Costo Social de Bienes Importables en Proyectos
Costo Social de Bienes Importables en Proyectos
Fórmula 37
pCIF . r . (1 + tM) + f
pCIF . r* + f
pCIF . r + f Sinternacional
Sdoméstica + Y
Ddoméstica
Qd0
Qs0 Y Qd1 Cantidad
Impo Impo
En el gráfico apreciamos que la valoración privada del bien es mayor que la social, pues
aquélla incluye un impuesto a las importaciones que supera la diferencia entre el tipo de cambio
social y el privado. El cálculo es el siguiente:
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
Fórmula 38
S d o m é stic a
P recio D d o m é stic a S d o m é stic a + Y
p C IF . r . (1 + t M ) + f
p C IF . r* + f
p C IF . r + f
S inte rna c iona l
Q s0 Y Q d1 Q d0 C antid ad
Im p o
Advertimos que el valor privado de los bienes producidos es mayor que el social, pues la tasa
impositiva es mayor que la valoración social del tipo de cambio. El cálculo es similar al de la
Fórmula 19, y la conclusión también: a la sociedad le resulta más barato (valora menos) importar (o
producir) una unidad del bien en cuestión.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
Fórmula 39
r*
p* = p ×
r (1 − t )
Donde,
p* = precio social,
p = precio privado = pFOB . r . (1-t)
t = tasa impositiva
r*
p* = p ×
r (1 + t )
Donde,
p* = precio social,
p = precio privado = pCIF . r . (1+t)
t = tasa impositiva
8. Precios especiales
En todos los proyectos, no importa el sector en el que estén, hay al menos tres variables que
merecen especial consideración. Éstas son el costo de la mano de obra, la tasa de descuento y el
tipo de cambio. La peculiaridad de estas variables (con respecto a, digamos, el precio de venta del
producto final que el proyecto produce) radica no sólo en su generalizada participación, sino en que
son variables críticas tanto para el análisis (y en eso también lo es el precio de venta) como para
toda la economía. Así, determinar cuánto le cuesta realmente al país utilizar recursos humanos en
un proyecto, sobre todo en situaciones de desempleo, o capital, o divisas, es un dato importante a la
hora de decidir desde lo público.
El cálculo de estos valores sociales, sin embargo, no difiere demasiado del cálculo del valor
o costo social de otros bienes, aunque obviamente tiene sus peculiaridades.
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
El aspecto general del cálculo es el siguiente: en un mercado sin distorsiones, todo proyecto
conseguirá la mano de obra, el capital o las divisas que demanda sólo de dos maneras, i)
provocando un aumento de la oferta, o ii) reduciendo la demanda de los actuales productores.
Así, la cantidad que utilice de esos recursos estará captada de una nueva oferta o de demanda
desplazada, en proporción a la elasticidad de las respectivas curvas. Es fácil ver que si la oferta es
absolutamente inelástica (digamos, el proyecto es una fábrica en el desierto, donde todos los otros
productores captan la única fuente de mano de obra local), la única forma en que el proyecto puede
80
“entrar” al mercado es desplazando demanda actual, a través de aumentar el precio del recurso.
Aceptado esto, el precio social del recurso será, entonces, un promedio ponderado de los
precios de oferta y demanda, donde los factores de ponderación, o de “captación” en la
terminología de Haberger (Haberger, 1997: 29 y siguientes), son un cociente de las elasticidades:
Fórmula 41
p social = f 1 p d + f 2 p s
Donde,
f1 = -η/(ε – η) y f2 = ε/(ε – η)
η = elasticidad precio de la demanda
ε = elasticidad precio de la oferta
pd = precio de demanda del bien o recurso
ps = precio de oferta del bien o recurso
En su forma más simple, el cálculo del precio social de los tres recursos mencionados
consistirá en la aplicación de esta fórmula a los casos específicos.81
80
En el caso del ejemplo, y en otros, esto es válido para un corto o mediano plazo, pues a largo plazo el aumento del precio hará
atractivo a los oferentes del recurso acercarse a ese mercado, y ofrecer sus servicios, con lo cual la oferta, aunque siga siendo
inelástica, puede “saltar” a una nueva – mayor – cantidad ofrecida a cada precio.
81
La valoración de estos recursos no es tan sencilla como aparece en este capítulo, o, mejor, posee suficientes sutilezas y puntos a
profundizar como para merecer un tratamiento más elaborado. Como eso excedería los alcances de este manual, y para no duplicar
trabajo ya hecho por gente más capacitada, referimos al lector a la bibliografía, en especial Fontaine (1996) [1981], capítulos XI y
siguientes, y Harberger (1997), páginas 29 y siguientes.
82
Para ser precisos, el gráfico 19 representaría una situación donde el mercado está “cerca” del pleno empleo. En efecto, la curva de
oferta de trabajo es creciente, lo que muestra que para atraer a nuevos trabajadores las empresas necesitan aumentar el salario, pero
no es completamente inelástica en un nivel N* de trabajadores – situación que mostraría el pleno empleo, donde todos los
trabajadores disponibles están empleados, y que no aparece en el gráfico. Alternativamente, podríamos suponer que N* no llega
nunca, pues a medida que nos acercamos, agotando la mano de obra local, aparece más mano de obra, de otras regiones.
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Gráfico 22
COSTO SOCIAL MANO DE OBRA CON PLENO EMPLEO
wmercado
wbásico
wreal
wcobrado
N1 N0 Trabajo
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
Salarios
wpagado1 Sde trabajo
wpagado0
wmercado0
Dde trabajo + Dproyecto
wreal1
wreal0
Dde trabajo
N0
N Nmercado Trabajo
Nd’1 Ns1
El gráfico muestra cómo el proyecto, que demanda N trabajadores, los consigue desplazando
demanda (N0 – Nd’1) y atrayendo nuevos oferentes (Ns1 – N0). El salario pagado por el proyecto
aumenta el vigente en el mercado, y sube también el recibido por los trabajadores.
El costo social de emplear a estos trabajadores está dado por las áreas sombreadas, y su
precio social se obtiene por la Fórmula 23. Tal como está expresada, la misma utiliza los precios
finales del mercado (con proyecto), en cuyo caso estaría sobreestimando el “verdadero” costo
social por los triangulitos. Podrían usarse también los precios iniciales (sin proyecto), o un
promedio de los dos.
83
Obviamente, esta es una situación extrema. En la práctica, aún con desempleo el proyecto sigue captando gente del “pool” de
empleados y de aquellos transitoria y voluntariamente alejados de la oferta, además de los desempleados. Para una descripción más
compleja véase Harberger, 1997: 48.
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Gráfico 24
COSTO SOCIAL DE LA MANO DE OBRA CON DESEMPLEO
Salarios
Sde trabajo
N0 N N1 N’ N* Trabajo
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
k* = f1 kI + f2 kA
f1 = -η/(ε – η) y f2 = ε/(ε – η)
η = elasticidad precio de la demanda
ε = elasticidad precio de la oferta
kI = productividad marginal del capital
(incluyendo impuestos)
kA = tasa de retorno neta de impuestos, o tasa
marginal de preferencia temporal
84
La actividad microfinanciera se desarrolló con fuerza luego de que Fontaine escribiera lo citado antes. Los mercados de capitales de
países en desarrollo captan, más que antes, los ahorros y las inversiones de los “pobres”. Esto hace que “la” tasa de mercado refleje,
aunque sea en una proporción muy pequeña, la rentabilidad esperada de sus inversiones y su preferencia temporal.
85
éase Harberger (1997) para un desarrollo más detallado.
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Fórmula 44
La tasa de descuento social puede estimarse como la tasa de mercado más las distorsiones
que afectan a los diferentes segmentos de inversiones y ahorros, ponderadas por sus pesos relativos.
Gráficamente, un proyecto que demanda F fondos en el mercado de capitales local generaría
los siguientes efectos:
Gráfico 25
DEMANDA DE CAPITALES DE UN PROYECTO
I = Dfondos
k Dfondos + F
kI1 A = Sfondos
kI0
kA1
kA0
I’1 I0=A0 A1 A, I
F
Las tasas de interés suben, desalentando parte de la demanda de fondos para inversión de los
“otros” demandantes, y aumentando la cantidad ofrecida de fondos, al mostrar tasas más atractivas.
Este tratamiento es por fuerza simplificado. Más allá de las dificultades del cálculo práctico
de la tasa de descuento social, quedarían por explorar, en un nivel más avanzado, el efecto del
financiamiento externo y cómo introducir en el análisis a las generaciones futuras, dado que la
actualización de los flujos de beneficios discrimina en su contra.
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
como los impuestos y subsidios internos a esos bienes y sus sustitutos locales, en este apartado nos
limitaremos al caso más sencillo de un impuesto único a importaciones o exportaciones.
Como señalamos en el caso de la mano de obra y el capital, también las divisas que el
proyecto demanda, genera o libera se “extraen” de las diferentes fuentes posibles: las divisas que
“los otros” demandan o generan. El esquema general de un precio social igual al promedio
ponderado de los precios de oferta y demanda se aplica igualmente. Asimismo, ese precio o valor
social será el mismo independientemente de que las divisas sean demandadas, generadas o
liberadas por el proyecto (Fontaine, 1999 [1981]: 396 y siguientes)
Supongamos entonces el caso de una economía con un impuesto único a sus importaciones.
El tipo de cambio de mercado es el que recibe el exportador por sus divisas, rX0, mientras que el
importador debe pagarlas rM0 = rX0 (1+ t)86. Esto significa que el costo para la sociedad de generar
una divisa adicional a través de las exportaciones es rX0 (la exportación marginal le cuesta a la
sociedad recursos equivalentes a ese valor), mientras que el valor para la sociedad de lograr una
divisa adicional es rM0 (ya que en ese monto valora la importación marginal).
Si el proyecto demanda divisas por valor de D, la determinación del precio social de las
mismas será como muestra el gráfico siguiente:
Gráfico 26
DEMANDA DE DIVISAS DE UN PROYECTO
r Ddivisas Ddivisas + D
r M1 Sde divisas
M
r 0
rX1
rX0
M’1 X0=M0 X1 X, M
D
86
Si el impuesto fuera sobre las exportaciones, entonces el tipo de cambio de mercado sería el que paga el importador, rM0, y el
exportador recibiría un neto de rX0.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
Fórmula 45
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En sentido estricto, si consideramos que el proyecto afecta “muy poco” el tipo de cambio, rX1 será igual a rX0.
88
A estos bienes los llamamos “estratégicos” (con comillas) por que si bien representan un parte muy importante de la economía del
país, en muchos casos son causa también de un desarrollo sesgado y poco sustentable. En general los países intentan – con mayor o
menor éxito – diversificar su oferta exportadora, para reducir el riesgo de estar “atados” a un commodity en particular. Esto es
importante, sobre todo, cuando el país (mono) productor es al mismo tiempo un participante menor del mercado mundial de ese
bien. En otras palabras, depender del petróleo como bien exportable es diferente según se sea Arabia Saudita o Argentina.
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
A. Determinación conceptual
Desde el punto de vista conceptual, el costo social de utilizar un bien exportable en un
proyecto local es el costo de oportunidad internacional. Es decir, el costo social de una unidad de
ese bien usada en el proyecto estará dado por lo que el país deja de ganar por no exportarlo, más
los costos de flete (y seguros) hasta el sitio del proyecto, todo valorado al tipo de cambio social.
El siguiente gráfico permite aclarar la determinación del costo social.
Gráfico 27
DETERMINACIÓN DEL COSTO SOCIAL DEL INSUMO EXPORTABLE89
D’0
D0 Slocal
Q
Qlocal Qinternacional
X Q’local
89
Para simplificar la exposición gráfica no introducimos en la misma ni los fletes ni los seguros; estamos valuando el bien, en
consecuencia, en la frontera. No hay dificultades ni teóricas ni prácticas para introducir los fletes y seguros a nuestra formulación.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
Precio social = ∆QD x Pext (1+ R*) / ∆QD = Pext (1+ R*)
Es decir, el precio internacional del insumo, expresado en moneda local al tipo de cambio
social. A este precio deberíamos agregarle el flete entre el lugar del proyecto y el puerto de salida
del bien.
¿Por qué no son relevantes los impuestos en el cálculo del costo social de este bien? Los
impuestos encarecen el bien para los usuarios locales, y representan claramente una transferencia
de los mismos al Estado. El proyecto debe pagar los impuestos, desde el punto de vista de los
costos privados, pero la sociedad no deja de ganar el precio internacional más los impuestos, sino
sólo el precio internacional.
B. Cálculo empírico
El cálculo real del costo social de un bien de estas características no es demasiado difícil. El
precio internacional es conocido, lo mismo que los fletes relevantes.
A. Determinación conceptual
En el caso de un insumo importable, el país importador enfrenta – como señalamos – una
oferta infinitamente elástica. La demanda del proyecto generará un aumento de las importaciones,
las que deberán valorarse al precio internacional transformado en moneda local con el tipo de
cambio social. Este análisis se muestra en el Gráfico 2.
Si el bien, como es muy posible, está afectado con impuestos a la importación, el precio
privado relevante es el precio internacional por el tipo de cambio de mercado más los impuestos.
Sin embargo, el precio social sigue siendo el señalado en el párrafo anterior. En efecto, el costo en
que el país incurre al demandar una unidad más de ese bien es el de utilizar una cierta cantidad de
divisas (valoradas al tipo de cambio social) por obtenerlo; todos los impuestos adicionales son una
transferencia que el proyecto debe pagar al estado, pero que no afecta la valoración social de ese
insumo.
Notemos que si el Estado quiere desalentar el uso de este recurso, para ahorrar divisas, puede
imponer altas tasas de importación, para aumentar el costo privado del insumo. Sin embargo, esto
puede llevar a una asignación de recursos ineficiente desde el punto de vista social, haciendo que el
proyecto utilice insumos más baratos desde el punto de vista privado, pero cuyo costo social puede
ser igual o más alto que el del insumo “estratégico”, aunque se produzca localmente. Por ejemplo,
el proyecto puede utilizar carbón en lugar de petróleo, incurriendo quizás en un costo ambiental
que se ahorraría de poder importar el petróleo a un precio más cercano al internacional.
153
Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
Gráfico 28
DETERMINACIÓN DEL COSTO SOCIAL DEL INSUMO IMPORTABLE
D’0
D0
Q
Qlocal Q’local
M ∆M
Es decir, el precio internacional del insumo, expresado en moneda local al tipo de cambio
social. A este precio deberíamos agregarle el flete entre el lugar del proyecto y el puerto de salida
del bien.
B. Cálculo empírico
El cálculo real del costo social de un bien de estas características no es demasiado difícil. El
precio internacional es conocido, lo mismo que los fletes relevantes.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
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Es obvio que difícilmente esta asignación de tiempo entre trabajo y ocio sea óptima en términos de utilidad. Lo que el modelo básico
postula es que el individuo asignará tiempo al trabajo y al ocio hasta que la utilidad marginal generada por una unidad adicional de
uno de los usos sea igual a la utilidad marginal generada por el otro uso
155
Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
Si las dos restricciones son una sola, “[e]l precio total de una unidad [del bien final] es la
suma de los precios de los bienes y del tiempo utilizado [para “producir”] una unidad de [bien
final]. Esto es, el precio total del consumo es la suma de los precios directos e indirectos, de la
misma manera que el costo total de invertir en capital humano es la suma de los costos directos e
indirectos.” (Becker, 1965: 497 – nuestra traducción)
Esta formulación permite, como veremos enseguida, una definición muy precisa del valor
del tiempo.
Sin embargo, el tema es un poco más complejo. Otros estudiosos plantearon críticas al
modelo de Becker, sobre todo enfatizando que el tiempo puede estar también incluido en la función
de utilidad.
Así, DeSerpa, en otro artículo importante (DeSerpa, 1965), señala que el tiempo asignado a
una actividad – a la producción de un bien “final” – tiene un límite inferior y no un límite superior.
Esto es así porque un individuo puede elegir cuánto tiempo asignar a una actividad, en exceso de lo
“técnicamente” necesario.
“En realidad, la cantidad de tiempo alocada al consumo de cualquier bien es parcialmente una
cuestión de elección, y parcialmente una de necesidad. El hecho de que el consumo de bienes
requiere generalmente un gasto de tiempo tanto como de dinero no impone un límite superior a
la cantidad de tiempo que un individuo podría gastar consumiendo la cantidad elegida del bien
en cuestión.” (DeSerpa, 1965: 380 – nuestra traducción)
El tiempo como limitante aparece así como resultado o de las características de la propia
actividad – no se pueden leer dos libros al mismo tiempo – o de un diseño institucional – el horario
de trabajo es de 9 a 18 horas –. En cualquier caso, DeSerpa coincide con Becker en introducir
también la restricción de consumo de tiempo en el cálculo maximizador del consumidor, pero
agrega un factor muy diferente cuando plantea que el propio consumo del tiempo puede ser fuente
de utilidad: el tiempo como un commodity y no como un recurso.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
Finalmente, tenemos que considerar que la mayoría de los problemas que plantea la
evaluación de proyectos en relación al tiempo se refieren a cambios en el uso del mismo. Es decir,
lo que se busca estimar es cuánto se valora, por ejemplo, una reducción del tiempo de viaje. Esto
significa valorar la tasa de cambio entre tiempo de ocio y trabajo, es decir, el precio del tiempo,
más que su valor absoluto.
A. Determinación conceptual
Desde el punto de vista conceptual, el precio del tiempo es la tasa de sustitución entre
dinero y tiempo, es decir, el cociente entre la utilidad marginal del dinero y la utilidad marginal
del tiempo. Esto es así porque el consumidor – tanto en el modelo neoclásico simple, en el
modificado alla Becker como en la formulación de DeSerna – intenta maximizar su utilidad (en la
que el tiempo puede participar o no el tiempo, según los diferentes enfoques).
El precio del tiempo es así – conceptualmente – el precio sombra del problema de
maximización: sea de la elección entre ocio y trabajo, sea en las otras presentaciones, más
complejas.
En resumen, el razonamiento señala lo siguiente: dada una restricción presupuestaria (o
presupuestaria y de tiempo), cambiar marginalmente la decisión entre trabajo y ocio, o entre el mix
de trabajo y tiempo que produce un bien “final”, tiene como consecuencia un costo de oportunidad
en el uso del recurso. Es decir, “comprar” ocio significa tener que trabajar menos y renunciar por lo
tanto a un ingreso monetario; “comprar” una unidad adicional de bien final Z significa aumentar el
tiempo dedicado al mismo, reduciéndolo del tiempo dedicado a otros bienes.
B. Cálculo empírico
Este análisis nos da la primera aproximación metodológica para el cálculo empírico del valor
del tiempo:
• Los potenciales beneficiarios o usuarios del proyecto se agrupan por categorías
homogéneas.
• Para cada categoría, se estima el costo de oportunidad del tiempo usado o liberado por el
proyecto, para esa categoría de usuario o beneficiario. El costo de oportunidad se calcula
en función del ingreso promedio del grupo en cuestión.
• El efecto total es el agregado de los casos individuales.
Esta forma de cálculo no está exenta de problemas:
a. ¿Se valoran igual todas las horas del día? Si bien el individuo que subyace en los
modelos típicos de maximización de la utilidad es (en su versión más cruda) un
workaholic – es decir, todo momento no dedicado al ocio lo dedicaría al trabajo, de
modo que el costo de oportunidad de cada momento de ocio es el salario perdido – en la
práctica se valora de manera diferente el tiempo ganado o perdido gracias al proyecto,
según corresponda a horas laborables o no laborables. Por ejemplo, el ahorro de tiempo
generado por un proyecto vial variará según los motivos de los viajes realizados:
trabajo, ocio u otros.
En sentido estricto, esta diferenciación no sería correcta, pues el costo de oportunidad
corresponde a las horas dejadas de trabajar. En la formulación de Becker, sin embargo,
el costo de oportunidad es menor para aquellas actividades de no-trabajo que tienen
relación – o pueden considerarse insumos – de actividades que generan ganancia. Por
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Metodología general de identificación, preparación y evaluación de proyectos de inversión pública
ejemplo, las necesarias ocho horas de sueño, e incluso una parte de ocio asociada a
mantenerse psíquicamente en condiciones.
La regla práctica, en consecuencia, es valorar al costo de oportunidad pleno – los
ingresos perdidos –las horas que efectivamente se sustituirían por trabajo, o aquellas
que contribuyen al trabajo– y en un porcentaje menor aquellos momentos en que el
costo de oportunidad realmente disminuye, como el caso de los fines de semana.91
b. ¿Se valora igual el tiempo de todos los individuos? Claramente, la regla del costo de
oportunidad asigna un valor diferente al tiempo de cada individuo, o – en la práctica –
de cada grupo de individuos: trabajadores, desocupados, empresarios, niños,
estudiantes, amas de casa, etc. Esto es lógico, y permite explicaciones interesantes de
las decisiones de consumo y uso del tiempo, algunas tratadas por Becker (Becker, 1965:
500 y siguientes). Por ejemplo, es más probable que la compra de un bien intensivo en
tiempo – como las entradas para el recital de un cantante popular – la hagan aquellos
cuyo costo de oportunidad del tiempo es más bajo.
Sin embargo, en términos de la evaluación económica o social de proyectos esto puede
generar algunos problemas. Dado que quienes menos ganan menos costo de oportunidad
tienen, esto puede sesgar la selección de proyectos que ahorran tiempo a favor de los
ricos: ceteris paribus, un proyecto vial que ahorre media hora de trayecto a usuarios
ricos puede ser más rentable – en el agregado – que igual proyecto que favorezca a
usuarios pobres.
La regla práctica en casos como estos sería i) estimar en base a cada caso
específico92 el “verdadero” valor del tiempo93, quizás con técnicas participativas;
ii) corregir este efecto “redistributivo” en la definición del proyecto, y no en la
valoración de los beneficios.
91
Esta última parte es, obviamente, relativa. Si el individuo tiene la posibilidad de trabajar los fines de semana cobrando una
remuneración mayor, el costo de oportunidad del ocio de un domingo sería mayor que el de otro día de la semana. Sin embargo, en
la mayoría de los casos hacer horas extras no es una decisión que tome el empleado sino el empleador, de modo que no es tan claro
que ese mayor valor que potencialmente pueda ganar aquél sea el real costo de oportunidad del ocio dominical. Por otro lado,
debemos notar que aquellos trabajos que podrían tener una demanda los sábados y domingos – vg., mecánicos, cerrajeros –
usualmente cobran más en esos días que por realizar igual servicio los días de semana; en consecuencia, podríamos postular que el
valor del tiempo ganado (o el costo del tiempo usado) un fin de semana sería mayor – en general – que el de otro día.
92
Nos referimos a cada proyecto, no a cada situación individual de los usuarios potenciales de los mismos.
93
Decimos el “verdadero” valor pues los ingresos monetarios explícitos no necesariamente cubren todos los ingresos de un individuo.
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CEPAL - SERIE manuales N° 39
DAA obtenidas son comparadas contra variables socioeconómicas como ingreso, educación,
edad; y e) los datos son agregados convirtiendo los valores medios declarados en valores de la
población relevante (Hanley y Spash 1995).
La medida monetaria obtenida mediante las encuestas de valuación contingente, conocida como
excedente compensatorio (EC), puede ser representada en términos de la diferencia entre dos
funciones de gasto.
Se espera que el entrevistado revele la suma de dinero que estaría dispuesto a renunciar (o a
aceptar) para restablecer un mismo nivel de utilidad original, dado un incremento (o reducción)
en la cantidad del bien sin mercado.” (Romo Lozano, 2005)
Estas metodologías no están exentas de problemas, en particular diferentes sesgos que
afectan las conclusiones (Romo Lozano, 2005), pero para proyectos puntuales pueden ser muy
útiles, en particular para corregir el sesgo ya mencionado de la metodología del costo de
oportunidad en el caso de individuos de bajos ingresos. Sí debe tenerse en cuenta que son de
aplicación más compleja y costosa.
Un ejemplo de aplicación al cálculo del tiempo de viaje puede verse en Coto Millán y Sainz
González, 2003, citado en la bibliografía. Allí se estima el valor del ahorro de tiempo de viaje en la
ciudad de Santander (España). A modo de comentario, es interesante observar en ese caso que los
autores, utilizando una metodología de valuación contingente, llegan a un valor del ahorro de
tiempo de 6,12 euros la hora; ahora bien, en una parte del artículo señalan que el ingreso promedio
de la población entrevistada es de 24,000 euros anuales, lo cual, considerando un total de 160 horas
mensuales trabajadas, durante 12 meses, lleva a un valor de 12,5 euros (nuestro cálculo), el doble
del anterior.
v) Conclusiones
El ejemplo anterior resalta la idea de que la determinación del valor social del tiempo, como
insumo relevante para estimar beneficios y costos de un proyecto, debe hacerse cuidadosamente.
Dos metodologías – nuestro cálculo del costo de oportunidad, concedemos, es muy esquemático –
dan por resultado valores muy distintos, que duplicarían los beneficios o costos de un proyecto.
Esto es particularmente relevante en aquellos proyectos donde gran parte de los beneficios se
explican en el ahorro de tiempo de los beneficiarios: proyectos de transporte, de agua corriente en
poblaciones marginales o rurales, de puentes u otras vinculaciones, etc.
La recomendación final, entonces, es aplicar la técnica más apropiada al proyecto en
cuestión, al conocimiento del investigador y a los recursos disponibles; escuchar a los beneficiarios
o perjudicados y, sobre todo, ser particularmente escéptico al agregar estos beneficios.
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