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Cuento

El documento habla sobre el género literario del cuento, describiendo sus características, estructura, tipos y evolución. Explica que un cuento es una narración breve de ficción o basada en hechos reales, con personajes limitados y argumento sencillo. También define sus partes principales y diferencias con otros géneros como la novela.
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El documento habla sobre el género literario del cuento, describiendo sus características, estructura, tipos y evolución. Explica que un cuento es una narración breve de ficción o basada en hechos reales, con personajes limitados y argumento sencillo. También define sus partes principales y diferencias con otros géneros como la novela.
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Un cuento (del latín, compŭtus, cuenta)1 es una narración breve creada por uno o varios autores,
puede ser basada ya sea en hechos reales como ficticios, cuya trama es protagonizada por un grupo
reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo.

El cuento es compartido tanto por vía oral como escrita, aunque en un principio lo más común era
por tradición oral. Además, puede dar cuenta de hechos reales o fantásticos pero siempre partiendo
de la base de ser un acto de ficción, o mezcla de ficción con hechos reales y personajes reales. Suele
contener varios personajes que participan en una sola acción central, y hay quienes opinan que un
final impactante es requisito indispensable de este género. Su objetivo es despertar una reacción
emocional impactante en el lector. Aunque puede ser escrito en verso, total o parcialmente, de
forma general se da en prosa. Se realiza mediante la intervención de un narrador, y con
preponderancia de la narración sobre el monólogo, el diálogo, o la descripción.

El cuento, dice Julio Cortázar, como en el boxeo, gana por knock out, mientras que la novela gana
por puntos. El cuento recrea situaciones. La novela recrea mundos y personajes (su psicología y sus
caracteres).234

Básicamente, un cuento se caracteriza por su corta extensión pues debe ser más corto que una
novela, y además, suele tener una estructura cerrada donde desarrolla una historia, y solamente
podrá reconocerse un clímax. En la novela, y aun en lo que se llama novela corta, la trama desarrolla
conflictos secundarios, lo que generalmente no acontece con el cuento, ya que este sobre todo debe
ser conciso.

Los límites entre un cuento y una novela corta son un tanto difusos. Una novela corta es una
narración en prosa de menor extensión que una novela y menor desarrollo de los personajes y la
trama, aunque sin la economía de recursos narrativos propia del cuento.536
Índice

1 Tipos de cuentos

2 Estructura

3 Características

4 Subgéneros

5 Evolución

5.1 Fase oral

5.2 Fase escrita

6 Cuentistas famosos en lengua portuguesa

7 Críticas

8 Influencia

9 Extensión

10 Características básicas de un cuento

11 Necesidades básicas

11.1 Final enigmático

11.2 Diálogos

11.3 Focos narrativos

12 Expresiones relacionadas

13 Véase también

14 Notas

15 Referencias

16 Enlaces externos

Tipos de cuentos

Hay dos tipos de cuentos:78

Cuento popular: es una narración tradicional breve de hechos imaginarios que se presenta en
múltiples versiones, que coinciden en la estructura pero difieren en los detalles, donde los autores
son desconocidos en la mayoría de los casos (aunque puede que se conozca quien lo recopiló). Tiene
cuatro subdivisiones: los cuentos de hadas, los cuentos de animales, las fábulas y los cuentos de
costumbres. El mito y la leyenda son también narraciones tradicionales, pero suelen considerarse
géneros autónomos, un factor clave para diferenciarlos del cuento popular es que no se presentan
como ficciones.910
Cuento literario: es el cuento concebido y transmitido mediante la escritura. El autor en este caso
suele ser conocido. El texto, fijado por escrito, se presenta generalmente en una sola versión, sin el
juego de variantes características del cuento popular de tradición fundamentalmente oral. Se
conserva un corpus importante de cuentos del Antiguo Egipto, que constituyen la primera muestra
conocida del género. Una de las primeras manifestaciones de este tipo en lengua castellana es la
obra El conde Lucanor, que reúne 51 cuentos de diferentes orígenes, escrito por el infante don Juan
Manuel en el siglo xiv.1112 En el mundo musulmán la colección clásica más conocida es Las mil y una
noches. En el renacimiento, fue Giovanni Boccaccio el autor más influyente con su Decamerón. En
los tiempos modernos se consideran autores clásicos de cuentos Edgar Allan Poe, Anton Chéjov,
Leopoldo Alas y Jorge Luis Borges, entre muchos otros.

Estructura

El cuento se compone de tres partes:

Introducción: Es la parte inicial de la historia, donde se presentan todos los personajes y sus
propósitos, pero principalmente se presenta la normalidad de la historia. Lo que se presenta en la
introducción es lo que se quiebra o altera en el nudo. La introducción sienta las bases para que el
nudo tenga sentido.

Nudo: Es la parte donde se presenta el conflicto o el problema de la historia; allí toman forma y
suceden los hechos más importantes. El nudo surge a partir de un quiebre o alteración de lo
planteado en la introducción.

Desenlace: Es la parte donde se suele dar el clímax, la solución al problema y donde finaliza la
narración. Incluso en los textos con final abierto hay un desenlace, e incluso hay casos que dentro
del cuento puedes encontrar el clímax relacionado con el final.

Características

El cuento presenta varias características que lo diferencian de otros géneros narrativos:

Ficción: aunque puede inspirarse en hechos reales, un cuento debe, para funcionar como tal,
recortarse de la realidad.

Argumental: el cuento tiene una estructura de hechos entrelazados (acción-consecuencias) en un


formato de introducción-nudo-desenlace (consultar artículo Estructura argumental).

Única línea argumental: a diferencia de lo que sucede en la novela, en el cuento todos los
acontecimientos se encadenan en una sola sucesión de hechos.

Estructura central: todos los elementos que se mencionan en la narración del cuento están
relacionados y funcionan como indicios del argumento.

Protagonista: aunque puede haber otros personajes, la historia habla de uno en particular, a quién le
ocurren los hechos principales.

Unidad de efecto: comparte esta característica con la poesía. Está escrito para ser leído de principio
a fin, y si uno corta la lectura, es muy probable que se pierda el efecto narrativo. La estructura de la
novela permite, en cambio, leerla por partes, y por otra parte, la extensión de la misma tampoco
deja otra opción.

Prosa: el formato de los cuentos modernos, a partir de la aparición de la escritura, suele ser la prosa.

Brevedad: para cumplir con las características recién señaladas, el cuento debe ser breve.

Subgéneros

Algunos de los subgéneros más populares del cuento son:

Cuento fantástico

Cuento de hadas

Microrrelato

Cuento de ciencia ficción

Cuento policíaco

Cuento tipo fábula

Evolución

Los cuentos atravesaron una evolución desde la literatura oral a la escrita. El folclorista Vladímir
Propp, en su libro Morfología del cuento maravilloso desmontó la estructura del cuento oral en
unidades estructurales constantes o funciones narrativas, con sus variantes, sistemas, fuentes y
asuntos, etc. Además de eso, este autor aventura una posible cronología de este tipo de narraciones,
cuya primera etapa estaría integrada por el cuento de inspiración mítico-religiosa, mientras que una
segunda etapa constituiría el verdadero desarrollo del cuento.

La mayoría de los escritores y de los críticos literarios reconocen tres fases históricas en el género
cuento: la fase oral, la primera fase escrita y la segunda fase escrita.

Fase oral

La primera fase en surgir fue la oral, la cual no es posible precisar cuando se inició. Es de presumir
que el cuento se desarrolló en una época en la que ni siquiera existía la escritura, así que
posiblemente las historias entonces eran narradas oralmente alrededor de fogatas, en tiempos de
los pueblos primitivos, generalmente en las tardes y por las noches, al aire libre o en cuevas, para
crear cohesión social mediante la narración de los orígenes del pueblo común y sus funciones.
Presumiblemente por ello, la suspensión, lo mágico, lo maravilloso y fantástico fue lo que caracterizó
a estas primeras creaciones de rango mítico, que pretendían explicar el mundo de una forma
primitiva, aún alejada de la razón.

Fase escrita
La primera fase escrita probablemente se inició cuando los egipcios elaboraron el llamado Libro de lo
mágico13 o Textos de las Pirámides (cerca 3050 a. C.) y el llamado Libro de los Muertos (hacia el
1550 a. C.). De allí pasamos a la Biblia —donde por ejemplo se recoge la historia de Caín y Abel (circa
2000 a. C.)— la que tiene una clásica estructura de cuento.

Obviamente tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, hay muchas otras
historias con estructura de cuento, como el episodio de José y sus hermanos, así como las historias
de Sansón, de Ruth, de Susana, de Judith, de Salomé. A los mencionados obviamente también
pueden agregarse las parábolas cristianas: El buen samaritano; El hijo pródigo; La higuera estéril;14
El sembrador; entre otras.

Geoffrey Chaucer, autor de los cuentos de Canterbury.

En el siglo vi a. C. surgieron las obras Ilíada y Odisea, de Homero, así como la literatura hindú con
Panchatantra (siglo ii a. C.). Pero de un modo general, Luciano de Samosata (125-192) es
considerado el primer gran autor en la historia del cuento, ya que entre otros escribió El cínico y El
asno. De la misma época es Lucio Apuleyo (125-180), quien por su parte escribió El asno de oro. Otro
nombre importante de esa primera época (siglo i) fue Cayo Petronio, autor de Satiricón, libro que
continúa siendo reeditado hasta hoy día y que incluye una clase especial de cuentos, los relatos
milesios. Con posterioridad y en Persia, surgió y se difundió la recopilación de cuentos Las mil y una
noches (siglo x de la llamada era cristiana).

Imagen de la Bella durmiente de Charles Perrault

La segunda fase escrita comenzó alrededor del siglo xiv, cuando surgieron las primeras
preocupaciones estéticas. Así, Giovanni Boccaccio (1313-1375), inspirándose en el género del
novellino, compuso en esos años su Decamerón, que se volvió un clásico impulsando las bases del
cuento tal como lo conocemos hoy día, de forma que se puede afirmar sin ambages que fue el
creador de la novela corta europea, al margen de la influencia recibida por escritores posteriores
tales como Charles Perrault y Jean de La Fontaine del cuento popular o tradicional como obra
literaria. Boccaccio dio una estructura exterior a los relatos, la llamada cornice: una serie de
narradores que se reúnen en un lugar para contarse mutuamente cuentos para distraerse, forzados
por alguna desgracia exterior que pretenden evitar. Por su parte Miguel de Cervantes (1547-1616)
escribió las Novelas ejemplares ensayando nuevas fórmulas e intentando separarse del modelo
italianizante de los novellieri discípulos de Boccaccio (Mateo Bandello, Franco Sacchetti, Giraldi
Cintio, el valenciano Juan de Timoneda, entre otros de menor trascendencia), y Francisco Gómez de
Quevedo y Villegas (1580-1645) nos trajo Los sueños, donde, inspirándose en los diálogos de Luciano
de Samosata y el género literario del sueño, satirizó a la sociedad de su época.

Los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer (1340?-1400), por su parte, fueron publicados
alrededor de 1700, y en cuanto al citado Perrault (1628-1703), escribió y publicó Barba Azul, El gato
con botas, Cenicienta, Piel de asno, Pulgarcito, entre otros. En cuanto a Jean de La Fontaine (1621-
1695), debe decirse que fue un gran cuentistas de fábulas; recordemos por ejemplo La cigarra y la
hormiga, La liebre y la tortuga,15 La zorra y las uvas, La zorra y la cigüeña, etc.

En el siglo xviii el maestro fue Voltaire (1694-1778), quien escribió obras importantes como por
ejemplo Zadig16 y Cándido.17

Imagen de Blancanieves

Llegando al siglo xix, el cuento despegó con apoyo de la prensa escrita, entonces tomando aún más
fuerza y modernizándose. Corresponde señalar que Washington Irving (1783-1859) fue el primer
cuentista estadounidense de importancia, descollando por sus obras Cuentos de la Alhambra (1832),
El jinete sin cabeza (1820), Rip van Winkle (1820), etc. Los hermanos Grimm (Jacob 1785-1863, y
Wilhelm 1786-1859) por su parte, publicaron Blancanieves, Rapunzel, El gato con botas, La bella
durmiente, Pulgarcito, Caperucita Roja, etc. Nótese que los hermanos Grimm escribieron muchos
cuentos que ya habían sido contados por Perrault, pero aun así, fueron tan importantes para este
género literario, que André Jolles dijo al respecto:

O conto só adotou verdadeiramente o sentido de forma literária determinada, no momento em que


os irmãos Grimm deram a uma coletânea de narrativas o título de «Contos para crianças e famílias»

El cuento obtuvo verdaderamente su sentido de forma literaria, en el instante en que los hermanos
Grimm pulicaron su colección llamada Cuentos para niños y familias.

El siglo xix fue pródigo en verdaderos maestros de la literatura: Nathaniel Hawthorne (1804-1864),
Edgar Allan Poe (1809-1849), Henry Guy de Maupassant (1850-1893), Gustave Flaubert (1821-1880),
Liev Nikoláievich Tolstói (1828-1910), Mary Shelley (1797-1851), Antón Chéjov (1860-1904),
Machado de Assis (1839-1908), Arthur Conan Doyle (1859-1930), Honoré de Balzac (1799-1850),
Henri Beyle "Stendhal" (1783-1842), José Maria Eça de Queirós (1845-1900) y Leopoldo Alas "Clarín"
(1852-1901).

Tampoco podemos dejar de mencionar a Ernst Theodor Amadeus Wilhelm Hoffmann (uno de los
padres del cuento fantástico, que más tarde influenciaría a autores tales como Edgar Allan Poe,
Joaquim Maria Machado de Assis, Manuel Antônio Álvares de Azevedo y otros), ni tampoco
olvidarnos de escritores como Donatien Alphonse François de Sade (Marqués de Sade), Adelbert von
Chamisso, Gérard de Nerval, Nikolái Gógol, Charles Dickens, Iván Turguénev, Robert Louis Stevenson,
Rudyard Kipling, entre otros.

Cuentistas famosos en lengua portuguesa

Lendas e Narrativas, 1851, es un libro de cuentos de Alexandre Herculano, autor romántico


portugués. Eça de Queirós, en realidad más novelista que cuentista, es bien conocido en Portugal
por sus cuentos que fueron publicados en 1902, dos años después de su fallecimiento. En el siglo XX,
Miguel Torga publicó Bichos, 1940, y Novos Contos da Montanha, 1944. Destaca también José
Cardoso Pires con obras como Jogos de Azar, 1963, y A República dos Corvos,1988.

Machado de Assis, Aluísio Azevedo, y Artur Azevedo, se destacan en el panorama brasileño del
cuento, abriendo espacios para que unos años más tarde se afirmaran cuentistas como Monteiro
Lobato, Clarice Lispector, Ruth Rocha, Lima Barreto, Otto Lara Resende, Lygia Fagundes Telles, José J.
Veiga, Dalton Trevisan, y Rubem Fonseca.

En Mozambique, el cuento es un género próspero, como se puede comprobar por la obra de Mia
Couto, y por la antología de Nelson Saúte titulada As Mãos dos Pretos.

Corresponde señalar que la figura del cuentista en lengua portuguesa en realidad se encuentra un
poco disminuida en la actualidad, dada la valorización que tiene la novela frente a la prosa corta y a
la poesía. Uno de los pocos reductos en el que el cuento sobrevive bien, y más que eso incluso
puede decirse que impera, es en la ficción científica, sector impulsado por las importantes
contribuciones de los cuentistas modernos.

Críticas

Aun cuando se tienen tantas historias para contar, el cuento continúa siendo blanco de prejuicios, al
punto que por ejemplo algunas editoriales en lengua portuguesa tienen como política no publicar
nada en el género, y esto ciertamente no es una decisión caprichosa sino un asunto de mercado. Lo
cierto es que el cuento no vende.

El motivo posiblemente sea la excesiva oferta que se tiene a través de diarios y revistas, e incluso a
través de Internet. Tal vez la falsa idea de que el cuento sería una literatura más fácil, secundaria, o
de menor [Link] 1

Considero siempre que el cuento es el género literario más moderno y el que mayor vitalidad posee,
por la simple razón de que las personas jamás dejaron de contar lo que sucede, ni de interesarse por
lo que les cuentan bien narrado.181920

Mempo Giardinelli

Ya René Avilés Fabila, en la obra Assim se escreve um conto, dice que

Comecei escrevendo contos, mas me vi forçado a mudar de rumo por pedidos de editores que
queriam romances. Mas, cada vez que me vejo livre dessas pressões editoriais, volto ao conto…
porque, em literatura, o que me deixa realmente satisfeito é escrever um conto.
Empecé a escribir cuentos, pero me vi obligado a cambiar de rumbo por solicitud de los editores que
querían novelas. Pero cada vez que me deshago de estas presiones editoriales, vuelve al cuento...
porque en la literatura, lo que me hace muy feliz es escribir un cuento.

René Avilés Fabila

Henry Guy de Maupassant, quien escribió cerca de trescientos cuentos, decía que escribir cuentos
era más difícil que escribir novelas. Joaquim Machado de Assis, citado por Nádia Battella Gotlib, en
Teoría del cuento, también afirmaba que no era fácil escribir cuentos: «Es un género difícil, a pesar
de su aparente facilidad», y algo similar pensaba William Faulkner:

quando seriamente explorada, a história curta é a mais difícil e a mais disciplinada forma de escrever
prosa... Num romance, pode o escritor ser mais descuidado e deixar escórias e superfluidades, que
seriam descartáveis. Mas num conto... quase todas as palavras devem estar em seus lugares exatos

cuando es seriamente explorado, el cuento es más difícil y más disciplinado que la prosa... En una
novela, el escritor puede ser más descuidado y dejar escoria y lo superfluo, que sería desechable.
Pero en un cuento ... casi todas las palabras deben estar en su ubicación exacta

citado por Raymundo Magalhães Júnior en A arte do conto: sua historia, seus gêneros, sua tecnica,
seus mestres, Edicoes Bloch [1972], 303 páginas.

El escritor gaucho Moacyr Scliar, más conocido como novelista que como cuentista, también revela
su preferencia por el cuento:

Eu valorizo mais o conto como forma literária. Em termos de criação, o conto exige muito mais do
que o romance... Eu me lembro de vários romances em que pulei pedaços, trechos muito chatos. Já
o conto não tem meio termo, ou é bom ou é ruim. É um desafio fantástico. As limitações do conto
estão associadas ao fato de ser um gênero curto, que as pessoas ligam a uma ideia de facilidade; é
por isso que todo escritor começa contista

Valoro más el cuento como género literario. En términos de creación, el cuento requiere mucho más
que la novela... Recuerdo varias novelas en que salté pedazos, tramos muy aburridos. Mientras que
el cuento no tiene término medio, es bueno o malo. Es un reto fantástico. Las limitaciones del
cuento están asociadas con ser un género corto, que la gente liga a una idea de la facilidad; por eso
cada escritor comienza cuentista

Folha de São Paulo, 4 de febrero de 1996, pág. 5 y 11.

Por su parte, Italo Calvino (1923-1985) dice:

Pienso que, no por casualidad, nuestra época (años 1980), es la época del cuento, de la novela corta
(cf. Por que ler os clássicos).21

Italo Calvino

Y en un artículo sobre Jorge Luis Borges (1899-1986), Calvino dice:


Leyendo a Borges le veo muchas veces tentado a formular una poética de escritura breve, alabando
sus ventajas en contraposición a escribir largo.22

Jorge Luis Borges

Tal vez la última gran innovación de un género literario a la que hemos asistido en los últimos años,
nos la ha dado un gran maestro de la escritura breve: Jorge Luis Borges, quien se inventó a sí mismo
como narrador, un huevo de Colón que le permitió superar el bloqueo que por cerca de 40 años le
impidió pasar de la prosa ensayista a la prosa narrativa (cf. Italo Calvino, Seis propostas para o
próximo milênio).23

En el curso de una vida dedicada principalmente a los libros, he leído muy pocas novelas y, en la
mayoría de los casos, apenas el sentido del deber me dio fuerzas para abrirme camino hasta la
última página. Al mismo tiempo, siempre fui un lector y relector de cuentos… La impresión de que
grandes novelas tales como Don Quijote y Huckleberry Finn son virtualmente amorfas, me sirvió
para reforzar mi gusto por el cuento, cuyos elementos indispensables son la economía, así como un
comienzo, un conflicto, y un desenlace, claramente determinados. Como escritor, pensé durante
años que el cuento estaba por encima de mis poderes, y solamente fue luego de una larga e
indirecta serie de tímidas experiencias narrativas, que fui tomándole la mano a escribir historias
propiamente dichas.

cf. Jorge Luis Borges, Ficciones: Un ensayo autobiográfico.2425

Influencia

Es evidente la identificación del cuento con la falta de tiempo de los habitantes de los grandes
centros urbanos, donde a partir de la Revolución Industrial imperaron e imperan los largos
recorridos en los desplazamientos, así como las complejidades del tráfico y las largas jornadas
laborales impuestas por la industrialización y por la globalización. Finalmente, fue gracias a la prensa
escrita, que el género cuento se popularizó en Brasil en el siglo xix: los diarios importantes y también
otras publicaciones periódicas, allí siempre tenían espacios para este género.

Es así como Antônio Hohlfeldt en Conto brasileiro contemporâneo resaltaba: pode-se verificar que,
na evolução do conto, há uma relação entre a revolução tecnológica e a técnica do conto. Y por su
parte en la introducción de Maravilhas do conto universal, Edgard Cavalheiro decía:

A autonomia do conto, seu êxito social, o experimentalismo exercido sobre ele, deram ao gênero
grande realce na literatura, destaque esse favorecido pela facilidade de circulação em diferentes
órgãos da imprensa periódica. Creio que o sucesso do conto nos últimos tempos (anos 1960 e 1970)
deve ser atribuído, em parte, à expansão da imprensa.

Edgard Cavalheiro

Además de crear un gran mercado de consumo y la necesidad de una alfabetización en masa, la


industrialización también creó la necesidad de servirse de informaciones más sintéticas y concretas.
Y en el siglo xx, ese estilo de informar sin duda fue impulsado por el periodismo y por el libro. Y hacia
el último tercio del siglo xx y principios del siglo xxi, las vías privilegiadas agregadas fueron el cine, la
radio, y la televisión. Así por tanto, en su inicio, el cuento logró impacto a través de la prensa escrita
(siglo xix y buena parte del siglo xx), aunque hoy día este espacio se está reduciendo frente a algunos
cambios de hábitos. ¿Será que el cuento se adaptará a las nuevas tecnologías?: televisión, Internet,
etc. Indudablemente es por lo expresado que en su inicio, tanto en Brasil como en Estados Unidos y
como en otros países, la mayoría de los escritores de cuentos también eran periodistas.

Sea como fuere, la vía de la prensa escrita sin duda ha sido positiva para el cuento, aunque también
es culpada por acentuar el preconcepto negativo en relación al género. Se tiene la impresión que no
se paga por un cuento publicado en una revista, lo que indirectamente resta valor a este tipo de
literatura. Además, luego de cierto tiempo una revista en muchos casos se tira, y con ella el o los
cuentos allí contenidos; en cambio, una novela en formato libro suele guardarse en una biblioteca, o
en algún otro lugar de la casa. En definitiva, una revista popular o el suplemento de algún diario no
son un buen soporte para la difusión de cuentos, pues está involucrada con una comercialización no
muy adecuada en relación a literatura seria y de valor.

En resumidas cuentas, en la era industrializada del capitalismo americano, el cuento pasa a ser arte
padronizado (con excesivas reglas en cuanto a extensión y estructura), impersonal o de autor poco
conocido, de producción veloz, barata, y de baja o media calidad. Estas preocupaciones y estas
reflexiones, a su vez acentúan las diferencias entre el cuento comercial de las publicaciones
periódicas, y el cuento literario de las recopilaciones. Por este lado muy posiblemente es que hayan
surgido ciertos preconceptos en contra de los cuentos…" (Nádia Battella Gotlib, op. cit.).

Esta cuestión fue notada en muchas partes, y también en Brasil, especialmente durante los años
1970. Las influencias en un principio tal vez positivas ejercidas por la prensa escrita (revistas,
semanarios, suplementos), unida a cierta difusión a través de radios y de tele-emisoras muy
comerciales y con mucha publicidad, impulsaron al género a perder parte de su identidad: en un
principio habiendo sido casi todo, el cuento como género pasó a ser casi nada.

En la década de 1920 surgen los modernistas, y entonces el cuento pasa a ser esencialmente
urbano/suburbano. Los escritores procuraron la renovación de las formas, la ruptura con el lenguaje
tradicional, la renovación de los medios de expresión, etc. Se procuró evitar los rebuscamientos con
el lenguaje, la narrativa pasó a ser más objetiva, las frases se volvieron más cortas, y la comunicación
tendió a ser más breve.

En esa misma línea, Poe, que también fue el primer teórico del género, dijo:

Tenemos necesidad de una literatura corta, concentrada, penetrante, concisa, y contraria a una
literatura extensa, verbosa, pormenorizada… Es una señal de los tiempos… La indicación de una
época en la cual el hombre es forzado a escoger lo corto, lo condensado, lo resumido, en lugar de lo
voluminoso

cita de Edgard Cavalheiro en la introdução de Maravilhas do conto universal.


Extensión

Según ciertas definiciones, el cuento no debería ocupar más de 7500 palabras. Actualmente, se
entiende como usual o normal que pueda variar entre un mínimo de 1000 y un máximo de 20 000
palabras, aunque justo es reconocer que cualquier limitación en cuanto al mínimo o al máximo de
palabras de una obra, siempre tiene algo de arbitrario, y que por otra parte, con frecuencia estos
límites son ignorados tanto por escritores como por lectores.262728

La novela Vidas secas de Graciliano Ramos,29 así como también A festa de Ivan Ângelo3031 y
algunas novelas de Bernardo Guimarães (1825-1884) o de Autran Dourado (1926-2012), bien
pueden ser leídas como una serie de cuentos. También ese es el caso de Memorias póstumas de Blas
Cubas y de Quincas Borba, ambas obras de Machado de Assis.

Por su parte también corresponde destacar la obra El proceso de Franz Kafka, escrito de hecho
constituido por varios cuentos cortos. En sí, esta clase de literatura es llamada novela desmontable,
dada precisamente la característica que viene de ser expresada.

Assis Brasil va aún más lejos al afirmar que Grande Sertão: veredas, de Guimarães Rosa, es un cuento
largo, y que por tanto merece ser clasificado como narrativa corta. La citada obra, como sabemos,
tiene más de 500 páginas, aunque claro, allí también es posible reconocer características propias del
cuento.

Todas estas observaciones tienden a demostrar lo difícil que es definir exactamente lo que es un
cuento, así que una solución podría ser la de dejar esta tarea de clasificación al propio autor o al
editor. No obstante, las características principales de este género literario han sido bien
establecidas, y quien conoce de literatura tiene bien claro lo que es un cuento.

En el siglo xx pueden incluirse entre los grandes escritores de cuentos a O. Henry, Anatole France,
Virginia Woolf, Katherine Mansfield, Kafka, James Joyce, William Faulkner, Ernest Hemingway,
Máximo Gorki, Mário de Andrade, Monteiro Lobato, Aníbal Machado, Alcântara Machado,
Guimarães Rosa, Isaac Bashevis Singer, Nelson Rodrigues, Dalton Trevisan, Rubem Fonseca, Osman
Lins, Clarice Lispector, Jorge Luis Borges, y Lima Barreto.

Otros nombres importantes del cuento en Brasil son: Julieta Godoy Ladeira, Otto Lara Resende,
Manoel Lobato, Sérgio Sant’Anna, Moreira Campos, Ricardo Ramos, Edilberto Coutinho, Breno
Accioly, Murilo Rubião, Moacyr Scliar, Péricles Prade, Guido Wilmar Sassi, Samuel Rawet, Domingos
Pellegrini Jr, José J. Veiga, Luiz Vilela, Sergio Faraco, Victor Giudice, Lygia Fagundes Telles, Miguel
Sanches Neto. En Portugal por su parte se destacan, entre otros, Alejandro Herculano y Eça de
Queirós.
Para un escritor que hace un cuento, lo que en realidad más le debe importar es cómo (forma)
cuenta la historia, y no tanto lo qué (contenido) cuenta. Jorge Luis Borges (1899-1986) decía que
contamos siempre la misma fábula. Sin llegar a tanto, Julio Cortázar (1914-1984) decía que no hay ni
temas buenos ni temas malos, sino un tratamiento bueno o inadecuado para un determinado tema
(cf. Aspectos del cuento,32 Algunos aspectos del cuento,33 y Valise de cronópio34). Claro que hay
que tener cuidado con los excesos de formalismo, para no caer en personajes acartonados ni en
esquemas excesivamente rígidos: cierto escritor pasó buena parte de su vida trabajando en las
formas de lograr un estilo literario perfecto, para así impresionar al mundo todo; y cuando
finalmente consiguió alcanzarlo, descubrió que nada tenía que decir.35

La tendencia contemporánea en este inicio del siglo xxi, es a jerarquizar al microcuento, una especie
de haiku de cuño narrativo, cuya extensión se define, en la mayoría de las veces, por cierto máximo
recomendado para los intercambios de mensajes de texto (sms) en la telefonía celular, o por la
extensión de un tuit. Además de Twitter, otras redes sociales también han sido medio para la
publicación de microcuentos, por fuera de la plataforma tradicional de los libros y de las
publicaciones periódicas.

El microcuento tal vez más famoso,36 es uno de Augusto Monterroso, autor guatemalteco, y cuyo
título es El dinosaurio. En Brasil, cultivan este subgénero autores tales como Dalton Trevisan, Millôr
Fernandes, Daniel Galera, Samir Mesquita, y Rauer (nombre bajo el cual firma sus publicaciones en
Twitter el escritor de Minas Gerais llamado Rauer Ribeiro Rodrigues).

Características básicas de un cuento

Cuando se escribe un cuento, hay que tener muy en cuenta los siguientes aspectos:

Forma: expresión o lenguaje utilizando elementos concretos y estructurados (palabras, frases,


párrafos).

Contenido: se refiere a los personajes, a sus acciones, y a la historia (sobre este asunto se
recomienda consultar la obra O conto brasileiro contemporâneo de Alfredo Bosi).373839

Hay cuentos como por ejemplo de Joaquim Machado de Assis, de Katherine Mansfield, de José J.
Veiga, de Antón Chéjov, de Clarice Lispector, que hasta podría decirse que no se pueden contar pues
no hay nada aconteciendo, y entonces a lo sumo, lo único que se podría expresar son descripciones
de situaciones y perfiles de personajes. Lo esencial en un cuento está en el aire, en la atmósfera que
se vaya creando y transmitiendo al lector, en el modo y el estilo de narrar, en la tensión y el
suspense, en la emoción y la conmoción que se logre provocar. En el libro ¿Qué es la literatura?
(Qu’est-ce que la littérature? -1948-)4041 de Jean-Paul Sartre, se expresa claramente que

nadie es escritor por el solo hecho de haber decidido decir ciertas cosas y hacerlo, sino por haber
decidido decirlas de una determinada forma; es el estilo, ciertamente, lo que determina el valor de
la prosa.424344
Necesidades básicas

El cuento necesita de tensión, de ritmo, de lo imprevisto y de lo sorpresivo dentro de parámetros


previstos (o sea, dentro de cierto cauce razonable de los acontecimientos), y además necesita
unidad, continuidad, compactación, conflicto, y división en partes (principio-planteamiento, medio-
nudo, y fin-conclusión) más o menos clara y definida. El pasado y el futuro en el cuento tienen una
significación menor, y el flashback (retroceso temporal) no está impedido, aunque debe usarse
solamente si es absolutamente necesario, y de la forma más corta y marginal posible.

Final enigmático

El final enigmático en el cuento prevaleció hasta Henry Guy de Maupassant (fin del siglo XIX) y por
cierto hasta esa época ello era muy importante, pues aportaba un desenlace generalmente
sorprendente, cerrando la obra con broche de oro, como entonces solía decirse. Hoy en día este tipo
de final tiene mucho menos importancia; algunos escritores y algunos críticos incluso opinan que
esta característica es perfectamente superflua o dispensable, léase aún anacrónica. Asimismo, no se
puede negar que el final en el cuento mayoritariamente siempre es más cargado de tensión que en
la novela o que en el relato, y que un buen final en un cuento es fundamental: Eu diria que o que
opera no conto desde o começo é a noção de fim; tudo chama, tudo convoca a um "final" (Antonio
Skármeta, Assim se escreve um conto, cf.45).

En el género cuento, como afirmó Antón Chéjov, es mejor no decir lo suficiente que decir de más; y
para no decir demasiado, es mejor sugerir, como si tuviera que haber cierto silencio o cierta cortina
en el curso del relato, para así sustentar la intriga, para así mantener la tensión. Y como ejemplo,
puede ponerse el cuento A missa do galo, de Joaquim Machado de Assis;46 en ese texto, y
especialmente en los diálogos, no es tan importante lo que se dice sino lo que se deja de decir.

Ricardo Piglia,47 comentando algunos cuentos de Ernest Hemingway (1899-1961), afirma que lo más
importante nunca se cuenta:

O conto se constrói para fazer aparecer artificialmente algo que estava oculto. Reproduz a busca
sempre renovada de uma experiência única que nos permite ver, sob a superfície opaca da vida,
uma verdade secreta (O laboratório do escritor, cf.48).

El citado Piglia decía que había que contar una historia como si se estuviese contando otra, o sea,
como si el escritor estuviera narrando una historia visible, pero disfrazando y escondiendo una
historia secreta apenas insinuada o sospechada:

Narrar é como jogar pôquer: todo segredo consiste em fingir que se mente quando se está dizendo a
verdade (Prisão perpétua, cf.49).

Es como si el cuentista o el relator pegara en la mano del lector o le hiciera señas para darle a
entender que lo llevaría para un lugar, para una encrucijada, aunque el personaje y la acción en el
final de la historia, lo empujan hacia otro lugar. Tal vez por lo que acaba de decirse, David Herbert
Lawrence dijo que el lector debía confiar en el cuento pero no en el cuentista, pues el cuentista
suele ser un terrorista que se finge diplomático (como por su parte decía Alfredo Bosi sobre
Machado de Assis, op. cit.).

Según Cristina Perí-Rossi, el escritor contemporáneo de cuentos no narra solamente por el placer de
encadenar hechos y situaciones de una manera más o menos casual y original, sino para revelar lo
que verdaderamente hay detrás de los mismos (cita de Mempo Giardinelli, op. cit). Desde este punto
de vista, la sorpresa se produce cuando, al final del relato, la historia secreta o escondida viene a la
superficie.

En el cuento, la trama es lineal y objetiva, pues el cuento, dada su brevedad, ya desde el inicio no
está tan lejos del desenlace, así que es preciso que el lector clara y rápidamente vea y tome
conciencia de los acontecimientos. Si en la novela el espacio/tiempo es saltarín, en el cuento
ciertamente es lineal, y expresado bajo la forma narrativa por excelencia.

En el cuento, la narrativa ideal probablemente comienza con una situación estable, que pronto será
perturbada por alguna fuerza o por algún desequilibrio, resultando en una situación de inestabilidad.
Con posterioridad entra en acción otra fuerza, inversa, que restablece el equilibrio, aunque la
estabilidad lograda en el desenlace, nunca es idéntica a la inicial si bien podría tener con ella cierta
similitud (Gom Jabbar en Hardcore, basado en Tzvetan Todorov).

En otras palabras: En general, el cuento se presenta con un orden o un conflicto antes de un


desorden y la solución de ese conflicto (favorable o no) o frente a la posibilidad de retornar al orden
(retornar al inicio), aunque ahora con pérdidas y ganancias, puesto que ese otro orden difiere del
primero. El cuento es un problema y una solución, dice Enrique Aderson Imbert.

Diálogos

Los diálogos son de suma importancia en la novela y en cierta medida también en el cuento, pues
con este recurso se transmiten bien las discordias, los conflictos, las particularidades de género, etc.
Los diálogos son un muy buen recurso para informar, incluso en el cuento en donde el ingrediente
narrativo sin duda siempre es importante (Henry James, 1843-1916).

Para algunos escritores, el diálogo es una herramienta absolutamente indispensable. Caio Porfírio
Carneiro por ejemplo, llega al punto de escribir cuentos solo compuestos por diálogos, y sin que, en
ningún instante surja un narrador. Considerado el mayor autor brasileño en el arte de escribir
diálogos y un verdadero maestro, el escritor Luiz Vilela es inclusive quien escribió una novela corta,
Entre amigos (1984), donde allí también solamente se expresa con diálogos y sin presencia de un
narrador. Otro ejemplo del mismo tipo son las 172 páginas de Trapiá, un clásico de la década de
1960, también escrito por Caio Porfírio Carneiro, y en donde apenas hay seis páginas sin diálogos.
Veamos seguidamente los distintos tipos de diálogo:

Directo: Discurso directo. Los personajes conversan entre sí. Además de ser el tipo de diálogo más
conocido, también es el que predomina en el cuento.

Indirecto: Discurso indirecto. Es cuando el escritor resume el habla del personaje en forma narrativa.
O sea, es cuando el personaje cuenta cómo aconteció el diálogo, casi reproduciéndolo. Tanto el
diálogo directo como el diálogo indirecto pueden ser observados en el cuento A Missa do Galo, del
escritor Machado de Assis.

Indirecto libre: Discurso indirecto libre. Es una fusión entre autor y personaje (primera y tercera
persona de la narrativa); el narrador narra en la forma habitual, pero en un punto de la narrativa
surgen diálogos indirectos del personaje, como complementando lo que expresa el narrador.

Es interesante analizar el caso de Vidas secas, donde en ciertos pasajes no se sabe exactamente
quién es el que habla: ¿es el narrador (tercera persona) o la consciencia de Fabiano (primera
persona)? Este tipo de discurso permite exportar o expresar los pensamientos del personaje, sin que
el narrador pierda su poder y su condición de mediador.

Monólogo interior (o flujo de conciencia): Es lo que pasa dentro del mundo psíquico del personaje,
hablando consigo mismo; véase por ejemplo algunos pasajes de Perto do coração selvagem, de
Clarice Lispector. Corresponde señalar que el libro A canção dos loureiros (1887), de Édouard
Dujardin, es un precursor moderno de este tipo de discurso del personaje. Por su parte, la conocida
obra Lazarillo de Tormes, de autor desconocido, también es considerado un precursor de esta clase
de discurso. En Ulises, James Joyce (inspirado en Édouard Dujardin) radicalizó el monólogo
interior.505152

Focos narrativos

Primera persona: El personaje principal cuenta su historia; este narrador generalmente se limita a
saber sobre sí mismo, o sea, se refiere a sus propias vivencias.53 Esta es una narrativa típica de la
novela epistolar (siglo XVIII).

Tercera persona: El desarrollo del texto se hace en tercera persona,54 y en este caso se puede tener:

narrador observador: El narrador se limita a expresar lo que está sucediendo, describiendo todo
desde el exterior, o sea, sin involucrarse, sin colocarse en la cabeza del personaje principal ni de
ningún personaje, y de esta forma, no se usa esta vía para transmitir emociones, ideas, opiniones. El
observador es imparcial y objetivo dentro de lo que puede esperarse, limitándose a describir lo que
pasa y no especulando por sí mismo.55

narrador omnisciente: Al contar la historia y ya desde su inicio, el narrador todo lo sabe sobre todos
los personajes, sobre sus destinos, sobre sus ideas y pensamientos, sobre sus sentimientos, sobre
sus respectivas buena o mala suerte.56

Expresiones relacionadas

Cuento de nunca acabar: relación muy pesada y en extremo difusa. Cosa parecida a la tela de
Penélope, que por la noche destejía lo que había tejido por la mañana. Esta animosa griega, a quien
se creía viuda por la larga ausencia de Odiseo, rey de Ítaca, viéndose cada día más apurada por las
reiteradas pretensiones de sus amantes, prometió contraer nuevos lazos luego que terminase un
tejido de púrpura que tenía comenzado. Valiéndose del ingenioso medio que hemos visto, acalló a
sus pretendientes y vio al fin coronada su estratagema con la vuelta de Odiseo.

Cuento de hornos: cuento o hablilla vulgar de la que se hace conversación entre la gente común.
Noticia de la que se apodera el vulgo y que va desfigurando y adicionando hasta desfigurarla y
hacerla apócrifa.

Cuento de vieja; la noticia o especie que se juzga falsa o fabulosa, tomada la alusión de las consejas
que las ancianas suelen referir en los hogares para entretener a los niños, procurar que no se
duerman, etc.

Cuento largo: locución familiar que hace referencia a un asunto cualquiera del que hay mucho que
hablar o decir.

En todo cuento (anticuado): En todo caso, de cualquier modo, sea como quiera.

Acabados son cuentos: frase familiar que equivale a punto concluido, no se hable más del asunto,
capítulo de otra cosa, etc. Locuciones dirigidas a cortar alguna disputa, especie o conversación
desagradable.

Como digo de mi cuento, como decía, o iba diciendo de mi cuento: expresión familiar del estilo
festivo o jocoso con que se suele principiar una relación o anudar el hilo interrumpido de ella.
Equivalen a las usualísimas de: pues señor...", "pues como decía... y otras locuciones análogas que
emplean los narradores de cuentos del hogar doméstico.

Degollar algún cuento: cortar el hilo del discurso, interrumpiéndolo con otra narración, episodio o
pregunta impertinente. Frase enérgica por medio de la cual protesta el vulgo contra las digresiones
inoportunas o pesadas. También se alude con ella al narrador que no sabe lo que cuenta con todos
sus pelos y señales, es decir, de una manera minuciosa y a satisfacción de sus oyentes.

Dejarse de cuentos: tiene una significación análoga a la anterior, pues tiende a significar que se
omitan los rodeos ya en un relato, ya en la conversación, o que se vaya en derechura a lo más
interesante o sustancial de una cosa. Significa igualmente no mezclarse en chismes, no intervenir en
asuntos ajenos, prescindir, en fin, de cuanto pueda alterar la paz en lo más mínimo.

No querer cuentos con la vecindad: no meterse con nadie, no provocar a nadie, ni buscar rencilla,
especialmente con ningún vecino; vivir tranquilamente en su casa sin buscar ruidos ni promover
disensiones de ninguna clase.

Ese es el cuento o ahí está el cuento: esa es, o ahí está la dificultad, el quid, el alma, lo fuerte, el
busilis del negocio: en eso consiste, y se reasume la sustancia de lo que se trata.

Estar a cuento: ser alguna cosa útil o provechosa por algún respecto. Llegar oportunamente para
alcanzar alguna cosa, sacar provecho o presenciar algún negocio.

Venir o no venir a cuento alguna cosa: ser o no oportuna, a propósito, conveniente para el caso;
venir o no a la cuestión una especie vertido. Convenir o no un objeto a otro u otros de que se trate.

Poner en cuentos: comprometer a alguno, exponerlo a un riesgo o peligro, a un disgusto o cosa


equivalente, dando lugar o pretexto para que hablen de él de una manera que le desdore o difame.
Quitarse, dejarse de cuentos: atender solo a lo esencial y más importante de una cosa; huir de todo
compromiso, separarse de personas y de cosas capaces de comprometerle a uno, después de haber
vivido entre chismes y bachillerías.

Sabe su cuento: locución con que se da a entender a otro, que alguno obra con reflexión o motivos
que no quiere o no puede manifestarle.

¡Es mucho cuento! modismo que expresa burla, chacota, etc., o bien admiración o extrañeza y que
equivale a decir ¡es mucho asunto!, ¡tiene que ver!, ¡parece increíble!, etc. Se usa ponderando la
extrañeza o sensación que causa alguna cosa y entonces se dice en el sentido de: ¡es admirable!
¡sorprendente! ¡grandioso!.

Traerá cuento: citar oportunamente, hacer venir a la conversación de una manera hábil la especie o
especies que conviene tocar, poner en juego el modo de que recaiga la plática sobre determinado
asunto; enderezar, encaminar, llevar o dirigir el discurso hacia el fin u objeto que se desea, que se
quiere. Sacar a colación las faltas de alguno, echárselas al rostro, etc.

Amigo de cuentos: el que es aficionado a chismes y enredos; el que lleva de una parte a otros para
indisponer, ocasionar disgustos, enemistades, etc. El que es pendenciero y busca continuas
ocasiones de disputa o pendencia.57

Véase también

Estructura argumental

Fábula

Leyenda

Mito

Nanorrelato

Narrativa

Novela

Relato

Notas

Anderson Imbert, Enrique (enero de 1992). «Teoría y técnica del cuento». Ariel. ISBN 978-84-344-
2513-2. «Cuentos, cuentos, cuentos, es lo que con más gusto he leído, y con más ambición escrito.
Ahora que soy viejo, ¡qué bueno sería —me dije− aprovechar mi doble experiencia de lector y
escritor! Y me puse a improvisar unos ensayos breves sobre cuentos ajenos y míos. Con facilidad,
con felicidad, me deslizaba cuesta abajo por el camino, cantando y borroneando páginas y páginas,
cuando, en una encrucijada, se me apareció el Demonio del Sistema: ¿Por qué, me tentó, en vez de
dispersarte en reflexiones sueltas, no te concentras en una sistemática descripción de todos los
aspectos del cuento? No te olvides de que también eres profesor...»

Referencias

cuento.» Diccionario de la lengua española. Consultado el 10 de noviembre de 2015.]

Julio Cortázar, Sobre el cuento, sitio digital Ciudad Seva.


Carmen Roig, Diferencias entre cuento y novela Archivado el 21 de diciembre de 2012 en Wayback
Machine., sitio digital Ciudad Seva.

Julio Cortázar, Algunos aspectos del cuento, sitio digital [Link].

La diferencia entre una novela y un cuento, sitio digital Rincón de los Escritores – Comunidad
Literaria, 2 de mayo de 2008.

La narrativa: Cuento y novela (diferencias), sitio digital El Ciclo, 8 de junio de 2012.

“Del cuento popular al cuento literario”: resumen de la conferencia de José María Merino, 27 de
enero de 2010.

Cuentos populares (géneros literarios, y narrativa).

Begoña Roldán, El cuento popular (características y elementos comunes), 23 de marzo de 2011.

Selección de cuentos populares

María Ángeles Cuéllar, El cuento literario, 7 de agosto de 2010.

Francisco Rodríguez Criado, Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (72): Las lunas de
Júpiter, de Alice Munro, 4 de junio de 2011.

Christian Jacq, El saber mágico en el Antiguo Egipto, 143 páginas.

Ricardo Paulo Javier, La parábola de la higuera estéril, 20 de febrero de 2008.

Fábulas de La Fontaine: La liebre y la tortuga (las fábulas más famosas de los tiempos modernos
acompañadas de las imágenes del gran ilustrador de la literatura universal, Gustave Doré), 6 de
octubre de 2007.

Voltaire, Zadig o el destino (historia oriental) Archivado el 5 de noviembre de 2012 en Wayback


Machine. (texto completo).

Voltaire, Cándido o el optimismo (cuento largo) (texto completo 1 Archivado el 21 de octubre de


2012 en Wayback Machine., texto completo 2).

Lucas Lacerda, Uma Breve Introdução ao Conto, 5 de enero de 2012.

Así se escribe un cuento, Mempo Giardinelli, 1 de marzo de 2010.

PEQUENO MANUAL DO CONTO PARA INICIANTES: HISTÓRIA E TEORIA.

Italo Calvino, Por qué leer a los clásicos (1993), 6 páginas.

Gêneros textuais e ensino de língua materna, pág 32/58.

Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio (enlace roto disponible en Internet Archive;
véase el historial, la primera versión y la última).

Ficciones: Un ensayo autobiográfico

Tobias Rohmann, Un análisis de “Las Ruinas circulares” del Jorge Luis Borges con foco en la función
del sueño, página 4, ISBN 978-3-640-29081-9.

José Joaquín, La extensión de una novela o de un cuento, 27 de septiembre de 2010.


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Ramón Alcaraz, Relato y microrrelato: diferencias Archivado el 1 de julio de 2012 en Wayback


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J. Freddy, M. Monasterios, Vidas secas de Graciliano Ramos: Una visión del proletariado

Resumos comentados: A festa de Ivan Ângelo

“A Festa” – Ivan Ângelo Archivado el 21 de noviembre de 2010 en Wayback Machine., 16 de


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Julio Cortázar, Valise de cronópio, Editora Perspectiva (1974), 257 páginas.

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Schmidt Welle, Friedhelm. «La pesadilla externa: monstruos, dinosaurios, y los extravíos de la
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Quijote en América. Amsterdam; New York: Rodopi. p. 258. ISBN 978-90-420-3051-0.

Alfredo Bosi, O Conto Brasileiro Contemporâneo, Editora Cultrix (1997), 293 páginas, ISBN 85-316-
0070-7 y 9788531600708.

Alfredo Bosi, História concisa da Literatura Brasileira, Editora Cultrix (1997), 528 páginas.

Breve referencia: Para ALFREDO BOSI, la actividad literaria así como toda obra de arte, sobrepasa
toda especificidad individual y se vuelve un instrumento de enorme importancia para la formación y
la caracterización de la cultura de un pueblo. El citado es profesor catedrático, ensayista, e
historiador literario, así como un fino analista de la sociedad brasilera. Sus ensayos y sus libros —
entre los que ya hay clásicos consagrados como por ejemplo História Concisa da Literatura Brasileira
— no se limitan exclusivamente al ámbito literario, sino que también profundiza en el rol cumplido
por el escritor o la obra que se analiza, en los aspectos culturales, históricos, y sociales. Obras de
Alfredo Bosi: O Pré-Modernismo (1966); História Concisa da Literatura Brasileira (1970); O Conto
Brasileiro Contemporâneo (1975); A Palavra e a Vida (1976); O Ser e o Tempo na Poesia (1977);
Araripe Jr. — Teoria, Crítica e História (1978); Reflexões sobre a Arte (1985); Cultura Brasileira,
Temas e Situações (1987); Céu, Inferno: Ensaios de Crítica Literária e Ideológica (1988); Dialética da
Colonização (1992); O Enigma do Olhar (1999).

Jean-Paul Sartre, ¿Qué es la literatura?, Editorial Losada (2004), 320 páginas, ISBN 950-03-9263-1 y
9789500392631 (fragmento).

Jean-Paul Sartre: Obras para descargar o leer en línea, acompañadas de muestras artísticas clásicas
y contemporáneas.

Juan Ramón Pérez, El arte de decir las cosas (disertaciones en favor de la técnica), 3 de agosto de
2003.

Donaire Galante, ¿Quieres ser escritor?: Escritura de compromiso, 25 de octubre de 2012.


En torno al oficio del escritor, ensayo leído por el escritor venezolano Eduardo Liendo, el 27 de
noviembre de 2011, Círculo de Escritores de Venezuela.

Consultar entrada Esteban Antônio Skármeta Branicic en Estudos Literários: Conceitos de escritores
sobre o conto, 4 de mayo de 2009.

Joaquim Machado de Assis, Misa de gallo (consultar texto completo Archivado el 17 de octubre de
2012 en Wayback Machine. en español)

Maria Antonieta Pereira, Ricardo Piglia y la máquina de la ficción, documento Universidade Federal
de Minas Gerais.

Ricardo Piglia, O laboratório do escritor, documento-ensayo ufrgs-br.

Ricardo Piglia, Prisão Perpétua Archivado el 11 de marzo de 2013 en Wayback Machine., Editora
Iluminuras (1989), 124 páginas, ISBN 85-85219-16-5 (texto).

Monólogo Interior.

James Joyce: el maestro del revolucionario monólogo interior, 13 de enero de 2011.

María Ángeles Sanz Manzano, El poeta y su teoría de la novela, 29 páginas.

El baúl de cuentos: Primera Persona

El narrador en tercera persona

Narradores

Narrador omnisciente

Enciclopedia moderna, 1853

Enlaces externos

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