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La Batalla del Armagedón en Profecía

El documento describe las cinco alianzas de naciones que se formarán antes de la Batalla de Armagedón, así como la batalla misma. Las alianzas incluyen: 1) la alianza occidental (imperio romano), 2) la alianza del Medio Oriente (antiguos enemigos de Israel como los filisteos), 3) la alianza del norte (liderada por el rey del norte), 4) la alianza oriental, y 5) la alianza de Gog (Rusia y sus aliados). Todas las alianzas convergerán en

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La Batalla del Armagedón en Profecía

El documento describe las cinco alianzas de naciones que se formarán antes de la Batalla de Armagedón, así como la batalla misma. Las alianzas incluyen: 1) la alianza occidental (imperio romano), 2) la alianza del Medio Oriente (antiguos enemigos de Israel como los filisteos), 3) la alianza del norte (liderada por el rey del norte), 4) la alianza oriental, y 5) la alianza de Gog (Rusia y sus aliados). Todas las alianzas convergerán en

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El Armagedón

Enemigos de Dios en la Batalla de Armagedón;


Salmo 2

G.B. Fyfe
Traducido del librito Prophetic profile
de Precious Seed Publications

Príncipes consultarán unidos


La Biblia enseña que se juntarán muchas naciones de la tierra en el día
de la venganza de Jehová. Ellas constituirán diferentes ligas y sus
ejércitos se convergirán en torno de la Palestina. Esa pequeña tierra
será el foco de la última confrontación militar antes del milenio.

El Salmo 2 ofrece una síntesis de esta concentración masiva de los


gobernantes en torno de la tierra que poco después será el punto
céntrico del reino milenario de Cristo, la ciudad de Jerusalén: "Se
levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra
Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y
echemos de nosotros sus cuerdas."

La primera alianza, la romana


A ésta se la llama a veces la confederación latina. Posiblemente incluya
a Francia, España, Gran Bretaña con los demás territorios que estaban
en el imperio romano en su momento de mayor extensión. Por cierto,
hay dos criterios en cuanto a la extensión territorial del futuro imperio
romano. Algunos opinan que abarcará exactamente la misma área que
Roma tenía en los días de su mayor supremacía. Otros creen que las
fronteras no serán necesariamente las mismas, y que el imperio incluirá
los países que han sido colonizados por las razas que había en el imperio
antiguo, como por ejemplo las Américas. No podemos insistir ni en una
opinión ni otra.

La suerte fatal de esta alianza latina es el tema de Apocalipsis 19.17 al


21: "... fueron muertos con la espada que salía de la boca del que
montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos."

La segunda alianza, la del Medio Oriente


Esta alianza está formada por naciones del Medio Oriente que son
antiguos enemigos de Israel. Aun cuando desaparecieron del primer
plano en las noticias de los consejos mundiales, hoy por hoy están
volviendo a ser tema de la atención que una vez recibían. Con la
constitución de un estado israelí en la Palestina, estas naciones (que
antiguamente eran tan prominentes en la historia de Israel) adquirirán
una influencia en la política mundial. Cuando la higuera (Israel) brota, y
con ella todos los árboles (los países vecinos), "sabéis por vosotros
mismos que el verano está ya cerca," Lucas 21.29.

[ El autor escribió este capítulo en 1980, aproximadamente, pero parece


que no reconoce al Estado de Israel que fue constituido súbitamente en
1968. Él hablará en un capítulo posterior del regreso de los judíos en
incredulidad.]

¿Quién puede dudar del resurgimiento de las naciones árabes y el poder


musulmán en el sector tan explosivo que es el Medio Oriente? Una o dos
décadas atrás, ¿quién hubiera creído que ellas se presentarían tan
rápida y confiadamente en la tarima mundial? Sí, uno no puede negarlo:
la higuera está brotando, y con ella los otros árboles también. El
espectáculo está progresando hacia el acto final.

Estas naciones reemergentes se conocían en tiempos antiguos como los


filisteos, Isaías 14.29 al 32; Moab, Isaías 15 y 16, Daniel 11.41;
Damasco, Isaías 17.1,2; Edom y Amón, Daniel 11.41. Aun cuando en su
venida Cristo tratará personalmente con muchas de las naciones
guerreras que se encontrarán en campaña conjunta en Palestina, las
naciones de Edom, Moab y Amón encontrarán su suerte particular en las
manos de Israel, una vez restaurado éste. Aprendemos por Daniel 11.41
que Dios empleará este pueblo como un instrumento para castigar a
aquéllos.

La tercera alianza, la del norte


Ésta, de la cual hemos hablado ya, estará al mando del rey del norte,
descendiente distante del rey de Siria, Daniel 11.40. Él es el asirio de las
profecías de Isaías y Miqueas. "Su poder se fortalecerá, mas no con
fuerza propia," 8.23,24.

O sea, lo probable es que cuente en sus campañas con el apoyo político,


si no logístico, de Rusia. Así, dos bloques opuestos entre sí van a entrar
en acción de una vez: la alianza occidental (el imperio romano,
favorable a los judíos) y la norteña (del todo opuesta a los judíos y
empeñada en la conquista de su tierra).

La cuarta alianza, la oriental


La alianza del oriente formará otra agrupación. La barrera natural y
tradicional entre Este y Oeste será quitada (sea ésta física o figurativa)
al secarse la gran línea divisora que es el río Éufrates; Apocalipsis
16.12.
El veneno de la confederación oriental será dirigida mayormente hacia
Europa, pero el escenario de las batallas será aquella tierra reñida de
tantas guerras: la Palestina. Es allí donde convergirán a una misma vez
los ejércitos de todas las confederaciones que estamos reseñando. Es
cierto que las Escrituras presentan como bloques distintos las alianzas
del Norte y del Este, pero es evidente que colaborarán entre sí, cada
una para su bien propio, impulsados por su odio común hacia el
Occidente y hacia los judíos también.

La quinta alianza, la de Gog


Nos queda por tratar otra alianza: Rusia y los países con ella. Se la
presenta en Ezequiel 38 y 39 bajo el nombre de Gog. La invasión de
Palestina de parte de ésta no coincidirá con la de las alianzas descritas
arriba. Una lectura cuidadosa de los dos capítulos conduce a la
conclusión que Rusia entrará velozmente en la Palestina una vez
derrotados allí los otros cuatro bloques. Gog y sus satélites procederán
del norte también, pero no alcanzarán la ciudad capital. Más bien, serán
destruidos casi de un todo en las montañas de Palestina; Ezequiel 39.2
et seq.

El diablo
No debemos dejar de notar aquí el aspecto siniestro de la situación, por
cuanto los grandes batallones de poderío militar de las naciones
gentiles, formados en masa en el Meguido, estarán bajo la influencia del
diablo cual dragón. Comentamos al comienzo de este tratado que para
la época que estamos estudiando, él se encontrará obligado a morar en
la tierra, habiendo sido desalojado de las partes inferiores de las
regiones celestiales.

Su furia despiadada será desviada de la una hacia la otra, y será dirigida


hacia Dios y su Hijo, el rechazado de los hombres. La gran controversia
será la de quién gobernará. Estas alianzas perseguirán nada menos que
quitar a Dios de su trono; con esto por delante ellos se concentrarán en
el nudo que es la Palestina.

Es esto que el rey David tiene en mente en el Salmo 2, y no nos


sorprende la reacción divina a la necedad de las naciones. "El que mora
en los cielos se reirá," tan inútil será el intento de los hombres a echar
de sí la autoridad suya. Dios estará sobre su trono cual soberano del
universo, sereno y desligado del tumulto de reyes terrenales cuyo
atrevimiento resultará en su propia ruina.

Aun ahora los hombres se enfilan en este rumbo. Es uno que resultará a
la larga en la desintegración de las naciones que se asociarán en la
destrucción de los rebeldes hijos de hombres. Dios abrirá paso para el
rey de su elección, a saber, el Hijo suyo quien en la mente divina ya
está sentado en su santo monte. ¡Qué de regocijo habrá en el día en
que Él sea visto como Rey de reyes!

Los preparativos para el Armagedón


Técnicamente el término Armagedón indica el área en que se reunirán
las tropas de las grandes alianzas para entrar en la batalla final de la
historia humana inmediatamente antes del milenio. Es una palabra
hebrea que quiere decir montañas del Meguido, y representa aquella
región en Palestina al norte de Jerusalén.

La batalla propiamente dicha se realizará en el valle de Josafat, una vez


que los ejércitos hayan comenzado su movimiento hacia Jerusalén al
sur. Es allí donde van a encontrar su destrucción a mano del Rey
Guerrero a la cabeza de su ejército celestial. Aun cuando son distintos el
sitio de los preparativos y el del encuentro definitivo, se ha llegado a
referirse corrientemente a todo esto como la batalla del Armagedón.
La única mención específica a Armagedón bajo este nombre se
encuentra en Apocalipsis 16.16 en el contexto de la sexta copa de ira.
Se describe allí que la gran ciudad será dividida en tres y las ciudades
de las naciones caerán ante los "relámpagos y voces y truenos, y un
gran temblor." Para el conflicto en sí y su fin tenemos que buscar el
19.11 al 21, que es el relato del jinete del caballo blanco y "la gran cena
de Dios."

¿Por qué esta batalla?


La cuestión por resolver es del todo importante: ¿Quién tendrá el
derecho de gobernar al mundo? La respuesta definitiva a esta pregunta
que ha perdurado por los siglos será decidida en una prueba de fuerza,
cuando los reyes energizados por Satanás se confrontan al Monarca
ungido de Dios nadie menos que su propio Hijo en la vecindad de
Jerusalén. El hombre desafiará a Dios con el propósito declarado de
echar de sí toda restricción divina y hacer las cosas como quiera. Estará
en juego el poderío mundial, la derrota del Todopoderoso, en este
momento crucial.

El Salmo 2 hace ver la arrogancia de los reyes de la tierra y de sus


súbditos: "Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus
cuerdas." Pero: "Mi hijo eres tú ... Te daré por herencia las naciones, y
como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara
de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás."

"Entraré en juicio"
Bajo la sexta copa de ira se quitará la barrera natural que separa Este y
Oeste, el gran río Éufrates, facilitando así el movimiento de las tropas
que vendrán del este ("los reyes del oriente," Apocalipsis 16.12) hacia el
punto de reunión ya mencionado.
Sin embargo, no debemos perder de vista una cuestión fundamental. Es
Dios quien está detrás de esta enorme movilización de los ejércitos. "Y
[el Dios Todopoderoso] los reunió en el lugar que en hebreo se llama
Armagedón," Apocalipsis 16.14,16. "Reuniré a todas las naciones, y las
haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a
causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad."

Satanás se sobreextenderá una vez más, y sin saberlo él promoverá el


propósito de Dios al coordinar esta concentración de las diversas
alianzas. "Si de mí os vengáis," prosigue Jehová por pluma de Joel,
"bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza."

Una ilustración en Jueces 4


Como en el caso de tantos otros eventos en la historia de la humanidad,
el Armagedón está prefigurado en un relato del Antiguo Testamento.
¿No lo podemos ver en miniatura en la derrota de Sísara y sus fuerzas a
mano de los israelitas bajo el comando de Débora y Barac en la
montaña de Meguido? El relato está en Jueces 4. "Todo el ejército de
Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno." En el 5.19,20
leemos: "Vinieron reyes y pelearon ... junto a las aguas de Meguido ...
Desde los cielos pelearon las estrellas ..."

El valle de Josafat que menciona Joel, donde Dios juzgará a las naciones
en esta batalla final, está en la región de Meguido. Y, Josafat quiere
decir Jehová juzga. Fue en ese valle que ese rey ganó la victoria sobre
Moab y Amón descrita en 2 Crónicas 20: "Luego que vino Judá a la torre
del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra
muertos, pues ninguno había escapado."

Pero quizás debemos aclarar esta mención de una "batalla final." No


estamos olvidándonos de la última y gran sublevación que habrá al
cierre de los mil años, cuando el diablo habrá sido suelto
momentáneamente de su encarcelamiento en el abismo. Pero no habrá
batalla; fuego caerá directamente del cielo para destruir los rebeldes;
Apocalipsis 20.7 al 9. Dice sencillamente: "De Dios descendió fuego del
cielo, y los consumió."

La batalla del Armagedón


La estrategia de los ejércitos será la de impedir que Jerusalén sobreviva.
Su propósito en el fondo será el de disputar el gobierno de Cristo,
mientras que el propósito de Dios será la destrucción de estos
contumaces. Indudablemente la batalla se librará en un área más
extenso que la montaña de Meguido y el valle de Josafat. Tengamos
presente que "todas las aves que vuelan en medio del cielo" dirán:
"Venid, y congregaos a la gran cena de Dios," Apocalipsis 19.17 al 21.

Repasemos los cuatro grupos de ejércitos que participarán—

 Las tropas del príncipe romano, o sea, de la confederación


latina: "Vi a la bestia, a los reyes de la tierra y sus ejércitos,
reunidos para guerrear," Apocalipsis 19.20.
 Los contingentes del norte bajo el asirio: "el rey del norte se
levantará contra él como una tempestad," Daniel 11.40.
 La hueste del oriente: "el agua de éste se secó, para que
estuviese preparado el camino a los reyes del oriente,"
Apocalipsis 16.12.
 y, figurativamente por lo menos, "todas las naciones de la
tierra" hostiles a los judíos: "En aquel día yo pondré a
Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los
que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las
naciones de la tierra se juntarán contra ella." "Yo reuniré a
todas las naciones para combatir contra Jerusalén."
Zacarías 12.2, 14.2
El otro ejército será el de los santos, el pueblo de Dios que Cristo traerá
consigo: "He aquí, un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba
Fiel y Verdadero ... y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo,
blanco y limpio, le seguían ...," Apocalipsis 19.11 al 14.

Las consecuencias del encuentro


Los ejércitos de las diversas alianzas sufrirán una derrota absoluta. Las
dos bestias, esos arzoenemigos de Dios, serán despachados vivos desde
el mismo campo de batalla al lago de fuego, Apocalipsis 19.20. Para
ellos no habrá resurrección ni necesidad de comparecer ante el gran
trono blanco; en vista de la inmensidad de su iniquidad y el carácter de
sus hechos, ellos serán los primeros moradores de aquel horrible lugar
que fue preparado en un principio para el diablo y sus ángeles.

Esta será también la suerte del asirio feroz, según lo contado en Isaías
30.27 al 33: " ... en batalla tumultuosa peleará contra ellos. Porque
Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y
ancho, cuya pira es de fuego ..." Parece que su ejército huirá hacia el
este por disposición de Dios, para morir en las circunstancias que
describe Joel: "Haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra
seca y desierta ... y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque
hizo grandes cosas."

¡El camino quedará despejado para que el Cristo triunfante, cuyo es el


derecho, el dominio y el poder, establezca su reino de paz y justicia!

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