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Platón: Justicia en La República, Libro I

El documento resume los primeros nueve capítulos del libro I de La República de Platón, donde Sócrates mantiene diversos diálogos con Glaucón, Céfalo y Polemarco sobre temas como la vejez, la riqueza y la justicia, pero sin lograr establecer una definición clara de esta última.

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Platón: Justicia en La República, Libro I

El documento resume los primeros nueve capítulos del libro I de La República de Platón, donde Sócrates mantiene diversos diálogos con Glaucón, Céfalo y Polemarco sobre temas como la vejez, la riqueza y la justicia, pero sin lograr establecer una definición clara de esta última.

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Platón - La República (Libro I: La justicia).

Filósofo de quien se tiene registros antes de Cristo y uno de los


precursores del idealismo junto con su maestro Sócrates de
quien no se tiene ningún escrito. A través de los múltiples
diálogos sostenidos por su maestro, Platón toma registro de
ellos y los da a conocer en toda Grecia. Este escrito puede ser
uno de los más largos ''La República'' el cual trata sobre todo lo
concerniente a la república, sus gobernantes, sus ciudadanos,
sus guardianes, su educación y cómo debiera ser idealmente.
Sin duda, un libro que ha influenciado a muchos filósofos e
incluso, hoy en día, es material de lectura en muchos colegios
del país.

Definiciones:

(1) Pireo: Ciudad al sudoeste de Grecia cuyo territorio es parte


del Peloponeso.
(2) Simónides de Ceos: Poeta griego nacido en el año 556 a.
C. y murió el año 468 a. C. 

Libro Primero

Capítulo I:
Sócrates-Glaucón

Platón describe la vida de su maestro Sócrates quien bajaba al


Pireo(1) para entregar sus plegarias a los Dioses y ver cómo se
festejaban las fiestas en ese lugar. Junto con él, se encontraba su
amigo Glaucón. Una vez que terminaron las fiestas, Sócrates y
Glaucón se dirigen a la ciudad, pero un esclavo de Polemarco
los detuvo para que se quedasen.
Capítulo II: 
Sócrates-Céfalo 

Cuando llegaron a al casa de Polemarco se encontraban:

 Lisias y Eutidemo: Hermanos de Polemarco.


 Carmantides: El peanio.
 Clitofonte: Hijo de Aristónimo.
 Trasímaco: El calcedonio (personaje clave a lo largo de
éste libro).
 Céfalo: Padre de Polemarco.
Sócrates es saludado por el padre de Polemarco, Céfalo, y
ambos comienzan a sostener una conversación. Céfalo habla a
Sócrates sobre lo difícil que ha sido para el asistir a las fiestas
debido a su avanzada edad. Sin embargo, pide a Sócrates
quedarse, ya que cuando los placeres del cuerpo lo van
abandonando, más se acrecienta el motivo de una animada
conversación.

Sócrates accede con gusto a tener una conversación con el viejo


Céfalo, diciendo que siempre es bueno hablar con alguien que
tenga experiencia. También pregunta a Céfalo si esta edad en la
que se encuentra, es algo desdichado y que opinión tiene al
respecto.

Capítulo III: 
Céfalo-Sócrates 

Céfalo comienza a dar su parecer diciendo que cuando él se


reúne con ancianos, la mayoría de ellos dicen quejarse de los
problemas que trae la vejez y acuden a la añoranza de aquellos
años cuando fueron jóvenes. Pero Céfalo dice no compartir esta
opinión con ellos. 
Céfalo se distingue de todos ellos al citar a Sófocles quien dice
que está alegre de no ser joven, ya que así se libera de toda la
tensión de los deseos; se libera y se siente una gran calma a esa
edad, algo que también es beneficioso.

Capítulo IV: 
Sócrates-Céfalo 

Céfalo, que continua hablando, añade que en realidad ninguno


de los ancianos estaría de acuerdo con él e incluso dirían que el
puede decir esta clase de argumentos debido a que posee
muchas riquezas y se puede valer de ellas para decir tales cosas.
Céfalo responde a Sócrates que, en efecto, es así, pero que cada
uno tiene sus propios embates, sobre todo en la pobreza. Todos
sufrimos problemas de maneras distintas y la riqueza no
siempre puede solucionarlos.

Sócrates pregunta a Céfalo si su riqueza la ha obtenido de


herencias, o si la obtuvo por sus propios méritos. Céfalo dice
que la riqueza la ha adquirido por parte de su padre y su abuelo;
es decir, la ha heredado. Sócrates dice a Céfalo que pareciera
ser que todo aquel que hereda las riquezas o cosas materiales,
presenta una indiferencia hacia estas mismas cosas. Mucho más
que una persona que ha adquirido sus bienes por sus propios
méritos quienes añaden un tipo de amor al dinero y a la creación
de éste. Sócrates termina diciendo que estos hombres son una
mala compañía porque no hablan más que del dinero, igual que
un enamorado no habla más que del amor.

Capítulo V:
Sócrates-Céfalo-Polemarco

Para terminar con la riqueza, Sócrates pregunta a Céfalo cuales


son las ventajas de la riqueza. Céfalo responde que el hecho de
tener riquezas, quiere decir que nada se le debe a los hombres.
Y esta actitud se toma debido a la creencia griega de quien ha
obrado mal y tiene deuda con los hombre en vida, debe pagar su
mal obra en el Hades que es donde van a parar todas las almas.

Luego se le pregunta a Céfalo sobre la justicia. Sócrates pone el


siguiente ejemplo:

 Si una persona en su sano juicio nos confiara sus armas y


luego que pierde el juicio quiere que se las devolvamos. ¿Las
deberíamos regresar? Si no lo hacemos, incurrimos en
injusticia, y si se las devolvemos, podríamos correr peligro.
¿Qué hacer?
A continuación, es Polemarco quien hereda la conversación, ya
que Sócrates se dirigía a realizar sus sacrificios.

Capítulo VI:
Sócrates-Polemarco

A Simónides(2) se le adjudica la siguiente frase: ''Justo es


retornar a cada uno lo que se le debe''. Frente al mismo dilema
anterior, Polemarco dice que es justo devolver las armas al
hombre que no está en su sano juicio porque es nuestro amigo
quien nos confía sus armas.  Pero si este fuera un enemigo, a
este solo se debería dar un mal. 

Capítulo VII:
Sócrates-Polemarco

Por lo tanto, el argumento de Simónides presenta un concepto


un tanto ambiguo de justicia, ya que antes de dar, hay que
inspeccionar bien lo que se quiere dar a la persona; en este caso,
si es amigo o enemigo. 
Pero Sócrates plantea una serie de interrogantes las cuales son
contestadas por Polemarco:

 ¿Que da el arte de la medicina y a quienes? Remedios,


alimentos y bebidas al cuerpo.
 ¿Y el arte culinario? Sazona y condimenta los banquetes.
 ¿Y la justicia? Beneficio a los amigos y daño a los
enemigos.
Luego quienes pueden hacer tales actos:
 ¿Y en caso de enfermedad quien da el bien a los amigos y
el mal a los enemigos? El medico. 
 ¿Y a los marinos en cuanto al mar? El piloto de la nave.
 ¿Y el hombre justo? En caso de los enemigos la guerra y
en el caso de los amigos la alianza.
Sin embargo, Sócrates advierte a Polemarco:
 Pero el médico no reporta ningún beneficio al hombre
sano.
 El piloto no puede reportar ningún beneficio al hombre
que no está en el mar.
 Y así, la justicia no reporta ningún bien en tiempos de paz.
Pero Polemarco no comparte ésta última premisa de Sócrates.
Luego Sócrates pregunta ¿Tu piensas 
que se debe necesitar justicia en periodos de paz y de guerra?
Polemarco responde afirmativamente y Sócrates formula más
preguntas.
 Así como la justicia es útil en tiempos de guerra y paz ¿es
útil la agricultura para la adquisición de semillas? Si.
 ¿Y el zapatero para la adquisición del calzado? Sí.
 Entonces ¿Para qué será útil la justicia en tiempos de paz?
Para celebrar los contratos.
A consecuencia de esta respuesta, Sócrates formula preguntas
referente al hombre justo y su utilidad.
 ¿Quién ha de ser más eficaz en un juego de fichas? ¿Un
hombre justo? ¿o un experto en el juego? El segundo.
 ¿Y para construir una casa? ¿sera mejor un hombre justo o
un albañil? El segundo.
 Entonces ¿en donde es útil el hombre justo? En asuntos
relacionados con el dinero.
Sócrates llega a un acuerdo con Polemarco con respecto a que
el hombre justo solo podría servir para conservar el dinero. No
para el uso del dinero, ya que un experto en asuntos como
caballos o zapatos, podría guiar mejor a una persona a la hora
de utilizar el dinero en la compra de un objeto. Por lo tanto, la
justicia resulta útil cuando no se usa e inútil cuando se usa.

Capítulo VIII:
Sócrates-Polemarco

Así, la justicia no nos sería de mayor relevancia debido a su


vinculación con lo inútil. Sin embargo Sócrates postula nuevas
preguntas y Polemarco es quien responde:

 Quién sea diestro en dar golpes ¿lo es también para


defenderse? Sí.
 Quien previene una enfermedad ¿también la puede
inocular? Sí.
 Quién es guardián ¿puede también robar los planes y
estrategias del enemigo? Sí.
Sócrates nos dice que así, si el hombre justo es quien puede ser
diestro conservando el dinero, también puede ser diestro
robandolo. De este modo, el hombre justo se presenta como un
ladrón.

Esto, naturalmente, confunde a Polemarco quien reconoce


estarlo, pero sigue insistiendo que la justicia consiste en hacer
bien a los amigos y mala a los enemigos. Sócrates sigue con las
preguntas y Polemarco responde:
 Cuando tu dices amigos y enemigos ¿te refieres a los que
parecen y son en verdad buenos y malos amigos? Es lo más
natural.
Sócrates advierte que muchas personas se hacen pasar por
amigos cuando en realidad son enemigos. 
 Para las personas que confunden a sus amigos con
enemigos ¿favorecen a sus enemigos y hacen mal a sus amigos?
Sí. 
 Entonces ¿Para ellos es justo favorecer a los enemigos y
dañar a los amigos? Eso parece.
Pero Sócrates dice que los buenos son incapaces de faltar a la
justicia. Si esto se acepta, estaríamos diciendo que debiéramos
castigar a quien no ha incurrido en alguna injusticia porque
siguen pensando que estos enemigos, son en realidad amigos.

Al no poder resolver esto, Polemarco pide cambiar los


conceptos y decir que quien es amigo, es quien parece y además
lo es. Y el que parece serlo, pero en verdad no lo es, es solo
amigo en apariencia. Lo mismo debe ser considerado con los
enemigos.

Capítulo IX:
Sócrates-Polemarco

 
Se comienza el capítulo con las preguntas de Sócrates y las
respuestas de Polemarco:
 ¿Es bueno que el hombre justo haga mal a quien quiera
que sea? Sí.
 Cuando se golpea a un caballo ¿éste mejora o empeora?
Empeora.
 ¿Los hombres malos se vuelven mejores cuando se les
daña? No, eso no es correcto.
Sócrates concluye aquí que el hombre injusto se volverá más
injusto si se le daña.
 Los músicos por su arte ¿pueden volverse insensibles a la
música? No.
 Los Jinetes ¿pueden volverse torpes para la equitación?
No.
 Los hombres justos ¿pueden volver injusto a alguien por
medio de la justicia? No.
Así, es obra del justo no cometer daño ni injusticia a nadie, ya
que esto le corresponde a su contrario, el hombre injusto.
Entonces, el dicho de Simónides quedaría eclipsado debido a
que la justicia no puede consistir en dañar a alguien.

Simónides: Es justo retornar a cada uno lo que se le debe (Sea


daño en el caso del enemigo o beneficio en el caso del amigo).
Sócrates  : La justicia solo puede dar justicia.

Capítulo X:
Sócrates-Trasímaco
Al terminar la discusión sobre la justicia, Trasímaco, quien
estaba escuchando atentamente la conversación, se dispuso a
entrar en la discusión aprovechando la pausa que Sócrates y
Polemarco habían tomado. Trasímaco discute con Sócrates
sobre el término de justicia y se comienza a desarrollar una
nueva perspectiva de la justicia.

Capítulo XI:
Sócrates-Trasímaco
Trasímaco que pareciera estar con mucho enfado por el modo
que Sócrates pregunta y refuta ciertos argumentos, lo desafía a
sostener una conversación sobre la justicia. Quien gane
obtendrá dinero del otro. Sócrates al confesar que no dispone de
dinero, inmediatamente los que estaban con él se ofrecieron
para pagarle en caso de que pudiera perder en la discusión.

Capítulo XII:
Sócrates-Trasímaco

Se comienza con la primera premisa impuesta por Trasímaco:


''Lo justo es lo que conviene al más fuerte''. El argumento de
Trasímaco para decir esto, es que cada ciudad se rige por un
sistema de gobierno. Unos por la tiranía, otros por la
democracia y otros por la aristocracia, y que cada uno ejerce el
poder según el elemento que sobre salga más. Por eso, cada
gobernante ejerce su poder sobre los gobernados de manera
justa, ya que así se establece en cada gobierno.

Sócrates acepta esto no sin un cierto rasgo de reticencia. De


todas formas, Sócrates propone analizarlo más en profundidad.

Capítulo XIII:
Sócrates-Trasímaco

Sócrates comienza a realizar sus preguntas y Trasímaco las


contesta:

 ¿Consiste lo justo en obedecer a los gobernantes? Sí.


 ¿Son los gobernantes infalibles o bien pueden cometer
errores? Pueden cometerlos.
 ¿Los gobernantes promulgan las leyes correctamente o
bien pueden hacerlo incorrectamente? Pueden hacerlo
incorrectamente.
 ¿Establecer bien las leyes corresponde a sus propios
intereses y establecerlas mal está en contra de sus intereses?
Cierto.
 ¿Y lo que haya quedado establecido tendrá que ser acatado
por los gobernados? Si. 
Por lo tanto, Sócrates advierte que Trasímaco afirma que el
gobernante hace lo que es de su interés y también lo que no es
de su interés. A causa de esto, Trasímaco se ve envuelto en una
contradicción puesto que él mismo había dicho que era justo
que los gobernados obedecieran a los gobernantes, pero si el
gobernante promulga mal las leyes, los gobernados harían lo
que no es beneficioso para él gobernante, es decir, para el más
fuerte.

Capítulo XIV:
Sócrates-Trasímaco

Comienza la defensa de Trasímaco en contra del argumento de


Sócrates. 
 Yo no puedo llamar fuerte o gobernante a quien se engaña
a sí mismo en el momento de promulgar leyes. 
Sócrates dice que así lo había establecido Trasímaco, puesto
que el gobernante es el más fuerte. pero de todas maneras,
Trasímaco trata de refutar:
 No se puede llamar médico a la persona que se equivoca
en relación con los enfermos.
 No se puede llamar matemático al hombre que se equivoca
a la hora de hacer ejercicios.
 No se puede llamar gramático a quien se equivoca en sus
ejercicios.
 No se puede llamar gobernante a quien se engaña a si
mismo promulgando leyes.
Quien no se equivoca en su arte, puede ser llamado de tal título,
pero quien no, no.

Capítulo XV:
Refutación del argumento de Trasímaco

Sócrates pide amablemente a Trasímaco que establezca la


distinción entre el título de una persona; en este caso, el
gobernante y el más fuerte. Sócrates ahora intentará refutar a
Trasímaco:
 ¿Se ocupa el médico de la adquisición de riquezas o del
cuidado de los enfermos? De curar a los enfermos.
 ¿El marinero gobierna a los demás marineros o él mismo
es marinero? Gobierna a los marineros.
En el caso de los marineros, el piloto de la nave es llamado así
porque gobierna a los marineros. No por el hecho de navegar,
sino por su arte y el control que tiene sobre ellos.
 ¿Poseen cada uno de ellos algo de interés y propia
conveniencia? En efecto.
 ¿No es el arte algo que es de su propio interés y
conveniencia? También.
 ¿Existe en el arte otra conveniencia? 
Trasímaco contesta a la ultima pregunta un poco confuso y
Sócrates explica a Trasímaco que hay artes que se hacen para
propio interés y conveniencia; por ejemplo:
 Al cuerpo no le basta ser cuerpo, sino que necesita de algo
más, algo más como la medicina debido a que el cuerpo es
imperfecto y no le basta ser lo que es.
 La medicina busca lo conveniente para el cuerpo y no lo
conveniente para sí mismo.
 Es decir, ningún arte es conveniente para sí mismo, sino
que es conveniente para sus objetos a mejorar.

Con esto, Sócrates quiere decir que el arte no está de lado del
más fuerte, ni tampoco actúa en conveniencia con él, sino que
actúa en conveniencia con el más débil, a quien se aplica el arte.

Así, el argumento de Trasímaco queda refutado, ya que si se


sigue este razonamiento, el arte de gobernar no sirve si se aplica
a sí mismo ni al más fuerte, sino que se aplica a los gobernados
y por lo tanto, el gobernante no puede actuar en conveniencia
propia.

 Capítulo
XVI:
Sócrates-Trasímaco

Trasímaco presenta la defensa de su argumento diciendo que


Sócrates es un ingenuo al pensar que el gobernante no piensa en
sí mismo, si no en sus gobernados. 

 La mayor parte de las veces el gobernado se lleva las


obligaciones que el más fuerte le ordena.
 Además, Trasímaco argumenta que el pastor no trata bien
a sus ovejas en beneficio de ellas porque luego el pastor
necesita esas ovejas para alimentarse. En este caso, los pastores
si usan el arte de pastorear para sí mismos.
 La injusticia beneficia al injusto porque puede extraer
grandes riquezas de tales injusticias mientras ejerza el poder,
pero el justo siempre será desdichado. La tiranía quita el poder
de una sola vez y solo el más fuerte es beneficiado.
 Lo justo es lo que interesa al más fuerte y lo injusto es lo
que beneficia y conviene a uno mismo.

 Capítulo
XVI:
Sócrates-Trasímaco

Al emplear dichos argumentos, Trasímaco quería retirarse de la


discusión, pero los demás en la casa de Céfalo no se lo
permitieron y le pidieron una explicación a dichas palabras.
Sócrates sigue sosteniendo que la justicia no pertenece al interés
del más fuerte y continua argumentando.

 Capítulo
XVIII:
Sócrates-Trasímaco

Para que los gobernados puedan hacer las funciones del


gobierno, necesita un salario que lo incentive a hacerlo. Así, el
gobernado obtendría un beneficio del ejercicio hecho en el
gobierno, el salario.
 Hay que distinguir entre dos conceptos: la ganancia y el
arte. 
Sócrates trata de delimitar el concepto de arte reduciéndolo
como tal, es decir, sin el concepto de ganancia que el pastor
podría obtener. Es por esto que el pastor solo se dedica al arte
de pastorear.
 El arte del pastor es pastorear. 
 El arte de obtener el salario es obtenerlo.
Y cada uno tiene su ganancia, pero es preciso diferenciar.
 Los gobernados esperan una recompensa del ejercicio
hecho en el gobierno el cual sería el salario.
Esto puede hacernos pensar incluso en la biblia. En el libro
''Números'' el pueblo de Israel que caminaba sobre el desierto,
estaba cansado e insatisfecho por la comida que estaban
recibiendo. Uno de ellos exclamaba que a pesar de haber sido
esclavos en Egipto, por lo menos obtenían carne y pescado en
sus jornadas de esclavitud.

En este caso, el rey de Egipto bien podía ejercer el mando y


esclavizar, pero si no alimentaba a sus esclavos, ellos podrían
morir. La carne o el pescado sería el ''salario'' o ''beneficio'' que
el gobernado recibe ya sea por una tiranía u otra clase de
gobierno.

 Capítulo
XIX:
Sócrates-Glaucón

Los gobernantes según Sócrates, no se muestran ansiosos ni


deseosos por honores, al contrario, estos hombres prefieren ser
asistidos por otros hombres, es decir, ser gobernados más que
gobernantes. Sin embargo, una pena mayor sería ser gobernado
por los más mediocres, pero aún así existe un castigo para
quienes se contienen en ejercer cargos elevados (el de
gobernante por ejemplo) porque solo tiene que servir a sus
gobernados.
Sócrates se propone examinar una nueva interrogante que había
planteado Trasímaco.
 La vida del injusto es preferible a la del justo.
Sócrates pregunta a Glaucón que piensa de esta aseveración y se
designan jueces de modo que los que debatan no se transformen
a la vez en jueces y oradores.

 Capítulo
XX:
Sócrates-Trasímaco

La conversación comienza con la siguiente premisa postulada


por Trasímaco:

 La injusticia perfecta es más ventajosa que la justicia


perfecta.
 La injusticia es vicio y la justicia perfecta es virtud.
La injusticia reporta beneficios al hombre mucho más que la
justicia, ya sean estos hombres gobernantes, ladrones o
salteadores de caminos y más aún si logran pasar inadvertidos.
Naturalmente, Sócrates se sorprende ante tales aseveraciones y
intenta decirle que la justicia es la que reporta verdaderas
ventajas. Sócrates comienza a preguntar y Trasímaco responde:
 ¿Puede el hombre justo sacar ventaja del hombre injusto?
No, debido a su ingenuidad.
 ¿Podría sacar ventaja de una acción justa? Tampoco por el
mismo motivo.
 ¿Le parecería bien obtener una ventaja del hombre
injusto? Sí, pero no sería capaz de lograrlo debido a su
ingenuidad.
 ¿Y el hombre injusto? ¿querrá obtener ventaja del hombre
justo y de la acción justa? Por supuesto.

 Capítulo
XXI:
Trasímaco-Sócrates

Para hacer un sumario de lo anteriormente dicho, Sócrates dice:


 El hombre justo no sacará ventaja del hombre justo, sino
de quien no lo es.
 El hombre injusto sacará ventaja tanto del hombre justo
como del injusto.
Trasímaco afirma positivamente las premisas declaradas por
Sócrates. Luego Sócrates comienza con el mismo modelo de
diálogos.
 El hombre injusto se parece al sabio y el justo no lo
parece.
Ésta es la idea fundamental de Trasímaco, pero Sócrates
continua y Trasímaco responde:
 ¿Hay alguien a quien tu llamas músico y a unos que no?
Sí.
 ¿Quien tiene sentido musical, el músico u otra persona? El
músico.
 ¿Llamas bueno a quien es inteligente en ese aspecto (es
decir, el músico con respecto a al música) y a quien no lo es le
dirías malo? Sí.
Ahora se empieza a establecer la acción.
 ¿Crees que el músico al tensar la lira quiere sacar ventaja
de otro músico? No.
 ¿Y de quien no es músico? Sí.
 ¿Crees que el médico al alimentar y dar de beber al
paciente saca ventaja de otro médico? No.
 ¿Y de quien no es médico? Sí.
Sócrates se propone hablar de los hombres quienes son
ignorantes y sabios.
 ¿El hombre que es entendido en palabras querrá obtener
ventaja de otro hombre entendido? No.
 ¿El hombre ignorante querrá sacar ventajas del hombre
entendido e ignorante? Sí.
 ¿Es sabio el hombre con conocimientos? Sí.
 ¿Y ser sabio es bueno? Sí.
Y entonces Sócrates concluye:
 Así como el hombre con conocimientos (o bueno) no
quiere aventajar a su semejante (otro hombre bueno), el hombre
ignorante (o malo) no solo sacará ventaja de su semejante, sino
que también de su opuesto.
 Entonces el hombre justo se parece al hombre sabio
mientras que el hombre injusto se parece al ignorante.
Como había dicho Sócrates desde un principio, el hombre justo
solo saca ventaja del hombre injusto. Y el hombre injusto de los
dos. El hombre justo es bueno y el hombre injusto es malo.

Capítulo XXII:
Trasímaco-Sócrates

Trasímaco admite esta conclusión no sin antes decir algo a su


favor. Sócrates insta a Trasímaco a que siga estableciendo su
parecer y su opinión. Ahora se comienza a analizar lo poderoso
de la injusticia.

Sócrates dice que la justicia es mucho más poderosa que la


injusticia debido a que la justicia posee saber y la injusticia
ignorancia, sin embargo, Sócrates quiere explicarlo de una
manera más concreta que la anteriormente establecida.
 ¿Existe alguna ciudad injusta que esclavice injustamente a
otras ciudades? Sí, y si alcanza la perfección en tal injusticia,
será la mejor de todas las ciudades.
 ¿Y la ciudad que ejerza este poder injusto sobre otra,
recurrirá a la justicia para retenerla o no? Si es como tu dices, lo
hará. Pero si es como he dicho yo, lo hará por medio de la
injusticia.

Capítulo XXIII:
Sócrates-Trasímaco

La conversación se especifica aún más, en este caso, se reduce a


los actos injustos que puede cometer los hombres injustos.

 ¿Puede ésta ciudad injusta que promueve a su vez


injusticia gobernar a través de la injusticia? No.
 Si se abstienen de gobernar con injusticia ¿gobernaran
mejor? Sí.
Los que gobiernan deben gobernar con justicia debido a que la
justicia trae la amista y la concordia, si ellos gobernaran con la
injusticia, podrían ocurrir disensiones entre ellos y
posteriormente, la separación. Del modo injusto, no podrían
gobernar.

De este modo, ya sea entre hombres libres y esclavos, la


injusticia no podría reunir a los hombres por un bien común;
por lo tanto, por este medio nadie podría llevar a cabo sus
empresas.

La injusticia: Trae disensión y no deja que los hombres actúen


por un bien común.
La justicia: Trae la concordia y la unión entre los hombres para
emprender un bien común.

Ahora se introducirá el tema de las funciones propias de las


cosas.
 ¿Puedes ver sirviéndote de otra cosa que no sean tus ojos?
No.
 ¿Puedes escuchar con algo distinto del oído? No.

Capítulo XXIV:
Sócrates-Trasímaco

Sócrates comienza a dar atributos a las funciones de las cosas.


 Así como cada órgano tiene su función ¿También tienen
una excelencia? Sí.
 En el caso de los ojos ¿Podrían cumplir adecuadamente su
función si en lugar de virtud los ojos tuvieran vicio? No.

 Entonces ¿Los ojos cumplirán bien su labor si están


sujetos a la virtud? Sí.
Queda bien establecido que es por medio de la virtud que las
funciones de las cosas pueden funcionar.
 ¿Existe una función propia del alma? Sí, el dirigir,
gobernar y deliberar.
 ¿Y vivir? ¿Es una función propia del alma? Sí.
 ¿Existe una virtud propia del alma? Sí.
 ¿El alma cumplirá bien sus funciones cuando está privada
de la virtud? No.
Y Aquí se establece otra premisa:
 El alma que este gobernada por el vicio, gobernará mal.
 El alma que este gobernada por la virtud, gobernará bien.
Por lo tanto:
 El hombre justo vivirá bien y será dichoso.
 El hombre injusto vivirá mal y será desdichado.
Por esta razón conviene ser más dichoso que desdichado y así,
la justicia es más conveniente que la injusticia.

Conclusión

A pesar de ser un libro muy antiguo, rescata los elementos


esenciales de la justicia y la injusticia, quizás, estos podrían ser
los más remotos escritos que hablen sobre justicia en una
manera filosófica. Trasímaco finalmente acepta el
planteamiento de Sócrates quien de una manera muy
inteligente, logra convencer a este aferrado defensor de la
injusticia; sin embargo, el debate no termina aquí. Más adelante
se volverá al tema de la justicia desde otra perspectiva; hasta el
momento, quedémonos con que la justicia es lo bueno y es lo
que conviene.  

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