Fábulas para la Sana Convivencia
Fábulas para la Sana Convivencia
INTRODUCCION
LA FABULA COMO ESTRATEGIA LUDICA PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS DE AULA
2. Lectura a viva voz: preferiblemente la hace el/la docente, previa selección de la fábula (sin
leer la moraleja).
FABULAS SELECCIONADAS
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de
herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La
causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había
que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que
era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con las demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se lo
pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En esto entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el
metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces
cuando tomó la palabra el serrucho y dijo:
“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras
cualidades, puesto que cada uno tiene también las suyas. Eso es lo que nos hace valiosos como
herramientas. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentremos en la utilidad de
nuestros puntos buenos.” La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y
daba firmeza y solidez, la lija era especial para afinar y limar asperezas, y observaron que el metro era
preciso y exacto y ayudaba a que todo encajase bien.
MORALEJA: EN LUGAR DE BUSCAR LOS DEFECTOS EN LOS DEMÁS, ES MEJOR VER SUS
CUALIDADES Y APRENDER A RECONOCERLE A CADA UNO LO QUE LE CORRESPONDE
EN ESPECIAL SI TRABAJAMOS EN EQUIPO, PORQUE TODOS SOMOS DIFERENTES Y CADA
UNO EN PARTICULAR TIENE MUCHAS COSAS BUENAS QUE APORTAR A NUESTRO
ENTORNO Y A LOS DEMÁS.
¿Sabes apreciar las “fortalezas” en cada uno de tus compañeros de clase, qué crees que podrías aportar
para este grupo?
Un día pasó por un pueblo un anciano que llevaba un burro y sobre el burro iba montado
un niño. La gente, al verlo pasar, comentó: “¡Pero mira!, qué chico más abusón, monta él en el
burro mientras el pobre anciano tiene que ir caminando”. En el camino, el chico se bajó del
burro para que el anciano lo montara. Al llegar al pueblo siguiente, la gente comentó: “¡Qué
anciano más abusón! Es él quien monta el burro en vez de que lo monte el chico”. Entonces,
cuando se acercaban al siguiente pueblo, el anciano se bajó del burro. Al entrar en el pueblo, la
gente comenzó a decir: “Pero qué ridículo, llevan un burro y ninguno de los dos lo monta. Menos
mal que no lo montan los dos, porque, de ser así, reventarían al pobre burro”.
Reflexiones: Si te dejas guiar por las opiniones de los demás acabarás como el anciano y el niño
de este cuento, sin burro y sin llegar a ninguna parte. no hagas caso al qué dirán y escucha
únicamente la voz de tu corazón.
Hay que tener en cuenta que un mismo conflicto puede ser percibido de manera distinta
por diferentes personas, es decir, cómo se viva tiene que ver con la manera que cada uno de
nosotros tenemos de sentir, percibir e interpretar la realidad. A esto le llamamos “subjetividad”.
Lo que para uno es un hecho dramático, para otra persona apenas tiene importancia. Por ejemplo,
una rotura de pierna no significa lo mismo para una niña de siete años, una deportista de élite,
una abuela que padece descalcificación o una persona que está harta de trabajar. La manera de
interpretar nuestra vida merece todo el respeto; por tanto, poco hay que discutir: lo que a unos
llena de felicidad a otros les amarga.
En conclusión: la manera de vivir una situación determinada es diferente para cada individuo
y por tanto las personas siempre merecen respeto. El que otros piensen o sientan de manera muy
diferente a la nuestra no es un problema.
Caminaba un anciano por un bosque con una pesada carga de leña. Tropezaba una y otra
vez, y el camino era largo. Aún le quedaba un largo trecho para llegar a su destino, y estaba muy
cansado. El anciano volvió a tropezar, y al caer al suelo, maldijo diciendo:
– ¡Ojalá me llevara la muerte y así pudiera descansar de una vez por todas!
Entonces, la muerte, en esqueleto y cubierta por una harapienta tela negra, se acercó con su
guadaña al viejo. Él, sorprendido, la miró con temor.
La Muerte le miró con picardía, y decidió perdonarlo. Al fin y al cabo, aún veía en su
mirada muchas ganas de seguir viviendo.
– El valor de la paciencia.
– La gratitud.
– Menos quejarse y más agradecer: al fin y al cabo, lo único que tenemos es esto, la vida. Y
ésta llega con sus días y sus noches, con su sol y su tormenta, son sus penurias y alegrías.
Recordemos en todo momento que todo pasa, lo bueno y lo malo. Así, cuando nos encontremos
en un momento de angustia, desesperación o tristeza, podremos pensar que al final también
pasará. Se llama pensamiento positivo, y es muy útil para valorar lo que tenemos y afrontar la
vida con más fuerza. Lo que necesitas siempre, tenlo muy presente es paciencia.
– Lo que la muerte le enseñó al viejo: todos pasamos por un momento de debilidad, todos nos
dejamos llevar en algún momento por las emociones. En realidad, el viejo llamó a la muerte sin
querer llamarla. Luego se arrepintió, en cuanto la vio delante. No es lo que quería. Y la muerte,
lo sabía. A pesar de haber escuchado perfectamente que le llamaban, prefirió hacer como si no
supiera nada y perdonar al anciano. La muerte enseñó al viejo la importancia del perdón.
Perdonar es olvidar para dejar que el otro pueda curar sus heridas y seguir adelante. Perdonar es
dar otra oportunidad, ofrecer tu confianza a alguien que seguramente ya no vuelva a fallarte,
porque habrá aprendido la lección.
– Esas emociones traicioneras: el anciano se dejó llevar por las emociones en un momento en
el que se sentía desfallecer. Es totalmente humano, y a todos nos ha pasado. De estos momentos
se aprende. La próxima vez tal vez se lo piense antes de maldecir tanto y clamar por que venga la
muerte a buscarlo. A gestionar las emociones aprendemos siempre, a lo largo de toda nuestra
vida.
– ¿Cómo osas a enturbiar mi agua bebiendo en el mismo río donde yo bebo? El cordero,
pensando en las acusaciones, que no entendía, se defendió:
– ¿Y cómo puedo yo enturbiar tu agua si el agua nace donde tú estás y viene hacia mí?
El lobo sabía que tenía razón, pero buscó otro pretexto, pues deseaba comerse al cordero a pesar
de no tener hambre y quería justificar su maldad:
– Hace seis meses me injuriaste con tus palabras…
– Yo no pude ser- respondió el cordero- pues no había nacido.
– Entonces fue tu padre, y debes pagarlo por ello.
Y sin más, el lobo se comió al cordero.
MORALEJA: ‘AQUELLOS PODEROSOS QUE OPRIMEN A LOS MÁS DÉBILES
BUSCAN PRETEXTOS EN VANO, PUES SABEN QUE SOLO LO HACEN POR MALDAD’.
– El valor de la justicia y cómo a veces se vulnera por los más fuertes por maldad.
Reflexiones: La vida no siempre es justa ni el ingenio y los buenos razonamientos pueden parar
el impulso de los malvados. Fedro es quizás el fabulista más ‘crudo’ y cercano a la realidad, ya
que no pinta mundos idílicos en donde el malvado siempre es castigado y el bondadoso
recompensado.
– Las injusticias existen: no siempre se cumple la norma del karma que premia al acto de
bondad y protege al más vulnerable. La vida está repleta de lobos como el de esta fábula que se
comen a los corderos sin ninguna razón, solo por maldad. Debemos estar preparados para
protegernos de ellos.
– La imposición y tiranía de los más fuertes: la tiranía de los más poderosos les lleva muchas
veces a cometer tremendas injusticias y a imponer actos de maldad como este. Esta fábula es una
advertencia sobre el peligro de dar demasiado poder a las personas. Al final, terminan por usar su
poder y su fuerza de forma impulsiva y descontrolada.
Pero entonces llegó una astuta corneja, y al ver lo que hacía el águila, le dijo:
– ¿Pero por qué malgastas así tu tiempo? No conseguirás hacer que salga. ¿Por qué no la
tiras desde lo alto de la montaña? Verás cómo se hace papilla…
– Cuidado con los astutos: Porque la astucia puede seguir dos vertientes: el bien o el mal.
El astuto puede usar su inteligencia para hacer el bien y ayudar a otros, pero también puede
utilizarla para ofrecer ideas que supongan un riesgo para otros.
– Al poderoso hay que temerle por aquellos que le rodean: Está claro que el poder atrae a
los que buscan oscuros intereses. No suelen llevar buenas intenciones, pero sí pueden ser astutos
y muy inteligentes. El resultado puede ser similar al de la corneja que aconseja al águila con la
intención de sacar buen partido del resultado. Al poderoso, pues, se le debe temer no por ser
poderoso, sino porque puede estar rodeado de consejeros con malas intenciones.
En Guizhou, provincia montañosa en el suroeste de China jamás nadie había visto un asno. Pero
un millonario compró uno y poco después, al ver que no corría mucho y apenas podía sacar de él nada
Allí el rey era un tigre que jamás había visto un asno, así que cuando lo vio, se asustó. ¿Qué
clase de animal era ese? ¿Sería peligroso? Más aún al acercarse y escuchar sus rebuznos. Ese fuerte
vozarrón le espantaba.
Poco a poco, el tigre fue acostumbrándose a sus rebuznos, pues el asno rebuznaba ante cualquier
cosa. Y cuando al fin estuvo cerca, le empujó. El asno se defendió dando una coz al aire y el tigre, al ver
que el animal no era tan peligroso como pensaba, le perdió el miedo, y le atacó. Eso jamás hubiera
Reflexiones: Desde luego, la prudencia y el sentido común son nuestros mejores aliados en un entorno
que no conocemos…
– Es mejor mantener ocultas nuestras debilidades: sobre todo cuando llegamos a un lugar
desconocido, en donde no sabemos quiénes pueden ser nuestros enemigos, lo mejor y lo más prudente es
ocultar nuestros defectos o debilidades, para no ser atacados con facilidad. No se trata de mentir, sino
simplemente no mostrar nuestras debilidades para no ser tan vulnerables.
– El misterio de lo desconocido, una gran fortaleza: cuando intentamos ocultar las debilidades,
nos hacemos más fuertes ante los demás. Al no ver los defectos, nuestra imagen ante los demás es
distinta a la real. Es cuestión de supervivencia. Nunca sabes quién puede ser tu enemigo y si tu enemigo
está cerca de ti.
– Entre las personas es aún peor: tal vez pienses que esto es un mensaje solo para los animales que
tienen que sobrevivir en la selva. No. Las personas también somos como esos animales en medio de la
jungla. Unos son tigres y otros, asnos. De ahí que al tener cerca a un ‘tigre’ debemos tener la suficiente
picardía como para no mostrarles que somos asnos. Los tigres son esas personas que se creen más
fuertes, que atacan a los débiles, que intentan constantemente estar en lo más alto a costa de hundir a los
más débiles. Esas personas existen, y debemos tener cuidado de no caer en sus garras.
– El valor de la amistad.
– La justicia.
Reflexiones: La amistad más sincera nunca debe traicionarse, porque puedes desatar la caja de
Pandora:
– Nunca traiciones a un amigo verdadero: la amistad es uno de los puntos de unión más
poderosos, pero ¡ay de aquel que intente traicionar a un amigo de verdad!, porque el sentimiento
de odio que puede generarse es directamente proporcional al de cariño que les unió en su día…
– El sentimiento de venganza: cuando alguien se siente traicionado, se genera una
emoción negativa muy poderosa contra la que apenas podemos luchar. Una mezcla entre
humillación, frustración e ira. Y aunque lo más sensato es intentar apaciguarla, muchas veces
estalla en forma de venganza. Por eso, lo mejor es no tentar nunca a la suerte y evitar por todos
los medios hacer daño a un amigo que confió en nosotros.
– En busca de la justicia: el amigo traicionado siempre buscará justicia, pues para él, la traición
del amigo es una profunda injusticia. Por eso, intentará hacer pagar a su amigo lo mismo que
sufrió él.
Cuentan que hace mucho tiempo, el emperador de la China decidió enviar al pintor de
mayor talento del país a un lugar muy lejano, unas tierras que el imperio acababa de conquistar.
El emperador deseaba conocer aquella tierra, y había que recorrer muchos kilómetros, pidió al
pintor que la retratara para que pudiera verla.
Y así fue cómo el pintor partió hacia aquel lugar, y recorrió todo el país, observando con
cuidado cada zona y cada persona, memorizando todo lo que veía. Pero no pintó ningún cuadro,
y regresó al reino con las manos vacías. El emperador, al ver que no traía nada, se enfadó
muchísimo.
Entonces, el pintor pidió que levantaran un enorme lienzo sobre la sala más grande del
palacio y se puso a dibujar. Y pintó todo lo que había visto, representando el país entero.
Cuando el emperador fue a verlo, el pintor describió todo lo que había dibujado: de dónde
partía cada camino, cuántas casas podían verse, las montañas que asomaban al fondo, el curso de
los ríos… Y el pintor estaba tan emocionado al contar lo que había dibujado, que a todos les
pareció ver que comenzaba a caminar por uno de los senderos dibujados, alejándose y
perdiéndose tras una curva. Después, el dibujo se desvaneció y tanto el emperador como el resto
de asistentes se quedaron en silencio.
MORALEJA: ‘LO QUE LOS OJOS Y EL CORAZÓN PUEDEN VER ES MUCHO MÁS
REAL QUE CUALQUIERA DE LAS REPRESENTACIONES’
Reflexiones: La pintura representada por el pintor nació del corazón, y era tan emocional, que
consiguió transformarse en una realidad. La realidad, descrita por el corazón, siempre será más
auténtica que cualquier representación.
– La realidad que nace del corazón: muchos filósofos han planteado en numerosas ocasiones
esta duda… ¿la realidad existe o en verdad es lo que nosotros interpretamos? Esta fábula viene a
apoyar la teoría que dice que la realidad no lo es hasta que unos ojos la captan, o unos oídos la
escuchan o un corazón la siente. Es la emoción y los sentidos los que dan forma a la realidad. Por
eso, la representación de la realidad nunca podrá ser equiparable a ella. solo si se explica con
palabras, si se impregna esa representación de emoción, conseguirá existir de verdad.
– Son las emociones las que dan sentido a las cosas: frente a la realidad más estática, está la
realidad de los sentidos, quienes otorgan la vida a las cosas. Sin ellos, todo sería inanimado,
carente de sentido. El pintor no dibujó nada mientras observaba el paisaje porque prefería
grabarlo en sus retinas y en su corazón, de forma que luego, al recordarlo, brotarían emociones
que le ayudarían a representar de verdad lo que había visto allí. La representación en un lienzo
cobró vida y se hizo real.
Pero días después, encontró su hacha tirada en el valle. Y al regresar a su casa, comenzó a
observar que el hijo de su vecino realmente no tenía ninguna pinta de ladrón.
– Al final creemos lo que queremos creer y vemos lo que queremos ver. Las emociones nos
engañan y nos confunden.
Reflexiones: Por qué muchas veces nos dejamos llevar por los prejuicios que trazamos
guiados por el odio, la ira o incluso la envidia, llegando a desfigurar por completo la realidad:
– La realidad no es la que nos presentan nuestras emociones: En esta historia, el hombre que
perdió el hacha estaba muy enfadado. Guiado por la ira, decidió buscar un sospechoso, y lo
encontró rápido muy cerca de donde él vivía. Deseaba tanto que el muchacho del que sospechaba
fuera el culpable, que empezó a transformar la realidad y a interpretar a su manera todo lo que
veía.
– Por qué no debemos dejarnos llevar por los prejuicios: No se puede acusar a nadie de haber
hecho nada si no hay pruebas que lo demuestren. En este caso, el hombre que perdió el hacha no
vio a nadie robarla. Entonces, ¿cómo podía estar tan seguro de que había sido el hijo de su
vecino? Se dejó llevar por la rabia y la necesidad de encontrar un culpable. Los prejuicios la
mayoría de las veces suelen estar muy lejos de la realidad.
– La realidad depende de los ojos que la miran: La realidad puede interpretarse de mil
maneras diferentes. Lo que a uno le parece rosa, a otro puede parecerle anaranjado. Todo es
subjetivo, porque antes de llegar a nuestra mente, pasa por un filtro: el de las emociones. Tal vez
si un día estés feliz, veas un rosa radiante y si otro día estás triste, ese mismo rosa te parezca
apagado y débil.
Una hoja se había caído al suelo arrastrada por una ráfaga de viento. Era otoño, y su tallo
ya estaba débil. Al caer, molestó a una brizna de hierba, que empezó a discutir con ella:
– ¡Me has despertado! ¿No puedes caer haciendo algo menos de ruido? - dijo la hoja de muy
mal humor.
– ¡No sabes lo que dices, ignorante! - dijo entonces la hoja- No sabes que mis sonidos son
dulces y musicales porque no conoces nada de lo que ocurre arriba. Tú nunca has volado. Solo
conoces las miserias de la tierra, porque no puedes moverte.
La brizna entonces calló, totalmente avergonzada, mientras que la hoja volvió a
balancearse con el viento, voló y volvió a caer más adelante sobre la tierra, suavemente. Y allí, se
quedó dormida.
Pasó el tiempo y llegó la primavera. La que antes había sido hoja, germinó y se convirtió
en brizna de hierba. Y con la llegada de nuevo del otoño, comenzaron a caer las hojas. Y la
brizna de hierba, que había olvidado que antes fue hoja, dijo enfadada:
– ¡Hay que ver el ruido tan espantoso que hacen todas las hojas al caer!
– La empatía
– La justicia.
Reflexiones: ¡Cómo nos gusta criticar! Y es cierto… vemos antes los defectos en otros
que en nosotros mismos. Para evitarlo, debemos pensar con humildad y sobre todo, utilizar más
el necesario valor de la empatía:
– Ponernos en el lugar del otro nos ayuda a ser más justos: Muchas veces criticamos a
otros injustamente, solo por el hecho de no entender por qué se comportan de una u otra forma
determinada. Sin embargo, cuando estamos en su lugar, ya no vemos aquello que nos molestaba.
Las cosas cambian completamente dependiendo del color del cristal con que se mira, ¿no crees?
Bastaría usar la empatía para ser más justos a la hora de criticar un comportamiento.
– La falta de empatía nos hace cometer injusticias: Y podríamos añadir… grandes errores.
Puede que luego nos demos cuenta y nos arrepintamos, pero ya será demasiado tarde. Antes de
criticar a alguien o tomar una decisión guiados por nuestras emociones, piensa si es una crítica
justa.
– Miremos también a nuestro interior: Cuando nos enfadamos con alguien, tendemos a tachar
de culpable a esa persona, sin darle la oportunidad de defenderse y sin reflexionar y hacer una
reflexión interior de qué hemos podido hacer mal nosotros. Nos cuesta mucho buscar nuestros
propios defectos y asumir culpas y responsabilidades. Hagamos más autocrítica para ser más
justos.
Primero fueron a comer trigo a un campo cercano. Pero poco después, al acercarse a un
pantano, la rana, saltó al agua y se zambulló por completo en ella.
El ratón se ahogó, y su cuerpo, aún atado a la rana, salió flotando al exterior. Entonces un
milano, que volaba por allí, lo vio, y se lanzó en picado a por su presa.
¡Menuda sorpresa se dio al tirar de él! No era un ratón solo, sino que, atado a una de sus
patas, llevaba también a una rana. Y así fue como al final la rana compartió el mismo triste
destino que el ratón.
MORALEJA: ‘LAS BURLAS HACIA LOS DEMÁS PASAN FACTURA. LAS ACCIONES
QUE SE HACEN CON MALDAD SE PAGAN CON LA MISMA MONEDA’
– El valor de la empatía.
– El valor de la bondad.
Reflexiones: Burlarse de los demás no es una buena opción, porque las burlas a los demás al final
se pagan.
– Escoge con cuidado a tus amigos: En esta fábula, un ratón, que obra de buen corazón,
tiene la mala fortuna de hacerse amigo de una rana malvada. Y es que, en cierto modo, es cierto,
que debemos escoger con cuidado a nuestros amigos, porque igual que algunos amigos nos
ayudarán a crecer y a ser mejores, otros, pueden tener sobre nosotros el efecto contrario.
– El daño que puede causar una burla: El ratón en esta fábula es la víctima de las burlas.
Una crítica que hoy en día podríamos trasladar al bullying o acoso escolar. El niño al que hacer
bullying al final es como ese ratón que recibe las burlas del que creía que era su amigo. Al final,
su destino es muy triste.
Un día, Esopo le pidió a uno de sus esclavos que fuera a los baños públicos para ver si
había mucha gente. El muchacho obedeció y se dirigió hacia los baños, pero se dio cuenta de que
en la entrada había una piedra con la que todos tropezaban al intentar entrar en los baños.
Uno a uno, al chocar con la piedra, se daban la vuelta. Pero entonces vio que una de las
personas, antes de entrar, de pronto miró al suelo, se agachó y retiró la piedra para no tropezar.
La dejó lejos, en una esquina, para que ninguno más se cayera.
El esclavo entró entonces en los baños y echó un vistazo. Al regresar, Esopo le preguntó:
Y él contestó:
– Hummm…. No, solo una persona.
– La perseverancia.
– El valor de la solidaridad.
Reflexiones: el tema central de la fábula gira en torno a la necesidad de usar la inteligencia para
salvar cualquier problema que encontremos en nuestro camino:
– El uso de la inteligencia para resolver problemas: Dirás que no es tan difícil en este caso
agacharse y retirar una piedra para entrar sin tropezar. Pero es solo una metáfora que nos explica
por qué tantas veces decidimos desistir de nuestro empeño antes de pensar cómo podemos salvar
un obstáculo. Es cuestión de usar la inteligencia y la astucia. En todos los casos en donde se dé
un problema, es la única posibilidad para seguir adelante.
– Piensa en ti… y en los demás: El protagonista de esta fábula corta, además de retirar la
piedra para poder pasar a los baños públicos, la dejó en un lugar alejado para que nadie más se
tropezara con ella. Es un ejemplo de civismo y solidaridad con los demás.
¿Qué hizo la persona que al fin se dio cuenta de que había una piedra en la entrada?
¿Había mucha gente dentro de los baños? ¿Por qué?
– ¡Yo soy mucho más poderoso que tú. ¿Acaso no ves lo que puedo hacer cuando soplo
con fuerza? ¡Levanto tsunamis, avivo incendios, destruyo ciudades enteras! – decía Bóreas con
determinación.
– Contemplo tu fuerza, amigo Bóreas, y sé de lo que eres capaz cuando te enfadas… pero
deja que te diga que mi fuerza es mayor que la tuya.
– ¡Demuéstramelo!
– De acuerdo, no discutamos más. Aquel que consiga despojar de las ropas al primer
caminante que encontremos, será el más poderoso.
Así, en cuanto vieron aparecer a un hombre, comenzó el reto. Bóreas era el primero.
Empezó a soplar y a soplar, y el ropaje del hombre empezó a levantarse. Pero entonces Bóreas
quiso soplar más fuerte, pues estaba muy enfadado, y el hombre, como tenía frío, sacó una manta
de su bolsa y se tapó más. Bóreas entonces se dio por vencido.
El Sol entonces comenzó a alumbrar con un poco más de intensidad. El hombre sintió
calor y se quitó la manta. Poco a poco, el Sol fue aumentando su fuerza de forma gradual. El
hombre entonces ya no aguantó más y se quitó la ropa para lanzarse al río y refrescarse un poco.
Bóreas reconoció entonces que el Sol podía ser más poderoso sin necesidad de usar la fuerza.
– La paciencia.
– No hay persuasión sin paciencia: mientras que Bóreas intentó hacerse con el triunfo con
rapidez y se dejó llevar por la ira, el Sol sin embargo fue más inteligente. Usó la sutileza y la
paciencia para perseverar y conseguir, aunque con un poco más de tiempo invertido, su objetivo.
A veces las prisas nos llevan por mal camino, y los impulsos alocados también. La fuerza
impone y no es bien recibida, mientras que la persuasión convence y es mejor acogida, ya que
apenas nos damos cuenta de que alguien nos conduce a hacer lo que quiere…
El río podía cruzarse por un tronco que lo atravesaba de arte a parte. Este tronco unía las dos
colinas.
Las dos cabras decidieron pasar al mismo tiempo por el viejo tronco, con la mala fortuna
de encontrarse justo en el medio. Entonces, se miraron desafiantes:
– ¡Aparta de mi camino, cabra! ¡Tengo que pasar y yo soy más fuerte! – dijo una de las cabras.
– ¿Por qué tengo que apartarme yo? - contestó impasible la otra cabra- No eres más fuerte. Ni
por supuesto, tampoco eres más terca que yo.
– Pues por eso, lo mismo digo, así que más vale que te apartes de mi camino– contestó testaruda
la otra cabra.
– ¡Pasaré yo antes!
– ¡Que no!
Así estuvieron un buen rato las dos cabras testarudas, sin ceder ninguna de ellas ni un
poquito. Al final, cansadas, las dos intentaron pasar a la fuerza, golpeando a la otra con los
cuernos. Y como las dos tenían la misma fuerza, acabaron cayendo al río.
Las cabras fueron arrastradas por la corriente del río y nunca nadie más las volvió a ver.
Reflexiones: Tendemos a pensar que tenemos la razón y debemos permanecer firmes hasta el
final. Y sí, en cierta manera debemos defender nuestra postura, pero con ciertos límites. Por
ejemplo, también hay que aprender a ceder y a olvidarnos en determinadas circunstancias, del
orgullo.
– Una retirada a tiempo, puede ser una victoria: los más inteligentes saben que una
retirada a tiempo puede ser una gran victoria. Que a veces hay que dar un paso atrás y que eso no
significa una derrota. Que es más importante resolver un problema que hacernos ‘respetar’ e
imponer nuestras ideas.
– El orgullo puede ser un enemigo: en esta fábula, las dos cabras eran igual de testarudas,
y lo peor de todo es que ninguna de ellas quería ceder. La falta de diálogo, el orgullo de ambas y
la carencia de humildad, hicieron el resto. Al final ninguna consiguió su objetivo y terminaron en
el agua.
– La disputa sí tenía solución: si las dos cabras hubieran sido inteligentes, o al menos una
de ellas se hubiera agachado para que pasara la otra y ambas habrían alcanzado el otro extremo.
Hubiera sido una gran victoria para las dos y hubieran solucionado su problema. No te dejes
llevar por la soberbia ni la testarudez y escucha, dialoga y si es necesario, cede. No pierdas de
vista el objetivo y busca todas las posibilidades posibles para alcanzarlo.
¿Qué sucedió cuando las dos intentaron pasar al mismo tiempo por el tronco que unía las dos
colinas sobre el río?
¿Cuál era el problema con el que se encontraron las dos cabras?
Cuenta una historia muy antigua una fábula acerca de algo que le sucedió a un joven
elefante. El elefante era grande, apuesto y muy inteligente, pero no encontraba pareja, y veía con
cierta tristeza cómo el resto de sus compañeros iban formando una familia, mientras él
continuaba solo.
Pero un día, su manada se encontró con otra manada de elefantes, entre los cuales, había
una linda elefanta soltera, que enseguida se fijó en él. El elefante al fin se enamora
Ambos comenzaron a jugar y a dar largos paseos por la selva. Les gustaban las mismas
cosas y reían sin parar. Se divertían y no podían dejar de verse. Hasta que se dieron cuenta de
que estaban perdidamente enamorados.
¡Menuda alegría se dieron las dos manadas de elefantes! ¡Hacía mucho que no se
celebraba una boda! Así que organizaron el evento con muchísima ilusión. Mientras unos
preparaban el banquete, otros comenzaron a construir el lugar en donde se celebraría el enlace.
Pero llegó el día de la recogida de los anillos. Justo el día anterior al enlace. Eran unas
alianzas preciosas, increíbles. Únicas. Con el nombre de ambos elefantes grabados en el interior.
El elefante se los colocó en la trompa para llevárselos y se fue muy contento. No había visto
nunca unos anillos tan bonitos.
Pero justo antes de llegar al río, en la orilla, el elefante tropezó con una piedra, y cayó de
forma estrepitosa al agua. El pobre animal se llevó un buen susto y un gran golpe, pero consiguió
levantarse. Y al ponerse de pie, comprobó para su desgracia, que uno de los anillos de boda se
había caído al agua.
El elefante se puso muy nervioso, sentía que su corazón se iba a escapar del pecho. ¡No
podía controlarlo! Y se puso a escarbar con las patas, con la trompa, a dar vueltas en círculo… El
agua se enturbió por la arena que levantaba con las patas y el elefante no podía ver nada. ¡No
podía encontrar el anillo!
Los consejos del sabio búho al elefante que perdió su anillo de boda
– ¡Tranquilo! ¡Para!
Pero el elefante no podía oír nada. Estaba tan nervioso, sentía tal ansiedad, que no era capaz de
escuchar, solo podía pensar en que no daría tiempo a hacer un anillo nuevo, y que su novia se
disgustaría muchísimo al enterarse de lo que había pasado.
– ¡Para! ¡Tranquilízate!
Y el elefante se dio cuenta de que el búho le estaba hablando. Y decidió escuchar, porque
sabía que el búho era uno de los animales más sabios del lugar.
– Estás tan nervioso que no dejas de excavar en la arena. Levantas tierra y ésta enturbia el
agua- dijo el búho-. Lo que tienes que hacer es quedarte quieto, muy quieto, esperar y observar.
El elefante hizo lo que el búho le dijo. Al fin se tranquilizó, y la tierra comenzó a depositarse en
el fondo del río. El agua se calmó y algo en el fondo comenzó a brillar con nitidez. ¡Era el anillo
de boda!
– ¡Oh, muchas gracias, búho! ¡Muchísimas gracias por tu consejo! - dijo emocionado el
elefante.
La boda se pudo celebrar, sin más sobresaltos. El búho hizo de padrino de honor y los elefantes
se dieron el sí quiero, alianzas incluidas, ante la emoción y felicidad del resto. Y el elefante, por
su parte, aprendió una sabia lección.
– En momentos de ansiedad y confusión, espera: Cuando los nervios y el estrés nos llevan
a un episodio de ansiedad, nuestra mente se nubla y de pronto nos sentimos gobernar por las
emociones, los impulsos, la locura. Es un círculo vicioso, del que no sabemos escapar. El
corazón se desboca y somos incapaces de ver nada con claridad. La única solución es armarse de
paciencia, parar y esperar. Sin más. Entonces, conseguiremos de nuevo la calma y podremos
pensar con más claridad.
– Ten siempre los oídos abiertos: A veces, en periodos de estrés o ansiedad, nos sentimos
incapaces de escuchar nada. Es muy importante permanecer receptivos a la ayuda de otros que sí
son capaces de ver, desde fuera, lo que está pasando. A veces viene bien pedir ayuda cuando no
somos capaces de encontrar una solución.
Autores mencionados:
(Cayo Julio Fedro; Macedonia, hacia 20-15 a.C. - hacia 50 d.C.) Fabulista latino de la
época imperial, autor de cinco libros de fábulas en verso. Los pocos datos que se conocen de su
biografía nos han llegado a través de su propia obra. Nació durante el principado de Augusto
(entre los años 20 y 15 a.C.), en la provincia romana de Macedonia, posiblemente en Pieria,
según se lee en el prólogo al libro III, vv. 17-20, donde el poeta se muestra orgulloso de haber
nacido en la tierra patria de las Musas (en el monte Pierio).
Esopo ([Link] a.C.) Escritor griego. Uno de los más antiguos géneros de la literatura
universal es la fábula, un tipo de relato breve protagonizado por animales personificados cuya
finalidad didáctica se explicita en una moraleja final. La Grecia clásica atribuyó a Esopo la
invención de este género, igual que asignó a Homero la paternidad de la épica.
Bibliografía:
Nota: Todas las fábulas e imágenes aquí recopiladas han sido tomadas para compartir con fines
educativos, de: [Link]
Chaux, E., Lleras, J., & Velásquez, A.M (2004). En Competencias Ciudadanas: de los estándares
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