El delito de estelionato tiene dos modalidades.
La primera es cuando el agente del delito vende o
grava como bien propio un inmueble ajeno aparentando ser su propietario; mientras que la
segunda modalidad ocurre cuando una persona inescrupulosa vende o arrienda un bien
aparentemente saneado, cuando en realidad tiene gravámenes (hipotecas) o está en litigio.
“En este caso se configura el delito cuando el agente (vendedor) oculta información sobre la
situación legal en la que se encuentra ese inmueble”, especificó. En este contexto, exhortó a los
ciudadanos que han sido afectados por personas inescrupulosas que recurran a la vía penal,
denunciando el delito de estafa ante la Fiscalía para poder sancionar al autor o autores de este
hecho delictivo con todo el peso de la ley.
EL ESTELIONATO COMO DELITO
Nuestro código penal, en su artículo 197º inciso 4, regula la contratación de bienes litigiosos,
afectados, embargados o ajenos como una modalidad de estafa. Partiendo de ello hay que
entender que la estafa es un delito en virtud del cual se requiere lograr un provecho para uno
mismo o para otro, pero en detrimento de la víctima.
Ad empero, el elemento esencial de la estafa nos refiere que se necesita inducir a error al
damnificado. La modalidad de defraudación a la que estamos haciendo referencia se conoce, en
doctrina y jurisprudencia, como estelionato.
PRIMER SUPUESTO: TANTO TRANSFERENTE COMO ADQUIRENTE CONOCEN DE LA CALIDAD Y
SITUACIÓN DEL BIEN
Nuestro primer supuesto partiría de la autonomía de la voluntad como principio rector en materia
contractual.
Si el transferente da a conocer, de modo claro, al adquirente que el bien a transferirse está
afectado en garantía, o está embargado, o está sujeto a algún litigio, o se trata de un bien ajeno, y,
pese a ello, el futuro transferente celebra el contrato, este contrato es plenamente válido debido a
la igualdad de información entre ambas partes y a su común intención, a lo que se suma la buena
fe como criterio interpretativo, negociador, de celebración y de ejecución de los contratos (1362º
código civil).
Esto debe acogerse positivamente puesto que los contratos quedan perfeccionados cuando el
consentimiento se presta de manera congruente (1373º código civil).
Como un supuesto que nos permite sustentar esta posición tenemos al artículo 1500º inciso 4 del
código civil donde se impide al adquirente ejercer el derecho de saneamiento por evicción cuando
conocía perfectamente que el contrato versaba sobre un bien litigioso o ajeno.
Además, en el artículo 1537º de dicho cuerpo normativo se regula el supuesto en que ambas
partes conocen que el bien materia de la transferencia es ajeno. Allí se nos remite -con mucha
lógica- al tratamiento para los supuestos de la promesa de la obligación o del hecho de un tercero.
Es decir, aquí el transferente, haciendo las veces de promitente tendrá que hacer lo posible para
que el tercero propietario transfiera efectivamente el bien, en caso contrario, el transferente
original (promitente) asumirá las consecuencias de la inejecución.
SEGUNDO SUPUESTO: SOLAMENTE EL TRANSFERENTE CONOCE DE LA CALIDAD DEL BIEN PERO
NO LA DA A CONOCER
Para ingresar a este terreno debemos partir de que dentro de un razonar común, un adquirente
presupone que el bien que se le transfiere es de propiedad del transferente. Pero dicha
presunción no siempre concuerda con la realidad.
Entonces, puede acontecer que el transferente conozca exactamente la calidad del bien, es decir,
que es ajeno, se haya en litigio o está afectado, pero no hace conocer de ello al adquirente.
En este caso estamos ante una omisión, la cual puede o no ser dolosa.
Es decir, el adquirente tarde o temprano sabrá que el bien no es libre o es ajeno, entonces podrá
accionar contra el transferente por el supuesto engaño. Pero tal transferente se podría escudar en
que el adquirente jamás le preguntó sobre la calidad y situación del bien.
En este caso, nuestra legislación civil no sanciona ni con nulidad ni con anulabilidad este supuesto,
sino que deja en manos del adquirente el elegir el camino: puede exigir el cumplimiento de la
obligación o puede solicitar la rescisión del contrato.
El artículo 1539º del código civil es contundente al respecto cuando indica que la venta de un bien
ajeno es rescindible a solicitud del comprador, excepto cuando éste hubiese sabido que el bien no
pertenecía el vendedor.
Tal rescisión trae como consecuencia la restitución al comprador del precio, además de la
indemnización por daños y perjuicios sufridos, los gastos, intereses, tributos y mejoras que
hubieren acontecido.
Como se ve, la invalidación del contrato no puede operar automáticamente, pues si bien el
transferente pecó al no haber dado a conocer la calidad y situación del bien, no es menos cierto
que el adquirente también yerra al no actuar con la debida diligencia al no intentar enterarse de la
situación real del bien.
Al respecto, se podría decir que tal tratamiento propuesto sólo operaría cuando el silencio del
transferente se presentara con despropósito, es decir, sin intención alguna. Empero, nosotros
creemos que aun cuando el transferente callará intencionalmente sobre la calidad del bien, no
estaríamos ante un estelionato, como se explicará líneas adelante.
En estos casos, el remedio siempre es civil incluso puede serlo administrativamente-, debido a la
asimetría informativa existente entre las partes. En mejores términos, el transferente está en
mejor posición que el adquirente en conocer sobre el verdadero estado y calidad del bien, y es su
deber informar sobre ello. Pero, insistimos, también es exigible al adquirente una cuota mínima de
cuidado y no presuponer a sus anchas que el bien es de propiedad del transferente.
De no ser cierto este razonamiento, muchas de las ventas que realizan diversas inmobiliarias
serían ilegales. Así, ciertas empresas dan a conocer inmuebles ofertados y contactan posibles
compradores. Aunque ellos aparecen como intermediarios, en la realidad son ellos quienes
venden y compran los inmuebles sabiendo a ciencia cierta que ni son dueños ni pretenden serlo, y
no por ello su actividad es ilegal, muy por el contrario, facilitan el tráfico jurídico.
Nuestra posición al respecto, puede ser avalada al menos parcialmente- por el tratamiento que da
nuestro código civil al saneamiento por evicción, consistente en el saneamiento que se debe
cuando el adquirente es privado del derecho a la propiedad, uso o posesión de un bien en virtud
de una resolución firme y por razón de un derecho de tercero anterior a la transferencia (1491º
código civil).
TERCER SUPUESTO: EL TRANSFERENTE CONOCE LA CALIDAD DEL BIEN, PERO TERGIVERSA LA
INFORMACIÓN
El supuesto que nos interesa para lograr el deslinde trazado hace referencia a que el transferente
conoce perfectamente de la calidad y situación del bien, pero cuando realiza el contrato falsea los
hechos y da a conocer una irrealidad al adquirente.
Esto es claro pues, en nuestro código penal de estipula que el delito de estelionato se presenta
cuando:
Se vende o grava, COMO BIENES LIBRES, lo que son litigiosos o están embargados o gravados.
Creemos que de una simple lectura -con un mínimo de detenimiento- nos podemos dar cuenta de
lo que específicamente se sanciona.
Aquí hay un elemento objetivo contundente que diferencia este supuesto de los demás: se trata
de contratar sobre bienes en litigio o afectados como si en realidad no lo estuvieran.
Es decir, el transferente asegura al acreedor que los bienes están libres de polvo y paja cuando en
realidad pesa sobre ellos una carga que puede ser un gravamen un embargo o que el mismo bien
se encuentre en litigio.
A renglón seguido, en el mismo artículo se añade que el delito también se materializa cuando:
Cuando se vende, grava o arrienda COMO PROPIOS los bienes ajenos.
Al igual que en el caso anterior, la redacción del artículo nos clarifica el panorama. Ahora se trata
de vender o gravar o arrendar un bien ajeno, situación permitida por nuestra legislación civil- pero
con el agregado de que se hace conocer al adquirente que el bien es propio.
El elemento sancionado por el derecho penal apunta al engaño que utiliza el transferente no en
callar sobre el estado real del bien- sino en inducir a error al adquirente haciéndole creer que el
bien materia de la transferencia está libre de cargas o litigios o que le pertenece al propio
transferente, cuando en realidad no es así.
En una sola palabra, el transferente hace creer al adquirente que el bien a transferirse es propio o
es libre cuando en verdad no lo es.
En breves palabras podemos decir que, en el primer supuesto el transferente da a conocer la real
situación del bien, es decir, actúa positivamente. Aquí estamos ante una comisión activa correcta.
Por ello el contrato es plenamente válido.
En el segundo caso, el transferente calla sobre la calidad del bien, es decir, actúa negativamente,
por lo que nos enfrentamos a un actuar omisivo. Es claro que el adquirente no conozca la real
situación del bien por lo que, al estar en una suerte de desventaja, goza de la alternativa de elegir
entre dos opciones: o rescinde el contrato o exige el cumplimiento y ejecución de la obligación
emergida.
Finalmente, en el tercer supuesto, el adquirente falsea la información sobre la real situación del
bien. Aquí estamos, el igual que en el primer caso, ante una comisión activa, es decir el
transferente actúa de modo efectivo, pero dicho accionar se torna en una actitud impostora, lo
cual explica el motivo de la sanción prevista por nuestro derecho penal.
ESTELIONATO
La conducta delictiva recae en vender, gravar o arrendar como propios los bienes ajenos, debiendo
entenderse por VENDER, cuando el propietario de un bien (mueble o inmueble), transfiere la
propiedad por un determinado precio, importando la facción de un contrato de prestaciones
recíprocas, tal como se desprende del artículo 1529 del Código Civil. En tal entendido enajenar ha
de ser interpretado en el sentido de transmisión de la propiedad de la cosa y no en el sentido de
transmisión de la propiedad de derechos reales sobre la cosa.
y al ser materia de nuestro análisis que el supuesto de vender como propios los bienes ajenos, se
configura cuando el agente sin tener derecho de disposición sobre el bien por pertenecerle a otra
persona, le da en venta a su víctima como si fuera su verdadero propietario. Aquí el agente se
hace pasar como si fuera el propietario del bien que entrega en venta a su víctima, logrando de
ese modo que este en la creencia que está comprando al verdadero propietario, se desprenda de
su patrimonio y le haga entrega en su perjuicio. Respecto al punto de la consumación del delito
sub examine, se tiene que dicho perfeccionamiento se da con la concurrencia del perjuicio. El
perjuicio se da, en los casos de venta, en el pago del precio o en la transferencia de su cosa por el
sujeto pasivo, ya que el dominio se adquiere sobre un bien del que no se podrá disponer
libremente a causa de su condición. En concreto, el delito se consuma, pues, con la recepción de la
prestación por parte del agente; no basta que el sujeto se haya desprendido de aquélla en virtud
del negocio engañoso, si el agente o un tercero por él- no la recibió; en este supuesto, el delito
queda en tentativa, como tampoco pasa de tentativa el perfeccionamiento formal del negocio
jurídico de que se trate, en las circunstancias típicas, sin que el sujeto pasivo se haya desprendido
del bien que constituye su prestación. Debe tenerse en cuenta, además, que nuestros
pronunciamientos judiciales han sido diáfanos en señalar que son requisitos sine quibus non en el
delito de Estafa en su modalidad de Estelionato, cuando existe ajenidad en la cosa vendida,
provecho ilícito y perjuicio.
EL DELITO DE ESTELIONATO COMO DELITO DE COMISIÓN INSTANTÁNEA
En primer lugar debe precisarse qué se entiende por delito de comisión instantánea, señalándose
que es cuando la consumación se agota en el mismo momento en que se han realizado todos sus
elementos constitutivos. El carácter de instantáneo no se lo dan a un delito los efectos que la
causa sino la naturaleza de la acción a la que la ley acuerda el carácter de con sumatoria, pudiendo
realizarse mediante una acción compuesta de varios actos o movimientos. Para la calificación se
atiende a la unidad de la acción, si con ella se consuma el delito no importando que, a su vez, esa
acción se descomponga en actividades múltiples; el momento consumativo expresado en la ley da
la nota al delito instantáneo. Existe una acción y una lesión jurídica. El evento consumativo típico
se produce en un solo instante, como el homicidio, el robo, el estelionato, etc. Ergo, el delito
instantáneo es aquel en que la violación jurídica realizada en el momento de consumación se
extingue con esta. La acción coincide con la consumación. El agente no tiene ningún poder para
prolongarlo ni para hacerlo cesar. De lo reseñado se advierte entonces que el delito de
Estelionato, es un delito de comisión instantánea, por cuanto los hechos se consuman en un solo
acto, independientemente de la permanencia en el tiempo que puedan mostrar sus efectos, vale
decir, que se consuma en el instante en donde el agente recibe el precio de la venta como
consecuencia del negocio fraudulento.
LA RESPONSABILIDAD PENAL RESTRINGIDA
El artículo 22 del Código Penal señala que el Juez "podrá…reducir prudencialmente la pena
señalada para el hecho punible cometido" o realizado, siempre que "tenga más de dieciocho y
menos de veintiún, o más de sesenta y cinco años, al momento de realizar la infracción". Dicho
artículo 22º refiere pues que podrá reducirse con prudencia la pena cuando el agente atendiendo
a nuestro caso- tenga más de sesenta y cinco años al momento de realizar la infracción,
advirtiéndose pues que el criterio que impera y premia, es el de la longevidad o ancianidad del
imputado, que conllevan a la mitigación de la pena. Según la aludida norma, en principio, si para la
fecha de perpetración del delito la persona es mayor de esta edad, el Juez también puede
proceder a reducir prudencialmente la penalidad. Debiendo acotarse que se trata de una razón de
orden humanitaria en relación con las etapas de la vida de una persona, cuando de lo que se trata
es de reducir la penalidad.
LA PRESCRIPCIÓN PENAL
La prescripción es una causa de extinción de la responsabilidad criminal fundada en la acción del
tiempo sobre los acontecimientos humanos. Su fundamentación radica, pues, más en razones de
seguridad jurídica, que en consideraciones de estricta justicia material. Se trata de impedir el
ejercicio del poder punitivo, una vez que han transcurrido determinados plazos a partir de la
comisión del delito o del pronunciamiento de la condena, sin haberse cumplido la sanción. El
fundamento de la prescripción se halla en parte vinculado a la falta de necesidad de pena tras el
transcurso de cierto tiempo (fundamento material), y en parte a las dificultades de prueba que
determina el transcurso del tiempo (fundamento procesal). Por tanto se advierte que la
prescripción en derecho penal consiste en la extinción de la responsabilidad penal por el
transcurso del tiempo, siendo este un factor determinante para fijar o no la sanción penal o el
cumplimiento de la pena, en efecto después de cierto tiempo que es fijado por la ley, se extingue
la posibilidad de evaluar la responsabilidad penal por un hecho que era o podía ser punible.
Nuestro Código Penal regula en su artículo 78º inciso 01, la prescripción de la acción penal, la
misma que
ad litteram
señala lo siguiente:
Artículo 78
.-
La acción penal se extingue:
1.- Por muerte del imputado, prescripción, amnistía y el derecho de gracia (subrayado y resaltado
es nuestro). El artículo citado refiere que prescribe la acción penal por el sólo transcurso del
tiempo, tratándose en definitiva "de la pérdida de la pretensión punitiva del Estado por haber
dejado pasar el tiempo sin ejercer la acción. Por su parte nuestra jurisprudencia nacional ha
señalado que la prescripción es una causal de extinción de la acción penal y se fundamenta en
obvios motivos de interés público, de modo que cuando opera impide al órgano jurisdiccional
fallar sobre el fondo del asunto.
PRESCRIPCIÓN ORDINARIA
Los plazos ordinarios de prescripción se dan cuando el tiempo se computa de acuerdo a lo que
establece el artículo 80º del Código Penal, cuyo cómputo será teniendo en cuenta, si no hubo
interrupciones, a partir del día que prevé el artículo 82º para la tentativa, los delitos instantáneos,
continuado y permanente. Entendiéndose que de presentarse interrupciones hará que el nuevo
plazo ordinario corra desde el día siguiente de la última diligencia judicial o del Ministerio Público
o simplemente de la comisión de un nuevo delito doloso (artículo 83º del Código Penal). En ese
sentido siendo el transcurso del tiempo el factor determinante para su prescripción, el artículo 80
del código penal establece que tal acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena
fijada por ley para el delito si es privativa de la libertad y, en los delitos que merezcan otras penas
prescribe a los dos años.
PRESCRIPCIÓN EXTRAORDINARIA
Esta clase de prescripción de la acción penal opera después de comenzado el proceso,
constituyéndose en un límite legal a las frustraciones de la prescripción causadas por las sucesivas
interrupciones. Nuestro Código punitivo en su artículo 83º señala, que la prescripción
extraordinaria opera cuando el tiempo transcurrido sobrepasa en una mitad al plazo ordinario de
prescripción.
PRESCRIPCIÓN EN LOS CASOS DE RESPONSABILIDAD RESTRINGIDA
REDUCCION DE PLAZOS
En este respecto es conveniente prima facie Transcribir ad pedem litterae lo estatuido por el
artículo 81 de nuestro cuerpo punitivo nacional, el mismo que preconiza lo siguiente:
Artículo 81
Los plazos de prescripción se reducen a la mitad cuando el agente tenía menos de veintiún o más
de sesenticinco años al tiempo de la comisión del hecho punible.
Como se advierte la legislación penal peruana reconoce la responsabilidad restringida de toda
persona con más de 18 y menos de 21 años de edad, o mayor de 65 años en el momento de
cometer un hecho delictuoso. El artículo 81º del Código Penal establece la reducción de los plazos
de prescripción a la mitad cuando estamos frente a sujetos con las edades antes indicadas,
comprendiendo dicha reducción tanto para la prescripción de la acción penal como la prescripción
de la pena. La base sustentatoria puede encontrarse en el favor rei contemplado en el artículo 39
inciso 11 de la Constitución en vigor.
COMIENZO DE LOS PLAZOS PRESCRIPTORIOS EN EL DELITO DE ESTELIONATO
Los plazos de prescripción de los delitos están sujetos a ciertos criterios que la legislación penal
vigente adopta, así puede diferenciarse la prescripción cuando se trata de un delito consumado,
de la de un delito tentado, o puede distinguirse según el tipo de delito de que se trate:
instantáneo, permanente o continuado. En nuestro caso debemos circunvalarnos a lo referido a
los delitos de comisión instantánea, en razón a que como ya se anotara, el delito de Estelionato es
un delito de ésta clase, y por tanto la consumación se efectúa en el mismo momento que se vende
como propios los bienes ajenos. La jurisprudencia peruana, ha señalado que:
"los elementos constitutivos del Estelionato son los mismos que integran el delito de Estafa
Genérica, siendo característico en este tipo de delitos la disposición fraudulenta de bienes propios
o ajenos, con plena conciencia y voluntad de su comportamiento reprochable y en el que el
momento consumativo se verifica en el instante que el agente recibe el precio de la venta como
consecuencia del negocio fraudulento; hecho materializado a través del engaño y aprovechando
de la buena fe de los agraviados, móviles que determinaron la adquisición del inmueble. En ese
sentido, nuestro Código Penal en su artículo 82 inciso 02, señala que, en los delitos instantáneos,
el plazo prescriptivo comienza a partir del día en que se consumó el hecho punible.