SEMINARIO TEOLOGICO BAUTISTA MEXICANO
LIC. EN MISIOLOGÍA Y SIEMBRA DE IGLESIAS
MATERIA: DISCIPLINA CRISTIANA
TAREA 1: RESUMEN CAPITULO 1 Y 2
Libro: Disciplinas Espirituales para la Vida Cristiana – Donald S. Whitney
ALUMNO: AMÍLCAR RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Cap.01 DISCIPLINAS ESPIRITUALES… PARA LA PIEDAD
“La disciplina sin rumbo es un trabajo pesado”.
El plan eterno de Dios asegura que cada cristiano, al final, llegará a ser como Cristo. Seremos
transformados «cuando Cristo venga» de manera que «seremos como él» Aunque Dios nos concederá la
semejanza a Cristo cuando Jesús vuelva, mientras tanto, él quiere que crezcamos hacia ella. No debemos
simplemente esperar la santidad; debemos buscarla. Es crucial, entender que no es nuestra búsqueda de
la santidad lo que nos habilita para ver al Señor. Más bien, el Señor mismo es el que nos habilita para ver
al Señor, no las cosas buenas que hacemos.
¿Cómo, entonces, debo dedicarme a la santidad? En 1 Timoteo 4:7 encontramos una respuesta clara:
«Disciplínate a ti mismo para la piedad» (LBLA). En otras palabras, si su meta es la piedad y si el Espíritu
Santo mora en usted, él hace que la piedad sea su propósito. Por tanto la piedad es la meta de las
Disciplinas y que, cuando recordamos esto, las Disciplinas Espirituales se convierten en un deleite, en lugar
de un trabajo pesado.
Las Disciplinas Espirituales: ¿Qué son?
Las Disciplinas Espirituales son aquellas prácticas que promueven el crecimiento espiritual. En primer
lugar, la Biblia recomienda las Disciplinas Espirituales tanto personales como interpersonales. Algunas
Disciplinas Espirituales, por su naturaleza, se practican a solas, como el llevar un diario, el retiro y el ayuno
Otras Disciplinas son congregacionales por naturaleza, como fraternizar, escuchar la predicación de la
Palabra de Dios y la participación de la Cena del Señor, todo lo cual requiere de la presencia de varias
personas.
Segundo, las Disciplinas Espirituales son actividades, no actitudes. Las Disciplinas son prácticas, no
atributos del carácter, manifestaciones de la gracia o «fruto del Espíritu» (Gálatas 5:22-23, NVI). Las
Disciplinas son cosas que usted hace, como leer, meditar, orar, ayunar, adorar, servir, aprender, etcétera.
El objetivo de practicar una Disciplina en particular, desde luego, no tiene que ver tanto con hacer como
con ser, es decir, ser como Jesús.
Tercero, quiero limitar el tema de este libro a aquellas Disciplinas Espirituales que son bíblicas; es decir, a
las prácticas que la Biblia enseña o expone. Sin esta limitación, nos exponemos a llamar Disciplina Espiritual
a cualquier cosa que nos guste. se puede argumentar, en mayor o menor grado a favor de cada una, que
las siguientes Disciplinas Espirituales personales se recomiendan en las Escrituras: el estudio de la Biblia,
la oración, la adoración, la evangelización, el servicio, la mayordomía, el ayuno, el silencio y el retiro, el
escribir un diario y el aprendizaje.
Cuarto, este libro sostiene que las Disciplinas Espirituales que se encuentran en las Escrituras son
suficientes para conocer y experimentar a Dios, y para crecer en la semejanza a Cristo. (2 Timoteo 3:16-
17, NVI) Así que, lo menos que podemos decir de cualquier otra cosa que una persona pueda afirmar sobre
los beneficios espirituales que recibe de una práctica que no está en la Biblia, es que esa actividad no es
necesaria.
Quinto, las Disciplinas Espirituales son prácticas derivadas del evangelio, no divorciadas del evangelio.
Cuando las Disciplinas se practican correctamente, nos llevan más profundamente en el evangelio de Jesús
y sus glorias; no nos alejan de él, como si hubiéramos pasado a niveles de cristianismo más avanzados.
Cuando la búsqueda contemporánea de la espiritualidad se distancia del evangelio está tomando un giro
peligroso.
Sexto, las Disciplinas Espirituales son medios, no fines. El fin, es decir, el propósito de practicar las
Disciplinas, es la piedad. Mi definición de piedad es intimidad con Cristo y conformidad a Cristo; una
conformidad que es tanto interna como externa, una conformidad creciente al corazón de Cristo y a la
vida de Cristo. Esta semejanza a Cristo es el objetivo, la razón por la que debemos practicar las Disciplinas.
Las Disciplinas Espirituales: el medio para una vida piadosa.
La característica más importante de cualquier Disciplina Espiritual es su propósito. Ese propósito es la
piedad. Para el desarrollo de la piedad en nuestras vidas Dios usa tres catalizadores principales para
cambiarnos y adaptarnos a la semejanza a Cristo, pero solo uno de ellos está, en gran parte, bajo nuestro
control. Uno de los catalizadores que Dios utiliza para transformarnos son las personas (Proverbios 27:17),
Otro agente de cambio que Dios usa en nuestra vida son las circunstancias (Romanos 8:28), Luego está el
catalizador de las Disciplinas Espirituales en sí mismas. La diferencia entre este catalizador y los dos
primeros es que cuando Dios usa las Disciplinas, obra fundamentalmente de adentro hacia afuera. Cuando
nos transforma por medio de las personas y las circunstancias, el proceso funciona principalmente de
afuera hacia adentro.
El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el idioma griego. La palabra traducida como «disciplina»
viene de la palabra griega gumnasia, de la cual se derivan nuestros términos gimnasio y gimnasia. Esta
palabra significa «ejercitar o disciplinar», que es el motivo por el que la versión RV 1960 traduce 1 Timoteo
4:7 como «ejercítate para la piedad», LBLA como «disciplínate a ti mismo para la piedad» y la NTV como
«entrénate para la sumisión a Dios».
Las Disciplinas Espirituales: la voluntad de Dios para los cristianos.
El idioma original de las palabras «disciplínate a ti mismo para la piedad» indica claramente que es una
orden de Dios, no simplemente una sugerencia. para seguir a Jesús se requería disciplina; los discípulos
tenían que ir adonde él iba, cuando él lo hacía. Seguir a Jesús hoy día y aprender de él todavía involucra
disciplina porque usted no sigue a alguien por casualidad, al menos no por mucho tiempo, ni aprende
tanto accidentalmente como lo hace por medio de la disciplina. El Señor Jesús no solo espera estas
Disciplinas Espirituales bíblicas de quienes lo siguen, sino que él es el modelo de la disciplina para el
propósito de una vida piadosa.
Más práctica
Es peligroso descuidar las Disciplinas Espirituales. El peligro más grande de descuidar las Disciplinas
Espirituales es el de pasar por alto a Dios para siempre; no porque la devoción personal le consiga a alguien
un lugar en el cielo, sino porque es lo que caracteriza a los que se dirigen hacia allá.
Hay libertad al adoptar las Disciplinas Espirituales. Muchos escuchan el término Disciplinas Espirituales y
piensan en esclavitud y cargas, en cosas que tienen que hacer, no en la libertad. Sin embargo, la libertad
en la vida cristiana que no viene a través de la indolencia, sino de la disciplina.
Todos los cristianos están invitados a disfrutar de Dios y de las cosas de Dios a través de las Disciplinas
Espirituales. Todos aquellos en quienes mora el Espíritu de Dios están invitados a saborear el gozo de un
estilo de vida con las Disciplinas Espirituales Cristocéntricas basadas en el evangelio. Pero las Disciplinas
Espirituales nunca son un trabajo pesado, siempre y cuando las practiquemos teniendo en mente la meta
de la piedad (es decir, la intimidad con Cristo y la sumisión a Cristo).
CAP. 02 LA ASIMILACIÓN DE LA BIBLIA... PARA LA PIEDAD
Ninguna Disciplina Espiritual es más importante que alimentarse de la Palabra de Dios. Nada puede
reemplazarla. Simplemente, no hay una vida cristiana sana sin la dieta de la leche y la carne de las
Escrituras. Tristemente así como a estas personas de la iglesia de ecuador del relato del viaje misionero,
hoy en día también hay muchos cristianos que lo ultimo que hacen a lo largo de la semana es siquiera
pensar en leer las Escrituras, lo peor no es porque no las tengan a la mano, sino que están demasiado
ocupados para dedicarle tiempo.
La asimilación de la Biblia no solo es la Disciplina Espiritual más importante, también es la más amplia. En
realidad, consiste de muchas subdisciplinas. Examinemos las «facultades» o subdisciplinas de la
asimilación de la Biblia, avanzando de la menos difícil a la más difícil.
Escuchar la Palabra de Dios
Para la mayoría de nosotros, disciplinarnos para escuchar la Palabra de Dios significa, fundamentalmente,
desarrollar la costumbre de asistir fielmente a una iglesia que cree en la Biblia, donde la Palabra de Dios
se predica fielmente. En la biblia podemos encontrar diversos pasajes que respaldan la importancia de
escuchar la palabra como lo son: Lucas 11:28, 1 Timoteo 4:13, 1 Tesalonicenses 2:13, Romanos 10:17, etc.
Hay otras maneras en las que podemos disciplinarnos a escuchar la Palabra de Dios, además de la más
importante, es decir, escucharla en la predicación como parte del ministerio de la iglesia local. La más
notoria de estas es por medio de alguna forma de grabación de contenido bíblico. Así que, escuchar la
Palabra de Dios no es simplemente escuchar pasivamente; es una Disciplina que se debe cultivar.
Leer la Palabra de Dios
Jesús preguntaba frecuentemente qué entendía la gente de las Escrituras, y a veces comenzaba con las
palabras: «¿No han leído...?» (Mateo 19:4; Marcos 2:25). Él suponía que los que afirmaban ser el pueblo
de Dios habrían leído la Palabra de Dios. Por lo tanto si usted desea ser transformado, si quiere ser más
semejante a Jesucristo, disciplínese para leer la Biblia.
¿Con qué frecuencia deberíamos leerla? ¡Todos los días! Aquí tiene las tres recomendaciones más
prácticas para tener un éxito constante al leer la Biblia. Primero, aparte el tiempo: Disciplínese y trate de
hacerlo a la misma hora todos los días. La segunda sugerencia práctica es buscar un plan de lectura bíblica
y finalmente La tercera sugerencia es que cada vez que lea, busque al menos una palabra, una frase o un
versículo para meditar.
Estudiar la Palabra de Dios
El escritor dice Jerry Bridges: «La lectura nos da amplitud, pero el estudio nos da profundidad».
Tristemente nosotros fallamos en nuestro deber de estudiar la Palabra de Dios no tanto porque sea difícil
de entender, ni porque sea pesada y aburrida, sino porque es un trabajo. Nuestro problema no es que nos
falte inteligencia o pasión; nuestro problema es que somos perezosos.
Además de la pereza, parte del problema para algunos puede ser la inseguridad de cómo estudiar la Biblia
o, incluso, de dónde empezar. En realidad, empezar no es tan difícil. La diferencia básica entre la lectura
bíblica y el estudio bíblico no es más que papel y lápiz (o algún otro medio para conservar sus
pensamientos). A medida que estudia la palabra de Dios descubrirá una nueva riqueza en las Escrituras a
medida que aumenta su entendimiento de cómo la gramática, la historia, la cultura y la geografía que
rodean al texto contribuyen a su interpretación.
Mas Aplicación
Su crecimiento en la piedad se ve enormemente afectado por la calidad de su asimilación de la Biblia. El
plan de Dios para santificarnos, es decir, para hacernos santos y piadosos, se logra mediante «la verdad»,
su Palabra.
¿Qué puede hacer para mejorar su asimilación de la Palabra de Dios?
• Unirse a un grupo de creyentes con ideas afines para escuchar la predicación de la Palabra de
Dios.
• Considerar las grabaciones de la Biblia, así como la enseñanza bíblica en Internet o en la radio,
como opciones para escuchar cada vez más la Palabra de Dios.
• Póngase metas para intentar seriamente leer la Biblia todos los días y terminar con regularidad
el Libro entero.
• únase a un grupo de estudio bíblico de su iglesia o de su barrio, o bien, comience usted un grupo
de estudio.
Deje que la Palabra colme su corazón y su mente una y otra vez a medida que pasan los años y, de manera
imperceptible, vendrán grandes cambios en su actitud, perspectiva y conducta.