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Rebelión Iquichana (1825-1828)

La Guerra de Iquicha (1825-1828) fue una rebelión indígena y campesina en la Intendencia de Huamanga (actual Ayacucho, Perú) contra el recién formado gobierno republicano. Los indígenas de Iquicha, liderados por Antonio Huachaca, se alzaron en armas debido a que la república amenazaba sus derechos y tierras comunales, y por el fuerte impuesto que debían pagar por haber apoyado a los realistas. La rebelión también contó con el apoyo de ex

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Rebelión Iquichana (1825-1828)

La Guerra de Iquicha (1825-1828) fue una rebelión indígena y campesina en la Intendencia de Huamanga (actual Ayacucho, Perú) contra el recién formado gobierno republicano. Los indígenas de Iquicha, liderados por Antonio Huachaca, se alzaron en armas debido a que la república amenazaba sus derechos y tierras comunales, y por el fuerte impuesto que debían pagar por haber apoyado a los realistas. La rebelión también contó con el apoyo de ex

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Guerra de Iquicha (1825-1828)

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Guerra de Iquicha
Parte de Independencia de Perú
[Link]
Mapa de la Intendencia de Huamanga.
Fecha Marzo de 1825-junio de 1828
Lugar Intendencia de Huamanga
Resultado Victoria republicana
Combatientes
Flag of Peru (1825-1950).svg República Peruana Flag of Spain (1785-1873 and 1875-
1931).svg Indígenas realistas de Iquicha
Comandantes
Andrés de Santa Cruz
Juan Pardo de Zela y Vidal
Francisco de Paula Otero
Domingo Tristán y Moscoso Antonio Huachaca
Nicolás Soregui (P.D.G.)
Prudencio Huachaca †
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[mostrar]
Independencia del Perú
1811-1824
[mostrar]
Guerra de Iquicha
1825-1828
La Guerra de Iquicha fue una rebelión indígena y campesina que estalló entre 1825 y
1828, enfrentando al ejército de la naciente República del Perú y fuerzas
insurgentes realistas de Huanta, denominados iquichanos.12

Índice
1 Antecedentes
1.1 Huanta
1.2 Cabecillas
1.3 Tendencias monárquicas y republicanas
1.4 Causas de la rebelión
2 Ejército rebelde
2.1 Organización
2.2 Fuerzas
3 Conflicto
3.1 Revueltas iniciales
3.2 Combate de Huanta
3.3 Combate de Ayacucho
3.4 Pacificación
4 Consecuencias
5 Notas
6 Referencias
7 Bibliografía
7.1 Libros
7.2 Revistas
8 Véase también
Antecedentes
Huanta
Huanta era un partido con un sector español de antiguo raigambre y una numerosa
población indígena.3 Su población estaba «más polarizada que mestizada».4 El «odio
de los indios hacia los blancos era igual al desprecio de éstos por aquéllos»,5
aunque había una suerte de status quo entre ambos sectores.6 Por el contrario,
Huamanga contaba con una población blanca y mestiza mucho más numerosa.7 Según un
empadronamiento de 1802, Huanta tenía 11.129 blancos y mestizos y 30.308 indios, en
cambio, Huamanga 23.466 y 21.531 respectivamente; los dos partidos más poblados de
la intendencia de Huamanga y con mayor porcentaje de españoles.8

Eran las relaciones entre la «comunidad punta de lanza de la rebelión», en este


caso San Pedro de Iquicha, y sus vecinas lo que indica cuánto se involucró cada
pueblo en la guerra.9 Todas estaban unidas en alguna medida por lazos de
parentesco, cultura, ritualidad, economía, etc.10 Cada comunidad indígena estaba
dirigida por sus curacas, jefes o señores de lo que eran «grupos étnicos» más que
«reinos» o «naciones». La lealtad del curaca a la monarquía legitimaba su estatus
privilegiado de «indio noble».11

El historiador Manuel Jesús Pozo indica «Los geógrafos, entre otros el comandante
Stiglich, en su Diccionario Geográfico,n 1 le asigna a Iquicha, cuatrocientos
veinte y dos habitantes. Nos parece que esta cifra, es reducida». Si se sumaban las
demás comunidades movilizadas «Los iquichanos, sino hubiesen contado, cuando menos
con diez o doce mil habitantes, dispuestos a combatir».12 El político ayacuchano
Carlos Mendívil habla de 15.000,13 coincidiendo con estimaciones del intendente
Tristán,14 el etnógrafo Abilio Vergara Figueroa15 y la escritora Alfonsina
Barrionueva.16 En cambio, el historiador francés Patrick Husson de 30.000 indígenas
en las comunidades rebeldes.7

Para Inca Garcilaso de la Vega, los iquichanos eran un aillu de los chancas,n 2 que
en palabras del folklorista Víctor Navarro del Águilan 3 eran «parte de una
confederación más grande de grupos» o un «grupo macroétnico» que atacó Cuzco en
1438 pero fue vencida.17

Cabecillas
Sin embargo, en esta rebelión la mayoría de los dirigentes eran comerciantes o
arrieros, ningún cacique.18 De hecho, su principal caudillo fue Antonio Huachaca,
arriero analfabeto y pobre pero popular entre su comunidad, conocedor de las rutas,
con contactos comerciales y relaciones de parentesco que le hicieron ganarse a los
pueblerinos y la gente pobre que vivía en la selva.19 Carismático, con años de
experiencia política en la defensa de los intereses de su gente, valiente, sano
físicamente, hábil militar y estratega.2021 Apareció primero en 1813 como un líder
popular,22 cuando los campesinos se negaron a obedecer al intendente de Huamanga
para hacer cumplir la Constitución de Cádiz, que abolía el tributo indígena y el
trabajo no asalariado en obras públicas (minka).2324

Durante su servicio en el ejército realista alcanzó el grado de general de


brigada.82526 Destacó durante al enfrentarse a los rebeldes de Cuzco como jefe de
guerrillas bajo las órdenes del hacendado y comandante de milicias Pedro José
Lazón.27 La principal acción fue la exitosa defensa de Huanta el 1 de octubre de
1814, cuando el coronel rioplatense Manuel Hurtado de Mendoza atacó la ciudad.28

Otro cabecilla fue el coronel Tadeo Chocce (Choque), indio letrado y con hacienda
en las punas.29 También hubo sacerdotes que cambiaron sus hábitos religiosos para
dirigir las guerrillas «con sable en mano y pistola de chispa al cinto».30

Tendencias monárquicas y republicanas


Durante la rebelión de Túpac Amaru II (1780-1783), los indios de Huanta
contribuyeron con hombres para sofocarla.31 El miedo a un «deslizamiento
etnicidiario» llevó a muchos no indígenas a negarse a apoyar la rebelión.32 Décadas
después, en la rebelión de Cuzco (1814-1815), la administración virreinal liberal y
la aristocracia de Huamanga se aliaron con unos rebeldes33 que se alzaron en nombre
de la Constitución española de 1812.34 Los huantinos movilizaron sus fuerzas para
detener a los rebeldes en su avance sobre Huamanga.3526 Su importancia estratégica
radicaba en que ambas urbes eran claves para las comunicaciones entre Cuzco y
Lima.36
A la larga, Huanta se volvió el foco realista y Huamanga el patriota, marcando la
historia de la región durante esa época como un epicentro de grandes batallas,3738
lo que llevó a los patriotas huantinos a huir a Huamanga y los realistas
huamanguinos a Huanta.36 La villa recibió el lema «la fiel e invencible ciudad de
Huanta» para su blasón el 22 de febrero de 1821.39 También hubo un fuerte apoyo
indígena a la causa realista en otras regiones como Puno, Arequipa, Oruro y
Cuzco.11

Entre 1821 y 1824, la intendencia de Huamanga se convirtió en un bastión del


ejército monárquico pero donde surgieron feroces guerrillas patriotas de morochucos
de Cangallo.2839 Su resistencia a los realistas era natural, pues las necesidades
del ejército recaían sobre sus ganados, arruinándolos económicamente.40 Durante el
período 1820-1824, los Andes peruanos fue el principal campo de batalla entre
patriotas y realistas que devastaron el territorio, especialmente en la
intendencia.41242 Después de una década de conflictos, Huamanga acabó arruinada.43
44

El 15 de febrero de 1825, por decreto de Bolívar, la ciudad de Huamanga pasó a


llamarse Ayacucho en honor a la victoria final sobre los realistas; lo mismo
sucedió con la provincia y el departamento homónimos. Orden cuyo cumplimiento quedó
a cargo del ministro José Faustino Sánchez Carrión.n 4

Causas de la rebelión
En cambio, los campesinos de Huanta eran cultivadores de coca principalmente y la
situación poco los afecto.4045 Además, algunas fuentes indican que nunca pagaron
tributo15 y por ello fueron «decididos partidarios de la Corona de España».13

La mayoría no era muy favorable a las ideas liberales, en parte porque no había
grandes propietarios agrícolas deseosos de reformas (los grandes terrenos
particulares solo se multiplicaron en la región entre finales del siglo XIX e
inicios del XX).4640 Después de la independencia, los indios de Huanta debieron
soportar el castigo por apoyar a los monárquicos:47 era el pago de un impuesto de
50.000 pesos que todo el partido homónimo debía reunir (excepto los pueblos de
Quinua, Guaychán y Acosvinchos) que exigió el mariscal Antonio José de Sucre «por
haberse revelado contra el sistema de la Independencia y de la libertad».45244 El
dicha imposición alteró los precios de la coca y causó una crisis económica.48
Si los indios de Iquicha se alzaron contra la república de Bolívar, no fue ni
porque estuviesen “engañados” ni porque quisiesen perpetuar los rasgos más
opresivos del sistema colonial. Todo lo contrario. Se alzaron para defender los
derechos y el status que como indios habían recibido del poder colonial, y que la
república criolla amenazaba liquidar.49
Además, después de vivir la guerra sin mayores problemas económicos, el nuevo
sistema republicano promovió indirectamente a Huánuco como un competidor comercial
de Huanta al permitir a sus soldados saquear, arrestar, forzar a la fuga y
secuestrar los bienes de muchos habitantes.5045 Al mismo tiempo, el liberalismo
económico imponía condiciones para eliminar las tierras comunales y sólo dejar
propiedades individuales, lo que chocaba directamente con la supervivencia de las
comunidades y la autonomía de sus autoridades étnicas.2 Tampoco desapareció el
tributo colonial, convertido en una «exacción fiscal de la República» en 1826,
después de dos años sin pagar tributos.51

Huanta se volvió el punto de reunión de numerosos opositores al «nuevo sistema»,


especialmente españoles demasiados pobres para volver a la metrópolis52 y soldados
realistas que se dispersaron después de la Capitulación de Ayacucho.53 Huachaca
mantuvo importantes vínculos con aquellos militares.22 Debe mencionarse que cuando
los monárquicos se retiraron de Lima a la sierra ante San Martín, muchos soldados,
casi todos indios peruanos indiferentes a quién les mandará, realistas o patriotas,
se refugiaron en Iquicha. La mayoría carecían de sus armas y sus oficiales apenas
portaban sus espadas.54 Militares como estos fueron los principales instigadores de
la revuelta junto con sacerdotes realistas.485530

También había muchos peruanos temerosos de quedar subordinados a los intereses de


la Gran Colombia.56 Por último pero no menos importante, estaba la cosmovisión de
la figura mistificada del rey como un «Inca Católico» al que se debía lealtad según
la tradición y la religión. «El problema era de principios: la república era
considerada por los andinos como enemiga de su pueblo y de su fe».57

Debido a estos eventos, los rebeldes de Huanta reclamaron su intención de «Expulsar


a los opresores, rechazar el tributo, y defender a la religión católica».58

Ejército rebelde
Organización
El movimiento rebelde se constituía de arrieros, curas, campesinos y hacendados
locales apoyados por soldados, oficiales y comerciantes españoles.59 Los criollos y
mestizos solían dedicarse a la organización y propaganda de la rebelión.9860
Después de la derrota muchos culparon a los indios de obligarlos a participar,
descargando sobre ellos el peso de la culpa.61

Huachaca fue nombrado «Gran Jefe de la División Restauradora de la Ley».6213 Su


ejército inmediatamente empezó a buscar estructurar su jerarquía de mando
exactamente igual que el Ejército Real del Perú, que era su punto de referencia.63
El funcionamiento interno de cada comunidad llevaba a los individuos a seguir las
decisiones del colectivo como si fueran una sola voz, lo que facilitaba la
movilización masiva de combatientes.64

En cuanto al armamento, su caballería era numerosa e iba armada de lanzas y


rejones.65 Su infantería estaba relativamente escasa de fusiles,66 vistiendo
ujutas, medias, pantalones cortos azules, montera y ponchos y usando cabelleras
largas trenzadas.62

Fuerzas
En su interrogatorio, el prisionero español Manuel Gaton 5 afirmaba que «había mil
quinientos hombres, mil que venían de las punas y el resto de Huanta» participaron
en el asalto de Huanta el 12 de noviembre de 1827.675668669 Por su parte, el
político peruano Aurelio García y Garcían 6 escribió muchos años después que «más
de cuatrocientos soldados y más de cuatro mil Iquichanos» participaron en el ataque
contra Ayacucho del 29 del mismo mes.566970 Sin embargo, para Husson, el primero es
el relato de alguien deseoso de disminuir su culpa y la magnitud del alzamiento en
que participó y el segundo deseaba exagerar la heroica defensa republicana.9 Por
eso cree que realmente eran entre 2.000 y 3.000 combatientes, principalmente
indígenas.9

Su colega, el boliviano aymará Ramiro Reynaga Burgoa, cree que eran 3.000 indios
«qheswas» y 80 fusileros criollos.62 Se basa en Fidel Olivas,n 7 quien habló que
Huachaca atacó Ayacucho «con 80 fusileros de los desertores del ejército y más de
tres mil indios montoneros».71 También esta el testimonio del coronel peruano
Francisco García del Barco, quien dice que Huachaca contaba con 300 tiradores de
línea, 100 prisioneros gubernamentales que cambiaron de bando y 400 iquichanos con
lanzas y rejones nuevamente se lanzaron contra Ayacucho.72 Sin embargo, poco
después, eleva la cifra a 4.000 «cosacos de Iquicha».73 Por último, el comerciante
alemán Heinrich Wittn 8 describe a 3.000 o 4.000 iquichanos asaltando esa ciudad.74

Téngase en cuenta que poco antes, en 1821, las parroquias de Huanta, Luricocha y
Huamanguilla (todas en el partido de Huanta) proveyeron al ejército monárquico con
armas, pertrechos y 4.000 reclutas.75 En la batalla de 1814, contra los rebeldes de
Cuzco, las milicias huantinas sumaron 500 hombres según el historiador peruano Luis
Antonio Eguiguren Escudero y el militar español Andrés García Camba.7677 Sin
embargo, Evaristo San Cristóval Palomino dice que el ejército realista en su
conjunto pasaba las 5.000 plazas78 y Gerardo Quintanan 9 afirma que Huanta aportó
3.000 lanceros para el encuentro.79

También, menos de una década después, durante la guerra civil de 1834 los
iquichanos movilizaron 4.000 combatientes en apoyo del caudillo liberal Luis José
de Orbegoso, «Este ejército fue más grande que aquel de la rebelión monarquista».1
La razón es que aunque inicialmente enfrentados, los liberales consiguieron aliarse
con los huantinos80 y sumar a sus fuerzas a muchos vecinos que ni siquiera habían
participado en la rebelión realista.81 Este último número coincide con una carta
del prefecto Tristán,n 10 quien creía que los indios de Huanta podían movilizar
cuatro a cinco mil hombres82 (aunque versiones en inglés del documento elevan esos
números a cinco o seis mil).83

Conflicto
Revueltas iniciales
Los primeros levantamientos se dieron en marzo y diciembre de 1825, pero fueron
sometidos fácilmente por el enorme contingente del ejército patriota que aún se
encontraba en la zona.8485 Sin embargo, la situación se hacía cada más caótica en
Perú porque estallaba el fuerte resentimiento contra el gobierno bolivariano y
contra su Constitución Vitalicia, nadie quería una «federación de países andinos»
con un «presidente vitalicio». Bolívar debió usar las tropas para intentar calmar
la situación en las ciudades.86 El periodo 1823-1827 fue políticamente caótico en
Perú.87 Esto permitió a los campesinos de las punas el organizarse mejor para
resistirse a los recaudadores del diezmo a la coca.6788 El caos peruano había
comenzado a formarse con la llegada de San Martín en 1820, cuando se formaron dos
gobiernos: el virreinal en Cuzco en fragmentación y el republicano en Lima en
construcción.89 La independencia peruana «fue más concedida que obtenida» gracias a
la intervención de los ejércitos de José de San Martín y Simón Bolívar, cuya
victoria generó un vació de poder en el que la única fuerza organizada capaz de
generar el orden era el ejército, el que se volvió un elemento clave para el poder
político.90

Corría enero de 1826 y los indígenas se movilizaron contra el cobro del diezmo a la
coca. De hecho, ellos mismos organizaron su propio diezmo y así financiaron una
nueva rebelión.53 Inmediatamente, el prefecto de la zona, general Juan Pardo de
Zela y Vidal, organizó una expedición punitiva que solo consiguió endurecer su
resistencia.88 Con el ejército republicano disperso por todo Perú, los rebeldes
asaltaron Huanta el 5 de junio bajo el mando del cabecilla Huachaca y el antiguo
militar y entonces comerciante español Nicolás Soregui (o Zoregui).86 La escasa
guarnición se retiró antes de que llegaran los comuneros, quienes quemaron el
cabildo, las barrancas y otros edificios.74

Poco después, el 6 de julio, dos regimientos de los Húsares de Junín acantonados en


Huancayo se amotinaron y unieron a los rebeldes, animándolos a asaltar Ayacucho.
Finalmente son repelidos por la guarnición local86 formada por el resto de los
Húsares y el Pichincha.91 En respuesta, el presidente del Consejo de Gobierno, el
general Andrés de Santa Cruz, viajó personalmente a Ayacucho a sofocar la rebelión.
La represión fue feroz con ejecuciones de los que no pagaban el diezmo, vejaciones
a mujeres, fusilamiento de prisioneros sin juicio, matanzas de ganados, profanación
de iglesias, encarcelamiento de mujeres y niños en Huanta y el incendio de los
pueblos de Iquicha, Caruahuran y Huayllas; violencia ausente en el otro bando. Los
guerrilleros debieron refugiarse en los cerros.929367

Combate de Huanta
Véase también: Batalla de Huanta (1827)
Un tercer levantamiento se produjo a inicios de octubre de 1827 Huachaca volvía a
movilizar la población con vivas al rey español.94 El 12 de noviembre una hueste de
1.500 indios6756 salieron de las montañas,68 rodearon62 y asaltaron Huanta.68
Bajaron sobre el pueblo desde las alturas de Mio y Culluchaca e invadieron la villa
desde distintas direcciones, envolviendo a la guarnición.95 De los 175 defensores
del batallón Pichincha, comandados por el sargento mayor Narciso Tudela,
acuartelados en el cabildo,6895 murieron 10 a 12 y lograron escapar a Ayacucho en
grupos dispersos 80 o 90. Sesenta asaltantes cayeron en combate.68 La mayor parte
de los habitantes se quedaron en la urbe sin mayores problemas, aunque muchos
fueron los que escaparon. No hubo saqueo a excepción de algunos edificios
públicos;9687 el principal cuartel militar es quemado. Los soldados republicanos se
refugiaron en los templos y los juzgan. Los criollos más crueles con los indios son
ajusticiados por los comuneros.62 Los días 22 a 24 fueron de negociaciones entre
ambos bandos que no llevaron a nada.97

Huachaca fundó un breve «seudo Estado» donde se organizó la movilización de la mano


de obra para reparar puentes y caminos, reglamentar el orden público y cobrar
diezmos en Huanta.98

Combate de Ayacucho
Véase también: Batalla de Ayacucho (1827)
El 29 de noviembre, 3los 400 iquichanos nuevamente se lanzaron contra Ayacucho.72
Acorde al testimonio de Witt, se dividieron en dos columnas, una secundaria avanzó
por la izquierda y otra principal, formada por más de 2.000 indios, lo hizo por el
centro.74 La defensa era dirigida por el prefecto, general Domingo Tristán y
Moscoso. Según Husson, Tristán tenía 100 soldados armados con fusiles y un pequeño
cañón.72 En cambio, Witt habla de 150 soldados de línea7455 atrincherados en ocho
trincheras, cada una con un cañón.74 Eran dos compañías del batallón N° 8 mandadas
por el coronel Francisco de Vidal.94

Anteriormente, Vidal había sido asignado para reclutar hombres para el batallón N°
8,n 11 pero al llegar a Ayacucho se la encontró sitiada por una partida rebelde.
Hábilmente se introdujo con armas, municiones y pertrechos para organizar su
defensa.99 Entre tanto, el prefecto había enviado tres sacerdotes a Huanta para
intentar aplacarlos y a Chiara una proclama para reclutar morochucos y esperaba 250
fusiles desde Lima. Para apoyar a su centenar de soldados acude a los «cangallinos,
andahuaylinos y cívicos», estos últimos eran milicianos de 15 a 50 años.100
Básicamente, todos los hombres en edad militar de la ciudad94 se movilizaron porque
se temía que la villa fuera quemada.74 Pronto se congregaron 120 andahuaylinos,100
20074 a 260100 cívicos y 1.000101102 a 2.000 morochucos, aunque no todos
participaron de la defensa.100

Huachaca llegó por Mollepata con 100 tiradores de línea y muchos indios con lanzas
y rejones.100 Avanzó por Pampa del Arco,99 donde quemaron la casa del rico
propietario Justo Flores,100 pero Vidal pudo dispersarlos99 gracias a la decidida
defensa de las milicias cívicas de los gremios, andahuaylinos y morochucos.100 Las
primeras formaron en el centro, bajo los tunales del arrabal Calvario, los segundos
atacaron el ala derecha iquichana por Huatatas, y los terceros bajaron desde La
Picota por quebrada Honda para amenazar la retaguardia rebelde.100 La principal
columna iquichana fue vencida por las fuerzas de línea, mientras que la secundaria
por las milicias de civiles.74 Los derrotados atacantes fueron perseguidos hasta
Macachacra.100

Al día siguiente continuaron hasta la colina de Mollepata y la quebrada Honda,


donde los vencedores les dieron alcance y les vencieron nuevamente.103104 Las bajas
iquichanas bordearon los 20074 a 300103100 muertos y 64103 a 74100 prisioneros.
Ningún defensor murió.74

La derrota fue decisiva.105 Nuevamente la «guerra de campesinos» se mostraba


incapaz de tomar una ciudad, viéndose relegada a su «ruralidad». La toma de la
capital provincial podía «transformar esta guerra campesina en guerra civil».106 Su
plan fue apoderarse de Ayacucho para cortar las comunicaciones entre Cuzco y Lima y
aislar al sur de Perú86 a la espera de refuerzos de la Santa Alianza y España. Con
ellos esperaban alzar en armas Huancavelica, Ica, Aymaraes y Cerro de Pasco para
formar un gran ejército con el que recuperar Perú para su rey.107 Poco después
llegaba el general Francisco de Paula Otero con 300 soldados desde Lima.100 El 12
de diciembre las tropas republicanas recuperaban Huanta.108

Pacificación
Vino la fase de «pacificación» llamada «guerra de las punas».108109 Esta fue una
verdadera «campaña de exterminación» comandada por el general Otero, veterano en
enfrentar guerrillas.110 Toda vez que se movilizaba un contingente masivo de la
población india, su represión era feroz para desalentar nuevas insurrecciones58 e
Iquicha no fue distinta, como la supresión de la rebelión de Túpac Amaru, la
pacificación se caracterizó por las numerosas masacres.111

Sus tropas incluyeron «contramontoneras» de indios reclutados en Tambo, Pacaicasa,


San Miguel Huamanguilla y otras localidades y dos batallones de línea.110 Durante
la independencia, todo ejército regular era acompañado por guerrillas locales.
Estas eran milicias de campesinos bajo el mando de sus propias autoridades,
«alcaldes de indios», dedicadas a facilitar la logística, entorpecer los
movimientos enemigos y a veces a enfrentarlo directamente. Las guerrillas fueron
usadas con éxito primero por los españoles en su lucha contra Francia, importándose
a Hispanoamérica por ambos bandos.112

Tres meses después de la defensa de Ayacucho, Vidal y su batallón N° 8, que ya


sumaba más de 800 efectivos, fueron enviados por las punas hasta las cejas de
montañas, un recorrido de 60 días en que logró vencer a los rebeldes y capturar a
muchos cabecillas.99 Hubo combates feroces en Cangari y Huayhuas, pero
prevalecieron los republicanos, forzando a sus enemigos a refugiarse en las punas,
desde donde atacaron Huanta sin éxito.113 Un gran combate se libró en Uchuraccay,
el 25 de marzo de 1828, cuando el comandante de los batallones cívicos, Gabriel
Quintanilla, asalto el cuartel de Huachaca. En el enfrentamiento se hicieron 24
prisioneros y cayeron 21 guerrilleros,114115 incluyendo el sargento mayor Pedro
Cárdenas, el oficial español Sebastián Valle y el hermano del caudillo, Prudencio
Huachaca.114115101 Quintanilla había sido el jefe de las guerrillas de Pacaicasa y
Tambo pero desertó a los republicanos.101

En uno de los combates, un piquete mandado por el capitán Miguel de San Román y 25
soldados fue emboscado por 1.000 iquichanos. La unidad perdió 16 hombres y sólo fue
salvada por la oportuna llegada de refuerzos a las órdenes del capitán Eleuterio
Aramburú.116 Después de esta acción, San Román fue enviado con Gamarra y participó
de la invasión de Bolivia.117

Al comenzar mayo se dio el último combate en Ccano en el actual Distrito de Huanta,


en plena región de las punas; el coronel Vidal derrotaba a los montoneros
definitivamente. El 8 de junio, en una acción armada en plena selva, casi todos los
líderes realistas son capturados. La guerra acababa definitivamente.11867 Los
cabecillas capturados fueron fusilados en Luricocha.101 Los más afortunados, como
Soregui, aunque inicialmente condenados a la pena capital, después de dos años de
apelación sus sentencias fueron conmutadas a diez años de destierro.119

Huachaca se vio obligado a refugiarse en las selvas del Apurímac118 pero su esposa
y dos hijos fueron capturados y llevados a Ayacucho.30 Por su parte, Vidal volvió
victorioso a Ayacucho y luego a Lima seguido por un batallón que superaba las 1.000
plazas.99 Las campañas punitivas continuaron durante 1829, consiguiéndose atraer a
varios jefes iquichanos que ayudaron a acorralar a los monárquicos restantes. El
general Agustín Gamarra instigó estas luchas, haciendo que muchos de los últimos
españoles en la zona fueran asesinados con hachas, piedras o palos.101

El reformismo borbónico implicó el cierre de muchas misiones, llevando


necesariamente a la pérdida del control de vastas regiones selváticas del valle del
Apurímac. El liberalismo de los períodos 1808-1814 y 1820-1823 y los
revolucionarios de Bolívar no llevaba más que a profundizar dicha situación. El 1
de noviembre de 1824 mandaba clausurar el convento franciscano Santa Rosa de
Ocapa.43 Esto demostraría ser una mala decisión, los guerrilleros iquichanos
lograron resistir por años gracias al encontrar refugio en las selvas bajas al este
de la sierra, zonas solo accesibles por el Mantaro y el Apurímac, territorios fuera
del control estatal.2 No habría nuevos impulsos de «asimilación y/o peruanización»
de las extensas zonas orientales hasta los gobiernos de Ramón Castilla.120

Consecuencias
El movimiento es comparado con la resistencia de los vandeanos y chuanes durante la
Revolución francesa.121122 Existieron situaciones similares, con resistencia de
campesinos a ejércitos regulares de nacientes Estados revolucionarios en San Juan
de Pasto y la Araucanía.84 El conflicto también ha sido definido como: «la época en
que ese trozo de nuestra patria se resistía absurda y ferozmente a separarse de
España».123
La guerra de los iquichanos fue en sí una Vendée, que nos muestra las resistencias
que hubo contra un sistema político que se consideraba impuesto. Antonio Huachaca,
indio huantino y General del Ejército Real del Perú increpaba a los a los
republicanos (21-XI-1827) diciendo: "Ustedes son más bien los usurpadores de la
religión de la corona y del suelo patrio... ¿Qué se ha obtenido de vosotros durante
estos tres años de vuestro poder? La tiranía, el desconsuelo y la ruina de un reino
que fue tan generoso. ¿Qué habitante, sea rico o pobre, no se queja hoy? ¿En quién
recae la responsabilidad de los crímenes? Nosotros no cargamos semejante
tiranía".124
Huachaca tomó el nombre Antonio por el mariscal Sucre y el apellido Navala en honor
a la Marina de Guerra del Perú.58 Siguió viviendo una vida de prófugo, siendo
detectado en 1830 cerca de Huanta y Carhuahurán, ofreciéndose 2.000 pesos por su
cabeza. En 1834 apoyo al liberal Orbegoso contra el cuzqueño Gamarra.125
Finalmente, fue durante ese conflicto que las fuerzas iquichanas lograron tomar
Huanta y Ayacucho.1261 A fines de ese año, el presidente Orbegoso viajó a Huanta y
quiso reunirse con Huachaca pero no se produjo el encuentro.127 Para generar una
relación de clientelismo entre él y el caudillo, el presidente se comprometió a
educar personalmente a uno de los hijos de Huachaca. La condición social de este
último, arriero semi-analfabeto y quechua hablante, le impedía darle un alto puesto
en la administración pública o el ejército, preventas usuales de la época.127 En
1838 apoyó a la Confederación Perú-Boliviana, a la que veía como «la continuación
del imperio por otros medios»,128 pero cuando fue disuelta por la victoria del
Ejército Restaurador del Perú se internó en las selvas del Apurímac de forma
definitiva.129

Como él, los huantinos mantuvieron su actitud levantisca.130 Esto les valió el
emblema de su escudo: «jamás desfalleció». Siguiéndolo, apoyaron a la Confederación
y las fuerzas restauradoras enviaron expediciones que masacraron civiles y ganados
sin piedad.131 La paz llegó el 15 de noviembre de 1839, con la firma del convenio
de Yanallay, los iquichanos fueron representados por su comandante Tadeo Chocce,
quien fue ascendido por los republicanos a capitán, en lugar de su considerado
«legendario» general Huachaca: «pacificándose la microregión iquichana por cerca de
medio siglo, hasta las revueltas por el impuesto a la sal (1896)» en que vuelven a
tomar Huanta.132 Historial sorprendente para una ciudad que a mediados de la
centuria apenas tenía 2.000 habitantes.133 Según la historiadora peruana Cecilia
Méndez Gastelumendi, el término «iquichano» pasó de ser usado para referirse a
todos los indios de la región que participaron de la revuelta (gracias a los
pasquines de la propaganda realista) a un símbolo de orgullo colectivo.35134

Los morochucos e iquichanos sólo olvidarían su rivalidad para combatir a órdenes


del coronel huantino Recaredo Alvarado y del doctor Ángel Cavero, a favor del
general Mariano Ignacio Prado en la guerra civil de 1865.16
Algunos historiadores (actualmente criticados) se refieren a los indígenas como
«masa informe y ahistórica»135 porque la mayoría de ellos vivían diseminados en
valles de difícil acceso87 y con una cultura «arcaica» basada en el respeto a la
tradición.136 Como otras comunidades campesinas, no estaban «aisladas» de la
política, sino que jugaron un rol clave en la formación del Estado peruano, el
«Estado caudillista», periodo de las décadas 1820 a 1840 caracterizado por la lucha
constante entre caudillos ambiciosos.137

Notas
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Andahuaylas, autor de Andahuaylas. Prehistoria e Historia (1957) y Chankas,
historia (1975).
Carta de Tristán a Huachaca, Luna Huana, 4 de marzo de 1834: «ésta es la época más
brillante que nos ha presentado para esforzarnos, armándonos para destruir a esos
malvados Gamarra y Bermúdez, y sus viles secuaces, muy breve están a esas
inmediaciones con cuatro o cinco mil hombres, y desaparecerán de nosotros todos los
traidores».
El año anterior, Vidal estuvo a cargo de la Fortaleza del Real Felipe, y se le
pidió sublevarse pero él se negó, entregando su mando cuando presidente elegido,
José de La Mar, se lo ordenó (Marquina Quiroz, 1962, p. 148).
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Véase también
Antonio Huachaca
Segundo sitio del Callao
Revuelta de la Sal
Campaña de Pasto
Colonización de la selva central

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