AMOR PLATONICO
La concepción platónica del amor es, por consiguiente, el de un impulso que nos lleva a
querer ir más allá de lo material en nuestra experimentación de algo, en el acceso a su
belleza, que para el pensador tiene que ver con su cercanía a la verdad y no por su
estética. Para Platón, el amor no tenía que ver con la atracción física o sexual, era una
conexión difícil de describir entre dos personas y la admiración debía ser el motivo
principal.
Para este filósofo el amor puede ser entendido como el estado de éxtasis y a la vez de
moderada frustración que se experimenta al saber que hay algo más allá de lo físico que
nos llama pero que, a la vez, no nos será entregado totalmente, ya que por mucho que
no lo queramos en la actualidad seguimos encadenados al mundo de lo material, el
lugar en el que disfrutar de las cosas depende en buena parte de nuestra proximidad en
el tiempo y el espacio, y en el que es casi imposible mantenernos al margen de la
influencia que ejerce sobre la estética, las apariencias.
El amor llena el vacío entre lo visible y lo invisible, si el amor no es bello ni es bueno,
¿será feo y malo? Ciertamente no es así, el no ser bello ni bueno no implica
necesariamente el ser feo y malo, como el no ser sabio no implica necesariamente ser
ignorante. Entre belleza y fealdad, bondad y maldad, como entre sabiduría e
ignorancia, hay términos medios, y este es el caso del amor. La idea es sencilla: el amor
es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso,
sirve de enlace y comunicación llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible.
Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede
concebir, que es lo heroico; por ejemplo, por amor uno deja su tranquilidad y
comodidad y entrega su vida al servicio de los demás, sea curando a enfermos o
enseñando a niños.
A pesar de que el concepto de amor platónico proviene o tiene sus orígenes en la
ideología de Platón, en la actualidad se han creado diferentes argumentos para decir
que este gran pensador griego no practicaba un amor espiritual o de abstinencia. Platón
nunca defendió un amor espiritual sin sexo, afirma el historiador Jay Kennedy. Más
bien, abogo por un camino medio. La moral significaba para él la contención. Quería
que la gente evitara tanto la promiscuidad sexual como la abstinencia. Sea como sea el
caso, todos tenemos ese amor difícil de alcanzar, pero superable.
En el caso de las personas, esta belleza pertenece a un plano espiritual que intuimos
pero que no podemos llegar a hacer nuestro, ya que por algo no es algo material. Lo que
caracteriza al amor es, por tanto, la búsqueda de lo verdadero y lo puro, que tiene que
ver con la esencia misma de la belleza y que pertenece a un plano de existencia
totalmente separado de lo físico. Sin embargo, la imposibilidad de acceder
directamente a esta idea de belleza es tan solo una consecuencia de la distinción que
Platón hace entre lo ideal y lo material.
El amor tenía que complementar las cualidades, lo que hacía que fuera necesario
admirar a la pareja. Solía decir “una pareja no debería amarse exactamente como son
en este momento”, ¿Qué quiere decir? Que el amor real busca una mejoría mutua
constante.
Para concluir, Platón sostenía que el verdadero amor es el amor a la sabiduría, al
conocimiento, y que las cosas bellas lo son porque participan de la idea de la belleza.
Por lo tanto: El amor platónico no es el amor a un ideal de una persona si no el amor a
conocerla y saber de ella, que la belleza del ser amado no se halla en el cuerpo mismo si
no que es la imagen de su belleza espiritual, y que el alma humana debería aspirar a
conocer y amar esta belleza esencial. Platón nos deja esta gran frase“La mayor
declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco”.
ENSAYO DE: YURLEIS VELASQUEZ
GRADO: 11 C