Sostuvo que el interés casacional es competencia exclusiva de la Sala
Penal de la Corte Suprema de Justicia de la República.
De otro lado, solicitó que se declare fundada la queja y se disponga
la elevación de los actuados.
§ II. Fundamentos del Tribunal Supremo
Segundo. En el auto del veintidós de enero de dos mil veinte (foja 80)
se declaró inadmisible el recurso de casación interpuesto por JHON
JESÚS CARNERO VIZCARDO, debido a que, por un lado, no se cumplió con
lo previsto en el artículo 427, numeral 2, literal b, del Código Procesal
Penal y, por otro lado, la determinación del interés casacional
concierne a esta Sala Penal Suprema.
Tercero. El artículo 427, numeral 2, literal b, del Código Procesal Penal
estipula que la procedencia del recurso de casación está sujeta a la
siguiente limitación: “Si se trata de sentencias, cuando el delito más grave a que
se refiere la acusación escrita del Fiscal tenga señalado en la Ley, en su extremo
mínimo, una pena privativa de libertad mayor a seis años ”.
En el caso, solo se cumple con el objeto impugnable (sentencia de
vista), pero no con el presupuesto punitivo anotado, pues el delito
materia de imputación fiscal, es decir, lesiones graves, está
regulado en el artículo 121, numeral 3, del Código Penal, con una
pena abstracta no menor de cuatro ni mayor de ocho años de
privación de libertad.
Por lo tanto, el acceso casacional a este Tribunal Supremo solo
resulta habilitado al amparo del artículo 427, numeral 4, del Código
Procesal Penal, en conexión con el artículo 430, numeral 3, del
mismo código.
Cuarto. Sin embargo, JHON JESÚS CARNERO VIZCARDO incumplió este
requisito de admisibilidad, pues en el recurso de casación previo, del
dieciséis de enero de dos mil veinte (foja 64), si bien invocó las causales
estipuladas en el artículo 429, numerales 1, 4 y 5, del Código Procesal
Penal, no propuso tópicos novedosos o relevantes para el desarrollo
de la doctrina jurisprudencial, tampoco impulsó exégesis jurídica
alguna relacionada con la vulneración de la presunción de
inocencia, el debido proceso o la motivación de las resoluciones
judiciales, ni con el apartamento de la jurisprudencia.
En lugar de ello, esgrimió circunstancias que no revisten interés
casacional para instituir una nueva línea de interpretación, como
cuando, por ejemplo, cuestionó que en la nueva audiencia de
apelación intervinieron los mismos jueces superiores de la primera
sesión que se quebró; cuando afirmó que las declaraciones del
agraviado Jorge Alonso Chávez Salas y la testigo Yolanda Roberta
Chino Vargas fueron contradictorias e inverosímiles, o cuando
aseveró que el reconocimiento efectuado no fue regular.