La Santa Biblia
Filemón
Versión de Mons. Juan Straubinger
Libro 64 de la Biblia
Filemón 2
Filemón 3
Carta de San Pablo a Filemón
Salutación apostólica
1
Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, al querido
Filemón, colaborador nuestro, 2y a Apia, la hermana, y a Arquipo nuestro
compañero de armas, y a la Iglesia que está en tu casa: gracia a vosotros y paz,
de parte de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Elogio de Filemón
4Doy gracias a mi Dios, haciendo sin cesar memoria de ti en mis oraciones,
5porque oigo hablar de tu caridad y de la fe que tienes para el Señor Jesús y
para con todos los santos; 6a fin de que la participación de tu fe sea eficaz para
que se conozca todo el bien que hay en vosotros en relación con Cristo. 7Tuve
mucho gozo y consuelo con motivo de tu caridad, por cuanto los corazones de
los santos han hallado alivio por ti, hermano.
El apóstol intercede por Onésimo
Por lo cual, aunque tengo toda libertad en Cristo para mandarte lo que
8
conviene, 9prefiero, sin embargo, rogarte a título de amor, siendo como soy,
1. Una mera carta privada, casi una esquela; pero sin embargo una joya de la Sagrada Escritura.
Tal es esta Epístola, escrita por San Pablo en Roma, por el año 63. Su objeto es interceder por el
esclavo Onésimo que había huido de la casa de su amo Filemón de Colosas. La huida contribuyó a
salvar el alma del fugitivo que se hizo esclavo de Jesucristo y entonces volvió voluntariamente a su
dueño, sin preocuparse de la servidumbre material pues ya era libre en el alma, según lo que Pablo
enseña en I Corintios 7, 20-24. La carta es un documento clásico para demostrar la posición de la
Iglesia primitiva respecto de los esclavos (Tito 2, 9 s. y nota). “Filemón, el destinatario de la epístola,
parece haber sido uno de los principales cristianos de la ciudad, dado que en su casa tenían los fieles
sus reuniones; por otra parte, es llamado colaborador del apóstol, es decir, uno de aquellos que le
prestaron ayuda en la difusión del Evangelio. Seguidamente son nombrados: Apia y Arquipo. La
primera es llamada hermana, en la acepción cristiana de la palabra; el segundo, compañero de
armas en el trabajo del apostolado y la predicación (II Timoteo 2. 3), parece haber sido el jefe
(Colosenses 4, 17) o por lo menos uno de los jefes de la comunidad que tenía sus habituales
reuniones en casa de Filemón. Aunque del mismo texto no pueda deducirse con seguridad, algunos
han unido a estas tres personas con vínculos más estrechos, haciendo a Arquipo hijo de Filemón y
Apia. Sostienen también, unánimemente los comentadores, que la Iglesia a que se hace aquí
referencia es la Iglesia de Colosas, ciudad de Frigia, evangelizada por los discípulos del Apóstol; en
efecto, en la carta a los Colosenses, escrita en esta misma época, aparecen nombradas las mismas
personas que en la nuestra, y en tratándose de Onésimo, se dice que es de dicha ciudad y que
acompaña al portador de la carta Tíquico. (Colosenses 4, 7 ss.) llevando a su vez, concluimos
nosotros, la carta comendaticia para su dueño” (Primatesta).
7. He aquí una bella y lapidaria fórmula para honrar la caridad de un cristiano.
9. Suplicar en vez de mandar es norma apostólica de San Pablo (II Corintios 1, 23) y de San
Pedro (I Pedro 5, 2-3), pues ellos mismos nos enseñan a ser libres en Cristo (I Corintios 12, 2 y
nota). Véase I Tesalonicenses 2, 11; II Timoteo 2, 24; II Corintios 10, 8 etc.
Filemón 4
Pablo, el anciano y ahora además prisionero de Cristo Jesús. 10Te ruego, pues,
por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado entre cadenas, 11el cual en un
tiempo te fue inútil, mas ahora es muy útil para ti y para mí. 12Te lo devuelvo;
tú, empero, recíbelo a él como a mi propio corazón. 13Quisiera retenerlo junto
a mí, para que en tu nombre me sirviese en las cadenas por el Evangelio; 14pero
sin consultarte no quise hacer nada, para que tu beneficio no fuese como
forzado, sino voluntario.
15Quizás por esto él se ha apartado por un tiempo, a fin de que lo tengas
para siempre, 16no ya como siervo, sino más que siervo como hermano amado,
amado para mí en particular, pero ¡cuánto más para ti, no sólo en la carne sino
en el Señor!
17Si pues me tienes a mí por compañero, acógelo como a mí mismo. 18Si en
algo te ha perjudicado o te debe, ponlo a mi cuenta. 19Yo Pablo lo escribo con
mi propia mano; yo lo pagaré, por no decirte que tú, tú mismo, te me debes.
20Sí, hermano, obtenga yo de ti gozo en el Señor, alivia mi corazón en Cristo.
21Te escribo, confiando en tu obediencia, sabiendo que harás todavía más de
lo que digo. 22Y al mismo tiempo prepara hospedaje para mí; pues espero que
por vuestras oraciones os he de ser restituido.
Saludos y bendición
Te saluda Epafras, mi compañero de cautiverio, en Cristo Jesús, 24y Marcos,
23
Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
25La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.
10. Engendrado entre cadenas: bautizado por el Apóstol que estaba en la cárcel.
11. Alude a la significación del nombre de Onésimo, que quiere decir “hombre útil”.
16. Como hermano: No nos enfurezcamos con nuestros siervos, sino aprendamos a perdonar
sus faltas; no seamos siempre ásperos, ni nos ruboricemos de vivir con ellos si son buenos (cf.
Deuteronomio 12, 18). Cualquiera que haya visto, a la luz de la Sagrada Escritura, como la única
amistad durable es la que se funda en la comunidad de espíritu (Eclesiástico 6, 16; 13, 19 s.; 25, 2;
37, 15; 40, 23 y notas) y cuan deleznable es la que sólo se funda en la carne y sangre (Mateo 10,
36; 12, 48; 13, 57; Lucas 12, 52; Juan 7, 5 etc. y notas) comprenderá muy bien que San Pablo
estuviese tan seguro de esa fraternal intimidad en Cristo que debía reinar entre amo y siervo (San
Crisóstomo).
19. Filemón se debe todo a San Pablo, que lo convirtió al cristianismo. Por lo que es ilusorio
apuntar algo en la cuenta, dice con buen humor el Apóstol. De mi puño: Él dictaba sus cartas, y
sólo escribía por excepción, lo que ha hecho pensar que la enfermedad que lo aquejaba (II Corintios
12, 7) fuese quizás oftalmía.
21. Harás todavía más: El Apóstol sabe que Filemón, por ser su hijo espiritual, no sólo recibirá
a Onésimo como hermano, sino que también le pondrá en libertad. Cf. Éxodo 21, 1-5;
Deuteronomio 15, 12-18.