1
Intususcepción intestinal en un perro bulldog francés de 3 meses de edad:
Reporte de caso
Trabajo de grado para optar por el título de Médica Veterinaria
Valentina Arango Cabezas
Asesor
Jaime Humberto Londoño Puerta
Médico Veterinario Msc.
Unilasallista Corporación Universitaria
Facultad de Ciencias Agropecuarias
Programa de Medicina Veterinaria
Caldas-Antioquia
2021
2
Contenido
Resumen …………………………………………………………………………….6
Introducción ………………………………………………………………………..7
Objetivos………………………………………………………………………….....8
Objetivo general……………………………………………………………...8
Objetivos específicos………………………………………………………..8
Marco teórico ……………………………………………………………………....9
Anatomía intestinal del perro………………………………………….9-10
Invaginación intestinal…………………………………………………11-13
Etiología ………………………………………………………………….13-14
Fisiopatología …………………………………………………………...14-17
Signos clínicos ………………………………………………………….17-18
Diagnostico ………………………………………………………….......18-19
Tratamiento ………………………………………………………………20-24
Caso clínico ………………………………………………………………………24-33
Discusión …………………………………………………………………………34-39
Conclusiones ……………………………………………………………………...40
Referencias ……………………………………………………………………….41-43
3
Lista de ilustraciones
Figura 1. Esquema del sistema digestivo del perro………………………...……11
Figura 2. Apariencia externa e interna de una intususcepción…………………13
Figura 3. Resultado hemograma…………………………………………………...26
Figura 4. Resultado coprológico………………………………………..................27
Figura 5. Imagen ecográfica intususcepción ……………………………………..28
Figura 6. Intususcepción……………………………………………………………..29
Figura 7. Inversión del ciego………………………………………………………...29
Figura 8. Segmento retirado………………………………………………………....29
Figura 9. Efusión abdominal……………………………………………………..…..30
Figura 10. Reacción peritoneal……………………...............................................30
Figura 11. Resultado análisis de líquido abdominal…………………………… ....31
4
Glosario
Lpm: latidos por minuto
Rpm: respiraciones por minuto
TLLC: tiempo de llenado capilar
SID - “Semel in die”: una vez al día (Vásquez, 2016)
BID - “Bis in die”: dos veces al día (Vásquez, 2016)
TID - “Ter in die”: tres veces al día (Vásquez, 2016)
QID - “Quater in die”: cuatro veces al día (Vásquez, 2016)
MAD: miembro anterior derecho
MAI: miembro anterior izquierdo
5
Resumen
Este documento describe un caso clínico de un bulldog francés de 3 meses de
edad, el cual fue remitido para hospitalización a la Clínica Veterinaria Animal Hospital en
el municipio de Sabaneta por cuadro de diarrea, inapetencia, distensión abdominal, dolor
abdominal, fiebre y disnea inspiratoria.
La anamnesis, signos clínicos del paciente y ayudas diagnosticas, como ecografía
abdominal fueron importantes para llegar al diagnóstico de intususcepción intestinal; se
realizó una laparotomía exploratoria donde se encontró una intususcepción cecocólica e
inversión del ciego. El procedimiento quirúrgico consistió en hacer una
enteroanastomosis término-terminal y resección del ciego; luego de la intervención el
paciente evolucionó de una manera favorable, aunque con algunas complicaciones, que
fueron manejadas con un buen cuidado postquirúrgico.
El análisis de este caso clínico se llevó a cabo mediante la historia clínica, además
de una recopilación de información actual sobre esta patología. Por último, se efectuó
una discusión acerca del abordaje, diagnóstico y tratamiento del caso clínico. El siguiente
manuscrito se plantea como trabajo final de la práctica empresarial para optar al titulo de
medica veterinaria.
Palabras clave: intestino, intususcepción, ciego invertido, cirugía.
6
Introducción
La intususcepción o invaginación intestinal se define como la introducción de una
porción intestinal en la luz intestinal del segmento inmediatamente distal al mismo. La
porción invaginada puede afectar distintos tramos del tracto gastrointestinal, siendo las
más comunes las intususcepciones ileocólicas y yeyunoyeyunales (Giner; Marco; Valle.
2015), por otro lado, las cecocólicas son poco frecuentes (Ettinger; Feldman. 2007).
Esta patología es frecuente en animales jóvenes menores de un año y suele ser
secundaria a un proceso gastroentérico agudo. Presenta signos clínicos como diarreas
sanguinolentas, dolor abdominal, vómitos, fiebre y depresión. La ecografía es un método
diagnóstico preciso y sensible, aunque el diagnóstico definitivo se realiza mediante
cirugía (Giner; Marco; Valle. 2015)
Esta enfermedad es de alta mortalidad y requiere cirugía de urgencia con un
cuidado intensivo postoperatorio.
El siguiente trabajo presenta el análisis de un caso clínico de un paciente canino
diagnosticado con intususcepción cecocólica e inversión del ciego, se efectúa un estudio
de la historia clínica del paciente, luego se realiza una recopilación de información actual
acerca de la enfermedad y por último se desarrolló una discusión acerca del abordaje,
diagnóstico y tratamiento del caso clínico.
7
Objetivos
Objetivo general
Aspirar al título de medicina veterinaria aplicando los conocimientos, habilidades y
destrezas aprendidas en mi formación académica, sacando provecho de estas a lo largo
de la práctica empresarial y en mi vida profesional en general
Objetivos específicos
• Realizar revisión de literatura sobre el modo de presentación de una
intususcepción intestinal en perros, basado en un caso presentado en la Clínica
Animal Hospital
• Discutir el comportamiento clínico y evolución de las intususcepciones intestinales
en perros
• Consultar y describir la técnica quirúrgica para la corrección de las
intususcepciones intestinales en perros y comprar la literatura con lo observado
en el caso clínico
8
Marco teórico
Anatomía intestinal del perro
El intestino del perro es corto con respecto al de otros animales, siendo su longitud
solo a 3, 5 veces la del cuerpo (Schweiz, 2013).
El intestino se divide en intestino delgado e intestino grueso; el intestino delgado se
subdivide (duodeno, yeyuno, e íleon) y tiene una longitud aproximada de 4 metros
(Sisson, Grossman y Getty, 1991).
El duodeno consta de: parte craneal, flexura craneal del duodeno, parte
descendente, flexura caudal del duodeno, parte transversa, parte ascendente y flexura
duodenoyeyunal (Olivares y Adaro, 2008)
El yeyuno, forma numerosas asas y se inserta por un mesenterio ancho en la
región sublumbar. La porción terminal (íleon), se define como la parte terminal corta del
intestino delgado, al cual se fija el pliegue ileocecal; se dirige hacia delante por la región
sublumbar a lo largo de la cara interna del ciego y se abre al principio del colon en el
orificio ileal, formándose la papila ileal, que es la proyección del extremo final del íleon
en la luz del intestino grueso (Schweiz, 2013).
El conducto biliar o colédoco y el conducto pancreático se abren en el duodeno a
unos 5-8 cms. del píloro, el conducto pancreático accesorio se abre unos 2,5 a 5 cms.
más hacia atrás, (El conducto pancreático accesorio, es el de mayor desarrollo en el
perro).
9
La membrana mucosa intestinal está provista de vellosidades delgadas y muy
largas, que favorecen el proceso de absorción. En las inmediaciones del píloro existen
glándulas duodenales que tienen la función de secretar factores de crecimiento
epidérmicos y un fluido alcalino que protege el epitelio duodenal de los jugos gástricos.
Los nódulos linfáticos agregados o placas de Peyer son numerosos y empiezan en el
duodeno, su función es inmunológica ya que se encargan de discriminar entre los
microorganismos patogénicos y los “comensalistas” (que pertenecen a la microflora
nativa) (Sisson, Grossman y Getty, 1991).
El intestino grueso consta de 4 partes: ciego, colon, recto y canal anal, tiene una
longitud media de 60 a 75 cm, su calibre es aproximadamente el mismo que el del
intestino delgado (Olivares y Adaro, 2008).
• Ciego: tiene una longitud media de 12,5 a 15 cm y es flexuoso. Las flexuras están
contenidas por el peritoneo que lo fija también al íleon. Su extremidad anterior se
abre en el origen del colon, por fuera del orificio ileocólico. La otra extremidad es
aguda y ciega (Olivares y Adaro, 2008)
• Colon: está fijo a la región sublumbar por un mesenterio, el mesocolon. Presenta
tres partes, que corresponden al colon ascendente, colon transverso y colon
descendente. El calibre del colon es aproximadamente el mismo en toda su
extensión (Olivares y Adaro, 2008)
• Recto: está casi cubierto con peritoneo hallándose en la línea de reflexión de esta
serosa debajo de la segunda a tercera vértebra coccígea. En la unión del recto y
el ano, la membrana mucosa presenta un epitelio escamoso estratificado y
10
contiene las glándulas anales. Más hacia atrás la piel contiene voluminosas
glándulas sebáceas y glándulas perianales especiales (Olivares y Adaro, 2008).
Figura 1. Esquema del sistema digestivo del perro
Fuente: (Schweiz, 2013)
Invaginación intestinal
La invaginación intestinal o intususcepción es la introducción de un segmento del
intestino (la porción invaginada), dentro de un tramo próximo (la porción receptora)
(Nelson y Couto 2009). Los componentes incluyen la porción invaginada
(intussusceptum) y el segmento que la envuelve (intussuscipiens). Se pueden clasificar
en normógradas, si se producen en dirección del peristaltismo normal (aboral); o
retrógradas, si su orientación es la contraria (Applewhite; Cornell; Selcer 2002).
Las invaginaciones causan obstrucciones intestinales que se pueden clasificar en:
11
Simples no estranguladas: En las cuales hay obstrucción de la luz intestinal sin
alteración de la integridad vascular ni desvitalización tisular.
Obstrucciones estranguladas: En las que existe compromiso vascular entérico del
segmento obstruido. Esta última presentación es más común en casos de intususcepción
(T. Rallis,M. N. Patsikas,L. G. Papazoglou, 2003).
Según (T. Rallis,M et al, 2003), esta clasificación se hace con base en:
• Grado de obstrucción, parcial o total; el cual está dado por el tipo de
estrangulamiento. En la parcial, hay un pasaje limitado de contenido, mientras
que, si causa una obstrucción total, no hay paso de contenido.
• Localización a lo largo del TGI: cólica; cuando compromete el colon; entérica,
cuando compromete solo el intestino delgado; ileocecal, en la cual la válvula
ileocecal actúa como punto guía de la intususcepción e ileocólica, en la cual el
íleon terminal se invagina a través de la válvula ileocecal hacia el colon (Azar T,
Berger DL, 1997).
• Alteración fisiopatológica: Simple o mecánica: se da en obstrucciones parciales y
generalmente no comprometen la irrigación de la pared intestinal Vs
estrangulación; se da en obstrucciones totales, y en la cual si hay un deterioro del
suministro de sangre al intestino (T. Rallis,M et al, 2003), causando así induración,
flacidez o un cambio brusco de tamaño, que alteran la movilidad y flexibilidad
intestinal (Prathaban; Ramprabhu; Simon 2013), (Rallis; Papazoglou; Adamama;
Prassinos 2000), a continuación, el intestino se desvitaliza y en consecuencia la
barrera que conforma la pared intestinal se daña y se puede contaminar la cavidad
12
abdominal con el contenido intestinal (Ortiz; Osorio; Tobón, 2011), (Stanley,
2012).
Las complicaciones que amenazan la vida son resultado de desbalances (de fluidos,
electrolitos y acido base), hipovolemia y toxemia. (Papazoglou y Patsikas, 2003).
Figura 2. Apariencia externa e interna de una intususcepción
Fuente: Mayo Clinic, 2018
Etiología
Las intususcepciones son más frecuentes en perros que en gatos. Se han
reportado en su mayoría en cachorros, el 75% en menores de 1 año (Fossum 2009).
Puede producirse en cualquier parte del aparato digestivo, pero las invaginaciones
ileocolicas, es decir, el íleon se introduce dentro del colon parecen más frecuentes
(Nelson y Couto, 2009).
13
Las invaginaciones pueden estar asociadas a enteritis parasitarias; virales o
bacterianas (especialmente en animales jóvenes); cuerpos extraños; neoplasias y
cicatrices postquirúrgicas o adherencias, las cuales alteran la motilidad normal y
favorecen que el íleo, más pequeño, se invagine dentro del colon, que tiene un diámetro
mayor (Schwandt, 2008; Stanley, 2012; Whale y Hill, 2009).
También se ha reportado intususcepciones en animales con insuficiencia renal
aguda, leptospirosis y otros problemas sistémicos (Nelson y Couto, 2009); sin embargo,
la etiología de la mayoría de ellas es desconocida (Fossum 2009).
Fisiopatología
Se piensa que su formación es consecuencia normal de la no homogeneidad de
la pared (Fossum, 2009) causada por cualquier aumento del volumen de los tejidos en
la luz intestinal, ya sea por inflamación de la mucosa o por una lesión con efecto de masa;
esto, acompañado de un aumento del peristaltismo, lo que ocasiona que un segmento
de intestino, posiblemente junto con su mesenterio, se proyecte hacia la luz intestinal
adyacente modificando la motilidad intestinal local o su flexibilidad (Shenoy, 2017) . Una
vez se ha formado la invaginación, las contracciones longitudinales y circulares del
intestino normal en la zona próxima provocan un desplazamiento del intestino
formándose un pliegue. Las contracciones musculares hacen que el pliegue se extienda
circular y longitudinalmente completándose el cuadro.
La dirección de la invaginación puede ser de proximal o distal o en sentido
contrario la parte invaginada es más frecuente que sea el segmento intestinal proximal,
14
y los invaginadores, la zona más distal (p. ej., la invaginación ocurre en la dirección
normal del peristaltismo; invaginación directa o normógrada). Pueden ocurrir en más de
un sitio y a veces son dobles. (Fossum 2009)
Inicialmente, la invaginación provoca una obstrucción intestinal que implica una
interacción compleja de factores locales y sistémicos, entre los cuales hay una
acumulación de gas y líquido, que contribuye a la distensión luminal proximal a la
obstrucción, la mayor parte del gas acumulado es:
• Aire ingerido (70% de nitrógeno, 10% a 12% de oxígeno, y 1% a 3% de hidrógeno)
• Dióxido de carbono (6% a 9%) formado como resultado de la neutralización de
bicarbonato en el lumen intestinal.
• Gases orgánicos (metano [1%] e hidrógenosulfuro [1% a 10%]) derivados de la
fermentación bacteriana.
La distensión luminal gaseosa aumenta gradualmente debido a que la mucosa
intestinal no absorbe el nitrógeno (T. Rallis,M et al , 2003).
El líquido acumulado proviene de dos fuentes:
1. Secreciones en el tracto gastrointestinal superior (saliva, bilis, gástricas,
pancreáticas y del intestino delgado) y la retención de fluidos infectados.
2. Reducción de la absorción debido a la congestión linfática y venosa, el aumento
de la osmolalidad intraluminal y disminución de la tasa de recambio de los
enterocitos (T. Rallis,M et al , 2003).
Después de 24 horas de obstrucción, el intestino puede perder capacidad de
absorción de fluidos y se observa la hipersecreción local, el volumen de líquido
intraluminal aumenta a medida que la obstrucción se prolonga, según (T. Rallis,M et al,
15
2003) hay cuatro mecanismos de hipersecreción y absorción reducida que se producen
durante la obstrucción, a continuación, se explicarán brevemente:
1. Hipersecreción mediada por toxinas bacterianas entéricas secretadas por
bacterias patógenas no invasivas que estimulan la producción de sal y agua en el
enterocito.
2. Aumento de las concentraciones de bilis y ácidos grasos producto de la isquemia
tisular en el sitio de obstrucción.
3. Aumento del flujo sanguíneo en las partes proximales de la obstrucción intestinal
que puede estimular la actividad secretora.
4. Debido a la distención luminal , se produce liberación por parte de las células
entero endocrinas, lo cual aumenta la secreción de cloruro, por otra parte, los
mediadores químicos del sistema nervioso entérico tales cómo acetilcolina,
polipéptido vasoactivo intestinal y la sustancia p, activan iones de cloruro que
atraen líquido (Papazoglou y Patsikas, 2003), estos disturbios en la función normal
del tracto gastrointestinal pueden resultar en desbalance de fluidos, el equilibrio
ácido base y de las concentraciones séricas de electrolitos (T. Rallis,M et al,
2003).
El vómito profuso y la incapacidad de consumir alimento y agua pueden también
afectar el volumen intravascular y el grado de hidratación, generando hipocloremia,
hipocalemia y alcalosis metabólica debido a la pérdida de cloro, potasio y secreciones
gástricas.
A medida que la obstrucción se prolonga las agrupaciones celulares de intensa
actividad mioeléctrica son interrumpidas por periodos de actividad motora ausente (T.
16
Rallis,M et al, 2003), los vasos relacionados se colapsan debido a un incremento en la
presión intraluminal o a que se retuercen, incluso pueden sufrir avulsión (Fossum 2009),
causando estasis venoso y edema, seguido por el compromiso del flujo arterial (T. Rallis,
M et al, 2003), la sangre se extravasa hacia la luz, y la serosa se desgarra. La fibrina
sella las distintas capas del intestino juntas y puede ayudar a localizar la peritonitis
cuando se produce la rotura de la pared (Fossum 2009). Un hallazgo común en el
intussusceptum es la necrosis, además de infartos, áreas hemorrágicas y depósitos de
fibrina en las superficies serosa y mucosa (Kumar; Shekhar; Singh, 2011).
La inversión del ciego en el colon es un cuadro infrecuente, la causa es
desconocida, pero parece asociarse a la debilidad del ligamento ileocólico (Guilford;
Strombeck, 1996), según (Nehra, Goldstein, 2011) también puede resultar de una falla
en la secuencia embriológica normal de la rotación y fijación intestinales en los neonatos.
El trastorno se caracteriza por una diarrea crónica y en ocasiones hemorrágica
(Nelson y Couto, 2009)
Signos clínicos
La gravedad, intensidad y los síntomas clínicos dependen de la localización; si la
obstrucción es parcial o completa; de la integridad vascular y de la duración de la
interrupción intestinal (Fossum, 2009).
La invaginación ileocólica aguda provoca obstrucción de la luz intestinal y congestión de
la mucosa de la porción invaginada. Es frecuente la presencia de diarrea sanguinolenta
de pequeño volumen, vómitos, dolor abdominal, una masa palpable en el abdomen
17
(Nelson y Couto 2009), deshidratación, tenesmos, pérdida de peso y prolapso rectal
(Prathaban et al, 2013; Stanley, 2012).
Una invaginación yeyunoyeyunal aguda no suele provocar hematoquecia. La
congestión de la mucosa puede ser más grave que en las invaginaciones ileocólicas;
finalmente el intestino se desvitaliza y las bacterias y sus toxinas logran acceder a la
cavidad peritoneal (Nelson y Couto, 2009).
Los casos crónicos pueden tener signos clínicos menos marcados. Estos animales
a menudo están irascibles, tienen diarrea intermitente y presentan hipoalbuminemia
(Fossum, 2009)
Diagnóstico
Se realiza mediante la anamnesis, la inspección del paciente, la presencia de los
signos clínicos, además de la palpación de una masa intraabdominal de forma alargada,
la cual no siempre es detectable en los individuos (Applewhite et al. 2002).
Las invaginaciones ileocólicas son pequeñas y no se extienden muy lejos dentro
del colon descendente, pueden ser especialmente difíciles de palpar debido a que se
localizan dorsal y debajo del arco costal. A veces, las invaginaciones «se deslizan»
dentro y fuera del colon y pueden pasarse por alto durante la palpación abdominal
(Nelson y Couto, 2009).
Los estudios radiográficos son de utilidad, con o sin contraste (Ortiz et al. 2011).
Pero pocas veces permiten llegar a un diagnóstico de invaginación ileocólica, ya que
como son parciales suelen producir una mínima acumulación de gas intestinal (Nelson y
Couto 2009). Las invaginaciones yeyunoyeyunales tienen patrones obstructivos más a
18
menudo que las ileocólicas. Puede identificarse una masa de tejido blando con forma
tubular. Si se ha acumulado suficiente gas en el segmento intestinal distal, puede quedar
delimitado el vértice de la invaginación (Fossum, 2009).
Los enemas con contraste de bario bien realizados pueden mostrar un defecto de
llenado en el colon (Nelson y Couto 2009), se ve una banda de material de contraste en
la zona invaginada a lo largo del segmento intestinal dilatado en forma de «espiral»
cuando el bario entra en la luz alrededor de la parte invaginada. Ocasionalmente, el
contraste se acumula en la luz entre la zona invaginada y los invaginadores (Fossum,
2009).
La ecografía abdominal es rápida y tiene una sensibilidad y una especificidad
aceptables para la detección de invaginaciones (Nelson y Couto, 2009), en un corte
transverso se observa una estructura de anillos concéntricos y en plano longitudinal con
múltiples líneas paralelas, que se dibujan debido a la diferencia de ecogenicidad de las
capas de la pared abdominal, donde la superficie mucosa es hiperecoica, la capa
muscular hipoecoica y la serosa hiperecoica (Applewhite et al. 2002) , (Whale y Hill 2009).
La ecografía muestra imágenes «en diana» o en «ojo de buey» (capas intestinales
concéntricas) (Fossum, 2009).
La colonoscopia puede ser definitiva si se ve que la invaginación intestinal se
extiende dentro del colon (Nelson y Couto, 2009) en estos casos, si la persona que
realiza la colonoscopia es suave y cuidadosa puede normalmente realizarse con poco
más que la sujeción manual del animal (Fossum, 2009).
19
Tratamiento medico
Ocasionalmente la reducción manual percutánea de la invaginación tiene éxito y el
proceso no recidiva. En casos raros, la invaginación se resuelve por sí sola con la
formación de adherencias y deslizamientos de la parte invaginada. El tratamiento médico
debería tener como objetivo la corrección de los desequilibrios hídrico, acido básico y el
manejo de la causa subyacente que provocaba la invaginación (es decir, enteritis y
presencia de parásitos) (Fossum, 2009).
Tratamiento quirúrgico
Ya que son frecuentes las recidivas, las invaginaciones deberían tratarse
quirúrgicamente incluso si pueden ser reducidas manualmente (Fossum 2009), aparte
cuando estas están asociadas a otras enfermedades sistémicas, la mortalidad y
morbilidad se ven incrementadas siendo ideal realizar la corrección quirúrgica lo antes
posible (Applewhite et al. 2002).
La toma de biopsias del intestino en el momento de la corrección puede ayudar a
identificar la etiología del problema. Debería evaluarse el extremo de la zona invaginada
por la posible presencia de alguna masa (Fossum, 2009).
Si es posible, se deberían corregir la hidratación y los desequilibrios electrolíticos
y acido básico antes de la cirugía. Los pacientes pediátricos no deberían estar en ayunas
durante más de 4 a 8 horas para reducir el riesgo de hipoglucemia y deberían
administrarse antibióticos preventivos (Fossum, 2009).
20
Técnica quirúrgica
1. Realización de una laparotomía exploratoria
2. Localizar la invaginación y aislar la zona con paños estériles.
3. Tras realizar la laparotomía hay que intentar solucionar la invaginación
manualmente, sin cortar el intestino. Con una mano se mantendrá recta el asa
invaginada, exprimiendo con la otra mano la masa para intentar extraer el asa
introducida dentro. Esto se conseguirá si la fibrina no ha formado adherencias
entre las capas de la serosa y el asa introducida no se ha necrosado por la
presión. Si el mesenterio se ha introducido junto al intestino, entonces el aporte
vascular se realiza gracias a las arterias, mientras que las venas, mucho más
débiles, no pueden recoger la sangre y la víscera introducida comienza a
edematizarse, con lo cual será más difícil su recolocación.
4. Se realizará enterectomía si no se consigue reducir la invaginación o si el asa
introducida una vez extraída está desvitalizada o los vasos mesentéricos están
colapsados. Es importante no utilizar pinzas hemostáticas en los extremos que
se dejarán en el animal para mantener mejor la viabilidad y facilitar la
cicatrización, sobre todo en zonas de intestino muy delgadas en animales
pequeños. La mejor sujeción de los extremos las proporcionará el ayudante
con sus manos e irá modificando el lugar de la presión durante la cirugía,
evitando que contenido intestinal caiga dentro de la cavidad abdominal.
5. Examinar cuidadosamente el intestino y determinar qué zona se va a eliminar.
21
6. Ligar los vasos mesentéricos que llegan a la zona del intestino afectada. Se
ligarán los vasos estrictamente necesarios, favoreciendo la mayor
vascularización de la zona.
7. Llevar el contenido intestinal hacia craneal y caudal de los puntos de incisión.
8. Realizar la incisión del intestino con tijeras Metzembaum.
- Si el diámetro de los 2 extremos a anastomosar son iguales realizar dos cortes
perpendiculares.
- Si uno de los extremos es mayor que el otro realizar un corte ligeramente
inclinado en el segmento más estrecho de forma que el borde antimesentérico
sea más corto que el mesentérico.
9. Alargar la incisión hasta el mesenterio. Asegurándose de dejar suficiente
mesenterio entre la incisión y los vasos arcadiales para poder suturar
posteriormente
10. Lo ideal es realizar anastomosis término-terminal con sutura por aposición con
puntos sueltos. Es la más rápida y asegura un buen paso del contenido.
11. Se puede recortar ligeramente la mucosa si ésta sobresale excesivamente.
12. Las suturas deben estar a 2 mm del borde de incisión y separadas 2-3 mm
entre ellas. El material de sutura de elección es el sintético absorbible,
preferiblemente monofilamento. La forma de suturar será comenzando por un
punto en el borde mesentérico y otro en el borde antimesentérico y después
puntos sueltos por una cara y posteriormente por la otra. Se debe suturar
ocluyendo el mínimo posible la vascularización.
22
13. Una vez terminada la sutura se comprobará la estanqueidad introduciendo en
el asa anastomosada solución salina fisiológica a través de una aguja de
insulina (una cantidad variable, entre 2 y 5 cc) hasta que se note presión en el
interior y así comprobar que no hay pérdidas por la sutura.
14. Se sutura el mesenterio para evitar que se puedan introducir y ocluir otras asas
intestinales.
15. Por último, se coloca el epiplón por encima de la sutura del intestino para
favorecer la cicatrización y la estanqueidad.
16. Lo más importante es evitar la recidiva con una plicatura intestinal. Este
procedimiento se realizará siempre que se haya sospechado de una
invaginación intestinal, aunque físicamente no se haya localizado. En la
plicatura se unirá el intestino delgado desde el ligamento duodeno-cólico hasta
la unión ileoceco-cólica. Se harán puntos de sutura sintética absorbible de 3/0
entre la serosa de todo el intestino delgado. Las asas se irán plegando sobre
sí mismas vigilando que las curvas no tengan trayectos muy cerrados que
puedan producir una obstrucción.
17. Si no ha caído contenido en el abdomen se lavará exclusivamente las asas
afectadas evitando que el suero caiga en el interior de la cavidad abdominal.
Después se cambiarán los paños, guantes e instrumental antes de proceder al
cierre de la laparotomía.
18. Cerrar la laparotomía de forma convencional (García, Andaluz, Moll, 2013).
23
La cequectomía, o resección del ciego, se realiza cuando este se encuentra
impactado, invertido, perforado, tiene un tumor o está intensamente inflamado, puede
ser difícil de localizar si está invertido, pero puede identificarse por una pequeña
hendidura que se palpa dentro de luz del colon. Si es posible, se reduce manualmente el
ciego antes de su resección. De lo contrario, se realiza una colotomía en el lado opuesto
al mesenterio y se exterioriza el ciego; seguido a esto, se corta el ciego donde se une
con el colon ascendente. Cerrando el defecto con puntos simples sueltos. Como
alternativa, se coloca una grapadora transversa o una grapadora lineal con corte a lo
largo de la base del ciego, activándola y cortando el ciego antes de ser retirada la
grapadora transversa. Se realiza el lavado y posteriormente se cubre la herida quirúrgica
con parches de epiplón o de serosa (Fossum 2009).
24
Caso clínico
Reseña
Especie: Canino
Raza: Bulldog Frances
Sexo: Hembra
Edad: 3 meses
Peso: 3,8 kg
Motivo de consulta
Paciente se remite para manejo intrahospitalario por cuadro de diarrea, vomito,
inapetencia, distensión abdominal, dolor a la manipulación y fiebre.
Detalles del examen
Paciente decaído, baja respuesta al medio, dolor generalizado, FC 184 lpm,
FR 48 rpm; T 39,6 °; TLLC: 3 seg; deshidratación del 7%; dolor a la palpación abdominal.
Plan diagnóstico
Hemograma
Coprológico
Snap rápido para Virus del Parvovirus Canino (-)
Snap rápido para Virus del Distemper Canino (-)
Ecografía abdominal
25
Plan terapéutico
Se modifica la terapéutica iniciada en centro remitente y se instaura tratamiento
con Omeprazol 1mg/kg SID, Dipirona 25mg/kg BID, Tramadol 3mg/kg BID, Metronidazol
20mg/kg BID, Bonavit 1ml/10kg BID, hidratación con solución multielectrolitos a razón de
60ml/kg/día.
Notas de progreso
Día de evolución 1
Paciente se observa retraído, con baja respuesta al medio, constantes fisiológicas
dentro de los rangos normales para la especie, manifiesta dolor y distención abdominal,
presenta 5 episodios de diarrea y bajo consumo de alimento.
Se reciben los resultados del examen coprológico y hemograma tomados en el centro
remitente, como resultado; en hemograma, se evidencia una anemia normocítica
normocrómica y una leucocitosis, linfopenia y trombocitosis ligera; ya que el hematocrito
no se encontró significativamente bajo (29,6%) no se le realiza transfusión sanguínea al
paciente.
26
Figura 3. Resultado hemograma
con respecto al coprológico se evidencian la presencia de parásitos como Trichomonas
spp (+), Giardia intestinalis (+).
27
Figura 4. Resultado coprológico
Se realiza una ecografía abdominal donde se evidencian las asas intestinales con
contenido gaseoso y normomotilidad, pero, en la zona del íleon se evidencia una
intususcepción, se recomienda realizar laparotomía exploratoria de urgencia a la
paciente y los dueños acceden.
28
Figura 5. Imagen ecográfica intususcepción
Descripción del procedimiento quirúrgico
Premedicación: Tramadol 2mg/kg; Acepromacina 0.06 mg/kg; Meloxicam
0.1mg/kg; Cefalotina 25mg/kg
Mantenimiento: Propofol 4mg/kg; Isoflurano
Preparación: Catéter previamente instaurado permeable, se conecta a hidratación
solución multielectrolitos y se entuba con tubo endotraqueal # 3
Procedimiento quirúrgico: Se hizo tricotomía y la debida antisepsia a nivel de
abdomen, se realizó un abordaje en la línea media ventral; se ingresó a cavidad
abdominal y se expuso el intestino, se observó la intususcepción que involucraba parte
de intestino delgado y del intestino grueso, anatómicamente en la válvula ileocecocólica;
debido a la falta de integridad intestinal, se retiró este segmento y se realizó
enteroanastomosis término-terminal, seccionando el borde del íleon en forma oblicua
29
para igualar con el diámetro del colon, para evitar la estenosis en el lugar de la unión, el
material de sutura que se uso fue monofilamento sintético absorbible . Con respecto al
ciego este se encontró invertido y fue necesario practicar cequectomia, cerrando el
defecto con puntos simples sueltos.
Figura 6. Intususcepción Figura 7. Inversión del ciego
Figura 8. Segmento retirado
El procedimiento quirúrgico fue exitoso y el paciente continuó en manejo
intrahospitalario, se administra tratamiento indicado, añadiendo al tratamiento inicial
Meloxicam 0,2mg/kg SID, Lidocaína 10mg/kg QID, Ampicilina + Sulbactam 25mg/kg,
30
Bismopet 1ml/kg, Ketamina 0,05mg/kg TID y limpieza de herida con Clorhexidina al 0,8%
TID, se instauran 18 horas de ayuno en el paciente.
Día de evolución 3
Paciente adinámico y retraído, constantes fisiológicas dentro de los rangos
normales para la especie, presenta dolor agudo a la palpación abdominal y 5 episodios
de diarrea, se decide hacer ecografía de control donde se evidencia efusión abdominal
moderada y marcada reacción peritoneal, se extrae líquido para su análisis.
Desde el día anterior se inicia alimentación blanda con preparado de sopa Hill´s i/d
enlatado 10ml cada 3 horas, pero el paciente presenta bajo consumo de alimento. Se
administra tratamiento indicado y se añade Hemolitan 1got/kg TID, Loperamida 0,1mg/kg
BID
Figura 9. Efusión abdominal Figura 10. Reacción peritoneal
Día de evolución 5
Paciente clínicamente estable, alerta al medio, constantes fisiológicas dentro de
los rangos normales para la especie, leve dolor a la palpación abdominal, buen consumo
31
de alimento, presenta 3 episodios de diarrea y 5 episodios de vomito, vía venosa MAD,
no permeable, se recanaliza MAI con catéter #24, se reciben resultados del laboratorio
de análisis de líquido abdominal en donde se reporta que la naturaleza del líquido es
trasudado modificado con abundante reacción leucocitaria, en el cual no se observan
bacterias ni hongos, llegando así a la conclusión de que se trata de una peritonitis
inflamatoria.
Figura 11. Resultado análisis de líquido abdominal
Se administra tratamiento indicado de forma adecuada, suspendiendo el Bismopet
por sospecha de emesis a causa de este medicamento, el Meloxicam es sustituido por
Ketoprofeno 2mg/kg SID y se retira la administración de Ketamina y Lidocaína ya que el
paciente viene mostrando buena respuesta a la analgesia. Se añade al tratamiento inicial
Maropitant 0,1ml/kg SID, Ondansetron 0,6mg/kg SID, Fluimucil 35mg/kg TID y se inicia
manejo de parásitos internos reportados en coprológico anterior con Canisan -D 1ml/5kg
por 4 días.
32
Día de evolución 8
Paciente dinámico, atento al medio, constantes fisiológicas dentro de los rangos
normales para la especie, leve dolor a la palpación abdominal, buen consumo de
alimento, heces semiblandas, presenta 1 episodio de vomito, se realiza ecografía de
control donde ya no se evidencia efusión abdominal, se reporta a los propietarios que,
gracias a la evolución del paciente, este podría ser dado de alta en los siguientes días.
Se administra tratamiento indicado adecuadamente.
Día de evolución 10
El paciente mejora notablemente su estado de salud, se suspende toda la
medicación indicada y es dado de alta con concentrado Vet Life Gastrointestinal. Se
recomienda realizar gradualmente el paso de alimento blando a sólido y administrarlo en
pequeñas cantidades para evitar sobrecarga y posibles cuadros de vomito. Se
recomienda realizar una ecografía abdominal de control en 3 días y coprológico en 5
días, sumado a esto se les reporta a los propietarios que posiblemente el paciente no
vuelva a tener consistencia en su materia fecal debido a la tiflectomía, pero que es algo
totalmente normal.
33
Discusión
La intususcepción intestinal es una invaginación de segmentos intestinales
proximales en otros más distales, secundaria a hiperperistaltismo. El 80% de los casos
corresponde a animales menores de 12 meses y de forma idiopática (Strombeck, 1998).
Según (Schwandt, 2008; Stanley, 2012; Whale y Hill, 2009), las invaginaciones pueden
estar asociadas a enteritis parasitarias, en este caso la anamnesis y los datos del
paciente concuerdan con la literatura sobre la forma de presentación de esta patología
ya que se trataba de un paciente de 3 meses de edad el cual se le reportaron parásitos
intestinales en el coprológico, pudiendo estas dos razones, haber desencadenado el
cuadro en el animal.
En un principio es de suma importancia el diagnóstico preciso del paciente ya que
de ahí dependen las pruebas diagnósticas para confirmarlo y el tratamiento. Hay que
considerar que las enfermedades gastrointestinales tienen enorme casuística en la
clínica diaria, en los pacientes que ingresan con signos clínicos gastrointestinales,
fundamentalmente vomito agudo, se debe considerar obstrucción intestinal, el
decaimiento y la deshidratación variarán dependiendo del tipo de obstrucción y el tiempo
de progresión de los signos clínicos (Hernández, 2009), en el caso de la paciente los
vómitos, el dolor abdominal y su nivel de deshidratación, decaimiento y estado general
al llegar a la clínica estaban muy relacionados con una alteración de este tipo.
Por otro lado, las técnicas imagenológicas representan un papel fundamental en
el manejo de estos pacientes, y en la mayoría de los casos se decide la intervención
quirúrgica urgente. (Ledermann, Börner, Strunk, Bongartz, Zollikofer, Stuckmann, 2000).
34
La clave de un tratamiento exitoso es el reconocimiento temprano de la condición
y el mantenimiento inicial apropiado debido a que permite una estabilización rápida y la
eliminación del causante inicial aumentando las posibilidades de supervivencia y menos
daño y más rápida recuperación en el paciente, ya que en casos en los cuales no se
detecta a tiempo puede llegar a consecuencias graves como peritonitis infecciosa por
perforación del intestino lesionado. (Fossum, 2009). Es por ello que se realizó ecografía
a la paciente, la cual arrojó resultados muy compatibles con intususcepción intestinal,
por lo cual se recomendó realizar el procedimiento quirúrgico de urgencia.
(Hernández, 2010) describe que los hallazgos de laboratorio son inespecíficos, en
algunos casos el hematocrito puede estar aumentado al igual que las proteínas totales
en caso de deshidratación o puede aparecer anemia en caso de ulceración y hemorragia,
puede haber un leucograma inflamatorio en casos de irritación aguda de la mucosa, pero
en general los hallazgos no indican cambios significativos; en este caso los exámenes
de laboratorio solo revelan una leve leucocitosis, asociada con un posible proceso
inflamatorio e infeccioso, por lo tanto se debieron realizar exámenes adicionales tales
como medición de niveles de electrolitos en sangre para poder realizar una adecuada
fluidoterapia y corrección de deshidratación y así poder entrar al paciente a cirugía.
Con respecto al procedimiento quirúrgico, a este paciente se le realizo
adecuadamente, según los descrito en la literatura.
Los cuidados postquirúrgicos del paciente consistieron en la introducción del
alimento 18 horas después de la cirugía empleando Hill’s i/d enlatado. (Hervera, 2016)
afirma que la introducción del alimento debe ser de manera temprana, es decir dentro de
las 24 horas siguientes a la cirugía, el alimento se debe administrar siempre de manera
35
progresiva dentro de las 12 horas posquirúrgicas, iniciando con 1 a 5 ml/kg de peso dos
o tres tomas separadas entre ellas por 2 o 3 horas, el agua debe estar a temperatura
ambiente o incluso tibia, ya que el agua fría puede alterar el vaciado gástrico y aumentar
así el riesgo de vómito.
Según (García, Andaluz, Moll, 2013) La pérdida de contenido a través de la línea
de sutura intestinal puede tener graves consecuencias como lo son la peritonitis séptica.
Los factores de riesgo para las fugas a través de las anastomosis intestinales que han
sido recientemente descritas incluyen: especie (los perros parecen tener un mayor riesgo
comparado con los gatos), existencia de peritonitis antes de la cirugía y anomalías en la
coagulación. Signos como dolor abdominal, depresión, apatía, vómito, anorexia, pirexia,
desviación a la izquierda en la hematología, disminución del recuento plaquetario y shock
apuntan a crisis séptica inminente, aunque no todos deben estar presentes. Pruebas
diagnósticas, como la ecografía, la abdominocentesis o el lavado peritoneal, deben ser
realizadas ante el empeoramiento del cuadro clínico. En este caso los procedimientos
realizados en el paciente concordaron con la literatura, ya que gracias a la ecografía de
control realizada en el paciente días después de la intervención quirúrgica se pudo
detectar de manera oportuna la presencia de líquido libre en abdomen, se prosiguió a
practicar la debida adbominocentesis para realizar el análisis del líquido y se pudo
comprobar que se trataba de un líquido de naturaleza inflamatoria y no representaba
peligro alguno para el paciente.
Sobre la terapia farmacológica en este tipo de patologías, según (Mendoza, 2018)
para evitar infecciones secundarias los antibióticos de elección son Metronidazol o
Ampicilina + Sulbactam, en este paciente debido a las posibles complicaciones de la
36
patología y al riesgo de una peritonitis séptica postoperatoria, se instauró doble
antibiótico y los resultados fueron bastante favorables.
Con respecto a la terapia analgésica en mi concepto fue bastante completa, según
(Mathews, Pettifer, Foster, McDonell, 2001) el uso de Meloxicam pre operatorio en perros
sometidos a cirugía ha demostrado tener similar potencia analgésica post operatoria que
el ketoprofeno. Sin embargo, meloxicam no es capaz de inhibir la presentación de
hiperalgesia en los bordes de la herida quirúrgica (Caulkett, Read, Fowler, Waldner
2003). La Lidocaína puede ser administrada vía intravenosa, como bolo o infusión
constante para proveer analgesia peri operatoria (Muir, Wiese, March, 2003). Existen
estudios que muestran que el uso de infusiones de Lidocaína y Ketamina producen una
rápida recuperación de la función intestinal en pacientes con íleo, disminuye el dolor post
operatorio y anticipa la rehabilitación de pacientes sometidos a cirugía abdominal. En un
estudio realizado por (Smith, Bentley, Shih, Miller, 2004) se demostró que el uso intra y
post operatorio de Lidocaína administrada mediante infusión produce una analgesia post
operatoria similar a la otorgada por la Morfina. Según (Plumb, 2010) en el caso de la
Dipirona, también se le atribuyen sus efectos analgésicos viscerales, gracias a que
produce relajación y reducción de la actividad del músculo liso gastrointestinal. Con
respecto al uso del Tramadol en este paciente, los efectos gastrointestinales de los
opioides son mediados por los receptores MOP y DOP, presentes en el plexo
mesentérico del tracto gastrointestinal (Branson, Gross, Booth, 2001; Gutstein y Akil,
2001). La administración de estos fármacos generalmente estimula la defecación en
perros y gatos, sin embargo, luego de esta respuesta inicial, espasmos del músculo liso
gastrointestinal predispone a los pacientes a íleo y estreñimiento (Lamont y Mathews
37
2007). Otro efecto adverso del Tramadol es que según (Gutstein y Akil, 2001) las
náuseas y el vómito está asociado a la administración de opioides debido a su efecto
estimulante de la zona gatillante quimiorreceptora de la emesis. En este caso el paciente
fue tratado todo el tiempo con Tramadol y comparado con la literatura no seria lo correcto
ya que este presentaba episodios de emesis constantes, sumado a esto, como se
mencionó anteriormente el tramadol tiene efectos espasmódicos sobre el musculo liso
gastrointestinal y lo que se buscaba era lo contrario, por esto, lo ideal hubiera sido
suspender su administración.
El tratamiento de la diarrea en este paciente fue todo un reto, como terapéutica
inicial se uso Subsalicilato de Bismuto, según (Botana, Landoni, Jimenez, 2002) este se
liga a las bacterias para luego ejercer una acción bactericida conjunta, impidiendo la
adherencia a la mucosa del tracto gastrointestinal. El Ácido salicílico a través de
mecanismos antiprostaglandínicos, ejerce una acción antienterotoxémica,
antibacteriana, antisecretora y antiinflamatoria. La administración de este medicamento
fue adecuada, pero al pasar los días comenzó a generar emesis en el paciente y se tomó
la decisión de suspenderlo, la causa de la emesis por parte de este medicamento fue
desconocida y hasta el momento no se encontraron reportes en la literatura que lo
expliquen, en reemplazo del Subsalicilato de Bismuto se inició terapia con Loperamida,
esta actúa como modulador de la motilidad intestinal por estimulación de la segmentación
rítmica y disminuyendo la peristalsis, como así también por su efecto anti secretorio
aumentando la absorción de nutrientes agua y electrolitos por bloqueo del canal de calcio
o inhibición de la proteína ligada al calcio (Botana, Landoni, Jimenez, 2002), el paciente
respondió favorablemente a este fármaco y comenzó a mejorar sus deposiciones, pero
38
se pudo haber complementado su uso con probióticos ya que el paciente con la diarrea
severa que presentaba pudo dañar bacterias beneficiosas e incluso vellosidades
intestinales, el uso de estos como complementos alimenticios microbianos vivos que
benefician al huésped, aumentan la proporción de microorganismos intestinales «sanos»
normales respecto de las especies patógenas.
Según (Guevara, Gargiulo, Garcia, 2015) para seleccionar el antiemético
adecuado, es primordial identificar el origen del impulso aferente hacia el centro del
vómito y caracterizar las sustancias que intervienen en su trasmisión; desde el punto de
vista clínico, los vómitos producidos por trastornos gastrointestinales y posquirúrgicos
son mediados por la dopamina, la serotonina y la sustancia P, en este caso el uso del
Ondansetron y Maropitant fue adecuado ya que estos fármacos son antagonistas
potentes de estas sustancias y el paciente fue mostrando buena respuesta con su
administración.
39
Conclusiones
El haber realizado mis prácticas profesionales en la clínica veterinaria Animal
Hospital fue de gran utilidad para comprender de otra forma las funciones que realicé y
ver los aspectos donde fue útil el apoyo dado, permitiéndome fortalecer las bases
teóricas obtenidas durante la carrera. Ya que nos permiten desde primera instancia
compartir con el propietario y el paciente en la consulta, realizar un examen clínico
completo, determinar un correcto diagnóstico y tratamiento.
La intususcepción en pequeños animales es poco usual y desafiante, y requiere
de habilidad diagnóstica preoperatoria. Tanto los médicos internistas como los cirujanos
deben estar familiarizados con las diversas opciones de tratamiento y los diferentes
posibles abordajes, y siempre que sea posible, se debe hacer una resección primaria
Realizar este trabajo de revisión fue de gran ayuda para enriquecer mis
conocimientos como futura medica veterinaria permitiéndome reforzar mi criterio,
siempre de la mano de los profesionales a cargo, de igual manera, es importante resaltar
que este trabajo da una idea a los alumnos próximos a realizar prácticas profesionales y
quieran titularse mediante esta forma, ayudando así a aclarar dudas y que tengan en
cuenta ciertos puntos importantes para la realización del mismo.
40
Referencias
Applewhite, A., Cornell, K. y Selcer, B. (2002). Diagnosis and Treatment of
Intussusceptions in Dogs. Compend. Contin. Educ. Vet. 24, 110–126.
Azar, T., Berger, DL. (1997). Adult intussusception. Ann Surg. World J Gastrointest
Endos. 226, 134-8.
Botana, L., Landoni, F. y Jimenez, T. (2002). Farmacología y terapéutica
veterinaria. Madrid: McGraw-Hill interamericana.
Branson, K., Gross, M. y Booth, N. (2001). Veterinary Pharmacology and
Therapeutics. Ames: Iowa State Press. 273 – 310.
Caulkett, N., Read, M., Fowler. D. y Waldner, C. (2003). A comparison of the
analgesic effects of butorphanol with those of meloxicam after elective
ovariohysterectomy in dogs. Can Vet J. 44, 565 - 570.
Ettinger, S., Feldman, E. (2007). Tratado de Medicina Interna Veterinaria. 6a ed.
España: Elsevier.
Fossum, T. (2009). Cirugía en pequeños animales. 3ª Ed. Missouri, USA: Elsevier
Giner, S., Marco, P. y Valle, J. (2015). Doble intususcepción intestinal en un
cachorro de golden retriever. Hospital Veterinario Cruz de Piedra. España
Gutstein, H., Akil, H. (2001). The Pharmacological Basis of Therapeutics, 10th ed.
New York: McGraw-Hill.
Guevara, M., Ratti, S., Oviedo, R., Gargiulo, A., y García S. (2018). Terapéutica
antiemética veterinaria. Researchgate. 12 (9): 631-640.
García, F., Andaluz, A. y Moll, X. (2013). Cirugía de intestino. B-Braun.
Guilford, W., Strombeck, D., (1996). Strombecks Small Animal Gastroenterology.
3a ed. Philadelphia: WB Saunders Company.
Hernández, C. A. (2009). Obstrucciones intestinales en perros y gatos. FIAVAC.
1, 6-15.
41
Hernández, C. A. (2010). Emergencias gastrointestinales en perros y gatos. Rev
CES Med Vet Zootec. 5 (2): 69-85.
Hervera, M. (2016). Soporte nutricional después de cirugías gastrointestinales.
Obtenido de [Link]
archivo/[Link]
Kumar, K., Shekhar, P., y Singh, P. (2011). Intussusception In A Labrador Dog- A
Case Report. Eamr. 1, 91-92.
Rallis, T., Papazoglou, L., Adamama, K. y Prassinos, N. (2000). Acute Enteritis Or
Gastroenteritis In Young Dogs As A Predisposing Factor For Intestinal Intussusception:
A Retrospective Study. J. Vet. Med. 47, 507-511.
Mendoza, K.D. (2018). Manejo apropiado de la gastroenteritis bacteriana,
parasitaria y viral en caninos y felinos menores de un año de edad. Universidad
Cooperativa de Colombia. Villavicencio, Colombia.
Muir, WW., Wiese, AJ., y March PA. (2003). Effects of morphine, lidocaine,
ketamine, and morphinelidocaineketamine drug combination on minimum alveolar
concentration in dogs anesthetized with isoflurane. Am J Vet Res. 64, 1155–1160.
Mathews, KA., Pettifer, G., Foster, R., y McDonell, W. (2001). Safety and efficacy
of preoperative administration of meloxicam, compared with that of ketoprofen and
butorphanol in dogs undergoing abdominal surgery. Am J Vet Res. 62, 882 – 888.
Nelson, RW., Couto CG. (2009). Small Animal Internal Medicine. 4a ed. Saint
Louis, Missouri: Mosby/Elsevier.
Nehra, D., Goldstein, A.M. (2011). Mala rotación intestinal. Intramed. 149(3) 386-
393
Ortiz, J., Osorio, A., y Tobón, A. (2011). Intususcepción Cecocólica E Invaginación
Del Ciego En Un Canino: Reporte De Caso. Rev. Med. Vet. Zoot. 58, 99-106.
Olivares, R., Adaro, L. (2008). ANATOMIA DEL PERRO. Universidad de Chile.
Santiago, Chile.
Vásquez, S. (2016). Glosario (inglés<>español) de siglas, acrónimos
y abreviaturas de documentos médicos. Panacea. 8 (44): 87-97
42
Prathaban, S., Ramprabhu, M., y Simon, S. (2013). Double Intussusception In A
Dog. Indian Journal Of Canine Practice. 5, 45-47.
Plumb, D. (2010). Manual de farmacología veterinaria (Vol. 6). España:
Intermedica
Ledermann, HP., Börner, N., Strunk, H., Bongartz, G., Zollikofer, Ch., Stuckmann
G. (2000). Bowel Wall Thickening on Transabdominal Sonography. AJR. 174, 107-15.
Schwandt, C. (2008). Low-Grade Or Benign Intestinal Tumours Contribute To
Intussusception: A Report On One Feline And Two Canine Cases. J. Small Anim. Pract.
49, 651-654.
Sisson, S., Grossman, JD. y Getty, R. (1991). Anatomía de los animales
domésticos 4ta ed. España: MASSON.
Schweiz, M. (2013). Sistema digestivo de los perros. Tomado de: [Link]
[Link]/2013/05/[Link]
Smith, LJ., Bentley, E., Shih, A. y Miller, P. (2004). Systemic lidocaine infusion as
an analgesic for intraocular surgery in dogs: a pilot study. Vet Anaesth Analg. 31, 53–63.
Stanley, B. (2012). Manual De Cirugía Abdominal En Pequeños Animales.
Barcelona, España: Bsava.
Shenoy, S. (2017). Adult intussusception: A case series and review. World J
Gastrointest Endosc. 9, 220-227.
T. Rallis,M. N. Patsikas,L. G. Papazoglou. (2003). Intestinal Foreign Bodies in
Dogs and Cats. Small animal exotics. 25 (11)
Whale, C., Hill, K. (2009). Case Report: Intestinal Intussusception In A 12-Week-
Old German Shepard Puppy. Nzva Companion Animal Society Newsletter. 20, 26-32.