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Funcionamiento y características del relé térmico

Los relés térmicos son dispositivos de protección que protegen los motores contra sobrecargas débiles y prolongadas. Funcionan abriendo un circuito cuando la temperatura supera un umbral, lo que evita daños al motor. Existen varios tipos que se diferencian en su sensibilidad a la temperatura ambiente, pérdidas de fase y modo de rearme automático o manual.
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Funcionamiento y características del relé térmico

Los relés térmicos son dispositivos de protección que protegen los motores contra sobrecargas débiles y prolongadas. Funcionan abriendo un circuito cuando la temperatura supera un umbral, lo que evita daños al motor. Existen varios tipos que se diferencian en su sensibilidad a la temperatura ambiente, pérdidas de fase y modo de rearme automático o manual.
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Relé térmico típico.

Relé térmico de sobrecarga.


Los relés térmicos o relés térmicos de sobrecarga, son los dispositivos más
utilizados para proteger los motores contra las sobrecargas débiles y prolongadas. Se
pueden utilizar en corriente alterna o continua. Este dispositivo de protección garantiza:

 optimizar la durabilidad de los motores, impidiendo que funcionen en condiciones


de calentamiento anómalas.
 la continuidad de explotación de las máquinas o las instalaciones evitando
paradas imprevistas.
 volver a arrancar después de un disparo con la mayor rapidez y las mejores
condiciones de seguridad posibles para los equipos y las personas.
Sus características más habituales son:
1. Compensados.
La curvatura que adoptan las biláminas no sólo se debe al recalentamiento que
provoca la corriente que circula en las fases, sino también a los cambios de la
temperatura ambiente. Este factor ambiental se corrige con una bilámina de
compensación sensible únicamente a los cambios de la temperatura ambiente y que
está montada en oposición a las biláminas principales. Cuando no hay corriente, la
curvatura de las biláminas se debe a la temperatura ambiente. Esta curvatura se corrige
con la de la bilámina de compensación, de tal forma que los cambios de la temperatura
ambiente no afecten a la posición del tope de sujeción. Por lo tanto, la curvatura
causada por la corriente es la única que puede mover el tope provocando el disparo.
Los relés térmicos compensados son insensibles a los cambios de la temperatura
ambiente, normalmente comprendidos entre –40 °C y + 60 °C.
2. Sensibles a una pérdida de fase.
Está dotado de un dispositivo que provoca el disparo del relé en caso de
ausencia de corriente en una fase (funcionamiento monofásico). Lo componen dos
regletas que se mueven solidariamente con las biláminas. La bilámina correspondiente
a la fase no alimentada no se deforma y bloquea el movimiento de una de las dos
regletas, provocando el disparo. Los receptores alimentados en corriente continua se
pueden proteger instalando en serie dos biláminas que permiten utilizar relés sensibles
a una pérdida de fase.
3. Rearme automático o manual.
El relé de protección se puede adaptar fácilmente a las diversas condiciones de
explotación eligiendo el modo de rearme Manual o Auto (dispositivo de selección
situado en la parte frontal del relé), que permite tres procedimientos de re arranque:

 Las máquinas simples que pueden funcionar sin control especial y


consideradas no peligrosas (bombas, climatizadores, etc.) se pueden re arrancar
automáticamente cuando se enfrían las biláminas en un determinado lapso de
tiempo.
 En los automatismos complejos, el re arranque requiere la presencia
de un operario por motivos de índole técnica y de seguridad. También se
recomienda este tipo de esquema para los equipos de difícil acceso.
 Por motivos de seguridad, las operaciones de rearme del relé en
funcionamiento local y de arranque de la máquina debe realizarlas obligatoriamente
el personal cualificado.
4. Graduación en “amperios motor”.
Visualización directa en el relé de la corriente indicada en la placa de
características del motor. Los relés se regulan con un pulsador que modifica el recorrido
angular que efectúa el extremo de la bilámina de compensación para liberarse del
dispositivo de sujeción que mantiene el relé en posición armada. La rueda graduada en
amperios permite regular el relé con mucha precisión. La corriente límite de disparo
está comprendida entre 1,05 y 1,20 veces el valor indicado.

Principio de funcionamiento de los relés térmicos.


Los relés térmicos poseen tres biláminas compuestas cada una por dos metales
con coeficientes de dilatación muy diferentes unidos mediante laminación y rodeadas
de un bobinado de calentamiento. Cada bobinado de calentamiento está conectado en
serie a una fase del motor. La corriente absorbida por el motor calienta los bobinados,
haciendo que las biláminas se deformen en mayor o menor grado según la intensidad
de dicha corriente. La deformación de las biláminas provoca a su vez el movimiento
giratorio de una leva o de un árbol unido al dispositivo de disparo.
Si la corriente absorbida por el receptor supera el valor de reglaje del relé,
efectuado previamente mediante el selector de corriente incorporado en el mismo, las
biláminas se deformarán lo bastante como para que la pieza a la que están unidas las
partes móviles de los contactos se libere del tope de sujeción. Este movimiento causa la
apertura brusca del contacto del relé intercalado en el circuito de la bobina del contactor
y el cierre del contacto de señalización. El rearme no será posible hasta que se enfríen
las biláminas.

Clases de disparo de los relés térmicos para su selección.

Curvas de disparo.

Los relés térmicos se utilizan para proteger los motores de las sobrecargas, pero
durante la fase de arranque deben permitir que pase la sobrecarga temporal que
provoca el pico de corriente, y activarse únicamente si dicho pico, es decir la duración
del arranque, resulta excesivamente larga. La duración del arranque normal del motor
es distinta para cada aplicación; puede ser de tan sólo unos segundos (arranque en
vacío, bajo par resistente de la máquina arrastrada, etc.) o de varias decenas de
segundos (máquina arrastrada con mucha inercia), por lo que es necesario contar con
relés adaptados a la duración de arranque. La norma IEC 947-4-1-1 responde a esta
necesidad definiendo tres tipos de disparo para los relés de protección térmica, con
cuyos parámetros es posible hacer una adecuada selección para una aplicación
determinada:
• Relés de clase 10: válidos para todas las aplicaciones corrientes con una duración de
arranque inferior a 10 segundos o menos al 600% de su corriente nominal
• Relés de clase 20: admiten arranques de hasta 20 segundos de duración o menos al
600% de su corriente nominal.
• Relés de clase 30: para arranques con un máximo de 30 segundos de duración o
menos al 600% de su corriente nominal.

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