EXTRACCIÓN DE RESTOS RADICULARES
La presencia de restos radiculares en los maxilares de nuestros pacientes es un hecho muy frecuente
en la praxis diaria, por motivos muy diversos de entre los que destacamos: la poca o nula educación
sanitaria de los ciudadanos, la mínima preocupación que muestran las Administraciones Públicas por
la salud bucal de sus administrados tanto en sus aspectos preventivos como curativos, etc. Todo ello
da como resultado un desinterés generalizado por la salud bucal que hace tan frecuente ver bocas
sépticas llenas de restos radiculares. Por tanto, la extracción de restos radiculares constituirá un
capítulo muy importante en la práctica diaria de la Odontología actual de nuestro país.
No obstante, debemos apurar al máximo la conservación de los dientes de nuestros pacientes,
incluso de los restos radiculares ya que en ocasiones la terapéutica dental nos ofrece técnicas
conservadoras, que incluyen el tratamiento de conductos, las reconstrucciones coronarias, etc., y se
puede optar en casos seleccionados por la extrusión mediante tracción ortodoncica del resto
radicular o por técnicas de alargamiento de coronas, para luego efectuar el tratamiento rehabilitador
adecuado al caso.
Desde el punto de vista didáctico vamos a considerar los siguientes
TIPOS DE RESTOS RADICULARES:
1. Raíces que emergen del proceso alveolar, es decir, que son perfectamente visibles en el examen
intrabucal, y que presentan suficiente tejido dentario a la vista para poder realizar una correcta
prensión con un fórceps. En este caso también la exodoncia puede hacerse con botadores o de
forma combinada (con el elevador se luxa la raíz y la extracción se completa con fórceps).
Estos restos radiculares pueden existir:
● Como consecuencia del proceso progresivo de la caries que ha destruido la mayor parte
de la corona dentaria.
● Por tratarse de raíces de dientes fracturados en intentos previos de extracción, en el
curso de la misma sesión quirúrgica o por un traumatismo accidental.
2. Raíces que están en mayor o menor grado recubiertas por la encía o la mucosa bucal y que no
presentan una superficie adecuada para que un fórceps haga una presa correcta y útil. Estos
restos radiculares son tributarios de extracción con botadores, con o sin ostectomía (exodoncia
quirúrgica o a colgajo), dependiendo de cada caso en particular.
Estos restos radiculares pueden existir:
● Como consecuencia de un proceso de caries tan profundo y avanzado que ha destruido
todo el tejido dentario coronal, y las raíces quedan sumergidas en mayor o menor grado
en la encía.
● Por tratarse de raíces antiguas originadas después de exodoncias frustradas e
incompletas anteriores, raíces fracturadas por debajo del cuello dentario en el mismo
acto operatorio o en fracturas radiculares por traumatismos accidentales.
Los restos radiculares que no sean relativamente recientes pueden ser bien tolerados, ya sea porque
se produce una osificación correcta a su alrededor, o bien porque pueden presentar la llamada
osteítis expulsiva. Ésta se caracteriza por la existencia de una infección crónica alrededor de las
raíces que se traduce por una imagen radiotransparente más o menos amplia que representa el
tejido de granulación existente en la zona. En el primer caso será precisa la extracción quirúrgica con
la
preparación de un colgajo y de un grado variable de ostectomía. En el segundo caso, una vez
expuestos los restos radiculares, la extracción es muy sencilla y puede efectuarse con botadores sin
necesidad de ostectomía, ya que los restos radiculares están como “flotando” dentro del tejido de
granulación característico de la “osteítis expulsiva”.
Cuando durante una exodoncia se produce la fractura de una raíz, ésta debe ser extraída, a ser
posible, en el mismo acto operatorio. Para ello actuaremos con los fórceps -si es posible hacer una
prensión adecuada- o con los botadores o los elevadores, ayudados eventualmente por otras
técnicas como la odontosección o la ostectomía.
No se puede hacer un estudio exhaustivo de todas las posibilidades existentes de restos radiculares y
de su tratamiento correspondiente pero sí que se pueden agrupar las técnicas a utilizar en:
• Extracción de restos radiculares con fórceps.
• Extracción de restos radiculares con botadores o elevadores.
En la extracción de restos radiculares también pueden ser precisas técnicas de odontosección o la
preparación de un colgajo y ostectomía, pero estos pormenores los comentaremos más adelante
EXTRACCIÓN DE RESTOS RADICULARES CON FÓRCEPS
Los restos radiculares que ofrecen una superficie adecuada para hacer una presa correcta con
fórceps podrán extraerse de esta forma, evitando así maniobras más complicadas o agresivas para
los tejidos bucales.
Indicaciones
El límite que marca la indicación de este procedimiento no es preciso y sólo podrá aplicarse tras un
correcto estudio clínico del caso y un completo examen radiográfico; después de ello podremos
determinar la técnica a emplear y el instrumental adecuado para ello.
Estudio clínico
Los restos radiculares que pueden ser extraídos con fórceps sin ninguna maniobra previa son:
● Las raíces de dientes unirradiculares que son visibles a través de la encía o de la mucosa
bucal y no presentan malformaciones. Son dientes desprovistos de su corona porque ésta ha
sido destruida por un proceso de caries. Las raíces emergen de los alvéolos y no están
cubiertas por tejido gingival.
● Las raíces de dientes multirradiculares en los que la caries ha destruido toda la corona
dentaria hasta separar las raíces entre sí, individualizándolas perfectamente, pero dejando
una parte de estructura dentaria suficiente para hacer una correcta presa.
● Las raíces que quedaron en los maxilares tras una fractura antigua o una exodoncia frustrada
y que por un proceso inflamatorio crónico de expulsión se han elevado en su alvéolo hasta
permitir la aplicación del fórceps.
Estudio radiológico
En las radiografías debemos comprobar que estas raíces son rectas, sin curvaturas ni dilaceraciones,
y que el hueso alveolar es normal y no existen procesos de hipercementosis u otros que puedan
dificultar la exodoncia con fórceps.
Fórceps para la extracción de restos radiculares
Existen dos tipos de fórceps para la extracción de restos radiculares: para raíces del maxilar superior
y para raíces de la mandíbula.
Fórceps para la extracción de restos radiculares del maxilar superior
El tipo de fórceps que se utiliza es el llamado en “bayoneta” y puede emplearse para todas las raíces
aisladas del maxilar superior. Estos fórceps tienen forma de bayoneta para adaptarse al cuello de las
raíces, especialmente las de los sectores posteriores. La parte activa se acoda en ángulo obtuso y
luego se vuelve a enderezar siguiendo un trayecto paralelo al mango o parte pasiva. Los bocados o
mordientes se encuentran más o menos próximos y deben adaptarse al cuello de las raíces (figura
8.1).
Fórceps para la extracción de restos radiculares de la mandíbula
Los fórceps de raíces inferiores tienen las partes pasiva y activa formando un ángulo recto. Los
bocados o mordientes son finos y más o menos puntiagudos con el fin de adaptarse a los cuellos
dentarios.
Autores como Ríes Centeno también utilizan los fórceps de incisivos inferiores para la extracción de
restos radiculares mandibulares.
Técnica para la extracción de restos radiculares con fórceps
Básicamente es la misma que ya hemos comentado en el capítulo 7 para cada diente, puesto que
también en estos casos debe hacerse primero la prensión en el cuello dentario, sólo que ahora la
corona dentaria es inexistente. Los movimientos y acciones exodóncicas son iguales. No obstante,
existen ciertas peculiaridades que comentaremos seguidamente.
Incisivos y caninos superiores
Se utiliza el fórceps de incisivos y caninos superiores adaptando los bocados o mordientes lo más
profundamente posible en la región del cuello dentario forzando el hueso alveolar, pero sin dañarlo;
se permite un pequeño apoyo en la cortical externa.
Otros autores como Laskin hablan de la técnica del “pico abierto”. En este procedimiento se hace la
prensión de la parte activa del fórceps en el hueso alveolar y no en la propia raíz. Con esta acción se
pierde una porción de la apófisis alveolar y, después de su aplicación, debe retirarse cuidadosamente
todo el hueso que ha sido aplastado. Para este autor la alternativa entre la técnica del pico abierto y
la exodoncia quirúrgica se inclina por la primera. No estamos de acuerdo con esta técnica ya que
consideramos que realizar la presa en el hueso alveolar cuando se debe extraer un resto radicular no
es correcto (figura 8.2).
La extracción se realiza con movimientos de impulsión, lateralidad (vestíbulo-palatinos y palato-
vestibulares) y de rotación con tracción final hacia abajo y adelante.
Premolares superiores
Se coloca la parte activa del fórceps en profundidad hasta llegar al borde óseo y se realizan
movimientos de luxación laterales, hacia fuera y hacia adentro y una tracción final hacia abajo y
afuera.
Primer y segundo molares superiores
Estos dientes tienen tres raíces y su extracción se efectúa separadamente. La prensión se debe
realizar siempre ubicando profundamente el fórceps en bayoneta tomando o cogiendo fuertemente
la raíz. Así, por ejemplo, en la raíz distal se coloca el mordiente interno en el espacio interradicular
situado entre ésta y la palatina, y el mordiente externo en la cara vestibular de la raíz.
Hacer una presa correcta en la cara interna desde la raíz palatina puede resultar en ocasiones difícil,
ya que el tejido dentario suele estar muy destruido en esta zona y además el hueso a este nivel suele
ser bajo.
En las raíces mesial y distal suele ser suficiente realizar movimientos de lateralidad hacia vestibular,
pero si no fuera así, se ejecutan movimientos repetidos hacia fuera y hacia palatino hasta que se
perciba la sensación de que la raíz está desprendida y está vencida la elasticidad ósea, momento en
el cual se dirige la raíz hacia fuera y abajo con un movimiento combinado de tracción y rotación.
En la raíz palatina los movimientos de luxación se hacen primero hacia palatino, después hacia
vestibular y así sucesivamente, hasta el momento de ejercer la tracción hacia abajo y adentro.
Pueden efectuarse movimientos de rotación (figura 8.3).
Tercer molar superior
La disposición y el número de sus raíces hacen que no podamos generalizar este caso. Si existen dos,
tres o más raíces y están separadas, se procederá como hemos descrito para los otros molares
superiores. En este caso existirá una superficie adecuada para hacer una correcta prensión, ya que si
estas raíces están hundidas en el hueso, debe procederse a su extracción quirúrgica.
Si las raíces están unidas, se podrá proceder como si de una extracción convencional se tratara,
aunque en este caso existirán grandes posibilidades de que se fracturen las raíces, por lo que sería
más adecuado realizar la odontosección o la exodoncia quirúrgica.
Incisivos y caninos inferiores
La extracción de restos radiculares de incisivos y caninos inferiores exige normalmente
procedimientos quirúrgicos, ya que estas raíces son delgadas y muy frágiles, y con la aplicación de los
bocados del fórceps sólo se consiguen sucesivas fracturas.
En el caso de que exista suficiente superficie dentaria para hacer una buena presa, colocaremos la
parte activa tomando la raíz a nivel del reborde óseo y aplicaremos movimientos de lateralidad hacia
vestibular y hacia lingual las veces que sea necesario. Pueden aplicarse movimientos de rotación
aunque ya advertimos de sus peligros tanto por una eventual fractura radicular como por la
posibilidad de lesionar los dientes vecinos. Una vez luxada completamente la raíz se aplica la tracción
hacia arriba y adelante.
Premolares inferiores
Realizamos la prensión como siempre y aplicamos de entrada movimientos de lateralidad hacia fuera
o vestibular. En caso de no ser suficiente, se insiste con movimientos hacia vestibular y lingual
alternativamente pudiendo combinarlos con ligeras rotaciones. Se termina con una tracción hacia
arriba y afuera.
Primer y segundo molares inferiores
Cuando las raíces mesial y distal están separadas, podemos usar los fórceps de raíces inferiores.
Después de una adecuada prensión se imprimen movimientos de luxación hacia vestibular. En caso
de no ser suficiente, repetiremos los movimientos hacia vestibular y hacia lingual hasta terminar
arrastrando la raíz hacia arriba y afuera (figura 8.4). Las raíces de estos molares en muchas ocasiones
no cumplen los requisitos para ser tributarias de la exodoncia con fórceps y deben aplicarse otras
técnicas como la extracción con botadores, la odontosección o la extracción quirúrgica con colgajo
mucoperióstico.
Tercer molar inferior
Este molar, como ya hemos comentado, tiene unas peculiaridades especiales por lo que será
estudiado con profundidad en el capítulo 13. En ocasiones excepcionales, una raíz de un tercer molar
inferior podrá extraerse con fórceps ya que normalmente se precisa la realización de técnicas
quirúrgicas.