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Realismo Jurídico de Alf Ross

El documento presenta una biografía y las ideas filosóficas de Alf Ross, un filósofo danés del derecho del siglo XX. Ross propuso un enfoque realista del derecho que rechazaba las especulaciones metafísicas. Defendió que el objeto de estudio de la ciencia jurídica debe ser el derecho vigente, compuesto por las acciones de los jueces y su sentido de obligatoriedad, ambos verificables empíricamente.

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Realismo Jurídico de Alf Ross

El documento presenta una biografía y las ideas filosóficas de Alf Ross, un filósofo danés del derecho del siglo XX. Ross propuso un enfoque realista del derecho que rechazaba las especulaciones metafísicas. Defendió que el objeto de estudio de la ciencia jurídica debe ser el derecho vigente, compuesto por las acciones de los jueces y su sentido de obligatoriedad, ambos verificables empíricamente.

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LA FILOSOFÍA JURÍDICA DEL SIGLO XX

ALF ROSS

BIOGRAFIA

Alf Niels Christian Ross (Copenhague, 10 de junio de 1899 – 17 de


agosto de 1979) fue un filósofo del Derecho danés, formidable representante del
Realismo Jurídico Escandinavo, corriente que postula la representación del
Derecho vista desde un punto de vista realista y sociológica. Perteneció a la
escuela empirista-emotivista de la filosofía del derecho. Visto desde el punto de
vista de la clasificación de las Escuelas Iuspositivistas, como un monismo
metodológico positivista, proyectado en la Escuela de Upsala.

Alf Ross

Información personal

Nacimiento 10 de junio 1899

Fallecimiento 17 de agosto de 1979

Nacionalidad Danesa y sueca

Educación

Educado en Universidad de Upsala


Información profesional

Ocupación Jurista , juez y filosofo

Empleador Universidad de Copenhague

Alf Ross plantea que su filosofía del Derecho responde a dos influencias (Hans
Kelsen y Axel Hägerström), tal como él lo admite: Sobre Hans Kelsen: "Que me
inició en la filosofía del Derecho, y me enseñó la importancia del pensamiento
coherente". Sobre Axel Hägerström: "Que me hizo ver la vacuidad de las
especulaciones metafísicas en el campo del Derecho y de la Moral"

EL REALISMO JURÍDICO DE ALF ROSS

El profesor danés Alf Ross ha sido considerado uno de los tres


grandes juristas del siglo pasado. Es indudable que junto con Hans
Kelsen, uno de sus maestros, y Herbert L.A. Hart, desde su propia
visión del fenómeno jurídico realizó aportes fundamentales a la
filosofía jurídica y a la teoría del derecho. Es, sin hesitación, dentro de
esos tres grandes teóricos del positivismo jurídico el que mayor
énfasis puso, no sólo en la eliminación de los dualismos en la teoría
del derecho, sino también en el intento de erradicar toda especulación
metafísica en el pensamiento científico y filosófico del derecho.

El realismo jurídico, teoría a la que Ross adhiere y propone como approach al


fenómeno jurídico, tiene cierta familiaridad con la teoría del mismo nombre de sus
maestros y colegas escandinavos. A pesar de ello, se distingue porque nunca
aceptó la idea de reducir el derecho a los puros hechos. Su crítica al realismo
americano denota un manifiesto desacuerdo con la idea que consideraba al
derecho como la conducta futura de ciertas personas en ciertas circunstancias
particulares.

(1899-1979) DINAMARCA

Ross pertenece a la corriente de la teoría jurídica escandinava que se conoce


como realismo. “Concibe el Derecho como un fenómeno social distinto del punto
de vista tradicional, tanto del iusnaturalismo, como del idealismo kantiano,
alegando que ambos daban como resultado un dualismo conforme al cual el
Derecho pertenece al mundo de los hechos empíricos, como al mundo de las
ideas, al reino de los valores”.

La concepción que Ross formula sobre el derecho, es empirista.


Fundamentalmente por el planteamiento que sostiene con respecto a la ciencia en
general y a la ciencia del derecho en particular. Ahora bien, esta tesis se destaca
especialmente al momento de exponer su concepto de derecho vigente, cuando
expresa que el método propio de toda ciencia, incluida la jurídica, es el de
verificación empírica. Señala: "Es un principio de la ciencia empírica moderna que
una proposición acerca de la realidad (en contraposición con una proposición
analítica, "lógico-matemática") necesariamente implica que siguiendo un
cierto procedimiento, bajo ciertas condiciones, resultarán ciertas experiencias
directas.

La proposición, por ejemplo, "esto es tiza" implica que si observamos el objeto


con un microscopio aparecerán ciertas cualidades estructurales; si le echamos
ácido, resultarán ciertas reacciones químicas; si lo frotamos sobre un pizarrón
dejará trazada una línea, etc.

Este procedimiento se denomina procedimiento de verificación y se dice que la


suma de las implicaciones verificables constituye el contenido real de la
proposición. Si una aserción cualquiera, por ejemplo, la de que el mundo está
gobernado por un demonio invisible, no involucra ninguna implicación verificable,
se dice que carece de significado lógico; es desterrado del reino de la ciencia
como aserción metafísica".
La pregunta que a partir de estas afirmaciones surge es la relativa a si el principio
de verificación de que estamos hablando es o no aplicable para la ciencia del
derecho. La respuesta de la ciencia jurídica tradicional, según Ross,
explícitamente en algunas ocasiones e implícitamente en la mayoría de los casos,
tendía a decir que no era susceptible de ser utilizado por esta disciplina. Tal
respuesta podía darse tanto desde la perspectiva iusnaturalista de la ciencia del
derecho como desde la positivista. En efecto, las doctrinas iusnaturalistas al
momento de conceptualizar el derecho ponen el acento en el aspecto valórico de
éste, afirmando que él se encuentra, fundamentalmente, constituido
por valores tales como la justicia, el bien común, la libertad u otros. De tal modo
que para los partidarios de la teoría del derecho natural, el derecho es
principalmente un valor en el sentido recién apuntado.

Para los positivistas, en cambio, el elemento clave para definir el derecho es el de


norma. De tal modo que cuando un partidario de esta doctrina positivista nos da
un concepto del mismo, colocará el acento en la afirmación que sostiene que
el derecho es un conjunto de normas.

Ross señala que desde estos supuestos no es posible construir una ciencia
jurídica que en verdad merezca el nombre de ciencia, pues tanto positivistas
como iunaturalistas dicen estudiar objetos (o mejor aún seudobjetos) que no son
empíricamente verificables. Es decir, se trata de supuestos objetos que no se
encuentran en el ámbito de la experiencia sensible, por consiguiente, cualquiera
aserción o proposición que sobre ellos pueda formularse no involucra ninguna
implicación verificable, es un puro sinsentido. En palabras de Ross, se trata de
aserciones metafísicas. Como se sabe, para el neopositivismo lógico, al que
adhiere nuestro autor, las proposiciones sin sentido son aquellas que son
lógicamente contradictorias, o bien, las que se refieren a objetos que no son
empíricamente verificables. Estas proposiciones sin sentido tienen un estatus
epistemológico, inferior al de las proposicionedes falsas. Así las cosas, de
acuerdo al autor que estamos considerando, la ciencia del derecho tradicional,
que es por lo demás la que se ha cultivado siempre en nuestros medios, está y
ha estado siempre compuesta de estas proposiciones sin sentido, al menos en
alta medida. Por este motivo, como se ha hecho presente, no puede calificarse de
auténtica ciencia.
Así entonces, lo que hay que precisar, de acuerdo a nuestro iusfilósofo, es el
objeto que estudia la ciencia del derecho. Este, en su opinión, es el derecho
vigente, o si se quiere, la regla jurídica vigente. Entendiendo por tal aquella que
los jueces aplican porque sienten que es obligatoria. Es por consiguiente esta
aplicación que los jueces hacen de las normas que consideran o sienten como
obligatorias lo que constituye el derecho vigente. Al tratarse de actos
o acciones de ciertas personas (los jueces), cumplen con el requisito de ser
empíricamente verificables, y con ello constituyen un objeto válido de estudio para
la ciencia.

Teniendo presente lo anterior, veamos con algo más de detalle cómo se


encuentra conformada esta regla jurídica vigente. Ella se compone
fundamentalmente de dos elementos. Por una parte del que llama derecho
en acción o fenómeno jurídico, y por la otra de la que denomina norma jurídica. El
primero, el derecho en acción, se encuentra constituido por las ac0ciones o actos
que los jueces realizan al aplicar el derecho y por el sentimiento o convicción de
que es obligatorio. En este punto hay que destacar que para Ross, tanto las
acciones que los jueces llevan a cabo al aplicar el derecho, como la convicción,
sicológica, de que es obligatorio, son empíricamente verificables. Las acciones a
que estamos haciendo referencia se verifican o comprueban mediante
la observación externa de las mismas, la convicción psicológica de la mencionada
obligatoriedad se comprueba mediante los métodos propios de la moderna ciencia
de la psicología. El segundo elemento que entra a conformar la regla jurídica (es
decir, el derecho) vigente es, como se señaló, la que llama norma jurídica.

Norma jurídica, son las que permiten entender al derecho en acción, o fenómeno
jurídico, como un todo coherente de significado y motivación, y predecirlo dentro
de ciertos límites. En otras palabras, sirven como esquema de interpretación del
mismo, permitiendo entenderlo como derecho.

Nuestro iusfilósofo destaca que ambos elementos de la regla jurídica vigente, es


decir, el derecho en acción y la norma jurídica, no son independientes, sino que
son inseparables. Constituyen dos aspectos de una misma realidad inescindible.
Es por este motivo que no resultan tan graves, como se dijo, algunas oscilaciones
terminológicas en el uso de las expresiones "norma jurídica" y "regla jurídica".
Pues cada vez que se afirma que hay una regla jurídica vigente, existe al
mismo tiempo una norma jurídica vigente y viceversa.

La ciencia del derecho se ocupa de estudiar el derecho vigente, o si se quiere las


reglas jurídicas vigentes, lo que equivale también a estudiar a las normas jurídicas
vigentes, de la manera como ha quedado dicho. Lo que la ciencia a que nos
estamos refiriendo ha de hacer es comprobar o verificar que las normas sobre las
que ella versa son vigentes. En otros términos, deben verificarse o comprobarse
las proposiciones de la ciencia del derecho que se refieren a las normas jurídicas
vigentes. Las proposiciones, deben verificarse empíricamente, esto es, deben
cumplir con el principio de verificación empírica, pero con algunas notas
diferenciales que las distinguen en parte de las ciencias físico-naturales. Se debe
tener presente que Alf Ross, distingue entre dos clases de normas jurídicas. A
unas las denomina normas (jurídicas) de conducta y a las otras normas (jurídicas)
de competencia.

Normas Jurídicas de Conducta.- son aquellas que prescriben una cierta línea de


acción, es decir, una cierta conducta o acto.

Normas Jurídicas de Competencia.- señala que son aquellas que crean un


órgano, y por tanto una competencia, para crear normas de conducta. Por este
motivo, agrega que las normas de competencia son normas de conducta
indirectamente formuladas. Una cosa importante a tener en cuenta en este
contexto radica en que, según Ross, las normas de conducta van dirigidas al juez,
él es el destinatario de las mismas y no la generalidad de las personas, el común
de los ciudadanos. La norma la indica al juez que ha de ejercer la  fuerza y cómo
ha de ejercerla, en un determinado caso o circunstancia en que se ha incurrido en
una infracción al derecho. Aquí nos encontramos con otro aspecto de importancia
referente a la manera que nuestro iusfilósofo tiene de entender a las normas
jurídicas. Este es el relativo a las relaciones entre derecho y fuerza. Sin entrar en
detalles, diremos que afirma que las normas jurídicas no se encuentran
respaldadas o sancionadas por la fuerza, sino que ellas constituyen el ejercicio de
la fuerza. Alcanzando este punto, y retornando al tema relativo como se verifican
o comprueban las normas jurídicas según Ross, hay que señalar que, en su
opinión, debe distinguirse entre el procedimiento de verificación de las normas de
conducta y el de las normas de competencia. Pero sobre el particular debemos
tener presente que lo que realmente importa es el procedimiento de verificación
de las primeras, conociéndolo sabremos cómo se verifican las proposiciones de la
ciencia del derecho. Esto es así porque las normas de competencia no son otra
cosa que normas de conducta indirectamente formuladas, de tal manera que las
proposiciones que ver san sobre éstas se verificarán de la misma manera, salvo
en unos pocos aspectos y cuestiones accesorias, que las que se refieren a
aquéllas.

El contenido de las proposiciones de la ciencia del derecho relativo a las normas


de conducta se refiere a las acciones de los tribunales consistentes en la
aplicación de la fuerza bajo ciertas condiciones. El estudio de estas condiciones
bajo las cuales se aplican las normas nos señalará la forma como las mismas se
verifican. Veamos cuáles son ellas.

1° Cuando se dice que una norma jurídica se encuentra vigente porque es


aplicada por los tribunales (con la convicción de que es obligatoria) Ross
considera, en primer lugar, lo que quiere expresarse con el uso del tiempo
presente "es aplicada". Al respecto nos señala que "Si alguno pregunta cuál es el
derecho vigente hoy en relación con una determinada materia, lo que
indudablemente quiere saber es cómo serán decididos los conflictos de hoy si son
sometidos a los tribunales". Así las cosas, una proposición de la ciencia jurídica
que afirma que una norma se encuentra vigente, lo que hace es una predicción
acerca de cómo los jueces en un futuro resolverán un determinado asunto. Por
tanto, la expresión "es aplicada" está haciendo referencia al futuro, pues los
enunciados acerca de lo que es derecho vigente hoy constituyen predicciones
sobre lo que los tribunales decidirán en un futuro más o menos próximo, no uno
lejano que haga presumir que en el intertanto va a cambiar la norma. Estas
predicciones deben cumplir con ciertos requisitos para tener la posibilidad de ser
verdaderas. Entre ellos los dos fundamentales son los que ahora pasan a
mencionarse. Por un lado, que se inicie una acción respecto de la cual la norma
que se afirma que es vigente tenga importancia. Por otro, que en el tiempo
intermedio que transcurre entre el momento en que se formula la predicción y
aquél en que la norma ha de ser aplicada por los tribunales, ella no haya
cambiado, por ejemplo, porque se derogó o fue modificada.
2° En segundo término, se requiere una definición más exacta sobre lo que
significa que "la regla es aplicada por los tribunales". Ello no quiere decir que la
sentencia debe ser dictada en un determinado sentido. El que se aplique esta
norma no significa, necesariamente, que se dé lugar a la demanda declarando la
mencionada nulidad. Lo que se quiere decir cuando se afirma que una regla (o
norma) es aplicada, es algo diferente. Se q0uiere significar "que en las decisiones
que se dan por probados los hechos condicionantes de dicha regla, ésta forma
parte esencial del razonamiento que funda la sentencia y que, por lo tanto, la
regla en cuestión es uno de los factores decisivos que determinan la conclusión a
que el tribunal arriba"

SOBRE EL GRADO DE CERTEZA DE LAS PROPOSICIONES DE LA CIENCIA


DEL DERECHO

Las proposiciones de la ciencia del derecho no poseen certeza absoluta, como


pueden poseerla, por ejemplo, las ciencias físico- naturales. Esto es así por
diversas razones. Ya sabemos que una proposición de nuestra ciencia lo que
afirma es que, una norma será aplicada en un futuro próximo por los tribunales,
siempre que se den los supuestos a que hemos hecho referencia. Ahora bien, nos
dice Ross, el hecho de que hasta el momento se hayan dictado varias sentencias
en el sentido de una predicción actual, es decir, de una proposición de la ciencia
del derecho que se formula hoy, afirmando, por ejemplo, que una determinada
regla.

Por lo anteriormente dicho, las predicciones de la ciencia del derecho constituyen


siempre una probabilidad, que oscila entre un grado muy alto de cumplimiento y
uno muy bajo. La certeza no es absoluta, aunque se haya iniciado una acción. Es
así por diversos motivos, entre ellos los siguientes: a) El resultado puede
depender de la prueba producida y de su apreciación. b) Depende también de la
interpretación que se haga del derecho. c) Depende, además, no sólo de las ideas
que el juez tenga acerca de lo que es derecho vigente, sino que, asimismo, de
otros factores, de distinto tipo, que lo motivan. Esta tesis rossiana, que sostiene
que las proposiciones de la ciencia del derecho carecen de certeza absoluta, en
buena medida contrasta con la teoría jurídica tradicional, que tiende a postular tal
tipo de certeza, porque afirma también, siempre de acuerdo a nuestro autor, una
validez absoluta y a priori de las normas jurídicas.
CIENCIA JURÍDICA Y POLÍTICA JURÍDICA

Hasta el momento hemos expuesto en qué consisten, según Ross, las


proposiciones de la ciencia jurídica, entendiéndolas como aserciones
cognoscitivas sobre lo que es derecho vigente. Pero si observamos los textos en
que se expone la ciencia del derecho, o si se quiere, las exposiciones que de ella
hacen los distintos autores que la cultivan, nos topamos con otra realidad. Pues
en ellos no encontramos sólo aserciones científicas (es decir, predicciones acerca
de lo que es derecho vigente en el sentido que lo hemos explicado), sino que
también directivas que tratan de influir en el juez y en otros destinatarios. Pues el
jurista no sólo trata de describir el derecho vigente, sino que también intenta
ejercer influencia. Siempre trata de que sus tesis sean acogidas. En suma, Ross
nos dice que los libros de texto en que se expone la ciencia del derecho
contienen, normalmente, tres clases de expresiones. Ellas son las siguientes: a)
Aserciones cognoscitivas sobre el derecho vigente. Esto es, proposiciones que
expresan la ciencia del derecho propiamente tal. b) Directivas no cognoscitivas. c)
Aserciones cognoscitivas sobre hechos históricos, económicos sociales y otros,
que sirven como argumentos de apoyo a las dos clases de expresiones
anteriores.

Una ciencia del derecho expuesta en la forma que acaba de indicarse, que es por
lo demás la que encontramos en los manuales al uso, se compone no sólo de
aserciones cognoscitivas, sino que también de directivas. Estas últimas son
expresiones que tienen por finalidad ejercer influencia en los destinatarios, en
nuestro caso en los jueces. Las directivas no constituyen, estrictamente hablando,
ciencia del derecho, sino que política jurídica. El que la ciencia del derecho
siempre haya sido expuesta así, entremezclando aserciones cognoscitivas, que
constituyen ciencia jurídica, con directivas, que constituyen política
jurídica, muestra la dificultad de trazar una distinción clara entre ambas. Esto se
debe, fundamentalmente, a las dos razones que ahora pasamos a considerar.

a) En primer término, porque los propios juristas que hacen ciencia del derecho no
tienen claro hasta qué punto están describiendo el derecho vigente y hasta qué
punto están tratando de influir en los destinatarios, fundamentalmente en los
jueces. Esto es algo que en la gran mayoría de los casos ocurre y de lo cual suele
no estarse consciente. Ello sin perjuicio de que muchos juristas afirman
expresamente que tratan de influir en los destinatarios de sus escritos. Así
entonces, si los propios autores no están conscientes de esta distinción, más
difícil resulta, por regla general, que alguien desde fuera la determine con
exactitud.

b) En segundo lugar, y esta es la dificultad principal, y a nuestro parecer


insalvable desde la perspectiva de Ross, hay que tener en consideración una
característica inexcusable de las ciencias sociales. En ellas, toda predicción,
aunque sea puramente cognoscitiva, influye en el resultado, es decir, en aquello
que se predice. Esto no ocurre así en las ciencias físico-naturales. Por ejemplo, si
un astrónomo describe (predice) cuál será la trayectoria de un cometa,
esta descripción no influye en la mencionada trayectoria. En cambio, si un
economista de prestigio predice que el próximo año habrá un
fuerte proceso inflacionario en el país, la predicción que formula, muy
probablemente, tendrá efectos importantes en la economía. Lo mismo ocurre en
la ciencia del derecho, las predicciones de los juristas importantes a corto o a
largo plazo siempre producen un efecto en las sentencias de los tribunales, esto
es, en determinar lo que es derecho vigente. Por ello, en el ámbito de las ciencias
sociales, incluida la ciencia del derecho, no se puede diferenciar nítidamente entre
ciencia y política. En nuestro caso entre ciencia jurídica y política jurídica.

La tesis a que acaba de arribarse, nos advierte nuestro autor, no nos debe llevar a
la errónea conclusión de que en la ciencia del derecho pueden introducirse
injustificadamente, y a cualquier pretexto, directivas políticas que tratan de influir
en el juez. Ello es así porque en nuestra disciplina pueden formularse aserciones
cognoscitivas (científicas) sobre lo que es derecho vigente con un alto grado de
certeza. Esto ocurre cuando tales aserciones se encuentran respaldadas por un
gran número de precedentes anteriores que las avalan. Distinto es el caso
respecto a las supuestas aserciones que no tienen ese respaldo, pues no hay
precedentes que las avalen. Poseen un alto grado de incertidumbre. Más que
aserciones cognoscitivas, son consejos (directivas) al juez para que resuelva de
determinada manera. Más que ciencia del derecho constituye política jurídica.

RELACIÓN CON OTROS FILÓSOFOS


Alf Ross plantea que su filosofía del Derecho responde a dos influencias (Hans
Kelsen y Axel Hägerström), tal como él lo admite:

Sobre Hans Kelsen: "Que me inició en la filosofía del Derecho, y me enseñó la


importancia del pensamiento coherente".

Sobre Axel Hägerström: "Que me hizo ver la vacuidad de las especulaciones


metafísicas en el campo del Derecho y de la Moral"

DIFERENCIAS DE LA CONCEPCIÓN DE ALF ROSS Y HANS KELSEN

ALF ROSS HANS KELSEN

Derecho valido Derecho vigente.

El objeto de la ciencia del El objeto de la ciencia del


derecho es el mundo del deber derecho es el mundo del ser
ser (validez).

EL MODELO DE CIENCIA DEL DERECHO

 El objeto de la ciencia de Alf Ross está constituido por el mundo del ser.
 Alf Rose va a definir el derecho vigente como: un conjunto de ideas
normativas que sirven para la interpretación de los fenómenos de derecho
en acción.

Aspectos importantes:

 La tarea de la ciencia del derecho es determinar cuál es el derecho vigente


en una sociedad
 El modelo de la ciencia de Ross tiene una función predictiva o que predice.
Una vez verificados los enunciados o juicios de la ciencia del derecho,
permiten predecir la conducta del juez o de los jueces

EL TRATAMIENTO DE ANTINOMIAS

Acepta el problema de antinomias, el distingue en su interpretación de la norma


los problemas de:
 La vaguedad: Cuando la norma tiene una interpretación vacía o poco clara.

 Ambigüedad: cuando tiene varios significados y el problema de sintaxis es
cuando no se coordinan o se forman las palabras para formar oraciones o
expresar preceptos adecuadas.

Se presenta cuando:

 Dos o más normas se refieren al mismo caso, esto es, tienen el mismo
ámbito te aplicabilidad.
 Cuando las normas atribuyen soluciones incompatibles a dicho caso.

SOLUCIONES A LA ANTINOMIA

 Lex superior: Cuando prevalece la jerarquía de los órganos que dictan


sentencia.
 Lex posterior: Cuando prevalece la norma nueva.
 Lex especialis: Cuando la ley nacional prevalece sobre la internacional

JUSTICIA

Alf Ross, nos dice que la justicia es la aplicación correcta de una norma como

cosa opuesta a la arbitrariedad. Y con ello nos dice que la aplicación de las

normas no debe ser pauta jurídica, política o criterio para juzgar una norma. si nos

preguntamos qué papel desempeña la idea de justicia en la formación del derecho

positivo en, la medida en que ella es entendida como una exigencia racional,

podemos concluir que esta afirmación es una exigencia de que las normas

jurídicas sean formuladas con ayuda de criterios objetivos, de manera tal que la

decisión, tenga una máxima independencia frente al juez, dicha exigencia se

deriva del derecho como un orden social establecido e institucional. Sin un

mínimo de racionalidad sería imposible hablar de un orden jurídico, pues la razon,

siempre debe estar en conjunto con un sistema normativo.


La idea de justicia en el sentido de racionalidad o regularidad puede calificarse de

constitutiva del concepto de derecho. Tomemos en cuenta el derecho visto desde

el punto de vista filosófico, que el derecho debe nacer con bases axiomáticas,

ósea, teniendo como base los axiomas como la igualdad, la libertad, la equidad y

la justicia.

Pero la racionalidad formal, objetiva, es también un ideal del derecho en el sentido

de que es deseable un máximo de racionalidad en concordancia con ciertas

valoraciones que, por lo menos en las civilizaciones occidentales, están presentes

cuando se crea la norma legislada.

La idea de la supremacía del derecho nos hace reaccionar contra la tendencia de

los estados totalitarios a autorizar al juez a decidir, dejando a un lado todas las

reglas establecidas segun la "sana conciencia jurídica del pueblo" o los intereses

del pueblo mismo, y a que claramente podemos ver

CONCLUCION

Por último, nuestro autor efectúa un alcance respecto a su tesis que afirma que

derecho vigente es aquel que los tribunales aplican porque lo consideran

obligatorio. Ademas se le podría objetar que impide realizar una crítica científica

a lo que se entiende por derecho vigente, subordinando totalmente la teoría a la

práctica. Esto sería así porque, si por derecho vigente se entiende el que aplican

los tribunales, esta aplicación judicial sería el único referente que nos permitiría

corroborar tal vigencia. No habría, por ejemplo, una ley u otra regla que nos

sirviera de criterio para efectuar la comparación, que nos permita hacer una crítica

que señalara si la sentencia se ajusta o no a la norma. Esto porque, en la


concepción rossiana (Esta concepción rossiana se dirige precisamente al

proceso de creación de una ley a la que la construcción de la ciudad está

sometida) sólo la sentencia es derecho vigente. Pero nuestro iusfilósofo rechaza

esta objeción, reiterando que las proposiciones de la ciencia del derecho son

predicciones acerca de cómo resolverán los tribunales un asunto en el futuro

(próximo) y no sobre cómo han fallado en el pasado. De este modo, expresa que

es perfectamente posible formular una crítica a una sentencia que acaba de

dictarse, diciendo que en el futuro los tribunales resolverán el caso de una manera

distinta. Dando, obviamente, los argumentos que justifiquen la afirmación.

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