Simbiogénesis: Teoría y Proceso Evolutivo
Simbiogénesis: Teoría y Proceso Evolutivo
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La simbiogénesis es el resultado de endosimbiosis estables a largo plazo que
desembocan en la transferencia de material genético, pasando parte o el total
del ADN de los simbiontes al genoma del individuo resultante. Del proceso
simbiogenético surge un nuevo organismo en el que en su célula o células se
encuentran integrados los simbiontes.1
Índice
1Antecedentes
2Simbiosis y simbiogénesis
o 2.1Ejemplos de simbiogénesis
o 2.2Simbiogénesis y los procesos simbiogenéticos
2.2.1Especiación
2.2.2Novedad biológica
2.2.3Controversia de la simbiogénesis como principal fuerza evolutiva
3Importancia
4Véase también
5Referencias
6Bibliografía
7Enlaces externos
Antecedentes[editar]
El término Simbiogénesis fue acuñado por Konstantin Merezhkovsky en 1909
cuando propuso que el origen de la célula eucariota se da en un paso simbiótico a
partir de células procariotas En relación a este paso, el caso de simbiogénesis
más conocido y mejor documentado, fue descrito con concreción por Lynn
Margulis mediante la incorporación sucesiva de distintos simbiontes procariotas;
proceso conocido como Endosimbiosis seriada.2
Relacionado al proceso de Simbiogénesis, Margulis igualmente fue la impulsora
de la posterior Teoría simbiogenética; según la cual, restando importancia a las
mutaciones genéticas aleatorias, considera que serían las relaciones simbióticas
que desembocan en procesos simbiogenéticos, y no las mutaciones aleatorías, las
responsables de la mayoría de las novedades evolutivas. 3 Sin embargo, la
comunidad científica acepta que la novedad y diversidad biológica si surge como
consecuencia de mutaciones aleatorias (errores en la replicación del ADN)
formuladas desde la síntesis, no considerando a la simbiogénesis salvo en el caso
concreto del paso de procariotas a eucariotas (Eucariogénesis).
Simbiosis y simbiogénesis[editar]
El término simbiosis, acuñado por el botánico alemán Anton de Bary en 1873,
describe la interacción continuada de varios individuos de diferentes especies. Por
su parte, el término simbiógenesis fue acuñado por Konstantin
Merezhkovsky (1855-1921) para referirse a la formación de nuevos órganos y
organismos mediante fusiones simbióticas.4
Desde finales del siglo XIX para la escuela rusa (Konstantin Merezhkousky,
Andrey Faminstyn y Boris Mijailovich Kozo-Polyansky5) "La simbiogénesis era
considerada como crucial para la generación de novedad biológica". 6 En Francia,
el biólogo Paul Portier, en 1918, e Ivan Wallin en Estados Unidos en 1927,
llegaron a las mismas conclusiones.
La simbiogénesis describe procesos simbióticos, pero para que estos procesos
puedan definirse como simbiogenéticos, debe existir transferencia genética
horizontal, y la eclosión de una nueva individualidad que integre a los simbiontes:
un conjunto de genes o el genoma completo de uno de los simbiontes debe de
pasar a formar parte del genoma del otro. El proceso implica transferencia
genética, mediante la cual en el proceso evolutivo de ambas especies, una vez
transferido los genes al huésped, los simbiontes ya no requieren del material
genético redundante; y al no existir presión selectiva por mantenerlos, estos genes
se pierden en el simbionte (así, determinadas capacidades de uno de ellos
desaparecen y son asumidas por el otro).
Las asociaciones simbióticas presentan diferentes grados de integración. Desde la
asociación por comportamiento, aquella en la que a los miembros de una y otra
especie únicamente les une su conducta,7 hasta el más extremo, el de la
simbiogénesis, en el que los genomas de ambos pasan a formar parte del nuevo
individuo resultante como en el caso del paso de procariotas a eucariotas. 8
Estados intermedios serían: el denominado "metabólico" en el que de una
asociación conductual se pasa a otra en la que los exudados o los residuos de uno
pasan a constituir el alimento del otro. Y aún otro de una más estrecha unión, la
"asociación productora de genes", en el que las "proteínas (o incluso moléculas de
ARN) de uno de los miembros son necesarias para la supervivencia del otro". 9
La observación de la vida puede proporcionarnos infinidad de procesos
simbióticos, existen modos de simbiosis intermedios entre simbiosis y
simbiogénesis según el grado de integración de los simbiontes. Las bacterias
presentes en el aparato digestivo de termitas y hormigas -con un elevado grado de
integración genética-, o las nuestras propias, las de los humanos, podrían
significar diferentes estadios del proceso simbiogenético. Si estas bacterias
presentes en nuestro aparato digestivo, un día llegasen a ser parte integrante del
genoma humano, se habría producido una adquisición de genomas, siendo un
caso de simbiogénesis. También se conocen ejemplos de simbiontes integrados
en el genoma del hospedador, en los antrópodos es común la presencia de
simbiontes que se transmiten verticalmente entre hospedadores, de generación a
generación".10
Según Lynn Margulis, en los procesos simbiogenéticos "los términos de “coste” y
“beneficio" no resultan demasiado útiles".11 Habrían podido iniciarse como una
infección del hospedador o la ingestión del hospedado seguida de una resistencia
a la digestión. En este periodo, plausiblemente largo, no podría hablarse de
beneficio mutuo, por el contrario puede entenderse que el hospedador, infectado,
deberá arrastrar durante ese primer periodo los inconvenientes de la infección, "en
cualquier momento esas asociaciones pueden disolverse, sus miembros pueden
cambiar e incluso destruirse entre sí, o simplemente perder a su simbionte”. 12
La explicación de estos procesos simbiogenéticos seguiría estos pasos: en un
principio, un individuo entraría en contacto con una bacteria (Margulis otorga a las
bacterias una extraordinaria capacidad de adaptación y una gran capacidad de
aportar soluciones adaptativas a las más diversas condiciones ambientales), en
principio esa relación podría ser parasitaria,13 pero con el tiempo ambos individuos
podrían llegar a una relación mutualista, el hospedador encontrarían ventajas en
las características y especialidades del hospedado. De no llegar a este punto la
Selección Natural penalizaría esta relación, disminuyendo paulatinamente el
número de estos individuos en el conjunto de la población; por el contrario, una
relación fructífera se vería favorecida por la selección natural y los individuos
implicados proliferarían. Finalmente la estrecha relación de ambos se vería
plasmada en la herencia genética del individuo resultante; este individuo portaría
parte o el conjunto de los dos genomas originales.
El mínimo cambio genético hereditario consiste en el cambio de uno de los pares de bases del ADN, de
A-T a G-C o a la inversa. A su vez, el máximo cambio genético hereditario posible consiste en la
adquisición de la serie completa de genes que regulan el funcionamiento de un organismo —su genoma
—, junto con el resto de ese organismo en buen estado de salud, de forma que el genoma adquirido
siga teniendo un funcionamiento que regular. Entre ambos extremos existe un sinnúmero de modos en
que los organismos consiguen y retienen novedad hereditario. Cuando, a principios del presente milenio,
fue anunciada la secuencia completa del genoma humano, fueron numerosos quienes se sorprendieron
de saber que cerca de 250 de los más de 30.000 genes humanos procedían directamente de bacterias.
El origen bacteriano de estos genes, largas secuencias de ADN que codifican las proteínas, es tan
fácilmente reconocible como lo pueda ser el de una pluma de ave frente a, por ejemplo, la boca de un
tiburón. Nadie conoce hoy por hoy cómo pasaron las bacterias sus genes a los seres humanos, pero la
transmisión vía virus parece una apuesta razonable. El albergue y el transporte de virus a otros lugares,
incluyendo a otras bacterias, es una característica notable y bien conocida de estos organismos.
Lynn Margulis y Dorion Sagan, Captando genomas.14
Los procesos simbiogenéticos más conocidos y, en la actualidad, considerados
plenamente demostrados son la adquisición por parte de las células eucariotas de
las mitocondrias y los cloroplastos. Estas adquisiciones de genomas completos
característicos de los procesos simbiogenéticos fueron los responsables de la
aparición de la propia célula eucariota, junto a la hipótesis de una posible primera
incorporación de una espiroqueta que, al día de hoy (2009), se considera
insuficientemente probada.
Margulis habla de adquisición de genomas cuando trata de describir las
novedades evolutivas de los organismos. Estas novedades, según propone, no
serían consecuencia de una cadena de errores genéticos (mutaciones aleatorias
en la replicación del genoma) en un proceso paulatino como en la actualidad es
aceptado por la mayoría del mundo académico, sino que serían el resultado de
esta adquisición brusca de genomas como resultado de procesos simbiogenéticos.
No se trataría, pues, de un proceso gradual sino discreto.
Sin embargo, una vez insertado el material genético (simbiogenética) en el
huésped, a través de sucesivas generaciones, esta nuevas secuencias igualmente
pueden sufrir mutaciones aleatorias del mismo modo que el resto
del genoma original del organismo, por lo que la selección natural podrá actuar del
mismo modo sobre ellas.15
Ejemplos de simbiogénesis[editar]
Los ejemplos más notables y a la vez mejor documentados son casos de
endosimbiosis.
Las mitocondrias de las células eucariotas son orgánulos adquiridos a
través de simbiogénesis. En algún momento del proterozoico algunos
organismos procariotas evolucionados empezaron a asociarse
mediante endosimbiosis a otras bacterias aerobias. Este proceso conlleva la
asimilación de un organismo dentro de otro posibilitando para la
célula huésped adquirir una forma de metabolismo degradativo, la respiración
aerobia, que es más eficaz en la degradación de los alimentos obtenidos
por endocitosis. Con el paso del tiempo, el organismo endosimbionte se fue
volviendo más y más dependiente de su huésped hasta convertirse de facto en
una parte más de éste, las mitocondrias. Ésta es una de las razones por las
que las mitocondrias son de los pocos orgánulos celulares que poseen un
genoma propio (en el ADN mitocondrial).
Los plastos se incorporaron más tarde, por simbiosis de una cianobacteria y
un protista flagelado unicelular, del que han derivado después las algas rojas,
las algas verdes y las plantas. De esta manera fue adquirido por un eucarionte
el tipo de metabolismo que llamamos fotosíntesis oxigénica, constituyendo las
primeras algas eucarióticas. El resto de los eucariontes fotosintetizadores (por
ejemplo, algas pardas o euglenas) adquirieron a su vez esta condición por el
mismo sistema, pero adoptando como endosimbionte un alga roja o un alga
verde unicelulares.
La endosimbiosis está en el origen de otros orgánulos, como
los hidrogenosomas. También se ha sugerido que el origen
de cilios y flagelos pudo ser simbiogenético, aunque hasta ahora sin pruebas.
16
Archaea (Asgard) Bacteria (Rickettsiales) Eukaryota
Eukaryota (Corticata 17
Cyanobacteria (Gloeomargaritales) Plantae
)
18
Cryptista Rhodophytina Cryptophyceae
19
Heterokonta Cryptophyceae Ochrophyta
19
Haptista Ochrophyta Haptophyta
20
Dinoflagellata Haptophyta Dinophyceae
21
Cercozoa Chlorophytina Chlorarachniophyta
18
Apicomplexa s. l. Limnista Chromerida
22
Euglenozoa Pyramimonadales Euglenophyceae
En el caso de los humanos, donde 250 de los más de sus 30 000 genes proceden
directamente de bacterias, y, aproximadamente, el 10% de nuestro peso en seco
corresponde a comunidades bacterianas, según la teoría simbiogenética
propuesta por Margulis, esos 250 genes, perfectamente reconocible su origen
bacteriano, serían los vestigios de recientes (recientes en relación a las
magnitudes que se barajan en la evolución de la vida) incorporaciones
simbiogenéticas. Y podría inferirse que, esas comunidades de bacterias, que
suponen el 10% de nuestros constituyentes, se encontrarían en diferentes
estadios simbióticos que podrían desembocar en procesos simbiogenéticos.
Entre los ejemplos de posible especiación mediante simbiogénesis que Margulis
describe en su libro Captando genomas se encuentra el del Geosiphon pyriforme:
El Geosiphon pyriforme, de unos pocos milímetros de altura, fue descubierto a principios del siglo XIX
en Neustadt, Alemania, por un profesor de ciencias de educación secundaria, que recogió la «planta» en
la tierra empapada de la ribera del río y la registró en el herbario con el nombre de «Botrydium».[…] Fritz
von Wettstein, un excelente botánico, volvió a etiquetar y rebautizó el organismo en el registro herbario
cuando se percató de su verdadera naturaleza. Ahora, tras muchos años de estudio tanto en el
laboratorio como en el campo, D. Mollenhauer ha conseguido por fin desvelar la vida secreta del
Geosiphon. Se trata de un organismo doble, parecido a un liquen, con dos tipos distintos de
antepasados. Uno de ellos es un hongo que se parece al Endogone, al Glomus y a otros miembros bien
conocidos delfilum fúngico zigomicetes. El otro es la cianobacteria Nostoc, fijadora del nitrógeno.
Lynn Margulis y Dorion Sagan, Captando genomas.29
Importancia[editar]
La simbiogénesis, en la actualidad, es un fenómeno que se considera marginal en
el conjunto de la evolución, aunque Lynn Margulis con su teoría simbiogenética, lo
consideró que sería generalizado, como generalizada está igualmente
la simbiosis en la naturaleza. Aunque en este punto solo está probado dentro de
los más importantes hitos en la evolución, el origen de los eucariotas, como el
resultado de sucesivos procesos simbiogenéticos.
La aceptación del origen simbiótico de las mitocondrias y los plástidos culminó cuando se descubrió que
ambos tipos de orgánulos contienen un DNA distintivo, separado del nuclear e inequívocamente
bacteriano en su estilo y organización. El DNA de estos orgánulos codifica sus propias y peculiares
proteínas. Exactamente igual que en las bacterias de vida libre, la síntesis de proteínas tiene lugar
dentro de las mitocondrias y los plástidos. Ford Doolittle y Michael Gray, biólogos moleculares de la
Universidad de Dalhousie en Halifax (Nueva Escocia), mostraron secuencias de DNA en las
mitocondrias y los plástidos extremadamente similares a las de determinadas bacterias que viven por su
cuenta (Gray 1983).
Margulis, Individualidad por incorporación.42
Véase también[editar]
Eucariogénesis
Elemento viral endógeno
Retrovirus endógeno
Konstantin Mereschkowski
Lynn Margulis
Endosimbiosis
Endosimbiosis serial
Simbiosis
Teoría simbiogenética
Hipótesis del hidrógeno
Tierra bola de nieve
Referencias[editar]
1. ↑
Desde hace tiempo, Lynn Margulis se encuentra en la vanguardia del estudio sobre la simbiosis. Consiguió
convencer a los citólogos de que las mitocondrias son simbiontes de las células, tanto vegetales como
animales, del mismo modo que los cloroplastos lo son de las primeras. El surgimiento de una nueva forma
a partir de esta clase de simbiosis es conocida bajo el nombre de simbiogénesis.
2. ↑
Hoy en día existen pruebas concluyentes a favor de la teoría de que la célula eucariota moderna (con
orgánulos) evolucionó en etapas mediante la incorporación estable de las bacterias. Diferentes
aportaciones justifican el origen de los cloroplastos y de las mitocondrias a partir de éstas; aunque Lynn
Margulis además ha postulado la hipótesis del posible origen de los flagelos de las células eucariotas
(undulipodios) a partir de las espiroquetas.
Acto de investidura doctora honoris causa por la Universidad Autònoma de Barcelona UAB.
1/02/2006
3. ↑ La simbiosis estable a largo plazo que desemboca en cambio evolutivo recibe el
nombre de "simbiogénesis". Estas asociaciones, verdaderas fusiones biológicas que se inician
en forma de simbiosis, constituyen el motor de la evolución de las especies. Margulis, 2003.
Pg. 37
4. ↑ Margulis, 2002, Cap.: Individualidad por incorporación.
5. ↑
Si le das la vuelta a una estrella de mar de la costa de California verás multitud de pequeñas lombrices
negras alrededor de su boca. A través de este orificio, el animal ingiere gran cantidad de alimento, pero las
lombrices no son ni dañadas ni engullidas. Si separas a estas lombrices de la boca de la estrella,
rápidamente se volverán a colocar a su alrededor. Las estrellas de mar son agresivas. Las lombrices se
alimentan de restos y fragmentos de comida, justo en la misma boca del lobo. Esta asociación simbiótica
entre lombriz y estrella de mar es exclusivamente conductual.
8. ↑
El grado máximo de intimidad entre socios implica la integración al nivel genético. Cuando un gen de un
organismo se incorpora y permanece entre los genes de otro —por ejemplo, cuando un gen pasa de una
bacteria viva al núcleo celular de una planta—, la integración es completa. No se conoce mayor grado de
intimidad que la adquisición permanente de los genes del socio. Para cuando ocurre esta clase de
intimidad, lo más probable es que ya estén presentes las integraciones a los niveles de comportamiento,
metabolismo y productos genéticos.
9. ↑
En las plantas de alubias y guisantes encontramos un excelente ejemplo de esta clase de integración. Si
arrancas un trébol, una arveja o una planta de judías, verás en sus raíces unas pequeñas protuberancias
rosáceas. Se trata de nódulos fijadores de nitrógeno, en cuyo interior medra determinado tipo de bacteria.
Otrora bacterias nadadoras con forma de bastoncillo, todas ellas han acabado por convertirse en
«bacteroides» hinchados. Estos bacteroides sobredimensionados, llenos de agujeros, ya no pueden
dividirse ni crecer.
El parasitismo es una de las modalidades de asociación de los seres vivos, es decir de simbiosis, como
mecanismo básico por el cual se crearon y diferenciaron los eucariotas. Como dice Poulin (1996), los
parásitos representan una historia de vida fascinante teniendo en cuenta por una parte su tremenda
variabilidad, su tamaño desde organismos microscópicos hasta macroscópicos, su localización, el
desarrollo en órganos diversos, las múltiples formas de reproducción y las variadas migraciones intra y
extraorgánicas, a las que se ven sometidos con el único fin de mantener la especie. Esta variabilidad es el
resultado de una adaptación genotípica y fenotípica.
Poulin, R. The evolution of life history strategies in Parasitic Animals. Advances in Parasitology, 37: 107-
134. 1996. En Sánchez Acedo (2000)
14. ↑ Margulis, Sagan (2003), p. 117.
15. ↑ Díaz, Javier Suárez (2015). «El mecanismo evolutivo de Margulis y los niveles de
selección». Contrastes: revista internacional de filosofía 20 (1): 101-118. ISSN 1136-4076.
Consultado el 13 de agosto de 2019.
16. ↑ Katarzyna Zaremba-Niedzwiedzka et al. 2016-2017, Asgard archaea illuminate the
origin of eukaryotic cellular complexity. Nature 541, 353–358 (19 January 2017)
doi:10.1038/nature21031
17. ↑ T. Cavalier-Smith (2002). «The phagotrophic origin of eukaryotes and phylogenetic
classification of Protozoa». International Journal of Systematic and Evolutionary
Microbiology 52: 297-354.
18. ↑ Saltar a:a b Tereza Ševčíková et al. 2015, Updating algal evolutionary relationships
through plastid genome sequencing: did alveolate plastids emerge through endosymbiosis of an
ochrophyte? Scientific Reports 5, Article number: 10134 (2015) doi:10.1038/srep10134
19. ↑ Saltar a:a b John W. Stiller et al. 2014, The evolution of photosynthesis in chromist
algae through serial endosymbioses. Nature Communications 5, Article number: 5764 (2014)
doi:10.1038/ncomms6764
20. ↑ Hwan Su Yoon, Jeremiah D. Hackett & Debashish Bhattacharya 2002, A single origin
of the peridinin- and fucoxanthin-containing plastids in dinoflagellates through tertiary
endosymbiosis. Proc Natl Acad Sci U S A. 2002 Sep 3; 99(18): 11724–11729. doi:
10.1073/pnas.172234799 PMCID: PMC129336
21. ↑ Hirakawa, Yoshihisa 2014, Complex plastids of chlorarachniophyte
algae. Perspectives in Phycology Vol. 1 No. 2 (2014), p. 87 - 92
22. ↑ Leliaert F, Smith DR, Moreau H, Herron MD, Verbruggen H, Delwiche CF & De Clerck
O (2012) Phylogeny and molecular evolution of the green algae. Critical Reviews in Plant
Sciences 31: 1-46. pdf
23. ↑
estamos de acuerdo con el profesor Sorin Sonea y su colega Lucien Mathieu, de la Universidad de
Montreal, en que las bacterias no tienen especies en absoluto, o en que —lo que equivale a lo mismo-
todas ellas en conjunto constituyen una especie única y cosmopolita. La especiación es una propiedad
exclusiva de los organismos nucleados.
24. ↑
Ingrid, W.G., Pattterns of Evolution in Parasitic Nematodes. Evolution of Parasites. Ed. Taylor.A. Blackwell
Scientific Publications. Oxford. 79-124.1965.
El término "especie" significa clase y por lo tanto puede definirse como un grupo de
poblaciones naturales cuyos miembros no pueden reproducirse con los miembros de otros
grupos de poblaciones.
Curtis, H. &Barnes, N.S., Biología. 5 Ed. Editorial Médica Panamericana, Buenos Aires, 1997.
Una vez le pregunté al elocuente y afable paleontólogo Niles Eldredge si sabía de algún caso en el que se
hubiera documentado la formación de una nueva especie. Le dije que me conformaría con que su ejemplo
hubiera sido extraído del laboratorio, del trabajo de campo o de la observación del registro fósil. Sólo pudo
reunir un buen ejemplo: los experimentos de Theodosius Dobzhansky con Drosophila, la mosca de la fruta.
En este fascinante experimento, poblaciones de mosca de la fruta criaban a temperaturas
progresivamente crecientes, separándose genéticamente. Después de cerca de dos años, las criadas con
calor ya no podían producir prole fértil con sus hermanas criadas con frío. «Pero —añadió rápidamente
Eldredge— ¡esto resultó estar relacionado con un parásito!» De hecho, posteriormente se descubrió que
las moscas que criaban en caliente carecían de una bacteria simbiótica intracelular que aparecía en las
que lo hacían en frío. Eldredge descartó este caso como una observación de especiación porque
implicaba una simbiosis microbiana. Le habían enseñado, como a todos nosotros, que los microbios son
gérmenes y que cuando tienes gérmenes sufres una enfermedad, no te conviertes en una nueva especie.
También le habían enseñado que la evolución mediante selección natural tiene lugar por la acumulación
gradual, a lo largo de eones, de mutaciones genéticas simples.
Las neuronas, las células nerviosas de nuestro cerebro, y los nervios periféricos están repletos de
microtúbulos hechos de la proteína tubulina. Los mismos microtúbulos, exactamente los mismos,
constituyen los cilios, las colas de los espermatozoides y las paredes de los centriolo-cinetosomas. Los
axones y las dendritas, extensiones de las células nerviosas mediante las cuales procesamos información
en nuestro cerebro, tienen microtúbulos en su interior. Si mi teoría radical de la simbiogénesis es correcta,
nuestro propio cerebro y la capacidad de pensamiento necesaria para leer esta frase fueron posibles
gracias a los microtúbulos de proteína que evolucionaron por primera vez en las bacterias.
Se puede decir pues, que la especiación, el paso inicial que la Teoría Sintética supone para extrapolar los
procesos microevolutivos a la Macroevolución, dista mucho de estar suficientemente explicada dentro de
los esquemas ortodoxos [...] Pero aún admitiendo que entre los dos modelos se ignora explicar la
especiación, ¿cómo se puede extrapolar el fenómeno para explicar los grandes cambios de organización
morfológica, genética y fisiológica que se han producido a lo largo de la macroevolución?
41. ↑ p.167.
42. ↑ Margulis, (2003), p. 98.
43. ↑
Naturalmente, existe una paradójica relación inversa entre la simbiosis y la existencia de pruebas de la
misma. Los organismos asociados que conviven en armonía casi perfecta serán apenas discernibles.
David Smith, botánico de la Universidad de Oxford, comparo los restos de tales uniones con la sonrisa del
gato Cheshire, el personaje de Alicia en el país de las maravillas que va desapareciendo poco a poco
hasta que no queda de él más que una enigmática sonrisa: «El organismo va perdiendo piezas de modo
progresivo, mezclándose paulatinamente con el fondo general de manera que su anterior existencia es
revelada únicamente por alguna reliquia».
Margulis, Microcosmos, p. 154, 155.
Los líquenes nos proporcionan un ejemplo característico de simbiogénesis. Es más, el individuo liquen es
algo diferente de sus dos componentes. No es ni un alga verde o una cianobacteria, ni un hongo. Es un
liquen. Los líquenes, novedades evolutivas surgidas por medio de la adquisición de genomas de alga o de
cianobacteria, tomaron su propio camino y exhiben características distintas a las de sus antepasados.
Aunque estudiados tradicionalmente dentro de la botánica, los líquenes han sido fundamentales para los
conceptos de simbiosis y simbiogénesis en el pensamiento evolutivo, a pesar de lo cual su naturaleza
simbiótica ha hecho que se los considerara como fenómenos evolutivos marginales. Tal vez hayan sido
aceptados como un ejemplo del poder de la simbiogénesis para generar novedad evolutiva, debido
únicamente a que ambos asociados son del mismo tamaño. Tanto las algas como los hongos pueden
observarse con facilidad, simplemente con la ayuda de un microscopio de pocos aumentos, de modo que
no es posible estudiar las unas sin estudiar simultáneamente los otros. En cambio, en algunos animales
verdes (como en el caso de la especie de lombriz plana Convoluta roscoffensis) los respectivos tamaños
de los componentes difieren enormemente. La lombriz mide centímetros, mientras que los diminutos
organismos fotosintéticos —las algas— son microscópicos. Tales discrepancias de tamaño hacen que,
tanto la simbiosis como la correspondiente simbiogénesis, resulten menos evidentes.