Por la cantidad de radiación recibida, la temperatura media superficial de Kepler-452b, asumiendo una
atmósfera similar a la de la Tierra, sería de 29,35 °C (unos 22 °C por encima de la media terrestre).11 Es
probable que su mayor atracción gravitatoria (un 77 % mayor que la de la Tierra) suponga una
atmósfera más densa, que podría aumentar considerablemente su temperatura.2 Los expertos del PHL
de la UPRA estiman que la temperatura media ideal para la vida vegetal se sitúa en torno a los 25 °C y
que los planetas con atmósferas más densas favorecen su presencia. Es por ello que asigna un valor de
0,93 en SPH («habitabilidad primaria común» o capacidad para sustentar vida vegetal) a Kepler-452b,
frente a los 0,72 de la Tierra.2
Atmósfera
Habitualmente, los planetas cuentan con atmósferas más densas en función de su tamaño. Estudios
realizados por el equipo HARPS-N determinan que existe un límite de 6 M⊕ y/o 1,6 R⊕ que separa a los
cuerpos terrestres de los gigantes gaseosos.12 Kepler-452b se halla justo en el límite y podría ser un
planeta similar a la Tierra, un mundo oceánico, un supervenus o un minineptuno.13 Por el momento, el
PHL asigna un valor de 0,3 a su HZA (concentración de gases en la atmósfera) frente a los -0,52 de la
Tierra (-1 se asigna a planetas con una atmósfera prácticamente inexistente y +1 a los gigantes
gaseosos).2
Su masa podría repercutir en una mayor actividad volcánica, que incrementase la concentración de
gases de efecto invernadero como el CO2.1 Esto supondría unas temperaturas muy superiores a las
estimadas originalmente, que sometiesen a Kepler-452b a un efecto invernadero descontrolado similar
al de Venus. Además, a pesar de que su semieje mayor es superior al de la Tierra (distancia entre el
planeta y la estrella, estimado en 1,05 UA), Kepler-452 también es más masiva que el Sol, por lo que
recibe un 10 % más de luminosidad de su estrella. Esto favorecería un posible efecto invernadero
desbocado en Kepler-452b.1