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Alma y Espíritu: Diferencias Esenciales

El documento discute las diferencias entre el alma y el espíritu según las antiguas culturas y las religiones. Explica que el alma se refiere a la parte psíquica del ser humano o la mente, mientras que el espíritu es una dimensión metafísica e intemporal. Aunque las religiones han confundido estos conceptos, etimológicamente el espíritu incluye el alma pero no viceversa, ya que el alma da vida al cuerpo mientras que el espíritu puede existir sin él. El documento también sug

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Alma y Espíritu: Diferencias Esenciales

El documento discute las diferencias entre el alma y el espíritu según las antiguas culturas y las religiones. Explica que el alma se refiere a la parte psíquica del ser humano o la mente, mientras que el espíritu es una dimensión metafísica e intemporal. Aunque las religiones han confundido estos conceptos, etimológicamente el espíritu incluye el alma pero no viceversa, ya que el alma da vida al cuerpo mientras que el espíritu puede existir sin él. El documento también sug

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Todos tenemos la certeza de la existencia del cuerpo, lo podemos ver, tocar, oler

y sentir. Sobre la existencia del Alma y el Espíritu solo tenemos suposiciones,


pues si bien las religiones nos hablan de su existencia, los filósofos no se ponen
de acuerdo y no hay pruebas materiales, salvo la teoría de Francis Crick, (el
ganador del Nóbel por descubrir la estructura del ADN) quien asegura que
encontró el alma en medio de unas estructuras cerebrales, cuyo peso oscila los
21 gramos y desaparece al morir.

Actualmente, en el mundo Occidental vulgarmente se concibe al alma como una


sustancia invisible, intangible, espiritual y de naturaleza inmortal. Se cree que
esta sustancia es el “aliento de vida”, o en otras palabras una esencia espiritual,
cuya naturaleza es dar  vida a todas las cosas conscientes. Todas las maneras de
explicarlo admiten implícitamente que el ser humano trasciende la realidad
espacio-tiempo dónde está sumergido.

Las culturas de la antigüedad distinguían perfectamente entre alma (lo psíquico)


y espíritu (lo metafísico). El Alma fue comprendida como la parte psíquica del
hombre, lo que hoy diríamos la mente, el Espíritu era visto como perteneciente a
una dimensión intemporal, impersonal y metafísica. En Europa es a partir de la
definitiva implantación del cristianismo cuando el concepto platónico del alma,
adoptado por las jerarquías cristianas, termina fagocitando al concepto de
espíritu, del que se prescinde a pesar de que tanto en el Antiguo como en el
Nuevo Testamento, ambos (alma y espíritu) están perfectamente diferenciados.
Este olvido intencionado, o ese borrar lo anterior, es en parte obra de Tomás de
Aquino y San Agustín, auténticos forjadores de la teología católica.

Descartes también colaboró en la confusión, apoyando la dualidad Cuerpo-Alma,


a través de su teoría “pienso luego existo”. Esta visión ha conducido al hombre a
creer que solo es cuerpo y mente, y negar toda dimensión trascendental a su
existencia.

Al no reconocer como tercer elemento al Espíritu, se desvaloriza la intuición y


los conocimientos adquiridos por ella.

De este modo, quitándole al hombre la confianza en si mismo y de que por sus


propios medios pueda llegar conocer verdades trascendentes, se lo hace
dependiente de las opiniones del Clero. Transformándose éste último como el
único que tiene acceso al conocimiento espiritual.

Luego de haber conseguido este objetivo en la civilización occidental, el


catolicismo va por mas, y en el Concilio Vaticano II supera el esquema binario
alma-cuerpo para introducir el concepto unitario de persona. En dicho concilio
se pone de relieve que “El hombre es uno en cuerpo y alma y transciende en su
interioridad la totalidad de las cosas”. Esta no es una declaración inocente.
Para entender bien la diferencia entre alma y espíritu, conceptos en los que las
diferencias son sutiles, tenemos que recurrir obligadamente al idioma.

Alma, del latín “ánimus” (en griego “ánemus” y en hebreo “nefesh”), significa
soplo, respiración. La expresión latina, “ánimam exhalare” es consideradas como
clara referencia al alma: “Soplar para afuera el alma” o entregar la vida al
separarse el alma del cuerpo en la expiración final. Es partir de ahí que “ánima”
adquiere el significado de alma propiamente dicha. El alma sería el hálito de vida,
la energía que posibilita que la materia (inerte de por sí) tome forma y vida

En cuanto a la palabra espíritu, del latín “spíritus” es el aire que se respira, el que
entra en el cuerpo y sale de él, (en griego será “pnéuma”,  y en hebreo es
Neshamá), es una palabra que expresa un concepto complementario del que
expresa la palabra “alma”.

Resumiendo, etimológicamente en el concepto espíritu cabe íntegramente el


concepto alma, pero no a la inversa. Entendamos pues, que todas las almas son
espíritus, pero no todos los espíritus son almas. O lo que es lo mismo: El alma es
el espíritu en cuanto animador y principio de vida de un cuerpo concreto. No
puede haber alma sin cuerpo, (aunque luego la religión católica y la filosofía de
Descartes le concedan vida independiente al alma). El espíritu, en cambio, no
necesita de ningún cuerpo para subsistir, de aquí el concepto de los espíritus
puros. Y de ahí se deduce también como una obviedad, que las almas
individuales puedan concebirse como el aliento de un único y universal espíritu
en cada cuerpo, que al salir de él vuelve a integrarse en la unidad de espíritu sin
el aprisionamiento individualizador del cuerpo.

Según esta interpretación tendríamos por una parte al cuerpo como parte
material, al alma como soplo de vida —incapaz de sobrevivir por si sola—, y el
espíritu del que proviene el alma y el que forma parte del todo o Espíritu
Universal.

El espíritu sería, pues, independiente del alma, es decir, su existencia es


individual de la de la materia y el alma. La materia, al perder el aliento de vida
que le insufla el alma, pierde su energía vital y se transforma en otros elementos,
obviamente inanimados. El alma, originada en el espíritu, da la vida a la materia
(el cuerpo). Ambos, cuerpo y alma son perecederos como unidad, pero no en su
diversidad. El espíritu es individual, existe sin el cuerpo y sin el alma. Intereses
puramente religiosos (dogmáticos) han conseguido que conceptos tan sutiles
hayan quedado en el terreno de la metafísica

¿Es importante la existencia del Alma y el Espíritu? Si existiese el Alma y el


Espíritu podríamos hablar de trascendencia y de fraternidad. Los hombres
seriamos hermanos porque tendríamos una argamasa que nos une los unos a los
otros y esa argamasa sería el Espíritu. Lo que hoy hago sería importante porque
cuando crezco todos crecemos y cuando hablo en plural me refiero a la
Humanidad como un solo ser, como especie. Si hablamos de la existencia de la
conciencia fuera de nuestro cuerpo podemos hablar de humanidad, en ese
instante seríamos humanos ya que existiría un lazo real entre todos los hombres.

Hace unos años se realizó un experimento científico, sumergiendo una coneja en


un submarino para realizarle un electro-encefalograma, mientras en tierra firme
se iban matando de a una a sus crías. A pesar de estar aislada de sus hijos, en el
preciso momento de la muerte de cada uno de estos, se evidenciaba una
alteración en el electroencefalograma de la coneja. Esto indicaría que existe una
conexión afectiva desconocida para nosotros.

Estas ideas griegas, tergiversadas luego por las religiones judeo-cristianas son
originadas en la india y han influido en nuestra concepción sobre el sentido de la
vida y la muerte y la trascendencia en una vida futura. Dado que todos estos
conceptos son fruto de antiguas especulaciones, sería interesante que nos
planteemos cuales son nuestras creencias al respecto, pues eso determina en
gran parte quienes somos.

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