Impacto ambiental por las llantas en desuso
en Colombia
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La cifra es preocupante para las autoridades, cientos de neumáticos son dejados en la calle a
diario y se convierten en un problema de salud pública e inseguridad. Bogotá alberga un poco
más del 30% de llantas usadas del país.
El crecimiento del mercado de vehículos y motocicletas en Colombia ha sido notable en los
últimos años. Por supuesto, esta actividad económica es favorable para empresarios de todos
los renglones, pero implica también un grave impacto sobre los recursos naturales, ya que
conlleva a la acumulación indebida de llantas en sitios no aptos que generan focos de
contaminación atmosférica en las principales ciudades.
La Resolución 1457 de 2010 regula los sistemas de recolección selectiva y gestión ambiental
de llantas usadas, con dicha reglamentación se buscó que los productores de llantas que se
comercializan en el país, implementarán mecanismos efectivos con el propósito de prevenir y
controlar la degradación del ambiente luego del uso de cada rueda. Desde la entrada en rigor
de este régimen las metas anuales para la recolección de los neumáticos se fijaron en un 5% y
hoy, cinco años después, las metas alcanzadas rodean el 30%.
Esto significa que el restante 70% de llantas que quedan en desuso en el país, está en el limbo,
no están siendo recicladas. En estas condiciones, el abandono de estos elementos puestos a la
deriva y de manera descontrolada se traduce en un gran impacto ambiental que muchas
personas desconocen.
Los neumáticos provocan altas cotas de contaminación ambiental si no son manipulados
correctamente después de su utilización. Tradicionalmente los métodos que se han utilizado
para eliminar estos residuos han consistido en la quema y el depósito de neumáticos usados
en vertederos o en la calle, provocando problemas por la degradación química parcial que
éstos sufren, a lo cual se suma la proliferación de roedores, insectos y otros animales dañinos
que las montañas de neumáticos generan.
En ese panorama, se hace necesario que entren a participar más activamente todos los
actores que integran la cadena de consumo de manera que se haga una disposición final
razonable de estos elementos para evitar los efectos nocivos. Según las cifras presentadas en
el Foro, en el país se desechan alrededor de 5 millones de llantas al año, y para el caso de
Bogotá anualmente se botan alrededor de 2.400.000. De esto puede deducir que en la capital
del país unas 6.600 llantas son abandonadas diariamente y de las cuales se calcula que solo el
15% tienen una adecuada disposición.
Aunque este programa o plan de pos-consumo lleva apenas unos 20 meses de
implementación, aún no hay un mercado suficiente para el material proveniente de las llantas.
“Son diversos los productos que se pueden hacer, pero el país aún no los conoce. En las
plantas de procesamiento hay mucho material pulverizado guardado en sacos y que se debería
estar utilizando para las carreteras y otros usos, pero hace falta un desarrollo normativo que
exija aprovechar estos recursos por parte de los sectores público y privado” manifestó Rosa
María Granados, Gerente de Reciclair, quien opera una de las plantas de procesamiento en el
municipio de Mosquera.
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Se disparó la cantidad de llantas aprovechadas en Bogotá en los últimos dos años
Según el Observatorio Ambiental en 2018 se aprovecharon más de 15.000 toneladas mientras
que en 2017 fueron 9.301 y en 2016 solo 1.390. La meta anual de 25.000 aún está lejos.
En la actualidad, el Distrito tiene como meta para 2020 promover el aprovechamiento de
25.000 toneladas de llantas usada, en el marco del proyecto de inversión 1141 sobre Gestión
Ambiental Urbana.
Según las cifras más recientes del Observatorio Ambiental, el aprovechamiento de los
neumáticos usados ha venido creciendo notablemente. La gráfica muestra que en 2016 se
aprovecharon 1.390 toneladas; para 2017 se multiplicó por 6, llegando a los 9.301 y para el
año pasado la cifra llegó a 15.880. Es decir que la cifra ha mejorado pero aún está a más de
10.000 toneladas de alcanzarse la meta para el otro año.
“En cumplimiento a la resolución 1326 de 2017, Decretos Distritales 442 de 2015 y 265 de
2016 se adelantaron actividades para la promoción y divulgación de los diferentes sistemas de
recolección selectiva y gestión ambiental de llantas usadas, estas actividades se desarrollaron
mediante sensibilizaciones a establecimientos acopiadores de llantas en diferentes localidades
con el apoyo de entidades distritales”.
El uso del material proveniente de las llantas usadas de la ciudad es destinado principalmente
para el aprovechamiento energético, granulo de caucho reciclado (GCR) el cual se aprovecha
en vías, parques, láminas para piso, entre otras.
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Organizaciones como la Asociación Nacional de Industriales (Andi) han tomado el liderazgo de
la recolección de esos residuos a partir de recursos de sus afiliados, y los resultados son
alentadores. Pero en el caso de las llantas, el único producto que puede ser reprocesado en su
totalidad para obtener nuevas materias primas, se han encontrado obstáculos,
particularmente en materia de comercialización, los cuales no permiten cerrar con éxito su
ciclo de vida útil.
Élmer Cardozo Guzmán, director de Rueda Verde, el más grande de los cinco programas que
hay en el país para la recuperación de llantas usadas, asegura que los gestores, encargados de
transformar los neumáticos en subproductos como caucho, acero y fibras, solo llegan a
comercializar entre el 50 y el 60 por ciento de las nuevas materias primas generadas.
Esa cifra contrasta con el éxito que se ha evidenciado en la primera parte del ciclo, es decir, la
recuperación. La meta de Rueda Verde para el 2016 es recoger dos millones de llantas en el
país, medio millón menos de las desechadas por Bogotá cada año. Para cumplir con esa labor,
la fundación dispone de 20 puntos en varios departamentos.
Esa cifra de recuperación es esperanzadora, teniendo en cuenta que apenas están
comenzando las campañas de concientización de los usuarios, afirma Cardozo. No puede
perderse de vista que en el 2015 salieron a la venta más de 5,3 millones de llantas en
Colombia, las cuales, una vez cumplido su ciclo de vida, pueden terminar en calles, avenidas y
parques, generando un problema ambiental y de salud pública para los ciudadanos.