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Imprudencia y Homicidio Culposo en Venezuela

El planteamiento del problema se centra en analizar las fuentes legales y doctrinarias de la imprudencia como aspecto clave en la comisión de homicidio culposo en el proceso penal venezolano. Señala que desde las primeras sociedades organizadas, los delitos imprudentes han implicado identificar el grado de error y responsabilidad atribuible al sujeto. Sin embargo, el concepto de "deber de cuidado" como fuente de responsabilidad por imprudencia puede volverse vacío si no se establecen sus límites y origen. Así, aborda bre
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Imprudencia y Homicidio Culposo en Venezuela

El planteamiento del problema se centra en analizar las fuentes legales y doctrinarias de la imprudencia como aspecto clave en la comisión de homicidio culposo en el proceso penal venezolano. Señala que desde las primeras sociedades organizadas, los delitos imprudentes han implicado identificar el grado de error y responsabilidad atribuible al sujeto. Sin embargo, el concepto de "deber de cuidado" como fuente de responsabilidad por imprudencia puede volverse vacío si no se establecen sus límites y origen. Así, aborda bre
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i

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
DE LOS LLANOS CENTRALES
RÓMULO GALLEGOS
AREA DE POSTGRADO

FUENTES LEGALES Y DOCTRINARIAS DE LA IMPRUDENCIA COMO


ASPECTO CLAVE EN LA COMISIÓN DE HOMICIDIO CULPOSO EN EL
PROCESO PENAL VENEZOLANO

Trabajo Especial de Grado para optar al


Título de Especialista en Ciencias Penales y Criminológicas

Autora: Junet Huerta


Profesor:

Calabozo, Julio del 2019


ii

Ciudadano:
Coordinador(a) y demás miembros de
La Comisión Técnica de Trabajos de Grado
Universidad Rómulo Gallegos
Su Despacho. -

Aceptación de tutor

Por la presente hago constar que he leído el Trabajo Especial de


Grado, presentado por la ciudadana Junet Huerta, para optar al Grado de
Especialista en Ciencias penales y criminológicas cuyo Título tentativo es:
fuentes legales y doctrinarias de la imprudencia como aspecto clave en la
comisión de homicidio culposo en el proceso penal venezolano; y que acepto
asesorar al estudiante, en calidad de Tutor, durante la etapa del desarrollo la
Tesis hasta su presentación y evaluación. En la Ciudad de San Juan de los
Morros, a los 10 días del mes de julio de 2019.

______________________________________
Abog. Wilmer Tovar
C.I. 15682516

ÍNDICE GENERAL
iii

RESUMEN........................................................................................................iv
INTRODUCCIÓN..............................................................................................1
CAPÍTULO
I EL PROBLEMA..................................................................................2
Planteamiento del problema..............................................................2
Objetivos de la investigación..............................................................5
Justificación........................................................................................5

II MARCO TEÓRICO.............................................................................7
Antecedentes de la investigación......................................................7
Bases teóricas..................................................................................11
Teorías referenciales.......................................................................14
Bases legales...................................................................................17

III MARCO METODOLÓGICO ............................................................19


Paradigma de la investigación.........................................................19
Enfoque de la investigación.............................................................20
Tipo de Investigación.......................................................................21
Nivel de la Investigación..................................................................22
Diseño de la investigación...............................................................22
Técnicas de Recolección de la Información....................................23
Técnicas para el Análisis de la Información....................................23

IV ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS.................................................25


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.........................................................47
iv

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
DE LOS LLANOS CENTRALES
RÓMULO GALLEGOS
AREA DE POSTGRADO

FUENTES LEGALES Y DOCTRINARIAS DE LA IMPRUDENCIA COMO


ASPECTO CLAVE EN LA COMISIÓN DE HOMICIDIO CULPOSO EN EL
PROCESO PENAL VENEZOLANO

Autora: Junet Huerta


Tutor: Wilmer Tovar
Año: 2019

RESUMEN

El homicidio es un comportamiento que ha estado presente a través de la


evolución de la humanidad y quizá figura como un acontecimiento de
importancia histórica, ya que se utiliza como un marcador de épocas; se
habla de las victoriosas batallas de independencia, de la muerte de los
monarcas, de los grandes genocidios en aras de una causa ideológica, entre
otros. Incluso la tendencia actual de los noticieros es reportar el número y la
forma de muertes violentas. En concordancia con lo mencionado la
investigación presenta como objetivo general analizar las fuentes legales y
doctrinarias de la imprudencia como aspecto clave en la comisión de
homicidio culposo en el proceso penal venezolano, apoyándose en las
teorías absolutas de la pena de Kant y Hegel (1989), la de la justa retribución
y la Imputación Objetiva de Roxin (1998). Según las características
metodológicas esta investigación se concentra en el paradigma del
positivismo jurídico, con un enfoque basado en una investigación jurídica
dogmática, se enmarco en una investigación de tipo documental con un nivel
descriptivo, su diseño es de tipo bibliográfico la técnica a seguir en un
estudio de este tipo es decir de tipo documental, implica la localización de la
información y su fichaje textual o de contenido, en las técnicas para el
análisis de la información se contó con los beneficios que ofrece el resumen
analítico y el análisis crítico de la información. Como conclusión se obtuvo
que el homicidio es un fenómeno social de consecuencias relevantes por lo
general, ha presentado tendencias al alza en los últimos años en Venezuela.
Dicha tendencia no obstante, no es exclusiva en la sociedad venezolana,
sino que presenta abiertamente en otros países de nuestro entorno
continental.
Palabras clave: Imprudencia, aspectos, comisión, homicidio, proceso
1

INTRODUCCIÓN

El homicidio como suceso, hace referencia a la muerte de un ser


humano producida por otro, implica consecuencias de carácter irreversibles
para todos los involucrados. Por un lado, para la víctima refiere perder su
derecho a la vida; mientras que para la familia y para el autor significa
aprender a vivir con una situación negativa en su historia vital, pues será una
experiencia que los afectará directamente en la forma que tienen de
relacionarse y vivir en el mundo. En lo que respecta a la cultura y legislación
patria, el homicidio es entendido como un acto moralmente punible y
prohibido.
En el sistema jurídico venezolano se reconocen innumerables y
variados bienes jurídicos, siendo el homicidio el delito contra la vida por
excelencia; no obstante, existen otros tipos penales que coinciden en la
protección de este bien. Así, la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (1999) asegura a todas las personas el derecho a la vida y a la
integridad física y psíquica. En este sentido, la presente investigación se
encuentra titulada: fuentes legales y doctrinarias de la imprudencia como
aspecto clave en la comisión de homicidio culposo en el proceso penal
venezolano está comprendida por el análisis de las causas de homicidio
culposo en la legislación penal venezolana, así como la normativa jurídica
aplicable en este tipo delictivo, llevado a cabo a través de un estudio de
carácter documental, para conocer la institución jurídica del homicidio
culposo y de la figura de la culpa o responsabilidad adecuada a cada caso.
2

CAPÍTULO I

EL PROBLEMA

Planteamiento del problema

Desde el inicio de las sociedades organizadas, los delitos imprudentes


plasman casos de responsabilidad del agente por su propio defecto de
imputación, esto es, a pesar de hallarse en error, se trata de identificar la
entidad de dicho error y el motivo en virtud del cual se atribuye al sujeto. El
obrar prudente se ha asimilado al obrar con cuidado, y por tanto se apela al
deber de cuidado como fuente de la responsabilidad por imprudencia. La
doctrina y jurisprudencia acuden en efecto al llamado deber de cuidado.
Pero esta expresión puede acabar convirtiéndose en un mero
argumento vacío de contenido si no se establece la fuente y los márgenes
del deber. Por tanto, un delito es aquella acción (conducta activa) u omisión
(no hacer, conducta pasiva) que realiza una persona, que puede ser
calificada como dolosa (intencionada) o imprudente y que es sancionada por
la ley. El delito de homicidio en Venezuela consiste en quitar la vida a una
persona con la voluntad o la intención de hacerlo. También puede ser el
resultado de una imprudencia grave (por ejemplo, un atropello, una
negligencia médica etc.) este hecho punible está castigado con la pena
de prisión de 12 a 18 años según lo establece nuestro código penal.
A nivel procesal la comisión de delitos, exige determinar la
responsabilidad de quien lo comete, para lo cual el proceso penal contempla
fases e instancias a fin de observar y determinar una sentencia. La doctrina
mayoritaria describe el delito imprudente (imprudencia) como la infracción de
las normas de cuidado o de la diligencia debida (en otras formulaciones, el
incumplimiento del deber de cuidado derivado de aquellas normas) que
produce un resultado típico objetivamente imputable.
3

Conforme a lo anterior, la imprudencia como elemento principal para la


infracción de la norma (esto es, la "negligencia" o "descuido") viene a sustituir
a la "decisión en contra del bien jurídico", propia del delito doloso. Pero en el
delito imprudente no basta con la constatación de la existencia de un
desvalor de acción para afirmar la antijuricidad del comportamiento; antes, al
contrario, en estos supuestos la presencia del desvalor de resultado posee
aún mayor relevancia que en el injusto doloso.
Del mismo modo, la imprudencia se configuró inicialmente como una
forma de culpabilidad (teoría psicológica de la culpabilidad) y era entendida
como una relación psíquica entre el autor y el hecho dañoso. Con la finalidad
de poder comprender dentro del concepto de culpa a la llamada culpa
inconsciente, dicho concepto se estructuró sobre la base de la infracción de
un deber de cuidado, de esta forma se apartó la doctrina de la mera
vinculación psicológica del autor con el hecho dañoso y pasó a configurar la
imprudencia desde una perspectiva normativa. La doctrina final de la acción
fue la encargada, en última instancia, de trasladar a la tipicidad el elemento
de la infracción del deber objetivo de cuidado, dejando en la culpabilidad el
análisis de si el autor ha conocido o podido conocer la contrariedad al deber.
En el mismo orden de ideas, la Sentencia Nº 242, Expediente Nº C11-
370 de fecha 04/07/2012. En Materia de Derecho Penal. Tema: Homicidio.
Asunto: La imprudencia en el homicidio culposo: estableció que: “.....la
imprudencia supone una conducta positiva carente de cautela o precaución
por parte del actor, y esto constituye un elemento esencial y característico
del homicidio culposo...." es así, que la imprudencia posee un elemento de
participación directa en la conducta positiva del accionante del delito y todas
estas posiciones acerca del concepto de culpa ponen el acento en la
infracción del deber de cuidado como elemento del delito culposo, a partir de
concebir que el desvalor de la acción en los delitos culposos lo constituye la
afectación al deber cuidado.
4

Ahora bien, existe una realidad y es que durante los últimos años
en Venezuela el índice de muertes causadas por homicidio ha incrementado
de manera sobresaliente, de tal modo que, según datos del Observatorio
Venezolano de Violencia (OVV), 2013 fue el año en el que se registraron
más cantidad de homicidios (24.763; unas 79 por cada 100 mil habitantes).
Desde esta realidad, tiene epicentro la inquietud por parte de la
investigadora.
Por otra parte, Según el artículo 409 de código penal, define el
homicidio culposo como: “El que, por haber obrado con imprudencia o
negligencia, o bien con impericia en su profesión, arte o industria, o por
inobservancia de los reglamentos, órdenes e instrucciones, haya ocasionado
la muerte de alguna persona”. En relación a la cita anterior, la imprudencia es
un elemento que debe estar presente en el delito cometido, para poder ser
calificado como homicidio culposo. Sin embargo, la imprudencia a galopado y
cruzado la frontera de la responsabilidad de gran parte de las y los
venezolanos; demostrándose aquí en los altos índices de procedimiento
penal, llevados acabos por la fiscalía como órgano conductor de la
investigación penal.
Desde las posibles soluciones que se plantearía, como embozo del
futuro trabajo de grado que tiene como norte analizar las fuentes legales y
doctrinarias de la imprudencia como aspecto clave en la comisión de
homicidio culposo en el proceso penal venezolano; desde una metodología
de investigación documental, que como resultado tendría la búsqueda de
aportar un Corpus teórico de reflexiones desde una perspectiva doctrinar del
derecho sobre la Imprudencia como elemento principal en la comisión de
homicidio culposo en Venezuela. De lo descrito se originas las siguientes
interrogantes de investigación:
¿Cuáles son las fuentes legales que orientan la imprudencia como
elemento en la comisión de homicidio culposo en la legislación venezolana?
¿Cuáles son las bases doctrinarias de la imprudencia en la comisión de
5

homicidio culposo en el proceso penal venezolano?


¿Cuál es el marco legal sancionatorio que condena la imprudencia en la
comisión de un homicidio culposo dentro de la legislación venezolana?

Objetivos de la investigación

Objetivo general
Analizar las fuentes legales y doctrinarias de la imprudencia como
aspecto clave en la comisión de homicidio culposo en el proceso penal
venezolano
Objetivos específicos
Identificar las fuentes legales que orientan la imprudencia como
elemento en la comisión de homicidio culposo en la legislación venezolana.
Describir las bases doctrinarias de la imprudencia en la comisión de
homicidio culposo en el proceso penal venezolano.
Analizar el marco legal sancionatorio que condena la imprudencia en la
comisión de un homicidio culposo dentro de la legislación venezolana.

Justificación

La presente investigación tiene su aporte teórico, porque la vida es uno


de los bienes jurídico tutelados más importante para todas las legislaciones
venezolanas, y existe un fenómeno a creciente en las realidades sociales
como lo es el Homicidio culposo también llamado homicidio involuntario o
negligente, aquel causado por la imprudencia o impericia, negligencia, y que
no tiene intención de lesionar ni de matar. Consiste en causar la muerte a
otro, obrando con culpa, o sea, sin intención o dolo, pero con negligencia.
De allí que, para hacer la tutela efectiva debe ser abordado desde unas
acciones constructivas e interpretativas el fenómeno en estudio, para mitigar
o solventar la problemática aquí planteada; que no es más que, el aumento
del elemento de la imprudencia en los actos de homicidio culposo en
Venezuela. De igual forma, en su aporte social es importante porque
6

beneficiará a todo el colectivo que está conformado por todas y todos los
venezolanos y ciudadanos dentro del territorio de la República Bolivariana de
Venezuela.
Siendo así, estas perspectivas y justificaciones otorgan relevancia al
tema por los siguientes elementos, que esta se encuentra dentro de la línea
de Investigación en lo referente a Estado, Sociedad y Desarrollo
estableciendo que en esta se producirá conocimientos y análisis para futuras
soluciones a los problemas complejos que vive la sociedad actual incluyendo
propuestas basados en plataformas teóricas y metodológicas que conciben
las relaciones entre Estado y la Sociedad como una realidad emergente.
En otras palabras, este es un tema de investigación que comprende un
problema social y de complejidad; puesto que, son diferentes factores que
inciden en la responsabilidad de un individuo y a la vez se busca producir
conocimiento y ofrecer soluciones, la presente investigación que aspira
realizar la investigadora.
7

CAPITULO II

MARCO TEÓRICO

En este apartado, El Marco Teórico, según Palella y Martins (2006) “es


de gran importancia por cuanto permite ubicar, dentro de un contexto de
ideas y planteamientos, el estudio que se aspira realizar.” (p.67). De igual
manera, refieren seguidamente que el marco teórico debe destacar la
estrecha relación existente entre la teoría, la práctica, el proceso de
investigación y el entorno, en ese sentido, se desarrolla iniciando con los
antecedentes, bases teóricas y las bases legales.

Antecedentes de la investigación

Los antecedentes son indagaciones previas que sustentan el estudio y


que tratan del mismo problema y contienen toda la información, que sirve de
guía el investigador y que al mismo tiempo, le permiten hacer comparaciones
y tener ideas sobre cómo se trató el problema en esa oportunidad. Esta
sección, se refiere a lo que se ha escrito o investigado sobre el tema objeto
de estudio o lo que es lo mismo, tal como lo plantea Arias (2006), el cual
establece que se refiere a los estudios previos: Trabajos y tesis de grado,
trabajos de ascenso, artículos e informes científicos relacionados con el
problema planteado (p.106), es decir, en relación a lo planteado
anteriormente, se puede afirmar que se trata de la revisión de
investigaciones previas relacionadas con la investigación planteada, en este
caso, es necesario señalar que en las mismas se debe resaltar además de
los autores y el año en que se realizaron los estudios, los objetivos,
principales aportes y hallazgos encontrados en los trabajos de investigación
referidos.
En este sentido se encuentra González (2015), el cual realizo un
estudio titulado El Homicidio Culposo y la Influencia de Factores que
intervienen en su perpetración en Venezuela. Trabajo presentado para optar
8

al Título de Magíster Scientiarum en Ciencias Penales y Criminológicas en la


universidad Católica Andrés Bello El objetivo central de la presente
investigación fue analizar el Homicidio Culposo y la Influencia de Factores
que intervienen en su perpetración en Venezuela. la investigación estuvo
conformada por las Teorías absolutas de la pena de Kant y Hegel (1989) y la
teoría de la justa retribución. La investigación fue abordada
metodológicamente desde una Investigación Documental de nivel
Descriptivo.
El autor de la Investigación, concluyo que determinar que el fenómeno
de Homicidio Culposo se encuentra en unos de los niveles más altos, luego
de los delitos comunes e intencionales. Del mismo modo, se llegó a la
conclusión que la imprudencia, la impericia y la inobservancia de las normas
son los factores principales que inciden el delito culposo cometido muchas
veces en altas horas de la noche y en su mayoría bajo efectos de bebidas
alcohólica.
Este antecedente, se relaciona directamente con la presente
investigación, porque desde su objetivo general busco analizar los múltiples
factores que inciden e intervienen en la perpetración del homicidio culposo,
siendo este el elemento de análisis del antecedente es vincúlate como apoyo
referencial a la investigación titulada la imprudencia como elemento principal
en la comisión del delito de homicidio culposo.
Por su parte, Pérez (2015) presentó su trabajo denominado: El Proceso
Penal en Homicidios Culposo por Accidentes de Tránsito, Trabajo
presentado para optar al Título de Magíster Scientiarum en Ciencias Penales
y Criminológicas en la Universidad del Zulia. Tuvo como objetivo determinar
la responsabilidad civil y penal derivada del delito, sustentada teóricamente
en tópicos sobre homicidio culposo en accidentes de tránsito y legal en el
Código Penal venezolano vigente. Apoyada mediante una investigación
documental,
9

La autora concluye que cada hecho jurídico ocasiona un efecto lícito


independientemente de quien haya llevado a cabo el hecho, aunque el
agente no tenga la intención de matar ni lesionar al sujeto pasivo; bien sea
causada por imprudencia, negligencia, impericia en la profesión, arte,
industria o la inobservancia de reglamentos, órdenes o instrucciones en que
haya incurrido el agente, será castigado con prisión de seis meses a cinco
años.
En la aplicación de esta pena los Tribunales de Justicia aprecian el
grado de culpabilidad del agente. Si del hecho resulta la muerte de varias
personas o la muerte de una sola y las heridas de una o más, con tal que las
heridas acarreen las consecuencias previstas en el artículo 414, la pena de
prisión podrá aumentar hasta 8 años. Es decir, es un delito de acción pública,
por lo tanto, para enjuiciar al agente, debe seguirse el procedimiento penal
ordinario, condiciones establecidas en el Código Penal, artículo 409.
Esta investigación servirá de aporte teórico y orientación metodológica;
su contenido se relaciona con la responsabilidad penal en los accidentes de
tránsito como causa de homicidio culposo. No obstante, la diferencia radica
en que el estudio presente se enfoca al tema de los principios que sustentan
el Derecho y grado de culpabilidad del agente en los homicidios culposos en
la legislación penal venezolana.
Del mismo modo se presenta el trabajo de Guerrero (2015), el cual
realizó una investigación Titulada Aspecto Objetivo del delito como hecho
típico Dañoso en el Derecho penal venezolano. Trabajo Especial de Grado
para optar al título Magíster Scientiarum en Derecho Penal en la Universidad
de Carabobo. en la presente investigación el autor buscó analizar los
aspectos objetivos del delito como hecho típico Dañoso en el Derecho penal
venezolano, como base teórica estuvo soportada por las Teoría de la
Imputación Objetiva de Roxin (1998) y la Teoría del Estado de Emmanuel
Kant (1989), así mismo se distinguió haciendo uso de la metodología típica
10

en las ciencias jurídicas doctrinarias de carácter documental, de campo y


aplicada.
En la presente investigación, el autor concluyo que el concepto de
valoración referida un determinado resultado, consecuencia de una acción
humana, o a un comportamiento típico en relación al interés que norma
protege debe ser objetiva según el daño causado a la víctima. De igual
forma, daño ocasionado es relativo a la intensidad de la pérdida humana, en
la cual existió un daño causado, de allí la Antijuricidad objetiva y que en
realidad debería ser objetiva del delito.
Como vinculación la investigación citada concuerda en que los delitos
de homicidios culposos, el autor puede haber previsto el hecho antijurídico,
sin tener la intención de cometerlo, no tenía el dolo, es decir la mala fe, el
deseo de que el hecho ocurriera. Por tanto, la culpa, puede ser dada a través
de imprudencia Ligereza, descuido, exageración. Es lo contrario a la
prudencia; la persona no hizo lo necesario para evitar que sucediera el
resultado antijurídico. Prudencia es igual a cautela.
Así mismo se encuentra Meza (2015) realizó una investigación titulado
Accidentes de tránsito como causa de homicidio culposo en la legislación
penal venezolana. Trabajo Especial de Grado como requisito parcial para
optar al grado de Especialista en Derecho Penal. Para la Universidad de
Carabobo. Tuvo como fin estudiar los accidentes de tránsito como causa de
homicidio culposo en la legislación penal venezolana. Fundamento su trabajo
en las teorías de la justa retribución y la Teoría de la Imputación Objetiva de
Roxin.
Se utilizó la investigación de tipo descriptiva, jurídica y documental.
Como conclusión se tiene que tratar de accidentes de tránsito como causa
de homicidio culposo remite a determinar el tipo de agente, forma en que
sucedió y el grado de culpabilidad, lo cual lleva a indicar una actividad
valorativa del juez en cuanto al nivel de reprochabilidad que tiene la conducta
del agente causante de un daño, estudiando la relación subjetiva,
11

psicológica, entre el autor y el hecho típicamente antijurídico por lo que entre


una de las recomendaciones se propone realizar un estudio exhaustivo por
parte de los juristas en la materia a fin de modificar el Código Penal en
cuanto a la pena aplicable en el homicidio culposo producido en accidentes
de tránsito, ya que ataca el bien jurídico tutelado más preciado como lo es la
vida del ser humano.
La vinculación establecida con la actual investigación fue en el
contenido del antecedente que la problemática presente en el sistema judicial
cuando se investiga un hecho de homicidio, sí no se evidencian de manera
estricta y específica el dolo, por más que el imputado sea el autor del hecho,
judicialmente se tilda de homicidio culposo; lo cual es una equivocación,
desde la concepción clásica y contemporánea de la justicia; pero en la
práctica se ajusta a derecho. Por consiguiente, aquellas actividades que
comportan un riesgo y que, al ser utilizadas por el sujeto con toda prudencia
y diligencia, aun siendo previsibles determinados resultados dañosos,
excluyen toda culpa, a pesar de la previsibilidad, en razón que la conducta no
ha sido contraria a las normas de diligencia y de prudencia.

Bases teóricas

Homicidio Culposo

En los delitos de homicidios culposos, el autor pudo haber previsto el


hecho antijurídico, pero no tenía la intención de cometerlo, no tenía el dolo,
es decir la mala fe, el deseo de que el hecho ocurriera. sin embargo, a pesar
de haberlo previsto, de haberlo pensado; la persona no salió buscando que
eso pase, es decir, no tiene la intención de atropellar o matar a alguien; sin
embargo, a pesar de haber previsto que puede ocurrir o sobrevenir un
resultado antijurídico, no desiste de su conducta; es decir, no baja la
velocidad, y, eso es lo que se castiga: Se castiga que la persona previó que
12

podía suceder algo y no desistió de su acción sino que lo continuó haciendo;


por ello, no se castiga la intención, y, al no existir dolo la pena es menor.
Estructura jurídica de los delitos culposos
El estudio de los delitos culposos por parte de la dogmática jurídico-
penal empezó a cobrar fuerza ante el evidente progreso técnico acaecido a
mediados del siglo XX. La Ciencia le daba al hombre la posibilidad de utilizar
máquinas cuyos mecanismos no eran totalmente controlables. Fue así que la
doctrina se encontró con que la teoría jurídica del delito construida había
prestado su máxima atención a los delitos dolosos, en los que la intención
iba encaminada a la consecución de un resultado típico con diferentes
graduaciones, según que ese objetivo buscado lo fuera directa o
indirectamente, e incluso cuando se asumía la posibilidad de que su acción
causara dicho resultado, aunque no fuera querido (dolo eventual).
La frontera con los delitos culposos se marcó en un principio de manera
ingenua al esgrimirse que lo característico de éstos era la falta de voluntad.
Ferri hablaba de delitos involuntarios. La Teoría de la acción finalista de
Welzel ante esto respondió que si bien la acción emprendida por el sujeto
tenía como finalidad un resultado atípico, con lo que resultaba ser una
finalidad irrelevante para el ordenamiento jurídico, la forma de realización de
ésta había llevado a la consecución de un resultado sí típico, merecedor del
reproche penal.
Lo primero que hay que hacer a la hora de explicar la estructura jurídica
de los delitos culposos es ubicar dicha institución, es decir, posicionarse
sobre si se trata de un elemento del tipo, o bien es simplemente una forma
de culpabilidad que se encuadra dentro del estudio de lo que en el sistema
causalista se ha venido llamando juicio de culpabilidad. La postura causalista
de la acción en los delitos culposos se supera fácilmente ante la pregunta de
cómo determinar que una acción infringe lo que sería la conducta diligente
exigida, si se entiende que la acción es la condición ciega que desencadena
causalmente un restado típico, sin atender a la voluntad del agente.
13

Según la afirmación de Roxin de que (la imprudencia es un problema de


tipo). El tipo de lo injusto de los delitos de acción imprudentes está
comprendido por aquellas acciones finalistas (las acciones no son ciegas)
cuyo fin es irrelevante para el tipo, pero no los medios o forma de realización
que por infringir el deber de cuidado han tenido como resultado la lesión o
puesta en peligro de un bien jurídico que el derecho penal considera vital.
Por tanto se produce una divergencia entre (la acción realmente
emprendida y la que debía haber sido realizada en virtud del cuidado
necesario en el tráfico). Esta consideración le lleva a Welzel a afirmar que lo
decisivo será el desvalor de la acción, dejando al desvalor del resultado una
función meramente delimitadora de las conductas que conculcan el cuidado
debido. En este punto, Mir (s/f) señala que

Si lo injusto material de los delitos culposos quedara ya


plenamente constituido con el desvalor de la acción, no se
explicaría por qué se exige que la lesión del bien jurídico sea
precisamente consecuencia de la falta de observancia del cuidado
objetivamente debido. Debería bastar con que existiera un vínculo
causal entre el resultado y la acción antijurídica. El resultado
aparecería entonces como una condición objetiva de punibilidad y
no pertenecería al tipo.
El deber de cuidado
Cuestión ciertamente polémica hasta en su definición, pues entender
que el delito culposo tiene un tipo objetivo y otro subjetivo o negar la
existencia de un tipo subjetivo llevará a diferentes conclusiones. Hay que
partir de que la norma de cuidado, la diligencia debida, es objetiva.
Precisamente el fundamento de la punición de la culpa viene dado por la
existencia de una serie de conductas que si no se realizan con precaución
pueden lesionar bienes jurídicos ajenos, de ahí que se normalicen una serie
de reglas que objetivamente se creen necesarias para preservar tales
intereses.
La imputación objetiva
14

El problema de la causalidad no es nuevo, ya que si la teoría del delito


se cimienta en la acción (final o causal), su estudio lleva inexorablemente a
la resolución de las cuestiones planteadas por el nexo entre la acción y la
lesión o puesta en peligro de un bien jurídico penal. Las primeras
construcciones dogmáticas que surgen para determinar cuál era la causa
penalmente relevante de entre todas las que podían verse envueltas en el
contexto criminal, parten del entendimiento de la causa desde un punto de
vista naturalístico, es decir, existe una relación de necesidad entre el
antecedente y el consecuente.
Teorías referenciales

Las teorías de referencias tratan de conjeturas preexistentes que son


seleccionadas como marco de análisis y de consideración con respecto a los
objetivos de trabajo y a las perspectivas de desarrollo de las soluciones o
respuestas. Las teorías pueden usarse como plataforma de entrada para la
formulación misma del problema en la investigación.
Teorías absolutas de la pena de Kant y Hegel (1989)
Son aquellas que sostienen que la pena encuentra su justificación en sí
misma, sin que pueda ser considerada como un medio para fines ulteriores.
Absoluta porque en ésta teoría el sentido de la pena es independiente de su
efecto social, se desprende de él. El primer punto de vista es:
La teoría de la justa retribución
Desarrollada por Kant, para quien la pena debe ser aun cuando el
estado y la sociedad ya no existan, y Hegel cuya fundamentación de la pena
pública, fue la base que permitió la sistematización de la teoría del delito,
(elaborada a partir de la teoría de las normas de Binding) concibe al delito
como al negación del derecho, y a la pena, como al negación de la negación,
como anulación del delito, como restablecimiento del derecho, entiende que
al superación del delito es el castigo.
15

Esta concepción recibe su característica de absoluta debido a que ve el


sentido de la pena no en la prosecución de alguna finalidad social útil, sino
que sostiene que dicho sentido radica en que la culpabilidad del autor sea
compensada mediante la imposición de un mal penal, o sea que agota todo
el fin de la pena en la retribución misma, explicada por Kant como un
imperativo categórico emergente de la idea de justicia y fundamentada
dialécticamente por Hegel como la negación de la negación del Derecho.
El mal de la pena está justificado por el mal del delito, es concebida
como un mal que debe sufrir el delincuente para compensar el mal causado
con su comportamiento, pensamiento que reconoce como antecedente la
Ley del Talión. Ella niega o aniquila al delito, restableciendo el derecho
lesionado, ha de imponerse por el delito aunque resulte innecesaria para el
bien de la sociedad, aunque no se logre un efecto intimidatorio ni exista
riesgo alguno de reincidencia debe igualmente aplicarse.
Teoría de la Imputación Objetiva de Roxin (1998)
La teoría de la imputación objetiva tal como la conocemos actualmente
tiene como precedente la filosofía idealista del derecho cuyo máximo
exponente es Hegel. En efecto, el objetivo del concepto de acción propuesto
por Hegel y desarrollado por la escuela hegeliana del siglo XIX consistía en
imputar al sujeto, de la multiplicidad de cursos causales, sólo aquellos que
podían ser considerados como su obra. En este orden de ideas, imputación
significaba, en opinión del criminalista hegeliano Berner: “cargar algo objetivo
en la cuenta del sujeto“.
Posteriormente en 1870, y en una época marcada por el auge del
naturalismo penal, la idea de imputación personal por los hechos cometidos
se trasladó a un segundo plano, pues se impuso el dogma del principio
causal. En ese contexto, el análisis tuvo como eje principal determinar si el
autor había causado la lesión al bien jurídico mediante una conducta corporal
voluntaria en el sentido de la fórmula de la conditio sine-qua-non. El concepto
causal de la teoría de la equivalencia de condiciones por su alcance ilimitado
16

y su ineficacia para resolver algunos casos como la desviación del curso


causal y la causalidad alternativa entre otros condujo a su abandono a inicios
del siglo XX. Así, a partir de entonces se reconoció que el concepto causal
ilimitado debía ser restringido al campo del tipo objetivo.
En este orden de ideas, un primer paso para solucionar el problema
dogmático que planteaba la equivalencia de condiciones fue la teoría de la
condición adecuada, la cual sin embargo no dejaba de ser extensiva por la
dificultad de determinar cuál era la condición relevante. En ese contexto, la
teoría de la imputación objetiva nace en 1970 cuando Roxin en el libro de
Homenaje a Honig plantea su vinculación con el criterio de creación de un
riesgo jurídicamente relevante de una lesión típica del bien jurídico.
El autor sintetiza la teoría de la imputación objetiva, del siguiente modo,
es “un resultado causado por el sujeto que actúa, sólo debe ser imputado al
causante como su obra y sólo cumple el tipo objetivo cuando el
comportamiento del autor haya creado un riesgo no permitido para el objeto
de acción (1) cuando el riesgo se haya realizado en el resultado concreto (2)
y cuando el resultado se encuentre dentro del alcance del tipo (3). Se trata a
juicio de Roxin, de que la imputación del tipo objetivo presupone la
realización de un peligro, comprendido dentro del alcance del tipo penal,
creado por el autor y no encubierto por el riesgo permitido.
Este autor pretendió con la teoría de la imputación objetiva, restringir de
modo objetivo el concepto ilimitadamente objetivista. A Roxin le importó, ante
todo, confrontar, a través de una perspectiva objetiva de la imputación, la
incorporación del dolo al tipo del ilícito. El escribió que la “tarea de la
dogmática” consiste en la introducción de criterios de imputación generales y
objetivos determinados normativamente. Según la teoría de la imputación
objetiva, la delimitación debe sujetarse a si el resultado ocasionado ha sido
alcanzado por la realización de un peligro creado por el autor y no abarcado
por el riesgo permitido.
17

Bases legales

La investigación centra su apoyo legal en los siguientes documentos


legales:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999)
Se puede referir las bondades referidas en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela (1999), la cual establece el principio de
igualdad en el artículo 21 numerales uno y dos:

Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley, y en


consecuencia:
No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el
credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por
objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento,
goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y
libertades de toda persona.
La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para
que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas
positivas a favor de personas o grupos que puedan ser
discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente
a aquellas personas que por alguna de las condiciones antes
especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad
manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se
cometan.
El precepto constitucional es claro al considerar el principio de igualdad
centrado en el desconocimiento de las discriminaciones en razón de raza, el
sexo, el credo, la condición social o similar, estableciéndose leyes que
garanticen la tutela efectiva de la igualdad, pautándose las sanciones hacia
los abusos o maltratos. Así mismo se tiene el Código penal venezolano y
se debe citar el aparte identificado como de los delitos contra las personas,
Capítulo I del Homicidio.

Artículo 409. El que por haber obrado con imprudencia o


negligencia, o bien con impericia en su profesión, arte o industria,
o por inobservancia de los reglamentos, órdenes e instrucciones,
haya ocasionado la muerte de alguna persona, será castigado con
prisión de seis meses a cinco años. En la aplicación de esta pena
18

los tribunales de justicia apreciaran el grado de culpabilidad del


agente. Si del hecho resulta la muerte de varias personas o la
muerte de una sola y las heridas de una o más, con tal que las
heridas acarreen las consecuencias previstas en el artículo 414, la
pena de prisión podrá aumentar hasta ocho años.
Este artículo, constituye una definición muy antigua y precaria, lejana de
parecer un concepto jurídico- penal. Carrara (s/f) ha perfeccionado la
definición, dice: “Homicidio es la muerte ilegitima de un hombre ocasionada
por otro hombre”.
Con lo cual al agregarle el adjetivo de ilegitimo engloba todos los
elementos sustanciales que debe tener el hecho jurídico para considerarse
como homicidio. El homicidio se puede afirmar que es el delito más típico,
natural y permanente de todos; considerado entre los mayores por todos los
pueblos y en todos los tiempos.
19

CAPITULO III

MARCO METODOLÓGICO

Según Finol y Camacho (2008), el marco metodológico está referido al

Como se realizará la investigación, muestra el tipo y diseño de la


investigación, población, muestras, técnicas e instrumentos para la
recolección de datos, validez y confiabilidad y las técnicas para el
análisis de datos. (p.60)
Al respecto Balestrini (2006), define el marco metodológico “como la
instancia referida a los métodos, las diversas reglas, registros, técnicas y
protocolos con los cuales una teoría y su método calculan las magnitudes de
lo real” (p. 60). Es decir, toda investigación va fundamentada en un marco
metodológico, el cual especifica los distintos, métodos, técnicas,
instrumentos, estrategias y procedimientos a realizar en el estudio que se
desarrolla

Paradigma de la investigación

Esta investigación se concentra en el paradigma del positivismo jurídico ya


que esta es considerada como analítica, descriptiva y explicativa esto según
Waluchow (1994). Es necesario mencionar que el sentido del positivismo
jurídico, desde este punto de vista, es proporcionar una precisa
caracterización del Derecho tal como éste es en realidad, en lugar de como
debe ser.
Según el autor la interpretación normativa del positivismo jurídico evita las
discusiones puramente semánticas sobre la definición de Derecho y sitúa los
desacuerdos sobre el Derecho en un contexto significativo en el que estos
análisis y descripciones en competencia son vistos como teniendo cierta
conexión con ideales jurídicos alternativos, eludiendo así la doble trampa de
los desacuerdos puramente definicionales sobre conceptos jurídicos, por un
lado, y de los intercambios de información inconcluyentes sobre los
20

diferentes sistemas jurídicos, de otro. Además de favorecer una mejor


comprensión de las variedades del positivismo jurídico, la lectura normativa
del positivismo nos legitima para desviarnos de ingratas discusiones como la
de los aspectos definitorios del positivismo jurídico en sí mismo.

Enfoque de la investigación

El enfoque del estudio está basado en una investigación jurídica


dogmática la cual en toda la extensión de la palabra, concibe el objeto del
derecho como aquel constituido por las fuentes formales que lo integran, ya
que todo el derecho debe emanar, necesariamente de la ley, la costumbre,
sus principios generales y la jurisprudencia. La investigación jurídica
dogmática investiga según Harper (s/f), “lo que los hombres dicen que hacen
con el derecho” (p. 347), con esta premisa se explica que La investigación
jurídica adquiere su cientificidad verificando la credibilidad de las fuentes del
derecho consultadas.
Si la fuente utilizada es la ley como es el caso de la presente
investigación, poca duda puede surgir de su credibilidad, puesto que la
misma es producto de un proceso legislativo que debe incluir un diagnóstico
de la realidad y de una consulta que revele la aceptación y grado de
aplicabilidad de la futura ley.
La dogmática jurídica tiene por objeto de estudio el derecho positivo
vigente. Es decir que su razonamiento son textos. En este sentido cabe
mencionar a Banakar (2000) quien afirma que

La dogmática jurídica se sirve de la interpretación de las normas, por


medio de la cual determina el sentido de ellas, y de su sistematización,
que permite ubicar las normas en el sitio que les corresponde en
construcciones conceptuales generales que agrupan clases de normas.

Derivado de lo anterior la investigación utilizara el análisis para


descomponer el problema jurídico en sus diversos aspectos, estableciendo
relaciones y niveles que ofrecen una imagen de funcionamiento de la norma
21

o institución jurídica estudiada; se afirma que la investigación jurídica tiene


por finalidad abarcar el campo del Derecho, donde se pretende explicar su
existencia, así como también, orientar hacia la creación de un nuevo
ordenamiento jurídico o la reforma de uno ya existente.

Tipo de Investigación

En consideración a las características del problema objeto de estudio y los


objetivos planteados, ésta investigación se enmarco en una investigación de
tipo documental en éste sentido refiriéndose a la Investigación Documental el
Manual de Normas de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador
(2014), define a la investigación documental así:

Se entiende por Investigación Documental, al estudio de problemas,


con el propósito de ampliar y profundizar el conocimiento de su
naturaleza, con apoyo, principalmente en trabajos previos, información
y datos divulgados por medios impresos, audiovisuales o electrónicos.
La originalidad del estudio se refleja en el enfoque, criterios,
conceptualizaciones, reflexiones, conclusiones, recomendaciones y en
general en el pensamiento del autor… (p.13)
Con base a lo citado anteriormente, se debe mencionar a Ballestrini (2006)
quien define la investigación documental como “un conjunto de
procedimientos técnicos-operacionales que deben seguirse, a fin de lograr
mayor eficacia, al manejo de las fuentes documentales que sirven de base y
orientar las formulaciones de investigación” (p.67). Lo cual indica que este
tipo de investigación fue considerado por el autor como la más acertada para
llevar a cabo los fines propuestos y responder a la interrogante surgida, esto
en virtud de que el tema planteado requiere un plan global de investigación
que indique de modo organizado y adecuado las técnicas de recolección de
datos, propias de ésta, la forma del análisis y las respuestas a las
interrogantes de investigación.
22

Nivel de la Investigación

De acuerdo a las características que presenta la investigación esta se


destacó por ser de nivel descriptiva, al respecto autores como Tamayo y
Tamayo (2000) señala que este nivel:

Comprende la descripción, registro, análisis e interpretación de la


naturaleza actual, y la composición o proceso de los fenómenos.
El enfoque se hace sobre conclusiones dominantes o sobre grupo
de personas, grupo o cosas, se conduce o funciona en presente.
(p.35),
Así mismo Sabino (1986) menciona que:

Este nivel trabaja sobre realidades de hechos, y su característica


fundamental es la de presentar una interpretación correcta, su
preocupación primordial radica en descubrir algunas
características fundamentales de conjuntos homogéneos de
fenómenos, utilizando criterios sistemáticos que permitan poner de
manifiesto su estructura o comportamiento. De esta forma se
pueden obtener las notas que caracterizan a la realidad estudiada.
(p. 51)
De acuerdo a lo mencionado el nivel funciona como un recurso que trata
de informar acerca del objeto de estudio, en este se caracteriza un objeto de
estudio y propiedades, combinada con ciertos criterios de clasificación sirve
para ordenar, agrupar o sistematizar los objetos involucrados en el trabajo
indagatorio. Igualmente puede servir de base para investigaciones que
requieran un mayor nivel de profundidad

Diseño de la investigación

La investigación esta ubica su diseño en uno de tipo bibliográfico en la que


según Ferrer (2010)

Es la revisión bibliográfica del tema para conocer el estado de la


cuestión. La búsqueda, recopilación, organización, valoración,
crítica e información bibliográfica sobre un tema específico tiene
un valor, pues evita la dispersión de publicaciones o permite la
visión panorámica de un problema. (s.p)
23

Esta definición responde al proceso de este diseño debido a que se


desarrolla a través de la indagación documental que permite, entre otras
cosas, apoyar la investigación que se desea realizar, este diseño además
permite cubrir una variedad de situaciones y no sólo se basa en los hechos a
los cuales él mismo tiene acceso sino que puede extenderse para abarcar
una experiencia inmensamente mayor. 

Técnicas de Recolección de la Información

El autor Arias (2006), menciona que “las técnicas de recolección de datos


son las distintas formas de obtener información”. (p. 53). Al respecto para la
actual investigación se utilizaran diversas formas de obtener la información
que luego de ser procesada, se convertirán en material necesario, en éste
sentido se utilizará el fichaje de información bibliográfica, hemerográfica y
referenciales, los cuales permitirán sustentar el estudio. En ese sentido la
técnica a seguir en un estudio de este tipo es decir de tipo documental,
implica la localización de la información y su fichaje textual o de contenido,
que sirve para fundamentar las partes subjetivas o conjeturas propias de las
respectivas hipótesis de trabajo.

Técnicas para el Análisis de la Información

Este espacio se presenta posterior a la aplicación del instrumento y


finalizada la recolección de los datos, al respecto Hevia (2001) menciona que
es “donde se procederá a aplicar el análisis de los datos para dar respuesta
a las interrogantes de la investigación” (p. 46). Así que después de haber
obtenido los datos, las informaciones, entre otros productos de la aplicación
de técnicas de investigación, donde se utilizan a los efectos de su
interpretación que permite la elaboración y presentación de análisis que
reflejan los resultados.
Al respecto Hurtado, (2000) señala “El propósito del análisis es aplicar un
conjunto de estrategias y técnicas que le permiten al investigador obtener el
24

conocimiento que estaba buscando, a partir del adecuado tratamiento de los


datos recogidos.” (p. 181), de allí que para esta investigación se utilizaran
diversas formas de obtener la información que luego de ser procesada, se
convertirán en material necesario, para sustentar el estudio.
En tal sentido las técnicas para el análisis de la información se contó con
los beneficios que ofrece el resumen analítico y el análisis crítico de la
información, se asumió y empleó para situar tanto la estructura como el
contenido básico de los textos que se consultaran para la elaboración de la
presente investigación, en función de los datos que se obtuvieron; así como,
la evaluación y solidez interna de las ideas que serán aportadas por el autor
de la fuente analizada.
En este sentido, Ballestrini (1998) expresa que "el análisis crítico de la
bibliografía consultada, proporciona un basamento teórico de la investigación
propuesta"; en otras palabras, en el análisis de los datos recopilados en el
proceso de investigación, se asume un método deductivo, ya que se intenta
llegar a las conclusiones a partir de los datos generales hasta los
específicos.
25

CAPITULO IV

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

El análisis que se elaboró permite la evaluación interna del desarrollo


lógico de las ideas, planteamientos o propuestas de la autora en otras
palabras es la interpretación personal respecto a la posición del autor, a
partir de los datos principales, extraídos de un texto escrito. Esta técnica
permitió la realización de inferencias, razonamientos, comparaciones,
argumentaciones, deducciones, críticas, estimaciones y explicaciones, entre
otras.
En razón a lo mencionado el análisis se inicia con el primer objetivo
denominado Identificar las fuentes legales que orientan la imprudencia como
elemento en la comisión de homicidio culposo en la legislación venezolana,
resultando que el homicidio es un delito que consiste en matar a otra
persona. Es una conducta reprochable, típica, antijurídica y por regla general
culpable excepto en casos de inimputabilidad, donde no se es culpable pero
si responsable penalmente; que consiste en atentar contra el bien jurídico de
la vida de una persona física.
En este orden de ideas según Miller citado por Roig (2009), señala que:
“…la palabra homicidio: viene de la voz del latín homo - hombre, y caedere -
matar (p. 193), significando el acto por el cual una persona causa la muerte a
otra persona. Se trata de una acción humana en donde es posible diferenciar
dos implicados, por una parte el sujeto activo que es la persona que
ocasiona el hecho y por la otra parte el sujeto pasivo quien es la persona
cuya muerte ha sido consumada. Por su parte, Solórzano (2004), señala el
homicidio como “…el suceso que hace referencia a la muerte de un ser
humano producida por otro, implica consecuencias de carácter irreversibles
para todos los involucrados” (p.89).
Por un lado, para la víctima refiere perder su derecho a la vida; mientras
que para la familia y para el autor significa aprender a vivir con una situación
26

negativa en su historia vital, pues será una experiencia que los afectará
directamente en la forma que tienen de relacionarse y vivir en el mundo. Sin
embargo, esta forma de comprender el homicidio ha cambiado para
Marchiori (ob. cit.) a través de los tiempos, ya que en las sociedades
primitivas no era considerado como un hecho particularmente reprochable,
sino que con el desarrollo y auge de las civilizaciones comenzó a ser objeto
de una consideración legal, mediante el sistema legal se busca ordenar y
regular las actividades cotidianas de la sociedad, fundamentalmente, como
individuos pertenecientes a una comunidad.
De este modo, se reconoce la presencia de una visión socio cultural para
esta situación considerada delito. Tal visión no es estática ni inflexible,
permite comprender el delito de manera dinámica, ya que se encuentra
determinado por la población y características de la cultura en la que tiene
lugar. En lo que respecta a la cultura y legislación patria, el homicidio es
entendido como un acto moralmente punible y prohibido. En el sistema
jurídico venezolano se reconocen innumerables y variados bienes jurídicos,
siendo el homicidio el delito contra la vida por excelencia, no obstante existen
otros tipos penales que coinciden en la protección de este bien jurídico. En
este sentido, la CRBV asegura a todas las personas el derecho a la vida y a
la integridad física y psíquica.
De acuerdo al Código Penal venezolano, el homicidio es un delito que
consiste en matar, a otra persona. Es una conducta reprochable, es decir
típica, antijurídica y por regla general culpable, excepto en casos de
imputabilidad, donde no se es culpable pero si responsable penalmente; que
consiste en atentar contra el bien jurídico de la vida de una persona física.
Dentro del homicidio se encuentran dos tipos: a) Sujeto activo, es aquel que
ejecuta la conducta de acción o de omisión, para producir el resultado
muerte, es decir el homicida y b) Sujeto pasivo, es el individuo titular de la
vida humana, la víctima del homicidio.
27

De acuerdo a lo mencionada se debe mencionar que las Causas del


Homicidio Existen múltiples causales del homicidio, según Valderrama
(2005), se pueden agrupar en dos causales: a) Accidental: Cuando una
persona, sin haberse propuesto, ocasionó la muerte a otra persona. El
agente no tiene la intención de matar, ni siquiera la de lesionar, al sujeto
pasivo y a la muerte de este último es causada por la imprudencia, la
negligencia, impericia en la profesión, arte o industria o la inobservancia de
los reglamentos, ordenes o instrucciones, en que ha incurrido el agente; b)
Intencional: Se trata del hecho consumado en donde el homicida quiso
causar, causó y se benefició de manera concreta con la muerte de otra
persona.
Motivo por el cual posee más requisitos desde la perspectiva jurídica y
más ingrediente desde el punto de vista de la investigación criminal De allí,
que cuando se incurre en el hecho punible, considerado homicidio, se
transgrede una de las garantías constitucionales más importantes en todos
los ordenamientos jurídicos de la comunidad internacional. Se trata del
Derecho a la vida, lo cual a su vez, necesariamente orientará a la
investigación. Tipos de Homicidio El homicidio es simplemente una acción u
omisión mediante la cual se priva a un ser humano de su vida. Según Miller
citado por Vásquez (2010) explica que: “Para encarar este apartado, se
recurre a la terminología jurídica denominada tipo, que refiere a que: el
hecho consumado debe encuadrar con una de las conductas descriptas en la
Legislación Penal de manera estricta y específica” (p. 89).
El homicidio tiene 5 clasificaciones generales atendiendo el elemento
subjetivo del agente, en este caso se trata de: a) El Homicidio Doloso: Desde
la perspectiva de la política criminal, se considera homicidio doloso cuando:
“El factor intencional o subjetivo del delito, lo constituye el dolo específico de
causar la muerte a un semejante y el objetivo, la consecuencia necesaria del
acto jurídico de la destrucción de una vida” (p.194). En el homicidio doloso
intervienen fases tales como la ideación, la planeación y la ejecución
28

propiamente dicha del acto criminal, y de hecho el homicida, debe ser una
persona reprochable en término jurídico.
El autor citado escribe que: "El homicidio intencional, voluntario o de
propósito de las tres maneras se le denomina como la supresión injusta de
una vida humana, con intención de matar" (p. 193). En este orden de ideas,
homicidio culposo, refiere como la: Categoría de homicidio que se caracteriza
por la ausencia total de propósito de matar, aunque el resultado sea como lo
es, la muerte.
El elemento moral o subjetivo del delito se encuentra en cualquiera de las
modalidades de la culpa, bien sea la negligencia o el descuido, que son
especies de imprevisión activa, lo que patentiza la falta de voluntad del
agente para producir el daño, pero al mismo tiempo, la carencia de un
sentido que impide ejecutar el acto previsible o previsto, con errónea o
temeraria creencia de poder evitarlo, dentro del común discurrir de los
acontecimientos humanos (p.192).
El delito está previsto concretamente, dentro de las normativas legales
que admiten el fenómeno de la culpa y su penalidad es bastante reducido en
comparación con el delito intencional. Según el Código Penal en el homicidio
culposo, puede incurrirse por una acción del despliegue de energía física,
como por una omisión. Técnicamente se requiere la trasgresión objetiva del
deber de cuidado, sin el cual no puede existir responsabilidad jurídica. b)
Homicidio Involuntario: También llamado homicidio culposo o negligente
cuando se conoce el posible resultado muerte y sin embargo se cree poder
evitarlo, pero falla y ésta se produce.
Igualmente se presenta cuando definitivamente se ignora dicho resultado,
pero de igual forma se mata. La punibilidad en este caso surge amparada por
el deber que toda persona tiene de abstenerse de causar daño a otra, y las
acciones carentes de intención y omisiones que conlleven a la muerte, serán
susceptibles de juzgarse conforme a las leyes penales. De acuerdo a todo lo
descrito se hace necesario mencionar los Tipos de Sujetos dentro del
29

Homicidio se encuentran dos tipos de sujetos: 1.- Sujeto Activo: Es aquel que
ejecuta la conducta de acción o de omisión, para producir el resultado
muerte, es decir, el homicida; y 2.- Sujeto Pasivo: Es el individuo titular de la
vida humana, la víctima del Homicidio. El muerto. El Código Penal
venezolano señala en el artículo 405 lo siguiente: “El que intencionalmente
haya dado muerte a alguna persona será penado con presidio de doce a
dieciocho años”. La conducta aquí establecida es la del homicidio intencional
el cual puede ser: simple, agravado (artículo 407) o calificado (artículo 406).
El Homicidio Culposo También llamado homicidio involuntario o
negligente, aquel causado por la imprudencia o impericia, negligencia y que
no tiene intención de lesionar ni de matar. Consiste en causar la muerte a
otro, obrando con culpa, o sea, sin intención o dolo, pero con negligencia
(CP, artículo 409). No puede haber compensación de culpas, pues a pesar
de que el sujeto pasivo haya también participado con su culpa, el homicidio
culposo existirá si del accionar del actor, se derivó la muerte de la víctima. En
este sentido cuando se comete por: a.- Imprudente. Culpa in agendo.
Aquella cometida por exceso de velocidad. Conducta descuidada. No
cumple los reglamentos. b.- Negligencia. Culpa in omitendo. No hacer.
Omisión. Ejemplo: no bajar la cuchilla cuando trabaja un electricista y alguien
se electrocuta; y c.- Impericia. Mala actuación de un profesional por no tener
buena preparación. No tiene calificante ni agravante. No hay intención ni de
lesionar ni de matar. No tiene tentativa ni frustración. El homicidio culposo se
denomina así, a la categoría de homicidio que se caracteriza por la ausencia
total del propósito de matar, aunque el resultado sea como lo es, la muerte.
Para Miller (1981) el elemento moral o subjetivo del delito se encuentra en
cualquiera de las modalidades de la culpa, bien sea la negligencia o el
descuido, que son especies de la imprevisión activa, lo que patentiza la falta
de voluntad del agente para producir el daño, pero al mismo tiempo, la
carencia de sentido que impide ejecutar el acto previsible o previsto, con
30

errónea o temeraria creencia de poder evitarlo, dentro del común discurrir de


los acontecimientos humanos.
El delito está previsto concretamente, dentro de las normativas legales
que admiten el fenómeno de la culpa y su penalidad en comparación a otros
tipos como por ejemplo e intencional es bastante reducida.
. ahora bien conforme a la corriente jurídica del pensamiento causalista, la
imprudencia resulta analizada en el plano de la culpabilidad, resultando el
injusto puramente objetivo, esto es, un proceso causal desembocado por una
acción humana (pero desnuda de finalidad), el cual provoca una mutación en
el mundo físico, siendo este encuadrable en el tipo penal. En respuesta al
criterio sustentado por la teoría causal de la acción, el ilustre Hans Welzel
concibió a la misma como conducta guiada por un fin, lo cual desembocó en
la denominada teoría de la acción final, también conocida como corriente
finalista.
De tal forma, el finalismo concibe a la acción como un ente propio del ser,
sin que el derecho penal pueda alterar el contenido óntico de la misma, vale
decir: como corriente o forma de razonamiento, es un realismo, por el cual se
considera que el objeto de estudio (la conducta) no es creado por el
pensamiento, sino solo descripto y recibido por el mismo, al contrario del
causalismo neokantista, por el cual, mediante una concepción idealista (el
pensamiento crea el objeto de estudio) se entiende a la conducta desprovista
de su finalidad óntica, más por cuestiones sistemáticas y teóricas.
Dicho fin es analizado en la culpabilidad, observando al sustantivo del
delito (acción) como un mero proceso causal provocado por el hombre en
forma “voluntaria”. Así concebida, la acción no resulta ser un proceso causal
ciego, sino un desarrollo fáctico guiado por el propósito que persigue el
hombre a partir de la ideación, la selección de los medios y de la puesta en
marcha de la causalidad, pero guiada esta por el fin mismo de la conducta.
Consecuencia necesaria de tal análisis y percepción jurídica de la
conducta, es que el injusto ya no puede ser entendido como puramente
31

objetivo, sino que ciertos factores subjetivos (dolo e imprudencia) son


trasladados desde la culpabilidad hacia el mismo tipo penal, reservando a
aquella el juicio de reproche por no haberse motivado en la norma, pudiendo
hacerlo, mientras que en el tipo se analiza, en la faz objetiva, el resultado
causado por la acción (juntamente con los restantes elementos normativos y
descriptivos), quedando en el tipo subjetivo la configuración del dolo o la
culpa, según corresponda.
El injusto no es un mero proceso causal, en una acción final la cuál
encuadra en un tipo penal, siendo que el autor obra en forma dolosa o
imprudente, contrariando el orden jurídico, es un ilícito penal atribuible a la
subjetividad del autor conforme a su fin, es un injusto personal (objetivo y
subjetivo), donde el fin de la acción condiciona, ciertamente, los restantes
estamentos del mismo (tipicidad y antijuridicidad).
Ahora bien, y aquí es donde se plantearon los mayores inconvenientes
interpretativos, este esquema del injusto objetivo-subjetivo no aparejaba
problemas con respecto al dolo, desde que allí la acción persigue la
consecución del tipo objetivo, más se le achacó al finalismo la imposibilidad
de explicar la imprudencia, desde que allí la conducta descuidada no ostenta
el propósito de consumar el resultado típico.
Ello motivó que el mismísimo Welzel, en la gran confusión paradójica
generada por el papel del fin en el tipo imprudente, hablara de una finalidad
potencial en la culpa, lo que motivó las críticas de su discípulo Niese, quien
sostuvo que la posible finalidad no era una auténtica finalidad, la cual, en la
culpa, era irrelevante.
De adoptarse una postura finalista del delito, es claro que deberemos
necesariamente aceptar la existencia de un tipo subjetivo, ello desde que
resultaría teóricamente incorrecto reservar la tipicidad subjetiva únicamente
para los supuestos de dolo, concibiéndolo como un injusto personal, mientras
que, rechazar el tipo subjetivo en la imprudencia equivale a receptar una
32

teoría solapadamente causalista para la misma, donde los factores subjetivos


se analizan en la culpabilidad.
Por ello, concibiendo el injusto como propio de un autor, donde se toma en
consideración siempre la finalidad de la acción, la cual repercute en los
demás aspectos del injusto típico y antijurídico, somos de la partida de la
tesis finalista, receptando, por una lógica cuestión de coherencia sistemática,
un tipo subjetivo en los delitos imprudentes.
Algunos autores conciben el aspecto subjetivo de la imprudencia como el
conocimiento de las circunstancias generadoras de un riesgo jurídicamente
desaprobado, siendo de enorme gravitancia lo enunciado por Eberhard
Struensee, con quien concordamos en la mayoría de los puntos, para quien
el tipo subjetivo es “que el que actúa conoce una porción típicamente
relevante de las condiciones del resultado producido de la cual surge según
la valoración del ordenamiento jurídico un peligro intolerable”.
Vale desmenuzar la conceptuación de Struensee, ya que emplearemos
muchos elementos de ella para la construcción dogmática: el autor realiza
una acción riesgosa, en razón de generar condiciones para la producción del
resultado típico, resultando el tipo subjetivo, en el conocimiento de dichos
factores de riesgo, del denominado por él “síndrome del riesgo”, dado el
autor efectúa una actividad final dirigida no a la producción del resultado,
sino a otro tipo de mutación en el mundo, como por ejemplo, cruzar una
intersección, provocando un riesgo intolerable.
Según la valoración del derecho (por ej: cruza con el semáforo en rojo),
esto es el desvalor de hecho, más conociendo que al efectuar la conducta, el
sujeto actúa aun sabiendo del peligro provocado, resultando de tal valoración
el síndrome del riesgo ya mencionado, siendo que el resultado típico se
conecta en forma indirecta con la finalidad de la acción, dado se produce un
triángulo acción final-desvalor de hecho-síndrome del riesgo.
Esto es lo que lleva a Struensee a considerar que la conducta se
encamina, aún en el delito imprudente, a la consecución de un fin ilícito, tal
33

como señalan Piña y Donna, dado el autor realiza una actividad final de
cruzar una arteria con la luz de paso prohibido, generando así un riesgo
intolerable. Es decir, consecuencia necesaria de ello es que el tipo doloso y
el imprudente contarían con una estructura lógicamente homogénea.
Aquí algunos autores disienten parcialmente con Struensee, toda vez que
es verdad que la conducta riesgosa se encamina, en cierta medida, a una
finalidad ilícita (por ej: si comando mi automóvil a 100 k/h en zona urbana,
pero en forma imprudente, claramente mi acción final se dirige a producir un
riesgo desvalorado por el derecho –es decir, resultado de riesgo, generación
del mismo-, en virtud de la alegada prognosis o pronóstico de producción de
resultados disvaliosos), ahora, esa finalidad no es ilegítima desde el punto de
vista materialmente penal, sino que se encamina a la comisión de una
infracción de tránsito y no de un injusto penal.
La tesis contraria, entendida como que la finalidad ilegal mencionada por
Struensee en su obra es ilícita desde lo penal, equivale a aceptar la
posibilidad de una tentativa en el delito imprudente, dado que el autor
realizaría una conducta final de… producir el síndrome del riesgo, cruzando
con un semáforo en rojo, de lo que se deduce que la no producción fortuita
del resultado lesiones abre la factibilidad lógica de concebir la tentativa
imprudente, resultando inconcebible en nuestro derecho, ya que abre mayor
espacio al poder punitivo.
No resultado ser un criterio, así concebido, limitador del mismo, toda vez
que amplía desmesuradamente el ámbito de lo prohibido, penalizando
acciones “tentadas” culposamente donde el medio penal aparece, a todas
luces, como manifiestamente irracional y desproporcionado. Por ello, el
hecho de que la finalidad de la acción imprudente pueda ser catalogada de
ilícita, en los casos donde se sabe conscientemente de que se provoca un
riesgo prohibido, esa ilegitimidad no es calificable desde el plano
materialmente penal, sino desde otros prismas del derecho positivo,
34

mayormente por injustos administrativos, deduciéndose así la imposibilidad


de una tentativa imprudente.
Otros de los tratadistas que aceptan la posibilidad de la configuración de
un tipo subjetivo son Maurach y Gossel, para quienes debe distinguirse una
recognoscibilidad general, ubicada en el tipo objetivo, y una
recognoscibilidad individual, la cual abarca el tipo subjetivo imprudente. La
primera se basa en un criterio puramente objetivo, según la cual, mediante
un juicio experto, debe contarse con la producción perjudicial del resultado
afectante del bien jurídico, siendo que en este juicio abstracto no se tomarán
en cuenta las capacidades y conocimientos especiales del autor, como así
tampoco ningún otro factor subjetivo de que él dependan.
Luego desarrolla en contenido del tipo subjetivo, bajo el rótulo de la
recognoscibilidad individual, la cual se vincula a la noción de perjuicio
descuidado y evitable (ubicando dichos aspectos en el tipo objetivo),
incluyendo en dicha recognoscibilidad a la percepción o posibilidad de
percepción de la totalidad de los elementos del tipo objetivo, incluyéndose al
propio sujeto, el objeto, el resultado, la violación del deber de cuidado y la
causalidad de la evitabilidad. Aclara que si falta la recognoscibilidad de al
menos uno de los elementos, cae el tipo subjetivo, de la misma forma que
cae el tipo subjetivo doloso cuando no se conoce alguno de los elementos
objetivos del tipo.
El déficit en la genial concepción de Maurach-Gossel radica en la forma en
que cierra las consecuencias de la ausencia de conocimientos de los
elementos del tipo objetivo imprudente, dado refiere que “cae” el tipo
subjetivo, de lo que deducimos que, en alguna medida, evita tratar el error de
tipo en la imprudencia, pese a que su solución se refiere necesariamente a la
teoría del error, probablemente los autores no encuentren la forma de
explicar el error en la culpa inconsciente, lo que los mueve a evitar tratar tan
problemática cuestión.
35

Ahora bien según ¿cómo es posible esa recognoscibilidad individual de los


elementos del tipo objetivo imprudente?, ante esta interrogante se han
desarrollado las nociones de previsibilidad y previsión, según la cual, para la
configuración del tipo subjetivo basta con la mera previsibilidad (esto es, la
simple posibilidad de conocer, relacionado ello a la culpa inconsciente como
se verá), sin perjuicio de que el tipo subjetivo puede, efectivamente,
conformarse con la verdadera previsión de los elementos del tipo objetivo,
vale decir, con la representación psíquica de los mismos (culpa consciente).
Según esta concepción, la imprudencia consciente exige la efectiva
previsión del perjuicio al bien jurídico, de manera que la ausencia de dicha
previsión provoca la tan mentada “caída” (error) del tipo subjetivo, sin
perjuicio de que sea posible sostener la culpa inconsciente, ante la
posibilidad de haber previsto el autor el resultado, esto es, fundando el tipo
subjetivo en la previsibilidad del mismo. Es decir, cae la tipicidad por
imprudencia consciente, ante la ausencia de previsión, pero puede
sostenerse la imprudencia inconsciente en la mera previsibilidad.
En cuanto a la forma del tipo subjetivo en la imprudencia inconsciente,
Maurach-Gossel conciben para ella un relacionamiento entre el autor y su
hecho de neto corte normativo, en virtud de resultar imposible establecer una
relación psíquica. De tal forma, concluyen que lo relevante será que “el autor
concreto pudo, de acuerdo a su capacidad física y psíquica individual al
momento de la acción, reconocer la realización de los elementos objetivos
del tipo, si es que no lo reconoció”.
Es decir, como en la culpa sin representación no es posible concebir que
el autor haya imaginado la probabilidad de producción del resultado
disvalioso, resulta necesario establecer un sistema de imputación subjetivo
de corte normativo, fundando el mismo en la posibilidad de previsión del
perjuicio, esto es, lisa y llanamente, la previsibilidad anteriormente referida.
Ahora, esa posibilidad de previsión no se basa en un baremo objetivo, sino
que se condiciona a las estrictas capacidades del autor, es decir, el autor
36

individual y no un autor abstracto con sus mismos conocimientos,


experiencia y pericia, de allí que la recognoscibilidad sea “individual” en el
tipo subjetivo, y “general” en el objetivo.
Edgardo Donna también concibe un tipo subjetivo imprudente, siguiendo
las ideas de Maurach-Gossel, pero lo reserva para la imprudencia con
representación, en virtud de considerar atípica la imprudencia inconsciente,
ello en razón de la inexistencia de conocimiento de la situación, pero
fundamentando también su posición en la impracticabilidad del juicio de
reproche, esto en el estrato de la culpabilidad Corcoy Bidasolo también
concibe un tipo subjetivo en la imprudencia, fundando el mismo en la
previsibilidad del riesgo objetivo concurrente, argumentando en forma similar
a Maurach-Gossel la imprudencia consciente en el efectivo reconocimiento
de la probable producción del perjuicio, mientras que en la culpa inconsciente
solo se exige la posibilidad de reconocimiento del mismo parámetro.
Se distancia de Maurach-Gossel en la forma en que mide dicha
previsibilidad, dado que si bien lo hace desde los conocimientos y
capacidades del autor, lo condiciona a un estándar objetivado cuando se
pregunta “si una persona media en la situación y con las especiales
propiedades del autor habría podido prever la realización del tipo”.
De tal forma, en verdad no se establece la capacidad de previsión en
forma individual, dado que se entremezclan, criterios subjetivos del autor
(especial referencia a las “especiales propiedades del autor”), con baremos
del denominado “hombre medio”, dado se suplanta, en el juicio ex ante, al
autor específico por un sujeto medio con sus especiales conocimientos y
experiencia, de lo que se concluye que no se establece con claridad cuál es
la específica capacidad de previsión que se le exige al autor en el juicio de
previsibilidad y evitabilidad.
Claus Roxin también concibe la posibilidad de un tipo subjetivo en la
imprudencia, pero lo reserva para la forma consciente, afirmando que resulta
imposible entender un tipo subjetivo en la imprudencia inconsciente.
37

Fundamentando su posición desde la teoría de la imputación objetiva,


entiende que la culpa consciente se basa en la representación de un peligro
no permitido, confiando el autor en la no producción del resultado,
efectuando allí una frontera con el dolus eventualis, desde que el tipo
subjetivo imprudente se separa del dolo, justamente, en virtud de la
confianza de la no consecución del tipo objetivo.
En la culpa inconsciente niega el tipo subjetivo, justamente por la no
representación en la psique del autor de los elementos del tipo objetivo. En
cuanto a los autores que niegan la existencia de un tipo subjetivo, se hace
necesario citar entre ellos a Stratenwert, quien, según expresa Roxin,
distingue entre una “faceta externa y una interna”, pero considera no factible
la configuración de un tipo subjetivo, desde que la conducta imprudente no
se dirige a la producción del resultado. Ello implica un regreso a las
discusiones entabladas entre Welzel y sus opositores.
No es permitido soslayar la cita expresa de la opinión de Zaffaroni, en
razón de la incuestionable autoridad científica de dicho autor en la región
latinoamericana y mundial en general. En efecto, el ilustre magistrado
concibe una diferenciación distinta de la culpa, clasificándola en temeraria y
no temeraria, resultando la primera cuando un tercero observador perciba la
probabilidad de la existencia de un plan criminal
Por ej: conducir un automóvil a velocidad reglamentaria, pero al poca
distancia de emprender el cruce de calles, un peatón comienza el cruce
también, el conductor acelera bruscamente la máquina, causando la colisión
del mismo y provocándole la muerte, un tercero bien podría concebir que
planifiqué arrollar al peatón en razón de las particularidades del evento),
radicando la diferencia entre temeridad y no temeridad cuando exista
dominabilidad del hecho, esto es, posibilidad de dominio, señorío sobre el
hecho.
Aquí es donde Zaffaroni concibe la gran utilidad de los aspectos subjetivos
(aunque veremos que no los ubica en un tipo subjetivo), dado que para
38

diferenciar, por una parte, entre dolo eventual y por la otra, culpa consciente
y temeraria, resulta menester aceptar los mentados factores subjetivos, dado
ambas formas de conducta tienen en común la dominabilidad, de allí la
adjetivación de temeraria en la culpa.
No es que el autor en cita niegue la existencia de la imprudencia
inconsciente, sino que considera más valiosa la clasificación de la culpa en
temeraria y no temeraria, en razón de su diferenciación con el dolo eventual
a partir de la subjetividad del autor.
Ante lo planteado cabe preguntarse ¿cómo concibe Zaffaroni el tipo
subjetivo en la imprudencia?, lo niega, no porque no existan elementos
subjetivos, sino porque estos supuestos se solucionan satisfactoriamente en
la tipicidad conglobante, donde resultan requeridos para la configuración del
tipo objetivo. Es decir, no puede existir un error de tipo en la imprudencia, lisa
y llanamente porque no puede darse un caso de tipicidad objetiva sin
tipicidad subjetiva, estos casos se resuelven, simplemente, por la ausencia
de tipo objetivo conglobante, donde resultan necesarios los conocimientos y
capacidades especiales del autor imprudente.
Justifica su posición el ilustre jurisconsulto en que sin dichos
conocimientos y capacidades no puede configurarse un tipo objetivo
conglobante, ejemplificando a partir de un caso interesante en sus
conclusiones: un sujeto circula en sentido contrario, en razón de que un
tercero cambió intencionalmente los carteles indicadores, sostiene que no
existe tipo objetivo en razón de que el incremento del peligro no le es
imputable al autor, en virtud de carecer del conocimiento actualizable del
riesgo, es decir, no era previsible el resultado.
Del segundo objetivo titulado Describir las bases doctrinarias de la
imprudencia en la comisión de homicidio culposo en el proceso penal
venezolano, se inicia con la inquietud ¿Cuáles son las especies de culpa? Y
entre ellas están la Imprudencia: Es lo contrario a la prudencia; La persona
no hizo lo necesario para evitar que sucediera el resultado antijurídico.
39

Además de haberlo previsto, no actuó de acuerdo a lo establecido en las


reglas de ser prudente. Prudencia es igual a cautela. No actuar
cautelosamente es ser imprudente existe también la Negligencia: Es lo
contrario a la diligencia. Ser diligentes es hacer las cosas como se deben
hacer. Ser negligentes es hacer mal las cosas. Por ejemplo; el que a
sabiendas de que para trabajar con electricidad debe cortarla y no baja los
brekers y se da un corrientazo y se mata. Seguido por la inobservancia de
órdenes, reglamentos e instrucciones: Es la inobservancia de todo lo que
está escrito, no cumplir con lo que está previsto en el ordenamiento legal.
Siempre debe estar presente algunos de estos aspectos (cualquiera de ellos)
es decir, que no deben ser concurrentes necesariamente para que se
consolide el delito culposo.
Con estas consideraciones no es difícil explicar la teoría de la equivalencia
de las condiciones (conditio sine qua non), según la cual será condición, y
por tanto causa, aquélla que si es mentalmente suprimida provoca la
desaparición del resultado. Hay muchos ejemplos clásicos que muestran
cómo se produce una causalización absurda, llegándose por este camino a
justificar el versari in re illicita, con la afirmación de que (la causa de la causa
es la causa de lo causado).
Vista la excesiva amplitud de esta teoría, la doctrina busca nuevas
fórmulas correctivas; tal es el caso de la teoría de la adecuación social o de
la causación adecuada. Sin causalidad no se puede sostener la imputación
objetiva, que no coincide necesariamente con la causalidad natural, como
comprobaremos más adelante.
Liepmann (s/f) citado por Bustos (1989) decía que (un resultado sólo es
causado con una acción en el sentido del derecho penal, cuando ésta está
en una conexión de calculabilidad con el resultado), introduciendo de esta
manera la experiencia del autor en el juicio de atribución de la acción a éste.
La Teoría de la adecuación, creada por Von Bar y Kries, constituye el primer
intento importante de limitar la causalidad a lo imputable objetivamente. Otro
40

sector de la doctrina creará la Teoría de la relevancia, que (distingue


netamente entre concepto causal y concepto de responsabilidad).
Finalmente, la (moderna) teoría de la imputación objetiva no hace más que
sistematizar una serie de criterios que habían sido puestos de manifiesto por
la doctrina más autorizada para evitar resultados materialmente injustos. Aún
existen autores que discuten su existencia, como Kaufmann, según el cual, la
imputación objetiva es superflua, pues basta con el correctivo del dolo o la
culpa en el nivel de la tipicidad con relación a los procesos causales. La
posición mantenida en este trabajo es que la imputación objetiva opera en el
ámbito de la tipicidad, mediante el manejo de una serie de criterios que
llevan a atribuir objetivamente a un sujeto un resultado por considerar que
éste es obra suya.
Cabe preguntarse cuál es el ámbito de aplicación de la teoría de la
imputación objetiva, esto es, si abarca a los delitos dolosos o también a los
culposos. Kauffman muy gráficamente afirmó que se trataba de una figura
que, desde sus orígenes, lleva en la frente el sello del delito culposo. Es
cierto, que si el origen hegeliano de la imputación, el filósofo únicamente se
refería a las manifestaciones de la voluntad, por lo que excluía las
externidades imprudentes (aunque se debe recordar que en el delito culposo
también hay intencionalidad).
Aún más, se ha sostenido que la teoría de la imputación objetiva carece
de relevancia en los delitos culposos, ya que las elaboraciones dogmáticas
sobre la infracción del deber objetivo de cuidado (1 nivel) y la relación de
contrariedad a deber (nivel) solucionarían los problemas que intenta
solventar la imputación objetiva. Para Sancinetti que partiendo de que existe
un concepto unitario de ilícito en los delitos dolosos y culposos (la creación
de un riesgo reprobado), los riesgos imputables no son objetivamente
iguales, hay una diferente entidad de riesgo (ex ante).
Al final, las respuestas serán las mismas, sólo cambiará el nombre por el
que se denomine la operación realizada. Es en el marco de la imputación
41

objetiva donde en los delitos culposos pasará a comprobarse si se infringió el


deber de cuidado y si esa infracción constituye la realización de la lesión o
puesta en peligro del bien jurídico protegido.
Los diferentes autores que han tratado la imputación objetiva, suelen
dividir el juicio de imputación a realizar en varias fases: creación de un
riesgo; realización del riesgo en el resultado; y pertenencia del resultado al
ámbito de protección de la norma penal. Por su importancia a la hora de
analizar los delitos imprudentes, en la determinación de si esa lesión es la
realización de la conducta imprudente se darán los casos de riesgos
concurrentes o concausas. Pero antes, en sede de delitos imprudentes,
habrá que dilucidar la cuestión de la lesión del deber objetivo de cuidado.
Finalmente cierra este ciclo el objetivo número tres descrito como Analizar
el marco legal sancionatorio que condena la imprudencia en la comisión de
un homicidio culposo dentro de la legislación venezolana, de este se debe
comentar que si la conducta imprudente por definición es aquella que infringe
un deber objetivo de cuidado, habrá que determinar para constatar la
imprudencia en esa concreta conducta, que efectivamente se ha lesionado el
deber objetivo. Por ello, la doctrina se ha dotado de una serie de criterios.
Conviene advertir antes, que realmente la lesión del deber de cuidado no
constituye más que uno de los presupuestos o requisitos de los tipos
imprudentes, a los que se pueden añadir la previsibilidad y evitabilidad del
resultado.
Según Ripollés la caracterización más acertada de la naturaleza de la
culpa es la normativa. El juzgador deberá precisar qué es lo debido o
indebido en el caso concreto. No hay, por tanto, un tipo subjetivo en los
delitos imprudentes. Por otra parte, Torio (1987) dice que el deber objetivo de
cuidado es (...) una noción compleja, cuya unidad está constituida por
momentos fácticos (descriptivos: creación o aumento de un peligro para el
B.j. protegido) y normativos (valorativos: desaprobación por el derecho).
42

La naturaleza objetiva o subjetiva del deber de diligencia es muy discutida


por la doctrina y como representante de aquellos que afirman la existencia de
un deber de cuidado subjetivo, de un tipo imprudente subjetivo, en definitiva,
Struense (1987), asevera que en la valoración del deber de cuidado, del
riesgo permitido, no se puede prescindir del conocimiento del autor.
Llegados a este punto, es preciso aclarar la utilización de diferentes
nombres para designar distintas realidades normativas: se habla, a veces
indistintamente, de norma de cuidado, deber de cuidado y reglas de cuidado,
cuando a cada uno de estos términos hay que asignarle una significación
propia. Mientras la norma de cuidado es la norma penal contenida en los
tipos penales, el deber de cuidado (determina una de las formas posibles en
que se debe realizar la conducta para que ésta sea correcta).
Por su parte las reglas generales de cuidado están basadas en la
experiencia peligrosa para bienes jurídico-penales, cuando no existe ningún
tipo de reglamentación específica. En la determinación del deber objetivo de
cuidado juegan un papel fundamental algunos principios creados
jurisprudencial o legislativamente, tales como el principio de confianza y sus
excepciones. Este principio conecta, indudablemente, con el riesgo
permitido, ya que precisamente surgió para delimitar el deber objetivo de
cuidado y el riesgo permitido.
Conforme a este principio, está permitido llevar a cabo actividades
cotidianas sujetándose a las reglas generales de convivencia pacífica bajo la
presunción que los demás participantes de las mismas también acatarán las
normas establecidas en ese concreto campo en el que se actúa. Se
encuadra, por lo tanto, en situaciones en las que hay una intervención de
varios sujetos en la creación del riesgo. Configurado de esta manera,
comporta una manifestación del riesgo permitido, en opinión de Reyes
(1994).
Mediante este principio se pueden delimitar los riesgos que a pesar de
proceder de tercero o de la víctima son atribuibles al autor. Welzel (1964), sin
43

embargo, los distingue: el riesgo permitido se basaría en la previsibilidad y el


principio de confianza en la responsabilidad. En una interpretación
conciliadora de ambas posturas, Jakobs (1995) considera que el principio de
confianza no sólo es un supuesto particular del riesgo permitido, sino
también de la prohibición de regreso; se señala así la presencia de factores
humanos que pueden perturbar el discurrir causal, y la responsabilidad de las
personas por estos fallos; supondría una derivación del autorresponsabilidad
que se asigna a cada sujeto.
El principio de confianza nació fruto de la Jurisprudencia alemana para
casos del tráfico rodado: quien se comporta debidamente en la circulación
puede confiar en que otros también lo hagan, siempre y cuando no existan
indicios concretos para suponer lo contrario. De modo que la esperanza de la
conducta correcta de los que concurren en el tráfico se convierte en la base
de la conducta correcta de cada individuo. Con el tiempo la aplicabilidad de
este principio se ha extendido a otros ámbitos de la vida como el trabajo en
equipo. La necesidad de esta institución es clara: actividades como la del
tráfico vehicular difícilmente se podrían realizar.
La doctrina al perfilar este principio ha indicado sus límites, que son: sólo
operará cuando la conducta del sujeto se amolde al deber objetivo de
cuidado, sea diligente en su actuar, no si su comportamiento resulta
antijurídico; si existen inequívocos elementos de juicio (indicios claros y
concretos) que permitan inferir una conducta no reglamentaria por parte de
un tercero, por ello si (ex ante) es previsible el fallo del tercero o de la
víctima, el sujeto no podrá ampararse en el principio de confianza; el que
interviene en el tráfico queda obligado a prever el defectuoso
comportamiento de los demás en el caso de niños, ancianos y minusválidos
(principio de defensa), pero esta limitación no opera automática- mente, sino
que (ex ante) debe ser conocido por el sujeto, se daría una especie de
principio de desconfianza como regla general.
44

En este último caso decae la posibilidad de confianza permitida porque


quien debiera ser competente en su actuación no tiene conocimiento de las
reglas o no puede seguirlas. A estos límites señalados por la doctrina,
Jakobs añade los casos en que los participantes en la acción tienen la
función de compensar el comportamiento defectuoso de otros. En este
contexto, la garantía de que no se produzca un resultado dañoso es
sostenida de modo plural, con la imposición de deberes a diversas personas.
Cabe preguntarse cuál es el fundamento del principio de confianza, el
sustrato que haga comprender mejor la conveniencia de los resultados a los
que se llega con su aplicación:
-Experiencia general de la vida, aunque no todo el mundo se comporta
conforme a los parámetros de conducta vigentes.
-Previsibilidad: se admitiría que la realización de conductas que se apartan
delos parámetros de conducta social no son previsibles debido a su escasa
ocurrencia, lo cual no es cierto.
Ponderación de intereses: ¿es que prima la fluidez del tráfico vehicular
frente a la incolumnidad personal?
La organización de la sociedad actual se basa en el reparto de roles, cada
individuo tiene asignado uno, y conforme a él se espera que se comporte de
una determinada manera en cada concreta situación. Si cada sujeto espera
que el otro actúe satisfaciendo la expectativa que de él se deriva, su
actuación será una y no otra; es decir, no se puede esperar el actuar
imprudente de los demás ya que esto llevaría a una situación caótica en la
que el exceso de celo provocaría una paralización de cualquier actividad que
entrañara riesgo, y no son pocas.
Conclusiones
Un delito es aquella acción o una conducta activa u omisión no hacer,
conducta pasiva que realiza una persona, que puede ser calificada como
dolosa (intencionada) o imprudente y que es sancionada por la ley.
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El delito de homicidio en Venezuela consiste en quitar la vida a una


persona con la voluntad o la intención de hacerlo. También puede ser el
resultado de una imprudencia grave (por ejemplo, un atropello, una
negligencia médica…) este hecho punible está castigado con la pena de
prisión de 12 a 18 años según lo establece nuestro código penal.
El tratado de Homicida que el código penal venezolano pone a disposición
de la comunidad jurídica, es la obra más moderna y actualizada publicada en
Venezuela sobre la materia, y abarca el conocimiento de esta importante
rama del Derecho, haciendo especial énfasis en la caracterología del
homicida en general y del homicida venezolano en particular. Se estudian los
factores que inciden en la criminalidad y las diversas modalidades del delito
en Venezuela, trayendo a colación casos emblemáticos, de homicidios
ocurridos en el país. Se analiza la delincuencia juvenil, el crimen organizado,
la prevención del delito, el estudio de las víctimas, el tratamiento de los
homicidas y las penas que les son proporcionadas por atentar y dar muerte a
una persona.
Ahora bien el homicidio es un fenómeno social de consecuencias
relevantes por lo general, ha presentado tendencias al alza en los últimos
años en Venezuela. Dicha tendencia no obstante, no es exclusiva en la
sociedad venezolana, sino que presenta abiertamente en otros países de
nuestro entorno continental.
Por ende el incremento de los homicidios en Venezuela es extraordinario y
este puede medirse comparado con la tradición histórica de violencia en el
país y visto en las cifras absolutas de homicidios como en la comparación
que pueda hacerse con otros países de la región que han tenido condiciones
sociales y económicas similares a las de Venezuela.
El homicidio es un comportamiento que ha estado presente a través de la
evolución de la humanidad y quizá figura como un acontecimiento de
importancia histórica, ya que se utiliza como un marcador de épocas; se
habla de las victoriosas batallas de independencia, de la muerte de los
46

monarcas, de los grandes genocidios en aras de una causa ideológica, etc.


Incluso la tendencia
En el periodo 2000-2017 Venezuela estaba ubicada, junto con Brasil y
México, en los países con tasas de homicidios "altas" en la región, esto era
con tasas entre 30 y 35 homicidios por cada cien mil habitantes. Para el año
2018, Brasil y México mantienen sus tasas de homicidios en un rango similar,
entre 30 y 35 homicidios, en Venezuela por el contrario la tasa ha llegado a
la cifra histórica de 55 homicidios por cada cien mil habitantes, si uno hace el
cálculo más conservador, pudiendo ser de 59, según los cálculos de la
Encuesta de victimización de la Conarepol o de 65 si se incluye en el
estimado una porción de las muertes clasificadas como resistencia a la
autoridad o averiguaciones de muerte.
Esto significa un incremento de al menos el 250% en la tasa de homicidios
sin que mediase una guerra interna o externas, ni tampoco un deterioro de
las condiciones sociales y económicas, pues si tomamos como ciertas las
estadísticas oficiales, bien por el contrario en Venezuela se ha incrementado
el ingreso per capita, ha disminuido el desempleo y se ha reducido la
desigualdad, por lo tanto resulta difícil explicar el incremento de homicidios
por los argumentos tradicionalmente usados para interpretar la violencia.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Tránsito. Tesis de Grado presentado para optar al Título de Magister en
Derecho Penal. Caracas, Venezuela: Universidad Católica Andrés
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