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Características del Son Musical Mexicano

El son, un peculiar estilo de musica de la cultura mexicana. Este trabajo menciona las caracteristicas principales ademas de los principales y mas escuchados sones.

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Características del Son Musical Mexicano

El son, un peculiar estilo de musica de la cultura mexicana. Este trabajo menciona las caracteristicas principales ademas de los principales y mas escuchados sones.

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Universidad Autónoma de Chihuahua

Facultad de Artes

EL SON

HISTORIA DE LA MUSICA EN MEXICO

LICENCIATURA EN MUSICA

LICON DE LA TORRE EFRAIN

Encargado de la materia
M. A. Víctor Hugo Becerra Muñoz

Chihuahua, Chih., 03/12/2020


Introducción

La presencia del son en México se remonta a la época de la Colonia,


según nos dice el investigador Manuel Álvarez Boada,” La música popular
en la huasteca veracruzana” [1985]:
"Con la llegada de los españoles y el establecimiento de su
hegemonía, se implantan como dominantes los modelos de cultura europea y
una concepción de la música a partir del sistema temperado occidental. Los
instrumentos de cuerda de aquella época, tales como arpas, cítaras, vihuelas,
rabeles y demás fueron introduciéndose -unos antes, otros más tarde- y
compenetrándose en la cultura musical naciente en la Nueva España,
producto del mestizaje. Algunos de estos instrumentos conservan aún su
forma original, fieles a los antiguos tipos, mientras que otros irían
evolucionando, transformándose a lo largo de cuatro siglos hacia las
variantes regionales y específicas que actualmente conocemos en la
Huasteca.”

Por su riqueza, difusión y popularidad, el son, más que cualquiera otra, es la


manifestación más representativa de la música tradicional mexicana. Este género
se halla ampliamente difundido en el territorio nacional en una importante variedad
de estilos regionales que constituyen una expresión de diferentes zonas
geográficas y culturales del país. No obstante, esta diversidad, es posible
establecer ciertos rasgos comunes tanto en sus orígenes como en sus
características musicales, líricas y dancísticas que justifican su denominación
como género y lo distinguen de otras expresiones de música tradicional mexicana
como las músicas indígenas, la canción, el corrido o la música norteña.

Desarrollo

El son es un género mestizo. Sin embargo, puede afirmarse que la raíz principal
de esta expresión cultural, surgida entre los siglos XVIII y XIX, se encuentra en la
música tradicional española que los conquistadores importaron al Nuevo Mundo.
Aquellos aventureros, además de los artesanos, comerciantes y clérigos que
llegaron poco después, trajeron consigo los romances, los villancicos, la música
militar, la música religiosa y las danzas que estaban en boga en la España del
siglo XVI. Pero más que otros géneros musicales, fueron las seguidillas, tonadillas,
boleras y otras expresiones del folclor de provincias como Extremadura, Castilla,
Murcia y, sobre todo, Andalucía —con sus peteneras, malagueñas, fandangos,
jarabes gitanos y tangos gitanos— las que contribuyeron en mayor medida en la
génesis del son mexicano. Muchas de estas melodías fueron traídas a la Nueva
España por grupos itinerantes de teatro ligero y se popularizaron en varias
regiones del país. En esas zonas, dichas tonadas inspiraron la creación de piezas
musicales a las que se dio el nombre de sonecitos de la tierra o sonecitos
regionales, los cuales constituyeron los antecedentes inmediatos del son
propiamente dicho.

Características 

En México, se llama son a una gran diversidad de estilos de música y baile de


carácter profano y festivo que ha cultivado la población, predominantemente
mestiza, que habita a lo largo de las costas del Golfo y de las costas meridionales
del Pacífico, en las vertientes de la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre
Occidental. A pesar de su variedad, todos estos estilos o subgéneros regionales
comparten algunas características básicas:

a) Los sones son interpretados casi siempre por grupos y raras veces por un solo
músico. Los instrumentos de esos conjuntos son básicamente de cuerda y
percusión. Todos los integrantes tocan algún instrumento y generalmente todos
cantan, aunque suele haber uno que destaca como voz solista.

 
b) La poesía cantada en los sones se compone invariablemente de coplas o
poemas breves que encierran dentro de sí una idea completa, es decir, que para
tener sentido se bastan a sí mismos. Pueden tener entre tres y diez versos
(cuartetas, quintillas, décimas...) y son generalmente octosílabos. Su temática
incluye el amor y descripciones de mitos, leyendas, personajes, paisajes y
animales, así como acontecimientos políticos y religiosos.

c) El son es un género musical estrictamente ligado al baile social, no a la danza


ritual. En estos bailes suelen intervenir una o más parejas que ejecutan
zapateados sobre tarimas que, además, complementan y realzan la parte rítmica
de la música. Las coreografías varían en cada región.

Casi siempre el zapateo comienza con el primer acento musical. Cuando el


trovador entona su pregón se pasa al escobilleo. Posteriormente se ataca con
mucha fuerza en los tacones y las plantas de los pies cuando los instrumentos
repican, pero la suavidad reaparece en el paseo cuando se escucha la cantada. El
coqueteo y el acecho son partes imprescindibles del baile. Muchos son los sones
que animan a las parejas a echarse ojitos e incluso hasta imitar el cortejo de
algunos animales como el gallo y la gallina o el palomo y la paloma. Sin embargo,
el baile del son no permite el contacto.

 d) En cuanto a sus características netamente musicales, puede decirse que el son
se rige por los patrones de la música occidental. Armónicamente se trata de
música tonal en el sentido más básico de la palabra, pues emplea casi
exclusivamente las progresiones elementales de las escalas tonales. El ritmo de
casi todos los sones utiliza compases compuestos como 3/8, 3/4 o 6/8, a los
cuales a veces se añade el de 5/8. Son muy pocos los sones escritos en
compases simples. Aunque varias de las melodías originales pertenecieron a
cantos populares traídos por los españoles, dichas tonadas han sufrido tal
cantidad de modificaciones que hoy poco o nada tienen que ver con sus
antepasadas peninsulares. Además, es común que cada cantante haga
variaciones melódicas en un estilo muy personal, lo cual hace que a veces la
melodía de un mismo son suene muy diferente en versiones de intérpretes
distintos, aun pertenecientes a la misma región. La estructura del son, basada en
la alternancia de coplas y partes instrumentales, suele combinar una introducción
con un canto o el desarrollo de un tema melódico, un estribillo que se repite entre
canto o tema y un remate final.

Principales estilos o subgéneros regionales

 Sones de Tierra Caliente

Estos sones se interpretan en una vasta y calurosa región conocida como Tierra
Caliente, compartida por los estados de Guerrero y Michoacán. Uno de los rasgos
más distintivos de estos sones es un empleo muy peculiar de la percusión, que
varía según la zona en que se toque. Además, en toda la región se cultiva un tipo
especial de son un poco más lento, al que se conoce como gusto, de posible
origen sudamericano. Algunos consideran al gusto como un género aparte. Es
posible distinguir dos grandes modalidades en estos sones:

 a) Sones calentanos del Balsas: Se cultivan en la llamada depresión del río
Balsas, que incluye parte de los estados de Guerrero y Michoacán. El conjunto
instrumental de esta región se compone de uno o dos violines, una o varias
guitarras y un tamborito (pequeño tambor con doble parche, de posible origen
sudamericano). En estos sones son muy característicos los pasajes
instrumentales con violín, que suelen requerir gran virtuosismo del intérprete.
Algunos de los sones mejor conocidos de la región incluyen La Malagueña, La
India, La Rema, La Mariquita, El Gallo y La Pichacua.

b) Sones calentanos del Tepalcatepec: También llamados sones michoacanos o


sones de arpa grande. Se interpretan en la cuenca del río Tepalcatepec (cauce
sudeste del río Balsas) en el estado de Michoacán. El instrumento característico
del conjunto que los interpreta es un arpa de 36 cuerdas con una amplia caja de
resonancia que uno de los músicos percute con las palmas de la mano, acción
conocida como cachetear el arpa. Además del arpa se usan dos violines, una
vihuela y una guitarra de golpe (guitarra con órdenes dobles de cuerdas para
acentuar el ritmo). Además de interpretar sones, los conjuntos de arpa grande aún
cantan valonas, género colonial en vías de extinción, que consiste en una
narración de carácter satírico, más recitada que cantada, y que se estructura a
manera de glosa, o sea, como una cuarteta, cada uno de cuyos versos sirve de
pie para una décima completa. Algunos sones típicos de esta región son: La
Malagueña, El Gusto Pasajero, Los Arrieros, El Maracumbé y El Tecolote.

 Sones jaliscienses, abajeños o de mariachi

 Aunque originados en parte de la Sierra Madre Occidental, en la planicie de la


costa central del Pacífico y la Sierra Madre del Sur, en los estados de Jalisco,
Colima y parte de Michoacán, estos sones han gozado de una amplísima difusión
que rebasa las fronteras nacionales, de tal modo que mucha gente —tanto en el
país como en el extranjero— los considera el género musical más representativo
de México. Por ser típicos de las tierras bajas o subtropicales de Jalisco, estos
sones también son llamados sones abajeños.

La enorme popularidad de esta expresión y el hecho de que muchos la consideren


como la música mexicana por excelencia obedecen a varios factores. Uno se debe
a que el conjunto del mariachi es el encargado de acompañar las coreografías del
Jarabe Tapatío, que se convirtió en el baile popular nacional impuesto tanto por
los medios de comunicación y por los programas educativos que establecieron los
gobiernos nacionalistas posrevolucionarios. Esto fomentó que muchos conjuntos
de mariachi dejaran de ser grupos de campesinos que tocaban en sus festividades
locales y se convirtieran en músicos profesionales que emigraron a la capital en
busca de oportunidades. Una vez en la ciudad, durante los años veinte y treinta
del siglo pasado, los mariachis tomaron el lugar dejado por la Orquesta Típica de
la Ciudad de México —cuya indumentaria de charro adoptaron—, que
representaba a México en diversas exposiciones internacionales y era solicitada
en varios eventos oficiales. Pero quizá lo que dio mayor difusión a esta música fue
su adopción por el naciente cine mexicano sonoro, que difundió en todo el mundo
la imagen del charro como la del mexicano típico y el son jalisciense como la
música típica de México.

 Sones de la Costa Chica y Tuxtla

 Estos sones, cultivados tanto en la llamada Costa Chica —que abarca parte del
litoral de los estados de Guerrero y Oaxaca— como en la zona interior
guerrerense de Tixtla, muestran dos influencias muy marcadas y particulares: por
un lado, la de la población negroide establecida en la zona durante los siglos XVII
y XVIII; y, por otro, la de la música traída por marinos desde Sudamérica, quienes
remontaban las costas para comerciar con Acapulco y luego dirigirse hacia
California en busca de oro a mediados del siglo XIX.

 Sones istmeños

Se les conoce en toda la zona del istmo de Tehuantepec en el suroeste del estado
de Oaxaca, aunque también es cultivado en ciertas poblaciones limítrofes de
Chiapas. Este subgénero constituye una excepción dentro del son mexicano, pues
no cumple con varias de las características generales del son. Por un lado, sus
intérpretes principales son las bandas de pueblo —cuyos instrumentos principales
son los metales— o la marimba.

 Sones jarochos

 De manera similar a los sones de mariachi, los sones jarochos se encuentran
ampliamente difundidos por todo el territorio mexicano. Florecen en la planicie
sudoriental del estado de Veracruz, desde el puerto del mismo nombre, Los
Tuxtlas y Catemaco, hasta Minatitlán y Coatzacoalcos, incluyendo los pueblos de
la cuenca del Papaloapan y la región llanera al sur de Tuxtepec.

Estos sones muestran la acentuación rítmica más completa del género, lo cual
evidencia una fuerte influencia africana, como también lo demuestra el uso del
canto responsorial que aparece en varios ejemplos típicos del repertorio jarocho.
Curiosamente, estos sones también son los que conservan más elementos de la
música barroca europea.

 Sones huastecos o huapangos

Florecen en una amplia zona conocida como La Huasteca que abarca la gran
planicie costera del noreste de México y algunas regiones de la Sierra Madre
Oriental, que abarcan a los estados de Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, San Luis
Potosí, Querétaro, Guanajuato, Puebla y hasta Nuevo León.

Como La Huasteca es un área poblada por diversos grupos indígenas que


mantienen muchas tradiciones ancestrales, el huapango parece acusar una
influencia autóctona, que se percibe no sólo en el vigor de sus acentos rítmicos
sino, además, en algunas letras que muestran un tratamiento muy particular de los
animales y la naturaleza. Sin embargo, como también ocurre con el son jarocho,
es posible establecer un parentesco cercano entre el huapango y las seguidillas,
jotas y fandangos españoles. Otra coincidencia entre el son huasteco y el
jarocho —y otros sones regionales— es el papel tan importante que tiene en ellos
la improvisación tanto musical como lírica y, aunque existen coplas tradicionales
bien conocidas, son raros los trovadores que escriben y compilan sus versos.

El huapango tampoco ha podido escapar a las intenciones comercializadoras y


simplificadoras de los medios de comunicación, aunque al ocupar una zona tan
vasta del país, esta expresión también ha logrado mostrar y recuperar infinidad de
variantes dentro de su propia localidad.
Los conjuntos instrumentales que interpretan son huasteco se componen
básicamente de violín, jarana y guitarra quinta o huapanguera (guitarra grande con
cinco órdenes de cuerdas generalmente dobles). Es muy típico que el violín toque
complicados adornos en los interludios instrumentales. La voz, que muestra un
fuerte resabio del cante andaluz, suele emplear característicos falsetes breves
para alguna sílaba a la mitad de una palabra o hacia el final de un verso.

Conclusión

Es necesario entender la importancia que este tema en la historia de la música ya


que enriquece nuestra cultura y pone en un lugar muy alto a México y nuestra
música, también es importante mencionar que aun que la música sigue día a día
evolucionando no hay que olvidar nuestros orígenes, es decir, hoy en día es muy
frecuente escuchar canciones totalmente fuera de lo que en este documento se
describe, música a la que denominamos como popular, sin embargo nuestras
raíces musicales dieron lugar a lo que hoy escuchamos. Este es un aspecto en el
que muchas personas no tienen conciencia la diversidad de cultura musical que se
origino por razones complejas desde muchos años atrás en la cual hoy basamos
nuestra música.
Análisis del son huasteco ¨la petenera¨

Es un son que destaca nivel de ejecución con instrumentos como guitarra, jarana y
violín, con estrofas y coros, así como interludios, en cuanto a la voz tiene melodías
que contestan a la letra principal del son y algunos falsetes. La armonía es mayor
tonal aun que en algunas partes tiene algunos acordes de intercambio modal.
Habla acerca del agua salada y acerca de una sirena.

[Link]

Son jarocho La Bamba

Es un son de la canción tradicional popular la bamba. La bamba es una canción


tradicional mexicana de autor desconocido. Pertenece al género musical
denominado son jarocho y es reconocida como un himno popular del estado
de Veracruz. Como danza tradicional, La bamba se inscribe dentro del contexto de
las llamadas danzas de pareja; suelen bailar un hombre y una mujer, aunque en
algunas comunidades bailan dos o más parejas.

[Link]

Son Jalisciense La negra

Un son del Mariachi Vargas de Tecalitlán y es un son tradicional del centro de


Nayarit, está compuesto con armonía mayor popular y contiene estrofas y coro,
así como interludio de violines. Su instrumentación tiene guitarras, trompetas y
violines entre otros instrumentos de mariachi. Los arreglos vocales contienen
algún tipo de contrapunto y es solo de hombres. La letra tiene pensamientos
amorosos y melancólicos e irónicos. Suele bailarse en diversas regiones del país,
especialmente en las del sur, típicamente con motivo de
bodas, cumpleaños y bautizos.

[Link]
Bibliografía
Vázquez, R. H. (Julio 2004.). El son, esencia musical de México. Revista Correo
del Maestro, 98.

LIEBERMAN, Baruj, Eduardo Llerenas y Enrique Ramírez de Arellano, notas a la


colección de discos Antología del son de México, Música Tradicional, México,
1985.
 
MOMPRADÉ, Elektra L. y Tonatiuh Gutiérrez, Danzas y bailes populares (Historia
general del arte mexicano, vol. 6), Hermes, México-Buenos Aires, 1976.
 
 
PÉREZ MONFORT, Ricardo, Avatares del nacionalismo cultural. Cinco ensayos,
CIDHEM/CIESAS, México, 2000.

REUTER, Jas, La música popular de México, Panorama, México, 1992.

Universidad Autónoma de Chihuahua
Facultad de Artes
EL SON
HISTORIA DE LA MUSICA EN MEXICO
LICENCIATURA EN MUSICA 
LICON DE L
Introducción
La presencia del son en México se remonta a la época de la Colonia,
según nos dice el investigador Manuel Álvare
Aquellos aventureros, además de los artesanos, comerciantes y clérigos que 
llegaron poco después, trajeron consigo los roman
b) La poesía cantada en los sones se compone invariablemente de coplas o 
poemas breves que encierran dentro de sí una idea c
variaciones melódicas en un estilo muy personal, lo cual hace que a veces la 
melodía de un mismo son suene muy diferente en
resonancia que uno de los músicos percute con las palmas de la mano, acción 
conocida como cachetear el arpa. Además del arpa
representaba a México en diversas exposiciones internacionales y era solicitada 
en varios eventos oficiales. Pero quizá lo q
Tuxtlas y Catemaco, hasta Minatitlán y Coatzacoalcos, incluyendo los pueblos de 
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