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DEFINICIÓN DEROTACIÓN DE CULTIVOS
La rotación de cultivos apunta a minimizar el desgaste del suelo.
Incluso, cuando la técnica se desarrolla de manera eficiente, se
reduce la aparición de hierbas malas ya que el suelo se encuentra
ocupado durante todo el año. Otro de los beneficios es el aumento en
la reserva de humus: al alternar diferentes plantas, algunas que
tienden a agotar el suelo con otras cuyo aporte en materia orgánica es
mayor que su gasto, estimulamos la actividad de aquellos
microorganismos del sustrato que son generosos con el terreno, por lo
cual se promueve un suelo más sano y vivo.
Es importante conocer las propiedades de las plantas para determinar
cuál es el mejor ciclo a seguir en la rotación de cultivos. Esto permite
potenciar el suelo y reducir su desgaste. Todo esto forma parte del
diseño de la rotación de cultivos, la fase de planificación que resulta
absolutamente necesaria para obtener el mayor número de beneficios.
Lo primero que debemos hacer para planificar el proceso es
determinar la duración total, luego de lo cual el suelo debe descansar
durante un tiempo antes de volver a usarse para la producción; se
estima que un promedio de 4 años es ideal para este tipo de
método. Por otro lado está la división en grupos de plantas, lo que
deriva necesariamente en una sectorización del huerto para su
correcta distribución.
Algunos grupos de plantas pueden ser fijos, o sea, no participar de la
rotación de cultivos, sino permanecer en el mismo sitio durante todo el
proceso. Para evitar confusiones, dicho espacio debe estar
correctamente delimitado y preferentemente en una zona que no
interfiera en el trabajo de rotación. Un ejemplo de este tipo de cultivo
son las flores o aquellas plantas que influyen poco en la fertilidad del
suelo, como pueden ser el ruibarbo o el espárrago, dos plantas
perennes.
Para los grupos que sí cambiarán de posición, es necesario preparar
tantas porciones de terreno como años vaya a durar la rotación de
cultivos, de manera que cada planta tarde todo ese tiempo en repetir
zona. Entre los criterios a tener en cuenta para la división en grupos
puede pensarse en el tipo de aprovechamiento (con los
subgrupos raíz, fruto, hoja y semillas), la familia de cultivos (dividida
en compuestas, cucurbitáceas, leguminosas, solanáceas, crucíferas,
gramíneas, liliáceas, quenopodiáceas y umbelíferas) o los requisitos
y aportes puntuales de cada planta con respecto a los nutrientes del
suelo.
Una opción para la rotación de cultivos es alternar repollos y
zanahorias, por ejemplo. Esto permite reducir el riesgo de aparición
de plagas y enfermedades: si en dicho terreno sólo se cultivaran
repollos, terminarían apareciendo las plagas que atacan a esta clase
de plantas. Lo mismo ocurriría si se plantaran únicamente zanahorias.
En cambio, al alternar entre ambas especies, el control es más
sencillo y no se requiere el uso de plaguicidas químicos.