1
El duelo en la adolescencia
es una cuestión en la que se cruzan distintas percepciones: por un lado, la
relativización de algo que, aunque se sepa real, se ve todavía muy lejano; por otra
parte, esa dificultad para exteriorizar sentimientos que acompaña a muchas
personas en esa franja de edad
¿Cómo tratar duelo con adolescentes?
2
Hay que tratarle con mucha paciencia ante sus actitudes adolescentes y con
comprensión, porque, aunque parezcan insensibles, les duele tanto o más que a los
adultos que forman parte de su vida. Es normal que estén enfadados por la muerte
del ser querido y lo paguen en el ámbito familiar, así que hay que ser tolerantes.
3
¿Qué es un duelo no resuelto?
- Duelo no resuelto: Similar al anterior, permaneciendo el paciente "fijado", en la persona
fallecida y en las circunstancias que rodearon su muerte, sin volver a su vida habitual. El
duelo se ha detenido entre la segunda y tercera fase.
Escuchar al adolescente, pero sin agobiarle
Una de las tareas más complicadas para los adultos es no agobiar al adolescente. En
4
general para sus allegados suele ser difícil, primero porque están preocupados, quieren que
esté bien, que recupere su normalidad y muchas otras cosas.
Por este motivo, los adultos tendemos a asediarles con preguntas como: “¿Estás bien?”,
“¿Necesitas algo?”, “¿Te gusta así?”, “¿Cómo te encuentras hoy?”, “¿No se te ha pasado
aún?” y otras mil preguntas relacionadas con su cuidado, con el que a menudo no estamos
familiarizados, ya que no hemos vivido una experiencia como ésta antes. Por ello, hay que
tener cuidado para que no se produzca un distanciamiento y un bloqueo por “atosigar” al
menor.
5
Cómo actuar ante un adolescente en
duelo
Aunque las peculiaridades del adolescente en duelo son
muchas, a la hora de indicar los consejos más significativos
para atenderle, señalaríamos como prioritario dejarle su
espacio, sin atosigarle, manteniéndonos cerca por si nos
necesita, y propiciar medios de expresión alternativos. Hay
que tratarle con mucha paciencia ante sus actitudes
adolescentes y con comprensión, porque, aunque parezcan
insensibles, les duele tanto o más que a los adultos que
forman parte de su vida.