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Seguridad Fuera del Trabajo: Consejos Clave

El documento habla sobre la importancia de la seguridad fuera del trabajo. Señala que la mayoría de los accidentes fatales ocurren cuando la gente no está trabajando. Aconseja a los trabajadores tener cuidado al conducir o caminar a casa cuando oscurece, ya que es cuando ocurren más accidentes. También les recuerda que aunque la empresa no es responsable de accidentes fuera del trabajo, les importa su seguridad y bienestar.
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Seguridad Fuera del Trabajo: Consejos Clave

El documento habla sobre la importancia de la seguridad fuera del trabajo. Señala que la mayoría de los accidentes fatales ocurren cuando la gente no está trabajando. Aconseja a los trabajadores tener cuidado al conducir o caminar a casa cuando oscurece, ya que es cuando ocurren más accidentes. También les recuerda que aunque la empresa no es responsable de accidentes fuera del trabajo, les importa su seguridad y bienestar.
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SEGURIDAD DESPUÉS DEL TRABAJO:

POR ESTOS LADOS DE LA OBRA se habla bastante de seguridad. Con frecuencia los supervisores damos
charlas como ésta. Hay carteles y anuncios de seguridad colgados en las paredes. Los que tienen suficiente
experiencia en la materia, tiene también cantidades de sugerencias sobre cómo hacer el trabajo sin lastimarse.
Llega la hora de la salida. Los trabajadores se van a casa, donde probablemente no hay carteles de seguridad y
desde luego que tampoco supervisores que den discursos sobre el mismo tema.

¿Creen ustedes que esto es una indicación de que todos los peligros de la vida están concentrados aquí en la
obra y que fuera de ella reina la seguridad? Mis queridos amigos, si por eso despertaron. vuélvanse a quedar
dormidos! Porque la triste realidad es que en muchísimos más obreros sufren lesiones y muerte fuera del trabajo
que dentro del mismo. Las estadísticas han probado que, por lo menos, dos de cada tres accidentes fatales
ocurren cuando la gente no está trabajando.

Yo no soy su supervisor fiero de la obra, ni puedo decirles lo que deben y no deben de hacer al salir de aquí.
Además, la compañía no tiene responsabilidad alguna sobre los accidentes que ocurra a cualquiera de ustedes
una vez que la jornada ha terminado. Luego el que sufra una lesión grave fuera del trabajo, no pude esperar
pago de indemnización.

Pero, aunque yo deje de ser su jefe después de que finalice su jornada, y aunque la empresa no pague
indemnización por accidentes ocurridos a partir de ese momento, -tanto a la compañía como a mí, nos importa
la seguridad de cada uno de ustedes. Queremos que vuelva mañana sanos y salvos, listos para continuar su
trabajo y ganarse su salario.

De manera que aquí tiene unas cuantas sugerencias en favor de la seguridad fuera del trabajo que –les ruego-
tomen como un consejo amistoso.

En primer lugar, el Consejo Interamericano de Seguridad ha encontrado que los peores accidentes de tráfico
ocurren al atardecer. Eso quiere decir que el peligro se intensifica en el momento en que el trabajador sale de la
obra para dirigirse a casa, sea a pie, en autobús, o manejando su propio vehículo. Por lo general, ya está oscuro
o el sol ya está empezando a ocultarse, luego la visibilidad no es muy clara. A menos que tengamos especial
cuidado, estaremos expuestos a sufrir o a hacer sufrir uno de esos accidentes que ocurren – al caer de la tarde-
entre automóviles y peatones.

Si caminamos -así sea un corto trecho hasta la parada del autobús, o la bajarnos d este y caminar a casa-
tengamos presente que los conductores de los otros vehículos no pueden ver muy bien en la semioscuridad
crepuscular, o en la oscuridad de la noche. Por eso hay que cruzar la calle únicamente en las secciones
señaladas para ese fin. Tomemos la precaución de mirar para ambos lados antes de cruzar la calle. Seamos
especialmente cuidadosos cuando pasemos ceca de autos estacionados, o por lugares de estacionamiento, ya
que ese es el momento en que muchos de estos comenzarán a moverse y quizás el conductor no nos vea.

Si manejamos, hagámoslo alerta. Lo más probable es que las calles estén atestadas de autos y peatones,
especialmente en esta época con motivo de los preparativos y compras de Navidad. Habrá peatones saliendo
de fábricas, escuelas, almacenes, parques de recreo, etc.; muchos de ellos serán ancianos y niños. Algunos no
obrarán con el mejor juicio, luego nos corresponde a nosotros velar por su seguridad manteniéndonos alerta en
todo momento detrás del volante.

Sea que manejemos un automóvil, o caminemos, conviene tener presente que: Es mejor llegar a casa sano y
salvo, que ganar unos cuantos minutos tratando de ir de prisa. Esa es la clase de prisa que enviará a un amigo,
o a nosotros mismo, al hospital en vez de a casa.
HAY QUE DOMINAR LAS PREOCUPACIONES

LOS MEDICOS DICEN que las úlceras del estómago resultan de preocuparse demasiado. También nos dicen
que dejamos de preocuparnos cuando sabemos que las cosas no tienen remedio. La duda sobre si algo está
bien o mal es lo que nos crea la preocupación.
Quizás, esa sea la razón por la cual no nos preocupamos mucho por la muerte: todo sabemos que más tarde o
más temprano tendremos que morirnos. Siendo un hecho cierto que tendremos que morir, no le prestamos mu-
cha atención y hasta nos olvidamos de ello. Pero nosotros no sabemos si vamos a tener un accidente y por eso,
nos preocupa el que pueda suceder.

A pesar de lo mucho que hablemos aquí acerca de la seguridad y prevención de accidentes, nuestra intención
no es que ustedes se preocupen del peligro de sufrir un accidente.
Las preocupaciones no ayudan a nadie. Es más, pueden contribuir a crear las dificultades que tratamos de evi-
tar; un accidente, quedarnos sin dinero, o tener un malentendido con la mujer. Lo que necesitamos es pensar
con claridad, sin temores ni preocupaciones.
Yo sé cuál es la cura contra las preocupaciones: aprender el trabajo bien, acostumbrarse a seguir siempre las
reglas de seguridad, usar la ropa y equipos de protección apropiados para la labor que se hace y estar siempre
alerta en el trabajo.
Por el contrario, si constantemente estamos pensando en la desgracia que nos puede acontecer y si el otro día
Juan fue la víctima, la próxima vez me tocará a mí, lo más probable es que creemos el ambiente propicio que
resulte en un accidente.
El remedio está en mirar a nuestro alrededor. Observar las cosas que hacemos para cerciorarnos de que nadie
resultará muerto o lisiado para el resto de su La maquinaria ha sido diseñada para trabajar
eficientemente.
En todos los puntos de peligro se han colocado resguardos para evitar que alguien se lesione. Por dondequiera
hemos colocado carteles y señales de aviso para prevenir un acto inseguro. Y hay personas como yo siempre
dispuestos a mostrarles la forma correcta de hacer el trabajo y evitarles equivocaciones que cuestan caro en
sufrimientos y dinero.

Esto no quiere decir que a pesar de todas esas precauciones no ocurran accidentes. Un descuido en el manejo
de materiales, en la forma de manipular una máquina, o hasta al caminar, puede llevarnos al hospital e impedir-
nos trabajar por muchos días. También puede ser un aviso para estar más alerta. Pero si ustedes ponen de su
parte y usan los equipos de seguridad, siguen las instrucciones que les han dado y se concentran en lo que
hacen, no ocurrirán accidentes.

Por supuesto que no puedo esperar que ustedes se mantengan constantemente alertas y concentrados en su
trabajo. Por mucho que lo queramos, veces nos ponemos a pensar en otra cosa, nos distraemos y hasta
hacemos algo que nosotros seríamos los primeros en considerar impropio o incorrecto. Pero aun así, muchos de
nosotros logramos hacer un buen trabajo sin sufrir accidentes lamentables.

Una prueba evidente de lo que decimos son los récords de seguridad de muchas empresas. Una vez que los
trabajadores se acostumbran a seguir ciertas normas, muy raras veces las quebrantan por un descuido, falta de
atención o negligencia.

La verdad es que no tenemos por qué preocuparnos acerca de los accidentes. Para evitarlos, analicémoslos
objetivamente, buscando las causas que los producen, haciendo nuestro trabajo en la forma correcta y entonces
veremos que desaparecen como por encanto.
PROTECCIÓN PERSONAL

Siempre se ha dicho que el ser humano aprende "a golpes". Los niños aprenden a caminar cayéndose y
golpeándose. Un país aprende a dictar buenas leyes después que ha tenido que vivir bajo males. El trabajador
nuevo y sin experiencia, aprende su trabajo cometiendo errores.

Lo dicho hasta ahora se aplica también al equipo de protección. Detrás de cada equipo protector que se use en
esta planta hay una historia de sangre, dolor y muerte — que quizás no sucedió aquí, pero sucedió en alguna
otra planta.

Tomemos la protección de la vista. Durante varios siglos los trabajadores de cientos de oficios diferentes
sufrieron lesiones en los ojos. Miles de trabajadores perdieron sus ojos a causa de esas lesiones. Estos
hombres capaces y lo suficientemente fuertes pare trabajar, se transformaron en mendigos como consecuencia
de los accidentes de trabajo. Los hombres trataron de aprender a realizar su trabajo con la mayor seguridad
posible, pero sin embargo las lesiones en los ojos continuaban sucediendo.

A lo largo de varias décadas al comienzo de la era industrial, muchos trabajadores perdieron su vista, hasta que
finalmente alguien decidió inventar los anteojos protectores pare evitar estas lesiones. Es posible que algunos
de ustedes se hayan reído alguna vez de este inventor, pero a través de los años se ha podido comprobar que
Ios trabajadores que usan protección ocular sufren muchos menos accidentes en los ojos que aquéllos que no la
usan. La idea de proteger la vista se ha ido arraigando más v más y hoy día existe una gran variedad de
protectores pare la vista, cada uno diseñado para prevenir lesiones en determinados trabajos.

El ser humano aprende muy lentamente, pero a través de los siglos ha aprendido mucho y nosotros tenemos la
ventaja de poder aprender de los errores cometidos por los demás y no tener que aprender de los nuestros.

No tenemos que esperar a que un compañero pierda la vista; demasiados la han perdido ya para esperar un
ejemplo más que nos demuestre la necesidad de protección. Nosotros podemos beneficiarnos sin tener que
pagar el precio de sufrimientos o aun de ceguera.

Lo que hemos dicho de protección para la vista se aplica también los zapatos de seguridad y a los cascos. Miles
y miles de pies machucados y cráneos destrozados, ha sido el precio pagado por la raza humana para aprender
la necesidad de protegerse, tanto la cabeza como los pies y para conocer los distintos dispositivos que brindan
ese tipo de protección. El precio pagado ha sido bastante alto—lo que nosotros tenemos que hacer es recibir los
beneficios.

Lo que se ha dicho sobre los protectores para los ojos, Ia cabeza y los pies se aplica a cualquier otra protección
personal que deba llevarse o usarse. Cada uno ha sido diseñado por personas que han estudiado el problema y
que han visto cómo muchos trabajadores han muerto, se han mutilado o lisiado en accidentes. Estos hombres
se han propuesto detener la pérdida de vidas humanas y de la salud. Ellos se han preocupado por probar los
dispositivos y mejorarlos. Tuvieron que mejorar los equipos de seguridad cuando alguien pagó con su sangre y
sus sufrimientos.

Cuando se les indique que deben usar equipo de protección personal, en lugar de quejarse, agradezcan que les
ha tocado vivir en un período industrial en que no se escatiman esfuerzos para proteger la vida de los
trabajadores, y que trabajan en una planta en la que la gerencia pretende por todos los medios posibles que
ustedes usen siempre la protección personal adecuada.
Los accidentes como resultado del
comportamiento inadecuado

CON MUCHA FRECUENCIA hemos oído hablar a nuestros superiores, incluso a nuestros compañeros de
trabajo acerca de los accidentes como resultado de las actitudes inseguras, del desinterés y del pobre nivel
de desempeño de nosotros mismos. Es decir, los accidentes como resultado de nuestro comportamiento. Es
evidente que nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar y de realizar nuestros conocimientos y
tareas, ya sea aquí en la obra o en nuestros hogares, influye grandemente en las posibilidades de sufrir
accidentes. Antes de continuar quisiera hacerles una pregunta: ¿Cuál creen ustedes que es el factor que
provoca la mayoría de los accidentes? (El supervisor debe esperar a recibir las respuestas de los
trabajadores, incluso puede enumerar los distintos factores que se expongan para de esta forma brindar
participación. De cualquier forma, se llegará a la siguiente conclusión).
Como hemos visto, el factor número uno causante de accidentes es el factor humano. La mayoría de los
accidentes no son provocados por fallos mecánicos, ni por los equipos, ni por las herramientas sino por el
descuido y uso inadecuado de tales herramientas y equipos. Quiero decir que nuestro comportamiento
influye grandemente en la posibilidad de provocar accidentes que den por resultado lesiones graves e
incluso la muerte.
Frecuentemente estamos conscientes de los peligros que nos rodean, sin embargo, no actuamos
consecuentemente, no tomamos las medidas necesarias para evitar que esos peligros se conviertan en una
triste realidad. Por ejemplo, muchas veces olvidamos usar nuestro equipo de protección personal sabiendo
que lo necesitamos y sabiendo que estamos expuestos a sufrir lesiones serias o a dañar nuestra salud, a
causa del ambiente que nos rodea. Otras veces sucede que no obedecemos las normas de prevención
establecidas sólo por el hecho de que pensamos que no son importantes y que si llegara el momento de una
emergencia sabríamos defendernos. Esta es precisamente una actitud que más tarde o más temprano,
provocará un accidente. Quiero enumerar una serie de actitudes humanas que aumentarán o disminuirán las
posibilidades de sufrir un accidente. Un grupo es positivo y el otro es negativo Las personas que muestran
las actitudes positivas son las personas que muy probablemente nunca sufrirán accidentes, mientras que las
personas con las actitudes negativas están involucradas en accidente con bastante frecuencia y lo que es
peor, son las causantes de accidentes que no solo dañan a su persona, sino al bienestar de los que se
encuentran a su alrededor.
Entre las actitudes que han sido determinadas como negativas y por lo tanto causantes de accidentes
podemos citar las siguientes: demasiada confianza en lo que se hace; evadir la responsabilidad con excusas,
intolerancia; impaciencia; incapacidad de recibir críticas, descuido, frivolidad, alcoholismo, inmadurez; y,
bromas e indisciplina, entre otras. Estas son actitudes negativas que debemos dejar a un lado o tratar de
evitar. Eliminando de nuestro comportamiento este tipo de actitudes, contribuiremos a nuestro propio
bienestar en todo momento y en cualquier lugar.
Entre las actitudes positivas que contribuyen a prevenir accidentes se encuentran las siguientes: madurez
personal; disciplina; actitud realista y social; actitud de tolerancia y amabilidad para con los demás;
responsabilidad; moderación; control de los impulsos; y, discreción. En pocas palabras podríamos decir que
las personas que se preocupan por la prevención de accidentes son personas que se dan cuenta de sus
limitaciones y de su debilidad y que miran a su alrededor en forma realista, con interés de ayudar.
Hoy cuando lleguemos a casa tomemos unos minutos y hagamos un análisis de nuestro comportamiento.
Veamos si podemos determinar cuáles son las actitudes que debemos dejar a un lado y cuales debemos
adquirir o practicar con más frecuencia para prevenir accidentes. Siempre podemos eliminar actitudes
negativas y adoptar otras nuevas y positivas que serán provechosas tanto para nuestro bienestar como para
el de nuestros compañeros de trabajo. Recuerden siempre que en la mayoría de los casos nuestro
comportamiento inadecuado es el causante de los accidentes. Hagamos un esfuerzo por mejorar nuestro
comportamiento a favor de la prevención de accidentes y de nuestro propio bienestar, tanto en el trabajo
como en el hogar.
CONOZCA SU OFICIO

Ya habrán oído hablar bastante sobre seguridad desde que están aquí. Hay avisos para recordarles que no se
debe fumar en ciertas zonas debido al peligro de fuego, hay otros avisos que les advierten de alto voltaje.
Tenemos carteles que les recuerdan usar sus gafas y sus zapatos de seguridad cuando los necesiten.
Realizamos estas charlas para recalcar las mismas ideas. Y el resultado, así lo espero, es que todos –ustedes y
yo- tengamos una mayor conciencia de la necesidad de ser cuidadoso en nuestro trabajo de manera que ni
nosotros ni otros puedan lesionarse.

Pero últimamente han estado pensando que tal vez no hemos hablado lo suficiente acerca de algo que puede
hacer mucho para evitarnos accidentes más que cualquier otra cosa. Conocer nuestro trabajo. Si ustedes
saben lo que están haciendo hay muchas probabilidades de que no sufran lesiones.

Conocer nuestro oficio incluye muchas cosas. Primero, tenemos la habilidad que es necesario adquirir cuando
se empieza a trabajar. No todo el mundo puede operar una máquina con seguridad. Hay necesidad de
aprender la forma correcta de usar el equipo. Si usted no lo sabe todavía es una de las primeras cosas que
debe aprender aquí: cómo usar la máquina con la cual se va a trabajar.

Y tiene que aprender también lo que no se debe hacer con su máquina. Esto es igualmente importante. Es
importante saber que una grúa, por ejemplo, no puede alzar más de un determinado peso en kilos. Es
importante saber que una llave no ha sido hecha para clavar puntillas.

A menudo suceden accidentes porque la gente no se da cuenta cuán peligrosa es usar una herramienta para
cosas para las cuales no ha sido hecha. Es posible que nunca hayan visto un accidente ocasionado porque una
herramienta o máquina se han usado inadecuadamente.

Por ejemplo, pueden no darse cuenta como es de peligroso esmerilar en el costado de una rueda esmeriladora.
Pueden no darse cuenta que es peligroso ajustar un tubo al mango de una llave para darle mayor
apalancamiento. O bien no se dan cuenta de estas cosas o creen que pueden salir bien esta vez. Además de
saber lo que usted puede hacer o no hacer con el equipo y los materiales con lo cuales trabaja, además de tener
la habilidad que necesita para desempeñar su oficio, se necesita conocer también cuales son los peligros de su
trabajo.

Si está usando una rueda de esmerilar, sabrá que hay peligro de partículas volantes y mantendrá en su sitio la
guarda respectiva y usará sus gafas de seguridad.

Cuando usted sabe su oficio, sabe que hay buenas razones para los elementos especiales de protección que se
requieren usar y no encuentra excusas para dejar de hacerlo. Algunas veces podrá hacer su oficio sin
elementos especiales. Pero hay muchos oficios que pueden ejecutarse sin la ropa de protección y que sin
embargo, no deben hacerse.

Se puede manejar objetos pesados sin zapatos de seguridad, pero si usted realmente conoce su oficio no lo
hará. Cuando usted sabe su oficio, sabe también que siempre hay peligro de que una de esas cajas o piezas
pesadas puedan caerle sobre los pies. Por lo tanto, use sus zapatos de seguridad. En esta forma está
protegido si algo se desliza de sus manos y cae sobre sus pies.

Conforme yo lo veo, el trabajador que REALMENTE conoce su oficio, es un trabajador seguro. Tiene la
habilidad para usar las herramientas y las máquinas que necesita en su oficio como deben ser usadas. Sabe
cuáles son los peligros de su trabajo. Usa las guardas y los elementos de protección que necesita y evita así
esos peligros lo más que puede, protegiéndose a sí mismo contra lesione si acaso ocurre algún accidente.

La primera regla de seguridad es, entonces, “CONOZCA SU OFICIO” Y si ustedes realmente conocen su oficio,
nunca llegarán al extremo de pensar que son tan buenos que no necesitan protección contra los peligros que
son parte de él. Sabrán que nunca serán tan hábiles que no necesitan seguir los reglamentos de seguridad.

Si hay alguna parte de su trabajo que no entiendan, si hay parte de su oficio que no conozcan, pregunten. Para
eso estamos aquí.

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