo Antistio Veto
Marco Suilio Nerulino con
S. Cornelio Escripión Salvidieno Orfito
51 Sucesores
Fausto Cornelio Sila Félix
Lucio Salvio Otón Ticiano
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