Las Anfictionías
Se llamaban así a las asociaciones más estrechas y duraderas de grupos de
ciudad-estado. En realidad, constituían ligas de ciudades, cuyos habitantes,
periódicamente, se congregaban alrededor de un santuario común a fin de
realizar fiestas y celebraciones relacionadas con un culto común. De paso,
aprovechaban la ocasión para establecer un mercado común y sobre todo, para
solidarizar la amistad con los vecinos, en aras de una mutua protección
fronteriza.
Los Juegos Panhelénicos
Eran concursos atléticos y artísticos organizados por las anfictionías, como una
forma de fortalecer los vinculos de solidaridad nacional.
Cuatro fueron los principales juegos: los píticos, los nemeicos, los istmicos y los
olímpicos.
Los Píticos
En el santuario de Delfos, tenían lugar los juegos Píticos, en honor al dios
Apolo. Se recordaba la victoria mitológica de Apolo sobre la serpiente Pitón. Se
realizaba cada 5 años. Los vencedores recibían una corona de laurel.
Los Nemeicos
Llamados así por celebrarse cerca de los bosques de Nemes, en la localidad de
la Argólida, en honor a Heracles, tenían por objeto honrar la memoria de los
patriotas que habían sucumbido defendiendo a la patria contra los persas.
Los Istmicos
En el istmo de Corinto se celebraban estos juegos, en honor a Poseidón. Los
concursantes, artistas o atletas, perseguían el premio de una corona de pina y
olivo. Cinco deportes entraban en el concurso: carreras, salto, lanzamiento de
disco, tiro del arco y pugilato.
Los Olímpicos
Eran los de mayor repercusión y brillo de la Hélade, celebrada en honor a Zeus.
Conmemoraban el concurso de los dioses, en Olimpia. Cada cuatro años los
griegos se concentraban en esa ciudad procedentes de los más lejanos pueblos,
olvidando sus guerras o problemas por cinco días, guardando una estricta tregua.
Antes de las competencias, todos los atletas juraban ante el altar de Zeus,
de no corromper, ni matar a sus adversarios y aceptar las decisiones de los
jueces.
Las pruebas comprendían los siguientes ejercicios: la carrera simple o doble, la
lucha, el pugilato, el lanzamiento de jabalina y del disco, el pentatlon (salto,
carrera, lucha, lanzamiento de disco y de jabalina) y por último las carreras de
carro, las mismas que constituían un espectáculo de gran entusiasmo y algarabía.
A os vencedores se les premiaba con una corona de olivo, como símbolo de
victoria.
Juegos Olímpicos en la Antigua