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Fuego Extraño: Lecciones de Levítico 10

Un breve análisis del comportamiento moral y espiritual de los 2 hijo del Sacerdote Aarón, que se reflejas en nuestras vidas. meditemos en que tipo ofrenda estamos presentándole a nuestro Salvador Jesucristo.
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Fuego Extraño: Lecciones de Levítico 10

Un breve análisis del comportamiento moral y espiritual de los 2 hijo del Sacerdote Aarón, que se reflejas en nuestras vidas. meditemos en que tipo ofrenda estamos presentándole a nuestro Salvador Jesucristo.
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TEOLOGÍA

FUEGO EXTRAÑO DE NADAB Y ABIÚ


LEVITICO CAPITULO 10
TEMA: EL GRAVE ERROR DE NADAB Y ABIÚ EN EL EJERCICIO DEL
SACERDOCIO Y SU CASTIGO MORTAL.

El libro de Levítico contiene poco material narrativo, y muchas instrucciones, rituales,


reglas y leyes. Este capítulo ofrece un cambio en el ritmo de la lectura porque constituye un
relato. Sin embargo, el interés se centra en la horrible tragedia registrada en este pasaje.

Esta es una mancha más en la extensa y sórdida historia del pecado y las intenciones del ser
humano. Es el registro histórico de la rebelión y desobediencia de los 2 hijos de Aarón.
Sigue al majestuoso día de la dedicación narrado en el capítulo anterior. Vemos que esto
sucede con bastante frecuencia. Después de la emoción de la victoria, aparece el fracaso, tal
como en libro de Josué la victoria de la caída de la ciudad de Jericó fue seguida por la vil
derrota en la ciudad de Ai.

El orgullo de Nadab y Abiú es temerario a la luz de las claras enseñanzas que Dios
pronunció en el Monte Sinaí. Dice Éxodo 19:22: que se santifiquen los sacerdotes que se
acercan al Señor, no sea que el Señor irrumpa contra ellos. También en Éxodo 30:34-38
Dios le dio a Moisés la fórmula para el incienso que debía ser utilizado en la tienda de
reunión y dijo: Y el incienso que harás, no lo haréis en las mismas proporciones para
vuestro propio uso; te será santo para el Señor. Cualquiera que haga incienso como éste,
para usarlo como perfume será cortado de entre su pueblo.

El carácter santo de Dios quedó establecido por este incidente, en el comienzo de la época
de la Ley. Y el mismo carácter santo de Dios sería puesto en evidencia al comienzo de la
época de la gracia de Dios, en el Nuevo Testamento, a través del incidente de Ananías y
Safira, relatado en Los Hechos de los Apóstoles. La muerte fue el castigo drástico en ambos
casos. Nuestro Dios es santo y trata a Sus hijos de acuerdo con ese nivel. Dice la carta a los
Hebreos 12:29: porque nuestro Dios es fuego consumidor. Es algo que todos debiéramos
aprender. Y la segunda carta a los Corintios 5:11 añade: Por tanto, conociendo el temor del
Señor, persuadimos a los hombres. Tenemos que ser conscientes de esta realidad.

Hay una advertencia en Hebreos 12:25, que dice así: Mirad que no rechacéis al que habla.
Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra,
mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el
cielo. Este es uno de los grandes pecados de la hora actual. La gente no está escuchando lo
que Dios tiene que decir en Su Palabra.

El incidente de Nadab y Abiú, hijos de Aarón


Podría argumentarse que el castigo de la muerte fue demasiado severo para la falta
cometida. Pero observemos especialmente lo que Dios dijo al respecto, concretamente la

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frase que aludía a lo "que El no les había ordenado", que nos revela la enormidad de su
delito, que merecía un castigo justo. Fue una desobediencia intencional y deliberada a un
mandamiento expreso de Dios.

Pero, ¿qué hicieron para que cayese sobre ellos un juicio tan severo? ¿Qué fue lo que
hicieron mal? Podrían hacerse las siguientes 3 sugerencias:

DESOBEDIENCIA: De entrada nos damos cuenta que fue un acto de desobediencia,


seguramente se llenaron de orgullo y pensaron que podían hacer lo que quieran cuando lo
quisieran. Se olvidaron que era su padre el sumo sacerdote Aarón a quien debían
consultarle.

DESORDEN: Probablemente no encendieron el brasero para el incienso, utilizando el


carbón del altar, es decir, el fuego que había venido del cielo. Aparentemente, se daba por
sentado que se debía hacer de esa manera. Esta era la práctica en el Gran Día de la
Expiación, como se explicó claramente en Levítico 16:12, Y tomará un incensario lleno de
brasas de fuego de sobre el altar que está delante del Señor, y dos puñados de incienso
aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Este sería el mismo ritual seguido en la
rebelión de Coré, relatada en Números 16:46. Debe asumirse que este método era el único
correcto. Y el ritual que ellos siguieron era contrario a lo dispuesto por Dios.

FUERA DE LUGAR: momento elegido estaba fuera del procedimiento ritual fijado por
Dios. El ritual del día ya había concluido. Aparentemente, quisieron repetir el despliegue
espectacular descrito en el capítulo anterior.

VESTIDURAS INAPROPIADAS: Hay quienes piensan que Nadab y Abiú se


introdujeron ebrios según entendemos en Levítico 10:9 es por su estado que no pudieron
diferenciar entre lo correcto e incorrecto, entraron en la zona prohibida que estaba detrás
del velo o cortina. Este punto de vista estaría apoyado por Levítico 16:1 y 2, que dice: El
Señor habló a Moisés después de la muerte de los hijos de Aarón, cuando se acercaron a la
presencia del Señor y murieron. Dijo el Señor a Moisés: Di a tu hermano Aarón que no en
todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante de la tapa que está sobre el arca,
no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.

Parece como si la prohibición se hubiera producido a consecuencia del incidente de Nadab


y Abiú. Ellos se habrían equivocado al entrar en aquel lugar. Dios había dado instrucciones
en cuanto a tres aspectos: la forma de actuar, el momento oportuno y el lugar. Ellos se
habrían equivocado en los tres.

Algunos podrían pensar que Dios utiliza una disciplina de cirugía extrema. Dios es
soberano en todas sus acciones y los que se acercan a El deben hacerlo con las condiciones
que El ha establecido. El no acepta la adoración ofrecida por nuestra propia voluntad,
aunque nuestras motivaciones sean sinceras.

En este caso, el alto cargo y responsabilidad de aquellos 2 hombres no les otorgaba


inmunidad. También es importante destacar que desconocemos qué intenciones tenían para

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haber actuado en completa rebeldía frente al sistema de adoración que Dios había
instaurado, y que puede haber determinado la gravedad del castigo

La ejecución inmediata del juicio resulta sorprendente. El texto dice que el fuego salió de la
presencia del Señor. Debemos reconocer que el juicio o castigo no está excluido de la época
en que opera la gracia de Dios, aunque no siempre ocurre así, de forma repentina. Hay 2
ejemplos bien diferentes.

En la primera carta a los Corintios 11:30, el apóstol Pablo les dice a sus lectores que
muchos que habían actuado de forma indigna, arrastrados por el pecado, estaban enfermos
y débiles, e incluso algunos habían muerto. Y en los Hechos de los Apóstoles 5, en el
incidente de Ananías y Safira, el castigo fue inmediato.

El castigo de Dios no implica que el creyente pueda perder su salvación. Nadab y Abiú, por
una parte, y Ananías y Safira por otra, no perdieron su salvación, ni tampoco los creyentes
de la iglesia de Corinto. La primera carta a los Corintios 11:31 y 32, dice: Si nos
examináramos bien a nosotros mismos, el Señor no tendría que castigarnos, aunque si el
Señor nos castiga es para que aprendamos y no seamos condenados con los que son del
mundo.

La muerte física es, con frecuencia, el castigo para el hijo de Dios. La primera carta de Juan
5:16, nos habla de un pecado que lleva a la muerte, pero se trata de la muerte física. El hijo
de Dios no es condenado con el mundo. Estos juicios que encontramos, tanto en el Antiguo
como en el Nuevo Testamento constituyen ejemplos cuya obstinación en realizar una
adoración indigna resultó detestable para Dios. Es que el creyente, como pecador
perdonado, sabe que tiene que acercarse a la presencia de Dios en las condiciones que El ha
establecido.

La carta a los Hebreos 10:19-22 nos anima a acercarnos a Dios con confianza y libertad,
pero tendrá que ser por medio de la sangre de Jesús. Podemos aproximarnos a El porque
tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo. Como indica el citado pasaje, debemos acercarnos
a Dios con un corazón sincero y una fe completamente segura, limpios nuestros corazones
de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua pura. Frente a Dios, no da lo
mismo actuar de cualquier manera. Levítico 10:10, dice debe hacerse una distinción entre
lo sagrado y lo profano, entre lo puro y lo impuro. Debiéramos desechar la idea de que Dios
no puede actuar hoy juzgando y castigando.

Hay 2 pasajes bíblicos, entre otros, que nos dicen que en algún momento Jesús vendrá a
juzgar a un mundo perdido. El patriarca Enoc predicó y predijo ese juicio.

La carta del apóstol Judas 14 y 15 dice que Enoc, el séptimo después de Adán, habló
proféticamente cuando dijo acerca de esa gente: "Vi al Señor, que venía con miles y miles
de sus ángeles a juzgar a todos y a condenar a todos los malvados, por todos los crímenes
que cometieron en su maldad y por todas las palabras insolentes que como malvados
pecadores dijeron contra él. Y el apóstol Pedro dijo lo mismo, en su primera carta 4:18, Y si
el justo con dificultad se salva, ¿qué pasará con el malvado y el pecador?

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Levítico 10: 3-5
Cuando la noticia se divulgó por el pueblo, la gente debe haberse reunido alrededor de la
tienda de reunión para contemplar los cadáveres de aquellos dos jóvenes. Entonces Moisés
citó las palabras del Señor para darles una explicación del castigo. Viene bien citar aquí la
advertencia del Señor a Moisés al pie del Monte Sinaí, registrada en Éxodo 19:22, También
que se purifiquen los sacerdotes que se acercan al Señor, no sea que el Señor irrumpa
contra ellos.

Aquellos a quienes se les ha permitido estar en una cercanía especial ante Dios deben
ejercitar una clara intuición de la santidad y pureza de las justas demandas de Dios. El
profeta Amós 3:2, Solo a vosotros he escogido de todos los pueblos de la tierra. Por eso,
habré de pediros cuentas de todas las maldades que habéis cometido. Así como Dios juzgó
severamente a Israel, juzga también a Sus hijos en la actualidad, para que el mundo pueda
conocer que El es un Dios santo.
La actitud y conducta de Aarón son dignas de observación. Se mantuvo en silencio. No se
expresó con frustración ni clamó impulsado por el dolor o el resentimiento hacia Dios. Con
el corazón quebrantado se inclinó en sumisión a la Voluntad de Dios. Su pena debe haber
sido profunda, pero no pudo decir nada en contra de la soberana Voluntad de Dios.
Tomemos nota de lo que Dios dijo: Como santo seré tratado por los que se acercan a mí.

Moisés llamó a 2 de los sacerdotes, que eran primos de los que había muerto, para que
trasladasen los cuerpos de delante del santuario. Mientras la gente les contemplaba con
temor, les llevaron fuera del campamento.

Las instrucciones dadas como consecuencia del incidente Levítico 10: 6-7

Se estableció una restricción para Aarón y sus otros 2 hijos. No debían lamentarse
exteriormente. Había una razón doble para ello. La primera está expresada claramente en el
versículo 7, que dice el aceite de unción del Señor está sobre vosotros.

Ellos habían sido apartados para representar al pueblo delante de Dios, y eran los
representantes de Dios ante el pueblo. Debían continuar en su oficio sacerdotal para que
hubiera mediadores entre Dios y el ser humano, para que la ira no cayese sobre el pueblo y
el juicio de la muerte les alcanzase a ellos.

La segunda razón por la que no debían lamentarse públicamente, porque ello contradeciría
la acción de Dios al haber juzgado a sus seres queridos. Habría que añadir que estos
jóvenes habrán desempañado sus funciones sacerdotales con tristeza en sus corazones.
Estaban sirviendo a Dios y no debía haber ninguna evidencia de rebelión contra El.

"El Señor habló a Aarón, diciendo: No beberéis vino ni licor, tú ni tus hijos contigo, cuando
entréis en la tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto perpetuo por todas vuestras
generaciones" Levitico 10:9

Podría parecer que estas instrucciones implicaban que Nadab y Abiú habían actuado bajo la
influencia del alcohol. Este es uno de los ejemplos más adecuados de las Sagradas
Escrituras advirtiendo contra los abusos del alcohol.
pág. 4
El sacerdote tenía que servir al Señor con una mente clara, firme y sobria.

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios 5:18 estaba expresando lo mismo cuando dijo: Y
no os embriaguéis con vino, en lo cual hay desenfreno, sino sed llenos del Espíritu. El
creyente tiene que obtener su dinamismo y celo del Espíritu del Señor y no de recursos
humanos nada fiables.

El abuso de las bebidas alcohólicas entorpece los sentidos que, de esta manera, no pueden
hacer una distinción clara entre los que es santo y puro, y lo que es impuro y está
contaminado.
Es así que los verdaderos valores se distorsionan y se quebrantan los principios morales. El
sacerdote debía obedecer los estatutos del Señor para poder, después, enseñárselos al
pueblo. Y necesitamos el control del Espíritu Santo para el estudio y la enseñanza de la
Palabra de Dios.

El mandato sobre las ofrendas en relación con el citado incidente Levítico 10:12-15

Aquí Moisés repitió los mandamientos relacionados con la ofrenda de cereal y la ofrenda de
paz. Una porción de la ofrenda debía ser comida por ellos en el Lugar Santo. En este caso
se refiere evidentemente al patio exterior, junto al altar del holocausto.

Era un lugar santo porque había sido apartado para el servicio a Dios. El pecho mecido y el
muslo levantado tenían que ser comidos en un lugar limpio. Aparentemente, podían tomar
esa carne y llevarla para comer en sus casas, que se consideraban como ceremonialmente
purificadas.

Versículos 16-18
Aquí se produjo otro incidente trágico, que consistió en una acción contraría a la voluntad
de Dios. Fue un error cometido por los otros hijos de Aarón, pero se trató de un pecado de
omisión. No fue deliberado, como el de los otros hijos que habían muerto. La ofrenda por el
pecado debía ser comida en el lugar santo, lo cual no había sido hecho así. Aunque la
sangre había sido ofrecida, la porción correspondiente a los sacerdotes no había sido
comida. Habían omitido hacerlo, posiblemente por no haberse dado cuenta de que era una
cuestión importante.

Aarón asumió la responsabilidad por sus hijos. Aparentemente este nuevo incidente no solo
había causado una pérdida de apetito sino también un sentimiento de indignidad para
continuar sirviendo a Dios. Moisés se dio por satisfecho con la explicación. Creo que en
aquel momento, Aarón debió sentir deseos de renunciar a su cargo.

CONCLUSIONES:

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Del primer incidente podemos extraer una gran verdad. Aquellos hombres se acercaron a
Dios por su cuenta, intencionalmente, y ello constituyó una blasfemia, por lo que Dios les
juzgó.

Vemos que en nuestro tiempo, entre aquellos que se acercan a Dios para adorarle, se
encuentran personas que niegan la deidad de Cristo, y el perdón que se obtiene por medio
de Su sacrificio en la cruz. Están actuando de forma independiente a la voluntad de Dios y
en contra de las condiciones que El ha establecido en Su Palabra, como hicieron Nadab y
Abiú. Otros, con su hipocresía están mintiendo al Espíritu Santo, como Ananías y Safira.
Pero Dios, en esta época de gracia, les trata con misericordia, dando oportunidad para que
la gente se arrepienta y pueda conocer la verdad.

La lección principal es, entonces, que cuando nos acerquemos a la presencia de Dios,
tendrá que ser bajo Sus condiciones. No se trata de un simple arreglo personal que podemos
hacer. Nosotros no estamos estableciendo las reglas. Dios es el que nos salva, y quien dice
cómo podemos ser salvos. Y Jesucristo ha proclamado claramente que ningún ser humano
puede venir a Dios, Su Padre, si no es por medio de El.

pág. 6

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