0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas6 páginas

Prevención de Accidentes en el Trabajo

El documento enfatiza la importancia de la precaución y el buen juicio en el trabajo para prevenir accidentes, destacando que las reglas no siempre pueden abarcar todas las situaciones inesperadas. Se ilustra con ejemplos trágicos cómo la falta de atención puede tener consecuencias fatales, y se subraya que cada trabajador es responsable de su propia seguridad. Además, se menciona que el orgullo en el trabajo y el conocimiento de las herramientas y procedimientos son fundamentales para mantener un ambiente laboral seguro.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas6 páginas

Prevención de Accidentes en el Trabajo

El documento enfatiza la importancia de la precaución y el buen juicio en el trabajo para prevenir accidentes, destacando que las reglas no siempre pueden abarcar todas las situaciones inesperadas. Se ilustra con ejemplos trágicos cómo la falta de atención puede tener consecuencias fatales, y se subraya que cada trabajador es responsable de su propia seguridad. Además, se menciona que el orgullo en el trabajo y el conocimiento de las herramientas y procedimientos son fundamentales para mantener un ambiente laboral seguro.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MIRAR SIEMPRE ANTES DE ACTUAR

Hay partes del problema de prevención de accidentes que no se pueden cubrir con reglas estrictas. Hay
condiciones en las obras que permiten que se creen situaciones que son tan infrecuentes que parecen, por lo
menos durante un momento, totalmente nuevas e insólitas. Son, por lo tanto, inesperadas y es difícil crear para
ellas reglas fijas. A esta altura, el buen juicio del trabajador debe entrar en juego. El trabajador que no puede
extender sus principios de prevención de accidentes para que cubran cada situación a la que se enfrenta, es
una amenaza para sí mismo y para la organización de la que es parte.

El trabajador en quien se puede confiar para que encare cada situación precavidamente, es muy valioso para la
compañía. Hace algunos años, ocurrió un trágico accidente en el patio de una fábrica de aceros. Un veterano
cuya ocupación era barrer los suelos, murió a consecuencia de un atropello. Todo el mundo en la planta le co-
nocía y le estimaba muchísimo.

Un día se hallaba limpiando una plataforma a lo largo de una vía en la que había un vagón de bordes bajos. Un
operador de grúa trajo desde un lugar de la fábrica un gran cajón con chatarra, lo giró sobre el vagón de bordes
bajos y lo descendió con mala fortuna sobre el cuerpo inclinado del pobre barrendero. El hombre fue
materialmente aplastado y murió instantáneamente. El operador de la grúa no usó buen juicio. Él no podía ver
claramente el lugar en el que estaba colocando la caja. Supuso que allí no había nadie. Por usar poco juicio y
precaución se creó a sí mismo una tragedia que será incapaz de olvidar durante el resto de su vida. No sería
difícil para nosotros enumerar varias cosas que debía haber hecho el operador. Seguramente él también las
conocía. Es casi seguro que desde pequeño había oído el antiguo adagio que dice "Mirar siempre antes de
actuar".

Hay demasiada gente que actúa a lo loco. Y no es hasta que averiguan que su descuido les ha costado a ellos,
y a otros, un precio muy alto que se dan cuenta del significado del antiguo adagio.

Si todos pudiéramos recordar que nunca debemos arrojar un objeto pesado antes de cercióranos de que no va
a caer en los pies de alguien, que nunca vamos a tocar una pieza de metal hasta estar seguros que no está
caliente, y de que nunca vamos a prender la mecha de un cartucho antes de asegurarnos que no hay personas
en las cercanías, reduciríamos grandemente el número de lesiones y muertes.

Quién más quién menos, todos hemos actuado alguna vez en nuestras vidas sin tener en cuenta las
consecuencias de la acción imprudente que vamos a realizar. Pero la mayoría de nosotros hemos llegado a
crearnos un hábito, quizás a raíz de una mala experiencia, de mirar siempre antes de actuar. No obs tante hay
entre nosotros quienes actúan de esta manera casi siempre. Para ellos la actuación normal es la opuesta:
actúan, y después miran. Esto, visto fríamente, puede parecer un juego divertido. Pero si examinamos
detenidamente alguno de esos juegos, nos será fácil comprobar las consecuencias trágicas que pueden resultar
cuando se pierde en ese juego.

Hablando de juegos me ha venido a la mente un caso que leí hace años en una revista. “Andrés", me acuerdo
que decía el artículo, "era un hombre a quien le gustaba jugar con su suerte. Iba por la vida sin pensar en lo que
iba a hacer el momento siguiente. A pesar de haber tenido algunas experiencias desagradables, había llegado a
sus cuarenta años sin haber sufrido ningún percance trágico. Pero un día la suerte le dejó de la mano. Como
siempre lo había hecho, salió por la mañana de su garaje sin mirar cuidadosamente hacia atrás. De repente oyó
un terrible gemido. Saltó precipitadamente de su coche y tuvo que presenciar la escena de su único hijo, de tres
años, aplastado bajo las ruedas de su coche.

Andrés tiene ahora sesenta años y mira siempre dos veces antes de actuar. Pero ¿necesitamos tener una
experiencia semejante para que aprendamos de una vez para siempre la lección? . . .

Para terminar, quiero recordarles otra vez ese antiguo adagio que he mencionado ya dos veces. Quisiera que lo
grabaran profundamente en sus mentes y que lo trajeran a la memoria siempre que fueran a emprender una
acción. En deferencia a sus familiares, a sus compañeros de trabajo, a sus empresas y a ustedes mismos,
"Miren siempre antes de actuar".
ORGULLO EN EL TRABAJO

Hoy voy a hablar de algo que, se me ocurre de repente, puede que parezca que no tiene mucho que ver con la prevención
de accidentes. Es acerca del orgullo que cada uno de nosotros debe sentir por el trabajo—"su" trabajo, por las herramientas
y el equipo que use; en fin, por su "ambiente" de trabajo. Esta palabra "ambiente" significa todo lo que le rodea a uno, el
suelo, las máquinas, el banco de trabajo, las herramientas, la luz, etc.

En esta charla voy a tratar de mostrarles por qué un poco de orgullo en todo esto (en el ambiente que nos rodea) ayuda a la
prevención de accidentes y nos ayuda a todos a que no nos lesionemos. Es bueno tener algo de lo cual nos podemos
enorgullecer, algo de lo cual podemos decir a todos nuestros familiares y amigos que nos sentimos orgullosos. A nosotros
nos agrada todo lo que es bueno para nosotros, lo que es bueno para nuestra salud y para el estado de nuestra mente.
Todo eso hace que sea bueno para la prevención de accidentes también.

¿Puede alguno de nosotros enorgullecerse de algo de lo cual es responsable y que no es tan seguro cómo podría ser? No,
no podemos. Todos nosotros queremos que todas las cosas estén bien y las queremos también seguras. Si no son seguras,
no están bien.

Yo siento mucha pena cuando veo a un trabajador que no tiene nada de orgullo en lo que hace. Este trabajador es un pobre
desgraciado. Naturalmente ninguno de nosotros es así, de lo contrario no estaríamos aquí. Yo, por ejemplo, estoy orgulloso
de los trabajadores de este lugar, estoy orgulloso de mi trabajo, orgulloso del trabajo que ustedes hacen de nuestro récord
de prevención de accidentes. Y cuando cualquiera de nosotros hace una cosa que está mal, mi orgullo se resiente.

Si ustedes se ponen a pensar un poco acerca de todo esto, creo que tendrán que estar de acuerdo conmigo en que un poco
de orgullo es necesario para mantener el autorrespeto de cada uno. Algunos trabajadores parecen que usan todo su orgullo
para las cosas que están fuera de su trabajo su casa, su esposa e hijos, el partido de fútbol en el que participan todos los
fines de semana, etc. No estoy diciendo que no es bueno tener orgullo por las cosas que no se refieren directamente al
trabajo. La vida seria de muy poco valor sino lo tuviéramos. Pero si una persona, si cualquiera de ustedes, no está interesa-
do suficientemente en su trabajo para querer ser bueno en esto, posiblemente no podrá permanecer en su trabajo durante
mucho tiempo. Y más importante todavía, probablemente se lesionará, porque tampoco podrá realizar su trabajo con
seguridad. La empresa en la que trabajamos, es una empresa excelente, extraordinaria. Es una buena empresa mucho
mejor La gerencia nos da equipos buenos y buenas herramientas para que trabajemos seguros con ellos. La gerencia se
desvive para que realicemos el trabajo sin sufrir lesión alguna. Trata muy en serio de evitar que nos lesionemos, aun que
sólo se trate de lesiones muy leves. Así que tenemos mucho de lo cual sentirnos orgullosos.

Hagamos una lista de las cosas que nos rodean aquí y que consideramos buenas para nosotros, de tal forma que podamos
sentir orgullo en ellas.

Me parece que todo lleva a la conclusión de que la manera en que cada uno de ustedes hace su trabajo, la calidad del
trabajo que produce, la manera en que guarda las herramientas con las que trabaja, todo esto muestra la clase de perso na
que ustedes son. Un buen trabajador quiere buenas herramientas y buenos equipos. El no trabajará en un lugar donde no
hay orden y limpieza, ni trabajará un solo minuto con herramientas que no están a la altura de lo que él considera seguras y
buenas. En la empresa la prevención de accidentes es una parte integral de nuestros equipos, de nuestras herramientas,
incluso de nuestro lugar de trabajo.

Enorgullezcámonos de las cosas que nos rodean, que son buenas para nosotros, y si alguna vez observamos que algo no
es suficientemente bueno y de lo cual no nos podemos enorgullecer, empleemos nuestro orgullo para mejorarlo. Este
pequeño esfuerzo nos pagará en satisfacción propia y en protección personal.

Un aplauso para ustedes y a trabajar seguros gracias.


PRIMERA NORMA DE PREVENCION DE ACCIDENTES:”
TRABAJE CORRECTAMENTE”

Todos USTEDES han oído y aprendido muchas normas de prevención de accidentes desde el primer día en
que empezaron a trabajar. En muchas áreas de peligro hay avisos que nos recuerdan que no debemos actuar
sin pensar porque podríamos provocar un accidente. Otros letreros nos indican el peligro de la excavación
podemos ver carteles que nos recuerdan que debemos llevar los equipos de protección personal, cuando los
necesitamos. Regularmente nos reunimos aquí durante cinco minutos para reforzar todavía más nuestra actitud
positiva hacia la prevención de accidentes, que es lo que vamos a hacer hoy también. Y el resultado hasta
ahora ha sido que hemos adquirido cierta conciencia de la necesidad que tenemos de trabajar con más cuidado
para evitarnos lesiones y evitar lesionar a nuestros compañeros de trabajo.

El otro día se me ocurrió que quizás no habíamos hablado lo suficiente de la necesidad que existe de realizar el
trabajo correctamente. Me refiero al trabajo particular que tiene que realizar cada uno de ustedes. Si ustedes
saben exactamente lo que hacen en todo momento, las posibilidades de lesionarse serán mínimas. El conocer
un trabajo en detalle involucra naturalmente muchas cosas. En primer lugar, está la destreza que tuvieron que
desarrollar cuando empezaron a aprender su oficio. No todo el mundo realiza los trabajos como ustedes lo
hacen, Ustedes tuvieron que aprender la manera correcta de usar las herramientas. Esa fue una de las
primeras cosas que se les exigió cuando empezaron a trabajar.

También tuvieron que aprender lo que no podían realizar. Esto es tan importante como lo que hemos
mencionado antes. Es importante saber que no se puede trabajar seguros si no somos conscientes de lo que
usamos. Es importante saber que no se puede usar una llave, como si fuera un martillo, para clavar clavos.

He visto a muchas personas que se lesionan a veces porque no se dan cuenta lo peligroso que es usar una
herramienta para aquello para lo cual no fue diseñada. Muchos se lesionan porque nunca habían visto a nadie
lesionarse usando una herramienta incorrectamente.

Además de saber lo que pueden y lo que no pueden hacer con el equipo y materiales con los que trabajan,
además de poseer la destreza que necesitan para realizar su trabajo, tiene que conocer todos los posibles
peligros que encierra las operaciones en las que trabajan.

La persona que conoce bien su trabajo, sabe los peligros a que está expuesta y por lo tanto tiene mucho
cuidado de usar siempre el equipo de protección necesario y nunca tiene excusas para no usarlo. Ustedes
pueden manejar materiales pesados sin zapatos de protección, pero si conocen bien su trabajo y los posibles
peligros, no lo harán, se pondrán los zapatos de protección. Siempre existe una posibilidad de que el material
pesado se caiga y les aplaste un pie. De la forma en que lo veo el trabajador que realiza su trabajo
correctamente es un trabajador precavido. Tiene que serlo, tiene la destreza necesaria para usar las
herramientas, máquinas y equipos que necesita para realizar su trabajo correctamente. Conoce los peligros que
lo rodean. Usa los resguardos y la ropa protectora que necesita para evitar esos peligros tanto como pueda y se
protege a sí mismo contra lesiones en caso de que ocurra un accidente.

Así que grabémoslo bien en nuestra mente: la primera norma de prevención de accidentes debe ser “trabajar
correctamente”. Y ustedes verán, que cuando lleguen a conocer bien su trabajo, no se les ocurrirá pensar que
están libres del peligro de sufrir lesiones.
LA PREVENVION DE ACCIDENTES ES RESPONSABILIDAD DE TODOS

MUCHAS VECES las lesiones personales son uno de los grandes males de la industria moderna. Esa
expresión no es nada exagerada, por eso uno de los objetivos principales que buscamos en estas charlas de
cinco minutos, es enseñarles a prevenir accidentes. En los cinco minutos de hoy vamos a tratar de aclarar de
quién es la responsabilidad de prevenir accidentes y quién es la persona responsable cuando ustedes se
lesionan.

Si repartiera entre ustedes un papel y les pidiera que escribieran quien creen ustedes que es la persona
responsable cuando ustedes se lesionan, muchos de ustedes escribirían seguramente: el gerente general,
usted (o sea, yo, por ser supervisor) el jefe del departamento……. Quienes escribieran esto tendrían razón…por
lo menos en parte. Al gerente general, al jefe de nuestro departamento, a mí, a todos nos interesa que ustedes
no se lesionen. Sabemos que los accidentes con lesión producen dolor físico y moral. ¿Ustedes creen que a mí
me agradaría tener que llamar a la puerta de su casa y comunicar a su esposa e hijos que uno de ustedes se ha
lesionado de gravedad en el trabajo y está internado en el hospital? A nadie le gusta comunicar noticias tan
tristes, y a ningún gerente o jefe de departamento le agrada o beneficia cuando se publican los altos índices de
lesiones incapacitantes en una obra.

En nuestras obras se llevan a cabo regularmente diferentes programas para ayudarles a ustedes a prevenir
lesiones. Unos de esos programas es esta charla de cinco minutos. En todos estos programas presentamos
información que pueden servirles para evitar toda clase de accidentes. Parte de esta información, lo sé, no es
nueva para ustedes, lo que pretendemos es refrescar su memoria, porque son puntos que creemos muy
importantes y que les pueden ayudar a evitar sufrir lesiones.

Una y otra vez recalcamos la importancia de la protección personal, por ejemplo. Yo sé que a veces es un poco
aburrido tener que repetir siempre consejos y advertencias parecidas, pero si pensamos en cómo podemos
beneficiarnos de seguir esas recomendaciones o consejos, merece la pena poner un poco de atención y
seguirlos.

¿Han hablado alguna vez con un compañero de trabajo que sufrió un accidente grave? Piensen por un
momento en un compañero de trabajo que, supongamos, perdió los dos ojos. ¿Creen ustedes que, si por un
milagro recupera los dos ojos, en adelante no haría todo lo posible por proteger su vista? Las cosas más
grandes de este mundo, las riquezas personales, como la vista, el oído, los miembros de nuestro cuerpo, no los
apreciamos en realidad hasta que los perdemos.

Y si alguna vez alguno de ustedes pierde o incapacita para siempre alguno de estos órganos o miembros, será
inútil que echen la culpa a otras personas, que responsabilicen de la pérdida o incapacitación de esos órganos
o miembros a alguien, como a mí, al jefe de nuestro departamento, a nuestro gerente general.

Con esto quiero decirles tan solo que en último término el prevenir accidentes es la responsabilidad de todos
nosotros, de cada uno de nosotros. Si ustedes se exponen a peligros innecesarios, por mucho que les hable,
por muchos consejos que les dé, servirá de muy poco. Yo les puedo hablar una y otra vez sobre la importancia
de llevar el casco de protección, pero si ustedes no se lo ponen cuando lo necesitan, mis palabras habrán caído
en el vacío. Yo no podría evitar que se quiebren la cabeza, porque yo no puedo llevar su casco de protección.

En resumen, de ustedes, de cada uno de ustedes depende el que sufran o no una lesión. Con las charlas, con
las películas, con los programas de entrenamiento, tratamos de crear un ambiente en el que ustedes puedan
desarrollar actitudes correctas, tratamos de enseñarles a protegerse de los peligros que les rodean. Pero
ustedes tienen la última palabra.
Por lo tanto, y con esto quiero terminar, traten de desarrollar actitudes que sean positivas. La integridad física
de ustedes depende en última instancia de sus actitudes personales. Y nunca se olviden que cada uno de
ustedes es responsable de sus acciones, ustedes son los únicos que pueden evitar el que ustedes se lesionen.

LOS “CASI-ACCIDENTES” SON ADVERTENCIAS

Señores: Mucho me han oído hablar sobre accidentes ocurridos, pero creo que es la primera vez que hablo de
los accidentes que no ocurrieron, que casi sucedieron. Creo que me entienden. Quiero decir aquellos casi-
accidentes, aquellos casos que lo hacen pensar a uno que está de buenas, que es hombre de suerte.

Los casi-accidentes no causan lesiones; pueden aún no dañar el equipo, herramientas o a ustedes, pero, sirven
de advertencia, un llamado de atención, para tomar una acción rápida. De otra manera la misma situación
puede causar un accidente real la próxima vez.

¿Saben ustedes lo que evita que un casi-accidente sea un accidente real serio? Ordinariamente es un décimo
de segundo o la fracción de una pulgada de espacio. Menos de un segundo o menos de una fracción de
pulgada hubiera sido fatal. ¿Esta diferencia se debe a la suerte? No muy a menudo. Supongamos que un
automovilista al ir a su casa, se precipita sobre un niño que corre a través de la calle detrás de su pelota. ¿Fue
buena suerte que no arrollara al niño en el último segundo? ¡No! Otro conductor podría haberlo golpeado.
Pero los reflejos de este fueron más rápidos; estaba más alerta; es más precavido; el carro puede tener mejores
frenos, mejores luces, mejores llantas. De cualquier manera, no es solamente la buena suerte lo que separa a
un casi-accidente de ser un accidente real.

Cuando ha habido un caso de esos, lo más probable es que la próxima vez el automovilista pase más despacio
por ese barrio. Sabe que hay niños jugando y que pueden lanzarse a través de las calles. Los casi-accidentes
aquí en la obra deben servir, igualmente, como una advertencia. La condición que causa un casi-accidente,
puede fácilmente causar un accidente real la próxima vez cuando ustedes no estén alerta o estén descuidados
o sus reflejos no respondan bien.

Tomemos una mancha de aceite derramado en el piso. Un compañero la ve y pasa bordeándola, sin pisarla, no
sucede nada. El compañero siguiente no la ve, la pisa y se resbala, casi se cae. Otro tercero resbala, o no
puede conservar el equilibrio y cae golpeándose malamente, tal vez en la cabeza o quebrándose la columna
vertebral.

Otro ejemplo, un material (tierra) no ha sido bien ubicado, cae rozando escasamente al compañero que está a
lado de la excavación y Casi cae. Todo el mundo se encoge de hombros y exclama: “¡Caramba, que cerca la
anduvo!”. Pero si el material acumulado no se realiza con ella una medida preventiva un compañero no alcanza
a resbalar y se lesiona, entonces todo el mundo se conmociona hay un torbellino y una investigación. La
conclusión es, pues, obvia, debemos darnos por advertidos con los casi accidentes. En esta forma no
caeremos en los accidentes reales.

Recordemos que los casi-accidentes son signos indiscutibles de que algo anda mal.

Por lo tanto, compañeros, mantengamos nuestros ojos bien abiertos para ver las pequeñas cosas que andan
mal. No nos alcemos de hombros y hagamos algo acerca de ellas: Corrijámosla o informemos. Tratemos los
casi accidente como si fueran accidentes graves: Desarraiguemos las causas mientras es tiempo. No
menospreciemos las advertencias.

También podría gustarte