Ordenanzas de Sastres en Cuenca (XVI)
Ordenanzas de Sastres en Cuenca (XVI)
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Resumen. Las organizaciones gremiales tienen su origen en plena Edad Media. En los siglos XV
y XVI se dotan de unas ordenanzas que, en muchos casos, han llegado hasta tiempos cercanos. En
ellas quedan plasmados su finalidad y organización, intereses económicos y tratan de solucionar los
problemas acaecidos. El gremio de sastres de Cuenca será uno de los primeros en evolucionar de
cofradía a gremio como lo constata el texto que aquí damos a conocer.
Palabras clave: Cuenca; sastres; gremio; ordenanzas.
Sumario. 1. Cuenca a principios del siglo XVI. 2. Los judíos de Cuenca. 3. La sastrería, gremios y
ordenanzas. 4. Redacción y aprobación de las ordenanzas de los sastres de Cuenca por el emperador
Carlos V. Contenido. 5. El pleito que ocasionó la presentación de la documentación. 6. Apéndice.
Cómo citar: I. Cadiñanos Bardeci (2019). «Ordenanzas de los sastres de Cuenca (siglo XVI)», Cua-
dernos de Historia del Derecho, XXVI, 177-194.
1
Doctor en Historia. Investigador
Icadinnanos@[Link]
[Link]/0000-0003-2198-8209
En tiempos pasados consta que hubo ordenanzas de sastres en Vitoria, del año 1488,
poco después en Valladolid así como en Sevilla quien, en 1491, solicitaba que fueran
confirmadas las suyas. En 1554 estas últimas eran renovadas sirviendo para sastres,
calceteros y jubeteros. Fueron justificadas alegando que teniendo en consideración
a que todos los gremios que han guardado en esta ciudad que al presente subsisten,
tienen sus ordenanzas con que se gobiernan para su conservación y abasto común
… pública de la ciudad y lugares de ella… para no implicarse ni mezclarse en lo
perteneciente a otros de que se proviene la confusión de los oficios y tratos, viene a
seguirse el daño y extrución o perjuicio de unos respecto de los otros. Las de Ma-
drid, contemporáneas a las que aquí estudiamos, se vieron completadas con diversas
providencias y ejecutorias, sin duda por y para que sirvieran de modelo a otras nor-
mas del reino. Del mismo modo que el gremio de sastres de Cuenca, buena parte de
esta asociación estuvo integrada por judeoconversos. Las mencionadas ordenanzas
de Sevilla prohibían que mulatos, negros ni esclavos pudieran aprender cualquier
oficio, a excepción de sastres, zapateros, calceteros, albañiles y carpinteros, lo que
muestra un escaso aprecio por estas últimas ocupaciones2.
2
Sobre las ordenanzas del siglo XVIII de los gremios de sastres de Madrid, Guadalajara, Zamora, Teruel, Bar-
celona… puede consultarse en los fondos del AHN, Consejos, libros 5.590, 5.631 y 5.627 y legajos 490, 2.008,
10.550, 11.024, 22.152 y 37.428.
3
M.D. Cabañas González, «Ciudad, mercado y municipio en Cuenca durante la Edad Media (siglo XV)», En la
España medieval. La ciudad hispánica durante los siglos XIII al XVI, Madrid, 1985, II, pp. 1.701-1.728.
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4
La industria se prolongó durante siglos. En 1728 y 1775 se daban unas órdenes para la mejor y perfección de la
fábrica de barraganes de la ciudad de Cuenca. AHN, Consejos, leg. 753 y libro 1.513. La fábrica de barraganes
de Cuenca ha sido en lo antiguo una de las manufacturas considerables del reyno y que contribuía a mantener
poblada e industriosa aquella ciudad. Estaba, ahora, decaída por lo que se pretendía restablecerla con ciertos
privilegios.
5
P. Iradiel Murugarren, Evolución de la industria textil castellana en los siglos XIII-XVI. Factores de desarrollo
y organización y costes de la producción manufacturra en Cuenca, Salamanca,1974.
6
J.P. Martyr Riço, Historia de la mvy noble y leal civdad de Cvenca, Madrid,1629.
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La carta foral equipara jurídicamente a judíos y cristianos para poder ejercer cual-
quier profesión7. Sin embargo, el oficio de sastre estuvo durante algún tiempo veda-
do y después permitido a los judíos de varias ciudades españolas. Por ejemplo, en
1488 se ordenaba que se autorizase a los de Vitoria a ejercer tal oficio, coser dentro
y fuera de la población como lo solían hacer antes de unas recientes ordenanzas mu-
nicipales que lo prohibían. Algún sastre castellano llegó a amasar una buena fortuna
como el burgalés Michelote, alfayate de los reyes Juan I y Enrique III, quien con sus
caudales fundó el hospital de su nombre. Los costureros o sastres reales judíos de
Navarra eran 10 a fines del siglo XIV, ocupados en surtir a la Corte y bien pagados
por el Rey a quien proporcionaban jubones, hopalandas, calzas, capirotes, y coseres.
Según el padrón de Huete, la judería de Cuenca era una de las mayores de Castilla
llegando hasta los 100 vecinos. Los judíos debieron de convertirse en masa cuando
la conquista pero, sobre todo, con ocasión de las persecuciones de 1391. Ahora eran
todos cristianos. Apellidos conversos fueron Guadalajara, Pérez, Sánchez de Teruel,
Montemayor, Cañizares, Ramírez de Cañizares, Bueres y otros. Se asegura que la
mayoría de los miembros del cabildo catedralicio y del concejo de la ciudad lo eran.
Como ya se ha dicho, debió de ocurrir otro tanto con el gremio de sastres.
La iglesia de Santa María fue demolida en 1912 por hallarse en ruinas. Hasta
entonces conservó inscripciones y restos esculturados de la antigua sinagoga. Mártir
Rizo fue el primero que hizo notar que el obispo Juan Cabeza de Vaca había consa-
grado en iglesia la sinagoga donde los judíos hazían sus ceremonias, año de mil y
quatrocientos y tres y llamola Santa María la Nueua que es la que oy se llama Santa
María de Gracia8.
En la primera mitad del siglo XV las autoridades municipales informaban que
desde hacía muchos años no quedaba ningún judío en la ciudad, aunque sí conversos.
En 1441 volvían a precisar que de muy grant tiempo acá, antes ni después, non avía
morado ni moravan judíos algunos en la cibdad de Cuenca. En 1483 quedó prohi-
bido que los venidos de fuera permanecieran más de tres días en la ciudad puesto
que tiene de uso y costumbre de tiempo inmemorial a esta parte que ningún judío
non vivan nin moren en la dicha çibdad nin esté en ella desde terçero día adelante
excepto los que fueran físicos (médicos). Se estaban dando quejas de que alguno no
cumplía la orden permaneciendo más tiempo de lo debido (8)9.
7
R. Ureña y Smenjaud, El fuero de Cuenca. Madrid,1935.
8
D. Pérez Ramírez, «La sinagoga de Cuenca, iglesia de Santa María la Nueva», Cuenca, XIX-XX, 1982, pp. 47-
78.
9
Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, 12 de diciembre de 1483, fol. 71.
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propia de una clase social inferior, reducida a un obrador y tienda (=botica) con el
fin de satisfacer a la clientela local, sin más pretensiones. El sastre, artífice de vesti-
dos, surtía a un público heterogéneo constituido por el estado eclesiástico y el civil
(realeza, nobleza, militares y clases populares). Sólo muy tarde, año 1783, una real
cédula declaraba que el oficio de sastre y otros son honestos y honrados, que el uso
de ellos no envileze la familia ni la persona del que lo exerce, derogando anteriores
leyes que los consideraban oficios baxos10.
Parece que los gremios relacionados con la actividad textil (tejedores, sastres,
jubeteros…) son de los primeros en aparecer en los reinos hispánicos medievales.
Formaron distintos brazos que poco a poco crearon la base legal de la asociación que
estudiamos. En un primer momento, tuvieron la misión de agrupar a los trabajado-
res de un mismo oficio para la defensa de sus intereses productivos. Formaron una
cofradía (siglo XIII) y, después, redactaron algunas normas internas (siglo XIV). Su
establecimiento definitivo en los siglos XV-XVI se basó en unos estatutos laborales
que una autoridad hacía cumplir. Entre otros fines, se intentaba evitar el intrusismo
profesional. Los Reyes Católicos trataron de evitar que se transformaran en monopo-
lios. La decadencia llegaría en el siglo XVIII con la libertad del trabajo11.
El siglo XVI es de dinamismo gremial, entre ellos la sastrería. Al desaparecer
las religiones minoritarias (leyes), (expulsión de judíos y moros), ya no existía dife-
rencia de oficios entre grupos y podía haber ordenanzas únicas, aunque todavía en
alguna de ellas eran excluidos conversos o cristianos nuevos. Las presentes se cir-
cunscribían a la ciudad de Cuenca y no a los pueblos de la provincia donde no había
gremio sino tan solo algún artesano independiente.
En 1484 se prohibía a los menestrales de Valladolid (sastres, zapateros, pelle-
jeros…) que se constituyeran en cofradías y dictasen ordenanzas pues encarecían
el precio de los artículos. Por el contrario, en otros lugares venían teniendo desde
antiguo parecidas ordenanzas los roperos, sastres, jubeteros, calceteros, sayaleros,
tundidores y traperos. En Valencia, por ejemplo, la cofradía de sastres ya aparece en
el siglo XIII, en el siguiente se redactan unas normas y en siglos sucesivos se forma
el gremio12. En 1496 consta que la cofradía-gremio de los pelaires de la ciudad de
Sevilla se regía por ordenanzas. Las más antiguas reglas de los sastres de esta ciu-
dad las concedieron los Reyes Católicos en 1502. Fueron otorgadas debido a que
había muchas maneras de ropas de diversas hechuras y también había muchos ofi-
ciales en esta ciudad de dichos oficios en mucho desorden porque por favores o por
otras maneras e causas muchos oficiales ponían tienda sin estar examinados ni ser
hábiles ni suficientes. Fueron corregidas y confirmadas en 1522 y 1554 por Carlos
I. Sus artículos presentan notable paralelismo con las que aquí damos a conocer, lo
que es lógico al ser ambas contemporáneas13. Entre los gremios catalanes, las orde-
nanzas de sastres comprendían también a los palleros, calceteros y ropavejeros. Las
de Burgos (de los siglos XV y XVI) iban unidas a las de los oficios de jubeteros y
tundidores.
10
AHN, Reales cédulas, nº 615 y Consejos, libro 1.525. Desde principios del siglo XVII y hasta el XVIII en la
documentación Casa y Corte del AHN son fijados los jornales que debían llevar los sastres (año 1607), unión
de los dos estados de maestros y mancebos (1685) y que los sastres acatasen las ordenanzas de los roperos no
visitándolos (1718).
11
Biblioteca Nacional, ms. 9.946: Informes económicos del siglo XVIII sobre gremios, fábricas de tejidos y cueros…
12
R. Puerta Escribano, Historia del gremio de sastres y modistas de Valencia. Del siglo XIII al XX, Valencia,1997.
13
AHN, Consejos, leg. 22.686. Ordenanzas de los sastres de Sevilla. Años 1502, 1522, 1554 y 1608.
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La mayoría de los gremios excluyeron hasta tiempos muy tardíos a negros, mula-
tos, gitanos, moros y judíos. Sin embargo, en varias ciudades en que eran numerosos,
como Granada, el gremio de los sastres y jubeteros admitía a cristianos nuevos y
moriscos. También los calceteros los rechazaron, lo que quizá ocurriera del mismo
modo entre los nuestros a medida que la limpieza de sangre se va agravando en el
reinado de Felipe II, como parece sugerir el pleito conquense que aquí estudiamos.
En 1560 el rey prohibía a los tundidores ser también sastres.
El texto que ahora publicamos refleja el deseo primordial de mantener el exclu-
sivismo en el trabajo. Solo podrían trabajar en él el agremiado o asociado. Otra fi-
nalidad pretendía fijar la jerarquía gremial: aprendiz y oficial con personalidad, pues
era libre de contratarse con quien quisiera, aunque no podía tener taller propio, pero
sí ajustarse por un salario. Después accedían a la categoría suprema de maestro. El
cabildo tenía también una función social e, incluso, igualitaria. La beneficencia y la
cofradía casi se confundían en los aspectos religiosos, pobreza, enfermos y entierros.
Además, procuraban buena concordia, prohibían palabras injuriosas y no quitarse los
obreros y aprendices los unos a los otros.
En las mencionadas ordenanzas de sastres de Sevilla, del año 1522, se determi-
naba que si no se hiciere el examen y se expidiere título, los alcaldes y visitadores
serían castigados con 2.000 mrs. También precisaban la buena ejecución de los tra-
bajos y pagos a visitadores, examinadores y escribano. Se detalla la buena ejecución
de chamelotes, jubones, caireles de los jubones moriscos y prohibición a los roperos
de hacer jubones, chamelotes, calzas… Ningún maestro podría despedir a su apren-
diz antes del tiempo contratado ni maltratarle y nadie podría traer a un aprendiz de
otro maestro. También regulaban los contratos, visitas a las tiendas y quedaba pro-
hibido vender ropa vieja por nueva, podría prenderse la defectuosa y ser quemada o
donada a los pobres. Casi todos estos aspectos aparecen, también, en las ordenanzas
de Cuenca.
A mediados del siglo XVIII ciertos capítulos del gremio de sastres de la Corte re-
cordaban a una mezcla de cofradía y gremio. Obligaban a exámenes y ocupación de
los veedores con mucho detalle, especialmente a los que venían a trabajar de fuera.
Siguen denunciando lo que ya se dice en las de nuestra ciudad que habiendo enseña-
do la experiencia lo perjudicial que es al gremio que los maestros den a hazer obra
fuera de casa por piezas a los oficiales pues estos con el motivo referido trabajan
por sí las obras que tienen y adquieren sin poder averiguar si es suya o del maestro,
ordenamos que no pueda hacerse.
En el contrato de aprendizaje de la mayoría de las ordenanzas de sastres del país,
y por supuesto las de Cuenca, el maestro no prometía soldada sino que, por el con-
trario, exigía al fiador cierta cantidad anual por la enseñanza. Los casos que hemos
visto eran para niños de 12 años por un período entre tres años y 4 años. El maestro
debía darle de comer, posada (cama), camisa limpia, enseñarle el oficio y hacerle un
buen tratamiento y sin le dar otra cosa alguna. Durante este tiempo prometía que
no se irá ni ausentará de casa. El pago del fiador o padre era de dos ducados al año.
En tiempos posteriores no se permitió tener más que un aprendiz, aunque podría
recibirse a otro para los recados y encargos de fuera de casa. El mancebo u oficial
permanecería 3 años, ganando algo. Ninguno de éstos podría trabajar en particular
sino tan solo para el maestro. Nadie podría pasar a otro obrador sin haber cumplido
primero su contrato. Tampoco podía recibirse como aprendiz al hijo de un artesano
de menor consideración. En todos los casos solía tratarse de sujetos muy jóvenes.
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La implantación del examen era inseparable del hecho de darse las ordenanzas,
cosa que se repite siempre en todos los gremios, sin duda el medio más eficaz de
controlar a la agrupación y conseguir la máxima calidad del producto. No podía ac-
cederse a una categoría superior sin obtener el correspondiente título, ni abrir tienda
propia sin estar examinado y aprobado. Por ello hubo conflictos con los jubeteros,
calceteros y ropavejeros en los siglos XVI y XVIII por la venta y reventa de prendas
o por intrusismo profesional pues algunos querían ejercerlo sin estar examinados.
De fines del siglo XVI y principios del XVII conservamos documentación sobre
cartas de aprendizaje y examen de maestros sastres de Burgos. Es seguro que en
Cuenca y otras ciudades serían muy semejantes en cuanto a la composición de los
tribunales y exigencias para obtener el título de maestro. Ante el corregidor, alcaldes,
algunos regidores, comisarios y veedores y examinadores del gremio se presentaba
el aspirante. Si le hallaban hábil y suficiente en hacer vestidos de hombres y muxeres
de todo género de paños anchos y angostos, sedas y cortarlos y hacer todo género
de jubones y lo demás anexo y dependiente de dicho oficio se le despachaba carta de
examen de maestro para poder ejercer el oficio en la ciudad poniendo tiendas con
oficiales y aprendices.
Los veedores podían denunciar las obras y controlar otros aspectos. Concreta-
mente en el presente caso de Cuenca sabemos que, en 1497, se ordenaba a cierto
regidor que no nombrase veedores y suprimiese cierta aduana que habían instalado
para el control de los paños pues iba en contra de las ordenanzas de los pelaires,
tintoreros y cardadores de la ciudad. El cargo de veedor de paños de la ciudad era de
notable prestigio y, quizá, también de buenos ingresos. En 1477 los Reyes Católicos
nombraban para tal oficio a Gómez Manrique, del Consejo real y, antes, corregidor
de Toledo.
El fuero de Cuenca recuerda que ya existía una asociación de sastres, quizá sin regla
fija, funcionando desde el pasado.
Los tejedores de lino y lana constan desde muy temprano en la ciudad. Fueron
la base de la sastrería. Parece que desde la Edad Media los sastres trabajaban las
telas que los clientes les llevaban, añadiéndoles ciertos adornos. En estas normas de
Cuenca seguía haciéndose del mismo modo como en ellas se nos dice. En el siglo
XVI se asiste a una progresiva especialización de los oficios, independizándose unos
de otros evitando la colisión de intereses económicos dentro del propio gremio. Un
ejemplo es el pleito entre alfayates y calceteros que aquí estudiamos14.
La alta actividad de los gremios textiles conquenses quedó reflejada en numero-
sas ordenanzas. Unas de 1462 fijaban los aranceles de precios y salarios de muy di-
versas productos. En 1477 se les otorgaban normas a los tejedores, dos años después
a los pelaires y en 1482 a tintoreros, cardadores y tundidores. Años más tarde serían
reformadas varias de ellas. Todavía en 1728 el rey expedía unas ordenanzas para el
mayor aumento y perfección de la fábrica de barraganes en la ciudad de Cuenca.
AHN, Consejos, leg. 28.261. Por la parte de los sastres de Quenca. Año 1596.
14
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Este obispo y cardenal fue Rafael Galeote Riario (Sansoni Rairio), sobrino del papa Sixto IV. Con este papa el
17
nepotismo llegó al máximo de corrupción en el Vaticano. En 1479 era nombrado obispo de Cuenca en adminis-
tración, aunque pronto renunció por la dura oposición de los Reyes Católicos a la designación de un extranjero.
En 1493 lo fue por segunda vez. Durante esta segunda etapa debieron de ser redactadas las presentes ordenanzas
de los sastres a juzgar por la mención en ellas de dicho cardenal.
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serrana, una saya francesa, unas faldillas, una saya castellana, unas basquiñas, un
sayuelo, un hábito monjil y una cota. Otros menores eran batas, camas imperiales o a
la española, cortinajes, cubiertas de sillas, sitiales, canapés, colgaduras para iglesias
o casa, manteles, capas y ornamentos de iglesias… En siglos posteriores, también
trabajaron para la tropa. El calcetero se ocuparía de las calzas de peal entero, martin-
galas y calzas a la castellana.
Algunos puntos son muy precisos y detallados como que fueran registradas las
tiendas. La visita, ahora, sería secreta. Ningún maestro podría reconocer ni juzgar la
obra de otro maestro y sí solo los veedores.
Una de las obsesiones fue evitar conflictos entre sus miembros. A ellos se une
la garantía de calidad para defensa de los intereses de la clientela. Otros capítulos
detallan los elementos de la ordenación gremial: nombramiento de autoridades, nor-
mas de carácter técnico (aprendizaje, calidad del género…), control de producción,
calidad, fijación y destino de las penas, condiciones para acceder a maestro, obrador,
tiendas y continuación de éstas en el caso de las viudas y ventajas de los descendien-
tes del gremio casados entre sí que recuerda la conocida endogamia judía del pasado.
Otro de los apartados más cuidadosamente regulados es el de los veedores, aun-
que no se indica su número. Como también ocurre en otros gremios, sus funciones,
competencias, derechos…. son minuciosamente precisados y defendidos. Las multas
y castigos a los infractores por malos trabajos, son duros. Se podía registrar tiendas y
obradores, incautarse las malas obras o las ejecutadas ilegalmente que ocasionaban
una competencia desleal. Se prohíbe que un sastre acabe la obra comenzada por otro.
También se precisa claramente el destino de las multas.
En la víspera de la festividad de su patrona, la Magdalena, se nombraría al nuevo
prioste. Las autoridades elegidas anualmente serían el citado prioste, veedores-exa-
minadores y dos mayordomos. Varios cargos secundarios lo serían a gusto del prior.
Al día siguiente habría misa. Cada primero de mes se celebraría otra en honor de la
santa. En le festividad del Corpus Christi la cofradía asistiría portando su pendón, se
daría una comida y habría un juglar y otras diversiones. Los cofrades tendrían obli-
gación de asistir al entierro de sus miembros y de sus mujeres y, asimismo, a las otras
celebraciones religiosas. Quien no asistiere a dichas convocatorias, sería multado.
Todo aquel que quisiera abrir tienda o poner obrador, tendría que ser previamen-
te examinado por los diputados, debería dar fiador y prometería permanecer en el
cabildo. Pagaría 500 mrs. y dos libras de cera por el ingreso. El hijo de cofrade se
sometería a las mismas obligaciones, pero pagando solamente la mitad de lo dicho.
Los nuevos miembros jurarían guardar estas ordenanzas.
Cuando algún cliente se quejase de una mala obra, sería ésta examinada por los
veedores. Quedaba prohibido aceptar a un obrero o aprendiz que ya estuviere com-
prometido con otro maestro. El furtivismo era duramente castigado. Debía tener mu-
cha importancia la fabricación de calzas de mujer, mangas y caperuzas, propias de
calceteros y jubeteros pues los artículos 18 y 21 detallan su buena ejecución. En caso
de falsedad, serían destruidos o puestos en la picota.
Diversos puntos favorecen a los cofrades ante dificultades de salud, economía
o fallecimiento (viudas). En los últimos artículos se precisa el comportamiento y
actuación de diversas personas como el prioste, escribano, cofrades, monitor y asis-
tencia obligatoria al cabildo.
Los ingresos vendrían de lo pagado por derechos, repartimientos y multas.
Estaban en manos del prioste quien tendría que dar cuenta de los gastos ante
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Habiendo intentado en 1596 ciertos examinadores del gremio de sastres hacerlo con
un calcetero, éste se opuso alegando pertenecer a otro gremio. Por ello se entabló
pleito que motivó la presentación ante el Consejo de estas ordenanzas de los sastres.
Hasta entonces los oficios de sastres, jubeteros y calceteros habían estado unidos,
como lo constata dicho texto.
Para defender sus pretensiones los calceteros exhibieron, a su vez, las propias
normas para el buen ejercicio de su oficio. Efectivamente, hacia el año 1591, habían
formado unas ordenanzas particulares que trataban de exámenes, habilidades, vee-
dores y examinadores, sobre fabricación de medias, mantas, calzones, gregüescos…,
tres años de aprendizaje y tres de oficial, pagarían al cabildo 600 mrs. y dos libras de
cera. Nadie podría ejercer el oficio sin estar aprobado de calcetero. También se deta-
llan prohibiciones, multas, condiciones de trabajo, retalería y su trabajo, requisitos,
derechos de los veedores y visitas e incautación de las obras mal ejecutadas. Pidieron
al rey que las confirmase.
El 1597 las quejas provenían de los sastres por el nombramiento de dos calceteros
como veedores, pues carecían de los requisitos para ello y en personas no idóneas, ni
examinadas, ni buenos conocedores del oficio. Les acusaron de haber conseguido las
ordenanzas con engaño, ganadas en la Chancillería de Granada.
Estos últimos contraatacaron asegurando que las normas de Carlos I eran sólo
para los sastres, quedando derogadas con las nuevas a ellos concedidas. Los sastres
negaron que estas nuevas ordenanzas derogaran las antiguas.
Al finalizar el siglo, aunque se dio sentencia a favor del nombramiento de veedo-
res y examinadores de los calceteros, no fue cumplida por las autoridades de Cuenca
quienes favorecían a los sastres. Además, éstos afirmaron que les pertenecía en ex-
clusiva el poder fabricar zaragüelles de paño, gregüescos y balones según su oficio
como también lo hacían los sastres de la Corte, según las ordenanzas de Carlos I. Así
lo reconoció la Chancillería de Granada.
6. Apéndice
Don Carlos por la divina clemençia enperador de los romanos, augusto rey de
Alemania, doña Juana su madre y el mismo don Carlos, por la gracia de Dios reyes
de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Çecilias, de Jerusalem, de Navarra, de
Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de la villa de Cordova,
de Murcia, de Jaen, de los Algarves, de Algecia [sic], de Gibraltar, de las yslas de
Canaria, de las Yndias, yslas y Tierra Firme, del mar oçeano, condes de Barcelona,
señores de Viscaia e de Molina, duques de Atenas e de Neopatria, condes de Ruise-
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A gloria y alabança suya y alcor de la Virgen sin mancilla, puerta del cielo, aboga-
da de los pecadores e enxemplo de santidad e corona de las virgenes, madre de Dios
todopoderoso a la qual tomamos por abogada y defensora y enseñadora en todos
nuestros hechos y a la bien aventurada sancta Maria Magdalena que ansi como ella
por espiracion divina escogio la mejor parte sea a nuestro señor rogadora que noso-
tros tal camino escojamos que en su sancto servicio bivamos e acabemos.
Nos la su congregacion del officio de los sastres con vna misma voluntad ayun-
tados fazemos las presentes hordenanças ansi mismo a seruicio de los muy altos y
esclarecidos y christianisimos principes el rey don Fernando y la reyna doña Ysabel,
nuestros señores y aumento y mayor conservacion de su justicia a la qual nos some-
temos, no entendiendo de ordenar cosa nueva, diversa ni contraria a las sus leyes y
prematicas senciones mas cosas conformes, consonas y concordables a la su justis-
sima yntencion y recto proposito con que mas hordenamente (sic) podamos bivir e
permanescer en su servicio y conservar lo que tenemos para en caso de necesidad
distribuirlo e gastarlo en su serviçio segun la deuda natural a que le somos obligados.
Otrosi a serviçio e onor del reverendo señor don Rafael, cardenal de Sant Jorge,
obispo de Cuenca, no husurpando sus sanciones y devotas constituciones.
Cadiñanos Bardeci, I. Cuad. hist. derecho 26, 2019: 177-194 189
Otrosi con licencia de los muy virtuosos señores el concejo, justicia e regidores
desta ciudad no entendiendo ordenar cosa alguna que contra sus hordenanças sea.
Cese, pues, contra nos toda murmuraçion, la venenosa envidia no sea poderosa de
meter entre nosotros su diente enponçonado, la lengua maliçiosa no lance entre no-
sotros la mançana de oro que la diosa discordia lanço entre las diosas Venus y Palas
y Junio (sic) mas cerque vergel de nuestras flores el ardor de la caridad del Spiritu
Sancto que nos preste y porque nuestro comienço deve aver principio del que todas
las cosas es principio ante todas las cosas en esta nuestra congregacion le amemos
aquel que sobre los apostoles no divisos, mas congregados, decender quiso melodio-
samente cantando el cantar breve y dulce que la madre sancta iglesia le canta en la
forma siguiente: Spiritu Sancto ven tu a nos y finche de la tu gracia los coraçones de
los tus fieles y ençiende en ellos el fuego del tu amor tu que proçedes del Padre y del
Hijo vn Dios per omnia secula seculorum, amen.
Don Carlos por la divina clemencia enperador senper augusto rey de Alemania,
doña Juana su madre y el mismo don Carlos por la misma gracia reyes de Castilla,
de Leon, de Aragon, de las dos Seçilias, de Jerusalen, de Nabarra, de Granada, de
Toledo, de Valencia, de Galicia, de Maiorcas, de Sevilla, de Cordova, de Corcega, de
Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las yslas de Canaria,
de las Yndias, yslas y Tierra Firme del mar ozeano, condes de Barcelona, señores
de Bizcaya y de Molina, duques de Atenas y de Neopatria, condes de Ruisellon y
Cerdania, marqueses de Oristan y de Gociano, archiduques de Austria, duques de
Borgoña y de Brabante, condes de Flandes y de Tirol.
Por quanto por parte de vos el peostre y cofrades del cabildo de la Magdalena de
la ciudad de Cuenca nos fue fecha relacion que vosotros hicistes ciertas hordenanzas
constituciones de las quales ante nos hizistes presentacion suplicandonos que porque
heran muy vtiles y provechosas al dicho cabildo las mandasemos aprobar y confir-
mar o como la nuestra merced fuese, sobre lo qual por vna nuestra carta mandamos
al nuestro corregidor desa dicha ciudad o su alcalde en el dicho oficio que viese las
dichas hordenanças y las comunicase con los regidores della y platicase quales dellas
se devian guardar y cumplir y nos las tornasen a enviar juntamente con su parecer,
en cumplimiento de lo qual el licenciado Nobillo, teniente de corregidor de la dicha
ciudad, comunico las dichas hordenanças con los dichos regidores y bistas por ellos
quitaron algunas que les parecio que heran superfluas y no convenientes y las otras
enbiaron ante nos para que las mandasemos confirmar y por los del dicho Consejo
bistas confirmaron algunas dellas y otras revocaron segun que al pie de cada vna
dellas yra declarado su tenor de las quales es este que se sigue:
1. Fiesta de la Magdalena
Primeramente hordenamos y mandamos que en cada vn año se faga la fiesta de
sancta Maria Magdalena solepnemente segun lo acostumbra la sancta madre yglesia
y que a las biesperas de la yglesia vayan todos los cofradres y tengan sendos çirios
de cera encendidos y que despues de las visperas hagan colacion y saquen peostre
para el año venidero y quel dia de la fiesta esten todos los cofrades en misa en la
dicha horden y a las visperas y en fin dellas digan unos officios cantados y otro dia
misa de requien y quel cofradre que a lo dicho no viniere pague cinco mrs. de pena
para pro del cabildo.
2. Fiesta del Corpus Christi
Yten hordenamos y mandamos que se faga la fiesta de Corpus Cristi segun es
huso e costumbre de acompañar el pendon e llevar hachas y quel peostre que ansi
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fuere tenga cargo de lo hazer honradamente ansi de dar almorzar a los cofrades que
a ello fueren como para llevar juglar y otras cosas que a la tal solemnidad son perte-
nescientes y esto segun bien visto a peostre fuere.
3. Missa de la Magdalena cada mes
Yten hordenamos que aqui adelante para siempre jamas el primer dia de cada mes
se diga vna missa de sancta Maria Magdalena porque sea rogadora a Dios nuestro
señor por todos y en fin della missa digan vn responso por los cofrades difuntos y si
no vinieren paguen cinco mrs. en pena.
4. Enterrar cofrades
Yten ordenamos y mandamos que si algun cofadre o su muger falllesciere que
todos los cofrades sean obligados de lo yr a honrar a sv enterramiento con la cera del
cabildo ardiendo e ansi mismo a los officios de conplimiento de año que por cada
vno de los dichos cofrades se hizieren y que a qualquier cosa de lo suso dicho le
digan vnos officios cantados con vna missa de requien y quel tal cofadre o cofadra
pague al cabildo vna libra de çera por qualquier cosa de lo ya declarado y que qual-
quier cofadre que a lo suso dicho siendo movido no fuere que pague de pena media
libra de çera para pro del cabildo salvo si diere razon suficiente por donde no pudo yr.
5. Forma de juramento que a de hazer qualquier official que entrare por hermano
del dicho cabildo
Que jurais a Dios e a esta cruz (+) e a las palabras de los sanctos quatro evange-
lios do quier que mas largamente son escriptos destar e guardar las hordenanzas des-
ta carta y estar a obidiencia del cabildo e peostre en todas las cosas que pro y honra
del cabildo sean y si ansi lo fizieredes Dios nuestro señor bos ayude en este mundo
al cuerpo y en el otro al anima. Amen.
Fecho dicho juramento sea rescebido el tal oficial por cofadre del dicho cabildo.
6. Examen
Yten qualquier cofadre que de oy en adelante quisiere poner tienda de obrador
que sea esaminado primeramente por los diputados quel cabildo para ello tuviere
sacados y que estos sean cada vn año con el peostre elegidos ansi para esto como
para vehedores de las ropas en que oviere falta o de paño e que despues de ansi el
tal offiçial por estos esaminado fuere, de fianças las quales tome el peostre del di-
cho cabildo ansi en nombre de la ciudad como del dicho cabildo para que si alguna
ropa danare la pagara el o el dicho fiador o fiadores por el pague los que con el
tal offiçial se vistieren tengan sus haciendas seguras y fasta tanto que aya dado las
dichas fianças puesto que aya jurado en la forma suso dicha no sea resçebido por
cofadre en el dicho cabildo, a de jurar ansi mesmo que resçebido por el dicho cabil-
do por cofadre que no saldrá del (por) yra ni por saña ny por otra razon alguna sin
voluntad y licencia del dicho cabildo y que este tal pague de entrada quinientos mrs.
y dos libras de çera.
7. [Hijo de cofrade]
Yten hordenamos y mandamos que si algun hijo de cofadre quisiere poner obra-
dor o tienda que siendo esaminado e dando fianças e haciendo el juramento de la
forma suso dicha sea reçebido por cofadre pagando solamente la meytad de los mrs.
e çera en la hordenança antes desta declaradas.
8. Repartimiento
Yten hordenamos e mandamos que para todas las fiestas de la Magdalena en cada
vn año el peostre y el escrivano junto con los vehedores y acompañados haga repar-
timiento para lo necesario e para todos los gastos quel dicho cabildo tuviere ansi para
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el serviçio de Dios como para pro e bien del dicho cabildo sobre todos los cofadres
quel dicho repartimiento se haga por yguales partes.
9. [Diputados y veedores]
Yten hordenamos y mandamos que en cada vn año al tienpo que se saque el
peostre del dicho cabildo se saquen los diputados ansi para vehedores como para
esaminadores a paresçer e contento del peostre que a la sazon fuere e ansi mesmo
dos maiordomos a voluntad del dicho peostre para que estos juntos con el sirvan al
cabildo en todas las cosas nesçesarias que menester fueren.
10. [Pago por examen]
Yten hordenamos e mandamos que cada e quando que algun oficial se quisiere
examinar e saminare (sic) que pague al dicho examinadores por su trabajo y estorvo
vn real de a dos e al monidor medio real.
11. [Derechos]
Otrosi hordenamos que quando alguno viniere reclamando sobre alguna ropa da-
ñada que aya de ser vista y esaminada por los vehedores del dicho ofiçio y que los
dichos vehedores por el travajo y declaraçión que fizieren no puedan llevar ni lleven
mas de cada diez mrs. cada vno y estos le sean pagados por la parte o partes que por
la justicia en ellos fuesen condenados.
12. [Tachas]
Yten hordenamos y mandamos por se hevitar las questiones y enojos que entre
los cofadres se podrian recresçer que ningun cofadre no sea osado de decir mal de
otro cofadre ny poner tacha en su persona ny en las ropas que fiziere salvo que si
el dueño de la dicha ropa se quexare, sea vista por los vehedores del dicho officio
segund dicho es so pena que el que lo contario fiziere pague de pena tres libras de
çera para el dicho cabildo.
13. [Aprendiz]
Yten hordenamos e mandamos que nyngun cofradre sea ossado de so sacar ni
tomar obrero ni aprendiz que otro cofadre tenga durante el tiempo que con el estu-
viere asentado sin lo hazer saber al maestro con quien esta y con su voluntad y de
otra manera lo sonsacare o tomare que pague de pena media arroba de çera para el
cabildo e si alguna diferencia oviere entre algun maestro e su obrero o aprendiz quel
peostre entienda entre ellos e los concierte y esto porque no aya lugar de azerse mal
los vnos a los otros.
14. [Corte de ropa]
Yten hordenamos e mandamos que ningun cofradre sea osado de hazer coser ropa
alguna que otro offiçial o cofadre aia cortado sin su liçençia o sin otra justa causa que
para ello aya so pena que pague al que la corto todos los mrs. que de hechura valiere
e mas dos libras de çera para el cabildo.
15. [Defensa de las prendas]
Yten ordenamos e mandamos que ningun cofadre no sea ossado de defender la
prenda quel monidor le fuese a sacar por mandado del cabildo o del peostre del por
alguna pena en que aya encurrido conforme a estas hordenanças e si la defendiere
que pague de pena por la primera vez vna libra de çera para el dicho cabildo e si la
defendiere al peostre yendo en persona con el monidor a se la sacar que pague de
pena dos libras de çera para el dicho cabildo e si otra vez asi tercera fuere el dicho
peostre a se la sacar con tres cofadres del dicho cabildo e todavia la defendiere e no
se la quisiere dar que cayga en pena de vna comida para todos los cofadres del dicho
cabildo.
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para que dandole ynformacion mande que sea catada la casa donde las tales ropas se
vendieren ansi secretamente e si catandole o tomandole juramento le fueren halladas
las dichas tales ropas sean traidas antel para que mande hazer e haga justicia dello
conforme a lo suso dicho e a la ordenança antes desta dicha.
21. [Calzas de mujer]
Yten hordenamos e mandamos que qualquiera que no ovire aprendido el officio
de jubeteria e calceteria y de toda ropa que no sea osado de tener a su puerta para
vender jubones, nin calças nin sayos nin otras ropas que pertenezcan al officio de
sastre por quanto es engaño y se podria fazer e harian a los que vienen a conprar y
porque las dichas ropas no son saramagueria que lo an de tratar los tenderos salvo
aquellos que lo entienden e supieren dar razon dello salvo que puedan tener calças
de muger que tengan a lo menos media vara del quadrado arriba y sean llenas de
entramas partes e non vacias por parte de dentro como se acostunbrauan hazer y
caperuças y mangas de muger e aquello sea visto por los vehedores y que si las
dichas ropas le fueren falladas a los dichos tenderos o las dichas calças de muger
no esten de la forma suso dicha que caygan e incurran en pena de CCC mrs. e sean
traidas las dichas ropas ante la justicia de la dicha ciudad para que las condene
como falsas a que sean cortadas e puestas en la picota o quemadas o dadas por
Dios a pobres como a el le peresçiere y que le condenen mas en los CCC mrs.
aplicandolos segun e de la forma que estan aplicados las hotras penas en estas
hordenanças dichas.
22. [Impedidos]
Yten hordenamos y mandamos que si algun cofadre del dicho officio çegare o
enfermare de forma que no pueda salir a cortar fuera de su casa que pueda tener vn
hobrero para cortar con tanto que sea esaminado por los vehedores del dicho cabil-
do y desta manera pueda tener tienda y no de otra porque seria agravio a la çiudad
e vecinos della so pena de cinco libras de çera por cada vez que fuere hallado que
enbie a cortar ropas para coser en su casa a obrero que no sea esaminado e la tienda
que tuviere sea en la propia casa del cofrade de ciego o enfermo o enpedido e no en
otra parte ninguna y el obrero que se desaminare para estar en casa del tal enfermo
no pague derechos ningunos de su desaminacion mientras alli estuviere, pero si des-
pues quisiere poner tienda por si como offiçial desaminado, sea obligado a pagar los
derechos del esamen como los otros.
23. [Hablar en cabildo]
Yten hordenamos e mandamos que ningun cofadre sea osado de hablar en cabildo
estando juntos los cofadres sin que tenga la carta en la mano por evitar los daños que
de otra manera se podrian seguir so pena de dos libras de çera para el cabildo.
24. [Fiesta del Corpus Christi]
Otrosi hordenamos que cada dia del Corpus Christi para agora y para siempre se
gaste vn florin de oro en la fiesta o dozientos e sesenta e cinco mrs. que su valor e no
mas e en lo que se gastare hasta en la dicha quantia se de cuenta al cabildo e si mas
el peostre quisiere gastar o gastare sin mandado del dicho cabildo, que lo demas que
gastare del dicho florin no le sea tomado en cuenta.
25. [Escribano]
Yten hordenamos y mandamos que al escriuano que agora es o fuere de aqui ade-
lante del dicho cabildo le sea dado de salario en cada vn año CCL mrs. e sea tenudo
e obligado a dar a los que se esaminaren carta de esaminaçion firmada de su nombre
e no lleve derechos mas de diez mrs. que dando otro tanto como diere firmado en el
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libro del cabildo e si mas llevare por la dicha carta de los dichos diez mrs. pague lo
que ansi mas llevare con el quatro al tanto para çera al dicho cabildo.
26. [Armas y palabras injuriosas]
Yten hordenamos y mandamos por evitar los enconuinientes que se podrian se-
guir que ningun cofadre sea osado de meter armas en cabildo ni dezir palabras feas ni
injuriosas a otro cofadre estando el cabildo junto so pena de cinco libras de çera para
el dicho cabildo por la primera vez e por la segunda de vna comida para el cabildo
e cofadres del.
27. [Monitor]
Yten hordenamos y mandamos que al monidor del dicho cabildo que agora es o
fuere de aqui adelante le sean dados de salario en cada vn año dozientos mrs. e si el
peostre fallare quien lo sirva por menos de los dichos dozientos mrs. e si mas dieren
o prometieren que lo paguen de su casa.
28. [Asistencia a enfermos]
Yten hordenamos y mandamos que si algun cofadre estuviere enfermo e quisiere
o demandare que algunos cofadres lo velen o aconpañen que paresciendole al peostre
que esta tal que ay necesidad dello pueda mandar e mande a dos cofadres quales les
paresciere que lo vayan a velar vna noche y otros dos otra noche e ansi cada noche
de las que fueren nescesarias fasta que sea fallescido o mejore e aquellos cofadres
a quien el dicho peostre lo mandare sean obligados a yr y lo velar so pena de cinco
libras de çera para el cabildo al que no lo cunpliere e si el tal cofrade fuere tan pobre
que no tenga bien en que lo amortajar, el peostre se lo de a costa del dicho cabildo.
29. [Deudas]
Yten hordenamos y mandamos que si algun cofadre deviere a otro cofadre fasta
en quantia de sesenta mrs. de cosa que toque al dicho cabildo que lo aya de pedir e
pida antel peostre del dicho cabildo e no ante otra persona ninguna so pena de cinco
libras de çera para el dicho cabildo.
30. [Asistencia a cabildo]
Yten hordenamos y mandamos que si por aventura algun cofradre siendo movido
para cabildo tuviere algun justo inpedimento para que no pueda yr, pida licencia al
peostre el qual sea obligado a ge lo dar e desta manera no encurra en pena ninguna
en caso que no vayan al dicho cabildo.
31. [Ayuda económica]
Yten hordenamos e mandamos que por quanto algunos oficiales o aprendizes
estan enfermos o tienen nesçesidad, el cabildo los socorra que los dichos oficiales
y obreros sean obligados estando en casas de maestros de pagar cada vno medio
real para ayuda a los gastos que se hacen en cada vn año por el cabildo por el dia de
Corpus Christi, los quales dichos mrs. tenga cargo el peostre de los cobrar e fazerse
cargo dellos para que de cuenta dellos juntamente con los otros mrs. que cobrare del
dicho cabildo.
32. [Aportación económica]
Yten hordenamos y mandamos que por quanto es razon que los que se aprove-
chan de las cosas que son del officio de los sastres ayuden en algo para los gastos
del cabildo dellos, que los tenderos que vendieren en sus tiendas calças o mangas de
muger o caperuzas para onbres o seda torçida o hilera que paguen para los gastos de
la dicha fiesta de Corpus Christi cada vno cinco mrs. en cada año.
El liçenciado Novillo y el bachiller Guadalajara, Diego de Aguilera, Tristán de la
Muela, Gregorio Alvarez de Chinchilla. Garci Hernández.