0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas20 páginas

Historia y Geografía del Estado Mérida

Mérida es una entidad subnacional ubicada en los Andes venezolanos con una capital homónima. Su economía se basa en la agricultura y el turismo. Está dividida en 23 municipios y contiene algunos de los picos más altos de los Andes como el Pico Bolívar. Fue fundada por los españoles en 1558 y ha pasado por varios períodos de independencia y gobernación durante los siglos XIX y XX.

Cargado por

Jakelin Guerrero
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas20 páginas

Historia y Geografía del Estado Mérida

Mérida es una entidad subnacional ubicada en los Andes venezolanos con una capital homónima. Su economía se basa en la agricultura y el turismo. Está dividida en 23 municipios y contiene algunos de los picos más altos de los Andes como el Pico Bolívar. Fue fundada por los españoles en 1558 y ha pasado por varios períodos de independencia y gobernación durante los siglos XIX y XX.

Cargado por

Jakelin Guerrero
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Mérida es actualmente una entidad subnacional ubicada al norte de la Cordillera de los

Andes. Su capital es la homónima ciudad de Mérida, su población se estima en ochocientos


mil de habitantes y se caracteriza por una importante actividad agrícola y turística.

Está asentada sobre la cordillera Andina y en su territorio se localiza una de las cumbres
más altas de Los Andes, el Pico Bolívar, alcanzando los 4978 m.s.n.m.. Se subdivide
administrativamente en 23 municipios y 86 parroquias civiles. Sus principales ciudades
son: Mérida, El Vigía, Tovar, Ejido, Lagunillas y Nueva Bolivia.

Historia

Colonización Española

Habitación de los indios de los páramos de Apartaderos

En 1558 Juan Rodríguez Suárez funda la ciudad de Mérida, en nombre del Corregimiento
de Tunja, en honor a su ciudad natal de Mérida en España. En 1556 parte del territorio del
estado se integra en la provincia de La [Link] diciembre de 1607 Mérida fue separada del
Corregimiento de Tunja y unida con la gobernación de La Grita formando el corregimiento
de Mérida y La Grita. El 3 de noviembre de 1622 pasó a ser gobernación de Mérida con
Juan Pacheco Maldonado como gobernador.

En 1676 la provincia de Maracaibo y la de Mérida-La Grita se unen en una gobernación


llamada Provincia de Mérida del Espíritu Santo de Maracaibo (capital en Mérida) bajo
dependencia de la Audiencia de Bogotá y luego es conocida como «provincia de
Maracaibo» a partir de que en 1678 esa ciudad pasa a ser capital de la gobernación.

Para 1677, el pirata Michel de Grandmont saquea Trujillo, este ataque lleva al Gobernador
Jorge de Madureira a cambiar la capital de la provincia a la ciudad de Maracaibo en 1678,
para organizar una defensa más efectiva del territorio.

El territorio de la provincia de Mérida dependió del Virreinato de la Nueva Granada hasta


1777, luego comenzó a depender de la Capitanía General de Venezuela.

Siglo XIX

En 1811 La provincia de Mérida decide rebelarse contra España y unirse al proceso de


Independencia de Venezuela, junto a otras siete provincias para formar parte de la Primera
República de Venezuela. La región es representada por una estrella en la Bandera de
Venezuela desde entonces.

En 1812 un terremoto arrasa con la ciudad de Mérida, y poco después la provincia es


reconquistada por los realistas. Al año siguiente durante la Campaña Admirable, Simón
Bolívar libera Mérida de los realistas, entrando por La Grita (entonces provincia de Mérida)
en mayo de 1813. En su recorrido pasa por Bailadores, Mérida y Timotes liberando la
provincia de Mérida. Con la victoria de la Campaña Admirable, Mérida decide incorporarse
a la Segunda República de Venezuela.

Indios Mucuchíes

En 1814 Con la pérdida de la Segunda República, Mérida forma parte nuevamente de la


Capitanía General de Venezuela de forma temporal. Tres años después el Movimiento
popular independentista conocido como La Patriecita, será sofocado por los realistas
españoles en 1818.

Para 1820 el cruce de los Andes del ejército de Bolívar, libera a Mérida nuevamente. Con la
victoria de Boyacá el 7 de agosto, sólo las provincias de Maracaibo y Coro permanecen
realistas y Mérida decide incorporarse a la Tercera República de Venezuela.

En 1821 Mérida decide incorporarse a la Gran Colombia como parte del Departamento del
Zulia, pero 1830 al separase Venezuela de la Gran Colombia, el Departamento Zulia volvió
a llamarse Provincia de Maracaibo. Las provincias de Mérida y Coro se separaron
inmediatamente, quedando la provincia integrada solamente por las secciones Zulia y
Trujillo.

En 1835 Se establece la subdivisión de la provincia en: Cantón Mérida, Cantón Mucuchíes,


Cantón Ejido, Cantón Bailadores, Cantón La Grita, Cantón San Cristóbal y Cantón San
Antonio del Táchira y en 1842 El gobernador de la provincia Gabriel Picón inaugura el
primer monumento a Bolívar en el mundo conocido como La Columna en el parque Milla.

Hacia 1856 Los cantones La Grita, San Cristóbal y San Antonio del Táchira se separan para
formar la Provincia del Táchira.

El 23 de noviembre de 1863 se creó el Estado Mérida con el territorio de Mérida, Ejido,


Bailadores, Mucuchíes y Timotes. En 1868 se incorporó al Estado Zulia, junto con Táchira,
pero se separó en 1869.

En 1874 se le cambia el nombre por el de Estado Guzmán. En 1881 pasó a formar parte del
Gran Estado de Los Andes junto con Táchira y Trujillo, este se disuelve en 1899 y queda
circunscrito al territorio que tenía como estado independiente.

Siglo XX

Desde 1909 figura como Estado Mérida. A comienzos de siglo en el año 1912, luego de ser
cerrada la Universidad Central de Venezuela por el gobierno de Juan Vicente Gómez la
ciudad de Mérida queda como la única en el país en disponer de acceso a la educación
superior, situación que se extendería hasta el año 1922 cuando la UCV es reabierta.

Geografía
La mayor parte del estado Mérida está ubicado en la región de los Andes. El extremo nor-
oeste del estado corresponde a planicies y tierras bajas.

Este estado es el más montañoso del país, efectivamente, lo atraviesan tres sierras de la
Cordillera de Los Andes, que son La Sierra Nevada de Mérida con su punto culminante el
Pico Bolívar de 5.007 m. que también es la cumbre más alta del país. En esta sierra también
se encuentran otros picos   de   altura   considerables   como el Humboldt ( 4.942 m.);   La
Concha (4.922 m.); Bonpland ( 4.883 m.); Del León ( 4.740 m.)   y   la    Silla del Toro
( 4.775 m.) La Sierra de Santo Domingo, que está localizada al este del páramo de
Mucuchíes con su punto culminante en el pico de Mucuñuque de 4.672 m.

También en esta sierra esta ubicado el mal llamado pico El Aguila que se encuentra en la
antigua carretera transandina a 4.007 m. Decimos que mal llamado pues el monumento
erigido en plena carretera, lo que representa es un cóndor y nunca un águila. La Sierra del
Norte o de la Culata, como su nombre lo indica, está situada en el norte del estado y
termina en Agua Viva del estado Trujillo. Tiene algunas alturas de importancia como los
páramos de La Negra ( 3.050 m); Piedras Blancas  ( 4.762 m.);    El Tambor
( 2.915 m.); El Campanario ( 4.325 m) y La Culata ( 4.487 m)..

Las planicies y tierras bajas del estado están representadas en las llanuras que van del
piedemonte andino hasta el sur del lago de Maracaibo.

La vegetación del estado, está marcada principalmente por la altura, que va desde la
xerófila en las partes bajas donde predominan los cactus, cardones y tunas, siguiendo por
los cujíes y más arriba arbustos; árboles grandes, hasta llegar a la vegetación de los
páramos con sus frailejones. De ahí en adelante, al igual que en la tundra, solamente hay
líquenes y musgos.

Mérida es el décimo quinto estado de Venezuela con mayor superficie terrestre, ocupa un
área de 11.300 km2 donde predomina el ambiente geográfico andino, constituido por valles
interiores y tierras llanas.

Sobre la geografía se destaca La Cordillera de Mérida, que es de origen terciario, con una
longitud de 460 kilómetros, 100 kilómetros de ancho y una altura media de 4.000 metros;
nace en el nudo de Santurbán, con dirección noreste, y conforma el tramo final de la
cordillera de los Andes. Está constituida por rocas arcaicas y mesozoicas. Derivada por los
los movimientos de la corteza terrestre, existe una fosa por la cual fluye el río Chamas, la
cual divide a la cordillera de Mérida en dos sierras mayores:

La Sierra Nevada constituye el núcleo dominante y reúne las mayores altitudes del país,
con los picos:

Pico:
Bolívar Humbolt Bonpland La Concha El León El Toro

Metros sobre el nivel del mar

5.007 4.942 4.883 4.922 4.740 4.755

En la Sierra de La Culata destacan los picos: Pan de Azúcar y El Águila con una altura de
4.620 y 4.048 metros sobre el nivel del mar respectivamente. Ambos ramales se unen en el
páramo de Mucuchíes.

Clima

Mérida exhibe temperaturas características de cada subregión pudiendo alcanzar los 32 °C


en la Zona Sur del Lago, temperaturas menos cálidas en la Zona metropolitana con valores
alrededor de los 25 °C, valores más templados entre los 17° y los 22° hacia las zonas del
Valle del Mocotíes y los Pueblos del Norte, y temperaturas por debajo de los 12 °C en los
Pueblos del Sur y los Pueblos del Páramo, alcanzando inclusive valores por debajo de 0 °C
en estos últimos.

Los tipos climáticos van desde el tropical en la planicie, al tipo páramo en las montañas
más altas, y desde el semiárido en sectores como Lagunillas, al muy húmedo tropical en las
vertientes nubladas de las cuencas media y alta del río Caparo, prevaleciendo dentro de esta
tipología los climas húmedos que cubren cerca del 90% de la superficie del estado. La
temperatura en la entidad registra diferencias muy marcadas debido a las características del
relieve montañoso. En Palmarito, a orillas del lago de Maracaibo, la media es de 27 ºC y
por encima de los 4 000 m.s.n.m. alcanza valores inferiores a 0 ºC. Las precipitaciones
oscilan, según la zona, entre 700 mm y 1 800 mm anuales.

Vegetación:

Va desde selvas macrotérmicas lluviosas hasta vegetación paramera (gramíneas y


frailejón). Se dan la casi totalidad de las Zonas de Vida que, según Holdridge, ocurren en
Venezuela. Los recursos forestales que aún se localizan en este paisaje están formados por
especies como: cedro, comino, jabillo, mijao, saisai, ceiba y pardillo.

División político-territorial

El estado Mérida tiene como capital la ciudad de Mérida y se divide en 23 municipios y 86


parroquias, las cuales se organizan estratégicamente en 4 zonas geopolíticas:

Zona metropolitana
Zona del Valle del Mocotíes

Zona Sur del Lago

Pueblos del Norte

Hidrografía

Los ríos del estado Mérida, son como todos los ríos de montaña, correntosos, de corto
recorrido y no navegable. Vierten sus aguas en dos ollas hidrográficas, a saber, en el mar
Caribe, a través del Lago de Maracaibo y en la del Orinoco, a través del río Apure. Los más
importantes de la primera son el Chama con sus afluentes Mocotíes, Albarregas y Mucujún.
El Escalante, el Motatán y el Torondoy. De la cuenca del Orinoco, los principales son el
Caparo, el Santo Domingo y el Cajurí que vierte sus aguas en el Uribante.

El estado Mérida cuenta con dos vertientes: la del Caribe a través del lago de Maracaibo y
la del Atlántico, por las aguas que van al Orinoco. En la primera destaca la cuenca del
Chama. En ella, así como en las cuencas que drenan al sur del lago, se presentan lagunas
formadas por efectos de los glaciares, debido a que en la segunda mitad del terciario las
cumbres fueron cubiertas por las glaciaciones de la era cuaternaria y posteriormente, al
retirarse los glaciares se originaron varias de estas lagunas. Destacan entre ellas la laguna
de Mucubají, laguna Negra, laguna Verde, laguna Urao y laguna Santo Cristo.

En el estado se genera cerca del 10% de las aguas que se producen al norte del Orinoco, las
cuales escurren a través de los ríos Chama, Santo Domingo, Motatán, Torondoy, Capaz,
Tucaní, Uribante, Caparo, Acequias, Bumbún y Socopó, cursos que drenan hacia la costa
sureste del lago de Maracaibo y los altos llanos occidentales.

Principales ríos

Los ríos del Estado Mérida son ríos de montaña, con un caudal abundante y fuertes
pendientes y forman unos cuantos valles profundos y encajados longitudinalmente en el
relieve, están ubicados entre las alineaciones andinas de la Sierra de Mérida. Los
principales son el Motatán en su cuenca superior y el Chama con sus afluentes el Mocotíes
y el Mucujún, los cuales pertenecen a la cuenca del Lago de Maracaibo, mientras que el
Santo Domingo, Caparo y Mucuchachí pertenecen a la cuenca del Orinoco por intermedio
del río Apure.

Principales lagunas

 Laguna La Rosa
 Laguna Lágrima de la India
 Laguna Los Anteojos
 Laguna de Mucubají
 Laguna Negra
 Laguna Pico del Toro
 Laguna Verde
 Laguna El Suero
 Laguna de Urao
 Laguna del Humo
 Laguna El Bizcocho
 Laguna de la Cura
 Laguna La Barrosa o del Medio
 lagunas de Mina e´hierro
 Laguna de Los Chorros
 Laguna la Carbonera
 Laguna La Escopeta
 Laguna Brava
 Laguna de Los Lirios
 Laguna Blanca
 Laguna de Santo Cristo

Demografía

El Estado Mérida tiene una población estimada de 1.025.445 habitantes para el año 2018
según el I.N.E., con una densidad poblacional de 90,74 hab/km², siendo las principales
aglomeraciones urbanas el Área Metropolitana de Mérida con 508.988 habitantes (49,6 %
población total), la Ciudad de El Vigía con 159.166 habitantes (15,5 % población total), la
Conurbación de Tovar (Valle del Mocotíes) con 104.817 habitantes (10,2 % población
total) y la ciudad de Nueva Bolivia-Caja Seca con 60.490 habitantes, esta última siendo una
aglomeración biestatal, por estar conformada por dos localidades de estados distintos.

La población merideña se encuentra distribuida étnicamente en:

Etnia Porcentaje
Caucásico 63,7
Mestiza 32,5
Otra 2,7
Negra 0,8
Afrodescendiente 0,3

Turismo

El estado Mérida, por la hermosura de sus paisajes andinos y su agradable clima, es uno de
los principales centros turísticos de Venezuela. Posee una extensa red de hoteles no
solamente en su ciudad capital, sino que también a lo largo y ancho del estado. Partiendo de
la misma ciudad de Mérida, está el teleférico más largo y alto del mundo, que llega al Pico
Espejo de 4.765 m. También es necesario recomendar a recorrer por magníficas carreteras,
los páramos merideños, donde se encuentran buenos hoteles y restaurantes. En Ejido hay
que visitar la Venezuela de Anteayer y en Mucuchíes, el pueblito de Los Aleros. Tanto éste,
como el anterior, han sido creados para mostrarnos como se vivía en una Venezuela que se
nos fue.

Observatorio Llano del Hato

También se puede ir a visitar el Observatorio Nacional de Llano del Hato. En la ciudad


existen varios museos dignos de ser visitados: Museo de Apicultura, de Arte Colonial, de
Arte Moderno y el Museo de ese gran merideño que fue Don Mariano Picón Salas y el
Jardín Acuario. También en el estado hay aguas termales y entre éstas tenemos que
mencionar las de Bailadores Las Tapias y el Parque de la Capellanía.

Actividades económicas:

Las principales actividades económicas son: la agricultura, el turismo, la ganadería, la


agroindustria, la truchicultura, las actividades de servicios asociadas a la Universidad de
Los Andes y al gobierno regional y nacional. Mérida es uno de los grandes centros
culturales, artesanales y universitario del país.

Es el primer estado productor de apio, papa, coliflor, lechuga, zanahoria, ajo, remolacha y
repollo del país. También se destaca el cultivo de arvejas, cambures, plátano, caraotas,
tomate, yuca, cacao, y café.

La agricultura ha sido muy desarrollada en la región. Los principales cultivos los


constituyen la papa, las hortalizas, el café, el tomate, el plátano, el cambur, la yuca y las
frutas. Además, Mérida constituye el tercer productor de leche en el país, y se destaca por
su ganadería bovina, porcina y de aves.

El estado también posee una importante actividad pesquera a través de la comercialización


de la trucha. Igualmente, la producción maderera ha cobrado gran importancia en los
últimos años; actualmente existen cinco industrias forestales de aserrío en la zona.

El sector turismo también está en pleno crecimiento. Los merideños se han dedicado a
construir la infraestructura necesaria para brindarle a los visitantes comodidad y calidez,
dentro del ambiente típicamente andino.

En el sector pecuario, destaca en ganadería de bovinos (carnes en la zona del lago y leche
en la zona montañosa), porcinos y aves. La actividad pesquera ha adquirido gran
importancia a través de la cría de trucha en ríos, lagunas y quebradas.

Las industrias presentes en la entidad son fundamentalmente: productos alimenticios,


vestidos y utensilios domésticos. El sector turístico reviste gran relevancia, al estar dotado
de muy buena infraestructura.
Existe una gran variedad de comercios y servicios que también contribuyen a la economía
de Mérida.

Juegan un factor importante en la economía, una gran gama de artículos artesanales, tales
como: tejidos de lana en la fabricación de hermosas cobijas, tallados en madera de
originales esculturas, artículos de arcilla, dulces típicos, vinos, ponches y licores artesanales
elaborados con frutas cultivadas en la región. La mayoría de los turistas adquiere estos
productos, generando un ingreso adicional al estado.

La economía se complementa con los ingresos del turismo, el sistema teleférico al ser el
más alto y largo del mundo, atrae cada año a miles de personas que se aventuran a ascender
hasta las proximidades del Pico Bolívar. Además Mérida es rica en atractivos naturales,
basta únicamente con ascender por la carretera trasandina para disfrutar de las bellezas del
páramo. Por esta, y por muchas otras razones, es uno de los destino turísticos preferido por
venezolanos y extranjeros.

Otra industria de importancia es la Hotelera. Todo el estado Mérida está dotado de una
excelente infraestructura hotelera. Existen hoteles de montaña con servicio de cabañas,
dotadas de parques infantiles, caballos de paseo, lagos artificiales para la pesca y muchos
otros servicios que satisfacen a los turistas más exigentes.

Yacimientos Minerales

El último estudio realizado en la década de 1970 certificó la presencia de 2.5 millones de


toneladas de minerales,1314 con concentraciones de 1.5% de Cobre, 7% de Plomo y 26%
de Zinc; con un gran potencial de explotación.

Un proyecto impulsado en 1974 por la extinta entidad estatal de desarrollo económico


Corpoandes, junto con empresas japonesas (Dowa Mining Co.15 y la entonces Nissho-Iwai
Co. hoy Sojitz Corp.16) e inversionistas locales, planificó la construcción de un horno de
fundición con una capacidad de 35,000 toneladas de extracción al año. (ésta producción
supera hoy en día la de países enteros como Bandera de Serbia Serbia17); Sin embargo, no
se materializo éste proyecto, debido a la competencia que generaría con el para entonces
rico oligopolio del sector agrícola que se opuso al desarrollo minero del municipio, el cual
contemplaba la adaptación de ambos sectores a un plan de manejo de los pesticidas en
conjunto con los residuos mineros, algo que, debido a su coste, fue fuertemente criticado
por los principales productores agrícolas de la localidad, que hasta la actualidad vierten sus
residuos en los ríos y vertientes de agua del sector.

[Link]

[Link]
[Link]

[Link]
[Link]

[Link]

Caracterización Geográfica

La división político - territorial de Venezuela contempla 23 estados, un Distrito


Federal, asiento de la ciudad de Caracas, y 74 islas en el mar Caribe, que constituyen las
Dependencias Federales.

Mérida es un estado compuesto por 23 municipios y se encuentra situado en el Occidente


del país, en la parte central de la Región de los Andes Venezolanos, entre los 7º
39’ 53” y 9º 19’ 51” de Latitud Norte y los 70º 32’ 23” y 71º 54’ 54” de Longitud
Oeste. Limita por el Norte, con los estados Zulia y Trujillo, por el Sur con Táchira y
Barinas, por el Este con Barinas y por el Oeste con Zulia y Táchira. Tiene una
extensión geográfica de 11.300 Km2 que representa el 1,24% del territorio nacional.

Está ubicado en el sistema Andino Venezolano, continuando la cordillera oriental de


los Andes colombianos. Orográficamente, el ramal de la cordillera de Mérida está
conformado por dos cadenas de montañas: la Sierra Nevada de Mérida que separa Los
Andes de los Altos Llanos Occidentales y la Sierra del Norte de la Culata que lo separa de
la planicie lacustre del Lago de Maracaibo, hacia la cual converge una densa red
hidrográfica, concentrándose en ella los mejores suelos del estado.

Ambas cadenas se encuentran separadas por el curso del río Chama. La Sierra Nevada se
erige frente a la ciudad de Mérida y en sus estribaciones se encuentran los picos Bolívar,
Humboldt, Bomplandt, El Toro, La Corona y El León. La Sierra del Norte está configurada
por una cadena de montañas de fuertes laderas y amplias cumbres, ubicándose en ella
la naciente de los ríos Chama, Mucujún, Albarregas, Montalbán y Las González, así
como también de cuantiosas quebradas y riachuelos de régimen hídrico permanente.

Buena parte del estado se caracteriza por ser predominantemente montañoso y húmedo
alcanzándose las máximas alturas de todo el país. Aproximadamente el 85,4 % del
territorio está constituido por la extensa zona montañosa con gran desarrollo vertical
(superando los 5000 m.s.n.m. con el Pico Bolívar), caracterizada por una topografía
muy irregular en donde prevalecen las pendientes que superan el 45% de inclinación.
Un bajo porcentaje del área estatal corresponde a paisajes de valles aluviales
desarrollados entre las montañas donde se concentra aproximadamente el 90 % de la
población y las principales actividades económicas, siendo éstos los únicos espacios
aptos para ser ocupados por infraestructuras y superestructuras de relativo alto peso,
además de presentar las mejores condiciones de habitabilidad y estabilidad para la
expansión física de los centros urbanos.

También son estos valles los más adecuados para desarrollar agricultura y ganadería
intensivas. Una proporción de aproximadamente el 6 % del territorio lo representa la
reducida zona de planicies de explayamiento y desbordamiento pertenecientes al Sur del
Lago de Maracaibo.
Este complejo relieve condiciona en cierto sentido el clima, originando una gran
variedad de pisos climáticos que van desde el tropical en la planicie, el tipo páramo
en las montañas más altas, el semiárido en sectores como Lagunillas hasta el
húmedo tropical en las vertientes nubladas de la cuenca media y alta del río Caparo. La
variedad de altitudes y climas constituye en sí misma uno de los recursos principales,
tanto por la diversificación productiva que permite en sus diferentes pisos, como por
los atractivos naturales que le imprimen una característica significativa para atraer el
turismo. El clima y el relieve diferencian tres grandes unidades fisiográficas a saber:
montañas y valles intermontanos, pie de monte andino - lacustre y la planicie lacustre.

En los diferentes ramales de la primera unidad la topografía es muy irregular, se


encuentran las pendientes de alta inclinación con la excepción de los pequeños valles
intermontanos, donde por sus pendientes más suaves, se realiza la mayor parte de la
actividad productiva y se localizan los principales asentamientos humanos. En este
ramal es donde nace una buena parte de los más importantes cursos de agua que
posee el estado. A este respecto debemos señalar que el estado Mérida generó, para
fines de la década pasada, un volumen de agua de aproximadamente 9900 millones
de metros cúbicos/año, valor que representaba el 6,1% del volumen total escurrido al norte
del Orinoco; el 14,7 % de ese volumen resulta factible de regular mediante obras
de presas y embalses. A este recurso, está asociado también un potencial
hidroeléctrico de aproximadamente 423,82 Mw. que equivalen, para ese entonces, al 10%
del potencial nacional (MARNR: 1991).

El piedemonte está conformado por un conjunto de montañas bajas y colinas residuales de


topografía ondulada, que en el nivel de planicie se torna en forma de abanicos aluviales
torrenciales, donde se originan dos grandes espacios: un compuesto por vertientes,
taludes y lechos de ríos, que ocupa la mayor parte de la superficie del estado, con pocas
posibilidades de utilización. El otro constituido por las áreas de deposición de topografía
plana, suave o moderada, pero con una baja oferta de tierras; en este nivel se desarrollan la
mayoría de las actividades agro-económicas.

La gran diversidad de factores, como el clima, la geología, topografía y vegetación


originan una compleja variedad de suelos. En el sector montañoso los suelos son de poca
profundidad, pedregosos y de bajo contenido de materia orgánica; en las vertientes menos
pronunciadas y pendientes suaves, se encuentran suelos bien estructurados y de variable
espesor. En el piedemonte, donde la topografía es accidentada y el clima ligeramente
húmedo los suelos tienden a ser de textura arcillosa, de lenta permeabilidad y poco
profundos. Donde cambian estas condiciones (climas secos y topografía ondulada,
fuertes procesos erosivos y escasa vegetación) se presentan suelos esqueléticos y
poco profundos.

Por el contrario, en la planicie por sus características de clima y geomorfología


existe el mayor potencial edáfico con problemas a resolver como el mal drenaje.
Suelos que varían de livianos a medios con problemas de drenaje. Los suelos de textura
media tienen buen desarrollo pedogenético y buena fertilidad, con limitantes como
pedregosidad superficial y clima seco (Gutiérrez, A.: 1998)
El estado dispone de un porcentaje de tierras agrícolas, que si bien cuantitativamente
no representa un valor importante en el ámbito nacional, poseen en cambio una
importancia relativa en cuanto a su especificidad para ciertos sistemas productivos, como es
el caso de la horticultura y plantaciones de sotobosque. En el Sur del Lago y en el
piedemonte andino - lacustre existe una importante disponibilidad de tierras agrícolas,
que ofrecen posibilidades ciertas para el desarrollo de rubros agropecuarios con
particulares potencialidades para dinamizar la agroindustria de la entidad. Además, en
esas dos áreas pueden desarrollarse cultivos con mercados nacionales e internacionales
seguros, como es el caso de las frutas tropicales y de cultivos permanentes de orientación
agroindustrial.

La configuración geográfica del estado ha determinado igualmente la existencia de


una cuantiosa variedad de recursos de interés turístico, que lo han convertido en uno
de los principales polos de desarrollo de esta actividad en el país. Estos recursos
están representados principalmente por ríos, lagunas, picos, glaciares, valles agrícolas,
páramos, y una gran cantidad de poblados y valores culturales y arqueológicos que
caracterizan y distinguen a la región andina

Características Demográficas
El Estado Mérida conforma uno de los tres estados propiamente andinos de Venezuela
junto con los estados Táchira y Trujillo. En este capítulo se describen los aspectos
demográficos de la entidad, analizando la población en el presente y realizando
estimaciones de la población global hasta el año 2020.

Según el Primer Censo de Población, realizado en 1873, en el Estado Mérida


habitaban 67.849 personas. Según el censo de 1990 la cifra fue de 570.215 habitantes,
lo cual coloca al estado en el rango número 13 de acuerdo con la importancia poblacional
del país. Para este año la entidad posee el 3,1% de la población nacional. La densidad de
población ha venido aumentando sostenidamente alcanzando en 1990, 50,5 hab./km2. La
misma puede considerarse de moderada puesto que está por encima de los 20
hab./km2 de Venezuela, pero debajo de los 1.090 hab./km2 del Distrito Federal.

Por último, el índice de evolución de la población indica que para 1926 la misma se
ha duplicado, para 1971 se ha vuelto a duplicar y para 1990 se ha multiplicado
por más de ocho con respecto al primer censo. Esta evolución es inferior a la
experimentada por Venezuela lo que refleja el carácter repulsivo que ha caracterizado a la
población de la entidad.

Aborígenes Merideños
En tiempos Pre-Hispánicos el territorio que hoy conforma el Estado Mérida estuvo habitado
por diversos grupos indígenas, algunos habitaban en las regiones altas y frías del estado y
otros en las regiones bajas y cálidas. Uno de estos grupos indígenas fueron los Timoto-
Cuicas, pertenecientes a la cultura Pre-Hispánica Incaica, la más avanzada dentro de las
Culturas Pre-Hispánicas Venezolanas. También estaban los Torondoyes, los Timotes,
Mucurubaes y Escagueyes que ocupaban las regiones altas y frías del norte de Mérida; así
como los Bailadores, Chinatos, Mocoties y Jirajaras que ocupaban la zona del sur.
Actualmente muchos pueblos de Mérida deben su nombre a estos grupos indígenas.
Los Timoto-cuicas
Los timoto-cuicas representaron los grupos indígenas más avanzados dentro del territorio
venezolano y estaban relacionados con la cultura chibcha de los Andes. Se localizaron en
los estados de Mérida y Trujillo.
Ubicación geográfica: Esta tribu se asentaron en la región occidental de Venezuela,
ocupando, a diferencia de los Caribes y Arahuacos, la región de los Andes Merideños. Las
más importantes fueron: Timotes, Mucuchíes, Cuicas, Migures y Mucuñuques.
Alimentación: Cultivaban para su alimentación maíz, papa, tabaco, cacao, y yuca
[Link] animales (pavos, paujíes y guacharacas).
Vivienda: Las viviendas eran de planta cuadrada, y se hacían para una sola familia;
el material de construcción principal usado por los Timoto-cuicas es la piedra, esta se usaba
para levantar muros, recintos, andenes, casas y caminos.
Agricultura: En cuanto a la agricultura, los timoto-cuicas eran muy expertos.
Construyeron diversos andenes para los cultivos, los cuales eran muy parecidos a los de los
Incas. También construían muros para evitar la erosión, para pasar los canales de riego y
para depositar el agua.
Desarrollaron la agricultura de regadío en terrazas construidas en las áreas
montañosas; cultivaron la papa, el cacao, el maíz, el tabaco y el ají. También fueron
excelentes alfareros y textileros.
Armas:Sus armas defensivas eran la lanza, el arco y a flecha, el hacha de piedra y la
macana, especie de porra de madera durísima.
Religión: Practicaban el fetichismo y adoraban ídolos de piedra y arcilla. Ofrecían
sacrificios humanos y construían [Link] tiempos coloniales, persistieron los
sacrificios de niñas secretamente en la Laguna de Urao. Icaque, la diosa prehispánica
andina, así como su templo y el ritual con el que la veneraban, fueron descritos por el
cronista Juan de Castellanos, quien señala que se hacían fiestas y sacrificios humanos en su
nombre.
Aspectos político y social de los Timoto Cuicas
El jefe de la tribu era el varón más viejo y con mayor experiencia en la agricultura.
No eran guerreros, sin embargo, se protegían tirando piedras. Usaban veneno como armas
de guerra. Enterraban vivos a sus prisioneros, y lo mataban entre otros.
No existía diferenciación social marcada. Los sacerdotes tenían una cierta
importancia dentro de la tribu. Antes del matrimonio, el novio debía residir en la casa de la
novia. Practicaban la división de trabajo.

LOS TIMOTES
Ubicación: Poblaron el actual Estado de Mérida y parte de Trujillo. Se encontraban
fragmentados en subgrupos esparcidos por la cordillera Venezolana.
Organización social: La organizaron social giraba en torna a la figura del cacique,
jefe militar y político del grupo, acompañado por los sacerdotes-curanderos o piaches,
quienes daban consejo en la administración de la comunidad.
Religión: Los timotes creían en los espíritus del bien y del mal. El principal Dios era
Ches, quien habitaba en las cumbres de las montañas y ejercía su poder sobre las personas.
Los cultos se realizaban en las grutas de las montañas llamas mitoys; se elaboraban
ídolos antropomorfos en barro y algunos tallados en piedra. El piache era el interprete de
los de la voluntad de los dioses.
Viviendas: Los Timotes habitaban en chozas de madera y piedra, y con techos de
paja o de hojas de frailejón. Construían aldeas con piedra y barro. También tenían un centro
poblado donde se agrupaban irregularmente sus chozas o Búhos cubiertos de paja.
Agricultura: Los timotes cultivaban el maíz, yuca, papa, tabaco, calabaza, ame,
ocumo, apio y cacao. Domesticaban animales

Cuicas
Los Cuicas se situaron en las zonas templadas que forman hoy el Estado Trujillo, él
Tocuyo y Barquisimeto. Creían en los espíritus del mal y del bien; su principal Dios era
Ches, quien habitaba en las cumbres de las montañas y ejercía su poder sobre personas.
Ubicación geográfica: Están ubicados en el estado Trujillo y Barquisimeto
Vivienda: Habitaban chozas de madera y piedra, con techos de paja o de hojas de
frailejón; no construyeron grandes obras arquitectónicas.
Vestimenta: Su vestimenta era parecida a los vestidos largo que usan en la zona
tropical de Sudamérica (una especie de tipoy) adornado con flores tanto para hombre y
mujeres, las flores rojas mostraban mayor jerarquía, las blancas para la clase religiosa y la
clase media las amarillas.
Agricultura: La agricultura fue la base de la alimentación, destacándose el cultivo de
la papa, maíz, ají, y frutas silvestres.

Tatuyes
Los contornos de nuestra actual Mérida estaban ocupados por pequeñas
agrupaciones asentadas en las márgenes de los ríos Chama, Mucujún, Milla y Albarregas.
Los más importantes eran los Tatuyes en la meseta que hoy ocupa la ciudad de Mérida
Ubicación geográfica: Estuvieron ubicado en la meseta que hoy en dia es la ciudad
de Mérida
Religión: Adoraban a un ser inmaterial y abstracto, sin forma ni tamaño, increado,
eterno y superior a todo, al cual de nominaban Chés; y también rendían culto al sol, que
denominaban Zuhé y a la luna, que conocían como Chia; y en cuevas lejanas en los
páramos tenían altares donde ofrendaban a su dios ovillos de algodón hilado, cuentas de
piedras y figurillas de barro que representaban hombres y animales; y en trípodes de barro
quemaban por devoción la grasa del cacao y la cera del incinillo
Tradiciones y costumbres: Enterraban a sus muertos de manera que quedaran en un
hueco debajo de la tierra, sentados en cuclillas, y allí ponían una olla o múcura con algunas
de sus prendas, útiles y alimentos para el largo viaje que debían emprender. Las sepulturas
eran llamadas mintoyes. Practicaban el fetichismo y adoraban ídolos de piedra y arcilla.
Ofrecían sacrificios humanos y construían templos. Hasta tiempos coloniales, persistieron
los sacrificios de niñas secretamente en la Laguna de Urao. Icaque, la diosa prehispánica
andina, así como su templo y el ritual con el que la veneraban, fueron descritos por el
cronista Juan de Castellanos, quien señala que se hacían fiestas y sacrificios humanos en su
nombre.

Mucujunes
Ubicación: En las riberas del Mucujún vivían los Mucujunes, Mocanareyes y
Macaquetaes
Vestimenta: No conocían el calzado y se adornaban con penachos de plumas de
colores, collares de cuentas, semillas y huesos y pectorales de oro y piedra labrada, en
forma de figura de ave o murciélago con las alas extendidas y con orificios para colgarlos al
cuello.
Vivienda: En las tierras altas las casas eran de piedra y en Las más bajas y cálidas
de pared de bahareque; con techos de paja para formar pueblecillos, con numerosos bohíos
alrededor de un espacio en forma de plaza. Estos eran plenos de bondad, cuya protección
imploraban; adoraban a la naturaleza.
Religión: Estos eran plenos de bondad, cuya protección imploraban; adoraban a la
naturaleza. En complemento de sus ritos religiosos.
Cultura: Desarrollaron los aborígenes algunas artesanías y arte, como la cerámica,
la música, el canto y la danza; también un conjunto de experiencias medicinales. En cuanto
a cerámica, elaboraban figuras de pequeño y gran tamaño, que representaban formas de
hombres, de animales o de algunos objetos por ellos conocidos. La música con sus cantos y
sus danzas. Los monótonos cantos eran acompañados por todo un conjunto instrumental,
formado por la chirimía, la guarura, la quena, la flauta, tambores y las maracas. Al compás
de sus ritmos y bajo el estímulo de la chicha de maíz danzaban ininterrumpidamente.

Migures
Celebraban extrañas ceremonias rituales y también danzaban. Carecían de lenguaje
escrito y desconocían la rueda. Los hechos importantes los grababan en las rocas por medio
de dibujos que hoy se llaman petroglifos y los más civilizados construyeron caminos, uno
de los cuales, unía Canaguá con Barinas, tenía una longitud de treinta kilómetros. Sus
armas defensivas eran la lanza, el arco y a flecha, el hacha de piedra y la macana. Eran de
baja estatura, brazos y piernas cortos, cráneo de mediano tamaño, cabello negro y lacio,
frente estrecha, barba lampiña, pómulos salientes y color de la tez broncíneo. Construyeron
aldeas de piedra y barro. Hacían trabajos artísticos con piedra. Elaboraban con algodón sus
trajes y mantas, fabricaban macanas. Hablaban en su propia lengua timoto-cuica, fabricaban
collares con conchas y huesos, bailaban para celebrar sus festividades y fabricaban sus
propios instrumentos musicales. Ellos inventaron el casabe ya que eso es lo que consumían
habitualmente en la cultura.
El jefe de la tribu era el varón más anciano y con mayor experiencia en la
agricultura. No eran guerreros, sin embargo, se protegían tirando piedras. Usaban veneno
como armas de guerra. Enterraban vivos a sus prisioneros. No existía diferenciación social
marcada. Los sacerdotes tenían una cierta importancia dentro de la tribu. Antes del
matrimonio, el novio debía residir en la casa de la novia. Practicaban la división de trabajo.

Proceso Colonizador

Por colonización inicial se entiende la dinámica por medio de la


cual grupos humanos penetran y colonizan un área geográfica
deshabitada introduciendo por primera vez la lengua a dicha región
(Renfrew, 1990). Ésta tuvo que ser la dinámica que operó cuando los
primeros grupos humanos organizados poblaron inicialmente Los Andes
venezolanos, creando así los primeros topónimos de la región.
El proceso de sustitución opera cuando una lengua hablada en una
región geográfica determinada es desplazada por otra lengua (Renfrew,
1990). La introducción de elementos lingüísticos foráneos por
migraciones o conquistas terminan imponiendo una toponimia y
antroponimia híbrida o totalmente nueva en el área en cuestión.
A partir del siglo XVI los españoles comienzan a imponer nuevos
antroponímicos y toponímicos que producen cambios o adaptaciones a
la fonética y a la morfología de los idiomas hablados en la cordillera de
Mérida. Un primer ejemplo de esta realidad lo podemos observar en el
toponímico de /Xaxi/ el cual es transformado morfológicamente para
conocerse en la actualidad como /Jají/; y un segundo ejemplo que tiene
que ver con la hibridación, es la prefijación del nombre de /quebrada/
y/o /río/ a nombres originarios de torrentes de agua.
La comparación de antroponímicos y toponímicos recopilados en
los documentos de los siglos XVI y XVII y el establecimiento y
diferenciación de elementos lingüísticos como la presencia o no de ciertas
afijaciones, será la metodología que orientaró nuestro trabajo.
La comparación nos permite medir el grado de separación de las
lenguas en relación con el grado de correspondencias localizadas y su distribución en
función de poder formular un antepasado común de las lenguas (Constenla, 1995). De
igual forma, a partir de la comparación se pueden establecer matrices de
correspondencia fonética que nos permiten relacionar elementos con significados
diferentes, pero de algún modo relacionables.
El proceso de urbanización en Mérida que se inició en 1558 con la fundación de la ciudad
se extendió por el resto de los siglos de dominación hispánica. Se caracterizó por imprimir
importantes modificaciones en la distribución espacial de la población autóctona, en las
formas de vida, lengua y en su mundo de creencias. Sin embargo, es importante señalar que
esa ocupación y la imposición de patrones culturales peninsulares estuvo en buena medida
definida por el éxito de la incorporación indígena a la trama de' la administración colonial,
lo cual propició la anexión de sus tierras a las actividades económicas del "blanco".
En la definición del espacio merideño hay indicios de raíces autóctonas; la especialización
agricola, con visos de diversificación, practicada por las "parcialidades" sedentarias que
según algunos documentos hablaban la lengua IItimota", con la característica común del
prefijo "mucu" o "mocu", parece haber trascendido a los siglos coloniales, singularizando el
área merideña desde el periodo de dominación hispánica.
La distribución geográfica del poblamiento indígena de Mérida, si bien se correspondió, en
una etapa temprana, con la de las "comunidades" que habitaban el territorio premerideño y
la cual conoció el español a su llegada, experimentó muy pronto modificaciones
considerables, a través de un proceso de movilización y redistribución en el que
intervinieron factores de orden político, económico y religioso; ese proceso que se llevó a
cabo en función de la prestación de servicios personales: de la encomienda, estuvo asociado
al de ocupación de tierras y expansión de las actividades económicas del encomendero
dieron origen a los diversos paisajes rurales, en los que destacaban los de las unidades de
producción agricola y aquellos a los que sirvieron de marco: los pueblerinos.
Con la fundación de la ciudad se determinó su área jurisdiccional distrital, la que no dejó de
presentar problemas, pero al final, definió el ámbito de la administración civil y
eclesiástica. Desde Mérida, con su asiento definitivo en la terraza más importante del
Chama, lugar que ocupa desde entonces, se inicia el proceso de reordenamiento de su
población nativa, sin cuyo concurso los citadinos no hubieran podido satisfacer sus
necesidades de manutención que garantizó su permanencia y tampoco disponer de un
excedente de producción para el comercio. De esta manera, en la estructuración del paisaje
rural merideño se asociaron estrechamente factores diversos, tales como: disponibilidad de
mano de obra indígena y zonas propicias para las actividades agrícolas relacionadas a los
surcos naturales de circulación. Si ello fue así, tendría explicación que los objetivos de la
política de congregación de la Corona se conjugaran para ubicar los pueblos de indios a lo
largo de los caminos reales, en sitios accesibles al control de la administración civil y
religiosa de la sede del gobierno regional.
A la llegada de los españoles, la denominada provincia de las "Sierras Nevadas" estaba
configurada por una serie de microregiones distribuidas desde las tierras parameras hasta
las tierras pie de montañas. Los surcos inter montaños parecen haber sido las formaciones
naturales donde se asentaron preferentemente esas comunidades de cultivadores de la tierra,
cuya existencia estaba estrechamente vinculada a la disponibilidad de agua y a un buen
drenaje; algunas de ellas, forjadoras de terrazas para extender sus cultivos que sostenían
con especie de muros de contención y hábiles constructoras de acequias, por las que
distribuían racionalmente el agua, para hacer de las zonas secas una trama aún no
descifrada; en algunos casos el agua de las acequias provenía de estanques que ellos
mismos construían. También levantaron caneyes para guardar la producción agrícola, base
de su sustento. Obviamente, para estos pueblos la tierra significaba existencia y, por ello, su
fertilidad constituyó su mayor preocupación, la cual les llevó a buscar facultades que la
garantizaran, al mismo tiempo que apelaban a otras que alejaran o calmaran las fuerzas que
afectaban su microcosmo, arruinando sus cultivos; entonces comenzaron a forjar sus cultos
agrícolas, a moldear sus deidades en tomo a la siembra y la cosecha, al sol, la luna, el agua,
la lluvia y el viento, elementos propios de la cosmogonía prehispánica, en la que
conjugaron una serie de hechos naturales de su hábitat, como montañas, lagunas y piedras,
a las que atribuyeron condiciones divinas y las consideraron sitios sagrados.
Lo expuesto permite plantear que el patrón de poblamiento indígena a la llegada del
europeo lo definía una diversidad de "parcialidades" o "comunidades" particularmente de
agricultores sedentarios, que habitaban en las zonas cultivadas y no distantes de sus
espacios ceremoniales. Ello explica que la organización social de esas "comunidades"
hubiera superado los lazos familísticos tradicionales de un modo de vida aldeano igualitario
y desarrollaran sistemas de autoridad más complejos y extensos que garantizaran el
desarrollo de su actividad productiva fundamental y sus relaciones comerciales con otras
sociedades' . Ese intercambio que se hizo en función del excedente de la producción no
interesó al español, cuyas relaciones tenían una dimensión diferente. Sin embargo, aquellas
condiciones socio culturales favorecieron el asentamiento del español y la nueva
organización socio económica que impuso en el territorio.
El asiento del español en la más extensa terraza del surco del Charoa, al que los españoles
denominaron valle de San Miguel, constituyó sin lugar a dudas un hecho trascendental en la
geohistoria de la región andina venezolana; Mérida, al igual que otras ciudades de
Hispanoamérica colonial fue eje conformador de su identidad histórici, a través de una
diversidad de funciones que le tocó desempeñar, entre las cuales estuvo la de ser centro
importante de la administración regional, base de penetraciones y eje irradiador del
poblamiento hispano, eslabón en la extensa red urbana de la administración española,
núcleo controlador de la propiedad de la tierra y del sometimiento y reordenamiento de la
población nativa que habitaba su jurisdicción. Así, Mérida se constituyó en el núcleo
formador de ese manojo de aldeas que la Corona distinguió como pueblos de indios de dos
Corregimientos de Indios, con los que configuró una pequeña celda en la trama de la
organización civil (política y económica) y religiosa de la administración colonial.
El patrón de poblamiento indígena, totalmente diferente al hispánico que correspondía a
una concepción ancestral del mundo y de la vida, completamente distinta a la del aborigen,
fue un obstáculo para el sometimiento y control de las comunidades nativas. Por ello, la
reducción fue la modalidad para "civilizarlos" o enseñarles a vivir en "policía", esencia de
la politica de poblamiento que la Corona llevó a cabo con la población aborigen. Esta se
desarrolló con el apoyo fundamental de la iglesia, a la cual se encargó de la vida espiritual
de esa población, adoctrinándola en los asuntos de la fe cristiana; pero la doctrina rebasó su
actividad fundamental, constituyéndose en elemento efectivo de confluencia de las
parcialidades encomendadas e instrumento de organización y control permanente de la
población nativa; aunque en el ámbito civil se encargó su existencia a protectores de
naturales y corregidores, los que comúnmente se aliaron con los encomenderos.
Con la encomienda, núcleo fundamental de su congregación de la población encomendada,
se inicia el proceso de estructuración de las comunidades autóctonas.
Inicialmente, esa congregación estuvo directamente vinculada con los lugares que
ocupaban en los que satisfacían cualquier exigencia laboral del encomendero, en sus
incipientes unidades de producción; allí, se inició la limitación legal de su habitat al
asignárseles resguardos y se les fue definiendo sus obligaciones para satisfacer las
necesidades económicas de aquel.
La organización y fijación de los indígenas en pueblos fue el resultado de un proceso
dinámico de acomodamientos que se tradujo en frecuentes desplazamientos de población,
tempranos unos y constantes y prolongados, otros; proceso en el que estuvieron presente
factores de orden natural y los de carácter económico y administrativo, tanto civil, como
religioso. De esa manera, esos destierros fueron un instrumento efectivo en la ruptura del
equilibrio que mantenía el indígena con su medio y, como tal, de integrador de su modo de
ocupación del territorio, su manera de producir y, en fin de su forma de vida.
En Mérida, la ejecución de aquel proyecto urbanizador se advierte en Pedro de Sande, se
expresa claramente con Beltrán de Guevara, lo confronta de la Torre Barreda, lo concreta
definitivamente Alonso Vázquez de Cisneros y lo reacomoda Diego de Baños y Sotomayor.
Así, una serie de procedimientos debidamente planificados empezaron a aplicarse para
concentrar la población nativa en pueblos medulares, fundamentales· o "pueblos
principales", cuya organización se fue modelando en función de un proceso de
movilización obligatoria y redistribución frecuente de la población aborigen en tomo a esos
centros de adoctrinamiento.
Las soluciones urbanas que dio Beltrán de Guevara a la justificada conversiónde una
población indoctrinada, significativamente chontal y reducida, que habitaban en forma
dispersa, distantes unas "parcialidades" de otras, algunas socialmente desarticuladas y todas
a merced de los encomenderos se concretaron en una tipología de pueblos, cuya estructura
estuvo definida por su condición de generadora de la actividad religiosa o de receptora de
ella, creando tipos de pueblos reduccionales que muestran desde una gran simplicidad hasta
otros elaborados y más complejos que se manifestaron en los núcleos principales. Los
últimos sirvieron de base a la planificada organización que Vázquez de Cisneros impuso a
la población indigena de Mérida, la que encontró sensiblemente disminuida y cuya
existencia se fue reduciendo forzosa y progresivamente a espacios restringidos, definidos y
organizados por el europeo.
En esa modalidad de asentamiento los resguardos se asignaron por pueblo deencomienda,
teniendo presente que las tierras comunales estuvieran lo más próximo al asiento indígena y
"no interpoladas con las de los encomenderos", lo que permite advertir que esas
asignaciones de tierra fonnaron parte del proceso de reducción, pues su objetivo era
garantizar la subsistencia del indígena y su pennanencia en el poblado.
Esa labor de congregar los indigenas en asientos determinados fue una faena nada fácil por
la diversidad de maneras de resistencia que ofreció el aborigen. Sin embargo, la Corona
impuso el patrón de distribución espacial y el modelo urbano en torno a un plaza, centro de
la traza reticular en la que destacaba elemento esencial de la reducción: la iglesia con su
pastor y ocupaban sitios preferenciales los caciques y capitanes, quienes ocupaban sitios
preferenciales. Esa distribución detenninó la formación de barriadas, asociadas a las
encomiendas. Estos ofrecieron a la población indigena la posibilidad de organizarse en
fonna particular, donde pudieron mantener tradiciones andinas, modificadas por la cultura
occidental. De esa manera, los quince "pueblos nuevos" de Mérida, al igual los que se
fundaron posterionnente fueron incorporados al sistema político, económico y religioso
colonial.
En la segunda mitad del siglo XVIII, se hizo presente el arribo progresivo de una población
blanca y mestiza que dio origen a los vecindarios, los que además fueron ocupando sus
tierras por la vía del arriendo ilegal y de usurpación, originando numerosos litigios tras el
logro de su restitución. Favorecidos por varias disposiciones reales que ordenaban la
fundación de parroquias; los vecinos de los pueblos de indios solicitaban la elevación de
sus iglesias doctrineras a parroquias, con lo cual adquirieron la condición de parroquia,
institución fundamental de la administración eclesiástica.
Asi, esas parroquias, con el nombre de la parcialidad que les dio origen, fueron
identificados como los lugares de residencia de vecinos, diferenciándose de los pueblos de
indios porque no eran de doctrina. En ambos casos mantenían sus resguardos y una
población étnicamente heterogénea. Efectivamente, ello contribuyó a que la agresión al
indígena y a sus tierras no tuviera tregua; al final, el patrón de existencia del indígena no
podía encajar con las nuevas concepciones sociales y económicas que llegaban de Europa.
Es evidente que la política de las dos repúblicas fue una utopía, pues ellas estuvieron
estrechamente atadas por vínculos de interdependencia y dominación. A medida que
avanzó la existencia colonial fue perdiendo sentido esa pretendida diferenciación.

También podría gustarte