LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado ponente
STC2314-2017
Radicación n.° 11001-22-03-000-2016-02894-01
(Aprobado en sesión de veintidós de febrero de dos mil diecisiete)
Bogotá, D. C., veintidós (22) de febrero de dos mil
diecisiete (2017).
Decide la Corte la impugnación formulada respecto
de la sentencia proferida el 19 de enero de 2017 por la Sala
Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
en la acción de tutela promovida por la Caja Cooperativa
Petrolera –Coopetrol- contra los Juzgados Tercero Civil
Municipal y Veintiséis Civil del Circuito, ambos de esta
ciudad, con ocasión de la ejecución iniciada por la aquí
actora frente a Eugenio Nicolás Herrera Martínez, Gloria
Rueda Angarita y Campo Elías Moreno Salamanca.
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1. ANTECEDENTES
1. Por conducto de apoderado judicial, la actora
reclama la protección del derecho fundamental al debido
proceso, presuntamente conculcado por las autoridades
jurisdiccionales acusadas.
2. En apoyo de su reparo, sostiene que Eugenio
Nicolás Herrera Martínez, Gloria Rueda Angarita y Campo
Elías Moreno Salamanca, el 6 de octubre de 2006,
suscribieron un pagaré en su favor por $40.800.000,
pactándose su pago
“(…) en 84 cuotas mensuales de valor constante, cada una por
(…) $766.259 y 14 cuotas semestrales, cada una por (…)
$900.000, siendo pactada la primera para ser cancelada el (…)
30 de noviembre de 2006 (…). El día 31 de mayo de 2007,
cuando la obligación tenía un saldo a capital por (…)
$39.127.667, se reprogramó el plan de amortización a 88
cuotas mensuales y 12 cuotas semestrales (…)”.
Como los deudores entraron en mora desde el 30 de
junio de 2008, el 12 de mayo de 2009 inició el asunto
compulsivo censurado.
Señala que a pesar de adelantar las gestiones
correspondientes para notificar personalmente a los
integrantes de la pasiva, se determinó la vinculación de los
señores Eugenio Nicolás Herrera Martínez y Campo Elías
Moreno Salamanca mediante curador ad litem.
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Ese auxiliar de la justicia formuló la excepción de
prescripción de la acción cambiaria, alegando el transcurso
de más de 5 años desde la exigibilidad del título valor sin
notificarse a los deudores.
En relación con Gloria Rueda Angarita, su
enteramiento se surtió mediante aviso, allegándose la
constancia respectiva al plenario el 18 de junio de 2014.
Advierte que tras remitirse la actuación a diferentes
estrados de descongestión, el 25 de marzo de 2015 se tuvo
por enterada a la prenombrada en la forma descrita,
oportunidad donde se destacó que ésta no se pronunció
frente al mandamiento compulsivo.
Acota que aportó “(…) prueba sumaria (…) [de] los
abonos hechos por los demandados a la obligación (…)”; no
obstante, el 23 de octubre de 2015 se emitió sentencia
negándose la continuación del cobro porque, de un lado, se
estimó la imposibilidad de determinar la exigibilidad y
vencimiento del título ante la vaguedad de lo pactado para
su pago y, de otro, se estimó configurada la prescripción
aducida por el curador ad litem.
Aunque apeló esa providencia cuestionando, entre
otros aspectos, la extensión de los efectos de la citada
defensa a Rueda Angarita, pues “(…) conforme lo establece
el art. 2 de la Ley 792 de 2002, (…) [dicho medio exceptivo]
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debe ser alegad[o] por quien dese[e] aprovecharse de ést[e]
(…)”, el 31 de octubre de 2016 se ratificó esa decisión.
Si bien el juzgador del circuito estimó cumplidos los
presupuestos establecidos para el pagaré, adujo la
configuración de la prescripción para todos los deudores,
desconociendo lo consagrado en el artículo 2540 del Código
Civil, en relación con la “interrupción” de esa figura para los
codeudores y lo normado en el canon 1581 ídem, relativo a
las deudas divisibles.
Esto último porque, en su criterio, dicha
normatividad expresamente señala que el deber “(…) de
pagar una suma de dinero [es] divisible (…)” (fls. 34 al 45,
cdno. 1).
3. Exige, en concreto, dejar sin efecto los fallos de
los acusados e imponerles emitir otros “(…) conforme a
derecho (…)” (fl. 45, cdno. 1).
I.1. Respuesta de los accionados
a) El estrado del circuito querellado se opuso a la
prosperidad de la salvaguarda, por cuanto no lesionó las
prerrogativas de la sociedad actora, por cuanto confirmó la
sentencia de primer grado en el caso criticado apoyado
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“(…) en un examen de las pruebas que no puede calificarse
como aventurado, antojadizo o caprichoso. Además, no fueron
desconocidas las pruebas recaudadas, pues si se miran bien
las cosas las decisiones se fundamentaron sobre éstas, así
como en la normatividad aplicable al asunto (…)” (fls. 55 al
57, cdno. 1).
b) El juzgador municipal convocado resaltó que el
mandamiento de pago se notificó al demandante por estado
el 3 de junio de 2009, a los demandados, Eugenio Nicolás
Herrera Martínez y Campo Elías Moreno Salamanca, a
través de curador ad litem el 13 de noviembre de 2013 y a
Gloria Rueda Angarita, por aviso el 11 de junio de 2014.
Por tanto, como el enteramiento de la pasiva no se dio
en los términos del artículo 90 del Código de Procedimiento
Civil y dado que, en su criterio, las cuotas mensuales
prescribían el 31 de marzo de 2012 y lo relativo al capital el
12 de mayo de ese mismo año, se configuró la prescripción
aducida por el representante de Herrera Martínez y Moreno
Salamanca.
Añadió que los efectos de esa defensa “(…) se
ext[endieron] a todos por tratarse de deudores solidarios que
suscribieron el título valor (…)” en el mismo grado.
Por último, acotó: “(…) aunque pudiera discreparse de
la motivación ofrecida por esta célula judicial, la misma no
puede tildarse de arbitraria o caprichosa (…)” (fls. 62 al 64,
ídem).
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I.2. La sentencia impugnada
El Tribunal desestimó la protección solicitada por no
hallar arbitrariedad en la gestión de los funcionarios
fustigados, pues sus decisiones
“(…) están soportadas en el hecho de que a pesar de que la
prescripción no la invocó la demandada Gloria Rueda Angarita,
sus efectos se le extienden y comunican por tratarse de
deudores solidarios ‘que suscribieron el título valor en un mismo
grado’ y además en que no se dio la interrupción natural de
este fenómeno, ‘puesto que (…) los documentos aportados por el
demandante, (…) los que supuestamente dan cuenta de unos
abonos realizados por los demandados (…), no cumpl[ieron] con
los requisitos de conducencia para tenerse como prueba en ese
sentido, circunstancia que no permite tener en cuenta la
alegación de abono por parte de la ejecutante (…)” (fls. 65 al
69, cdno. 1).
I.3. La impugnación
La actora impugnó con argumentos análogos a los
expresados en el libelo introductor. Reiteró la vía de hecho
cometida por los funcionarios denunciados al tomar “(...)
una decisión contraria a derecho y a lo realmente acontecido
dentro de los términos procesales coherentes y pertinentes
(…)” (fls. 76 al 84, cdno. 1).
2. CONSIDERACIONES
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1. Examinadas las copias allegadas, se colige la
procedencia del resguardo, dado el quebranto del debido
proceso de la tutelante.
2. Revisada la providencia de 31 de octubre de
2016, mediante la cual se ratificó la sentencia de primer
grado, donde se negó continuar el coercitivo, se decretó el
levantamiento de las cautelas y la terminación del decurso,
se observa que el fallador de segundo grado relegó la
normatividad y jurisprudencia aplicable al fenómeno de la
comunicabilidad de la prescripción.
3. Si bien ese juzgador desató con acierto lo
concerniente a la configuración de la enunciada defensa por
no lograrse su interrupción, incurrió en desatino al
extender los efectos del comentado medio exceptivo a todos
los integrantes de la pasiva.
Sobre lo primero acotó:
“(…) [E]n el presente asunto, la actora ejerce la acción
cambiaria autorizada por el artículo 780, numeral 2° del Código
de Comercio, en el evento de falta de pago del título valor, cuyo
cobro da lugar al procedimiento ejecutivo, de acuerdo con lo
estipulado en el artículo 793 ibídem. Contra la referida acción
son procedentes las excepciones enmarcadas en el artículo 784
de dicho ordenamiento, tal como lo formuló oportunamente el
curador ad-litem en representación de los demandados
EUGENIO NICOLÁS HERRERA MARTÍNEZ y CAMPO ELÍAS
MORENO SALAMANCA (…)”.
“Por lo anterior, y bajo el estudio de ese medio exceptivo, es
preciso indicar que la prescripción es un fenómeno jurídico que
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trae como consecuencia, entre otras, que el acreedor carezca de
los medios de constreñir al deudor para el cumplimiento de la
obligación (…)”.
“(…)”.
“Ahora bien, la prescripción de la acción se interrumpe de dos
maneras, natural y civilmente, en el primer caso, cuando el
deudor reconoce expresa o tácitamente su obligación frente al
acreedor y civilmente de acuerdo con lo dispuesto en el artículo
90 del Código de Procedimiento Civil, con la notificación del
mandamiento de pago al demandado, en cualquiera de sus
formas (…)”.
“Por otra parte, para calcular el término de prescripción de la
obligación ejecutada, habrá de tenerse en cuenta como fecha
inicial la de la presentación de la demanda, en virtud del
ejercicio de la cláusula aceleratoria plasmada en el pagaré,
respecto del capital acelerado que se cobra, pero en tratándose
de las cuotas vencidas, éstas tienen un término individual que
se contabiliza desde el momento en que cada una se hace
exigible (…)”.
“La demanda se presentó el 12 de mayo de 2009, librándose el
mandamiento de pago el 1° de junio de la misma anualidad, el
que se notificó a la parte demandante por anotación en estado
calendado el 3 de junio de 2009 (…)”.
“En consecuencia, [para] el capital insoluto del pagaré respecto
del cual se aceleró el plazo, la prescripción operaría el 12 de
mayo de 2012, mientras que de las cuotas e instalamentos, el
30 de junio de 2011, 31 de julio de 2011, el 31 de agosto de
2011, el 30 de septiembre de 2011, el 31 de octubre de 2011, el
30 de noviembre de 2011, el 31 de diciembre de 2011, el 31 de
enero de 2012, el 28 de febrero de 2012, el 31 de marzo de
2012, de donde la notificación de los demandados EUGENIO
NICOLÁS HERRERA MARTÍNEZ y CAMPO ELÍAS MORENO
SALAMANCA, se surtió por intermedio de curador ad-litem el 16
de octubre de 2013, y por aviso el de la demandada GLORIA
RUEDA ANGARITA (12 de junio de 2014) notificaci[ones] que no
logr[aron] interrumpir el término prescriptivo de las cuotas en
mora y el del capital acelerado, comoquiera que dicho fenómeno
acaeció con antelación (…)”.
“Por consiguiente, si el lapso de la prescripción se cuenta desde
cuando la obligación se hizo exigible (inc. 2°, art. 2535 C.C.), es
claro que el plazo trienal a que se refiere el artículo 789 del
Código de Comercio, se configuró respecto a dichas cuotas así
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Radicación n.° 11001-22-03-000-2016-02894-01
como al capital acelerado, resultando evidente que la excepción
propuesta por el auxiliar de la justicia tiene vocación de
prosperar, pues ciertamente el ejecutante no atendió la carga
procesal que le impuso el artículo 90 del C.P.C., toda vez que la
notificación del mandamiento no se realizó dentro del término
señalado por dicha norma procesal (…)”.
“(…)”.
“(…) [E]l despacho comparte el criterio esgrimido por el fallador
de primera instancia, en cuanto a que no se dio la interrupción
natural, puesto que de los documentos aportados por el
demandante, (…) los que supuestamente dan cuenta de unos
abonos realizados por los demandados, (…) [se] indica (…) que
no cumple[n] con los requisitos de conducencia para tenerse
como prueba (…), pues no luce razonable que luego de aducida
la prescripción en un proceso ejecutivo, la demandante alegue
un abono sin ningún elemento de juicio distinto a su propia
certificación, documento que además no fue allegado en legal
forma, puesto que, se itera, invoca un abono al responder la
excepción planteada, sin que por demás hubiese sido objeto del
traslado consagrado en el artículo 278 del CPC para que la
parte contraria pudiera controvertirlo (…)”.
Como se expresó, la argumentación precedente se
ajusta a lo ocurrido en el asunto, pues, ciertamente, no
logró interrumpirse el fenómeno prescriptivo aducido por el
curador ad litem.
No obstante, se insiste, el error de la providencia
radica en comunicar los efectos de la enunciada figura a
Gloria Rueda Angarita, enterada por aviso y quien guardó
silencio frente al mandamiento librado en su contra.
4. En torno a ese último aspecto, se revela
desafuero en la gestión del fallador de circuito, por cuanto
para sustentar su conclusión, sostuvo:
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“(…) Basta (…) indicar, en cuanto a la solidaridad que predica
el título valor -pagaré- respecto de los ejecutados, [que] éstos
son solidarios y lo que perjudica o beneficia a uno cobija al otro
deudor, pues debe tenerse en cuenta [lo previsto en el] artículo
2540 del Código Civil (…)”1.
“Entonces como en el presente caso se avizora la condición de
signatarios de mismo grado por parte de los acá demandados,
es conveniente aclarar que la interrupción de la prescripción se
hace extensiva a todos los que integran la parte pasiva, de
conformidad a lo previsto en el ordenamiento legal: ‘las causas
que interrumpen la prescripción respecto de uno de los
deudores cambiarios, no la interrumpen respecto de los otros,
salvo el caso de los signatarios de un mismo grado’ (art. 792,
Código de Comercio) (…)”.
“Por lo anterior, no puede perderse de vista que la prescripción
se encuentra prevista en la legislación como un modo de
extinguir las obligaciones civiles, (…) y que ante el advenimiento
de ésta se extingue la obligación para todos los deudores in
solidum, en la forma como se estaba exigiendo en el proceso, en
virtud a su connotación indisoluble, de donde refulge que el
fenómeno declarado a favor de los señores EUGENIO NICOLÁS
HERRERA MARTÍNEZ y CAMPO ELÍAS MORENO SALAMANCA
como obligados solidarios, provocaría el decaimiento para la
otra deudora solidaria (GLORIA RUEDA ANGARITA), no porque
se entienda que ésta también propuso el medio extintivo, en
tanto que la prescripción siempre requiere de expresa petición
de parte, sino porque al decaer el derecho sustancia, no habría
contenido obligacional que justifique la continuación de la
ejecución iniciada con base en ella (…)”.
Esas elucubraciones se alejan de lo preceptuado en la
regla 2513 del C.C., referente a la obligatoriedad de alegar
la prescripción para beneficiarse de ella, exigencia
consignada igualmente en el artículo 306 del C.P.C. y en el
hoy vigente canon 282 del C.G.P., pues como esta Corte de
antaño lo ha indicado, es necesario aducir defensas como la
prescripción, compensación y nulidad relativa
1
ARTICULO 2540. EFECTOS DE LA INTERRUPCION RESPECTO A CODEUDORES Y
COACREEDORES. Modificado por el art. 9, Ley 791 de 2002: La interrupción que obra a
favor de uno o varios coacreedores, no aprovecha a los otros, ni la que obra en perjuicio de
uno o varios codeudores, perjudica a los otros, a menos que haya solidaridad, y no se haya
esta renunciado en los términos del artículo 1573 o que la obligación sea indivisible.
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“(…) por ‘emana[r] de circunstancias que podrían originar una
pretensión autónoma que el demandado puede renunciar a
ejercer como tal, es, de un lado, forzoso proponerla[s] y, de otro,
ineludible alegar y probar el hecho o hechos que la[s]
constituyan, (…), por cuanto si no es obligación del juzgador
declararla[s] de oficio, cuando encuentra probado el hecho que
la[s] estructura, tampoco es deber suyo declararla[s] por hechos
o circunstancias no propuestos por el excepcionante, como
quiera que de no ser así, la precitada restricción carecería de
función alguna (…)”2.
Asimismo, respecto del contenido de la prescripción,
esta Corporación advirtió que ese medio de defensa
respondía a
“(…) ‘una institución necesaria para el orden social y para la
seguridad jurídica, introducida en atención al bien público’, la
verdad es que ella, en todo caso, ‘se realiza mediante la tutela
directa de un interés privado: el interés del demandado o sujeto
pasivo del derecho’ (Diez-Picazo Luis y Gullón Antonio; Sistema
de Derecho Civil, volumen I, Editorial Tecnos, Madrid, 5ª
edición, 1987, pags. 454-455); expresado con otras palabras,
aunque este modo de adquirir las cosas ajenas y de extinguir
las acciones o derechos ajenos, como instituto jurídico esté
guiado por una idea de justicia social, no debe perderse de
vista que, en cuanto a su ejercicio, los intereses amparados
esencialmente son de naturaleza privada’; que ‘[e]s
precisamente por efecto de lo anterior que la ley le prohíbe al
juez reconocer o negar la prescripción de manera oficiosa,
desde luego que se requiere que el interesado la alegue, por
cuanto aducirla o no incide sólo en la disposición de su propio
derecho; y es por ese mismo carácter que la ley procesal civil
señala términos preclusivos para que el demandado la invoque,
de suerte que si no lo hace, o si no contesta la demanda o en su
respuesta no aduce la correspondiente excepción, o si no la
propone en el proceso ejecutivo, para citar sólo unos pocos
ejemplos, posteriormente no podrá hacerlo, pues la
circunstancia de dejar precluir esa oportunidad sin proponerla
es tanto como renunciar a la misma, lo cual, por tratarse de un
acto en el que se involucra un interés puramente privado,
2
CSJ. SC de 29 de septiembre de 1993, dictada en el proceso ordinario de Sofía Roselli Vda.
de Román contra Luis Carlos Ayala o Franco Ayala
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ningún atentado se gesta contra el mentado orden público (…)”3
(subraya fuera de texto).
En igual sentido, refiriéndose a la obligatoriedad de
alegar la renombrada excepción, sostuvo esta Sala:
“(…) [T]ranscurrido el término extintivo previsto por la ley, sin
que concurran situaciones de suspensión o interrupción, la
situación jurídica natural que de ello deriva es la prescripción.
Lo que ha de considerarse anómalo o irregular en el decurso de
los acontecimientos es que a consecuencia de un acto
consciente de desprendimiento, o de la mera incuria, el deudor
demandado no la proponga, evento en el cual la prescripción,
ya configurada, no puede ser reconocida por el fallador (…)”4
(subraya fuera de texto).
5. En consecuencia, si Gloria Rueda Angarita no
alegó expresamente la prescripción de la acción, tal omisión
no puede ir en detrimento del derecho del extremo actor a
satisfacer la acreencia cobrada.
Los juzgadores denunciados han debido comprender
la renuncia al fenómeno extintivo, tal como acaecería si el
compulsivo sólo hubiese sido propuesto frente a Rueda
Angarita; empero, la cuestión real propuesta por la parte
actora se enfiló contra una pluralidad pasiva, donde el
comportamiento procesal de ésta demandada, alguna
incidencia debe tener.
Téngase en cuenta que la solidaridad de la obligación
materia de recaudo se erige como una garantía para el
3
CSJ. SC de 14 de mayo de 2008, expediente No. 11001-31-03-031-1999-01475-01
4
CSJ. SC de 9 de septiembre de 2013, exp. 11001-3103-043-2006-00339-01
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acreedor, quien pudo, incluso, activar la acción cambiaria
respecto de uno sólo de los tres obligados e, igualmente,
obtener la satisfacción de su crédito completo.
Además, si bien se aludió al fenómeno de la
interrupción de la prescripción del artículo 2540 del C.C.
para sostener la posibilidad de comunicarle al deudor
silente esa defensa, ese argumento no reviste de legalidad la
conclusión del juez del circuito, pues, en primer lugar, no
hubo suspensión alguna del fenómeno reseñado y, en
segundo, dicha norma exalta los beneficios consagrados
para el prestamista cuando una obligación es solidaria.
Se destaca que esta Corporación, en reciente
pronunciamiento y al resolver un caso análogo, advirtió la
incongruencia de las sentencias objeto de queja porque en
ellas se declaró la figura extintiva respecto de todos los
integrantes de la pasiva, cuando sólo uno de éstos la alegó.
Así, indicó:
“(…) [Se] revela la incongruencia de las sentencias dictadas en
el caso criticado, pues no podía absolverse a Vera Cardona, por
cuanto en su nombre no fue alegada la tan nombrada
prescripción (…)”.
“Esta Corte en relación con la congruencia enunciada, ha
sostenido:
“(…) la sentencia absolutoria puede resultar incongruente
cuando declara probadas sin alegación de parte, cualquiera de
las excepciones denominadas por la doctrina como ‘propias’, es
decir, las de prescripción, nulidad relativa y compensación. En
consecuencia, el fallo judicial a pesar de ser totalmente
absolutorio puede caer en inconsonancia cuando decide al
margen de los lineamientos fácticos alegados por las partes, o
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cuando el juzgador declara excepciones sobre las cuales carece
de facultades inquisitivas (…)”5.
“Ahora, aunque el juez de segundo grado adujo la solidaridad
de la obligación entre los deudores, para comunicarle al silente
demandado Duván Eduardo Vera Cardona los efectos de la
prescripción (…), ese argumento no se ajusta a la situación
ventilada en el asunto y a las preceptivas aplicables.
“El Código Civil italiano, con sustantividad análoga a la
nuestra, es prolijo en la regulación de los distintos fenómenos
que afectan el devenir de la prescripción extintiva en materia de
obligaciones solidarias. El artículo 1310 de esta codificación, in
extenso, dispone:
“(…) Los actos con los cuáles el acreedor interrumpe la
prescripción (2943 y ss.) contra uno de los deudores in sólidum,
o bien uno de los acreedores in sólidum interrumpe la
prescripción respecto al común deudor, tienen efectos respecto a
los otros deudores o a los otros acreedores (…)”.
“La suspensión de la prescripción (2942) en las relaciones de
uno de los deudores o uno de los acreedores in sólidum no tiene
efecto respecto de los demás. No obstante, el deudor que haya
sido constreñido a pagar tiene regreso (en nuestro Derecho,
entiéndase "repetición") contra los codeudores liberados como
consecuencia de la prescripción (…)”.
“La renuncia a la prescripción realizada por uno de los
deudores in sólidum no tiene efecto respecto de los demás;
hecha respecto a uno de los acreedores solidarios, vincula a los
demás acreedores solidarios. El codeudor que ha renunciado a
la prescripción no tiene regreso (entiéndase repetición) contra
los otros deudores liberados como consecuencia de la misma
prescripción6(…)”7.
6. En el caso reprochado la ejecutante demandó a
los tres suscriptores del pagaré base del compulsivo,
obligados en el mismo grado, para obtener el recaudo de la
deuda.
5
CSJ. SC de 24 de noviembre de 2006, exp. 9188, reiterada en sentencia de 16 de mayo de
2011, exp. 2000-00005-01
6
Las traducciones del italiano al español, tanto de las disposiciones legales como de
la jurisprudencia, son libres y del ponente.
7
CSJ. STC de 15 de septiembre de 2016, exp. 11001-22-03-000-2016-01284-01
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Respecto de los instrumentos de pago rige el principio
de autonomía (art. 627 del [Link]), el cual “(…) versa sobre el
ejercicio independiente del derecho incorporado en el título
valor por parte del tenedor legítimo (…)”8. Tal circunstancia
permite que el acreedor tenga el mismo vínculo jurídico
frente a cada uno de los obligados, quienes, a su vez, deben
procurar su propia defensa, por cuanto los actos que
invalidan o modifican la obligación respecto de los demás
deudores, no afectan su relación con aquél.
La solidaridad pasiva comulga del litisconsorcio
facultativo, pues demandados algunos de los obligados, es
dable resolver de fondo sin la presencia de los otros. Por
esto, según el artículo 1571 del Código Civil, el “(...)
acreedor podrá dirigirse contra todos los deudores solidarios,
o contra cualquiera de ellos a su arbitrio, sin que pueda
oponérsele el beneficio de división”.
Ahora, si en nombre de Gloria Rueda Angarita no se
formuló la excepción de prescripción, se reitera, ésta no
podía beneficiarse de la misma por el hecho de alegarla los
demás demandados mediante su curador ad litem.
7. Aunque esta Corte ha considerado que en la
labor de administrar justicia, los funcionarios gozan de
libertad para la exégesis del ordenamiento jurídico y la
8
Corte Constitucional. Sentencia T-310 de 1999
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valoración de los elementos demostrativos 9, motivo por el
cual el fallador de tutela no puede inmiscuirse en sus
pronunciamientos; en los eventos en los cuales la autoridad
profiere una decisión ostensiblemente contradictoria o
desajustada del plexo normativo o de la jurisprudencia,
como la aquí atacada, es factible la intervención de esta
particular jurisdicción, por cuanto, se afecta rectamente el
debido proceso y el principio de identidad en la
construcción del silogismo judicial, menoscabando el
derecho a la defensa.
8. En consecuencia, se revocará el fallo impugnado
para, en su lugar, acceder a la protección rogada.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: REVOCAR la sentencia de fecha y lugar
de procedencia anotada para, en su lugar, CONCEDER el
amparo solicitado.
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En consecuencia, se le ordena al titular del Juzgado
Veintiséis Civil del Circuito de Bogotá que en el término de
cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de
esta decisión, previa recepción del expediente, deje sin
efecto la determinación de 31 de octubre de 2016 y las que
de ésta se desprendan y proceda a resolver, nuevamente, la
apelación impetrada frente a la sentencia de primera
instancia, teniendo en cuenta los lineamientos expuestos en
esta providencia.
SEGUNDO: Notifíquese lo así decidido, mediante
comunicación telegráfica, a todos los interesados y remítase
oportunamente el expediente a la Corte Constitucional para
su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Presidente de Sala
MARGARITA CABELLO BLANCO
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ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
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