Keneth E.
Boulding
Kenneth Boulding, pionero en el desarrollo de la TGS y del pensamiento
sistémico en general, fue uno de los intelectuales que, ante la crisis de la
ciencia ocasionada por la falta de comunicación entre las diversas disciplinas,
reconoció la necesidad de una T.G.S que cuente con un grado óptimo de
generalidad, sin llegar a lo general sin contenido ni a lo específico sin
significado.
En ese sentido, propuso un concepto revolucionario sobre los sistemas,
el cual consistía en una nueva manera de mirar e interpretar las relaciones
generales que ocurren en el Universo empírico que permitiese a los
especialistas captar la información de otras disciplinas. Este se basaba en dos
posibles acercamientos, los cuales debían ser concebidos no como autónomos,
sino como complementarios. Estos son:
En primer lugar, el análisis del universo empírico y elección de ciertos
fenómenos generales presentes en muchas disciplinas, a fin de intentar
establecer modelos teóricos generales para estos.
En segundo lugar, la jerarquización de los campos empíricos de acuerdo con el
grado de complejidad de organización del comportamiento de su individuo.
Dicha jerarquía, donde todos los campos debían estar interconectados e
interrelacionados, consistía en nueve sistemas.
Nivel I: Estructuras estáticas:
También llamado nivel de la armazón. Este nivel es la geografía y anatomía del
universo. Está compuesto por estructuras estáticas, las cuales cuentan con
propiedades estructurales y donde no hay gran variedad de elementos ni
propiedades emergentes del sistema.
Nivel 2: Sistemas dinámicos simples
También llamado nivel de relojería. En este nivel existen movimientos
predeterminados, por lo cual puede existir equilibrio. Se toma al sistema solar
como el gran reloj del universo. Este nivel abarca a gran parte de las
estructuras teóricas de la física, química e, inclusive, de la economía (interés
compuesto).
Nivel 3: Mecanismos de control o sistemas cibernéticos
También llamado nivel del termostato. Este nivel se diferencia del de sistemas
dinámicos simples, debido a que en este la transmisión e interpretación de la
información resulta esencial en el sistema. En consecuencia, el sistema no
dependerá necesariamente de ecuaciones, sino que se moverá dentro de
ciertos límites (al igual que un termostato).
Nivel 4: Sistemas abiertos o estructuras automantenidas
Nivel 5: Genético-societal
Nivel 6: Animal
Nivel 7: Organizaciones sociales
Nivel 8: Sistemas abiertos o estructuras automantenidas
Nivel 9: Sistemas abiertos o estructuras automantenidas
propone su autor una consideración
jerárquica de niveles que va, desde el nivel de los sistemas
estáticos, hasta llegar a los complejos niveles de la
vida, de la vida humana y las sociedades
les de la realidad empírica y, por supuesto, para destacar la importancia de la T.G.S. para el
logro de nuevos marcos de un conocimiento adecuado.
Keneth E. Boulding
Kenneth Boulding, pionero en el desarrollo de la TGS y del pensamiento
sistémico en general, fue uno de los intelectuales que, ante la crisis de la
ciencia ocasionada por la falta de comunicación entre las diversas disciplinas,
reconoció la necesidad de una T.G.S que cuente con un grado óptimo de
generalidad, sin llegar a lo general sin contenido ni a lo específico sin
significado.
En ese sentido, propuso un concepto revolucionario sobre los sistemas,
el cual consistía en una nueva manera de mirar e interpretar las relaciones
generales que ocurren en el Universo empírico. Esto con el objetivo de permitir
a los especialistas captar la información de otras disciplinas. Este concepto se
basaba en dos posibles acercamientos, los cuales debían ser concebidos no
como autónomos, sino como complementarios. Estos son:
En primer lugar, el análisis del universo empírico y elección de ciertos
fenómenos generales presentes en muchas disciplinas, a fin de intentar
establecer modelos teóricos generales para estos.
En segundo lugar, la jerarquización de los campos empíricos de acuerdo con el
grado de complejidad de organización del comportamiento de su individuo.
Dicha jerarquía, la cual va de menor a mayor complejidad y donde todos los
campos deben estar interconectados e interrelacionados, permite tener una
idea de los vacíos tanto en el conocimiento empírico como en el teórico y
consiste en nueve sistemas:
1. Estructuras estáticas: También llamado nivel de la armazón. Este nivel
es la geografía y anatomía del universo (no hay gran variedad de
elementos ni propiedades emergentes del sistema).
2. Sistemas dinámicos simples: También llamado nivel de relojería. En
este nivel existen movimientos predeterminados, por lo cual puede
existir equilibrio. Abarca a gran parte de las estructuras teóricas de las
ciencias naturales e, inclusive, de la economía (interés compuesto).
3. Mecanismos de control o sistemas cibernéticos: También llamado
nivel del termostato. Este nivel se diferencia del de sistemas dinámicos
simples, debido a que este se moverá dentro de ciertos límites (al igual
que un termostato).
4. Sistemas abiertos o estructuras automantenidas: Aquí, la vida
empieza a diferenciarse de la no vida y se hace evidente que las
estructuras se automantienen; por ejemplo, la célula.
5. Genético-societal: Este nivel está tipificado por las plantas. Se forman
sociedades de células con partes diferenciadas, pero mutuamente
dependientes (semillas, raíces, hojas, etc.)
6. Animal: Se caracteriza por una mayor movilidad, un comportamiento
teleológico, la autopercepción y el desarrollo de los receptores de
información (ojos, oídos, sistema nervioso, cerebro).
7. Humano: El ser humano individual es considerado como sistema.
Además de poseer todas las características de los animales, posee la
autoconciencia (incluyendo la percepción de la muerte) y, un lenguaje
verbal y simbólico.
8. Organizaciones sociales: Conformada por las relaciones (mediante
canales de comunicación) y organización de los “roles” de cada
individuo. El universo empírico aquí es la vida humana y la sociedad en
toda su complejidad y riqueza.
Sistemas trascendentales: Representa el nivel más alto de complejidad.
Constituido por los elementos absolutos y los “incognoscibles”.