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Causas internas de la independencia americana

Este documento resume las causas internas que llevaron a la independencia de Hispanoamérica a principios del siglo XIX. Las reformas borbónicas del siglo XVIII generaron conflictos al restringir el poder de la élite criolla y alterar el comercio. Además, la crisis dinástica en España en 1808-1810 creó una oportunidad para que los criollos buscaran la autonomía. Si bien hubo varios factores, ninguno fue la única causa; fue más bien la combinación de tensiones políticas y económicas
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Causas internas de la independencia americana

Este documento resume las causas internas que llevaron a la independencia de Hispanoamérica a principios del siglo XIX. Las reformas borbónicas del siglo XVIII generaron conflictos al restringir el poder de la élite criolla y alterar el comercio. Además, la crisis dinástica en España en 1808-1810 creó una oportunidad para que los criollos buscaran la autonomía. Si bien hubo varios factores, ninguno fue la única causa; fue más bien la combinación de tensiones políticas y económicas
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HOMENAJE DEL NORTE CHICO AL BI CENTENARIO

DE NUESTRA INDEPENDENCIA NACIONAL

CAUSAS INTERNAS: MADUREZ Y SITUACIÓN DE CONFLICTIVIDAD


Por: MARÍA SAAVEDRA INARAJA (X)

LA REALIDAD AMERICANA A FINALES DEL SIGLO XVIII


Las reformas borbónicas que afectaron a todos los territorios de la Corona española en el siglo XVIII se
dejaron sentir de una manera muy especial en América. De algún modo se rompe con la tradición económica e
institucional de los territorios americanos, al buscar los gobernantes un mayor control sobre aquellos reinos, dentro
de las limitaciones marcadas por la inmensa distancia que los separa de la capital de España.
Los reglamentos de comercio de 1765 y 1778 orientados a ampliar un “comercio libre y protegido” entre
España y América generan un problema: la desprotección de la industria americana, que decae. En cambio, los
cambios en el comercio sí traerán como consecuencia la aparición de una nueva clase de comerciantes con
mayores conocimientos profesionales. Este sector, que ve aumentar su poder económico, buscará acompañarlo
de una mayor presencia política. Especialmente significativo resulta este proceso en lugares como Venezuela,
Chile y Río de la Plata. Y será precisamente en estos territorios, alejados de la América nuclear, en los que se
encenderán las primeras chispas independentistas.
En cuanto a la organización administrativa de la América española, también es preciso señalar algunos
cambios, que buscan racionalizar el gobierno de un territorio inmenso. De esta manera, en el siglo XVIII se crean
dos nuevos virreinatos, el de Río de la Plata y el de Nueva Granada y se funda la Comandancia General de las
Provincias Internas de la Nueva España. Junto a estas demarcaciones se impondrá la división e intendencias,
siguiendo el modelo francés importado a España por los monarcas de la dinastía Borbón.
Estas novedades, que buscan un mayor control sobre el territorio y los súbditos americanos, van a chocar
con el creciente deseo de autonomía fomentado por la burguesía criolla desde tiempo atrás. Y como
señala Lynch, “para que los motivos de queja se convirtieran en reclamaciones, el patriotismo en nacionalismo y el
resentimiento en una revolución, los hispanoamericanos necesitaban una coyuntura favorable que les permitiera
tomar la iniciativa” [1]. Y esta coyuntura se dio a partir de 1796, cuando se iniciaron los enfrentamientos con Gran
Bretaña, y llega a su momento más crítico entre 1808 y 1810 con la crisis dinástica generada en la Península.

CAUSAS INTERNAS DE LA INDEPENDENCIA SIGLO XIX


Partiendo de los cambios señalados anteriormente y que podemos encuadrar en las reformas
borbónicas del siglo XVIII, reconocemos como grupo impulsor de la independencia a una minoría criolla que se ha
visto despojada del control del territorio americano y que a la vez ve aumentar su poder económico.
Con anterioridad a 1808 se habían dado frecuentes movimientos rebeldes que generaban inestabilidad en
el continente americano. Pero estos movimientos, algunos incluso de origen indígena, no buscaban subvertir el
orden establecido. Querían mejoras sociales o económicas que aliviaran sus condiciones de vida . De hecho, tales
levantamientos, como el de Túpac Amaru en Perú (1780), el efecto que consiguen es concienciar a los españoles
(criollos o peninsulares) de que si quieren mantener el orden social deben permanecer unidos. El miedo a la
violencia social retardará en algunos territorios –de manera significativa en el virreinato del Perú- la adhesión a la
causa emancipadora.
De los movimientos revolucionarios anteriores a 1808 el único que propiamente puede considerarse
precursor de la independencia es el de Francisco de Miranda. Viajero, intrigante y revolucionario nato, promovió
ideológicamente la independencia de Hispanoamérica . Desde los Estados Unidos organizó una expedición
“libertadora” a Venezuela que fracasó por falta de apoyo, en 1806.
Siguiendo a Francisco Morales Padrón, podemos señalar algunas causas de los procesos de
independencia. Pero, tal y como este autor señala, ninguna de ellas puede considerarse como causa única, ni se
pueden generalizar para todo el territorio de Hispanoamérica. Se trata de una serie de factores que se dieron en
mayor o menor medida dependiendo de los lugares y las épocas. Incluso algunas de estas causas fueron
reformuladas a posteriori por los artífices de la emancipación.
- La negligente administración y la inmoralidad burocrática. No se puede negar que en muchas ocasiones
los puestos de la administración no fueran ocupados por las personas más idóneas, y que fuera frecuente la venta
de cargos. Por otra parte, generalizar las deficiencias y lentitud del régimen administrativo a todo el mundo
hispanoamericano sería una injusticia.
- El régimen mercantil monopolista. Pero el monopolio era practicado por todas las demás potencias
europeas, y, además, el monopolio durante el siglo XVIII ya era una ficción. Cuando las nuevas repúblicas
decreten el comercio libre lo que están haciendo es sancionar una situación que se daba “de facto”.
- La relajación de costumbres, de la que se acusaba especialmente a los miembros del clero. Cierto que
se daban casos de personas sin verdadera vocación, y que buscaban medrar en la carrera eclesiástica, pero sería
una falta de rigor hacer esta acusación de manera general para todos los eclesiásticos
- La postergación de los criollos para los cargos en la administración. Esta situación se dio especialmente
a la llegada de los Borbones, que, como vimos buscan un mayor control de aquellos reinos. En cualquier caso,
también habría que matizar esta afirmación y trasladarla fundamentalmente al siglo XVIII.
La tiranía, oscurantismo y censura llevada impuesta desde España. Esta acusación, generalizada, tiene
mucho de falsedad, teniendo en cuenta los esfuerzos que la monarquía dedicó a elevar el nivel cultural de sus
súbditos, a uno y otro lado del Atlántico. Como señala Morales, “España salpicó sus reinos de centros culturales y
docentes”. Y sobre el papel de la Inquisición, precisamente es en las últimas fases del movimiento revolucionario,
cuando de manera poco lógica, y en parte presionada por el propio rey, condena dicho movimiento.
- La concepción patrimonial del Estado y el sentimiento regionalista. Los reinos indianos estaban unidos a
España, pero en la persona del rey. Este sentimiento es fundamental a la hora de analizar la actitud de las
Juntas que se constituyen en América y que dejan de acatar la autoridad de la Junta Central o, más tarde, de la
Regencia.
- La servidumbre a que estaba sometidos los indígenas. Esta razón será esgrimida en algunos momentos,
sobre todo para atraerse a la causa patriótica a las masas indígenas. Estas eran, en principio, mucho más reacias
a sumarse a la revolución, y de hecho al triunfar los movimientos promovidos por las oligarquías criollas, las
condiciones de esta población tardarían en mejorar.
En cuanto a las motivaciones de carácter ideológico  que pudieran impulsar los procesos independentistas,
debemos ser cautos a la hora de establecer similitudes con otros movimientos revolucionarios más o menos
contemporáneos. El espíritu que mueve a la emancipación hispanoamericana es peculiar y resultado de un
conjunto de hechos que no encuentran paralelismos en otros lugares.
Por este motivo no tiene demasiado sentido hablar de los modelos revolucionarios norteamericano o
francés para adaptarlo a las circunstancias de la América española. No cabe duda que las ideas ilustradas llegaron
a América, pero prendieron en una élite minoritaria. Como señala Lynch [2], la Ilustración no fue causa de la
Independencia, pero sí la fuente en que sus líderes bebieron para justificar, defender y legitimar sus acciones,
antes, durante y después de la revolución.
En cuanto al posible influjo de la Revolución Francesa, los líderes de la emancipación, la minoría criolla,
rechazará con horror los excesos a los que condujo la revolución en Francia. De hecho, los primeros movimientos
revolucionarios son la reacción frente a todo lo que Napoleón representaba. Después sí se dejará sentir la
influencia francesa, pero más en su vertiente de pensamiento político liberal.

BIBLIOGRAFÍA:
CÉSPEDES, Guillermo (1988): La Independencia de Iberoamérica. La lucha por la libertad de los pueblos. Biblioteca
Iberoamericana. Anaya. Madrid.
DELGADO, Jaime (1960): La Independencia Hispanoamericana. Instituto de Cultura Hispánica. Colección Nuevo Mundo.
Madrid.
FERNÁNDEZ ALMAGRO, Melchor (1957): La emancipación de América y su reflejo en la conciencia española. Instituto de
Estudios Políticos. Madrid.
HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, Mario (1988): América Americana 1. Vol. 4 de Historia de América. Ed. Alambra. Madrid.
LYNCH, John (2001a): Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826. Ariel. Barcelona.
MALAMUD, Carlos (2005): Historia de América. Alianza. Madrid
MORALES PADRÓN, Francisco (1986): América Hispana. Hasta la creación de nuevas naciones. Vol 14 de Historia de
España. Gredos. Madrid.
NAVARRO GARCÍA, Luis (Coord.) (1991): Historia de las Américas. Vol. III Alhambra Longman. Universidad de Sevilla.
Sociedad Estatal para el Quinto Centenario. Sevilla.
PALACIO ATARD, Vicente (1978): La España del siglo XIX.1808-1898. Espasa Calpe. Madrid.
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(X) En: Causas de la Independencia Hispanoamericana. Historia Abierta Nº 37. 2006. Sao Paulo, pp. 14-17.

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