Las complicaciones son raras.
En los pacientes no tratados la convalecencia puede
extenderse por varios meses. La letalidad aumenta con la edad; en los EUA actualmente
es inferior al 1% en todas las edades.
La clínica comienza de forma inespecífica tras 7-14 días de período de incubación, siendo
los síntomas más frecuentes fiebre, artromialgias, cefalea y exantema. Este se produce
en el 60-70% de los casos, suele aparecer al quinto día del inicio de los síntomas y durar
una media de 4 días; en general es maculopapuloso tenue, afecta al tronco y las
extremidades y respeta las palmas y plantas.
El curso clínico en la mayoría de los casos es benigno con desaparición de la fiebre y
restantes síntomas en 10-14 días; la defervescencia con tratamiento específico se
produce en 2-4 días.
El porcentaje de complicaciones organoespecíficas (neumonitis, hepatitis,
meningoencefalitis, insuficiencia renal) no suele superar el 10%, y los casos graves
(desarrollo de shock refractario, dificultad respiratoria, fracaso multiorgánico, diátesis
hemorrágica por coagulopatía de consumo, o afectación neurológica grave) se producen
tan sólo en torno al 2-4%; la mortalidad del tifus murino oscila entre el 0-1%.
Diferentes factores se han asociado a un curso más grave de la enfermedad, entre los
que encuentran la edad, la presencia de diferentes enfermedades hematológicas
(hemoglobinopatías), alteraciones analíticas precoces como insuficiencia renal,
hipoalbuminemia, hiponatremia e hipopotasemia.