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Autoliderazgo y habilidades emocionales

Este documento discute la importancia de desarrollar habilidades de autoliderazgo y gestión emocional para enfrentar los desafíos del mundo actual. Explica que es necesario tomar conciencia de cómo funcionan las emociones y pensamientos automáticos para poder regularlos de manera constructiva. También enfatiza la necesidad de responsabilizarse por las propias emociones y reemplazar los pensamientos negativos por pensamientos lógicos y útiles que generen emociones positivas.

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Autoliderazgo y habilidades emocionales

Este documento discute la importancia de desarrollar habilidades de autoliderazgo y gestión emocional para enfrentar los desafíos del mundo actual. Explica que es necesario tomar conciencia de cómo funcionan las emociones y pensamientos automáticos para poder regularlos de manera constructiva. También enfatiza la necesidad de responsabilizarse por las propias emociones y reemplazar los pensamientos negativos por pensamientos lógicos y útiles que generen emociones positivas.

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azgo: las habilidades personales y profesionales que demanda el mun

Autoliderazgo: las habilidades personales y profesionales que demanda el mundo actual

Referencias

Revisión del módulo


Lección 1 de 3

Autoliderazgo: las habilidades personales y


profesionales que demanda el mundo actual

¿Qué competencias serán requeridas en el futuro?

Fuente: Pablo Heinig [TEDX Talks]. (14 de diciembre de 2014). Tres competencias básicas para el futuro | Pablo

Heining | TEDX Córdoba [YouTube]. Recuperado de [Link]

Como podemos reflexionar a partir de la charla de Pablo Heinig, el mundo

evoluciona constantemente y no nos hemos sorprendidos por un stop

significativo en la vida tal como la conocíamos, ya que la pandemia no solo


ha acelerado procesos que se venían gestando, sino que también ha

revalorizado la importancia de lo humano. El significado de los vínculos,

nuestras relaciones interpersonales y la convivencia social en general se vio

interpelado por normas que irrumpieron las habitualidades e impusieron

nuevas formas de vivir.

Las tecnologías ya se venían asomando fuertemente en la convivencia entre

el mundo humano y el digital. En este último tiempo, sin embargo, se vieron

por demás aceleradas y relevantes, pero no pudieron suplir la importancia

de la cercanía y el contacto tanto corporal como emocional que

necesitamos y nos otorga sentido de comunidad, pertenencia y propósito.

Aquellos individuos que contaron con mejores competencias y habilidades

socioemocionales pudieron afrontar con mejores resultados el

confinamiento.

Parte de estas reflexiones nos convoca a este tema de repensar el

autoliderazgo, con el que podemos rescatar la importancia del aprendizaje

de competencias interpersonales que permitan un autodesarrollo saludable

que brinde respuestas mejor adaptadas al entorno y que garanticen

bienestar individual. En el próximo módulo, el bienestar será un tema central.

¿Por qué las personas solemos actuar como víctimas en lugar de

protagonistas? La respuesta puede que no sea para todos igual, pero

seguramente en algunos dominios de nuestras vidas, solemos tener

respuestas como víctimas en nuestros roles de hijos, hermanos, padres,

estudiantes, colaboradores, jefes, gerentes, ciudadanos, etc. Es posible que


consideremos que la seguridad y la felicidad se consiguen mediante la

aprobación del otro y pensemos que el bienestar y el éxito se derivan de la

inocencia y el complacer a los demás.

Desde una edad temprana aprendemos a igualar la responsabilidad con

culpabilidad. Por eso, hablamos de ser responsables de algo. Si hiciéramos

memoria sobre algunas riñas de niños, cuando nuestros padres nos

reprendían era usual responder si preguntaban de quién era la culpa con un

“él comenzó”, no era frecuente decir “yo comencé”. Los dedos solían señalar

a alguien fuera de nosotros mismos. En nuestra mente infantil, ser

responsable era igual a ser el causante o culpable de algo y ser culpable

implicaba algo malo. Hay un refrán que dice que el éxito tiene muchos

padres, pero el fracaso es huérfano.

Cada vez que nos erradicamos de la explicación de la situación, solemos

perder todo poder de influir positivamente en ella. Si no podemos vernos

parte del problema, es posible que tampoco seamos parte de la solución.

Con el devenir de la vida, vamos comprendiendo la diferencia. Aun así, en

ocasiones, algunos aprendizajes nos quedan instalados sin haber sido

reconfigurados y se hace difuso comprender la diferencia y en consecuencia,

seguimos adjudicando la causa de nuestros problemas a otros.

Lo mismo ocurre cuando debemos ocuparnos de nuestro propio bienestar,

la tendencia a pensar que el bienestar y la paz interior vendrán de afuera es

muy fuerte. Muchas veces, somos conscientes de que nos corresponde

inducirla desde nuestro interior o nos convencemos de frases como “es


cuestión de actitud”, “tú puedes” y “si lo deseas lo obtienes”. En fin, un sinfín

de frases inútiles que perpetúan en ocasiones el sufrimiento. Pocas veces

comprendemos que requiere inversión de tiempo y esfuerzo personal. Aquí

no solo luchamos con la pereza de nuestro cerebro ejecutivo, sino con

nuestro cerebro automático, donde regulamos gran parte de nuestras

emociones.

La gestión de las emociones es el primer capítulo a transitar como

aprendizaje en el camino del autodesarrollo y con ello poder autoliderarnos.

Las emociones nos atraviesan desde los primeros años de vida, nos

atraviesan como personas. La ciencia corrobora que las emociones deben

preceder a los contenidos académicos.

Si hablamos de la inteligencia social y emocional, ¿cuál es la revolución de

este cambio? Guarda relación con la capacidad de regular las emociones

negativas para que no persistan más de lo necesario y asegurar así el

bienestar. De instalarse lo que surge como daño, no podríamos aprender.

Para poder gestionar las emociones es necesario comprender cómo

funcionamos y entender que somos seres que habitamos en el lenguaje,

esto quiere decir, que usamos el lenguaje para explicar, explicarnos y

reconocer que nuestros límites están impuestos por nuestra biología.

Puedes observar lo que venimos explicando en el siguiente video.


Fuente: Gizmodo en Español [Gizmodo en Español]. (8 de marzo de 2018). Cómo funciona el “piloto automático” de

tu cerebro [YouTube]. Recuperado de [Link]

Por lo tanto, comprender que tendremos tendencia a llevar adelante tareas

que nuestro cerebro automatice o tenga ya en piloto automático será vital

para tomar conciencia. Pero para tomar consciencia es necesario entrenar

el foco y trabajar en cuidar la salud de nuestro cerebro.

Te recomiendo ver el siguiente video.


Fuente: BBVA [AprendemosJuntos]. (5 de septiembre de 2019). Seis consejos para cuidar la salud de tu cerebro.

Facundo Manes, neurocientífico [YouTube]. Recuperado de [Link]

De esta manera, revaluar la realidad es algo central, ya que pensar y sentir

están vinculados. Una vez que asumimos que podemos gestionar nuestras

propias emociones, descubrimos que podemos ser mejores ciudadanos,

mejores personas, y por lo tanto, no ponemos en riesgo nuestras relaciones

interpersonales.

Las reacciones automáticas tienen valor para la supervivencia: hacen

escapar del peligro o atacar a una presa. Pero el proceso emocional humano

no concluye en los cambios corporales o instintivos. En cambio, formamos

el ciclo continuo con el sentimiento (autoconciencia) de la emoción y lo que

inferimos entre la emoción y la causa. Esto nos permite explorar la situación

y aprender a evitar en el futuro aquello que causa miedo, aunque puede

permitir sobregeneralizar en forma patológica y desarrollar fobia. Esta

capacidad de sentir las propias emociones, es decir, de ser consciente de

ellas, permite flexibilizar la respuesta basada en la historia de todas las

interacciones que tuvimos como individuos en nuestro medio.

Esta interacción entre pensamiento y emoción es clave para la madurez

emocional. La madurez requiere de la acción mancomunada del cerebro

autónomo y el voluntario.
Desarrollar conciencia, es decir, aprender y reconocer emociones, es una

competencia básica a cargo del pensamiento superior y su resultado es la

regulación de estos impulsos. Este tipo de pensamiento es capaz de

discriminar de manera compleja: entra en nuestro cerebro una respuesta

tanto productiva como una desastrosa y se toma una de las dos,

considerando la demanda del contexto.

Por lo tanto, el primer paso para adueñarse de las emociones es

responsabilizarse de ellas. A cierto nivel, la emoción es una decisión

(consciente o inconsciente). Así como decidimos cómo comportarnos de

cierta forma, también decidimos tener pensamientos que promuevan

determinadas acciones. Los pensamientos negativos (ideológicos e inútiles)

son siempre causa de emociones autodestructivas y los pensamientos

positivos (lógicos y útiles, aunque no siempre alegres) son causa de

emociones constructivas.

Para salir de algunos problemas en los que incurrimos de manera automática e

inconsciente, es necesario transformarlos al hacerlos conscientes y

analizarlos con lógica de la racionalidad. Corazón y razón siempre estuvieron

unidos.

Las emociones sanas son respuestas adecuadas a las circunstancias de la

vida. Cuando sufrimos algún contratiempo, es esperable sentirnos molestos

y por supuesto, evitar situaciones similares en el futuro.


Al perder un ser querido, es razonable sentir tristeza, elaborar el duelo y

reparar heridas. Asimismo, también podemos sentir miedo frente a la

posibilidad de que alguien querido sufra. Ese miedo es la energía que nos

protege o protege aquello que valoramos. De esta manera, es útil sentir

culpa cuando hemos hecho algo incorrecto, ya que nos impulsa a

disculparnos o reparar el daño.

Cuando las emociones no desembocan en acción, sino en pensamientos

negativos, las personas entramos en un círculo vicioso. Los pensamientos

generan emociones estancadas y las emociones estancadas generan

pensamientos negativos. Finalmente, producirán un estado de ánimo

negativo que no podremos explicar.

Por lo tanto, tenemos una primera distinción: los estados de ánimo, a

diferencia de las emociones, no tienen una referencia concreta y

posiblemente se parezcan a muchas emociones negativas pegadas por

mucho tiempo. Sin embargo, cuando uno siente una emoción por algo, suele

ser pasajera, contagiosa.

La emoción es un flujo, un movimiento, mientras que el estado de ánimo es

un reposo. Lo mismo aplica para estados de ánimo positivos y por ello,

incorporar acciones concretas para propiciar emociones expansivas,

positivas y agradables es una invitación consciente a accionar. Por lo tanto,

una competencia que propicia el autodesarrollo es analizar los pensamientos y

desechar aquellos que son ilógicos y contraproducentes.


No obstante, hay algunas cosas que nos complican el proceso de aprender

a gestionar nuestras emociones. Estas complicaciones son conocidas como

distorsiones cognoscitivas emocionales. Veamos 10 posibilidades

frecuentes a continuación.

Irresponsabilidad

Asumir el 100 % de la responsabilidad. Comprender que los estados emocionales
dependen de nuestras interpretaciones. Uno puede verse como protagonista o como
víctima. El ser humano no está determinado por su entorno, sino que puede elegir
cómo responder a cada situación.

Confusión

Confundir un pensamiento y una opinión, ya que usamos el verbo sentir de manera
indiscriminada para describir emociones (miedo, tristeza, alegría), sensaciones (frío,
hambre) y pensamientos (creo que María no me ama).

Extremismos

Tendencia a evaluar las cosas como todo o nada, blanco o negro.

Sobregeneralización

Tener conclusiones al estilo de esto malo que pasó una vez, ya pasó y pasará siempre.

Tremendismo

Una tendencia a potenciar sesgos negativos.

Descalificación

Transformar las cosas positivas en negativas. En lugar de tocar las cosas y
convertirlas en oro, las convertimos en plomo.

Percepciones extrasensoriales

Inferir y atribuir a los demás pensamientos negativos con seguridad y sin
comprobar nada. Tendencia a proyectar situaciones negativas o apocalípticas en el
futuro.

Razonamiento emocional

Considerar que las emociones son pruebas de las opiniones sobre uno mismo y los
demás.
Deber ser

Reglas implícitas internas, términos y obligaciones que imponemos en lugar de
evaluarlos como posibilidades. Interpretar en términos de esto se debe o no se debe
hacer, se tiene o no se tiene que decir.

Rotular

Tendencia a aplicar etiquetas a uno mismo o a los demás.

Vale considerar que las emociones son solo emociones, ni buenas ni malas,

son pasajeras y sirven de brújula para afinar el razonamiento lógico. Pueden

ser contagiosas y son, en definitiva, la clara prueba de sentirnos vivos.

Retomemos la importancia de incorporar herramientas que nos permitan

disciplinar la mente con el objetivo de aprender a prestarnos atención sin

descuidar el entorno. En este asunto, la ciencia comenzó hace dos décadas a

incorporar algunas prácticas milenarias de otras comunidades como la

budista. Así, seleccionó la práctica de la meditación.


Asimismo, otra herramienta difundida en los últimos tiempos, pero milenaria,

es el mindfulness. Antes de ver el material específico sobre esta técnica, vale la

pena pensar:

¿Cuánto vale el bienestar personal?

Fuente: Andrés Martín [TEDX Talks]. (30 de septiembre de 2016). Mindfulness: el arte de vivir conscientemente

|Andrés Martín | TEDEX Sant Cugat [YouTube]. Recuperado de [Link]

Mente clara para poder sentirnos vivos

Cientos de programas piloto han dado excelentes resultados sobre la

importancia del aprendizaje de la atención plena para el arte de gestionar las

emociones. Desarrollar solo la capacidad de aumentar la información no

alcanza para sentirnos felices. Una fase fundamental del conocimiento es la


atención. Una mente siempre distraída va de aquí para allá, como si tuviese

muchos grillos alrededor.

Para ganar claridad y estabilidad mental, necesitamos incorporar un objeto

de concentración, puede ser una flor o un lápiz, aunque resulta muy útil

concentrarnos en nuestra respiración. Al no verla, acapara toda nuestra

atención, porque la máxima atención está puesta en la sensación del ingreso

del aire y su salida. Con solo 5 minutos diarios, es suficiente para obtener

los mejores resultados.

El paso más inmediato a superar es entrenar, ya que la distracción será

inminente. Repetirlo regularmente nos trae la serenidad mental que

desarrollará la atención.

es varias que ayudan a propiciar tu bienestar. Además, puedes consultar a Teach21 en tu LMS cómo mejorar tu b

A continuación, un ejercicio de atención plena para iniciar tu práctica.


Fuente: Almudena SanVe [Almudena SanVe]. (3 de marzo de 2020). Mindfulness: atención plena en la respiración en

5 minutos [YouTube]. Recuperado de [Link]

CONTI NUA R
Lección 2 de 3

Referencias

Almudena SanVe [Almudena SanVe]. (3 de marzo de 2020). Mindfulness:

atención plena en la respiración en 5 minutos [YouTube]. Recuperado de

https:// [Link]/watch?v=TiJIrBR6hwQ

Andrés Martín [TEDX Talks]. (30 de septiembre de 2016). Mindfulness: el

arte de vivir conscientemente |Andrés Martín | TEDEX Sant Cugat [YouTube].

Recuperado de https:// [Link]/watch?v=g6OY_jTsQXg

BBVA [AprendemosJuntos]. (5 de septiembre de 2019). Seis consejos para

cuidar la salud de tu cerebro. Facundo Manes, neurocientífico [YouTube].

Recuperado de https:// [Link]/watch?v=3-18pPudCxM

Gizmodo en Español [Gizmodo en Español]. (8 de marzo de 2018). Cómo

funciona el “piloto automático” de tu cerebro [YouTube]. Recuperado de

https:// [Link]/watch?v=fhZ2zkKFaQE

Pablo Heinig [TEDX Talks]. (14 de diciembre de 2014). Tres competencias

básicas para el futuro | Pablo Heining| TEDX Córdoba [YouTube]. Recuperado de

https:// [Link]/watch?v=cQVg1LfmGhE&t=905s
CONTI NUA R
Lección 3 de 3

Revisión del módulo

Hasta acá aprendimos

Jerarquizar y priorizar para un aprendizaje exitoso



En esta lectura aprendimos que, al momento de elegir, no es lo mismo jerarquizar y
priorizar para alcanzar un aprendizaje exitoso. Se presentaron diferentes casos que
nos permitieron jerarquizar la información de la vida universitaria, particularmente
en la “cultura Siglo 21”. Entendimos, además, la importancia de la información, ya
que, en función de esta, es posible tomar decisiones. Finalmente, comprendimos las
facilidades que nos ofrece la ruta del aprendizaje personal y colectivo.

Aprendiendo a elegir estratégicamente: diseñar el cursado personal



En este apartado, identificamos los aspectos centrales que nos permiten jerarquizar
la información. Aprendimos, además, a conocer las reglas del juego de acuerdo con
la modalidad de aprendizaje. En este sentido, disponer y seleccionar las fortalezas
nos permitirá afrontar con confianza el aprendizaje de un nuevo saber haciendo uso
de otros aprendizajes previos.
Aprender haciendo. Decidir: simulación de escenarios posibles para discernir
estratégicamente –

En esta lectura, analizamos un caso que nos permitió comprender cómo planear
estratégicamente el cursado. También, por medio de este caso, comprendimos
cuáles son las consecuencias de no planear estratégicamente el cursado. Por último,
conocimos las herramientas de autogestión con las que contamos para que el
camino de aprendizaje sea eficiente.

Autoliderazgo: las habilidades personales y profesionales que demanda el mundo


actual –

En la última lectura, conocimos las competencias que serán requeridas en el futuro


y las habilidades personales y profesionales más buscadas en el mercado laboral.
Además, aprendimos aspectos relacionados con la gestión de las emociones.

CONTI NUA R

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