Actualmente la industria de la moda se ha posicionado como una de las más
importantes del mundo, entre ellos, Versace, Pull & Bear y Zara, al igual que
grandes tiendas en línea (Shein) que se ajustan a las necesidades y estado
económico del consumidor, sin embargo, la mayor parte del tiempo el cliente no
imagina o reflexiona lo que conlleva un precio alto o bajo respectivamente, y no lleva
a cabo lo que supone la tercera fase de la sociedad del consumo.
En el caso de Shein, las prendas adquieren precios relativamente bajos, la ropa está
ligada a la moda y a lo contemporáneo, y el consumidor siente mayor atracción
hacia la tienda por ello, además, Shein brinda una gran facilidad a la hora de
registrar y entregar los pedidos, por ende, es de la accesibilidad de cualquier
persona.
En el instante en el que la publicidad de la tienda online demuestra persuasión
(aumentando el ideal de felicidad irreal) y no información del producto o campaña,
es quizá el momento en el que deberíamos iniciar el cuestionamiento, dirigido
precisamente hacia la contaminación que producen, a el lugar de fabricación, y a
los precios menores.
El uso masivo de poliéster en la mercancía de Shein para conseguir precios tan
bajos causa un gran golpe en la contaminación y deterioro del ambiente. Las
condiciones óptimas suelen ser mínimas y reprochables en países con pocas
moderaciones en el ámbito laboral: explotación de trabajadores, pues no alcanzan
un entorno de trabajo saludable que promueva la dignidad. Las mujeres y niños
representan más de la mitad de los empleados, mientras que en el puesto de jefe
tienden a predominar los hombres, provocando el acoso y discriminación laboral;
esto es lo que hay detrás de una prenda de ropa bonita y de precio elevado o bajo.
El consumo debe ser autónomo, justo, felicitante y responsable, así que es
indispensable reflexionar sobre el inicio de un posible contratiempo, para lograr
tomar decisiones basadas en la solidaridad y empatía (la identidad de una persona
cambia con el consumo), teniendo en cuenta las diferentes problemáticas éticas,
con el fin de elaborar opciones que nos trasladen a un modelo económico más
equitativo, y no al consumismo, es decir, a una configuración social de modernidad
tardía o sociedad de consumo.