SADRAC, MESAC Y ABEDNEGO, PRÉDICA
Sadrac, Mesac y Abednego, un ejemplo
a seguir
Todos hemos escuchado la historia de Sadrac, Mesac y
Abednego, quienes fueron tres jóvenes que se atrevieron a
desafiar al rey Nabucodonosor, razón por la cual
fueron arrojados a un horno de fuego. Este testimonio de
estos tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abednego, ante la
situación difícil en la cual estaban nos enseñan algunas
lecciones que como cristianos debemos retomar y aplicar a
nuestra vida.
La historia de Sadrac, Mesac y Abednego, por ser tan
conocida en las sagradas escrituras es una historia que se
imparte tanto a los niños en la escuela dominical como también
a los adultos por medio de predicaciones y enseñanzas.
Sadrac, Mesac y Abednego eran muy jóvenes cuando
fueron llevados a Babilonia junto con Daniel. Todos ellos
junto con otros hebreos fueron llevados cautivos con el
propósito de servir a Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Los Babilonios también querían que los hebreos asimilaran y
adoptaran la cultura de ellos. Incluso los nombres de estos
muchachos fueron cambiados. Los nombres hebreos de
estos jóvenes eran Daniel, Hananías, Misael y Azarías.
NOMBRES DE HANANÍAS,
MISAEL Y AZARÍAS, CAMBIADOS
A SADRAC, MESAC Y
ABEDNEGO
• El nombre de Daniel significa, Dios es mi juez. Su nombre fue
cambiado a Beltsasar, que significa Bel es mi juez. Bel es el nombre
de uno de los dioses babilónicos.
• El nombre de Hananías significa, Dios es misericordioso. Su
nombre fue cambiado a Sadrac, que significa, Iluminado por el dios
sol.
• El nombre de Misael significa, ¿Quién es como Dios? Su nombre
fue cambiado a Mesac, que significa, ¿Quién es como Venus?
• El nombre de Azarías significa: “El SEÑOR es mi ayudador” Su
nombre fue cambiado a Abednego, que significa, El adorador de
Nego. Nego, o Nebo, era el dios babilónico de la sabiduría.
A estos jóvenes no solamente les cambiaron el nombre sino
que también quisieron cambiarle su alimentación, obligándolos
a que adoptaran la dieta de los babilonios; sin embargo, ellos
propusieron en su corazón no contaminarse comiendo
alimentos prohibidos por la ley de Dios.
Ni Sadrac, ni Mesac, ni Abednego, ni Daniel, dejaron al
Dios de sus padres; además, en todo asunto de sabiduría e
inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores
que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
Estos cuatro varones hebreos fueron puestos en posiciones de
autoridad en Babilonia tal como lo dice la escritura en Daniel
2:48-49:
"Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos
honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la
provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de
Babilonia. Y Daniel solicitó del rey, y obtuvo que pusiera sobre
los negocios de la provincia de Babilonia a Sadra, Mesac y
[Link]; y Daniel estaba en la corte del rey"
A pesar de que Sadrac, Mesac y Abednego estaban en
estas posiciones de influencia y autoridad, fueron puestos a
prueba y enfrentaron una situación en la cual su decisión
implicaba vida o muerte para ellos; sin embargo, a pesar de la
situación difícil, las amenazas y la ira del rey se pararon firmes
en sus convicciones y servicio a Dios.
Sadrac, Mesac y Abednego se negaron a obedecer el
decreto del rey Nabucodonosor mediante el cual debían
postrarse a una estatua o ídolo y tenían que enfrentar las
consecuencias de esta decisión ante el rey de Babilonia.
LOS CARGOS CONTRA SADRAC,
MESAC Y ABEDNEGO
Cuando Sadrac, Mesac y Abednego se negaron a
postrarse ante la estatua que Nabucodonosor había
levantado, tuvieron que enfrentarse a las consecuencias de su
decisión. Los cargos contra ellos eran tres:
No habían obedecido el drecreto del rey.
No empezaron a servir a los dioses del rey
Negarse a adorar la estatua de oro.
La pena por estos tres cargos contra Sadrac, Mesac y Abednego
era la muerte. Serían arrojados a un horno de fuego, tuvieron la
oportunidad de retractarse de su decisión, sin embargo, se
mantuvieron firmes en sus convicciones y su decisión no cambió.
Ellos expresaron lo siguiente:
"...No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que
no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que
has levantado" (Daniel 3:16-18)
En nuestra vida como cristianos podemos encontrarnos en situaciones
en las cuales habrá hornos de críticas, de intimidación, hornos de
tentación y prueba, pero estos hornos nos ayudan en nuestro proceso
como cristianos.
El horno y la plata se ponen en el horno y se purifican mediante un
proceso. De igual forma, los hornos a los cuales nos enfrentamos
como cristianos tiene el objetivo de quitar la escoria de nuestra vida y
probar nuestras convicciones como creyentes. Sadrac, Mesac y
Abednego mantuvieron su fe, sus convicciones, su fidelidad a
Dios, guardaron su testimonio como creyentes del único Dios
verdadero.
La pena por estos tres cargos contra Sadrac, Mesac y Abednego
era la muerte. Serían arrojados a un horno de fuego, tuvieron la
oportunidad de retractarse de su decisión, sin embargo, se
mantuvieron firmes en sus convicciones y su decisión no cambió.
Ellos expresaron lo siguiente:
"...No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que
no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que
has levantado" (Daniel 3:16-18)
En nuestra vida como cristianos podemos encontrarnos en situaciones
en las cuales habrá hornos de críticas, de intimidación, hornos de
tentación y prueba, pero estos hornos nos ayudan en nuestro proceso
como cristianos.
El horno y la plata se ponen en el horno y se purifican mediante un
proceso. De igual forma, los hornos a los cuales nos enfrentamos
como cristianos tiene el objetivo de quitar la escoria de nuestra vida y
probar nuestras convicciones como creyentes. Sadrac, Mesac y
Abednego mantuvieron su fe, sus convicciones, su fidelidad a
Dios, guardaron su testimonio como creyentes del único Dios
verdadero.
La pena por estos tres cargos contra Sadrac, Mesac y Abednego
era la muerte. Serían arrojados a un horno de fuego, tuvieron la
oportunidad de retractarse de su decisión, sin embargo, se
mantuvieron firmes en sus convicciones y su decisión no cambió.
Ellos expresaron lo siguiente:
"...No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que
no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que
has levantado" (Daniel 3:16-18)
En nuestra vida como cristianos podemos encontrarnos en situaciones
en las cuales habrá hornos de críticas, de intimidación, hornos de
tentación y prueba, pero estos hornos nos ayudan en nuestro proceso
como cristianos.
El horno y la plata se ponen en el horno y se purifican mediante un
proceso. De igual forma, los hornos a los cuales nos enfrentamos
como cristianos tiene el objetivo de quitar la escoria de nuestra vida y
probar nuestras convicciones como creyentes. Sadrac, Mesac y
Abednego mantuvieron su fe, sus convicciones, su fidelidad a
Dios, guardaron su testimonio como creyentes del único Dios
verdadero.
La pena por estos tres cargos contra Sadrac, Mesac y Abednego
era la muerte. Serían arrojados a un horno de fuego, tuvieron la
oportunidad de retractarse de su decisión, sin embargo, se
mantuvieron firmes en sus convicciones y su decisión no cambió.
Ellos expresaron lo siguiente:
"...No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He
aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que
no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que
has levantado" (Daniel 3:16-18)
En nuestra vida como cristianos podemos encontrarnos en situaciones
en las cuales habrá hornos de críticas, de intimidación, hornos de
tentación y prueba, pero estos hornos nos ayudan en nuestro proceso
como cristianos.
El horno y la plata se ponen en el horno y se purifican mediante un
proceso. De igual forma, los hornos a los cuales nos enfrentamos
como cristianos tiene el objetivo de quitar la escoria de nuestra vida y
probar nuestras convicciones como creyentes. Sadrac, Mesac y
Abednego mantuvieron su fe, sus convicciones, su fidelidad a
Dios, guardaron su testimonio como creyentes del único Dios
verdadero.
CONVICCIÓN INQUEBRANTABLE
Y CONFIANZA DE SADRAC,
MESAC Y ABEDNEGO
Sadrac, Mesac y Abednego confirmaron tres cosas:
1) La convicción inquebrantable que tenían del Dios en el cual
habían creído.
2) La confianza que tenían en el Dios que hace las cosas que
ha prometido hacer.
3) Una fe revelada en su confianza que tenían en el único Dios
verdadero, el cual tenía el poder de librarlos del horno de fuego
Por esta actitud de Sadrac, Mesac y Abednego ante uno de los
reyes más poderosos, el poder de Dios se reveló a los
incrédulos de aquella época. Nuestras convicciones, actitudes
y testimonio ante los incrédulos puede causar que muchos se
conviertan y crean en Dios; además, la fe de estos varones
demuestra que nuestro Dios puede ayudarnos y librarnos de
problemas y pruebas que enfrentamos como cristianos.
AUNQUE NO FUERAN LIBRADOS,
SADRAC, MESAC Y ABEDNEGO SE
MANTENDRÍAN FIRMES EN SUS
CONVICCIONES
Sadrac, Mesac y Abednego dijeron al rey que aunque Dios no
los librara del horno de fuego, aun con todo, ellas jamás se
inclinarían, ni adorarían la estatua ni servirían a sus dioses. Es
decir, que el servicio a Dios y sus convicciones no dependía de
que Dios los librara, sino de una fe genuina y fidelidad al Dios
verdadero.
Jesucristo dijo:" No temas a los que matan el cuerpo pero no
pueden matar el alma. Más bien, temed a aquel que puede
destruir el alma y el cuerpo en el infierno ”( Mateo 10:28). La
historia nos relata como muchos creyentes a través de los años
han sufrido martirio por causa del Señor, pero también
demostraron una fe inquebrantable y fidelidad a Dios.
Hay momentos que le ponemos condiciones a Dios. Pensamos si Dios
me hace el milagro, me da un nuevo empleo, entre otras cosas,
entonces le serviré mejor; pero Sadrac, Mesac y Abednego le servían a
Dios sin importar que Dios respondiera positivamente su clamor.
Los diez leprosos obedecieron a la voz de Jesús cuando les dijo que
fueran donde el sacerdote. Ellos no le dijeron que primero los sanara
de la lepra. Muchas veces queremos primero el milagro y luego servir
a Dios, pero recuerde que en el camino, Dios le hizo el milagro a los
diez leprosos. Nosotros debemos tener un servicio y fidelidad
incondicional para con nuestro Dios.
LA PROTECCIÓN DE DIOS PARA
SADRAC, MESAC Y ABEDNEGO
Nabucodonosor se sorprendió de que estando dentro del
horno, Sadrac, Mesac y Abednego, no se quemaran, no fueran
consumidos por el fuego. Este asombro fue mayor al ver a
cuatro varones caminando dentro del horno de fuego.
En medio del horno de fuego, en la persecución ardiente, en
momentos de pruebas, tiempos difíciles, podemos caminar por
fe (2 Corintios 5:7), pues Jesucristo está con nosotros (Mateo
28:20), nos va a sostener en esos momentos difíciles (Salmo
55:22; Salmo 147:6), nos va a librar y salvar; pero sobre todas
las cosas, tengamos en mente que el siempre está con
nosotros, nunca nos dejará solos y estamos bajo la protección
y la misericordia de Dios.
SADRAC, MESAC Y ABEDNEGO
FUERON LIBRES EN EL HORNO
DE FUEGO
Es interesante notar que el fuego del horno debió quemar las
ataduras de Sadrac, Mesac y Abednego porque en Daniel 3:23
dice que "...Sadrac, Mesac y Abednego cayeron atados dentro
del horno de fuego ardiente", pero en el versículo 25, el rey
Nabucodonosor dice que el miró "...cuatro varones SUELTOS,
que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el
aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses"
Lo anterior nos recuerda Isaías 43:2 "Cuando pases por las
aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá
en ti". El fuego quemó las cosas que tenían atados a Sadrac,
Mesac y Abednego. Dios utilizó el fuego para liberarlos.
Muchas veces el horno de fuego nos ayudará a liberarnos de
esas cosa que nos tienen atados y nos impiden servir a Dios
con más libertad. Somos más libres en medio del fuego, el
fuego nos purifica y nos libera para servir mejor a nuestro Dios
y, además, prueba nuestras convicciones y fidelidad.
Somos llevados al horno de fuego, pero no para destrucción
sino para crece en el Señor y ver las maravillas de Dios en
medio de las pruebas y dificultades.
SADRAC, MESAC Y ABEDNEGO
PROMOVIDOS POR
NABUCODONOSOR
Estos tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abednego, no sabían lo
que Dios haría con ellos en el horno de fuego; sin embargo,
ellos se mantuvieron firmes en sus convicciones. Como
resultado de esto, Sadrac, Mesac y Abednego fueron
engrandecidos por Nabucodonosor en Babilonia.
Esto es el resultado de la fidelidad a nuestro Dios; además,
Nabucodonosor llegó a expresar "bendito sea el Dios de ellos,
de Sadrac, Mesac y Abednego...". Todo un pueblo pudo
conocer lo grande del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y
todo porque ellos decidieron servir, adorar y ser fieles a Dios.
La historia de Sadrac, Mesac y Abednego es un ejemplo a
seguir, sobre todo en tiempos difíciles, debemos aprender a
servir a Dios sin importar la presión del mundo para que
claudiquemos, y tener en nuestra mente que Dios está con
nosotros y que jamás nos dejará solos.