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El Sábado y el Ternero de Oro

Moisés subió al monte Sinaí y recibió las Tablas de la Ley de Dios. Mientras tanto, el pueblo se impacientó y fabricó un ternero de oro para adorarlo. Moisés se enfureció y destruyó las Tablas. Luego Dios amenazó con destruir al pueblo, pero Moisés lo convenció de perdonarlos.

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El Sábado y el Ternero de Oro

Moisés subió al monte Sinaí y recibió las Tablas de la Ley de Dios. Mientras tanto, el pueblo se impacientó y fabricó un ternero de oro para adorarlo. Moisés se enfureció y destruyó las Tablas. Luego Dios amenazó con destruir al pueblo, pero Moisés lo convenció de perdonarlos.

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El Sábado

12 El Señor dijo a Moisés:

13 Habla a los israelitas en los siguientes términos: No dejen nunca de observar


mis sábados, porque el sábado es un signo puesto entre yo y ustedes, a través de
las generaciones, para que ustedes sepan que yo, el Señor, soy el que los
santifico. 14 Observarán el sábado, porque es sagrado para ustedes. El que lo
profane, será castigado con la muerte. Sí, todo el que haga algún trabajo ese día
será excluido de su pueblo. 15 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será
un día de descanso solemne, consagrado al Señor. El que trabaje en sábado será
castigado con la muerte. 16 Los israelitas observarán el sábado, celebrándolo a
través de las generaciones como signo de alianza eterna. 17Él será un signo
perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis días el Señor hizo el cielo y la
tierra, pero el séptimo día descansó y retomó aliento.

18 Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, en la montaña del Sinaí, le dio
las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.

RUPTURA Y RENOVACIÓN DE LA ALIANZA

Los israelitas se han quedado solos y sin guía en el desierto. Ya no sienten


la presencia del Señor y Moisés tarda en bajar de la montaña. Esta
ausencia momentánea les resulta insoportable, y se fabrican una imagen
que les dé la sensación de tener a dios en medio de ellos, que lo haga
visible y tangible, y del que puedan disponer a su agrado. La imagen
elegida es la del "ternero", porque el toro joven representa, en la
simbología del Antiguo Oriente, la fuerza rebosante, la vitalidad y la
fecundidad.

En este momento crucial interviene Moisés. Lo hace como un profeta,


denunciando y condenando severamente esa desviación del pueblo, que lo
exponía a caer en la idolatría. Pero él es también el intercesor que se
solidariza con sus hermanos, y así obtiene del Señor el perdón y la
renovación de la Alianza.

El relato tiene en vista principalmente los terneros de oro que Jeroboám I


erigió en los santuarios de Betel y Dan (1 Rey. 12. 26-33). Pero también
denuncia las idolatrías de todos los tiempos: el ansia desmedida de poder,
de riqueza, de bienestar material, y de todo aquello que acapara el
corazón del hombre, apartándolo del verdadero Dios.
El ternero de oro

32 1 Cuando el pueblo vio que Moisés demoraba en bajar de la montaña, se


congregó alrededor de Aarón y le dijo: "Fabrícanos un dios que vaya al frente de
nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo
salir de Egipto". 2 Aarón les respondió: "Quiten a sus mujeres, a sus hijos y a sus
hijas, las argollas de oro que llevan prendidas a sus orejas, y tráiganlas aquí".
3En-tonces todos se quitaron sus aros y se los entregaron a Aarón. 4 Él recibió el
oro, lo trabajó con el cincel e hizo un ternero de metal fundido. Ellos dijeron
entonces: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto". 5 Al ver esto,
Aarón erigió un altar delante de la estatua y anunció en alta voz: "Mañana habrá
fiesta en honor del Señor". 6 Y a la mañana siguiente, bien temprano, ofrecieron
holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a
beber, y después se levantó para divertirse.

La amenaza del Señor

7 El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir
de Egipto, se ha pervertido. 8 Ellos se han apartado rápidamente del camino que
yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se
postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Este es tu Dios,
Israel, el que te hizo salir de Egipto’". 9 Luego le siguió diciendo: "Ya veo que
este es un pueblo obstinado. 10Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y
los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación".

La intercesión de Moisés

11 Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: "¿Por qué, Señor,
arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con
gran firmeza y mano poderosa? 12¿Por qué tendrán que decir los egipcios: ‘Él
los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y
exterminarlos de la superficie de la tierra’?. Deja de lado tu indignación y
arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham,
de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: ‘Yo
multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta
tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia’". 14 Y el Señor
se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

La destrucción de las Tablas de la Ley

15 Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus


manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro. 16
Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de
Dios.

17 Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a


Moisés: "Hay gritos de guerra en el campamento". 18 Pero Moisés respondió:

"No son cantos de victoria,

ni alaridos de derrota;

lo que oigo son cantosde coros alternados".

19 Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se
enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo
añicos al pie de la montaña. 20 Después tomó el ternero que habían hecho, lo
quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se
la hizo beber a los israelitas.

21 Moisés dijo a Aarón: "¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a
cometer un pecado tan grave?". 22Pero Aarón respondió: "Te ruego, señor, que
reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal. 23
Ellos me dijeron: ‘Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no
sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto’. 24
Entonces les ordené: ‘El que tenga oro que se desprenda de él’. Ellos me lo
trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero".

La intervención de los levitasy el castigo del pueblo

25 Cuando Moisés vio el desenfreno del pueblo –porque Aarón le había tolerado
toda clase de excesos, exponiéndolo así a la burla de sus enemigos– 26 se paró a
la entrada del campamento y exclamó: "¡Los que están de parte del Señor,
vengan aquí!". Todos los hijos de Leví se agruparon a su alrededor, 27 y él les
dijo: "Así habla el Señor, el Dios de Israel: Que cada uno se arme de su espada;
recorran el campamento pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en
cuenta si es hermano, amigo o pariente". 28 Los levitas cumplieron la orden de
Moisés, y aquel día cayeron unas tres mil personas del pueblo. 29Entonces
Moisés dijo: "Reciban hoy la investidura sacerdotal de parte del Señor, uno a
costa de su hijo, otro a costa de su hermano, y que él les de hoy una bendición".

Nueva súplica de Moisés


30 Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: "Ustedes han cometido un gran
pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese
pecado". 31 Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: "Por
desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un
dios de oro. 32 ¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto...! Y si no, bórrame
por favor del Libro que tú has escrito". 33 El Señor le respondió: "Yo borraré de
mi Libro al que ha pecado contra mí. 34 Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta
el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el
momento, los visitaré para castigarlos por su pecado". 35 Y el Señor castigó al
pueblo por haber hecho el ternero, el que había fabricado Aarón.

Orden de partiday advertencia del Señor al pueblo

33 1 El Señor dijo a Moisés: "Vete de aquí, tú y el pueblo que hiciste salir de


Egipto, y sube al país que yo prometí con un juramento a Abra-ham, a Isaac y a
Jacob, cuando les aseguré que daría esa tierra a sus descendientes. 2 Yo enviaré
un ángel delante de ti, y expulsaré a los cananeos, los amo-rreos, los hititas, los
perizitas, los jivitas y los jebuseos, 3 para que puedas entrar en la tierra que mana
leche y miel. Pero yo no subiré en medio de ti, porque tú eres un pueblo
obstinado, y tendría que exterminarte en el camino". 4 Al oír esta severa
advertencia, el pueblo estuvo de duelo y nadie se puso sus adornos.

5 Luego el Señor dijo a Moisés: "Di a los israelitas: ‘Ustedes son un pueblo
obstinado. Bastaría que yo subiera un solo instante en medio de ustedes, para
tener que exterminarlos. Ahora quítense sus adornos, y después veré qué hago
con ustedes’". 6 Entonces los israelitas se despojaron de sus adornos, desde el
momento en que partieron del monte Horeb.

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