Alumnos con dislalia: evaluación e
intervención
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Escrito por: Elisabeth Rodríguez Cuello. Badajoz. España
“La dislalia es el trastorno en la articulación de los fonemas o grupos de fonemas
que más nos podemos encontrar en el aula. Es por ello que se requiere de la
intervención del maestro de audición y lenguaje para corregir los problemas que a
nivel de lenguaje tengan los alumnos que padecen este trastorno.”
1. Introducción
La dislalia es un trastorno articulatorio muy común en edad escolar. Cuanto antes
se trate o se intervenga con el niño/a, el resultado será más positivo. Para ello, se
debe contar con la colaboración del especialista de Audición y Lenguaje (A.L.) que
se encargará de evaluar, intervenir y llevar a cabo un seguimiento del alumno/a,
contando con la participación del tutor/a, los demás especialistas que intervengan
con el niño/ y la familia. De esta manera el resultado será más eficaz.
[Link]ón
Como he dicho anteriormente, la dislalia es el trastorno en la articulación de los
fonemas o grupos de fonemas por alteraciones funcionales de los órganos
periféricos del habla: lengua, labios, paladar, mejillas y dientes. Puede afectar a
cualquier consonante o vocal y son muy frecuentes en la infancia, sobro todo en
los primeros años escolares. Con una adecuada intervención la mayoría de ellas
desaparecen.
[Link] del habla
La dislalia se encuadra dentro de los trastornos del habla que se clasifican en
alteraciones de la voz, alteraciones de la articulación y alteraciones de la fluidez
verbal.
Dentro de las alteraciones de la voz podemos hablar de afonía (pérdida total de la
voz), disfonía (alteración de la voz por trastorno orgánico o por un mal uso de la
voz), laringofonías (disfonías de la laringe) y rinofonías (alteraciones de la
resonancia).
En cuanto a las alteraciones de la articulación nos encontramos con las dislalias,
disglosias (“trastornos de la articulación de origen no neurológico central y
provocado por lesiones físicas o malformaciones de los órganos articulatorios
periféricos”. Gallardo y Gallego 2000) y disartrias (debida a lesiones en el Sistema
Nervioso Central y a enfermedades de los nervios o músculos de la lengua, faringe
y laringe).
Por último están las alteraciones de la fluidez verbal donde hay que hablar de la
disfemia o tartamudez que es un trastorno de la fluidez verbal que se caracteriza
por repeticiones o bloqueos espasmódicos que afectan al ritmo del lenguaje.
[Link]ón de la dislalia
Según las causas podemos clasificar las dislalias en:
Dislalia evolutiva: coincide con una fase en el desarrollo del lenguaje en la que el
niño/a no articula o distorsiona algunos fonemas. Normalmente desaparece con el
tiempo y no se debe intervenir antes de los cuatro años.
Dislalia audiógena: es debida a una deficiencia auditiva. El niño/a no oye bien y,
por tanto, no articula correctamente, confundiendo fonemas parecidos pues no
tiene una correcta discriminación auditiva.
Dislalia orgánica: su causa es de tipo orgánico. Si está afectado el Sistema
Nervioso Central (SNC) recibe el nombre de DISARTRIA, (alteración del lenguaje
muy común en deficientes motóricos). Y si se refiere a anomalías o
malformaciones de los órganos del habla (labios, lengua, paladar, etc…) se llama
DISGLOSIA.
Dislalia funcional: es debida al mal funcionamiento de los órganos articulatorios.
El niño/a no usa correctamente dichos órganos al articular un fonema sin que
exista causa orgánica. Las causas pueden ser:
Escasa habilidad motora de los órganos articulatorios.
Dificultades en la percepción del espacio y el tiempo.
Falta de comprensión o discriminación auditiva.
Factores psicológicos. Factores ambientales.
Factores hereditarios. Deficiencia intelectual.
4.1. Tipos de errores.
Las dislalias pueden darse por distintos tipos de errores.
SUSTITUCIÓN: cuando el niño/a articula un fonema en lugar de otro que le es
difícil pronunciar o puede ser, también, que se dé un error en la percepción
auditiva y no discrimine entre los dos fonemas.
Dicha sustitución se puede dar en cualquier posición dentro de la palabra. Las
sustituciones más frecuentes son: /l/, /d/, /g/ y /r/ en lugar de /rr/; /t/ por /k/; sinfón
(grupo consonántico formado por una oclusiva o F más una líquida) con /r/ por /f/
y /d/ por /l/.
Por ejemplo: “deche” en lugar de “leche”.
DISTORSIÓN: se produce cuando el niño/a emite un sonido de forma
distorsionada e incorrecta. Suele deberse a una posición incorrecta de los órganos
articulatorios, a una falta de control del soplo, a la falta de vibración de las cuerdas
vocales, etc…
OMISIÓN: se da cuando el niño/a no articula los fonemas que no domina, por lo
que los omite en sus emisiones.
Por ejemplo: “cuato” en lugar de “cuarto”
INSERCIÓN: se produce cuando el niño/a añade un fonema para articular otro
más dificultoso.
Por ejemplo: “palato” en lugar de “plato”.
5. Evaluación de las dislalias
La evaluación la llevará a cabo el maestro/a de Audición y Lenguaje entre cuyas
funciones están:
1. Llevar a cabo tareas de prevención y estimulación del lenguaje oral y
escrito, especialmente en educación infantil, a través de programas de
estimulación del lenguaje oral.
2. Realizar evaluaciones logopédicas para detectar los problemas que a nivel
de lenguaje y/o comunicación presente el niño/a y obtener con ello un
diagnóstico que permita elaborar el programa de intervención logopédica.
3. Llevar a cabo el tratamiento o intervención con el alumno/a (atención
directa), teniendo en cuenta el tipo de intervención más adecuado (número
de sesiones, fuera o dentro de su aula, sesiones individuales o en pequeño
grupo). Para ello debe planificar su intervención, programando objetivos,
actividades, metodología a seguir, elaborando el material que vaya a
utilizar, evaluar los resultados que se van obteniendo, realizar
modificaciones en su programación si es necesario…
4. Orientar y asesorar a los tutores.
5. Orientar y dar pautas a los padres.
6. Participar en la elaboración y desarrollo de programas relacionados con la
comunicación y el lenguaje.
7. Participar con el profesorado en la elaboración de estrategias y
orientaciones para implicar a los padres en el proceso de mejora del
lenguaje.
8. Coordinarse con tutores y demás profesionales que intervengan con los
alumnos/as con NEE.
9. Llevar a cabo un valoración y seguimiento de los casos.
A la hora de evaluar la dislalia/s que pueda presentar el niño/a hay que tener en
cuenta los siguientes aspectos articulatorios:
Evaluación de la articulación:
Lenguaje espontáneo: para detectar distintos tipos de errores y el lugar en el que
se da dentro de la palabra. Para ello mantendremos una conversación con el
niño/a sobre temas que le interesen, creando un ambiente lo más agradable
posible. Aquí son de ayuda material como los muñecos de guiñol, láminas,
cuentos, etc…
Conviene ir anotando los fonemas que articule mal en una hoja de evaluación.
Intraverbales: la evaluación se realiza a través del lenguaje dirigido con preguntas
cuyas respuestas impliquen la articulación del o de los fonemas que se quieran
evaluar. Por ejemplo: /p/ /t/ para entrar en el coche hay que abrir la…
Tactos: aquí evaluamos la articulación utilizando el lenguaje dirigido con
referencia visual. Si puede ser con el objeto real mejor y si no se puede pues
utilizaremos fotos, dibujos, etc…
Imitación provocada: se trata de evaluar a través del lenguaje repetido. Se
pueden usar las palabras de la hoja de evaluación y formar con ellas frases
sencillas y adecuadas a la edad de cada alumno/a. Se utilizarán las que llevemos
anotadas como incorrectas para confirmar, así, las dislalias y se anotarán los
errores en la hoja de evaluación.
A partir de aquí ya podemos diagnosticar las dislalias y los tipos de errores. A
continuación se evaluarán las bases funcionales de la articulación. Esta evaluación
dependerá de la clase de dislalia y el tipo de error que se da.
Evaluación de las bases funcionales de la
articulación:
Discriminación auditiva: podemos evaluarla con la identificación de ruidos y
sonidos conocidos por el niño/a en los que tendrá que señalar o nombrar la fuente
sonora hasta llegar a la discriminación auditiva de fonemas parecidos. Es mejor
que las respuestas sean motoras. Por ejemplo, si estamos evaluando la
discriminación entre /l/ y /r/, podemos pedir al niño/a que al oir una palabra que
lleve /l/ levante el brazo y dé una palmada si oye /r/.
Podemos utilizar las LISTAS FONÉTICAS DE QUILIS.
Habilidad motora de lengua, labios y paladar blando: evaluaremos las
capacidades motoras según la dislalia concreta. En general se evaluará:
De los labios: la capacidad de presión. la capacidad de movimientos lentos. la
capacidad de proyección de labios y de sonreir.
De la lengua: la capacidad de movimientos lentos laterales. la capacidad de
movimientos lentos verticales. la capacidad de tensión/relajación. la capacidad de
doblado. la capacidad de colocación en puntos concretos. la capacidad de
movimientos rápidos y de vibración.
Del paladar blando: la capacidad de movimiento.
Todo ello se irá anotando en la hoja de evaluación.
Soplo: evaluaremos el soplo en los casos de articulación poco intensa y en
dislalias de fonemas explosivos y vibrantes. Nos interesa saber la cantidad, control
e intensidad del soplo.
Cantidad: para evaluar la cantidad de soplo podemos hacer que el niño/a sople
una vela colocándola a una distancia en la que se exija una determinada potencia
para apagarla.
Control: podemos usar una pajita para soplar la llama de una vela. Cuanto menor
sea la distancia se necesitará más control para no apagarla.
Dirección: soplar bolitas de papel marcando un trayecto.
Respiración: se evaluará la respiración si la capacidad de soplo es pequeña o si
existiese un deficiente control del mismo. Debemos conocer la capacidad y el tipo
de respiración. Para conocer la capacidad de respiración se usan los espirómetros
(aparato para medir la capacidad respiratoria del pulmón). Si no tenemos
espirómetro podemos comparar el aumento de volumen del tórax, abdomen o de
los dos tomando como modelo otro niño/a o a nosotros/as mismos/as. Para
comprobar el tipo de respiración podemos colocar una mano en el pecho y otra en
el vientre del niño/a y comprobar cuál es la que se desplaza. Debe hacerse de pie,
aunque también tumbando al niño/a
6. Intervención y tratamiento
La intervención hace referencia al conjunto de estrategias, procedimientos y
técnicas que se ponen en juego para lograr una serie de objetivos sobre el proceso
de desarrollo lingüístico.
La intervención en las dislalias puede ser indirecta y directa.
Intervención indirecta: se orienta hacia las bases funcionales de la articulación:
audición, habilidades motoras de los órganos articulatorios y respiración.
Intervención directa: intenta la articulación del fonema-problema y su
generalización en el lenguaje espontáneo a través de actividades articulatorias.
INTERVENCIÓN INDIRECTA:
A continuación propongo una serie de ejercicios de la intervención indirecta. Se
realizarán aquellos que tengan relación con la causa de la dislalia/s.
Ejercicios de respiración:
Inspirar lentamente por la nariz, retener el aire unos segundos y expulsar el
aire por la nariz de manera cortada en tres o más veces.
Inspirar lentamente por la nariz, retener el aire unos segundos y expulsar
lentamente por la boca.
Inspirar rápidamente por la nariz dilatando las alas, retener el aire durante
unos segundos y expulsar lentamente por la nariz.
Inspirar rápidamente por la nariz dilatando las alas, retener el aire unos
segundos y expulsar por la nariz de forma rápida.
Inspirar lentamente por la nariz, retener unos segundos y expulsar el aire
por la boca.
Inspirar lentamente por la nariz tapando la fosa nasal izquierda, retener el
aire unos segundos y expulsar el aire por la fosa nasal izquierda.
Inspirar lentamente por la nariz tapando la fosa nasal derecha, retener el
aire unos segundos y expulsar por la fosa nasal derecha. la mano sobre el
pecho y expulsar el aire por la boca lentamente vaciando los pulmones de
aire.
Colocar al niño/a de pie apoyado en la pared y que inspire lentamente el
aire, llenar a tope los pulmones, colocando una mano en el tórax y la otra
en el abdomen y observar cómo se hincha y, a continuación, expulsar el
aire lentamente por la boca. Tendremos que hacer una demostración antes
al niño/a de respiración abdominal.
Todos estos ejercicios se repetirán tres veces.
Ejercicios de soplo:
Inspirar el aire por la nariz y soplar por una pajita o tubo.
Inspirar aire por la nariz y soplar hasta hacer burbujas.
Soplar por la pajita, colocándola a la derecha y luego a la izquierda de la
boca.
Soplar sin inflar las mejillas.
Soplar inflando las mejillas. Inflar globos.
Soplar un molinillo haciéndolo girar rápidamente.
Soplar un molinillo haciéndolo girar lentamente.
Soplar sobre la mano, flojo y fuerte.
Soplar el flequillo.
Montar el labio superior sobre el labio inferior y soplar hacia abajo.
Inspirar aire por la nariz y apagar una vela. Repetir el ejercicio alejándose
de la vela gradualmente. Apagar de un soplo velas. Soplar suavemente
velas sin apagarlas y observar cómo se mueve la llama.
Ejercicios linguo-labiales:
Sonreír sin abrir la boca.
Reir.
Separar y juntar los labios.
Apoyar la punta de la lengua en los alvéolos superiores y en los inferiores.
Morder el labio inferior con los dientes superiores.
Morder el labio superior con los dientes inferiores.
Doblar la lengua hacia arriba dentro de la boca.
Doblar la lengua hacia abajo dentro de la boca.
Sacar la lengua lo más posible.
Meter la lengua en la boca y cerrarla.
Colocar la lengua en posición de rr e imitar el sonido de la moto.
Abrir la boca al máximo. Cerrar la boca solo un poco.
Sacar la lengua hacia arriba y hacia abajo.
Sacar la lengua hacia derecha y hacia izquierda.
Sacar la punta de la lengua un poco, meterla y cerrar la boca.
Cada ejercicio que se realice se repetirá varias veces.
Ejercicios del velo del paladar.
Bostezar.
Toser.
Hacer gárgaras.
Carraspear.
Ejercicios de discriminación auditiva.
Localizar la fuente sonora: con los ojos cerrados el niño/a debe señalar de
donde viene el sonido o ruido producido. Se puede usar la voz,
instrumentos musicales, palmadas, etc…
Reconocer ruidos y sonidos: el niño/a tiene que identificar el sonido que
oiga con la foto correspondiente. Imitar sonidos y ruidos.
Reconocer cualidades sonoras: con un tambor dar golpes fuertes y suaves,
cuando sea fuerte el niño/a deberá dar una palmada, cuando sea suave
tendrá que levantar la mano, con una flauta tocar sonidos largos y cortos,
cuando sean largos el niño/a pintará rayas largas y cuando sean cortos
rayas cortas, etc…
Discriminar palabras monosílabas.
Discriminar consonantes que se opongan por el rasgo sonoro-sordo.
Discriminar vocales iniciales, etc…
INTERVENCIÓN DIRECTA.
Se realizarán actividades articulatorias, con el fonema/s que el niño/a no emita
adecuadamente.
Por ejemplo: Fonema /b/
Ejercicios de respiración:
Inspirar por la nariz lenta y profundamente. Retener el aire unos segundos y
expulsar el aire por la boca de manera lenta con los labios casi juntos.
Ejercicios de soplo:
Coger aire por la nariz y soplar una vela sin apagarla haciendo que se
mueva la llama ligeramente. Ir acercando la vela poco a poco y disminuir la
intensidad del soplo para que no se apague.
Coger aire por la nariz y soplar una pelota de ping-pong desplazándola
lentamente.
Praxias:
Abrir y cerrar la boca.
Estirar y encoger los labios.
Morderse los labios.
Hacer morros y mover de izquierda a derecha y viceversa.
Enseñar y esconder los labios.
Ejercicios de articulación del fonema aislado:
Emitir el fonema /a/ de forma continua cerrando los labios lentamente hasta
llegar a la posición correcta.
Emitir el fonema /m/ continuamente hasta conseguir emitir /b/.
Sostener el labio inferior del niño/as evitando que los cierre y emitir el
fonema.
Emitir el fonema de manera continua.
Ejercicios de repetición de sílabas con el
fonema /b/:
Emitir el fonema de forma alargada añadiendo vocales.
Repetir sílabas sin prolongar el fonema.
Ejercicios de repetición de palabras:
en posición inicial (bata, boca…) y media (jabón, labio…)
Ejercicios de repetición de frases:
En posición inicial:
Ej: mi hermana bebe agua de botella.
En posición media:
Ej: ayer me monté en un caballo.
Repetición de versos, adivinanzas, trabalenguas…
7. Conclusión
En definitiva, la dislalia es un trastorno de la articulación de los fonemas que debe
tratarse cuantos antes para evitar posteriores problemas de aprendizaje. El
maestro/a de Audición y Lenguaje se encargará de evaluar e intervenir este tipo de
trastorno, contando con la colaboración de los demás especialistas que
intervengan con el niño/a, y con la de la familia. De esta manera favoreceremos el
desarrollo y aprendizaje del alumno/a.
Bibliografía
• Busto Barcos, M.C. (1998): Manual de logopedia escolar: niños con alteraciones
del lenguaje oral en Educación Infantil y Primaria. CEPE. Madrid.
• Pascual, P. (1988): La dislalia. CEPE. Madrid.
• Peña Casanova, J (2005). “Manual de logopedia”. Masson. Barcelona.
• Vallés Arándiga, A. (1995): PAF: evaluación de la dislalia. Prueba de articulación
de fonemas. CEPE. Madrid.