¿QUÉ ES LA RADIÓNICA?
La radiónica es conocida actualmente como el campo más
innovador dentro del esoterismo actual, aunque lleva practicándose
desde principios de siglo. Básicamente, la radiónica es una forma
de magia, donde el mago, conocido como operador radiónico, usa
una serie de instrumentos modernos para conseguir sus objetivos.
Estos instrumentos suelen ser instrumentos eléctricos o
informáticos, e incluso electrodomésticos, como por ejemplo, una
nueva forma de magia, derivada de la radiónica que hace uso del
microondas, frigorífico, horno, etc. La radiónica aunque no en sus
formas, pero sí en el fondo, es muy similar a la magia tradicional.
El campo de la radiónica que usa la informática como instrumento
de trabajo, es también conocido como “magia electrónica” y ha
demostrado ser el instrumento más poderoso de todos los artilugios
usados en radiónica. Piensa en los millones de operaciones por
segundo que hace un ordenador en un segundo, las muchas veces
que el monitor es refrescado por segundo y la energía que todo eso
produce. Puede parecer que lo que tú ves en el monitor es algo
virtual, pero existe algo real detrás de todo eso que ha generado
dicha imagen, y un programa radiónico correctamente diseñado
hace que el ordenador calcule determinadas operaciones basadas
en la numerología y la gematria y en algunos casos, en el lenguaje
enokiano, miles de veces por segundo, liberando una gran cantidad
de energía astral, energía a otras dimensiones, la cuarta dimensión.
Además, el uso de determinados símbolos tradicionales de poder,
sin importar si están pintados sobre un papel, grabados sobre un
metal o mostrados en la pantalla del ordenador, liberan su propia
energía que es añadida a la energía liberada por el ordenador,
asimismo estos símbolos sirven de guía a la energía liberada para
ser usada en un objetivo concreto, y en algunas ocasiones, para
involucrar en la operación a inteligencias superiores como los
ángeles o espíritus planetarios, funcionando entonces en estos
casos el programa como forma de contacto con estas entidades
espirituales a fin de solicitar su “ayuda” y “autorización” a la
operación que se está desarrollando.
2-e ¿QUÉ SE NECESITA PARA TRABAJAR CON LA
RADIÓNICA?
Primero de todo, necesitas un instrumento radiónico, como por
ejemplo una maquina radiónica tradicional, con potenciómetros,
cables y una placa de muestras. Estas máquinas funcionan bien,
pero son tediosas, y la presencia del operador radiónico es
requerida todo el tiempo. O puedes usar un programa radiónico
como programador síquico THP, que funciona igual de bien que una
máquina radiónica, y lo que es mejor, no es necesaria la presencia
del operador radiónico estando todo el rato delante del ordenador,
como sí ocurre con la máquina radiónica. En un programa radiónico
el operador radiónico sólo tiene que decidir qué es lo que quiere,
elegir la muestra de la persona afectada (Una fotografía de la
persona o en su defecto un dibujo simbólico de ella) y ejecutar el
programa, una vez hecho eso, el operador puede marcharse a
hacer su vida habitual: trabajar, dormir, salir pasear..., mientras el
ordenador está influenciando la mente de la persona elegida. Esa
es otra razón por la que la radiónica informática o magia electrónica
consigue resultados muchísimo antes que la radiónica tradicional
basada en máquinas, dado que nadie puede pasarse muchas horas
sentado concentrado delante de una máquina radiónica, sin
embargo, un ordenador ejecutando un programa radiónico puede
estar funcionando muchísimas horas al día mientras el operador
está dando un paseo. Comparando el número de horas de
exposición, un operador radiónico tradicional pierde estar como
máximo una hora al día, en dos sesiones de media hora, antes de
perder la concentración y tener que finalizar, sin embargo, el
programa radiónico puede estar realizando la influencia las 24 horas
del día (aunque se aconseja dejar el ordenador apagado unas 3
horas al día).
2-f ¿QUÉ MÁS SE NECESITA PARA TRABAJAR CON
RADIÓNICA?
Al igual que en la magia tradicional, necesitas una muestra de la
persona que quieres influenciar, y en el caso de programas
radiónicos como Radionics Manifestor Pro, será una fotografía de la
persona, la muestra por excelencia. Si no tienes una foto de la
persona, podrás ejecutar el programa igualmente, pero la
experiencia ha demostrado ser menos efectivo y requerir más
tiempo para conseguir los resultados deseados. Una buena forma
de suplir la fotografía es hacer un dibujo simbólico de la persona, un
dibujo o pintura parecida a la persona con su nombre escrito.
Además, los programa radiónicos necesitas siempre, conseguir el
índice radiónico de la persona.
2-g ¿QUÉ ES EL ÍNDICE RADIÓNICO (R.I.N- Radionic Index
Number)?
Es un número de 3 ó 6 cifras que representa astralmente a toda
persona/animal/espíritu/objeto, como por ejemplo: 934. Es su
código de sintonía.
Este número es usado en todas las máquinas radiónicas
tradicionales y en alguno de los programas radiónicos (algunos
programa radiónicos no usan el R.I.N.). Puede ser comparado, por
ejemplo, a una radio, donde para escuchar una emisora, tienes que
saber la frecuencia en la que emite dicha emisora. En este caso, el
índice radiónico (R.I.N.) es la frecuencia de dicha persona, y
sabiendo dicho índice y usándolo, todas las operaciones posteriores
sobre dicha persona estarán sincronizadas con la vibración de su
cuerpo astral, por lo que será mucho más receptivo el
subconsciente de dicha persona a todas las influencias que se le
manden. Digamos que el R.I.N. representa una puerta de acceso a
la mente de la persona.
La Radiónica es un método de curación a distancia. Utiliza
instrumentos apropiados que, junto con la facultad radiestésica del
especialista le permiten descubrir la causa última de la enfermedad
en todos los sistemas vivos, tanto si se trata de un ser humano, un
animal, una planta o la tierra misma, y de sanarlos, restableciendo
el equilibrio natural. Su característica particular y su gran ventaja es
que no es necesaria la presencia del paciente, ni para el diagnóstico
ni para el tratamiento, que tendrá la misma efectividad tanto si el
paciente se encuentra en la misma habitación como si está al otro
lado del mundo. En efecto es suficiente disponer de un testigo
(cabello, fragmento de uña, unas gotas de sangre) del paciente para
determinar sus condiciones de salud y por consiguiente para poder
iniciar el tratamiento en sí. Los principios de la Radiónica fueron
descubiertos por el médico norteamericano Albert Abrams. Nacido
en S. Francisco en 1863 se diplomó muy joven, cum laude y
medalla de oro, en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. A su
regreso a [Link]. en poco tiempo se labró una fama como
especialista en neurología, fue nombrado director de la Clínica
Médica de la Universidad de Leland Stanford, y es autor de por lo
menos una docena de libros científicos. Un descubrimiento casual
durante la visita de un paciente enfermo de cáncer lo llevó a
explorar nuevas y fascinantes hipótesis, muy alejadas de los rígidos
límites marcados por la medicina y el pensamiento científico de la
época (y desgraciadamente también del actual). Este
descubrimiento le llevó a pensar que toda la materia emite
radiaciones detectables por medio de un sencillo aparato
electrónico. Entonces estableció que cada órgano en buena salud
tiene una frecuencia específica, que se altera cuando hay
enfermedad. De esta manera ideó un método diagnóstico
completamente nuevo, identificando las frecuencias de las distintas
enfermedades, e ideó también los instrumetnos apropiados para
curarlas, consiguiendo así resultados espectaculares. Parecía que
se había llegado a las puertas de una nueva era para la medicina,
pero no fue así: los descubrimientos del Dr. Abrams fueron
obstaculizados de todas las maneras por los representantes de la
ciencia oficial, que lo expulsaron del Colegio de Médicos y
ridiculizaron sus investigaciones.
A la muerte del Dr. Abrams, su trabajo fue continuado por una
quiropráctica americana, Ruth Drown, que descubrió que tanto el
diagnóstico como el tratamiento se podían hacer a distancia: "Todos
nosotros vivimos inmersos en un gran campo de energía que rodea
e impregna la Tierra, por consiguiente a través de este todos
estamos interconectados."
Así pues era posible, utilizando una gota de sangre del paciente
como conexión, curarlo a distancia. Inventó también una máquina
fotográfica radiónica, que podía retratar el interior del cuerpo de
pacientes que se encontraban a cientos de kilómetros de distancia.
Según Ruth Drown, una gota de sangre contiene la memoria de
todo el individuo, y al introducirla en el circúito de la máquina,
sintonizada con la frecuencia apropiada, la película queda
impresionada con sus vibraciones. De esta manera hizo cientos de
fotos. Pero tampoco ella consiguió escapar de la persecución: sus
instrumentos fueron secuestrados y destruidos, y fue encarcelada
bajo la acusación de fraude y ejercicio abusivo de la medicina.
Murió pocos años más tarde como consecuencia de un ataque
cardíaco.
Pero el mensaje ya había sido lanzado, y cientos de investigadores,
en [Link] y en Inglaterra, empezaron a investigar en secreto el
fascinante mundo de la naciente Radiónica.
Curtis Upton, Howard Armstrong y William Knuth empezaron a
experimentar con la Radiónica para diagnosticar y curar las
enfermedades de las plantas y de las cosechas. Inventaron nuevos
instrumentos, y descubrieron que era posible estimular el
crecimiento de cualquier vegetal sin utilizar fertilizantes, y controlar
la acción de los parásitos sin utilizar pesticidas venenosos.
Thomas Galen Hieronymus patentó un "detector de emanaciones",
capaz de detectar la presencia de cualquiera de los elementos
conocidos. "Las radiaciones de cada uno de los elementos
conocidos de la materia producen una forma de energía,
probablemente electrones, que se puede encauzar sobre
conductores eléctricos. El flujo de cada elemento tiene
características diferentes de las de los demás. Por el contrario, el
flujo de electrones a lo largo de un conductor produce radiaciones
que tienen características propias de la radiación de cada elemento
respectivo. Los elementos conocidos necesarios para alimentar el
crecimiento de las plantas se transmitieron a las plantas por medio
de conductores metálicos, y las plantas se hicieron crecer en
completa obscuridad. Aquellas que recibieron los elementos de la
luz por medio de cables y electrodos han crecido sanas y estaban
verdes, es decir que contenían clorofila, mientras que las plantas de
control presentaban las características de la vegetación privada de
la luz natural."
Entre los pioneros de la Radiónica merece especial atención el
ingeniero inglés George de la Warr, que fundó junto con su mujer
los Delawarr Laboratories en Oxford. Su mente fértil y genial
perfeccionó y elaboró nuevos instrumentos, entre ellos una máquina
fotográfica radiónica, con la cual hizo más de 1200 fotografías. Los
De la Warr ampliaron todavía más el campo de aplicación de la
Radiónica, realizando tales y tantos experimentos que es casi
imposible nombrarlos todos.
Malcolm Rae fue el primero en introducir conceptos matemáticos en
la Radiónica. Descubrió que rapporto y forma son intercambiables, y
que una ficha que contenga un diagrama equivalente a un rapporto
se puede cargar de energía y produce los mismos efectos que un
rapporto. Por consiguiente diseñó toda una serie de instrumentos de
diagnóstico y terapéuticos, entre ellos un proyector de impulsos
magnéticos, que podía enviar al paciente la energía de dibujos
geométricos que representaban los distintos remedios en su forma
arquetípica. Con el mismo instrumento era también posible producir
cualquier medicina homeopática, elemento, vitamina, etc.,
transfiriendo la "esencia" de la medicina, bajo forma geométrica, a
glóbulos de sacarosa o a una solución alcohólica.
Al estar relacionada con energías tan sutiles, era imposible que la
Radiónica tarde o temprano no se relacionara con la filosofía
oriental, que los teósofos habían propagado en occidente: en
tiempos recientes el Dr. David Tansley fue el que estableció esta
relación.
Según las antiguas enseñanzas hindúes el hombre posee además
del cuerpo físico otros cuerpos constituidos por energías más sutiles
que le permiten entrar en contacto con estados superiores de
conciencia. Estos estudios convencieron a Tansley de que, puesto
que la enfermedad parecía tener origen precisamente en esta
anatomía sutil, se podía curar con mayor efectividad
concentrándose sobre los centros de fuerza de estos cuerpos, los
chakras. Por esta razón él llamó su método radiónico "Terapia de
los Centros". Desgraciadamente también este ilustre pionero nos
dejó hace algunos años.
Para comprender la Radiónica es necesario comprender que "todo
es energía".
La física ha demostrado que la mayor parte del Universo se
encuentra bajo forma de energía, y lo que nosotros miramos como
substancia sólida y material en realidad no es más que un
conglomerado tumultuoso de átomos, que invisibles campos
magnéticos mantienen cohesionados. El hombre, como todas las
formas de vida, está inmerso en el vasto campo electromagnético
de la Tierra, y posee también su propio campo electromagnético
que se puede medir con aparatos electrónicos.
En 1930 Saxton Burr propuso la que se conoce como la teoría
electrodinámica de la vida. Según este científico todas las formas
físicas, humanas, animales, vegetales o minerales, se mantienen
cohesionadas y son controladas por los campos de energía
electromagnética. Aunque estos campos son invisibles, una
analogía puede ayudarnos a comprender lo que hacen y por qué
son tan importantes: sabemos que si esparcimos limaduras de
hierro sobre un papel que esté bajo la acción de un imán, los
filamentos de hierro se dispondrán de acuerdo con las líneas de
fuerza del campo magnético. De la misma manera, el campo
electromagnético, o vital, controla y forma nuestro cuerpo físico que,
aunque separado de las otras formas físicas, en realidad está
conectado energéticamente a cada una de ellas: a través de este
campo energético común el especialista en Radiónica puede hacer
un diagnóstico o transmitir un tratamiento. Lo único que necesita es
un cabello del paciente, que sevirá de lazo de unión.
Por tanto nuestros cuerpos están organizados, además que por
programas genéticos, por fuerzas sutiles, de las que generalmente
no somos conscientes: cuando por alguna razón esta organización
se pierde, se produce un desequilibrio, una discordancia, que
finalmente en el plano físico produce la enfermedad.
En la terapia radiónica cada distorsión del campo vital se puede
identificar y medir. El especialista consigue de esta manera un
cuadro completo del paciente que toma en consideración todos sus
aspectos: energético, mental, emocional y físico. También los
pensamientos y las emociones en efecto son formas de energía,
identificables con frecuencias específicas, y como tales pueden
influir de manera positiva o negativa en nuestro campo vital.
Un buen análisis radiónico por tanto no se limitará a la molestia de
la que se queja el paciente, sino que considerará su condición
globalmente, e intentará identificar las causas ocultas que han
originado el síntoma. Puesto que las tensiones anormales del
campo vital se manifiestan antes que cualquier síntoma físico, el
diagnóstico profiláctico, la prevención, constituye una de las
posibilidades más valiosas de esta ciencia de las energías sutiles.
Todas las inarmonías tienen una causa reconocible por su especial
frecuencia energética. El tratamiento se lleva a cabo transmitiendo
al paciente, por medio de instrumentos radiónicos apropiados, las
frecuencias correctoras, que pueden ser las frecuencias específicas
de un órgano, de elementos, de remedios homeopáticos o de
estados psicológicos, o frecuencias antidotos de virus , bacterias,
etc. La curación puede ser inmediata o requerir varios meses de
tratamiento, y no todos los pacientes responden a este tipo
particular de terapia.
En general los animales responden bien y el porcentaje de éxitos es
muy elevado. Hay mucha investigación hoy en día que estudia la
aplicación de la Radiónica en la agricultura, y esto es especialmente
importante, teniendo en cuenta la expansión y la utilización
incontrolada de los fertilizantes químicos, los insecticidas y los
pesticidas.
Desde hace varios años la Escuela de Radiónica de la Radionic
Association de Gran Bretaña se ocupa de seleccionar y formar a
nuevos especialistas, y de promover la investigación en este
campo. También en Italia se han formado grupos de investigación y
se ha constituido la sección italiana de la Radionic Association, la
Società Italiana di Radionica, que yo fundé en 1995.
Desgraciadamente la Radiónica todavía es vista con incredulidad y
hostilidad por parte de la ciencia oficial (en realidad muy pocos
saben lo que es). Esta última conoce muy bien los campos y cuales
son sus efectos, pero no sabe explicar lo que son. La Radiónica se
basa sobre el hecho de que todos estamos conectados por un
inextricable campo de energía. La radio y la televisión utilizan
distintos niveles del mismo campo para transmitir sonidos e
imágenes, y ninguno de nosotros se sorprende ya de ver desde su
propia butaca imágenes que nos llegan desde la otra parte del
mundo, o incluso desde la Luna. Pero cuando un especialista en
Radiónica dice que puede hacer un diagnóstico o curar a distancia
no se le cree. Y sin embargo lo único que hace es utilizar distintos
niveles del mismo campo de energía.
El que la Ciencia no los reconozca todavía plenamente no significa
que no existan: tenía razón Humboldt cuando, con relación a las
investigaciones del barón von Reichenbach, afirmó: "Los hechos
son innegables, le toca ahora a la Ciencia explicarlos."
Si miramos al pasado, la acción a distancia que se utiliza en
Radiónica no es una cosa nueva, y forma parte del folklore y de la
medicina tradicional desde el principio de los tiempos. El famoso
alquimista Paracelso creía profundamente en esta posibilidad: "El
sol puede brillar a través de un vidrio, el fuego puede irradiar su
calor a través de una pared, sin embargo el sol no pasa a través del
vidrio, ni el fuego a través de la pared: de la misma manera el
cuerpo humano puede actuar a distancia." Otros científicos de
extraordinaria inteligencia, como Leibnitz, Kant y Newton, ya
discutieron este fenómeno. En su Sylva Sylvarum, publicado en
1672, Francis Bacon escribió: "Está garantizado que untar la
cuchilla que causó la herida la curará." A continuación describe la
preparación de un ungüento, y las distintas pruebas a las que fue
sometida esta práctica, demostrando que la sanación se obtiene
solo cuando el ungüento se aplica sobre la hoja del cuchillo y no
sobre la herida, y que el cuchillo puede encontrarse también a gran
distancia. Esto presenta un gran paralelismo con el tratamiento
radiónico: también en este caso el agente curativo se pone en
contacto con un "testigo" del paciente que representa el medio.
Abrams, el padre de la Radiónica, descubrió los principios de una
medicina electrónica, al establecer que las enfermedades eran
condiciones de energía alteradas, y se podían tratar con energía,
bajo forma de remedios homeopáticos o de aparatos electrónicos.
Este concepto está muy alejado de la teoría celular de la
enfermedad, que de acuerdo con la física moderna está bastante
pasada de moda. Sin embargo, la medicina ortodoxa sigue
prefiriéndola, sostenida por los intereses económicos de las
potentes casas farmacéuticas.
La Radiónica ha visto siempre la enfermedad en términos de
energía, y ahora que la humanidad empieza a considerar al Hombre
bajo esta óptica sin lugar a dudas esta técnica tendrá un papel vital
en un futuro próximo.