Camboya: Historia y Cultura Jemer
Camboya: Historia y Cultura Jemer
Comprenda
¿Cambodia o Camboya?
Camboya, ese es el nombre en
castellano. Cambodia es el nombre en inglés,
más popular en el mundo porque viene en ese
idioma y en el mundo hispanoamericano se
desconoce mucho acerca del país. En francés
es Cambodge y en jemer es Kampuchéa. En
castellano el idioma se llama jemer, en inglés y
francés Khmer y en el mismo jemer se
llama kámae.
Camboya es el Estado moderno que fue centro del Imperio Jemer entre los siglos X y XIV. Ello
lo hace un crisol de culturas para los países del Sudeste Asiático, especialmente aquellos
sobre la Península Indochine. Como Tailandia ha sido un país más famoso en occidente
mientras Camboya estaba oculta en medio de guerras y conflictos, se desconocen muchos
elementos que moldearon a esos otros pueblos. Por ejemplo, los idiomas tai, lao y otros de la
región tienen muchas raíces del idioma jemer que es más antiguo. Así mismo la arquitectura
pre-angkoriana y angkoriana tuvo una gran influencia en territorios de las actuales Tailandia,
Laos, el sur de Vietnam, Birmania e incluso Malasia. Las artes marciales del Sudeste Asiático
como el Muay Thai (Tailandia), Muay Lao (Laos), Lethwei (Birmania) y otros, guardan un
estrecho origen o influencia con el antiguo arte de lucha jemer conocido como Bokator (partir
al león) y su expresión más moderna el Prodal Serei (lucha libre).
Camboya ha mejorado mucho su infraestructura turística y en la actualidad es un país fácil de
visitar, con un moderno servicio de visado electrónico y de visa a la llegada y una gran
inversión hotelera. La gente es muy amable, sencilla y cada provincia tiene sus atracciones.
Como su religión mayoritaria es el budismo theravada, comparte una gran similitud cultural
con sus vecinos Tailandia y Laos, así como una gran integración regional y cultural con el sur
de Vietnam. En la provincia tailandesa de Surin y en las provincias del sur del Vietnam
(Kampuchía Kraom o Baja Camboya) existen grupos étnicos jemeres que guardan una gran
relación con sus hermanos camboyanos.
Resumen
La religión oficial del país es el budismo theravada, que practica el 95 % de los camboyanos.
Asimismo, en el país viven grupos minoritarios de vietnamitas, chinos, cham y hasta una
treintena de tribus.5 Su capital y mayor ciudad es Nom Pen, centro cultural, político y
económico de la nación. El reino es una monarquía constitucional cuyo jefe de Estado
es Norodom Sihamoní, monarca elegido por el Consejo del Trono Real. El primer ministro de
Camboya es Hun Sen desde hace 25 años.
En el año 802 d. C. Jayavarman II se autoproclamó rey y fundó el imperio jemer, que
sobrevivió durante seiscientos años en los que dominó gran parte del Sudeste Asiático y
acumuló un inmenso poder y riquezas. Este reino muy influido por la cultura de
la India construyó monumentales templos como el de Angkor Wat, declarado Patrimonio de la
Humanidad, y facilitó la dispersión del primer hinduismo por gran parte de la región. Tras la
caída de su capital Angkor ante el reino de Ayutthaya en el siglo XV Camboya pasó a ser
gobernada como un territorio vasallo por varios poderes vecinos, situación que se prolongó
hasta que los franceses la convirtieron en protectorado a mediados del siglo XIX. Camboya se
independizó de Francia en 1953.
La Guerra de Vietnam se extendió a Camboya y aprovechando la coyuntura el grupo
guerrillero de los Jemeres rojos tomó Nom Pen en 1975. Este grupo fue el responsable
del genocidio camboyano (1975-1979) y desató el conflicto con Vietnam conocido
como guerra camboyano-vietnamita, que duró hasta 1991. Tras los acuerdos de Paz de París
de 1991, el país fue gobernado brevemente por la Autoridad Provisional de las Naciones
Unidas en Camboya (1992-1993), que finalizó su labor tras celebrar unas elecciones en las
que participaron el 90 por ciento de los camboyanos con derecho a voto. Un golpe de
Estado en 1997 llevó al poder a Hun Sen y su Partido Popular de Camboya, que permanecen
en el poder hasta la actualidad.
En los últimos diez años Camboya ha experimentado un gran crecimiento económico gracias
al buen funcionamiento de sectores como el textil, la agricultura o el turismo, que han atraído
inversión extranjera y comercio internacional.6 A esto hay que sumar que las aguas
territoriales de Camboya guardan importantes yacimientos de petróleo y gas natural que
permanecen en su mayoría sin explotar por las disputas territoriales con su vecina Tailandia.78
Toponimia
Historia
El pueblo jemer fue uno de los primeros del sudeste de Asia en adquirir ideas e instituciones
políticas indias, así como en establecer reinos centralizados cubriendo vastos territorios
cercanos.
El primer reino conocido del área, Funan, floreció entre los siglos V y VI. Fue sucedido por el
de Chenla, el cual controló grandes áreas de los actuales
Camboya, Vietnam, Laos y Tailandia.
Imperio jemer
El Imperio jemer (en rojo) hacia el siglo X.
Sisowath, rey de Camboya entre 1904 y 1927, mientras el país era protectorado francés.
Tras siglos de decadencia, Camboya fue convertida en protectorado francés en 1863 y, junto
a Vietnam y Laos, formó parte de la Indochina francesa. En 1867, a cambio del
reconocimiento de Siam de su protectorado, Francia se comprometió a no anexar el territorio
camboyano a la Cochinchina y reconoció la posesión tailandesa de las provincias
de Battambang y de Angkor.
Durante treinta años el gobierno colonial permitió al rey Norodom I dirigir los asuntos interiores
del país, reservándose los exteriores. Tras su muerte, en 1904, con la ascensión al poder de
su hermano Sisowath, los franceses aumentaron su poder sobre el trono. La restitución de las
dos provincias occidentales que estaban en poder de Siam hizo que el poder colonial se
consolidara aún más. La amistad entre los dos países continuó con el heredero Monivong.
Aunque los franceses construyeron cierta infraestructura en Camboya, en particular vías de
comunicación, dicho desarrollo estuvo encaminado a la integración de Indochina, y no al
mejoramiento de las condiciones de los habitantes. En efecto, los camboyanos estaban muy
mal representados en las administraciones centrales de Hanói, la mayoría de los profesionales
y técnico que trabajaban en el país eran vietnamitas. Por su parte, los chinos controlaban el
gobierno. En 1937, de los 631 estudiantes inscritos en la Universidad Indochina de Hanói,
apenas 3 eran camboyanos.
Tras la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Indochina, el país
declaró su independencia en 1953.
En el contexto de la Guerra de Vietnam, los Estados Unidos bombardearon masivamente a
los Jemeres Rojos el país hasta 1975. Entre 30 000 y 50 000 camboyanos resultaron muertos
durante esta campaña militar.9
Kampuchea Democrática y la República Popular de Kampuchea
Kampuchea Democrática fue el nombre oficial de Camboya bajo el régimen maoísta de Pol
Pot y su partido de los jemeres rojos entre 1975 y 1979.
Durante este período un millón de camboyanos murieron a causa de las hambrunas, de las
epidemias y de la política de represión del régimen de Pol Pot. El régimen de Pol Pot también
atacó en diversas ocasiones el territorio vietnamita produciendo matanzas de civiles como por
ejemplo en la masacre de Ba Chúc donde 3157 civiles murieron a manos de las fuerzas
camboyanas. Se calcula que hasta cerca de un cuarto de la población murió durante lo que se
conoce como el genocidio camboyano, periodo que no acabó hasta la invasión vietnamita y la
proclamación de la República Popular de Kampuchea.
El período concluyó con la invasión vietnamita mediante una guerra que duró 17 días entre
diciembre de 1978 y enero de 1979 y el paso a la clandestinidad de Pol Pot y los suyos. Pol
Pot y los Jemeres rojos reconstituyeron un movimiento
armado antisoviético y anticomunista en la frontera con Tailandia, con el apoyo de Estados
Unidos, de China, de Tailandia y del Reino Unido.10 Se estableció un Gobierno camboyano en
el exilio cuyo núcleo lo formaban los Jemeres rojos, Gobierno que gozó del prolongado
reconocimiento diplomático de muchos países occidentales y asiáticos. 1112Tras la invasión
vietnamita se creó un estado conocido como la República Popular de Kampuchea, con un
gobierno de facto con apoyo de Vietnam. Este estado sobreviviría hasta 1992 con la caída del
gobierno marxista tras haber pasado por una transición en la que este país llegó a cambiar su
nombre a Estado de Camboya en 1989.
Camboya moderna
En 1991 las partes en lucha, la ONU y otros países llegaron a un acuerdo para acabar con el
conflicto. Consistía en que tomara el poder temporalmente un Consejo Nacional
Supremo formado por autoridades de la ONU y delegados de las distintas facciones del país.
El príncipe Norodom Sihanouk sería el presidente del mismo.
En 1993 el monárquico FUNCINPEC ganó las elecciones. El gobierno ratificó una nueva
constitución, restituyendo la monarquía y estableciendo el Reino de Camboya, con el
príncipe Sihanouk como rey (era su segundo periodo como monarca). Tras estas elecciones,
ningún país reconocería al gobierno en el exilio, y este perdió su asiento en la ONU y la ayuda
extranjera.
La Historia de Camboya, es la historia de los pueblos que han ocupado el actual estado
de Camboya, pero sobre todo es la historia de la etnia mayoritaria, los Jemers, cuyos
diferentes reinos han desbordado la fronteras actuales del país en tiempos pasados.
La primera civilización avanzada de Camboya apareció en el primer milenio después de Cristo
con la inmigración de bramanes procedentes de la India que huían de guerras civiles de su
territorio e introdujeron la religión hinduista en este territorio, vocablos del sánscrito y
generaron un proceso de agronomía más avanzado con la canalización de los ríos. Tal fusión
entre locales y gente de la India hizo que se conformaran el Reino de Funan que fue sustituido
por el de Chenla en el 600 bajo la influencia del Imperio Indonesiano con sede entonces en
Sumatra.
Angkor Wat.
Reino de Funán
Según los estudiosos modernos extraídos principalmente de fuentes literarias chinas, un
extranjero llamado Huntian (混 塡) estableció el reino de Funán alrededor del siglo I en el delta
del Mekong en el sur de Vietnam. La evidencia arqueológica muestra que el asentamiento
humano en la extensa región puede remontarse hasta el siglo IV a.C., aunque historiadores
chinos lo asigna como una sola nación, de acuerdo con algunos estudiosos modernos Funán
puedo haber sido una colección de ciudades-estado que a veces peleaban entre sí y en otras
ocasiones constituían una unidad política. 2
Los orígenes étnicos y lingüísticos de los funaneses han sido objeto de debate académico, y
no hay conclusiones definitivas. Los funaneses pudieron ser de la etnia cham o de
otros pueblos austronesios, tal vez de jemer. Es posible que hayan sido los antepasados de
los que habitan los pueblos indígenas en el sur de Vietnam, También es posible que Funán
era un sociedad multicultural, con inclusión de diversos grupos étnicos y lingüísticos. Los
escritos locales de la época de Funán son inscripciones paleográficos en sánscrito. Estas
inscripciones no dan alguna información sobre el origen étnico o la lengua funanese.
Imperio jemer
Entre los siglos IX y XV, Camboya fue centro del Imperio Jemer, cuya capital entonces
fue Angkor.
Los de Sumatra habían asesinado al rey camboyano y secuestrado a su hijo heredero, el
mismo que en el año 800, regresó al país como Jayavarman II declarándose rey-dios y
fundando la ciudad de Angkor, a orillas del Tonlé Sap. Pero fue el rey Suryavarman quien en
el año 1000 planificó mejor la ciudad, obra que seria continuada por sus sucesores hasta
el siglo XV. Era al mismo tiempo ciudad sagrada y tenía un complejo y avanzado sistema de
irrigación que hoy continua admirando. Con el lento pero fuerte surgir de la nación siamesa
(Tailandia), que era una tribu china que había comenzado a entrar en el país al huir de
las invasiones mongolas, el Imperio de Angkor comienza su decadencia ya desde el 1200.
Angkor Wat, el templo principal del imperio, se mantiene como símbolo nacional y es un gran
atractivo turístico. Construido a partir del siglo IX en un contexto hinduista (la diosa Visnú) a
instancias del rey-dios Yavaryavan II, fue terminado por cada uno de sus sucesores quienes
agregaban su propio templo. Con el advenimiento del budismo en el Imperio traído desde Sri
Lanka, el templo se convierte también en monasterio de los monjes budistas. Abandonado con
la decadencia del Imperio, fue descubierto por casualidad por Henri Mouhot, explorador
francés, en noviembre de 1859 y pasó así a ser el más grande complejo religioso del mundo.
Las sucesivas guerras internas del país a partir de 1970 provocaron su deterioro y el
vandalismo.
Protectorado francés
El muy publicitado viaje del naturalista Henri Mouhot, que visitó la corte camboyana,
redescubrió las ruinas de Angkor y viajó por el río Mekong hasta el reino laosiano de Luang
Prabang (1859 a 1861), despertó el interés colonial de Francia por las supuestas riquezas de
Camboya y el valor del Mekong como puerta de entrada a las provincias del suroeste de
China. En agosto de 1863, los franceses impusieron un tratado con el rey Norodom (1859-04),
sucesor de Ang Duong. Este acuerdo ponía al monarca camboyano bajo la protección del
gobierno francés, que estaría representado por un funcionario llamado “residente” (résident en
francés). En 1867 los franceses firmaron un tratado con los tailandeses que dio a estos últimos
el control de las provincias de Battambang y Siem Riep, a cambio de su renuncia a cualquier
reclamación de soberanía sobre otras áreas de Camboya. La pérdida de las provincias del
noroeste molestó profundamente a Norodom, pero estaba en deuda con los franceses por el
envío de ayuda militar para suprimir una rebelión de un pretendiente real.
En junio de 1884, el gobernador francés de Cochinchina fue a Nom Pen, la capital de
Norodom, y exigió la firma de un tratado que establecía cambios de gran alcance, tales como
la abolición de la esclavitud, la institución de la propiedad privada de la tierra y el
establecimiento de residentes franceses en ciudades del interior. Consciente de la presencia
de un buque de guerra francés frente a su capital, el rey firmó el acuerdo a regañadientes. Las
elites locales, sin embargo, se opusieron a las disposiciones del tratado, especialmente lo
relacionado con la supresión de la esclavitud, y fomentaron rebeliones en todo el país durante
el año siguiente. Aunque las rebeliones fueron reprimidas por tropas francesas, y el tratado
fue ratificado, la resistencia pasiva por parte de los camboyanos aplazó la aplicación de las
reformas.
En octubre de 1887, los franceses crearon la Union Indochinoise (Unión Indochina), que
comprendía Camboya y las tres regiones que constituyen el actual
Vietnam: Tonkin, Annam y Cochinchina. (Laos fue incorporado a la Unión después de haber
sido arrebatado a Tailandia en 1893). El principal funcionario colonial en Camboya fue un
residente general (résident supérieur), responsable ante el gobernador general de la Unión y
nombrado por el Ministerio de Marina y Colonias francés. Residentes, o gobernadores locales,
fueron designados en todos los centros provinciales importantes. En 1897 el residente general
se quejó a París de que Norodom ya no era capaz de gobernar y recibió autorización para
dictar decretos, recaudar impuestos y nombrar a los funcionarios reales. Norodom y sus
sucesores quedaron así reducidos a un papel casi simbólico, como jefes de Estado y líderes
de la religión budista. La burocracia colonial se expandió rápidamente, ocupando los
franceses las posiciones más altas. Pero incluso en los peldaños inferiores de dicha
burocracia, los camboyanos encontraron pocas oportunidades de insertarse debido a que el
gobierno colonial prefería contratar vietnamitas.
Cuando murió Norodom en 1904, los franceses dejaron de lado a sus hijos e impusieron en el
trono a su hermano Sisowath (1904-1927), ya que era considerado más cooperativo con la
administración colonial, desde que el hijo favorito de Norodom, el príncipe Yukanthor, había
denunciado en el extranjero las injusticias coloniales francesas demandando mayor
autonomía. Sisowath y su hijo Sisowath Monivong (1927-1941) tuvieron reinados en general
pacíficos, siendo instrumentos flexibles del dominio francés. Uno de los pocos hechos
destacados del reinado de Sisowath fue el éxito de Francia en conseguir que el rey
Chulalongkorn de Tailandia firmara un nuevo tratado limítrofe en 1907 que reintegraba a
Camboya las provincias noroccidentales de Battambang y Siem Riep.
Aparte de recaudar los impuestos de manera más eficiente, los franceses hicieron poco por
transformar la economía de Camboya, siendo que la administraciòn francesa consideraba a
Camboya como un hinterland rural y atrasado de la colonia de Vietnam, más próspera y que
generaba mucho más interés en Francia. Los camboyanos se vieron obligados a pagar los
impuestos más altos per cápita de Indochina, lo que dio origen a violentos incidentes con las
autoridades.
Para desarrollar la infraestructura económica, los franceses construyeron un número limitado
de carreteras y un ferrocarril que se extendía desde Nom Pen hasta la frontera con Tailandia,
a través de Battambang. Los cultivos de caucho y de maíz sí tuvieron importancia económica,
y las fértiles provincias de Battambang y Siem Riep se convirtieron en importantes productoras
de arroz. La próspera década de 1920, cuando el caucho, el arroz y el maíz tuvieron demanda
en el extranjero, supuso un crecimiento económico considerable, pero la depresión mundial
después de 1929 causó grandes sufrimientos, especialmente entre los cultivadores de arroz
cuyos ingresos cayeron enormemente y fueron víctimas de los prestamistas locales.
Guerra civil
Entre 1970 y 1975 el país enfrentó una sanguinaria guerra civil en el marco de la Guerra de
Vietnam. El 18 de marzo de 1970, el general Lon Nol derroca en un golpe de estado al
príncipe Norodom Sihanouk, que había abdicado en favor de su padre para convertirse en el
Primer Ministro después de la independencia. El nuevo régimen se alinea con
los estadounidenses, que bombardean el noreste de Camboya con la intención de arrasar con
bases que el Vietcong había instalado allí, dejando un saldo de 600.000 muertos. Dicho acto
desemboca en la propagación de la guerra de Vietnam al país hasta que con el retiro de las
tropas estadounidenses las guerrillas comunistas de los Jemeres Rojos, liderados por Saloth
Sar (1925-1998), conocido entonces como "Hermano número Uno", toman Nom Pen el 17 de
abril de 1975.
Kampuchea Democrática
Saloth Sar usa el nombre con el cual entraría en la historia: Pol Pot instaurando así lo que
denomina "Año Cero", una dictadura marxista de corte agrario, vaciando las ciudades y
creando infrahumanos campos de trabajo. El "Angkar", una tenebrosa y cuasi-anónima
institución instauró el más espantoso régimen de terror de la historia moderna. Bajo su
fanática y sádica opresión tuvo lugar el más metódico y frío genocidio del siglo XX, que
sobrepaso la monstruosidad nazi, estalinista o maoísta.
El nuevo gobierno cambió el nombre de Camboya a Kampuchea y aplicó un
sistema socialista, pero de manera tan radical que se generó un gran derramamiento de
sangre en el país por los siguientes tres años y medio, deliberadamente para reducir el que
creía un exceso de población que no estaba en sus planes de una nueva Camboya
comunista, pero principalmente de lo que llamaba Pol Pot "El enemigo oculto", que no seria
más que una constante paranoia cada vez más acrecentada contra familias y grupos étnicos
del común que calificaba de complicidad con occidente y en especial con Vietnam.
Su reino de terror finalizó abruptamente en enero de 1979 con una invasión de Vietnam que
aprovechó la situación camboyana para continuar consolidando su influencia política en el
sudeste asiático.
Invasión vietnamita
La invasión vietnamita en 1978 pondría fin al gobierno de Pol Pot. El 8 de enero de 1979 fue
establecida la República Popular de Kampuchea, gobierno satélite de Vietnam, en el que
participarían antiguos miembros de los Jemeres Rojos y kampucheanos que habían buscado
refugio en Vietnam tras su llegada al poder. Se estableció un sistema educativo nacional de
fuerte influencia vietnamita. La agricultura continuó colectivizada. El gobierno estaba
controlado por el provietnamita Partido Revolucionario Popular Kampucheano. La falta de
libertades y la represión continuó esta vez bajo la versión pro-soviética vietnamita.
Al mismo tiempo, antiguos miembros de los Jemeres Rojos y kampucheanos que habían
marchado a Tailandia formaron un gobierno anti-vietnamita en el exilio, gobierno que gozó del
prolongado reconocimiento diplomático de muchos países occidentales y asiáticos. A partir de
ese momento, fueron los Estados Unidos quienes incitaron a China,Tailandia y el Reino
Unido para que ayudaran a los jemeres rojos a reconstruir sus fuerzas.
A lo largo de los años 1980, Vietnam mantenía más de 100.000 soldados en Kampuchea. El
conflicto con fuerzas opositoras, unido a las hambrunas, provocó una alta inestabilidad
económica. Miles de personas fueron asesinadas en enfrentamientos. En 1983 el ministro de
asuntos exteriores de Kampuchea, Hun Sen, pasaría a ser el primer ministro del país. Medio
millón de kampucheanos pedirían asilo en Tailandia durante los años 80. Más de 300.000
acudieron a otros países, principalmente Francia.
En 1989 el gobierno estadounidense promovió un gobierno de coalición entre antiguas
organizaciones pro-yanquis y defensores de la alianza con Vietnam. Sihanouk pasó a ser rey
y jefe de Estado. Por su parte, su hijo el príncipe Ranariddh rivalizó con Hun Sen por el
control, hasta que este le expulsó en un golpe de Estado.
A partir de 1989 se comenzó a aplicar un programa de liberalización económica, que puso fin
a la colectivización de la agricultura y provocó grandes desigualdades sociales. El mercado se
abrió a Tailandia y Vietnam, países que se empezaron a apropiar de los recursos de Camboya
gracias a hombres de negocios que residían en el país. Al mismo tiempo, se intensificó la
lucha entre el gobierno y los Jemeres Rojos, pasando estos a ocupar zonas en la parte norte
del país y contando con apoyo de parte de la población, descontenta con el proceso de
liberalización económica.
Camboya moderna
En octubre de 1991 las partes en lucha, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y
países extranjeros con intereses en la zona llegaron a un acuerdo en París para acabar con el
conflicto.
El acuerdo consistía en la toma del poder temporalmente por un Consejo Nacional Supremo
formado por autoridades de la ONU y delegados de las distintas facciones del país. El
príncipe Norodom Sihanouk, actual rey y primer ministro de Camboya, sería el presidente del
mismo.
Este Consejo continuó con el proceso de liberalización y en mayo de 1993 se celebraron
elecciones pluripartidistas con la tutela de la ONU. El partido monárquico, conocido por sus
siglas en francés FUNCINPEC, ganó los comicios, obteniendo el segundo puesto el partido
liderado por Hun Sen. Se formó un gobierno de coalición de tres partidos, siendo elegido el
príncipe Norodom Ranariddh primer ministro y Hun Sen como segundo primer ministro. En
septiembre de 1993 el gobierno ratificó una nueva constitución, restituyendo la monarquía y
estableciendo el Reino de Camboya, convirtiéndose Sihanouk en rey. Tras estas elecciones,
ningún país reconocería al gobierno en el exilio, y este perdió su asiento en la ONU y la ayuda
extranjera.
En julio de 1997 Hun Sen dio un golpe de Estado contra el FUNCINPEC y reemplazó al
príncipe Ranariddh.
Se volvieron a celebrar elecciones en julio de 1998, con miles de observadores
internacionales, que señalaron que se habían celebrado de forma razonablemente libre y
limpia. En cualquier caso, un buen número de candidatos opositores fueron objeto de
coacciones, encarcelados o asesinados. El resultado dio la mayoría al Partido Popular de
Camboya. En ese momento el príncipe Ranariddh y el opositor Sam Rainsy pidieron asilo en
el extranjero y denunciaron las elecciones como fraudulentas. En noviembre el Partido
Popular de Camboya y FUNCINPEC llegaron a un acuerdo por el que Hun Sen sería primer
ministro y Ranariddh el presidente de la Asamblea Nacional, y según el cual se formaría un
gobierno de coalición y se crearía un senado.
Pol Pot murió en 1998 y a comienzos de 1999 la mayoría de los Jemeres Rojos que quedaban
se rindieron. Las tropas rebeldes fueron integradas en el ejército camboyano, y algunos en el
poder (llegando a gobernar el pueblo de Pailin) con la intención de que volvieran a enfrentarse
al poder. A pesar de esto, ese mismo año dos líderes de los Jemeres Rojos fueron arrestados
y acusados de genocidio.
Después del gobierno de transición, Camboya intenta reconstruir su infraestructura perdida o
dañada durante los años de guerra, pero se mantiene en una grave condición de pobreza. En
la actualidad no existe un sistema médico, la mitad de los niños sufren desnutrición crónica, la
población infantil entre uno y cinco años sufre una de las mayores tasas de morbilidad de todo
el mundo, y el sistema ferroviario y de carreteros sigue sin estar reconstruido.
La moneda camboyana, el riel, es bastante débil (un dólar equivale a unos 5.000 rieles
aproximadamente), de manera que los trabajadores reciben su pago en dólares. La crisis
financiera asiática ha perjudicado a Camboya, ya que las monedas de Tailandia e Indonesia
se han devaluado con respecto al dólar, lo cual ha dificultado a Camboya competir por la
mano de obra más barata.
La prostitución (prohibida y perseguida durante el gobierno de los Jemeres Rojos) se ha
extendido de manera alarmante. Se considera que podría haber 600.000 prostitutos (hombres
y mujeres) en el país, la mitad portadores del virus VIH. De hecho, Camboya tiene la mayor
tasa crecimiento de sida. Durante la misión que Naciones Unidas desplegó en la zona para
vigilar los acuerdos de Paz, el contingente de soldados influyó considerablemente en la
prostitución de mujeres camboyanas. Un escrito firmado por 170 camboyanos pidiendo que
las tropas dejaran de abusar de las camboyanas fue entregado al responsable de la misión, el
japonés Yasushi Akashi. La respuesta que éste dio a esta carta y a un informe del Instituto de
Investigaciones para el Desarrollo Social de Naciones Unidas (UNRISD) fue "Boyw will be
boys". Hoy Camboya es un país de origen, tránsito y destino de víctimas de la trata de
mujeres con fines de prostitución.
Tonlé Sap, el lago central de Camboya y la mayor fuente de agua dulce del sudeste asiático,
está llenándose de cieno por las operaciones de tala de árboles al servicio del
mercado occidental. Es posible que el país quede deforestado totalmente en los próximos
años. Asimismo, los casinos de la orilla del lago están acabando con los pueblos de
pescadores y las pesquerías, lo cual puede provocar en los próximos años hambrunas
masivas.
También es frecuente que desechos tóxicos procedentes de países occidentales sean
desembarcados en Camboya.
Gobierno y política
Organización territorial
Una región camboyana puede ser o bien un khaitt (provincia, en singular y en plural, como el
resto de términos) o bien krong (municipio). Los khaet y los krong se dividen a su vez en
10 khum (comunas), phum (pueblos), khan (distritos) y sangkat (barrios).
Las provincias del país son Banteay Mean Chey, Batdambang, Kompung Cham, Kompung
Chinang, Kompung Speu, Kompung Thom, Kompot, Kandal, Kep, Koh Kong, Kratié, Mondol
Kirí, Oddar Mean Chey, Pailín, Pursat, Preah Vihear, Prey Veng, Ratanak Kirí, Siem
Riep, Sihanoukville, Stung Treng, Svay Rieng, Takéo y Tbong Khmum.
Por su parte, el único municipio es Nom Pen.
Nom Pen es la mayor región con cerca de un millón de personas, mientras que la Provincia de
Mondol Kirí es la más extensa, pero a su vez la de menor densidad de población.
Geografía
Mapa de Camboya.
Regiones
Otros destinos
Clima
La gama de temperaturas va de 10 a 38 °C. La característica climática más notable son
los monzones tropicales. Los vientos que soplan del sudoeste al interior traen la humedad del
golfo de Tailandia y del Océano Índico desde de mayo hasta octubre. El país experimenta la
precipitación más fuerte de septiembre a octubre. Los monzones del nordeste aparecen en la
estación seca, que dura de noviembre hasta marzo, con el período más seco de enero a
febrero.
El clima camboyano tropical está dominado por el monzón, lo que causa estaciones húmedas
(mayo-octubre) y secas (noviembre- abril). La temperatura promedio está entre 21 y 35ºC,
pero entre diciembre y febrero la temperatura puede bajar a 15ºC
Fauna y flora
El 23.7 % del territorio camboyano se encuentra protegido, siendo uno de los porcentajes más
altos de la región. En 2003 la superficie forestal protegida ascendía a 43.259 km² de un total
forestal de 93.350 km², que corresponde al 50,2 % del total nacional. Cerca de la mitad del
país está cubierta por bosque. Sin embargo, una alarmante tasa de deforestación del 0.58%
pone en peligro la biodiversidad camboyana.
La fauna de Camboya es extremadamente rica y variada. Las selvas tropicales abarcan más
de la mitad del territorio nacional. En ellas se encuentran tigres, elefantes, tapires, monos,
ciervos, gacelas, pájaros, serpientes y cocodrilos. En las zonas montañosas predomina el
bambú y el bosque de montaña. Los animales asociados a estos ecosistemas son las aves,
los anfibios y los grandes felinos. También se encuentran muchas especies exógenas como
nutrias, ardillas, monos, gatos salvajes y búfalos de agua.
Economía
Moneda de 8 reales españoles utilizada en Camboya con resello que contiene una pagoda budista.
Demografía
Religión
Religión Porcentaje
Budismo 96.8 %
Islam 2 %
otras 0.5 %
Cristianismo 0.4 %
Irreligioso 0.2 %
Hinduismo 0.1 %
Fuente: Censo 2010 [Link]/files/2012/12/[Link]
Cultura
La cultura desarrollada y esparcida por el Imperio jemer ha influido en gran manera a las
de Laos y Tailandia.
La cultura camboyana actual es hereditaria de la del Imperio de Angkor. Por esta razón el
complejo religioso de los templos angkorianos son considerados parte de la identidad
nacional.
Los años de guerra, la colonización francesa, la diáspora camboyana a países como Estados
Unidos, Australia, China, Japón e India han influido de una u otra manera en lo que hoy
podemos definir como la cultura camboyana contemporánea.
Con la guerra, libros, obras y artistas desaparecieron aunque no fueron completamente
aniquilados. En la actualidad, la rápida reconstrucción del país ha hecho que se intente
recuperar el trabajo de los grandes autores camboyanos del siglo XX.
Las inscripciones de los templos de Angkor, además de ser valiosos documentos históricos de
los relatos de los reyes antiguos, son piezas de arte que han permitido un estudio del idioma
jemer. Las obras de los bonzis de las pagodas van de poemas y elegías sagradas a recuentos
educativos. La trova camboyana si bien oral, es de un gran valor cultural en lo que toca a
la tradición oral del país.
Literatura
La literatura jemer contemporánea se inicia en el siglo XIX. La novela que abre paso a esta
nueva época es Suphat, de Rim Kit, escrita en 1938 y publicada en 1942 en Saigón, de donde
fueron enviados dos mil ejemplares a Nom Pen. El periodo de transición entre la literatura
clásica del siglo XIX, en la que destacan el poema de amor Tum Teav y el rey poeta Ang
Duong, y la literatura moderna y contemporánea, en prosa, que se inicia entre 1900 y 1938,
está representado por Acary Ind, Kram Ngoy, Nou Kan y madame Sou Set, considerada la
primera mujer escritora camboyana. Entre 1938 y 1953 destacan Ieng Say, Nhok Them, Rim
Kin, Nou Hach y Heng Yan, con una clara influencia de la literatura francesa, ya que Camboya
era un protectorado francés.
El periodo comprendido entre 1955 y 1970 se conoce como periodo de Sangkum y acaba con
la llegada al poder del príncipe Norodom Sihanouk. En 1956 se funda la Asociación de
Escritores Jemeres. Se escriben más de quinientas novelas y entre los autores destacan Hell
Sumpha, Kéng Vannsak, Hang Thum Hak, madame Say Hieng, Biv Chhay, Lieng, Chou Thani,
Ravivong Kovid, Kuy Lauth, Hak Chhay Hok, etc.
Entre 1970 y 1975 se da el periodo republicano con la entrada de Camboya en la guerra. Se
forman dos bandos, los escritores que apoyan el régimen de Lon Nol, y los críticos. Destacan
Boun Chan Mol, Nuon Khoeun, Laing Peng Siek, etc. A partir de 1975 y hasta 1979, durante el
periodo de la Kampuchea Democrática, la literatura es reprimida, y entre 1979 y 1990, durante
la República Popular de Kampochea, la literatura glorifica el socialismo y el patriotismo, y la
amistad entre camboyanos y vietnamitas, quienes habían liberado al país del gobierno de los
jemeres rojos. Destacan Ouch Vutha, Uom Niroth, Hou Yath, Pin Yathay y Nget Sophorn y
poetas como Sok Sothon, Pol Pisey, Uk Sau Bol, Eum Sarom, Som Sophierin y Hy Kim Siep.
Los nuevos escritores aparecidos desde 1999 incluyen Yem Samna, Wa Samart, Un Sok
Hieng, Phu Yaat y Saim Phuneary. Las publicaciones son pequeñas, de no más de dos mil
ejemplares, como ha sucedido con dos novelas de éxito recientes, Veasna Bopha Rungkruh
(Una mujer en desgracia), de Hy Kim Siep, y Wopadek Sarey (Remordimiento), de Saim
Phuneary. Uno de los autores más conocidos en la actualidad y uno de los pocos traducidos al
castellano es Loung Ung, nacida en Nom Pen en 1970. Sus memorias, First they killed my
father (Harper Collins, 2000), titulado en castellano Se lo llevaron (Maeva, 2001; RBA, 2002,
traducción de Alejandro Pareja) se ha convertido en un best seller internacional; en el libro
cuenta el asesinato de sus padres, su experiencia como niña soldado y su huida a Tailandia.
Música
Bailarina jemer.
Gastronomía
La gastronomía camboyana o jemer tiene una fuerte influencia de siglos de las costumbres
alimenticias chinas e indias, así como la subsistencia alimentaria de los más primitivos
habitantes del Sudeste Asiático. El paladar camboyano es abierto a todo lo que puede
considerarse alimenticio y por lo mismo muchos platos que en Occidente no son considerados
para la mesa, los jemeres en cambio los han hecho parte de su dieta.
Coma
La cocina camboyana consiste en varios platos con diferentes sabores, texturas y
temperaturas. Tenga en cuenta que los camboyanos utilizan el azúcar como sazón. Si usted
tiene problemas de diabetes, hágalo saber. Utilizan muchos tipos de verduras y frutas, flores
comestibles, condimentos y arroz. Camboya tiene 2 mil variedades de arroz local y es parte
fundamental de su comida al punto que comer en jemer se dice literalmente "arrozar" - de ahí
que cuando un camboyano quiere hablar inglés pregunta "Did you rice already? que en
español sería ¿Ya arrozaste?
Platos populares, cada uno tiene muchas variedades:
Beba y salga
Los centros turísticos camboyanos tienen una vida nocturna activa, especialmente Phnom
Penh, Siem Reap, Poipet y Sihanoukville. El resto del país es muy tranquilo en la noche, pero
siempre hay que hacer, por ejemplo lugares al lado de los ríos o en el mar pueden ser buenos
sitios para descansar y tomarse unas cervezas con amigos.
Arquitectura
La arquitectura jemer es única en el mundo y de gran admiración. Ella distingue al pueblo
jemer tal como podemos hablar de una arquitectura de otros pueblos de gran contenido
histórico como Egipto, China o los Mayas. Los elementos arquitectónicos de Angkor subsisten
y son reproducidos de generación en generación. Ellos hacen parte de las nuevas
construcciones, de los elementos modernos, de las maneras de distribuir los nuevos
asentamientos. Todos tienen como referente los templos antiguos de Angkor. Especialmente
las pagodas son las encargadas de conservar y difundir la arquitectura jemer.
Celebraciones en Camboya
Camboya, con un arraigo preferiblemente budista, celebra los acontecimientos desde la
perspectiva de dicha religión. La principal fiesta camboyana es el año nuevo jemer que se
presenta al final del mes universal de abril. El calendario budista es el que rige la vida
cotidiana, aunque el calendario universal (como es conocido el calendario gregoriano), se
impone especialmente en el campo de los negocios. Las demás fiestas del calendario budista
son norma en el país y ellas coinciden además con los fenómenos naturales que imponen
costumbres, como el Festival del Agua, que celebra el retorno del curso del río.
Las fiestas de otras religiones también tienen su parte en la vida nacional como la Navidad, el
Ramadán, el año nuevo chino y vietnamita (hacia principios de febrero) y el cambio del año
internacional.
Después de la guerra y con el regreso de aquellos refugiados que fueron siendo niños a
países occidentales, algunas celebraciones han sido importadas especialmente por la
juventud, pero son en general vistas con recelo por los mayores.
Las fiestas patrias son la independencia de Francia, la liberación de Nom Pen de manos del
régimen de los jemeres rojos y otros acontecimientos de carácter nacional y político.
La visita del Rey de Camboya, la inauguración de una nueva pagoda, de una nueva casa, el
matrimonio, el funeral y otros similares son motivos de celebración.
Deporte.
El deporte nacional de Camboya es el Prodal o «Boxeo Jemer» que es la manera en la que en
Camboya se refieren a la técnica tradicional de lucha ampliamente difundida en el país y de
mucha similitud con el Muay Thai de Tailandia. El Deporte en Camboya ha tenido una historia
difícil: 100 años de colonización francesa (1851-1954), más de 20 años de cruentas guerras
(1970-1993) y una situación de pobreza generalizada con una lenta recuperación, hacen que
actividades como el deporte no tengan una importancia mayor como en otros países. El
deporte más popular y más practicado del país es el fútbol, que fue introducido por los
colonizadores franceses durante el siglo XIX.
En el avión te entregarán un papel que tienes que rellenar con tus datos
personales, como número de pasaporte, domicilio y otros similares.
Si solo viajamos a los templos de Angkor no hay ninguna vacuna que sea obligatoria, aunque
siempre son recomendables las de la hepatitis A y B y tener puesta la antirábica.
Botiquín.
Repelente de mosquitos fuerte, y como para cualquier viaje es recomendable llevar aspirinas,
ibuprofeno, paracetamol, antihistamínicos, algún tipo de antibiótico general y medicación para
parar la diarrea y los problemas estomacales. Cualquier tipo de medicación que utilices
habitualmente (por ejemplo, yo soy alérgica a los anti-inflamatorios por lo que es necesario
que lleve siempre conmigo un sustitutivo).
Seguridad.
Hay que tener especial precaución con los robos, incluso a mano armada, ya que es de los
pocos países de los que se lee con frecuencia que pasen este tipo de cosas. Tened mucho
cuidado con la bolsa donde llevéis el pasaporte porque si lo perdéis,
Corriente eléctrica
La corriente eléctrica es de 220 voltios a 50 Hz. Es necesario llevar un adaptador eléctrico
para enchufes de dos clavijas planas, tipo americano.
El regateo.
Aunque la ley camboyana obliga a los comercios a tener los artículos marcados, no es raro el
regateo y si queréis obtener un buen precio no dudéis en hacerlo.
Nunca pensamos que nos pueda pasar nada, pero en el caso de que
pase y no tengamos seguro, podemos tener un grave problema.
Salud
Muchas personas se preocupan por la malaria. Lo cierto es que esta puede ser un riesgo si
usted va a estar en áreas selváticas o en islas. Las zonas turísticas no son un riesgo. No
consuma drogas que previenen la malaria, porque pueden tener efectos negativos para su
salud. Aprenda a prevenirse utilizando mosquiteros en la noche y teniendo su habitación
limpia si estará en zonas selváticas. Más preocupante es el problema del sida. No se confíe.
Se recomienda vacunarse contra la fiebre amarilla y la fiebre tifoidea.
No visite hospitales públicos camboyanos a menos que sea para situaciones menores. Estos
no reúnen todas las condiciones. Acude a hospitales internacionales, los cuales puede
encontrar en Phnom Penh, Siem Reap, Sihanoukville, Battambang y Kampot. Los más
conocidos son:
4-Respete
Los camboyanos aprecian mucho a personas que son corteses. Para ellos quien habla duro o
de manera autoritaria es alguien descortés. Si un camboyano siente que usted es
irrespetuoso, se cerrará y no ayudará a nadie. Sonreir, hablar suave, pedir permiso, escuchar
atentamente, puede ser una manera de conquistar el corazón de cualquier camboyano.
Los hoteles suelen estar muy cerca del aeropuerto ya que Siem Reap,
que es donde llega en avión, es una ciudad de pequeñas dimensiones y
las distancias son cortas.
Pero el resto del día hace muchísimo calor por la humedad que se
dispara, ¡no se para de sudar!
Para ver la ruta corta de los templos más importantes en Siem Riep, lo
normal seria pagar unos 15 dolares, que en la práctica te puede ocupar
varias horas.
Una cosa más, ojo con las ensaladas, pues suelen estar lavadas con
agua.
Con respecto a los monjes, solo está permitido hacerles fotos bajo su
consentimiento. y las mujeres no pueden tocarles ni sentarse cerca.
La niña con el bebé y el tarro de leche: Muy común en Siem Reap. Una niña con un
bebé dormido le sale al paso al turista y le dice que le dé compre un tarro de leche. El
turista se deja enternecer, le compra el tarro y ya, salvó al mundo. La niña regresa al
almacén con el cual tiene el contrato y devuelve el tarro de leche.
Niños vendedores: Sepa que muchos de esos niños son en realidad explotados por
adultos irresponsables que saben que usted se va a enternecer con ellos. Especialmente
no compre ni dé dinero a niños en las horas de la noche.
Cambio de dinero: Busque siempre una casa de cambio, nunca en la calle. No acepte
billetes rotos o viejos, después no se los recibirán.
Su billete es falso: Usted quiere cambiar un billete de 100 dólares que usted retiró del
cajero, pero el cambista de la calle le dice que es falso, le arma un pequeño escándalo en
donde se rodea de otros y cuando usted está seriamente preocupado, le dice que se lo
compra, es decir, le dará unos... ¿20 dólares por ese "billete falso" que no vale nada?
Le ayudo con la visa: No se requiere asistencia para tramitar la visa a la llegada,
especialmente en los pasos terrestres de frontera. Pero encontrará a muchos amables
asistentes que querrán darle una mano. No gracias.
Normalmente son más simpáticas las mujeres que los hombres a la hora
de regatear, por lo menos en nuestro caso.
Phnom Penh
La capital de Camboya conserva, a pesar de su pasado tumultuoso, el encanto de una ciudad de
arquitectura colonial y cuenta con impresionantes “wats” o templos-monasterios. Dar un paseo por sus
calles es toda una experiencia. Nos encontraremos tuk tuk por doquier y puestos de comida callejeros en
los que los más valientes podrán degustar especialidades locales como tarántula frita. Mientras
caminamos descubriremos pagodas en cada calle, escondidas entre las suntuosas casas coloniales de
estilo francés. Si te apetece tomar un cóctel te recomendamos acercarte al Foreign Correspondents’
Club, situado a la orilla del río Mekong que atraviesa la ciudad.
Angkor
Angkor
Siem Reap
Capital espiritual y corazón cultural del país, Siem Reap es la puerta de entrada natural a los templos de
Angkor. En los últimos años la ciudad se ha hecho muy popular entre los turistas. Durante el día
podremos disfrutar de un ambiente tranquilo en las calles y relajarnos visitando los jardines del templo
budista más antiguo del pueblo de Wat Bo. Por la noche lo ideal es pasear por las calles buscando las
gangas de los mercados nocturnos o tomarnos algo en la calle de los pubs.
Taprom Wat, Siem Reap
Campos de la muerte
Viajar a un país es descubrir su pasado y sumergirnos en su historia, aunque esta sea a veces terrible,
como es el caso de Camboya. A las afueras de la capital se encuentra una de las fosas comunes más
grandes del país, donde se estima que más de un millón de camboyanos fueron ejecutados durante el
régimen de los Jemeres Rojos. La cruel historia de este lugar te emocionará. Si quieres indagar aún más
sobre el violento y atroz pasado camboyano puedes visitar también el Museo del Genocidio de Tuol
Sleng.
Sihanoukville
Si después de los templos, la historia y la cultura nos apetece relajarnos y darnos un baño en una playa
bonita y tranquila, lo mejor es ir a esta ciudad, conocida popularmente como “Snooky”. Sihanoukville
destaca por sus seis playas de arena fina y no tan concurridas como las de su vecino país Tailandia. Las
más populares son Serendipity y Victoria. La playa de Otres, en cambio, suele estar bastante más
tranquila y es idea para practicar windsurf o kayak.
Llegar
En avión
Tasa de Salida en vuelos Internacionales
Desde ambos aeropuertos Phnom Penh y
Siem Reap, el recargo es un
excesivo US$25 por adulto y US$13 para
menores de 12 años. La tasa no se incluye en
el boleto.
China (Guangzhou
Hong Kong | Shanghái
Japón (Osaka, Tokio)
Corea del Sur (Seúl)
Laos (Vientián)
Malasia (Kuala Lumpur)
Singapur
Taiwán (Taipéi)
Tailandia (Bangkok)
Vietnam (Ciudad Ho Chi Minh, Hanói).
Vuelos directos conectan al Aeropuerto Internacional de Siem Reap con:
Laos (Pakse, Vientián)
Malasia (Kuala Lumpur)
Singapur
Taiwán (Kaohsiung, Taipéi)
Tailandia (Bangkok, U-Tapao (Sattahip/Pattaya))
Vietnam (Danang, Ciudad Ho Chi Minh).
Vuelos directos conectan al Aeropuerto Internacional de Sihanoukville con:
Hong Kong
Kunming, China.
Singapur
Seúl
Tianjin, China.
Recomendación: Si va de paso por Camboya en una ruta que visita otros países de la región,
compre el boleto aéreo con llegada a Siem Reap y haga la partida del de Phnom Penh o
Sihanoukville. De esa manera no tendrá que regresar a Siem Reap si quiere conocer Phnom
Penh o las playas.
En barco
Con el desarrollo de las carreteras, los antiguos servicios de botes por el río o por mar han
decaído bastante. Pero es posible llegar a Camboya en barco, al Puerto de Sihanoukville.
Desde/hasta Laos - Es posible viajar por el Mekong desde Vientiane hasta el sur de Laos
tanto como Savannakhet. El paso de frontera tiene que ser terrestre. Ya en la provincia
de Stung Treng es posible encontrar botes hasta la provincia de Kratie y desde allí a Phnom
Penh.
Desde/hasta Tailandia – No hay ningún servicio entre Camboya y Tailandia. No obstante es
posible cruzar la frontera de Tailandia a Koh Kong a pie, tomar un taxi o el motodop (taxi en
moto), y después proceda de allí a Sihanoukville en en bote.
Desde/hasta Vietnam - es posible viajar entre la Ciudad Ho Chi Minh y Phnom Penh en barco,
o por la combinación de camino y barco. Los barcos rápidos parten a diario de Chau Doc en el
delta del Mekong de Vietnam y toma 5 horas el llegar a Phnom Penh. Chau Doc esta a cuatro
horas de la ciudad de Ho Chi Minh. Una popular ruta por tierra es hacer un viaje de tres días,
parando en Can Tho y Chau Doc antes de tomar el barco a Phnom Penh.
En cruceros internacionales - Numerosas compañías de cruceros hacia el Sudeste Asiático
incluyen a Camboya. Estos proceden de países europeos, Australia y otros países asiáticos
como Japón, Corea del Sur y China entre otros.
En vehículo privado
Si tiene un vehículo privado como un coche, motocicleta o algo así, puede cruzar a Camboya
por las diferentes carreteras que le unen a sus países vecinos. Las carreteras camboyanas
han mejorado en los últimos años. Los pasos de frontera abren entre las 700 y las 2000 horas.
La situación de funcionarios corruptos que cobran extras ha sido superada en gran medida.
Desde Tailandia:
Cham Yeam, provincia de Koh Kong.
Chron, provincia de Oddar Meanchey.
Daung, provincia de Battambang.
Poipet, provincia de Banteay Meanchey.
Prom, provincia de Pailín.
O Smach, provincia de Oddar Meanchey.
Desde Vietnam:
Bavet, provincia de Svay Rieng.
Kaoam Samnor, provincia de Kandal (ruta fluvial).
Phnom Den, provincia de Takeo.
Trapaing Sre, provincia de Kratie.
Prek Chak, provincia de Kampot.
Desde Laos:
Dom Kralo, provincia de Stung Treng.
En bus
Los principales centros turísticos de Camboya (Phnom Penh, Battambang, Siem Reap y
Sihanoukville) están conectados con las capitales de los países vecinos. Es posible tomar
buses a las siguientes ciudades desde esos lugares:
Bangkok, Tailandia.
Ciudad Ho Chi Ming, Vietnam.
Pakse, Laos.
En tren
El sistema férreo camboyano aún no está desarrollado, pero sigue en construcción. Es posible
viajar en tren desde Bangkok, Tailandia hasta la frontera Aranyaprathet - Poipet.
Circule
En avión
Vuelos domésticos:
Phnom Penh - Siem Reap por el río Sap que nace en el Lago Sap.
Battambang - Siem Reap por el río Sangker que cae al Lago Sap.
Koh Kong - Sihanoukville por el mar.
Kratie - Phnom Penh por el río Mekong.
En vehículo privado
Las carreteras camboyanas han mejorado su infraestructura en los últimos años. Es posible
recorrer todas las provincias en coche o motocicleta. No se fíe siempre de sugerencias
digitales (GPS) si abandona las carreteras principales. Pregunte por el estado de vías que
cruzan montañas, selvas o arrozales. Las carreteras se distinguen por números.
En bus
Camboya tiene un buen servicio de buses que conecta a todas sus provincias. Si va a hacer
un viaje que implique muchas horas (entre 4 y 10 horas), es mejor que escoja una compañía
de buses con buenas referencias. Buses viejos pueden ser un dolor de cabeza. Prefiera
compañías de buses con buenas referencias y una notable atención al extranjero, por ejemplo
que hablen inglés. Los buses nocturnos han tenido una mala referencia en Camboya en los
últimos años, especialmente de las compañías Olympic Express y Virak Buntham con
incidentes de robo a extranjeros. Mekong Express es una de las mejores compañías.
Phnom Penh tiene una estación de buses en el Mercado Central o Psá Thmey, pero algunas
compañías de buses tienen su propia terminal como Mekong Express. Los hoteles son por lo
general atentos en conectar a sus clientes con buenos servicios de transporte.
En tren
El gobierno camboyano tiene la determinación de recuperar el viejo tren, pero los proyectos
siguen en construcción. Existe una ruta de pasajeros activa entre Phnom Penh y
Sihanoukville, pero no es regular y es necesario contactar a la empresa con anterioridad
([Link] Dicho viaje tarda 6 horas entre ambas ciudades.
Hable
El idioma nacional es el jemer. Si usted habla tailandés o lao, encontrará una buena cantidad
de similitudes. Es posible comunicarse con los camboyanos en inglés, especialmente en áreas
de turismo. Tenga paciencia con personas que dicen hablar inglés, pero que en realidad no
comprenden lo que se les dice, especialmente taxistas y empleados de restaurantes. Mostrar
fotos, gráficos y demás puede ayudar. Algunas personas ancianas hablan francés. Otros
idiomas útiles en Camboya son el vietnamita, chino y coreano. Hay muchas personas
hispanohablantes que viven y trabajan en Camboya en la actualidad y podrían ser de una gran
ayuda si va a estar en el país mucho tiempo.
Compre
Al comprar puede buscar los símbolos de las tiendas de comercio justo (p.e.: Heritage Watch);
existen muchas ONG con iniciativas propias, que intenta dar una salida comercial a los
productos de los colectivos desfavorecidos a los que ayudan a salir adelante. Además, suele
promocionar las artes, cultura y desarrollo propios de los camboyanos. No compre cosas de
niños, especialmente en la noche, para que regresen a la escuela.
Aprenda
Como todos los pueblos asiáticos, los camboyanos aprecian mucho a un extranjero que trata
de hablar su idioma. Eso puede servir además para adquirir rebajas en el mercado.
Unas frases útiles (transliteración en castellano):
Hola: Susa-dei.
¿Cómo estás? - Sok- sabbay chíe tee?
Bien ¿y tú? - Sok sabbay
Sí (dicho por una mujer) - Chaa.
Sí (dicho por un varón) - Baat.
Buenos días - Aaron Susadei.
Buenas noches - Rie-trey Susadei.
¿Cuál es tu nombre? - Neak Chimúa Awey?
Por favor - Soum.
Gracias: Okún.
De nada: Min Ey Tee.
Trabaje
El rápido crecimiento económico del país y sus normas laxas para integrar a extranjeros, ha
convertido a Camboya en los últimos años en un buen lugar para encontrar trabajo. Sepa que
los ingresos de un camboyano son muy bajos con salarios mínimos de 150 dólares. Un
extranjero que quiera mejores ingresos debe tener un buen nivel profesional y aplicar a una
compañía grande, porque Camboya requiere en el momento mano de obra calificada, ya que
su población es joven. Trabajar como profesor de inglés o incluso de español puede ser una
buena oportunidad pero los ingresos no serán muchos. El permiso de trabajo puede costar
entre 100 y 200 dólares. Extranjeros que trabajan de manera ilegal en el país son detectados
fácilmente y expulsados o víctimas de chantaje. Es posible encontrar empleo en el sector de
ayuda humanitaria con salarios internacionales. También es posible ser voluntario en
organizaciones no gubernamentales.
Higinio Polo
Camboya está cambiando. Tras quince años de paz, el crecimiento económico es evidente,
aunque la explotación y la pobreza siguen campando a sus anchas. Las grandes firmas
occidentales se aprovechan de ello.
No lejos del palacio real de Phnom Penh, en la calle 13 y entre las calles 144 y 148, a unos
metros del Mekong, se encuentra un bullicioso mercado al aire libre, Phsar
Kandal o Kandal Market, donde las campesinas disponen sus frutos en el suelo, la carne
está sobre plásticos y maderas, y el pescado en cestas; las vendedoras, mientras arreglan
verduras y limpian peces, dejan estrechos senderos por donde transita la gente. Dentro de
esa ordenada confusión se encuentra una zona de chamizos de hojalata que ocultan
peluquerías, pequeñas tiendas de manicura, comercios de postizos, depilaciones y limpiezas
de cutis, masajistas que se afanan con el cliente estirado sobre un colchón. Hay también
echadores de cartas, figones, chamarileros, conductores de tuk-tuk. Por los alrededores,
hasta el templo budista (Wat Ounalom) y el palacio real, merodean los turistas y chicas
jóvenes acompañadas de hombres maduros.
En esa parte de la ciudad, las calles que mueren en la confluencia del río Tonlé Sap con el
Mekong son un conjunto de locales y restaurantes frecuentados por turistas; en algunas se
concentra la prostitución: chicas jovencísimas se ofrecen a tipos, jóvenes y viejos, que se
alimentan con exceso, que permanecen sentados en las terrazas con el comportamiento de
quienes se creen los amos del mundo, y que ríen satisfechos como si estuvieran
conquistando a las chicas. Todo parece normal: es la banalidad de la venta de seres
humanos a la que el capitalismo les ha acostumbrado, la satisfecha seguridad de los turistas
ricos que buscan carne joven; pero el aire desprende un sudor de pobreza, de cuerpos
arrastrados a la pestilencia de noches de alcohol y billetes sucios, y, pese a las risas, ofrece
un espectáculo repugnante: la vida mutilada de quienes se ven obligadas a sobrevivir en los
márgenes de un país acostumbrado a la desdicha. Algunas jovencitas se contonean dentro
de sus diminutas faldas, mientras los viejos lascivos ríen con sus bebidas. Todo se mezcla.
Un canadiense, quebequés, ajeno a ese comercio, toma la cena en una terraza; muestra la
cinta de San Jorge en el pecho, y observa los tratos, hasta que se despide con un deseo: “El
fascismo no pasará. No pasarán.”
Tres niños meten la mano en el plato de una turista, que pide al camarero que se lo cambie.
La mujer indica después que les ponga a los niños el contenido del plato en una bolsa, gesto
que lleva a los pequeños a abrazarse de alegría. Delante, el paso melancólico de las
gabarras por el río Tonlé Sap, hacia la confluencia con el Mekong ante el palacio real,
parece desmentir, como si nunca hubieran ocurrido, la tensión y los enfrentamientos que se
sucedieron en la ciudad, por estas calles; como si se hubiera olvidado la llegada de los
jemeres rojos, el delirio de Pol Pot, la alegría ante la entrada de los soldados vietnamitas
que puso fin al régimen criminal y, no hace tanto, los combates entre los partidarios de
Norodom Ranariddh y de Hun Sen, que gobernaban en coalición.
No hace más de tres lustros que Camboya se mantiene en paz. Phnom Penh cambia,
empieza a ver los nuevos rascacielos de la modernidad, y se acostumbra a la llegada de
extranjeros. El contraste entre la ostentosa embajada norteamericana y, muy cercana, la
pobre Biblioteca Nacional, que tiene los vidrios de la puerta rotos, tapados con cartones y,
dentro, unas dependencias destartaladas, es el reflejo de la pobreza del país. En el mercado
ruso, llamado así por la afluencia de turistas de ese país, se ven paradas de baratijas,
recuerdos, pero también alimentos, pasillos repletos de pequeños restaurantes populares
donde reina un calor sofocante, puestos de pescado, peluquerías. Las miradas poco atentas
perciben la vida cotidiana, el exotismo de la vieja “perla de Asia”, los guiños de la
modernidad en los nuevos locales, y el misterio deslumbrante que les prometen los templos
de Angkor, pero apenas reparan en que la existencia de los camboyanos no es fácil.
La vida es dura, y tanto quienes no tienen trabajo como quienes acuden cada día a las
fábricas, sobreviven con muy poco. En Compress Holding, una multinacional
norteamericana que elabora ropa en Phnom Penh para Inditex, C&A, H&M y otras
empresas, los salarios son muy bajos: en 2014 eran de unos ochenta euros mensuales, que,
tras huelgas y una campaña internacional, subieron a unos cien euros, cuando, sólo para
alimentarse los trabajadores necesitan unos ciento cincuenta, y unos trescientos para hacer
frente a todas sus necesidades. Lo mismo ocurre en otras factorías, como Levi Strauss o
GAP: todas se aprovechan de la necesidad de los camboyanos, igual que hacen también en
la India o Bangla Desh.
En un país de poco más de trece millones de habitantes, hay más de medio millón de
mujeres camboyanas que trabajan en fábricas textiles, con jornadas de doce horas diarias.
La gran mayoría son mujeres jóvenes, que no sobrepasan los treinta y cinco años. La
debilidad del país, de los sindicatos y del gobierno, no permite hacer frente al abuso de las
empresas extranjeras que, además, se aprovechan de que el gobierno reprime las protestas
para salvaguardar la estabilidad del país. La hipocresía occidental es vergonzosa: mientras
Inditex declara beneficios millonarios, se niega a pagar a las obreras camboyanas salarios
de 160 euros mensuales como reclaman los sindicatos. Tas las huelgas y manifestaciones de
2014, grandes multinacionales como Inditex y H&M aceptaron aumentos salariales en
2015… sin llegar a los 160 euros que reclaman las trabajadoras. En octubre de 2015 el
gobierno situó el salario mínimo en 129 euros, aunque la barrera en muchas empresas, que
utilizan argucias para incumplir la ley, ha quedado situada en los 100 o 110 euros
mensuales. Además, la patronal presiona al gobierno para que se adopten restricciones al
derecho de huelga y duras limitaciones a la actividad sindical y a la presencia de los
sindicatos en las empresas. Al mismo tiempo, ante las denuncias internacionales y la oleada
de huelgas en el país, y en un acto de consumada hipocresía, las grandes multinacionales
textiles que se han beneficiado durante años de los salarios de miseria en Camboya, crearon
la plataforma ACT (acción, colaboración, transformación) para, según sus portavoces…
presionar al gobierno para elevar el salario mínimo y asegurar una vida digna a los obreros
camboyanos.
Según el gobierno, el ingreso per cápita en el país pasó de 229 dólares en 1993, a 1.228
dólares en 2015; con la previsión de que alcance los 1.325 dólares en 2016. La tasa de
pobreza pasó del 53,2 % en 2004 al 13,5 % en 2015.
La debilidad de los sindicatos y del gobierno no permite hacer frente al abuso de las
empresas extranjeras.
El polpotismo y la monstruosa matanza que causó en los cuatro años que duró su régimen
siguen estando presentes, aunque las nuevas generaciones (han transcurrido casi cuarenta
años desde su caída) viven otra realidad. Los jemeres rojos fueron una delirante derivación
del sector más izquierdista del maoísmo anudado con el nacionalismo camboyano y con la
desconfianza hacia los comunistas vietnamitas, que explica su evolución posterior y la
alegría popular ante la liberación vietnamita. La caída del criminal régimen de Pol Pot se
produce en 1979, aunque el país continuó en guerra: el FUNCINPEC (Frente Unido
Nacional dirigido por el hijo de Norodom Sihanuk, que había sido fundado en Pyongyang,
Corea del Norte, en 1981, en el marco de las discrepancias entre China, la URSS y
Vietnam) mantuvo las operaciones militares y las guerrillas contra el gobierno de Hun Sen,
aliado de las fuerzas vietnamitas que expulsaron a los seguidores de Pol Pot. En ese
momento, Pekín apostaba por la confluencia entre los restos del jemer rojo y el movimiento
de Sihanuk para oponerse al gobierno provietnamita de Hun Sen.
En 1991 se firmó el acuerdo de paz entre los sectores monárquicos del Frente Unido
Nacional y el gobierno de Hun Sen, el primer ministro del Partido Popular de Camboya
(nuevo nombre del Partido Revolucionario del Pueblo de Kampuchea, heredero en
Camboya del Partido Comunista de Indochina de los años coloniales) que administró el
país desde la entrada de las tropas vietnamitas en 1979. La caída del régimen de Pol Pot no
significó el final de su demencial aventura: a partir de entonces, sus seguidores se
refugiaron en el norte del país y en las zonas fronterizas tailandesas, recibiendo el apoyo de
Estados Unidos, Tailandia y China (¡por su oposición a Vietnam y la URSS, que apoyaban
al nuevo gobierno camboyano!). El gobierno de coalición entre los jemeres, los
monárquicos y las fuerzas anticomunistas, creado para oponerse al de Hun Sen en Phnom
Penh, mantuvo decenas de miles de hombres armados, que ocupaban importantes zonas del
país: todavía a mediados de los años noventa, controlaban más del veinte por ciento del
territorio camboyano, y retenían además la representación de Camboya en las Naciones
Unidas. Muchos países, entre ellos Estados Unidos, siguieron reconociendo, hasta 1991, al
gobierno de los jemeres rojos como el gobierno legítimo de Camboya. Mientras proseguían
la guerra, los dirigentes jemeres hacían negocios con los militares tailandeses: las supuestas
ideas comunistas de los jemeres rojos quedaron rápidamente en evidencia: en 1981, dos
años después de perder el poder, Pol Pot, Khieu Samphan y el resto de los dirigentes jemer
renegaban del comunismo, proclamaban su respeto a la religión y su apoyo al capitalismo,
y disolvían el partido comunista de Kampuchea.
Primero de mayo de 1983. Jémeres Rojos de Camboya durante una ceremonia en Phum Thmey. AFP PHOTO
/ J. WOLF
Los acuerdos de París, en 1991, entre las distintas facciones para acabar con la guerra
(donde Hun Sen desempeñó un papel decisivo), culminaron con las elecciones de 1993 en
las que se alzó con la victoria el monárquico Frente Unido Nacional (gracias, sobre todo, al
prestigio de Norodom Sihanuk, que había sido el padre de la independencia de Camboya
que acabó con la colonia francesa, y que se mantuvo después contra el imperialismo
norteamericano durante la guerra de Vietnam). La constitución de 1993 consagró después
la monarquía como sistema político y la economía de mercado, aunque los enfrentamientos
políticos continuaron hasta la crisis de 1997, y desembocaron en las elecciones de 1998 tras
las que el Partido Popular de Hun Sen y el monárquico Frente Unido firmaron un acuerdo
para constituir un gobierno de coalición que se ha mantenido hasta hoy. Quedaban
destacamentos del ejército polpotiano, pero la disolución de los últimos restos de los
jemeres rojos, en 1999, permitió abrir una nueva etapa en el país.
En 2003, Norodom Sihanuk abdicó y fue sustituido por su hijo, Norodom Sihamoní. El
viejo Sihanuk murió en Pekín, en 2012. Mientras tanto, han aparecido otros actores
políticos, a veces de la mano de la intervención exterior. La popularidad conseguida por
Sam Rainsy, un liberal que permaneció cuatro años exiliado voluntariamente para evitar la
prisión, ha cambiado el escenario político camboyano. Su partido, el CNRP, es miembro de
la Internacional Liberal. Desde 2012, el CNRP, que nació de la confluencia entre
el Cambodia National Rescue Party, de Sam Rainsy, y el Partido de los Derechos
Humanos, se ha convertido en el otro gran partido camboyano: en las últimas elecciones, en
2013, el Partido Popular de Hun Sen obtuvo 68 escaños, mientras que el CNRP consiguió
55, aunque los resultados no fueron aceptados por Rainsy y se abrió una grave crisis, con la
oposición convocando protestas en Phnom Penh y otras ciudades. La crisis se cerró con un
nuevo acuerdo entre Hun Sen y Sam Rainsy. Pese a todo, el inflamado discurso
antivietnamita de Sam Rainsy, que alcanza a Hun Sen, a quien acusa de ser un agente de
Vietnam, llena de sombras el futuro. El viejo Frente Unido Nacional de los monárquicos ha
pasado a ocupar un espacio marginal, sin representación parlamentaria.
Los juicios a los jemeres rojos han continuado. En 2014 se impuso cadena perpetua a Nuon
Chea y Khieu Samphan, los dos últimos dirigentes vivos del régimen de Pol Pot. La acción
del gobierno bascula entre el objetivo central del desarrollo económico, la obsesión por
asegurar la estabilidad, el temor a la protestas de la oposición y los desórdenes callejeros y
huelgas, y los esfuerzos legislativos para proteger a las mujeres, impulsar la igualdad entre
sexos y combatir la discriminación contra homosexuales y lesbianas. El gobierno ha
aprobado un ambicioso plan nacional para eliminar la violencia contra las mujeres, pero
proliferan las expropiaciones de tierras a los campesinos, la corrupción, las actividades
empresariales de militares, y la connivencia de grupos mercantiles con algunos sectores
gubernamentales, además de la arbitrariedad de una parte de los funcionarios, que
despachan asuntos a cambio de pagos, y que llega incluso a la enseñanza, rasgos que han
hecho aumentar la insatisfacción popular.
La economía del país sigue siendo extremadamente débil: no debe olvidarse que hasta 1999
no llegó la paz. El PIB ha crecido de manera relevante desde el año 2000, a una media de
más del 7% anual, a excepción del bache causado por la crisis internacional en 2008 que le
hizo retroceder durante dos años. Sin embargo, su economía sigue siendo deficitaria, y ha
de importar la mayoría de los productos que consume. El gobierno puede mantener ese
desequilibrio gracias a la ayuda internacional. Hoy, Camboya recibe inversiones y ayuda
sobre todo de China, aunque también recibe contribuciones norteamericanas y de la Unión
Europea. China, Vietnam y Tailandia abastecen con productos al país, y sus exportaciones
van destinadas, sobre todo, a Estados Unidos, Canadá, Alemania y Gran Bretaña. No existe
el desempleo, aunque las condiciones de trabajo son muy duras. Obreros camboyanos (y
birmanos) que emigran a Tailandia son víctimas de trabajos casi forzados, como puso de
manifiesto una reciente investigación sobre la industria pesquera y sobre los operarios que
trabajan para Nestlé y otras multinacionales.
Los sectores más importantes de la economía del país son la agricultura y la industria textil.
La ropa constituye casi las tres cuartas partes de sus exportaciones. No dispone de materias
primas textiles, por lo que debe importarlas, y eso es una carga. Muchas marcas
occidentales han establecido fábricas en Camboya, y se están trasladando desde otros
países, como China, debido al significativo aumento de los salarios chinos. Camboya
tampoco dispone de energía ni tecnología avanzada. China y los países del sudeste asiático
están aumentando sus intercambios comerciales con Camboya, mientras se reduce su
volumen con occidente. China se ha convertido en el principal inversor en el país, seguido
del Vietnam, Taiwán y Corea del Sur. Vietnam es el país más poblado de Indochina, y eso
le confiere una responsabilidad especial, puesto que tanto Camboya como Laos aceptan su
determinante influencia en la zona, además de que la población camboyana es consciente
de que fue la intervención vietnamita quien acabó con Pol Pot.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, visitó a finales de enero de 2016 Laos
y Camboya, en la preparación de la cumbre de la ASEAN, entrevistándose con el primer
ministro, Hun Sen, y con el responsable de asuntos exteriores, Hor Namhong, y aprovechó
para aleccionar al gobierno camboyano sobre el respeto a los derechos humanos. Kerry no
perdió la ocasión de reunirse con Kem Sokha, un monárquico liberal y uno de los
principales dirigentes del CNRP de Sam Rainsy, quien se ha autoexiliado a Francia para no
comparecer en los tribunales por un asunto de difamación. Sokha, que llegó a estar
refugiado en la embajada norteamericana en Phnom Penh, es un viejo conocido de Estados
Unidos, que ha financiado sus actividades bajo el manto de los “derechos humanos”. Tras
las elecciones de 2013 el CNRP boicoteó el parlamento, aunque las negociaciones con Hun
Sen culminaron con la firma de un acuerdo con el gobierno en 2014 (la llamada “cultura del
diálogo”), y con el retorno de sus diputados al parlamento en diciembre de 2015, aunque
Rainsy continúa en el exilio francés.
Estados Unidos es otro factor determinante. Por el país pueden verse pancartas de la
USAID norteamericana (una tapadera del departamento de Estado y de la CIA) con
supuestos programas de ayuda que esconden objetivos políticos: Camboya es un pequeño
país, pero Washington quiere atraerlo hacia su lado en el nuevo gran juego que se libra en
Asia, y utiliza las diferencias entre Pekín y Hanoi sobre los archipiélagos del Mar de la
China meridional para impulsar su plan de “contención de China”. Por eso, el gobierno
norteamericano, en una estrategia de palo y zanahoria, ha acusado a Camboya de apoyar la
posición de Pekín. Estados Unidos no quiere que las diferencias sobre el Mar de la China
del sur sean abordadas bilateralmente entre los países afectados, mientras que Pekín, en lo
que denomina el mecanismo de “doble vía”, defiende negociaciones entre los interesados
acompañadas del compromiso de China y la ASEAN de mantener la paz en la región. Por
el contrario, Estados Unidos quiere la internacionalización de las disputas y que sea la
ASEAN quien intervenga directamente en las negociaciones, configurando así un
mecanismo global que le permitiría estar presente y asegurar su influencia en la zona. En
todo ese complejo tablero, Camboya es una pequeña pieza, pero todas sirven para la
partida. Tras su entrevista con Kerry, Hor Namhong, viceprimer ministro y responsable de
asuntos exteriores camboyano, anunció su coincidencia con China en este asunto, posición
que fue agradecida por Pekín y mal recibida en Washington.
En los últimos treinta años han muerto más de veinte mil personas que tropezaron con
bombas, y unas cincuenta mil han sufrido heridas y amputaciones.
El actual rey, Norodom Sihamoní, cumple una función simbólica, porque el poder real está
en manos del primer ministro, en un país joven donde las tres cuartas partes de la población
tienen menos de veinticinco años. Treinta años de guerra y las secuelas de los bombardeos
norteamericanos en Indochina dejaron una profunda huella y una economía destruida, y
todavía hoy continúan muriendo personas por las miles de minas estadounidenses
enterradas: se calcula que, en los últimos treinta años han muerto más de veinte mil
personas que tropezaron con las bombas, y unas cincuenta mil han sufrido heridas y
amputaciones. A veces se ven en los lugares concurridos por turistas orquestinas de
músicos mancos y tullidos, que se ganan así la vida.
El significativo aumento del turismo en los últimos años (casi cinco millones de extranjeros
llegan cada año) ha traído a centenares de hombres occidentales en busca de jóvenes
prostitutas; en muchas ocasiones, menores de edad. No es extraño ver occidentales con
jóvenes camboyanas de la mano, aunque la prostitución no llega a los extremos de
Tailandia, Filipinas (heredera, en ambos países, de los gigantescos burdeles que
organizaron los militares norteamericanos en los años de la guerra de Vietnam para “relajo”
de sus marines) o de la India, donde miles de jóvenes, a veces, niñas, son forzadas a la
prostitución durante años y después abandonadas, sin más, en las calles de las grandes
ciudades. Pero, aunque no llegue a la obscenidad tailandesa, donde pueden comprarse niñas
como esclavas para dedicarlas a trabajar o a la prostitución, ni a la trata de blancas, es una
sucia mancha sobre el futuro del país. Y la pobreza es una dura condena que siempre
encuentra sus aprovechados: la supuesta “solidaridad” occidental ha creado “orfanatos” que
muchas veces son un negocio para captar recursos de los turistas y, en los casos más
sórdidos, centros de explotación y de abusos sexuales. Existen varios centenares de
orfanatos, sobre todo en las rutas turísticas, y occidentales e intermediarios del país buscan
niños en las zonas rurales más pobres para convencer a las familias de que les confíen a sus
hijos con el señuelo de una vida mejor en el “orfanato”: los niños son imprescindibles para
tocar el corazón de los turistas y mantener el negocio.
En Camboya puede verse a hombres que transportan cerdos, vivos, en sus motos, acostados
los animales tras el conductor; y a enfermos trasladados con su gotero en una moto donde
circulan tres personas, y, en el río Siem Reap, no lejos de los viejos templos de Angkor,
precarias casas de madera levantadas sobre palos de ocho metros de altura para preservarlas
de las crecidas apocalípticas del Mekong; hay muchas y, de vez en cuando, se ven algunas
más modernas entre arrozales encharcados y oficios pesqueros, donde la vida es difícil. El
barro y la tierra en las carreteras caóticas, y los vehículos desvencijados, tuk-tuks y motos
circulando por cualquier parte en Phnom Penh, Siem Riep o Battambang, muchas veces en
dirección contraria; destellos aislados de modernidad, y ejércitos de trabajadores mal
pagados, componen el rostro de un país que apenas lleva quince años en paz, donde el
miedo y el recuerdo del apocalíptico, delirante y sanguinario régimen de Pol Pot está
empezando a dejar paso a las exigencias de las nuevas generaciones, aunque, en Camboya,
el futuro siempre llega con retraso.
Precios orientativos
Hab. doble: 10-15$
Comida: 5-10€/día pers.
Cervezas: 1-3$
Visado Camboya
30 días (on arrival): 30$
30 días (eVisa): 40$
Moneda de Camboya
El Riel, cuya abreviatura es HKR, es la moneda oficial de
Camboya desde el año 1980
1€ = 4.25HKR aprox Comprobar cambio actual
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