Exegesis
Lv
LEVÍTICO
Libro tercero de Moisés
AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN
FECHA: ALREDEDOR DEL AÑO 1440 A.C.
TEMA: LA SANTIDAD DE DIOS Y LA PUREZA DEL CREYENTE EN LA VIDA COTIDIANA
PALABRAS CLAVE: SANTIDAD, OFRENDA, SACRIFICIO
Autor
El libro de Levítico es el tercero atribuido a Moisés en el Antiguo Testamento. En 1.1, el texto se refiere a
la palabra del Señor que fue dada a Moisés en el tabernáculo de reunión; ello constituye la base de todo
este libro. Los sacerdotes y levitas han preservado su contenido.
Fecha
Los especialistas han fechado el libro de Levítico entre la época que vivió Moisés (según algunos en el
siglo XV a.C., y para otros en una etapa más tardía: el siglo XII a.C.) y la época de Esdras (siglo VI a.C.). Si
se acepta la autoría de Moisés, la redacción de Levítico se remontaría al año 1445 a.C.
aproximadamente. El libro, que contiene poca información histórica útil para determinar la fecha exacta
de su composición, describe el sistema de sacrificios y adoración que precedió a la época de Esdras y
relata cómo se instituyó.
Trasfondo
La teología del libro de Levítico vincula la santidad con la vida cotidiana. Va más allá de la cuestión del
sacrificio, y trata el tema de la adoración; asimismo, explica el trabajo de los sacerdotes detalladamente.
El concepto de santidad afecta no solamente las relaciones que cada individuo sostiene con Dios, sino
también las relaciones de amor y respeto que cada persona debe mantener con su prójimo. El código de
santidad permea la obra porque cada uno debe ser puro como lo es el mismo Dios, y debido a que la
pureza de las personas constituye el fundamento de la santidad de toda la comunidad del pacto. La
enseñanza de Jesucristo: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así
también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (Mt
7.12), refleja el texto de Levítico 19.18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Contenido
Levítico recibió el nombre hebreo de Vayikra, que significa «Y Él llamó». El título está tomado de la
primera frase del libro, forma como antiguamente se ponía título a las obras. El título moderno de
«Levítico» deriva de la traducción griega de la obra y significa: «Cuestiones concernientes a los levitas».
El título puede inducir a confusión porque el libro trata muchos otros temas relativos a la pureza, la
santidad, el sacerdocio, la santidad de Dios y del creyente en la vida cotidiana. La palabra «santo»
aparece más de ochenta veces en Levítico.
A veces Levítico ha sido considerado una obra difícil de entender; sin embargo, de acuerdo con la
primitiva tradición, la educación del niño judío comenzaba con las enseñanzas de este libro. Trata del
carácter y la voluntad de Dios, especialmente sobre el tema de la santidad, la cual era considerada por
los judíos como algo de primordial importancia. Ellos pensaban que antes de pasar a otros textos
bíblicos, los niños debían ser educados en cuanto a la santidad de Dios y en la responsabilidad que cada
individuo tenía de vivir una vida santa. Santidad (en hebreo kedushah) es una palabra clave en Levítico, y
describe el carácter de la divina presencia. La santidad significa ser apartado de lo profano, y es lo
contrario a lo común o secular.
Otro tema importante en el libro de Levítico es el sistema sacrificial. La ofrenda de holocausto (en
hebreo olah) alude al único sacrificio que se consume enteramente ante el altar, por lo que a veces es
llamada la ofrenda del todo quemada. La oblación, u ofrenda de flor de harina (en hebreo minchah), se
presenta como tributo para asegurarse o mantener el favor divino, e indica que los frutos del trabajo de
una persona deben dedicarse a Dios. La ofrenda de paz (en hebreo shelamin) está destinada a proveer
expiación y permite que quien la ofrece coma la carne del sacrificio. A veces se presentaba en alguna
ocasión festiva. La ofrenda por el pecado (en hebreo chattaõt) se emplea para purificar el santuario. La
ofrenda por la culpa (en hebreo asham), también llamada ofrenda de restitución, se presenta a causa de
la violación de la santidad de la propiedad de Dios o de otra persona: A menudo la violación es por jurar
en falso. Cuando algo profana la santidad de Dios, se requiere una ofrenda de desagravio.
Además de los sacrificios, el calendario litúrgico ocupa un lugar destacado en el libro de Levítico. El año
de reposo está dedicado a conmemorar la emancipación de la esclavitud en Egipto, de la gente
endeudada, así como a la redención de la tierra (véanse también Éx 21.2–6; 23.10, 11; Dt 15.1–11, 12–
18). El año del jubileo recuerda el hecho de que la tierra de Israel, así como su pueblo, pertenecen a Dios
y no a individuo alguno. Por lo tanto, la tierra debe descansar tras cada período de cuarenta y nueve
años (Lv 25.8–17), lo cual confirma a Dios como su propietario. La santidad de Dios y de su carácter
permea todo el libro de Levítico; así como la necesidad de que la congregación se acerque a Él con
mente y corazón puros.
Aplicación personal
El libro de Levítico puede ser aplicado sabiamente, en lo colectivo y lo personal, a la vida de la Iglesia
contemporánea. La santidad de Dios, y su gran deseo de mantener un estrecho compañerismo con su
pueblo, se evidencia con claridad en las descripciones del sistema de sacrificios. La santidad, el ser
apartados para una vida de compañerismo con Dios, era la cuestión central para el pueblo del antiguo
Israel, como lo es para el pueblo de Dios en nuestros días.
Cristo revelado
Cristo (el Mesías) no es específicamente mencionado en el libro de Levítico. Sin embargo, el sistema de
sacrificios y la labor del sumo sacerdote en el texto de Levítico son cosas que anticipan la obra de Cristo.
El libro de Hebreos se refiere a Cristo como Sumo Sacerdote y utiliza el texto de Levítico como base para
ilustrar su obra. Algunos han usado formas extremas de alegorización del libro de Levítico para referirse
a Cristo, pero este método de interpretación debe emplearse con suma cautela a fin de asegurar que el
significado histórico y cultural original del libro no se pierda. Este tiene como tema central la vida y el
culto del antiguo Israel.
El Espíritu Santo en acción
Aunque el término «Espíritu Santo» no se menciona en el libro de Levítico, la presencia de Dios se
percibe a todo lo largo del texto. La santidad del carácter de Dios se reitera constantemente cuando se
habla de la santidad en la conducta y el culto del pueblo. No se ve a Dios como sucedía con los ritos
paganos de aquella época donde se veneraban ídolos, sino como Aquel que moraba en medio del
pueblo mientras éste le rendía culto. Ellos debían ser santos al igual que su Dios.
Bosquejo del contenido
I. La descripción del sistema de sacrificios 1.1-7.38
A. El holocausto 1.1-17
B. La ofrenda de flor de harina 2.1-16
C. La ofrenda de paz 3.1-17
D. La ofrenda por el pecado 4.1-5.13
E. La ofrenda por la culpa 5.14-6.7
F. Otras instrucciones 6.8-7.38
II. El servicio de los sacerdotes en el santuario 8.1-10.20
A. Ordenación de Aarón y sus hijos 8.1-36
B. El oficio sacerdotal 9.1-24
C. El pecado de Nadab y Abiú 10.1-11
D. El pecado de Eleazar e Itamar 10.12-20
III. Las leyes de la impureza 11.1-16.34
A. Impurezas animales 11.1-47
B. Impurezas del parto 12.1-8
C. Impurezas de la piel 13.1-14.57
D. Impurezas físicas 15.1-33
E. Impurezas morales 16.1-34
IV. El código de santidad 17.1-26.46
A. Matar por comida 17.1-16
B. Sobre la santidad 18.1-20.27
C. Leyes para sacerdotes y sacrificios 21.1-22.33
D. Días sagrados y fiestas religiosas 23.1-44
E. Leyes para los elementos del culto 24.1-9
F. Castigos por blasfemia 24.10-23
G. El día de reposo y los años de jubileo 25.1-55
H. Bendición por obedecer y castigo por desobedecer 26.1-46
V. Ofrendas para el santuario 27.1-34
Lv 1:1-17
1.1 Ahora el Señor llamó a Moisés, y habló con él: Dios llamó a Moisés, y Moisés habló al pueblo como
mensajero divino. El código de santidad y el mensaje que se anuncia están dictados por Dios. El
tabernáculo de reunión es el lugar donde Dios se encuentra con sus servidores. Véase Éxodo 25.22: «Y
allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio». Era dentro del tabernáculo donde se
guardaba el arca y otros elementos sagrados del culto (Éx 37).
1.2 Ofrece ofrenda: Levítico 1.1–7.38 trata de las ofrendas que eran presentadas a título personal al Dios
de Israel. Levítico 1.1–17 explica el holocausto; 2.1–16, la ofrenda de flor de harina; 3.1–17, la ofrenda
de paz; 4.1–35, la ofrenda por el pecado; y 5.14–26, la ofrenda por la culpa.
1.3 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
1.3 El holocausto era el más común de los sacrificios, y se realizaba dos veces al día, de acuerdo con las
minuciosas instrucciones que aparecen en este capítulo. Incluía bueyes, ovejas, chivos, pichones y
tórtolas. Todo el animal, salvo la piel, era quemado en el altar.
1.4 El propósito del holocausto era permitir que la persona hiciera expiación. No removía la presencia
del pecado, pero hacía posible la comunión con un Dios santo. La ofrenda de holocausto anticipaba el
sacrificio de Jesucristo, el verdadero Cordero de Dios, que «quita el pecado del mundo» (Jn 1.29).