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Guía para Crear un Guión Didáctico

El documento analiza la evolución de la educación en el contexto de la industrialización y el avance de las tecnologías de la información desde los años sesenta y setenta. Se enfatiza la importancia de integrar adecuadamente las nuevas tecnologías en la educación, destacando la necesidad de un guión didáctico bien estructurado para la creación de materiales audiovisuales efectivos. Además, se describen las etapas de pre-producción, producción y post-producción en la realización de vídeos didácticos, subrayando la relevancia de la planificación y la claridad en la comunicación del contenido.
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Guía para Crear un Guión Didáctico

El documento analiza la evolución de la educación en el contexto de la industrialización y el avance de las tecnologías de la información desde los años sesenta y setenta. Se enfatiza la importancia de integrar adecuadamente las nuevas tecnologías en la educación, destacando la necesidad de un guión didáctico bien estructurado para la creación de materiales audiovisuales efectivos. Además, se describen las etapas de pre-producción, producción y post-producción en la realización de vídeos didácticos, subrayando la relevancia de la planificación y la claridad en la comunicación del contenido.
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Alumno(a):

Zelly Varela

Licenciatura:

Pedagogía

Fecha:

19 de agosto de 2021
Introducción

La sociedad de los años sesenta y setenta, al verse abocada a un inevitable proceso de


industrialización, y como consecuencia del desarrollo de los mass media, tuvo que modificar
los parámetros en los que se asentaba hasta esos momentos transformando sus bases, no
sólo políticas sino también sociales y culturales. El avance tecnológico que posteriormente
tuvo lugar y la influencia y el gran desarrollo experimentado por los medios de comunicación
en general, propiciaron un nuevo contexto; y uno de los ámbitos afectados dentro de esta
situación fue la educación, en todos sus niveles. Según Mallas (1987:10): “Oficialmente los
audiovisuales modernos nacen en el año 1947 (X Conferencia Internacional de la Instrucción
Pública, en Ginebra). Pronto va extendiéndose a otros países desarrollados y con
el boom de las nuevas tecnologías el desarrollo es aún mayor, surgiendo detractores y
partidarios”.

Las computadoras comenzaron a utilizarse en las universidades a principios de los años


setenta, pero hasta los años ochenta no surgen propiamente programas que promueven la
enseñanza y el aprendizaje. A pesar de todo, las decepciones que se cosecharon en el
campo educativo fueron notables. Algunas de ellas, motivadas en ocasiones por la falta de
educación audiovisual por parte de los docentes -que cambiaban el soporte de la enseñanza
pero no el contenido-, provocaron que los resultados conseguidos no fuesen los adecuados.
Campuzano (1992:12) cree que “es muy importante para la institución escolar de cada país,
que las nuevas tecnologías se integren adecuadamente, y dentro de sus posibilidades, en
sus dinámicas educativas, administrativas, culturales, etc. Son herramientas poderosas que
deben ponerse al alcance de todos los individuos (…)”

En la actualidad vivimos avances tecnológicos muy significativos que no deben hacernos


perder la perspectiva ni olvidar que la técnica tiene que estar al servicio de unos fines u
objetivos. La introducción de las Nuevas Tecnologías en la educación no ha de ser un mero
apoyo al sistema educativo anterior, sino que deberá suponer una revisión y hacer un
balance de la nueva situación, para poder mejorar los déficits o carencias anteriores.

Esta gran transformación donde técnica y didáctica se fusionan, no sólo ha provocado que
la enseñanza cambie su “forma” de transmitir los conocimientos, sino que además surja un
mercado audiovisual y multimedia destinado al campo educativo que precise de un gran
grupo de especialistas que dominen el lenguaje audiovisual y las nuevas tecnologías.
Educadores, informáticos, guionistas, realizadores, etc. serán los nuevos responsables que
deberán aunar sus ideas en la consecución de un programa eficiente.

Ferrés i Prats (1992:13) entrevista en su libro a Jordi Lladó, uno de los más destacados
realizadores de televisión en Cataluña, con numerosos trabajos en distintos formatos a lo
largo de su trayectoria. Éste explica los problemas y dificultades a la hora de realizar vídeos
didácticos en nuestro país, a causa, entre otros factores, de la carencia de guionistas
especializados; por lo que normalmente se recurre a profesores sin una formación adecuada
en el campo. Lo expresa del siguiente modo: “A mi modo de ver hay en general una gran
tendencia a hacer simples conferencias verbales ilustradas con imágenes y “amenizadas”
con música de fondo. La concepción es verbalista, no audiovisual”.

La mayoría de los programas didácticos, en la actualidad, son pura información sin


plantearse otros objetivos igualmente importantes como la sensibilización, la motivación y la
búsqueda de nuevas fórmulas no convencionales. Por tanto, el panorama tecnológico
existente en su relación con la enseñanza, precisa de unos conocimientos audiovisuales
profundos y una serie de pautas básicas para su buen funcionamiento. Y la clave para la
realización de un buen proyecto audiovisual está ya contenida en el guión didáctico, el
boceto que dará forma a la gran masa de información que poseemos y garantizará la
efectividad de la comunicación con el destinatario.

El guión didáctico

Por lo general, la funcionalidad del guión es siempre la misma, independientemente del


formato del programa al que sirva como base. La diferencia radica en la finalidad o el
carácter del contenido. Por tanto, aunque un guión de ficción y un documental mantengan
semejanzas en su proceso de construcción y desarrollo, habrá diferencias pues los objetivos
que se pretende alcanzar son diferentes.

El primer paso a la hora de desarrollar un proyecto didáctico será organizar todo el


material que poseamos, estructurándolo en función de un tema y unos objetivos y
estableciendo las herramientas y los canales que se emplearán para tal fin. Previamente,
habrá que tener en cuenta una serie de factores que determinen la elección de los medios a
utilizar (Dorrego, 1991):
—Objetivos

—Estrategias instruccionales que van a ser utilizadas

—Características del contenido que va a ser transmitido

—Características del destinatario

—Características de los docentes (habilidades para el diseño y el desarrollo de materiales


didácticos)

—Facilidad de producción y uso

Etapas en la elaboración de un guión didáctico

Las dos etapas fundamentales en la creación de cualquier proyecto didáctico son:

—La planificación: comprende el plan didáctico y el plan de producción.

—La realización: comprende las etapas de producción y post-producción.

En ambos casos habrá que separar aquello que se quiere transmitir (el contenido) del
modo o manera de contarlo (la forma o el discurso). La etapa que vamos a analizar es
el plan didáctico, que es la etapa previa a la elaboración del guión didáctico.

El plan didáctico se refiere a la selección del medio que se va a emplear y la


categorización de lo que queremos comunicar. En esta etapa habrá que elaborar tres tipos
de guiones diferentes:

—El guión de contenido, que presenta de la forma más esquemática posible aquello que
queremos comunicar.

—El guión didáctico, que muestra el contenido totalmente desarrollado.

—El guión técnico que, además de las fases anteriores, comprende aquellas consideraciones


relativas a la realización del material, bien sea impreso, audiovisual o multimedia.
Conviene, no obstante, destacar que, aunque el proceso sea similar, las fases en la
elaboración de materiales didácticos -en el caso de los vídeos y los programas multimedia-
no van a ser exactamente iguales, como consecuencia de sus diferentes soportes.

Pueden establecerse distintas fases en la creación del guión didáctico:

—Delimitación del área de trabajo: establecer una idea central que se plasme en un tema
concreto. Ej: Un área de trabajo: historia. El tema será un nivel de especialización más
concreto: historia medieval. El subtema específica a su vez el tema: historia medieval en
España… De este modo se establece una jerarquía que irá creando a su vez una estructura.

—Sinopsis: es una presentación resumida del proyecto de un programa. Contiene el tema y las
líneas generales del desarrollo y tratamiento. Es previo al trabajo del guión.

—Selección de contenidos: es posterior a la elección del tema. Es un proceso de


documentación y de recopilación de material que se va o se puede utilizar posteriormente.

—Estructura básica: supone un orden jerárquico en los contenidos, trazando en líneas


generales el desarrollo del proyecto.

—Tratamiento: es una sinopsis alargada donde se harán las indicaciones sobre el género y el
estilo del proyecto.

—Preproducción del guión: definición de una trama. El guión se hará presente en cada uno de
los momentos de la realización, por lo que podrá ser susceptible de modificaciones:

En opinión de Borrás y Colomer (1987:21), todo guión debe obedecer a una estructura
interna que constará de una serie de pasos. En primer lugar, deberemos establecer una
ordenación de los contenidos partiendo del texto sobre el cual queremos trabajar. Los
criterios en la ordenación pueden ser variados: se puede ir de lo particular a lo general, de
un planteamiento a un desarrollo y finalizar con unas conclusiones sobre el tema propuesto,
pero también se pueden comparar casos similares entre sí de un modo paralelo y buscar las
diferencias, etc.

Sea cual sea el modo empleado, siempre es importante tener claro aquello que queremos
contar y cuáles son los pasos que vamos a seguir. A continuación, debemos hacer una
síntesis o un breve resumen de esos contenidos, generalizando la idea que deseamos
transmitir.

A diferencia de la comunicación verbal, el factor tiempo va a ser uno de los principales


condicionantes del lenguaje audiovisual. Deberemos eliminar todo aquello que pueda
expresarse eficazmente a través de la imagen separando lo primordial de lo accesorio, con
cuidado para que esa supresión no afecte al conjunto de la historia.

El tercer factor a tener en cuenta será el léxico y la sintaxis, en función del destinatario del
proyecto: “En líneas generales un audiovisual requiere frases cortas, de construcción
sintáctica llana y párrafos separables unos de otros, de modo que en cada punto y aparte un
concepto quede completo o por lo menos tenga entidad propia” (Borras y Colomer,
1982:27).

El siguiente aspecto que debemos cuidar será la duración. Habrá que subdividir los
bloques de contenido en secuencias e intentar que entre sí guarden coherencia en cuanto al
ritmo y al estilo. La psicología también va a influir en la sensación de duración que se nos
transmita y que es posible manipular en ocasiones mediante el tempo interno del plano. Los
dos últimos pasos a los que hace referencia son la visualización o relaciones síncronas o
asíncronas entre imagen y sonido y la homogeneidad del guión, en general.

El guión en los vídeos didácticos

¿Qué se considera un vídeo didáctico?

El término “didáctico” es, en ocasiones, causa de confusión, y las fronteras con otros
términos como “instructivo”, “documental”, “educativo”, son, a menudo, ambiguas. Al mismo
tiempo, un vídeo didáctico puede poseer líneas dramáticas, lo importante es que
permanezca inalterable su objetivo o finalidad: “Lo que es didáctico se caracteriza, pues, por
la intención de enseñar, por la limitación del público a que va destinado: por la manera de
remarcar los temas principales que forman el contenido del videograma (…)” (Cano y Sala,
1991:8).

En España la realización de vídeos didácticos es poco frecuente, debido en ocasiones a la


carencia de grupos de trabajo profesionalizados. Además, la falta de presupuestos
destinados a proyectos didácticos es ínfimos en general, como afirma Lladó, aunque existan
algunas excepciones.

En un primer momento y antes de comenzar a elaborar el guión didáctico, hay que


establecer la determinación del género y de la idea, procesos previos a la grabación o
producción del vídeo: “El productor de vídeo didáctico debe ser coherente con el producto
que desea crear. “Didáctico” hace referencia únicamente al hecho de enseñar, de “mostrar”,
incluso “interpretar”- cualquier cosa (…) Es una palabra metodológica que habla del
mensaje, de su estructura y también de su función”. (Cano y Sala, 1991:10)

El término “pedagógico” por ejemplo, hace referencia al destinatario del mensaje, al


receptor. Un vídeo pedagógico no sólo trata de “mostrar” o “interpretar” a los niños, sino
también de formarles. Por tanto, se dirige a un receptor normalmente infantil. “Científico” sin
embargo, se refiere más al carácter del objeto que se va a tratar y al método utilizado. Por
tanto, un vídeo puede ser al mismo tiempo didáctico y científico. “Cultural” tiene una
acepción más extensa, comprendiendo toda aquella información producida por el ser
humano. Por último, el término “educativo”, al igual que “pedagógico”, también piensa en el
receptor del mensaje, haciendo crecer al destinatario al ofrecerle un conocimiento. No
obstante, y debido precisamente a esa proximidad entre ellos, las categorías podrán verse
influenciadas, al mismo tiempo.

Cano y Sala (1991:21) citan, a continuación, una serie de pertinencias necesarias para
que un vídeo o cualquier otro formato tengan una consideración “didáctica”. Entre esos
factores están la concreción, precisión, definición y orden. Habrá otras observaciones a
tener en cuenta antes de escribir el guión y que aportarán claridad a la idea. En palabra de
los autores:

“¿Qué lenguaje utilizaremos? ¿Habrá problemas de luz o trabajaremos en exteriores?


¿Editaremos por corte o necesitaremos contar con ciertos efectos elementales?
¿Conseguiremos todo esto o es mejor que cambiemos algunas previsiones? ¿Nos
propondremos un tiempo global y la duración proporcional de las secuencias?
¿Trabajaremos con sonidos o, de momento, con los códigos de imagen y de música habrá
suficiente? ¿Deberán hacerse carteles y decidiremos si serán electrónicos porque la misma
máquina ya tiene una capacidad mínima para hacerlo? ¿Los haremos dibujados y entrando
por cámara? (…)”.
El productor irá ayudando al guionista a ajustarse a los elementos de producción previstos
y solventar o buscar soluciones para las limitaciones que puedan surgir.

Siguiendo los esquemas propuestos por algunos de los autores mencionados en este
artículo, podemos determinar a una serie de pasos a la hora de crear un vídeo didáctico.

Etapas en la realización de un vídeo didáctico:

Pre-producción:

— Idea inicial

— Documentación y estudio del tema

— Localizaciones

— Adaptación al currículum

— Selección del tratamiento

— Confección del guión previo

— Elaboración de la guía didáctica

Producción:

— Confección de un guión técnico

— Desglose del guión y listados

— Formación del equipo técnico y contrataciones

— Plan de trabajo

— Ensayos y pruebas

— Presentación y ajuste del presupuesto

— Realización
— Confección del guión de montaje

Post-producción:

— Edición o montaje

— Sonorización

— Guía de uso

— Copiaje, distribución y exhibición

— Evaluación

Pre-producción

En esta etapa hay que definir los objetivos o la idea que, en este caso, al tratarse de un
material didáctico, estará subordinada a una finalidad de enseñanza-aprendizaje. En el caso
de que hubiese más de un objetivo o líneas de desarrollo, habrá que buscar un hilo
conductor que guíe a todos ellos, estructurándolos en aquellos de primer orden o de mayor
importancia y aquellos de segundo orden.

Otra de las etapas importantes dentro de la pre-producción será la documentación o


búsqueda de material que nos permitirá desarrollar una idea. Para ello, tendremos que
plantearnos las siguientes cuestiones: qué y cuánta información queremos transmitir en el
vídeo, los objetivos a conseguir, la idoneidad del vídeo como formato para nuestro proyecto,
etc…

El siguiente paso será la elaboración del tratamiento, que no es más que la forma en la


que se presentarán los contenidos y el estilo que le vamos a dar. También se le
denomina guión literario, estableciendo de forma exacta cómo se mostrarán los contenidos
recogidos en el vídeo en las etapas anteriores. Es aconsejable, independientemente del
estilo elegido, que las informaciones sean claras y concisas. Posteriormente
elaboraremos una guía didáctica, que consiste en establecer cómo se tratará el tema, la
aplicación del currículo a esa materia de un modo determinado. También se deben prever
las localizaciones en las se va a grabar, para no retrasar el proceso de producción. Habrá
que tener en cuenta el presupuesto disponible y las características del proyecto.
Producción

En el proceso de producción, cada una de las etapas pueden darse de forma


independiente o simultánea, por lo cual el orden establecido aquí no debe considerarse en
sentido riguroso.

En la etapa de producción deberá confeccionarse el guión técnico, muy importante para la


elaboración del vídeo, ya que contiene todos los datos propios del lenguaje audiovisual de
carácter técnico, para su grabación (tipos de planos, angulación de cámara, sonidos,
efectos, las músicas que se van a utilizar…). Para la producción habrá que tener en cuenta
que estamos ante un material didáctico, por lo cual el estilo deberá estar adaptado a tal
finalidad.

El desglose del guión será muy importante a la hora de planificar las necesidades tanto
materiales como personales y las gestiones que debamos efectuar. En ocasiones
deberemos modificar o eliminar aquellos elementos tanto humanos (contrataciones,
equipos…) como técnicos (materiales, tipos de cámaras…) que se salgan de nuestro
presupuesto.

Post-producción

Una vez realizada la edición o montaje, se incluirán en esta fase todos aquellos elementos
accesorios como gráficos, animaciones, rótulos, efectos de sonido, músicas, etc…

El guión en los multimedia didácticos

Las nuevas revoluciones tecnológicas van generando nuevos lenguajes que hay que
aprender a articular correctamente con el fin de utilizar del modo más eficiente posible esa
tecnología que se va poniendo a nuestro alcance:

“La multimedia se convierte así en una nueva cota comunicativa, donde se mejoran,
perfeccionan e integran los elementos audiovisuales creando un nuevo lenguaje rico en
matices, expresiones y formas, con el añadido de una interactuación presumible entre
hombre y relato (vehiculado mediante la máquina) que rompe la unidireccionalidad de la
mayoría de la media (medios de comunicación) conocidos” (Huertas, 1998:7).
¿Qué es un multimedia?

La característica fundamental de un sistema multimedia es su interactividad, que conduce


a un nuevo tipo de narrativa donde tanto el comunicador o autor como el espectador o
receptor son responsables del proceso comunicativo. Además, se trata de un tipo de relato
no lineal, a diferencia del relato audiovisual donde el espectador es pasivo.

No obstante, existirán diversas estructuras de navegación en el relato (modo en el que se


presenta esa información) y que podrán ser más abiertas o cerradas según el diseño
establecido: estructuras en rombo, con un comienzo y un fin con distintos
caminos, estructuras lineales con bucles reentrantes, en las que se podrán activar
microrrelatos paralelos al principal que interrumpen la estructura lineal pero sin apartarse de
ella; estructuras en árbol, con un comienzo y distintos finales dependiendo de las elecciones
y opciones tomadas por el espectador, etc…

En cuanto a la interactividad, Bou aconseja utilizar el principio de libertad. Eso es, que,
aunque el lector-destinatario sienta que navega libremente por la elección no pautada de los
contenidos, esté inmerso en un esquema previamente configurado o predeterminado.

Valverde (2000:273) establece una serie de pautas en la creación de materiales


multimedia cuyo objetivo, dada su finalidad didáctica, consistirá en ayudar en la elaboración
de un material audiovisual original de carácter educativo que pueda ser utilizado, de modo
autónomo, por cualquier educador en su contexto de intervención. El multimedia podrá
realizarse con alguno de los siguientes medios: cómic, diaporama, vídeo o soporte
informático. Las primeras preguntas que debemos hacernos antes de la elaboración de un
producto multimedia son las siguientes: ¿Qué? ¿A quién? ¿Para qué?

El qué consiste en determinar con claridad cuál va a ser el contenido, de qué va a tratar el


audiovisual. Deberemos elegir con preferencia un tema específico que general. En la
selección del contenido habrá que valorar también qué formato es el más adecuado y
algunos factores como el interés que suscita, su actualidad, su valor estético o artístico…

A quién: habrá que determinar a quién va a ir destinado el proyecto, las metas o


finalidades educativas. Éstas son:

—Promover la investigación del grupo.


—Atender características o necesidades particulares de un grupo.

—Ampliar la información sobre un tema.

—Requisito para iniciar una actividad de grupo.

Algo similar propone Bou (1997) en El guión multimedia: “Las aplicaciones multimedia
normalmente son diseños con perfil de destino, es decir, se conciben para ser utilizadas por
un tipo determinado de usuario. Por ello, al enfrentarse al diseño de una aplicación, deberá
indagar sobre las características de su “cliente”. Establece tres parámetros para trasmitir la
información que va a ir contenida en el multimedia:

—Estructurar esa información dividiéndola en distintas unidades.

—Establecer cómo esas unidades van a relacionarse entre sí.

—Vigilar que la aplicación está en consonancia con ese usuario modelo al que se dirige.

—Traducir lo anterior en imagen y sonido.

Para qué: designar las metas o finalidades educativas de ese material, de un modo claro y
definido:

“Los objetivos impregnan todo el proceso y permiten caracterizar los materiales como
didácticos, es decir, diseñados expresamente para ser utilizados en un contexto educativo.
Estos objetivos han de ser realistas y exclusivamente relacionados con el propio producto
audiovisual” .

Pautas para la elaboración de un material educativo multimedia

La elaboración de un producto multimedia posee algunas diferencias en la planificación


del guión con respecto a los proyectos destinados al vídeo, pues su soporte y características
son diferentes.

Para realizar un proyecto multimedia hay que tener en cuenta que el proceso de trabajo
va a integrar, al menos, un docente, que planteará los contenidos didácticos, y un
informático que se encargará de procesar toda esa información. Lo ideal sería que también
interviniese la figura de un guionista entre ambos y que se encargase de adaptar los
contenidos.

Una vez respondidas con profundidad las preguntas de Qué, A quién y Para quién,
deberemos comenzar a traducir las ideas en imágenes y sonidos. Para ello, es útil
establecer una rutina de trabajo que estructure los contenidos. Esa rutina de trabajo
comprenderá las siguientes fases:

—Guión de contenido.

—Guión narrativo.

—Guión icónico.

—Guión de sonido.

—Guión técnico.

El Guión de Contenido indica el material textual que se va a utilizar en las diferentes


secuencias y la manera en la que se va relacionando mediante una jerarquización
conceptual que irá de lo más importante o lo más general o específico y que deberá
transmitirse en forma muy clara en el guión.

El Guión Narrativo establece cómo se va a presentar esa información. Se corresponde a


lo que conocemos también como guión literario, indicando el punto de vista y el estilo. Por
tanto, se dará forma al contenido establecido en el paso anterior.

El Guión Icónico marca las imágenes que se tiene disponibles, sean gráficos, fotos,
figuras, cuadros, imágenes de video o animación, y en qué momento de la narración serán
utilizadas. Para que resulte más fácil, suele usarse un código que identifica cada imagen y
en qué secuencia va.

El Guión de Sonido se debe desarrollar en forma sincrónica con el guión narrativo. Los
registros de sonido deberán ser secuenciales, y esta secuencialidad se indicará mediante un
número de orden. Los registros de sonido pueden ser directos o indirectos según la fuente
de la que se haya tomado (un registro directo es por ejemplo, la grabación en off de una voz
que realiza un relato y, uno indirecto, cualquier música empleada).
El Guión Técnico es elaborado por el profesional informático a medida que va
comprendiendo la idea del docente. Consiste en definir las bases de la realización, la
metodología, los programas a utilizar, los formatos de presentación, diseño de pantalla, los
efectos a utilizar en cada parte, etc.

A continuación, presentamos un gráfico de un guión técnico-didáctico. Este gráfico solo


resulta útil a los fines organizativos, pero no es un modelo estándar que debe seguirse al pie
de la letra; es un inicio, una estructura abierta y flexible a los cambios creativos de quienes
lo utilicen.
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