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Ur: Patrimonio de la Humanidad en Irak

El documento resume la historia de la antigua ciudad de Ur, ubicada en el sur de Mesopotamia. Ur fue declarada Patrimonio Mixto de la Humanidad por la UNESCO en 2016 debido a sus importantes restos arqueológicos sumerios que datan del tercer y cuarto milenio a.C. La ciudad alcanzó su máximo esplendor durante la dinastía III de Ur entre los siglos XXII y XXI a.C., cuando se convirtió en la capital de un extenso imperio que dominó Mesopotamia.

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Ur: Patrimonio de la Humanidad en Irak

El documento resume la historia de la antigua ciudad de Ur, ubicada en el sur de Mesopotamia. Ur fue declarada Patrimonio Mixto de la Humanidad por la UNESCO en 2016 debido a sus importantes restos arqueológicos sumerios que datan del tercer y cuarto milenio a.C. La ciudad alcanzó su máximo esplendor durante la dinastía III de Ur entre los siglos XXII y XXI a.C., cuando se convirtió en la capital de un extenso imperio que dominó Mesopotamia.

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Ur

(Redirigido desde «Tumbas reales de Ur»)

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Para el lugar bíblico, véase Ur Kaśdim. Para otras acepciones, véase Ur
(desambiguación).

Refugio de biodiversidad de los “ahwar” y


paisaje arqueológico de las ciudades
mesopotámicas del Iraq Meridional

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Restos de la ciudad de Ur con el Zigurat de Ur-Nammu al fondo.


Restaurado en los años 1970 para atraer turistas al área de Nasiriya.

País  Irak

Datos generales

Tipo Mixto

Criterios III, V, IX, X

Identificación 1481

Región Estados árabes

Inscripción 2016 (XL sesión)
[editar datos en Wikidata]

Situación de las ciudades de la antigua Mesopotamia. En la zona más meridional, junto


a Eridu, está Ur.

Ur fue una antigua ciudad del sur de Mesopotamia. Originalmente, estaba


localizada cerca de Eridu y de la desembocadura del río Éufrates en el golfo
Pérsico. Hoy en día, sus ruinas se encuentran a 24 km al suroeste
de Nasiriya, en el actual Irak.1
En julio de 2016, la Unesco eligió el sitio arqueológico de Ur
como Patrimonio Mixto de la Humanidad, como «parte de los vestigios
arqueológicos de asentamientos sumerios en la Baja Mesopotamia, que
florecieron entre el tercer y cuarto milenio antes de Cristo en el delta
pantanoso formado por los ríos Éufrates y Tigris».2

Índice

 1Trabajos arqueológicos
 2Historia
o 2.1Período Dinástico Arcaico
o 2.2Imperio acadio
o 2.3La dinastía III de Ur
o 2.4Después de la dinastía III
 3Arquitectura
 4Las tumbas reales de Ur
 5Véase también
 6Referencias
 7Enlaces externos

Trabajos arqueológicos[editar]
Los restos de Ur forman una colina de ruinas de 12 m de altitud en mitad
del desierto de Irak, a unos 24 km al suroeste de Nasiriya. Las ruinas eran
llamadas por los habitantes locales Tell al-Muqayyar (montículo de brea).
La primera investigación en la zona fue llevada a cabo por el cónsul
británico en Basora J. E. Taylor en 1854 por sugerencia del Museo
Británico. Ya entonces se encontraron tablillas que indicaban que los restos
pertenecían a la Ur bíblica; sin embargo, esto no fue suficiente para que se
realizasen investigaciones de importancia y poco después se abandonó el
lugar, produciéndose saqueos. Miles de tablillas cuneiformes terminaron en
los mercados de Bagdad y, desde allí, en colecciones privadas.
Tras la Primera Guerra Mundial, Irak pasó a formar parte del Imperio
británico. Esta situación fue aprovechada por el Museo Británico, que
consiguió establecer excavaciones en Ur, Eridu y El Obeid entre 1918 y
1919. En 1920, arqueólogos de la Universidad de Pensilvania al mando
de Leonard Woolley tomaron el relevo de los ingleses. En las excavaciones,
que duraron hasta 1934, se encontraron numerosos objetos de valor, entre
los que destacó el contenido de las llamadas Tumbas Reales.1
En la década de 1970, el gobierno de Saddam Hussein emprendió la
restauración del zigurat de Ur-Nammu, que se convirtió en uno de los
monumentos más importantes de Irak.

Historia[editar]
Los primeros restos de Ur pertenecen al período de El Obeid (V
milenio a. C.), en el cual se produjeron los primeros asentamientos urbanos
en la zona. Ur es, por tanto, una de las ciudades más antiguas de Sumeria.
También, fue la ciudad cuna del profeta y patriarca hebreo Abraham, que es
llamada en la Biblia como Ur de los caldeos o Ur Kaśdim.345
Durante el IV milenio a. C. (período de Uruk) la gran cantidad de cerámica
encontrada parece indicar que Ur pudo haber sido un centro importante de
producción. Esta situación se prolongó hasta el período Yemdet-Nasr, hacia
el 3000 a. C. En algún momento del milenio siguiente se produjo una
inundación de carácter local que dejó una importante capa de lodo en los
estratos.1
Período Dinástico Arcaico[editar]
Artículo principal: Período Dinástico Arcaico

El Estandarte de Ur fue hallado en una tumba perteneciente a los siglos XXVII-XXV, en el


período Dinástico Arcaico. Representa diversas escenas de la vida cotidiana y de guerra.

La información de las capas pertenecientes al período Dinástico Arcaico es


reducida, ya que unos 500 años después se derribó gran parte de las
antiguas estructuras para construir otras más monumentales. Sin embargo,
la historia de la ciudad puede reconstruirse sobre la base de inscripciones
en otras ciudades.
En algunos textos de Lagash, ciertos monarcas de esa ciudad se atribuyen
haber conquistado Ur, si bien no indican los nombres de los reyes
derrotados. Tampoco en la lista Real Sumeria se menciona a esos
conquistadores, sino que hace referencia a una cesión de la realeza desde
Uruk, al monarca de Ur, Mesannepada. En los sellos de este rey se
encuentra que se titulaba rey de Kish, título que podría hacer referencia no
tanto a la ciudad acadia como a todo el territorio de la Mesopotamia central,
lo cual podría estar apoyado por el uso que, posteriormente, Sargón de
Acad dio a este título. Esto indicaría una posible hegemonía de Ur en la
zona a mediados del Dinástico Arcaico, lo cual estaría respaldado por
algunos restos, que muestran el incendio de la ciudad de Shuruppak y la
destrucción del palacio de Kish.1
Se conocen algunos datos de la familia de Mesanepada. Así, una tablilla de
fundación encontrada en un templo cerca de tell Obeid nombra a un tal
Aanepada, hijo de Mesannepada. El hijo de Aanepada se
llamaba Meskiaga-nuna, y fue él quien sucedió a su abuelo en el trono. De
este rey se conoce su existencia por una tablilla que le dedicó su esposa a
su muerte. La lista real sumeria menciona a estos dos reyes y a dos más,
en la que denomina dinastía I de Ur. De estos dos últimos reyes destaca
que sus nombres no son sumerios sino acadios.1
Los nombres de los monarcas de la dinastía II de Ur aparecen muy
deteriorados en la lista Real; sin embargo, se conocen bien los
acontecimientos de este período, marcado por la rivalidad entre las distintas
ciudades. Hacia el siglo XXIV a. C. el rey de Umma Lugalzagesi conquista
las ciudades del sur de Mesopotamia, incluida Ur, formando una hegemonía
local y declarándose rey de Kish, al igual que habían hecho los monarcas
de la dinastía I de Ur.6
Imperio acadio[editar]
Artículo principal: Imperio acadio
El dominio de Lugalzagesi no duró mucho ya que hacia
el 2335 a. C. Sargón I de Acad fundó Agadé y comenzó sus conquistas,
venciendo primero a Lugalzagesi y después a todas las ciudades sumerias,
incluida Ur, a la que derribó sus murallas. Tras esto Ur y las demás
ciudades sumerias quedaron incorporadas en el Imperio acadio. Tras la
muerte de Sargón todas ellas se sublevaron, siendo reprimidas por su
sucesor.1
Durante el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sin, la ciudad seguía
formando parte del Imperio acadio, si bien se produjeron rebeliones. A esta
época pertenece un texto escrito por Enheduanna, una sacerdotisa en y
escriba en el templo de Nannar en Ur.7 La historia narra en primera persona
el sufrimiento de la sacerdotisa que ha sido expulsada de Ur por
el lugal local, Lugal-ane. La historicidad de los personajes parece estar
demostrada; en el caso de Lugal-ane, por inscripciones en las que Naram-
Sin le nombra como uno de los cabecillas de las revueltas de las ciudades
del sur y, en el caso de Enheduanna, por un relieve en la que se le dibuja
sentada junto al dios Nannar.
Los motivos de la expulsión de Enheduanna no están claros; el texto la
menciona como hija de Sargón, lo cual podría indicar una filiación simbólica
más que una relación familiar. De hecho, según su sello, fue nombrada
sacerdotisa por el conquistador acadio. Así, es posible que esta
designación hubiese incomodado al lugal de Ur, siendo este el motivo de la
expulsión.
La historia es representada como un conflicto entre el dios Nannar, que
representa a Ur, e Innana, que representa a Agadé y al poder imperial; el
árbitro del conflicto es el dios del cielo An de Uruk. Según la historia, An
falla en favor de Inanna y Enheduanna recupera su posición. No se conoce
cuál fue la historia real que inspiró esta alegoría, si bien se sabe que las
revueltas de Ur y las demás ciudades fueron sofocadas por Naram-Sin.
A finales del siglo, durante el reinado de Sharkalisharri, hijo de Naram-Sin,
el imperio se vio superado por las numerosas revueltas y los ataques de los
pueblos vecinos. Así consiguió su independencia Ur.
La dinastía III de Ur[editar]
Artículo principal: III Dinastía de Ur

Extensión del imperio durante la Tercera Dinastía de Ur

Pocos años después de la caída del imperio, el norte fue invadido por los
nómadas gutis, si bien parece que no llegaron a afectar al área del sur,
donde se encontraba Ur. En esta etapa destacó la ciudad de Lagash que
según parece mantuvo algún tipo de dominio sobre Ur.
Hacia el siglo XXII a. C., Utu-hegal de Uruk expulsó a los gutis del norte
consiguiendo la hegemonía en Sumeria. A su muerte fue su hermano Ur-
Nammu, que posiblemente gobernaba hasta entonces en Ur, quien le
sucedió en su imperio. En todo caso, el nuevo rey escogió a Ur como
capital de su reino, fundando la que se ha llamado dinastía III de Ur o Ur III,
que durante casi un siglo mantuvo la hegemonía sobre un territorio que
abarcaba la totalidad de la cuenca mesopotámica y Elam.
En esta situación la ciudad de Ur quedó convertida en una gran capital,
llegando a alcanzar los 200 mil habitantes. Es en este período cuando se
destruyeron los anteriores edificios y se levantaron los que se pueden
contemplar aún actualmente. Entre estas construcciones destaca el
enorme zigurat de Ur, construido durante los reinados de Ur-Nammu (2113-
2094 a. C.) y su sucesor Shulgi (2094-2047 a. C.) y que aún se mantiene en
pie, tras su restauración parcial en los años 1970. No se conoce la altura
que llegó a alcanzar ya que, si bien las ruinas actuales miden 15 metros, a
lo largo de 4000 años la edificación ha debido sufrir una gran erosión.
También en esta etapa se construyó el Gipar, un templo consagrado
a Ningal. La tercera dinastía de Ur se caracterizó también por desarrollar un
sistema de impuestos que, si bien resultaba eficaz, suponía una carga muy
pesada para las clases populares.
La caída de la hegemonía de Ur estuvo marcada por la llegada de oleadas
de nómadas procedentes de las regiones desérticas occidentales:
los amorreos. Los recién llegados se fueron estableciendo en el curso
medio del Éufrates, en la zona de Babilonia, consiguiendo cada vez más
influencia. Tras la pérdida de las regiones periféricas del imperio, Shu-
Sin (2037-2027 a. C.) dirigió la construcción de una muralla de 270 km con
el objetivo de frenar a los nómadas. Su sucesor Ibbi-Sin (2026-2004 a. C.)
tuvo que enfrentar además los intentos de independencia de las demás
ciudades. En esta situación, un antiguo gobernante de Mari e influyente
funcionario llamado Ishbi-Erra se asoció a los distintos enemigos de Ur
dándole el golpe final, causando la disolución del imperio. Tras esto, Ishbi-
Erra fundó una dinastía en Isin.
Hacia finales del siglo XXI a. C. los elamitas, dirigidos por el rey
de Simash y que hasta entonces habían estado sometidos a Ur, ocuparon
la ciudad, que fue arrasada. Los templos fueron saqueados y las viviendas
destruidas, su monarca Ibbi-Sin fue hecho prisionero y llevado a Elam, y los
campos fueron incendiados. Tras el saqueo, la ciudad cayó bajo la
influencia de Ishbi-Erra.
En este contexto se desarrollan las llamadas Lamentaciones de Ur, un texto
sumerio en el cual se atribuye la caída de Ur a la pérdida del favor de los
dioses, tras lo cual se narran una serie de proyectos y deseos para que la
ciudad recupere su estado anterior. Las lamentaciones se han interpretado
como un texto de carácter político donde, tras la caída en desgracia de la
ciudad, Ishbi-Erra, el nuevo gobernante, procederá a su reconstrucción con
el beneplácito de los dioses.
Después de la dinastía III[editar]
En los años siguientes, el dominio de Ur y el del resto de la región se
alternó entre Isin y Larsa. Tras las conquistas de Hammurabi, durante
el Imperio paleobabilónico (siglos XVIII y XVII a. C.), la ciudad jugó un papel
muy importante como centro de culto. Mil años después, Nabucodonosor
II llevó a cabo una ambiciosa reconstrucción de los templos de Ur, que aún
era un importante centro urbano. El declive de la ciudad solo se produjo tras
el final de los reinos mesopotámicos, con la conquista de la región por parte
del Imperio persa.
Arquitectura[editar]

Reconstrucción por computadora del zigurat de Ur-Nammu

Debido a su tamaño, el montículo formado por las ruinas de Ur destacó


durante siglos después de su abandono. Entre las edificaciones de las que
quedan restos destacan el Gipar y el zigurat, construidos durante los
primeros reinados de la dinastía III. No se conservan los templos
del Imperio acadio, ya que fueron destruidos al construir los templos
posteriores. Del período Dinástico Arcaico solo se conservan algunos restos
en los que se aprecia una edificación a base de ladrillos plano convexos.
Los dos edificios religiosos que se conservan estaban situados en un
segmento de la ciudad rodeado por una muralla de 8 metros, cuya pared
exterior estaba inclinada 45º. La sección noroeste de este recinto sagrado
estaba dedicada al dios Nannar.
El zigurat de Ur-Nammu, cuyo nombre en sumerio era é-temen-ní-gùr-
ru (casa de cimientos revestidos de terror) fue construido durante la primera
mitad del siglo XXI a. C. y estaba rodeado por su propia muralla. La
estructura aún se conserva y fue parcialmente reparada a finales de los
años 1970. Tiene planta rectangular de 61×45,7 metros y 15 metros de
altura, si bien es probable que en su época tuviese bastante más metros de
altura, perdidos debido a la erosión. El interior del zigurat no es hueco, sino
que está completamente formado por ladrillos de barro. Las paredes
exteriores están recubiertas por una capa de 2,4 metros de grosor de
ladrillo cocido y betún y cada una de ellas está orientada a un punto
cardinal. Es posible que en la cima albergase un templo. El acceso a las
plantas superiores se realizaba a través de tres escaleras exteriores.
El Gippar era un recinto sagrado consagrado a Ningal situado en el sureste
del recinto. Si bien fue remodelado por completo durante la dinastía III de
Ur, es muy posible que su construcción se remontase al período Dinástico
Arcaico. El interior del edificio estaba dividido en dos partes por un pasillo y
contenía numerosas habitaciones que se situaban alrededor de patios. El
Gippar funcionaba como residencia de la sacerdotisa en y su séquito.
Además, la diosa Ningal tenía varias habitaciones reservadas a su uso.
En cuanto a la arquitectura residencial, la vivienda del Ur del II
milenio a. C. estaba organizada en torno a un espacio central y
generalmente tenía dos plantas. El espacio central ha sido interpretado en
ocasiones como un patio, si bien es probable que se encontrase cubierto.
En la ciudad se ha encontrado otro tipo de edificaciones de peor calidad,
formadas simplemente como un agrupamiento en línea de unas pocas
habitaciones. Se ha especulado sobre la posibilidad de que se tratase de
comercios o talleres, si bien también es posible que fuese un tipo más
humilde de vivienda.8

Las tumbas reales de Ur[editar]


Uno de los hallazgos más sorprendentes de la expedición de Leonard
Wooley en Ur fue una serie de 16 sepulturas a las que se denominó
las Tumbas Reales de Ur. Pertenecían al período Dinástico Arcaico y
estaban construidas por paredes de ladrillo o piedra coronadas por
una bóveda. Se encontraban en un cementerio mayor, destinado a todo tipo
de personas y que contenía más de 2500 tumbas. Cada una de las tumbas
reales contenía un cuerpo principal y un cierto número de acompañantes,
así como numerosas riquezas.

Copa de oro encontrada en la tumba de la reina Puabi, actualmente en el Museo


Británico. 2600-2400 a. C., período Dinástico Arcaico.

De todas las sepulturas, destacaba la de una reina identificada gracias a


su sello cilíndrico como Puabi. En su interior, además de la reina, se
encontraban los cuerpos de cinco hombres armados y diez mujeres
acompañadas por la magnífica Arpa de Ur rematada por la cabeza de un
toro en oro. La cámara contenía incluso un carro y los esqueletos de dos
bueyes. El cuerpo de la reina estaba envuelto en joyas y mantos con
incrustaciones. Sobre la cabeza llevaba un tocado a base de hojas y una
peineta rematada por estrellas de cinco puntas. Cerca de su mano tenía
una copa de oro. Debajo de un baúl había un pasadizo que comunicaba
con otra cámara funeraria; en ella se encontraba el rey A-kalam-dug de Ur,
cuya tumba había sido parcialmente saqueada.
Otra de las tumbas reales pertenecía al lugal Meskalamdug. En otra de las
fosas, cuyo dueño no se conoce, se encontraron 74 cuerpos, la mayoría de
mujeres, lujosamente ataviados. Es en esta última tumba donde se
encontró el Estandarte de Ur, una de las piezas más célebres de las
halladas en Ur. El estandarte, está dividido en distintas franjas que
contienen escenas cotidianas y de guerra, en la que destaca la
representación de carros de guerra.
Se ha interpretado de diferentes formas el hecho de que las tumbas reales
contuviesen cuerpos de sus sirvientes; para algunos autores, se trataba de
enterramientos rituales, en los que el monarca era acompañado por estos
hacia el más allá. Sin embargo esto no ha sido demostrado y también se
han barajado otras opciones, como que la tumba real fuese escogida por
las élites como lug

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