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Fe, Esperanza y Caridad: Virtudes Teologales

Este documento describe las tres virtudes teologales en el cristianismo: la fe, la esperanza y la caridad. La fe es creer en Dios y su revelación. La esperanza es la confianza en las promesas de Jesús de vida eterna. La caridad es amar a Dios y al prójimo. Juntas, estas virtudes permiten a los cristianos acercarse a Dios y vivir de acuerdo con los principios del Evangelio.

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Este documento describe las tres virtudes teologales en el cristianismo: la fe, la esperanza y la caridad. La fe es creer en Dios y su revelación. La esperanza es la confianza en las promesas de Jesús de vida eterna. La caridad es amar a Dios y al prójimo. Juntas, estas virtudes permiten a los cristianos acercarse a Dios y vivir de acuerdo con los principios del Evangelio.

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I.E.P.

JUILLIARD Nivel Primaria Sexto Grado “A”


Amistad y Respeto 13 setiembre 2021

Virtudes teologales

En el cristianismo se llaman virtudes teologales al conjunto de valores y


actitudes que facultan al ser humano para acercarse a Dios y relacionarse
con él.
Desde el punto de vista de la teología cristiana, las virtudes teologales son
inspiradas en el entendimiento del ser humano por el Espíritu Santo, lo que
les permite a las personas actuar como “hijos de Dios”.
Fueron infundidas por Dios en nuestra alma el día de nuestro bautismo,
pero como semilla, que había que hacer crecer con nuestro esfuerzo,
oración, sacrificio.
Dios nos dio estas virtudes para que seamos capaces de actuar a lo divino,
es decir, como hijos de Dios, y así contrarrestar los impulsos naturales
inclinados al egoísmo, comodidad, placer.
Las virtudes teologales fueron resumidas por San Pablo en la I carta a los
corintios: “En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y
la caridad, pero la más grande de todas es la caridad”.

Características de las virtudes teologales


a) Son dones de Dios, no conquista ni fruto del hombre.
b) No obstante, requieren nuestra colaboración libre y consciente para que
se perfeccionen y crezcan.
c) No son virtudes teóricas, sino un modo de ser y de vivir.
d) Van siempre juntas las tres virtudes.

Fe: Es creer en Dios y confiar en su revelación. Esto supone, por lo tanto, la


apertura espiritual necesaria para poder reconocer la manifestación de Dios
en la vida cotidiana y en la comunidad de creyentes, esto es, en la Iglesia.
El Catecismo de la Iglesia Católica define la fe como “la virtud teologal por la
que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado”.
Como acto de confianza en la verdad revelada, la fe anima a actuar
concretamente de acuerdo a los principios espirituales inspirados por Dios y
motiva a profesarla abiertamente, esto es, dar testimonio de ella y difundirla.

Esperanza: La fe infunde la esperanza. La esperanza es la espera confiante


en el cumplimiento de un determinado horizonte que, en el caso de la teología
cristiana, se refiere al cumplimiento de las promesas de Jesús: el reino de los
cielos y la vida eterna, en función de lo cual el cristiano se conduce
espiritualmente.
El Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que la esperanza “corresponde
al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre”.
La esperanza, animada por la fe, permite al ser humano comprometerse con
los cambios necesarios para construir el reinado de Dios, así como encontrar
I.E.P. JUILLIARD Nivel Primaria Sexto Grado “A”
Amistad y Respeto 13 setiembre 2021

sentido al trabajo, fuerzas para enfrentar las dificultades y paciencia para


esperar.

Caridad: La caridad (el amor) es el centro del corazón cristiano. En ella se


expresa plenamente la fe y la esperanza y, por ende, ordena y articula todas
las virtudes.
La fe y la esperanza no tienen ningún sentido si no desembocan en el amor
sobrenatural o caridad cristiana.
La caridad (amor) se define como la virtud que permite a las personas amar
a Dios por sobre todas las cosas y, en nombre de este vínculo, amar al
prójimo como a sí mismo. Sus frutos son el gozo, la paz y la misericordia.
Esto corresponde al mandamiento fundamental que Jesús comunica a sus
apóstoles: “Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así
como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”.
Para el apóstol San Pablo, la caridad es la más importante de las virtudes
teológicas, tal como se deja ver en el siguiente versículo: "Aunque repartiera
todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las
llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada".

RECUERDA: Por la fe tenemos el conocimiento de Dios, por la esperanza


confiamos en el cumplimiento de las promesas de Cristo y por la caridad
obramos de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio.

CONCLUSIÓN

En el amor de Dios crece cada día, practicándolo y abnegándose. En el amor


se camina, se crece, con la gracia de Dios. Este amor se demuestra
cumpliendo la voluntad de Dios, observando sus mandamientos.
El que tiene verdadera caridad es un apóstol entre sus hermanos y es capaz
de superar todo temor y respeto humano.

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