¿Por qué es importante conocernos a nosotros mismos?
El autoconocimiento es clave para sentirnos en paz con nuestra propia realidad, para seguir
creciendo y creando buenas relaciones a nuestro alrededor. Conocernos a nosotros mismos nos
aleja de las frustraciones y el estado de decepción y hace más plenas nuestras vidas.
Aunque parece un concepto fácil, no lo es. Si preguntas a alguien si se conoce a sí mismo,
probablemente te dirá que sí; podría responder algo como “soy una persona activa y alegre” o
“me gustan cierto tipo de comidas”, pero el autoconocimiento va mucho más allá de almacenar
recuerdos y conceptos que nos caracterizan, se trata más bien de llegar a un estado de análisis
profundo y auto aceptación. Es la búsqueda de nuestra verdadera naturaleza, de nuestros deseos
y emociones, que muchas veces quedan escondidos bajo las expectativas de otras personas o
situaciones con las que vivimos.
¿Por qué puede ser difícil conocernos a nosotros mismos?
Como decíamos antes, llegar al autoconocimiento no es tan fácil como pensamos. Aunque
creemos conocernos, a veces hacemos cosas que están en contra de lo que sentimos y
escondemos deseos y emociones para tratar de adaptarnos a lo que nos rodea.
Muchas veces, hacemos las cosas en nuestro día a día por pura inercia, sin plantearnos por qué las
hacemos. Otras veces actuamos por impulso y esto hace mucho más difícil para nosotros poder
llegar a ese punto de autoconciencia, ya que no hacemos una reflexión profunda sobre nuestros
actos.
Además, enfrentarnos a una visión de nosotros mismos que no nos produce placer, puede ser
duro y tendemos a resistirnos a ello. A veces preferimos la calma que a corto plazo nos da el no
afrontar una realidad que no es acorde a nuestros ideales, antes que tomar los beneficios que a
largo plazo nos produciría este tipo de auto reflexión.
No es fácil enfrentarnos al temor que nos invade el saber que algunas facetas de nuestra vida no
se corresponden con lo que verdaderamente somos y podemos tender a acomodarnos en la
superficie. Esto no es extraño en una sociedad que premia las apariencias y el éxito inmediato más
que la introspección y la estabilidad personal, lo cual, suele tener consecuencias negativas, ya que
hace que incluso aquellos que más éxito parecen tener, en ocasiones no se sientan realmente
felices.
Como podemos llegar al autoconocimiento
Llegar al autoconocimiento, como explicábamos, es una tarea que requiere esfuerzo, tiempo y una
gran motivación. Algunas prácticas que pueden llevarnos a este estado de autoconciencia son
trabajar la meditación, la aceptación y la toma de responsabilidad. Hace falta un ejercicio
consciente y sostenido para poder reflexionar sobre quiénes somos y quiénes queremos ser.
Escribir sobre nuestro pasado, sobre cómo nos sentimos y qué esperamos del futuro, puede ser
también una gran herramienta de autoconocimiento.
Existen algunas preguntas que podemos hacernos para guiarnos más fácilmente hacia el camino
del autoconocimiento, como, por ejemplo:
Cómo me siento con respecto a mi pasado
Cómo me siento en el presente
Cuáles son las cualidades que más me gustan de mí
Cómo me siento junto a las personas que tengo alrededor
Cómo suelo reaccionar ante el estrés
Cuáles son las cosas que más me decepcionan
En qué cosas siento que debería mejorar
Cuáles son las cosas que realmente me gustan y me motivan
Qué es lo que espero en el futuro
Cómo me gustaría que fuera mi vida
Qué podría hacer o cambiar para que mi vida actual se asemejara, de forma realista, a aquello que
me gustaría vivir.
Estas y otras preguntas pueden ser claves como guías en la reflexión sobre nosotros mismos, para
poder avanzar y olvidar nuestras limitaciones contextuales. Ya sea por escrito o a través de nuestra
propia habla interna, contestar a estas preguntas nos hará acercarnos un poco más al
autoconocimiento.
Cuando alguien se ha enfrentado a sus temores y ha llegado al estado total de autoconocimiento,
suele identificarse como una persona más segura, capaz de crear cambios positivos en su vida, con
menor tendencia a la frustración y sentimientos asociados como la envidia o la ansiedad, así como
con mayor responsabilidad en sus acciones y mayor empatía por los demás. Citando a Sócrates, el
filósofo ateniense: “conócete a ti mismo”. Quizás ese es el verdadero camino hacia la plenitud.
“El yo Biopsicosocial” en: Desarrollo Humano. Recuperado de Desarrollo Humano: dh-
[Link].
“El Ser Biopsicosocial” en: Psicología 1. Recuperado de Psicología 1:
[Link].
Qué son las cualidades de una persona
Según el Diccionario de psicología Larousse se puede definir la cualidad como aquella propiedad
que caracteriza un sujeto u objeto. A veces, indica la forma de ser de un contenido vivencial difícil
de definir, como cuando se habla de la cualidad de un sonido o un sentimiento.
Sin embargo, en el presente artículo, nos vamos a centrar en las cualidades como aquellas
características que tienen el objetivo de distinguir y definir a las personas. Las cualidades de una
persona pueden ser o bien naturales desde el nacimiento de la misma o bien adquiridas a lo largo
de la vida. Aunque existan cualidades negativas, tendemos a describir a las personas con aquellas
cualidades positivas que las caracterizan.
A su vez, también hay que saber que las cualidades pueden ser, o bien objetivas, es decir, que no
pueden ponerse en duda ya que obedecen a una realidad concreta, o bien subjetivas, las cuales
dependen del punto de vista del observador.
¿Es lo mismo cualidades y habilidades?
Pese a que muchas veces se tiende a confundir ambos conceptos, cada uno de ellos posee
características propias que lo diferencia del otro. Por lo que respecta a las cualidades, estas tienen
la particularidad de que la característica que posee el individuo tiende a diferenciarlo de los
demás. Sin embargo, el poseer una habilidad, se refiere a tener de una destreza o capacidad que le
permita realizar una determinada acción.
Las habilidades de una persona pueden clasificarse según dos tipos básicos, aquellas que nos
permitan desarrollarnos en el ámbito cognitivo y las que nos permitan desarrollarnos en el ámbito
profesional:
En cuanto a las habilidades cognitivas encontramos:
Habilidad intelectual
Habilidad para aprender
Habilidad psicoanalítica
Aquí encontrarás más información sobre las habilidades cognitivas.
Mientras que las habilidades en el ámbito profesional son la siguientes:
Habilidad digital y de información
Habilidades gerenciales
Habilidades en el ámbito social o habilidades sociales
Las habilidades y la Organización Mundial de la Salud
Según la OMS, existe una lista de 10 habilidades las cuales todas las personas tendrían que
desarrollar a lo largo de su vida:
Autoconocimiento
Empatía
Comunicación asertiva
Relaciones interpersonales
Toma de decisiones
Solución de problemas y conflictos
Pensamiento creativo
Pensamiento crítico
Manejo de emociones
Manejo de tensiones y estrés
Cuáles son las cualidades de una persona: 35 ejemplos
Además de las 10 cualidades que nombra la OMS, las personas pueden presentar muchas otras
características. En la siguiente lista nombramos y definimos 35 de cualidades las cuales podemos
encontrar presentes en las personas y que hacen que cada una de ella sea única:
Aprendizaje: facilidad de aprender en cualquier contexto de la vida cotidiana.
Autonomía: capacidad que tiene una persona de decidir de manera propia e independiente.
Permite a la persona no ser influida y coaccionada por terceros.
Bondad: propensión de una persona a ser buena y, por ende, a realizar buenos actos.
Normalmente estos tienden a hacer el bien.
Compasión: son personas capaces de comprender y ser bondadosas con el resto llegando a
compartir su dolor. También se puede dirigir a uno mismo, entones recibe el nombre de
autocompasión.
Compromiso: persona que acomete sus objetivos con entusiasmo y esfuerzo.
Elocuencia: capacidad que tienen algunas personas para expresarse correctamente de manera
verbal independientemente del escenario que se les plantee. No se dejan obstaculizar por
defectos físicos o psicológicos.
Flexibilidad mental: pueden adaptarse con rapidez a las nuevas situaciones que se les presentan.
Fortaleza: crucial para enfrentar todos aquellos obstáculos que se le puedan poner por delante. Se
refiere tanto a la fortaleza emocional y mental, como a la física.
Generosidad: tiene la capacidad de compartir aquello que posee con quien menos tiene sin pensar
en el propio bienestar. Con este test podrás conocer tu nivel de altruismo y generosidad.
Honestidad: caracterizadas por no tener miedo a decir la verdad, son sinceras tanto con ellas
mismas como con los demás. Tienden a generar confianza.
Humildad: se aceptan las fortalezas y capacidades propias, pero sin hacer un alarde de ellas.
Lealtad: bien hacia otras personas o bien hacia una causa concreta, las personas leales tienen un
elevado nivel de compromiso y de sacrificio hacia ella.
Liderazgo: el liderazgo es capacidad de guiar a los demás para conseguir una meta en común.
Necesaria en aquellas personas que deseen ser líderes.
Madurez mental: cualidad de una persona que indica su capacidad de actuar de manera adecuada
y correcta ante distintas situaciones sin que, además, afecten de manera negativa a aquellas
personas que le rodean.
Optimismo: capacidad de ver, tanto a otras personas, como las situaciones de una manera
positiva. Tienden a poder sobreponerse a las situaciones de fracaso, obteniendo de ellas un
aprendizaje para el futuro.
Oratoria: cualidad de una persona para hablar de manera correcta frente a un grupo de oyentes.
Estas personas también tienden a tener una gran elocuencia.
Paciencia: cualidad de una persona capaz de esperar a alguien o algo. Va muy ligada a la fortaleza
interior para reprimir las necesidades inmediatas. Descubre aquí Cómo tener más paciencia.
Perfeccionismo: esta no siempre suele ligarse a una capacidad positiva, pues ser una persona muy
perfeccionista puede retrasar e incluso impedir la entrega de trabajos y proyectos. Sin embargo,
en su justa medida, permite a una persona buscar la mejora tanto personal como laboral.
Persistencia: se refiere a la constancia en las acciones para poder lograr llegar al objetivo
propuesto. Las personas con esta cualidad no se dejan vencer por las adversidades que se les
pueden llegar a plantear.
Prudencia: la persona poseedora de esta cualidad tiene la capacidad de analizar todas las
posibilidades existentes frente a una situación y actuar de la manera más favorable.
Realista: tener una adecuada noción del entorno, permite a la persona que la posee, no separarse
de las condiciones del presente.
Resiliencia: tiene la capacidad de superar circunstancias traumáticas y de emplear esos sucesos
como enseñanzas que le ayuden a seguir hacia el futuro. En el siguiente artículo encontrarás Cómo
se desarrolla la resiliencia.
Respeto: aquella persona con esta cualidad, reconoce que sus diferencias con el resto de personas
no son ni mejores ni peores. Esta se trata de una cualidad esencial apara la vida social de un
individuo.
Responsabilidad: se asumen los compromisos teniendo en cuenta las propias capacidades de uno
mismo, así como aceptando las posibles consecuencias que las acciones a realizar puedan generar.
Sensibilidad: permite a las personas mostrar sus emociones ante estímulos externos.
Serenidad: refleja la calma interior de las personas frente a situaciones de estrés o urgencia. Esta
cualidad esta muy vinculada al control propio.
Tenacidad: persona la cual posee un gran empeño para lograr aquellas cosas que se propone.
Tolerancia: esta cualidad permite a las personas aceptar las diferencias de otras personas
viéndolas como algo normal.
Valentía: se refiere al vigor que posee una persona a la hora de ejecutar una acción. Las personas
con esta cualidad logran vencer sus temores y actúan con decisión y firmeza.
Versatilidad: persona con la capacidad de desempeñar diversas acciones, roles o tareas sin la
necesidad de limitarse a uno solo. Esta cualidad es muy buscada en el ámbito laboral.
Aceptación: tanto de la realidad como de uno mismo. Es importante diferenciar la aceptación de la
resignación. La aceptación consiste en dejar de luchar contra aquello que no depende de nosotros
cambiar, pero sí trabajar para mejorar aquello que está en nuestras manos.
Gratitud: consiste en valorar y agradecer todo aquello que tenemos.
Sentido del humor: la capacidad de sacar el lado divertido y contagiar alegría a los demás.
Dignidad: respetar los propios derechos por el simple hecho de ser persona. Conecta con tu
dignidad y aumenta tu amor propio.
Entusiasmo: actitud positiva caracterizada por la motivación y la alegría.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un
diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu
caso en particular.
Cesar, D. Cualidades y recursos para la toma de decisiones. Universidad Fermín Toro. Venezuela
Pérez Porto, J. y Gardey, A. (2009). [Link]: Definición de cualidades
([Link]
Los defectos son las actitudes o comportamientos que resultan desagradables,
incómodos, y que de una u otra manera afectan a quienes nos rodean e incluso a
nosotros mismos.
Por tanto, los defectos componen un conjunto de características indeseables que se
deben evitar y corregir a fin de consolidar mejores relaciones sociales y ser mejores
personas. Así se reducen las injusticias, se suman amistades, se puede llegar a diversos
acuerdos y vivir en armonía con quienes nos rodean.
1. Mal humor
Hay personas que se caracterizan por estar constantemente de mal humor por diversas razones,
bien sean familiares, laborales, personales, entre muchas otras. Sin embargo, a nadie le gusta
estar con este tipo de personas porque no tienen sentido del humor y porque su pesado estado de
ánimo se contagia en los demás.
2. Mentira
Decir mentiras es uno de los defectos más comunes, incluso, pueden generar grandes conflictos a
futuro dependiendo de su grado de falsedad. Las mentiras pueden estar dirigidas tanto a otras
personas como hacia nosotros mismos. Por ejemplo, mentir acerca de nuestros miedos o temores
por vergüenza a vernos débiles ante los demás.
3. Pereza
Flojera
La pereza o desgano es un defecto que repercute en las responsabilidades de las personas. La
pereza es una falta de energía y tedio que conlleva a la poca de voluntad para realizar cualquier
actividad. Por ejemplo, tener pereza de limpiar y ordenar nuestra habitación.
4. Torpeza
Este defecto se refiere a la falta de habilidad o destreza que una persona tiene para realizar una
actividad de la vida diaria. La torpeza resulta un impedimento y una limitante que puede generar
frustración, ya que no se logra hacer algo de manera delicada, correcta o acertada.
Por ejemplo, cuando una persona es incapaz de realizar una actividad grupal porque siempre
olvida algún material en casa.
5. Cobardía
Se refiere a la falta de valor y atrevimiento para expresarse o actuar ante cualquier situación que
afecte nuestro bienestar o el de quienes nos rodean. Por ejemplo, ser incapaz de reclamarle a un
compañero de clase su trato despectivo hacia otro amigo, sin razón o motivo aparente.
6. Desprolijidad
La persona desprolija se caracteriza por ser poco cuidadoso tanto con su aspecto como con
aquello que hace. Por ello, la persona desprolija se caracteriza por ser desordenada, incumplida, y
por hacer las cosas con poco esmero y dedicación. Por ejemplo, entregar un trabajo de clase
impreso en hojas sucias y rotas.
7. Irresponsabilidad
No cumplir con los deberes o no ser capaz de asumir los acuerdos o tratos establecidos con
anterioridad es un ejemplo de irresponsabilidad. Esto conlleva a la pérdida de confianza por parte
de todos aquellos a quienes se les ha incumplido un trabajo o compromiso.
8. Deshonestidad
Las personas deshonestas son aquellas que mienten o engañan a los demás a fin de obtener un
beneficio propio y sin medir las consecuencias de sus actos. La persona deshonesta carece de
credibilidad. Por ejemplo, ganar algún tipo de competición haciendo trampa.
9. Pesimismo
Se trata de aquellos pensamientos negativos que suelen poner fin a las ilusiones para pensar en lo
peor. La persona pesimista siempre destaca los aspectos más negativos o desfavorables de una
situación, incluso, puede acabar con la felicidad o alegría de otros. Esta actitud también afecta
nuestra manera de actuar. Por ello, es más aconsejable ser optimistas.
Por ejemplo, una persona es pesimista cuando antes de ir a una entrevista de trabajo ya está
pensando en que no va a conseguir el puesto vacante.
10. Apatía
La apatía es el desinterés o falta de motivación para realizar las cosas o participar de alguna
activad. Este defecto también se relaciona con la falta de vitalidad. Las personas apáticas se
caracterizan por no aportar opiniones o paralizarse ante cualquier situación.
Por ejemplo, compartir en una actividad grupal con alguien apático resulta muy incómodo porque
se sabe que no va a participar de manera integral.
11. Antipatía
La antipatía se caracteriza porque las personas no se muestran simpáticas o cálidas. Por el
contrario, más bien son distantes y poco amistosas. Por ejemplo, hacerle una pregunta a un
compañero de clase y que este no te responda aun sabiendo la respuesta correcta.
12. Tacañería
Las personas tacañas son aquellas que evitan gastar dinero, tanto como les sea posible. Esta
actitud es bastante incómoda, en especial si se trata de compartir con amigos, familiares o vivir en
pareja. Ciertamente, es positivo mantener un margen de ahorro, pero también es negativo no
querer pagar casi nada.
Por ejemplo, salir en grupo de paseo y al momento efectuar el pago, negarse a dar el dinero por la
cantidad acordada o correspondiente.
13. Egoísmo
Las personas egoístas se caracterizan por querer, únicamente, su propio beneficio y siempre más
de lo que ya tienen. Por lo general, los egoístas no acostumbran a compartir sus pertenencias o
conocimientos con otros, y cuando no logran su objetivo, pueden llegar a ser rencorosos.
Por ejemplo, cuando dos amigos de clase estudiaron juntos, pero uno logró mayor nota que el
otro. El que obtuvo la menor nota se siente molesto consigo mismo y con su amigo porque lo
superó.
14. Mezquindad
Es un defecto similar al egoísmo. En este caso, la persona mezquina no acostumbra a practicar la
generosidad ni compartir sus bienes con aquellos que necesitan de algún tipo de ayuda o apoyo.
Por ejemplo, el hombre que goza de tener una gran fortuna, pero que es incapaz de prestar su
ayuda a ningún necesitado.
15. Orgullo
Se trata de un defecto que puede resultar positivo o negativo según la circunstancia. La persona
orgullosa no reconoce sus errores, tampoco le agrada la idea de pedir disculpas y esto dificulta sus
relaciones con los demás, ya que puede herir sentimientos o resultar ofensivo por su actitud.
Por ejemplo, negar que se tomó una mala elección desde un inicio, solo por no querer reconocer
el error de nuestros actos.
16. Necedad
Es un defecto que se caracteriza por la ignorancia de las personas al no tomar en cuenta los
consejos que se les ofrecen a fin de que actúen de mejor manera ante una situación en particular.
La persona necia suele insistir en realizar alguna tarea o actividad sin medir las consecuencias, por
lo que muchas veces las cosas pueden salir mal. Por ejemplo, cuando una madre le dice a su hijo
que no corra porque se puede caer, sin embargo, el niño sigue corriendo, se cae y se lastima.
17. Dependencia emocional
La dependencia emocional se relaciona con la baja autoestima y la incapacidad de poder realizar
una diversidad de actividades sin el apoyo de otra persona, por lo general, un ser querido.
Asimismo, las personas que son dependientes emocionalmente, tampoco son capaces de dar por
terminado relaciones tóxicas, más allá de que su felicidad o vida esté en riesgo.
18. Fanatismo
El fanatismo conlleva a actuar de manera irracional y sin medir las consecuencias de lo que se
hace. Asimismo, la persona fanática solo toma en cuenta su opinión, ya que considera que son los
demás quienes están errados. Por ejemplo, los fanáticos de un deporte, como el fútbol, son
aquellos que solo consideran como acertadas sus opiniones y comentarios.
19. Indiferencia
La indiferencia es un defecto que hace que las personas sean indolentes ante la situación que
experimentan otros. Es decir, no expresan ningún tipo de sentimiento ante el dolor de los demás o
cualquier otra situación que afecte a un grupo en particular.
Por ejemplo, una persona puede ser indolente a la necesidad de otro que está pidiendo algún tipo
de ayuda económica para cubrir un gasto médico.
20. Frialdad
Se trata de un defecto que se relaciona con la indiferencia, ya que la persona que se caracteriza
por ser frívola tampoco suele conmoverse ante la mala situación o necesidad que experimenta
otro. Por ejemplo, actuar de manera distante ante el luto de un ser querido.
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Uysal, Muzaffer (1994). Testing the push and pull factors. Annals of Tourism Research, 21(4): pp.
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El autoconcepto es la imagen que hemos creado sobre nosotros mismos. No una
imagen solamente visual, desde luego; se trata más bien del conjunto de ideas que
creemos que nos definen, a nivel consciente e inconsciente. Esto incluye una cantidad
prácticamente infinita de conceptos que podrían estar incluidos en esta "imagen" sobre
nosotros mismos, ya que cada idea puede albergar en su interior muchas otras, creando
sistemas de categorías que están unos dentro de otros.
Así pues, podría ser un componente de nuestro autoconcepto nuestra idea de lo que es
la timidez, pero también una idea aproximada sobre nuestra inteligencia. Hay multitud
de elementos que pueden ser parte constitutiva de esta imagen de uno mismo, y el
autoconcepto sirve para englobarlas bajo una etiqueta.
De esta manera, si damos por supesto que la mente de una persona está compuesta por
una red de conceptos que se solapan parcialmente entre sí (por ejemplo, "rosal" se solapa
un poco con "planta" y con "rojo", si nos imaginamos las flores de ese color), el
autoconcepto es el punto en el que diferentes ideas y creencias se solapan en un mismo
punto haciendo que de esta combinación surja el concepto del "Yo", algo que está
presente en los animales con capacidad de crear e interpretar conceptos abstractos.
En definitiva, el autoconcepto es el conjunto de características (estéticas, físicas,
afectivas, etc.) que sirven para definir la imagen del "Yo".
Algunas claves para entender qué es el autoconcepto
Estas son algunas explicaciones para matizar el significado del término autoconcepto;
algunas de sus características principales.
1. Es relativamente estable
Tiene sentido hablar de la existencia del autoconcepto justamente porque es posible
encontrar unas pautas y unas características definitorias de cada persona que
tienden a estar siempre ahí. Si el autoconcepto variara totalmente a cada segundo, este
no existiría.
Es por eso que muchos psicólogos dedican parte de sus esfuerzos a descubrir aquello
que define el autoconcepto de las personas. Esto puede servir para tratar problemas en
la psicología clínica, pero también, por ejemplo, para establecer perfiles poblacionales o
de consumidores.
Por otro lado, el autoconcepto puede evolucionar a lo largo del tiempo, pero no de manera
abrupta, y siempre siguiendo tendencias más bien escalonadas y suaves. También puede
cambiar mediante la psicoterapia, en la que herramientas como la reestructuración
cognitiva ayudan a modificar creencias sobre uno mismo.
2. El autoconcepto puede cambiar
Aunque tienda a mantenerse relativamente igual en el tiempo, el autoconcepto no es ni
mucho menos algo estático. Está variando constantemente, al igual que varían
constantemente nuestras experiencias y el curso de nuestros pensamientos. Sin
embargo, que el autoconcepto no se mantenga siempre igual no significa que en él quepa
cualquier idea sobre nosotros mismos.
Está claro que algo que considerábamos totalmente ajeno a nuestra manera de ser o de
comportarnos puede, pasado un tiempo, entrar a formar parte del conjunto de cosas que
consideramos que nos definen. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que, en un
primer momento esa idea o cualidad no formaba parte de nuestro autoconcepto, y que
sólo con el transcurso de los días ha podido quedar englobado en este.
Encontramos numerosos ejemplos de esta variabilidad del autoconcepto en los
adolescentes. La adolescencia es una etapa en las que cambian de manera abrupta las
maneras de entender la realidad, de sentir y de relacionarnos con los demás. Y estas
"sacudidas" ocurren, por supuesto, también en la manera en la que estos jóvenes se ven
a sí mismos. Es muy normal comprobar cómo los adolescentes reniegan totalmente
de una estética y un sistema de valores que, poco después, quedarán integrados en
su autoconcepto.
3. El autoconcepto tiene límites difusos
El autoconcepto es un constructo teórico con el que trabajan los psicólogos, no algo
que pueda ser aislado en un laboratorio. Esto significa que, allí donde queda plasmado
el autoconcepto, también hay otros elementos: un tinte emocional y valorativo de uno
mismo, las influencias de ideas asociadas entre sí, la influencia de la cultura en la manera
de concebirse a uno mismo, etc.
Así pues, la diferencia ente el autoconcepto y la autoestima, o entre el autoconcepto y el
resto de conceptos (es decir, los que hacen referencia no a uno mismo, sino a los demás
o al resto del mundo) es fundamentalmente un límite establecido por los psicólogos y que
sirve para entender mejor el funcionamiento de los procesos mentales.
4. La distancia entre las ideas es relativa
Esto es algo que se deriva del punto anterior. Normalmente, las personas no
entendemos que todas aquellas ideas que quedan englobadas dentro de nuestro
autoconcepto nos definen por igual, del mismo modo en el que hay ciertos elementos
que quedan en el límite entre lo que nos define y lo que no. Es por eso que todo aquello
sobre lo que hablamos cuando hablamos de autoconcepto es relativo. Siempre valoramos
en qué medida estamos definidos por algo comparándolo con otro elemento.
Por ejemplo, podemos no ser unos grandes fans de una marca de ropa deportiva, pero
cuando pensamos en otro tipo de vestimentas que percibimos totalmente ajenas a
nosotros (por poner un caso, un traje folclórico de unas islas remotas), consideramos que
esa marca está bastante cerca del conjunto de ideas que pueblan nuestro autoconcepto.
5. Hay una diferencia entre autoconcepto y autoestima
Aunque ambas ideas se parezcan, el autoconcepto no es lo mismo que la autoestima.
El primero sirve sólo para describirnos a nosotros mismos, mientras que la autoestima es
el concepto que hace referencia a nuestra manera de valorarnos. Es decir, que el
autoconcepto sirve para referirnos a la vertiente cognitiva de nuestra manera de vernos,
mientras que la autoestima tiene su razón de ser en el componente emocional y valorativo
desde el que nos juzgamos. Ambos constructos teóricos, sin embargo, hacen referencia a
algo subjetivo y privado.
Muchas veces, además, se utiliza el término "autoconcepto" ya dando por sentado que en
él quedan incluidos tanto el autoconcepto como la autoestima. Sin embargo, para salir de
dudas, es recomendable utilizar por separado estos términos.
6. Está relacionado con la autoconsciencia
Existe un autoconcepto porque somos conscientes de que existimos como entidad
diferenciada del resto. Es por eso que, en el momento en el que empezamos a percibir
la presencia de cosas que nos son ajenas, ya está naciendo una forma de
autoconcepto, por muy rudimentario que sea. Es una dialéctica en el que un concepto
da pie a la existencia del otro.
7. Es sensible al ambiente
El término autoconcepto puede llevarnos al error de que este es un fenómeno mental que
aparece sin más en las personas, y cuya única relación con el entorno es de dentro hacia
fuera: afecta a cómo nos comportamos y actuamos modificando el entorno, pero no se ve
afectado desde fuera. Esto es un error.
El autoconcepto es un proceso dinámico, causado por una mezcla de interacciones entre
los genes y el ambiente. Por eso, no está aislado dentro de las personas, sino que
nuestras vivencias y nuestros hábitos lo hacen evolucionar. Este es el motivo por el que el
autoconcepto está muy vinculado a nuestra vida social, y es a través del lenguaje, un
fenómeno que surge de la colectividad, que somos capaces de llegar a una idea del "Yo".
¿Para qué sirve?
El autoconcepto nos permite realizar inferencias sobre todo aquello que tiene que
ver con nuestra manera de comportarnos y el modo en el que los demás se comportan
con respecto a nosotros. Si, por ejemplo, creemos que no se nos da bien el fútbol y
asumimos que nuestros compañeros valoran eso negativamente, tenderemos a creer que
en ese círculo social las posibilidades de tener un buen estatus se reducen, y quizás
optemos por conocer gente nueva.
Otra perspectiva basada en la conducta
El término autoconcepto nos puede hacer pensar que este es una pieza más del cerebro,
un elemento que nos hace emitir cierto tipo de comportamientos y no otros. Sin embargo,
hay un paradigma de la psicología que niega este tipo de definición del autoconcepto.
Para el conductismo, el autoconcepto no es un fenómeno interno de la menta humana,
sino un comportamiento, una manera de realizar ciertas acciones; más concretamente,
una manera de realizar valoraciones verbales acerca de cómo solemos comportarnos en
relación con lo que nos rodea.
Así pues, no hay que perder de vista que el autoconcepto siempre existe en relación al
mundo material en el que vivimos, y no de manera aislada en nuestro cuerpo.
Referencias bibliográficas:
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Triglia, A.; Regader, B.; García-Allen, J. (2016). Psicológicamente hablando.
Paidós. p. 222.
1.- es organizado: todo individuo adopta un sistema de categorías para reducir la complejidad
y multiplicidad de las experiencias sobre las que basa sus propias percepciones, dándoles un
significado y una organización.
2.- Es multifacético: incluye áreas tales como la escuela, la aceptación social, el atractivo físico
y las habilidades sociales y físicas.
3.- Es jerárquico: las distintas facetas que lo integran forman una jerarquía desde las
experiencias individuales en situaciones particulares, situadas en la base; hasta el
autoconcepto general situado en lo alto de la misma. Su variabilidad depende de la ubicación
en la jerarquía, de manera que las posiciones inferiores son más variables.
4.- Es experimental: se va construyendo y diferenciando a lo largo del ciclo vital del individuo.
A través de las distintas experiencias de interacción con el mundo el niño va construyendo
conceptos acerca de sí mismo, que al comienzo son globales, pero se va diferenciando cada
vez más, hasta llegar a un autoconcepto multifacético y estructurado.
5.- Es valorativo: las valoraciones pueden realizarse comparándose con patrones absolutos,
tales como el “ideal” al que me gustaría llegar o con patrones relativos tales como
observaciones o valoraciones percibidas de los otros significativos. La dimensión evaluativa
varía en importancia y significación según los individuos y las distintas situaciones.
6.- Es diferenciable: de otros constructos con los cuales está relacionado íntimamente (ej.:
habilidades académicas, autocontrol, habilidades sociales, etc.)
7.- Es estable y maleable a la vez: otra de las características es su capacidad de permanecer estable
y cambiante al mismo tiempo; es estable en sus aspectos más nucleares y profundos, y a la vez
variable en sus aspectos más dependientes del contexto.