Tyofil JS
Tyofil JS
2
Créditos
Moderadora
Mona
Nelly Vanessa
Traductoras
Nelly Vanessa
3
Correctoras
Dennars Maye
Gerald Mimi
Karen’s Sttefanye
Lily Golding
Recopilación y Revisión
Sttefanye
Diseño
Moninik
Sinopsis
Isabella Anders acaba de descubrir que Lynn y su padre quieren enviarla a un
reformatorio. Pero con la ayuda de la abuela Stephy, el padre de Isa está de acuerdo
con dejarla vivir con su abuela.
Isa está más que aliviada por mudarse. Y después de ir a una cita no oficial
con Kyler, se pregunta si tal vez su vida está empezando a cambiar. Pero entonces
descubre la verdad sobre lo que realmente pasó con su madre.
No completamente lista para aceptar que su madre es una asesina, Isa vuelve
a Kai en busca de ayuda. Kai está más que dispuesto a ayudarla, aunque para
proteger a Isa, él guarda algunos de los detalles más brutales sobre el caso de su
madre para sí mismo hasta que pueda averiguar más.
4 Pero cuando un misterioso auto azul empieza a aparecer por todos lados, e Isa
recibe un mensaje de texto amenazante de un desconocido, Kai se da cuenta que
alguien está empeñado en destruir a Isa. Y puede que él no sea capaz de protegerla.
Capítulo 1
Isabella
Han pasado sólo unos minutos desde que Lynn me dijo que Bella, mi
verdadera mamá, era una persona terrible que estaba pudriéndose en su tumba.
Sólo unos pocos minutitos, sin embargo, se sienten como una eternidad, como si he
entrado en un portal del tiempo, donde el tiempo se mueve en cámara lenta.
Me da mucho tiempo para pensar en mi madre muerta, sobre cuán enojado
estaba mi padre cuando le pregunté por ella, por Lynn y cómo la empujé después
que me lo dijo. Salí corriendo de mi casa justo después sin esperar para ver su
reacción. Estaba completamente histérica. Pero gracias a las malditas estrellas, Kai
me encontró, de otra forma quien sabe lo que habría hecho. En el estado de ánimo
5 que estaba, no quería nada más que el dolor despareciera y habría hecho casi
cualquier cosa para hacer que se detuviera.
Sin embargo, por algún milagroso milagro, en serio, el tipo es una especie de
mago genio de la distracción, Kai logra calmarme. Me lleva a la sala de estar de su
casa, me dice que me siente en el sofá, y pone Zombieland. Entonces me da un
tazón con palomitas de maíz y una caja de Milk Duds y se acuesta en el suelo.
No le he explicado a Kai lo que sucedió, al menos no todos los detalles, pero
puedo decir que se lo está preguntando por la forma en que se mantiene
mirándome en lugar de ver la película. Es una película de zombis. Nadie está así de
distraído durante una película de zombis a menos que estén pensando
profundamente en algo. O que sean un total bicho raro.
—No sé qué hacer —murmuro a través de un bostezo cuando los créditos de la
película aparecen en la pantalla del televisor. Ruedo sobre mi costado para mirar a
Kai. Su cabello rubio claro está aplanado en un lado y su mejilla está de color rojo,
donde su rostro estaba presionado contra la almohada—. No estoy segura de poder
ir a casa o si incluso puedo llamarla casa. Después que empujé a Lynn... —Niego—.
Ni siquiera me siento mal. ¿Qué tipo de persona me hace eso?
Gira sobre su espalda y arquea una ceja.
—¿Empujaste a Lynn? ¿Cuándo?
—Justo después que me contó sobre mi madre. —La realidad me golpea—.
Estoy en tanta mierda, Kai. Mi padre ya estaba súper enojado porque traté de
averiguar acerca de mi verdadera madre. Probablemente ya cambió las cerraduras
así no puedo entrar en la casa.
Kai mordisquea su labio inferior, contemplando.
—Tal vez sea algo bueno. No más Hannah. No más Lynn. Finalmente serías
libre de ellas.
—Sí, lo sé. —Me giro sobre mi espalda, mechones de mi cabello marrón caen
en mi cara manchada con lágrimas. Estoy segura que tengo impresionantes ojos de
mapache en este momento y probablemente parezco un verdadero lío.
Afortunadamente, sólo Kai está aquí conmigo. Después que me pidió disculpas por
lo sucedido en séptimo grado, y luego me enteré de cómo les dijo a todos que
Hannah mentía sobre que yo estuve en una institución mental, sé que puedo
confiar en él—. Sé que esto va a sonar loco, suena loco incluso en mi propia cabeza,
pero parte de mí no quiere ser echada de la casa.
Cuando no responde, me muevo de costado para mirarlo.
Me está mirando boquiabierto como si acabara de volar sobre el nido del cuco.
—Voy a adjudicar tu locura temporal al hecho que has atravesado un montón
de mierda en el último par de horas y te voy a dar un consejo. Si puedes salir de esa
casa, entonces hazlo. Estarás mejor sola que viviendo con tu psicótica familia
abusiva.
—No abusan de mí. Sí, son malos como el infierno, pero nunca me han
golpeado o algo así.
6 Kai sostiene mi mirada.
—Isa, las palabras a veces pueden ser tan perjudiciales como las acciones.
Trago el nudo en mi garganta mientras recuerdo cuántas veces Hannah y
Lynn me insultaron. Cómo mi padre lo ignoró. Cuán horrible, pequeña, inútil me
sentí. Entonces pienso en Kai y cómo su papá lo trata.
—Deberías tomar tu propio consejo —digo con una mirada insinuante.
Se encoge de hombros con indiferencia.
—Estoy trabajando en ello.
Masajeo mi pecho dolorido con mi mano, deseando poder quitar la tensión.
—No estaría sola si me mudara. Me mudaría con mi abuela Stephy.
—Bien. Por lo que me has contado sobre ella, suena bastante genial. —Se
endereza y estira sus brazos por encima de su cabeza, haciendo que su camiseta
negra se levante lo suficiente para tener un breve vistazo de sus abdominales.
Trato de no mirar como una fan de una banda boquiabierta comiéndose con
los ojos a un cantante principal, pero mi mirada tiene otras ideas. Culpo a mis
hormonas. Cuando se hacen cargo, pierdo mi autocontrol.
—Sí, está bien… —Deja de mirarlo, Isa. Eres un bicho raro—. En realidad, es
la abuela con la que fui de viaje este verano. —Finalmente me las arreglo para
apartar mi mirada de los músculos de Kai y choco mis cinco en mi mente para
recuperar mi auto-control. Pero entonces me estremezco cuando lo encuentro
observándome con curiosidad escrita por todo su rostro.
Me acaba de atrapar.
Retengo mi siguiente aliento en mis pulmones, esperando que se burle de mí,
pero extrañamente, permanece callado. Tal vez me está dando un pase-libre porque
siente pena. Aunque no soy gran fan de la lástima, tomaré el pase.
—Sin embargo todavía apestaría mudarse —digo—. Tendría que cambiar de
escuela... Sé que no tengo un montón de amigos o algo, pero justo estaba
empezando a caer en un buen ritmo.
Frunce el ceño.
—¿Por qué tendrías que cambiar de escuela? Pensé que vivía en Sunnyvale.
—Lo hace, pero en el otro lado de la ciudad, en la Comunidad de la Bahía de
Sunnyvale, que es un distrito escolar diferente. —Me enderezo y bajo mis pies al
suelo—. Es un viaje de treinta minutos de distancia de nuestra escuela, así que
tendría que transferirme.
Apoya los codos en el borde del sofá a sólo centímetros de distancia de mis
piernas.
—Sólo tomará treinta minutos si conduces como una abuela.
—Mi abuela me tendría que llevar —señalo—. Y no quiero pedirle que haga
eso. E incluso si lo hiciera, no creo que pueda. Le presta a Indigo su auto para el
7 trabajo y esas cosas. Sería más fácil para todos si sólo me transfiriera. —Suspiro,
metiendo mis manos debajo de mis piernas—. Sólo desearía que no fuera tan
socialmente incompetente.
—No eres socialmente incompetente. Sólo eres tímida.
—Tímida, socialmente incompetente, todavía significa que tengo un mal rato
hablando con la gente. —Me dejo caer hacia atrás en el sofá—. Me gustaría poder
superarlo, pero creo que siempre seré de esta manera.
—Ser tímida no es algo malo. —Se estira para tocarme, pero luego se aleja—. Y
podemos conseguir que lo superes.
—No todo el mundo puede ser una hermosa mariposa social como tú. —
Sonrío por probablemente la primera vez desde que la locura se abrió y trató de
tragarme entera—. Eres como un unicornio, amigo.
Su frente se frunce.
—¿Un unicornio?
Asiento, palmeando su cabeza.
—Todo raro y majestuoso. Las cabezas se giran cuando entras en la habitación
porque eres tan bonito, y todo el mundo desearía poder ser tan bonito como tú.
Me sonríe.
—Soy bastante sorprendente.
Sí. No sirve de nada tratar de negar que Kai es precioso. Él lo sabe. Todas las
chicas que van a mi preparatoria lo saben. Los amantes de los unicornios en todas
partes lo saben.
Su sonrisa se amplía mientras se pone de pie y se deja caer sobre el cojín junto
a mí.
—Tengo una idea.
Pongo los ojos en blanco dramáticamente.
—Oh no, aquí vamos.
Presiona su mano contra su pecho, fingiendo estar ofendido.
—Oye, no todas mis ideas son malas.
Resoplo una risa.
—¿Recuerdas esa vez que pensaste que sería súper increíble si me sentaba en
tu regazo en ese columpio oxidado porque sólo había un asiento y querías que me
columpiara contigo? —Fue en séptimo grado durante nuestra breve amistad.
Cuando pienso en ese momento, hice un montón de cosas arriesgadas gracias a Kai.
Por alguna razón, tenía un tiempo difícil diciéndole que no, incluso cuando sus
ideas gritaban ¡Peligro! ¡Peligro! ¡Podrías morir!
Hace una cara culpable.
—Sí, esa podría no haber sido mi mejor idea.
8 —Podría no haber sido. —Lo miro boquiabierta—. La maldita cosa se rompió
cuando estábamos en el aire. Casi me rompí el brazo y aplasté tus partes viriles.
Hace una mueca, su mano moviéndose hacia su regazo.
—Sí, recuerdo esa parte con demasiada claridad. —Considera algo antes de
girarse hacia mí—. Qué si te prometo que esta idea no te traerá ningún daño físico.
Que lo único en lo que estará en peligro es volverte demasiado apegada a tu
atractivo vecino de al lado.
—¿Qué tiene que ver Oliver con esto? —Contengo una sonrisa cuando me
refiero a uno de mis otros vecinos de al lado.
Kai entorna sus ojos, luego suavemente tira de un mechón de su largo cabello
marrón.
—Vamos a dejar algo claro. El único vecino atractivo de al lado que tienes soy
yo. ¿Entiendes?
La idea de Kyler Meyers, el hermano mayor de Kai, con quien he tenido un
flechazo por años, surge en mi cabeza. Se suponía que estaría en una cita con él esta
noche, nuestra primera cita para ser exactos, pero tuve que cancelarle porque no
podía dejar de sollozar. Aunque no le dije eso a Kyler. Sólo le dije que algo ocurrió.
Fue realmente dulce y me invitó a salir el próximo fin de semana. Por supuesto, dije
que sí. Sólo espero sentirme mejor para entonces.
Sin querer entrar en eso con Kai, dado que Kyler es un tema delicado para él,
suspiro con dramatismo.
—Está bien, mi único y atractivo vecino de al lado, ¿cuál es tu asombrosa
idea?
Sus ojos se iluminan.
—Estaba pensando que, si te vas a vivir con tu abuela, yo podría llevar y
regresarte de la escuela.
Mi corazón se derrite como chocolate caliente. Esa podría ser la cosa más
dulce que nunca ha hecho un chico por mí. Bueno, excepto cuando detuvo todo el
rumor de la camisa de fuerza que Hannah trató de difundir. Esa fue una muy
buena.
—¿Harías eso por mí?
—Por supuesto. Eso es lo que hacen los amigos unos por los otros, ¿cierto?
La forma en que dice amigos, como si la palabra fuera divertida, me vuelve
una chica sobre analizadora que lee demasiado entre líneas. ¿Por qué sonó como si
encontrara divertido que fuéramos amigos? O tal vez sólo estoy pensándolo
demasiado. ¿Por qué me importa?
Hormonas, amiga, hormonas. Ten control sobre ti misma.
—Aunque aprecio la oferta, no estoy segura si me siento cómoda contigo
haciendo eso —le digo, a pesar que no quiero rechazar su oferta—. Quiero decir,
tendrías que levantarte como una hora antes de lo que normalmente lo haces.
9 —Una hora no es un problema tan grande —insiste, recogiendo el mando a
distancia y apagando el televisor.
—No eres una persona madrugadora, Kai. El otro día me dijiste que odiabas
despertarte más temprano que el mediodía. Eso te convierte en un monstruo
malhumorado.
—No dije monstruo malhumorado. Dije idiota. Y eso es solo en los fines de
semana. Me levanto como a las siete y media entre semana.
—Solo cuando vas a la escuela a tiempo. Por lo general llegas tarde.
—Bueno, creo que voy a tener que empezar a llegar a tiempo. —Hace un
casual encogimiento de hombros, fingiendo que no es un gran problema, a pesar
que lo es.
Al menos, lo es para mí.
—Realmente no tienes que hacer esto —digo. La última cosa que quiero hacer
es obligarlo a conducir a través de Sunnyvale para recoger mi lastimoso trasero y
hacer que llegue a tiempo cuando claramente es una persona de haré-lo-que-
quiera-cuando-yo -quiera—. De todos modos, podría ser bueno empezar en una
nueva escuela. Me obligará a hacer amigos sin tu orientación de unicornio siempre
tan impresionante. —Junto las palmas de mis manos y hago una reverencia hacia
él.
Se ríe, negando.
—Realmente no es un gran problema. —Le da a mi rodilla un apretón—. Así
que sólo acepta mi oferta.
Mi rodilla se sacude con su toque y me apresuro a aclarar mi garganta,
insegura sobre cómo responder.
Mientras sigue refiriéndose a nosotros como amigos, no estoy tan segura que
nuestra relación sea así de simple. Sí, Kai y yo somos amigos, pero nos besamos
borrachos una vez y casi nos besamos otra. Mientras que el beso fue breve, juro por
Dios que fuegos artificiales y explosiones me atravesaron. Sentí como si hubiera
entrado en una de esas comedias románticas llenas de miel o algo así. De acuerdo
con Kai, sin embargo, besa a todos cuando está borracho. Pero entonces casi me
besó en nuestro viejo escondite, un ahuecado tronco de árbol. Y eso fue mientras
estaba completamente sobrio. No ha tratado de inventar una excusa para ese. Sólo
estamos pretendiendo que nunca sucedió.
—Entonces, ¿qué dices? Por favor, ¿me dejarás ser tu chofer? —pregunta,
trayéndome de vuelta a la realidad.
Sus dedos todavía están en mi rodilla, trazando delicados círculos a través de
mi piel, las puntas de sus dedos moviéndose más alto en mi muslo hacia la parte
inferior de mi falda. Ni siquiera estoy segura que sepa que lo está haciendo.
Probablemente debería mover la pierna antes que sin saberlo me sienta, pero me
parece que no puedo moverme o respirar. Realmente no hago nada, excepto mirar
boquiabierta hacia sus dedos.
10
Notando hacia donde estoy viendo fijamente, su mirada cae hasta su mano.
Mira por un segundo o dos antes de retirarse con rapidez y toser en su mano.
—Lo siento…
Incómodo silencio se extiende entre nosotros.
Uh... ¿Puedes decir incómodo?
Lo que es un poco extraño dado que por lo general Kai sólo posee todo lo que
hace.
Mi piel está en llamas, y aclaro mi garganta.
—No te preocupes.
—Además, empezar en una nueva escuela en tu último año apestaría —
continúa como si nada hubiera sucedido—. Todos ya tendrán sus propias cosas
pasando. Sería mejor si sólo terminas aquí y luego comienzas otra vez en la
universidad.
—Pero, ¿estás seguro que quieres hacer ese tipo de compromiso?
—Nunca me comprometo a algo en voz alta hasta estar cien por ciento seguro
de estar en ello.
—Bien. Acepto tu oferta de ser mi chofer. —Un peso se levanta de mis
hombros. Ahora, si tan sólo pudiera deshacerme del resto, la vida sería galletas y
cobertura de vainilla—. Pero sabes lo que eso significa, ¿cierto? Podré mandarte.
Entrecierra sus ojos, pero es un movimiento lúdico.
—Me retracto de la cosa de ser chofer. Qué tal sólo un amigo que ayuda a otro
amigo.
Oh, por el amor de todos los zombis, ¿por qué sigue diciendo amigo de esa
forma? Cada vez que lo hace, me hace pensar en nuestro beso y casi beso, algo que
los amigos no hacen.
—¿Por qué te estás sonrojando, Isa? —Humor baila en sus ojos.
—No lo hago. —Agacho la cabeza, alcanzando la pila de DVD en el suelo, y
ocultando mi rubor—. ¿Podemos ver una película más antes de tratar con esta cosa
de la mudanza? Tengo que pensar en lo que voy a decirles a todos.
Su mirada prácticamente quema un agujero en el costado de mi cabeza.
—Si eso es lo que quieres.
Asiento, tomando los DVD, y enderezándome.
—Estoy evitando volver a mi casa. Tengo algo de miedo.
—No te culpo. —Hace esa mirada toda intensa de estoy-intentando-quemar-
un-agujero-en-tu-cabeza-para-poder-leer-tus-pensamientos sólo el tiempo
suficiente para que me inquiete. Es un soplo de aire fresco cuando finalmente mira
hacia otro lado, arrancando el DVD de mi mano—. ¿Cuál veremos?
11
—Te dejaré que elijas dado que dejaste que escogiera la última vez.
Revisa los DVD y termina seleccionando 28 días después.
—¿De verdad quieres ver otra película de zombi? —pregunto mientras él se
levanta para poner el DVD en el reproductor.
Mete el disco.
—Claro. Los zombis son geniales.
Mi pecho se contrae de nuevo, pero de una manera diferente, más acogedora.
—Kai...
—¿Sí? —Aprieta los botones del reproductor de DVD.
Mi corazón truena.
—Gracias por cuidarme hoy.
—No es un gran problema. —Se encoge de hombros, pero juro por Dios que
escucho una sonrisa a través de su voz. Presiona reproducir y vuelve al sofá—.
Quiero decir, sí, es un tipo de dolor en el trasero cuidar de tu azúcar y tu adicción a
los zombi. —Se sienta junto a mí y juguetonamente choca su hombro contra el
mío—. Por un minuto ahí, las cosas se pusieron intensas. Estaba preocupado que
fueras a convertirte en un Gremlin y mordieras mi mano si no te dejaba poner Milk
Duds en las palomitas de maíz, pero creo que lidié con la situación bastante bien.
—Saben mejor juntos —protesto—. El calor los hace derretirse, pegajosos,
buenos.
—Derretidos, ¿eh? —Pasa su brazo por el respaldo del sofá y apoya su mano
detrás de mí—. Eso suena como una palabra que pertenece al Impresionante
Diccionario de Isabella.
Sonriendo, alcanzo el tazón de palomitas de maíz en la mesa a mi lado. La
pongo en mi regazo y meto un puñado en mi boca mientras inicia la película.
Pero alrededor de cinco minutos después, mi mente está en otra parte, es la
primera vez que me pasa mientras veo una película de zombis. Pero dejo que mi
locura temporal se deslice dado que tengo muchas cosas en mente.
Quiero creer que mi mamá no está muerta, que lo que Lynn me dijo fue en su
manera enferma y retorcida de jugar conmigo. Pero, aunque mi verdadera mamá
no esté muerta, me preocupo sobre por qué todo el mundo piensa que es esta
persona horrible. ¿Qué podría haber hecho para hacerles creer eso? ¿Qué sucedió
hace catorce años cuando salí de la vida en la que me criaron y me vine a vivir con
mi papá, la bruja malvada de la casa Anders, y su retorcida hija?
De repente, Kai se tensa junto a mí. Creo que se está volviendo loco con la
escena sangrienta en la pantalla hasta que noto que está mirando hacia la esquina
de la habitación. Lo único que hay ahí es un gnomo miniatura, así que a menos que
Kai de repente desarrollara un miedo a las pequeñas criaturas de ojos saltones,
12 supongo que se está tensando por otra cosa.
—¿Está todo bien? —le pregunto.
Él parpadea.
—¿Eh?
—Te estabas tensando. —Trato de leer su vibra, pero Kai puede ser muy
misterioso a veces—. Podemos cambiar eso si estás aburrido. —Empiezo a
levantarme, pero pone una mano en mi pierna, obligándome a permanecer.
—Relájate. Te dije que estaba bien ver la película y lo dije en serio. —Solo me
libera de su agarre cuando chillo—. Ahora ve la película.
Hago lo que dice, pero diez minutos más tarde, está mirando hacia el espacio
vacío de nuevo, luciendo extremadamente molesto. Kai está en algún tipo de
problema con un tipo que lleva por nombre T y me pregunto si está preocupado por
eso. Aunque no hablará sobre eso. Confía en mí, lo he intentado.
No puedo evitar pensar en unas pocas horas atrás, cuando me abrazó delante
de su casa e hizo una mueca, como si lo estuviera lastimando. Cuando le pregunté
al respecto, dijo una broma acerca de mis pequeños brazos dándole miedo. ¿T
podría haberlo lastimado?
—Isa, ¿podrías por favor dejar de mirarme? —Me mira, y muerde su labio
inferior—. Me estás haciendo tener complejos.
—Sé que no es verdad. Nadie podría darle al Hombre Ego un complejo —
replico, usando el apodo de superhéroe que le di hoy más temprano, tratando de
aligerar su estado de ánimo.
—Eso no es cierto. —Sostiene mi mirada firmemente—. Cada superhéroe tiene
una kriptonita.
—¿Me estás diciendo que mirarte fijamente es tu kriptonita? —pregunto con
escepticismo.
Se encoge de hombros, pero no dice nada, mirando de nuevo hacia otro lado.
—¿Seguro que estás bien? —pregunto.
Asiente luego se levanta y se dirige hacia la puerta como si estuviera prendida
en llamas.
—Iré a hacer un poco más de palomitas de maíz. Volveré en seguida.
Miro el recipiente en mi regazo, medio lleno de palomitas. Obviamente quería
salir de la habitación, pero ¿por qué? ¿Qué me está escondiendo?
13
Capítulo 2
Kai
25
Capítulo 4
Isabella
Quiero decirle que me deje en paz, que no tenemos nada de qué hablar, pero
la amenaza de llamar a la policía me asusta.
—Bien. Iré —le grito a mi papá y luego me volteo hacia Kyler, sintiéndome
incómoda. A diferencia de Kai, Kyler no negó que me llamara perdedora a mis
espaldas con Hannah y sus amigas. No estoy segura de qué hacer con eso—. Creo
que el desayuno tendrá que esperar.
—Puedo esperar por ti —ofrece Kyler—. No tengo nada que hacer hoy de todos
modos.
26 —¿Seguro? —pregunto—. Podría tomar un tiempo.
Él asiente, metiendo las manos en los bolsillos de sus jeans oscuros.
—De todas formas necesito hablar contigo acerca de algunas cosas.
—Está bien... —¿Hablarme de qué exactamente?—. Vendré aquí cuando
termine de hablar con mi papá. —Me despido con la mano y luego camino hacia la
entrada.
Kai alcanza mis pasos, llegando a mi lado.
—Tal vez no deberías ir allí.
—Creo que tengo que hacerlo. —Me detengo en el borde de la valla—. Creo que
es solo para que consiga mis cosas antes que decidan echarme.
El viento agita mechones de su cabello, y pasa la mano por su cabeza para
alisarlo mientras me mira fijamente cruzar la calle.
—No me gusta esto.
—Kai, voy a estar bien. Estoy segura que lo único que quiere decirme es que
tengo que irme.
La tensión se encuentra en la línea de su mandíbula mientras me ve.
—Estoy preocupado por ti... que... que vayan a tratar de romperte. Quiero
decir, ¿por qué iba a amenazarte con llamar a la policía?
—Estoy segura que fue sólo para que me fuera sin pelear —le digo, aunque no
me acabo de creer las palabras—. No es como si hice algo malo. Voy a estar bien. —
Flexiono mis músculos—. Tengo piel de bebé hecha de acero —intento bromear,
pero fallo, mi voz sale plana como un globo desinflado—. Te llamaré después que
haya terminado de hablar con él, ¿de acuerdo? Creo que de todos modos tenemos
que hablar de algunas cosas. —Como, por qué ese tipo T te dio una paliza.
—Bien —rezonga, entonces niega varias veces, murmurando algo acerca de
tener una mala sensación.
Me comienzo a ir, pero luego me detengo mientras una imperiosa necesidad
llega a la superficie.
—Kai, gracias por todo lo que hiciste allí con Hannah. Por defenderme. Nadie
ha hecho nunca eso... Significa mucho.
—Sólo estaba haciendo lo que los amigos deben hacer. —No utiliza un tono
divertido en esta ocasión cuando dice amigos. Suena muy serio y también lo es la
intensidad de sus ojos.
Me alejo con un centenar de mariposas volviéndose salvajes dentro de mi
estómago y un tornado de confusión azotando mi mente. Siento como si estuviera
cayendo hacia lo desconocido, hacia abajo, abajo, abajo al agujero del conejo de
locura, donde ya nada tiene sentido. No tengo idea de quién soy, quién quiero ser,
lo que quiero.
La sensación sólo se amplifica cuando entro en mi casa, y mi papá no está en
la cocina. En su lugar, Lynn está sentada en la mesa con un montón de papeles y
27 una arrogante sonrisa en su rostro.
—Isa, toma asiento —dice, señalando la silla a su lado.
Me quedo cerca de la puerta.
—¿Dónde está mi papá? Dijo que necesitaba hablar conmigo, no tú.
—Tu papá está en el piso de arriba y no será parte de esta conversación
porque no quiere lidiar contigo. Sin embargo, he sido lo suficientemente amable
para ser voluntaria para el puesto. —Su tranquila voz envía un escalofrío por mi
espalda—. Así. Que. Siéntate.
Retrocedo momentáneamente antes de sentarme en la silla más alejada de
ella. Meto mis manos debajo de la mesa para que no pueda ver mi inquietud y
espero a que diga algo.
Asienta el silencio por el mayor tiempo posible, como si supiera que me está
volviendo loca.
—Ayer, después que pusiste tus manos sobre mí, tu padre y yo nos sentamos a
discutir la forma violenta en que te has estado comportando.
—¿Forma violenta? —Niego—. Te empujé una vez, Lynn, y eso es leve en
comparación a los abusos que tú y Hannah me han hecho por años.
Su mirada se estrecha con fuerza.
—Nadie en esta casa te ha puesto nunca una mano encima.
—Estoy hablando de abuso verbal, Lynn. Las palabras pueden a veces ser tan
perjudiciales como las acciones —repito lo que Kai me dijo anoche.
Cierra sus manos en puños. Por un horrible momento, creo que me va a
golpear. Pero presiona los nudillos contra el borde de la pila de papeles y desliza
una hoja por la mesa.
—Después que tu padre y yo habláramos de tu comportamiento violento —
continúa con su discurso—, decidimos que lo mejor para todos es que vayas a un
internado que se especializa con adolescentes con problemas.
Mi corazón late contra mi pecho mientras leo la parte superior de una de las
páginas.
—¡Me enviarán a Montana! —Me acerco a la mesa—. De ninguna manera. No
voy a ir.
Se sienta allí con su postura perfecta y un aspecto repugnantemente satisfecho
en su rostro.
—Todavía eres menor de edad, y como tu tutora, no tienes más remedio que
hacer lo que diga.
—No eres mi única tutora —digo, saliendo de la cocina—. ¡Papá! —Mis pies
golpean los escalones mientras corro hacia arriba—. Papá, no puedes dejar que me
envíe lejos. —Me apresuro a la puerta de su dormitorio y la toco con mi puño—.
Papá, por favor. No dejes que haga esto.
28
—No estoy dejando que haga nada —responde a través de la puerta cerrada—.
Estoy de acuerdo con Lynn. Tienes que irte, Isa. Es lo mejor.
—¿Lo mejor para quién? —Agarro el pomo de la puerta, pero está cerrada con
llave.
Golpeo la puerta un par de veces antes de irme y correr a mi habitación. Trato
de llamar a mi abuela Stephy, pero no responde. Le dejo un mensaje entonces le
envío uno a Indigo, a pesar que sólo hay una probabilidad de uno por ciento que lo
vaya a leer mientras está en el trabajo. Cuando no responde, agarro un par de
bolsas de lona de mi armario y empiezo a meter todo lo que puedo en el interior:
ropa, zapatos, mi cuaderno de bocetos, materiales de arte, mi computadora.
Después que tengo las bolsas llenas, busco mi alijo de dinero en efectivo del cajón
de la cómoda superior y lo meto en mi bolsillo trasero. Entonces pongo las bolsas
encima de mis hombros y salgo corriendo de mi habitación.
Cuando llego a la parte inferior de la escalera, Lynn está esperándome,
bloqueando mi camino hacia la puerta trasera.
—No irás a ninguna parte. —Se cruza de brazos, sus excesivamente depiladas
cejas arqueadas—. Te quedarás aquí hasta mañana por la mañana y después tu
padre y yo te llevaremos hasta Montana. Y si te atreves a mostrar cualquier señal de
violencia, no dudaré en llamar a la policía.
Tengo una inquietante sensación que está esperando que trate de empujarla
de nuevo, dándole una razón para llamar a la policía.
—No me quedaré aquí —digo con la voz más tranquila que puedo reunir—. Y
no iré a la escuela en Montana. Cumpliré dieciocho años en un par de meses. Puedo
vivir con la abuela Stephy hasta entonces.
—Hasta que no tengas dieciocho años, tu padre y yo te diremos qué hacer, no
al revés. No irás a vivir con tu abuela Stephy. Vivirás en Montana, lejos, muy lejos,
donde no puedas hacerle daño a nadie. —Sonríe—. Y donde no puedas convertirte
en tu puta sucia madre.
Casi caigo con eso, pero en el último segundo, me las arreglo para ver a través
de la cegadora ira. Quiere que me enoje. Quiere que la lastime. Quiere que sea
exactamente lo que me está diciendo que soy.
—Es por eso que me has tratado tan mal —espeto, sorprendiéndola tanto a
ella como a mí—. Debido a que mi padre te engañó con mi madre.
Sonríe de forma maliciosa mientras su mano se mueve hacia adelante. Toma
mi brazo y sus dedos se hunden en mi carne.
—Mocosa desagradecida. Si supieras lo que hizo tu madre... Cuánto de verdad
arruinó a esta familia. Qué tan enferma y retorcida es en realidad... Puedo decir que
tú también lo eres. Te voy a romper. Pero no lo haré por el momento. Es mucho
más divertido verte sufrir. Ver a tu propio padre destruir tu vida. Y lo hace con
29 tanta facilidad porque en secreto te desprecia a ti y todo lo que representas.
Mis pulmones se contraen, succionando oxígeno. Apenas puedo respirar. Veo
manchas. Si no consigo aire en mis pulmones, voy a desmayarme.
No pierdas el conocimiento. No pierdas el conocimiento. Si te desmayas,
Dios sabe dónde despertarás. Sólo sal de aquí. Ahora.
Inhalando una respiración profunda, alejo mi brazo de ella. Entonces agarro
el pasamano y salto por encima como un corredor de vallas, volviéndose loco. Estoy
en el último escalón, así que no es una caída muy lejos ni nada, pero mi
movimiento ninja la confunde. Abre la boca en estado de sorpresa mientras corro
hacia la puerta principal. Me toma un par de segundos antes de oír el sonido de sus
pasos corriendo detrás de mí. No reduzco la velocidad, y salgo por la puerta
principal. Entonces corro por la acera directamente a la casa de los Meyers,
cruzando los dedos para que Kai esté allí para darme un aventón a la casa de mi
abuela Stephy donde sé que estaré a salvo por ahora.
Dejando caer mis bolsas en la entrada posterior de los Meyers, llamo a la
puerta mientras miro rápidamente hacia mi casa. Gracias a mis amuletos de la
suerte, Lynn no ha salido todavía. Espero que se dé por vencida y deje que me vaya.
Aunque, lo dudo mucho. Lo que sea pasó entre mi verdadera mamá, mi papá, y
ella, provocó que hiciera su misión destruirme. Sólo deseo saber si el odio de Lynn
se debe únicamente a su miedo o si hay más que eso.
Cada hueso de mi cuerpo duele terriblemente mientras reproduzco sus
palabras una y otra vez. Siempre he sabido que no era la favorita de mi padre, pero
oírla decirlo en alto... Con tanta malevolencia... pica, como veneno en mis venas.
Miro mi muñeca, donde me agarró. Marcas rojas salpican mi piel. ¿Cómo
puede decir que mi violencia es un problema después que me hizo esto?
Conociendo a Lynn, sin embargo, probablemente va a mentir y decirle a mi padre
que fue en defensa propia. Cuando realmente lo pienso, a lo largo de mi vida, ha
hecho mucho eso. Sus retorcidas historias me hacen quedar como la mala. Y mi
padre las cree tan fácilmente.
En el momento en que la puerta de los Meyers se abre, estoy cayendo en un
agujero de autocompasión y odio. Pero salgo de él cuando veo a Kyler en el umbral
mirándome, sin aliento, mis ojos salvajes, y la preocupación arruga su frente.
—¿Estás bien? —pregunta.
Retengo las lágrimas.
—Uh... ¿Kai está aquí? —Me siento mal cuando parece lastimado, pero
prefiero hablar con Kai en este momento ya que sabe lo que está pasando.
—Se acaba de ir. —Me evalúa con preocupación—. ¿Qué quieres que haga? Sea
lo que sea, te puedo ayudar. Sólo confía en mí, ¿de acuerdo?
Meto mis manos en los bolsillos de mi chaqueta.
—Uh, ¿me puedes llevar con mi abuela? Realmente necesito hablar con ella. —
30 Es lo mejor que le puedo dar por ahora.
Él no pierde el ritmo.
—Por supuesto. Dame dos segundos.
Se precipita de nuevo a la casa, dejando la puerta abierta. Vuelve dos
segundos más tarde, vestido con sudadera azul y llevando un juego de llaves. Sin
decir nada, recoge mis maletas y trota por las escaleras de vuelta hacia el garaje. Lo
sigo, mirando varias veces hacia mi casa. Está calmada. Muy silenciosa. Me
preocupa que Lynn pueda estar en algo, como decir que soy una fugitiva. Considero
ir a casa, pero la idea de hacer eso me revuelve el estómago.
Después que Kyler y yo nos metemos en su auto, va por el camino y sale a la
calle principal.
—¿Recuerdas dónde vive? —pregunto, poniéndome el cinturón de seguridad.
Asiente, subiendo la calefacción.
—En la comunidad Sunnyvale Bay, ¿verdad?
Asintiendo, me reclino en el asiento.
—Sí. Y gracias por hacer esto.
Abre la boca para decir algo, pero mi teléfono suena, interrumpiéndolo. Busco
a tientas para sacarlo de mi bolsillo. Por favor, que sea la abuela Stephy. Por
favor. Por favor. Por favor.
—Gracias a Dios —digo en voz alta cuando veo brillar el nombre a través de la
pantalla. Presiono contestar y pongo el teléfono en mi oreja.
—¿Qué demonios te hicieron? —pregunta antes que siquiera pueda decir hola.
Contemplo brevemente decirle que voy a hablar con ella cuando llegue a su
casa, cuando no esté cerca de Kyler, pero luego anuncia que está fuera de la ciudad
en un viaje con Harry.
—Sin embargo no te preocupes, cariño. Después de oír tu mensaje, me subí en
el auto y me dirigí directamente al aeropuerto. Harry está en su teléfono en este
momento en busca de un vuelo a casa. —La ira llena su tono—. Malditos los dos. No
puedo creer que te estén haciendo esto.
—Yo tampoco. —Pero tan pronto como lo digo, sé que es una mentira. No me
sorprende que esto esté sucediendo. De hecho, cuando miro hacia atrás a mi
relación con mi padre y Lynn, me sorprende que no trataran de echarme antes.
Lágrimas vienen a mis ojos mientras cada doloroso recuerdo y palabras
hirientes destellan. De repente todo sale en un revoltijo. Le digo a la abuela Stephy
acerca de cómo Lynn dijo que mi madre había muerto y que era una mala persona.
Cómo empujé a Lynn y salí corriendo de la casa. Cómo van a llamar a la policía si
no voy a Montana. En el momento en que estoy balbuceando y termino, estoy sin
aliento y muy consciente que Kyler me está mirando por el rabillo del ojo.
—Maldito mi hijo y esa perra estúpida a la que llama esposa —dice cuando
termino—. No voy a dejar que te hagan eso. No te enviarán a ningún lugar. Te vas a
31 quedar conmigo.
—Pero ¿y si llaman a la policía? —Me vuelvo hacia la ventana, sin querer ver la
expresión del rostro de Kyler en este momento. Si no creía que era un monstruo
antes, es probable que lo haga ahora—. ¿Qué pasa si dicen que estoy fuera de
control?
—Lo dudo mucho. —Parece bastante segura—. Lynn es pura apariencias. Esa
es probablemente parte de la razón por la que te recibió como su propia hija para
encubrir el asunto de tu padre. Voy a llamar a tu papá y a asegurarme que su
estúpido trasero no la deje.
—¿Qué debo hacer hasta entonces? —pregunto, secándome los ojos con la
manga de mi chaqueta.
—¿Dónde estás?
—Uh… —Echo un vistazo en dirección de Kyler. Está jugando con el equipo de
música, pretendiendo ser ajeno a esta loca conversación pasando a su lado—. Eh,
en realidad estoy con Kyler en este momento. Kyler Meyers. Horneaste galletas
para él una vez.
—Oh, ese chico del que has estado siempre enamorada —dice demasiado alto.
Mi mirada revolotea hacia Kyler otra vez, preguntándome si escuchó lo que
acaba de decir. Sus manos están en el volante, su concentración en el camino, pero
juro que las comisuras de sus labios se contraen.
—No... Quiero decir, sí, es él. Pero no estoy... —Me muerdo la lengua para
evitar decir algo embarazoso. Cualquier otra cosa, de todos modos.
—Está bien, te dejaré fuera del gancho. Pero cuando llegue a casa, quiero
detalles —se burla—. ¿Puede llevarte a mi casa?
—Ya estamos dirigiéndonos allí —digo, descansando la cabeza contra la
ventana.
—Bien. Hay una llave de repuesto debajo de la alfombra de bienvenida. Indigo
estará allí alrededor de las diez, pero envíale un texto para decirle que estarás ahí
para que se vaya directamente a casa.
—¿Qué pasa con Lynn y mi padre? —pregunto—. ¿Qué pasa si se aparecen
allí?
—Deja que me ocupe de ellos. —La forma en que lo dice me hace temblar.
Amo a mi abuela Stephy a muerte, pero me da lástima la persona que sea enemiga
de ella.
Hubo una vez que entró en una discusión con uno de sus vecinos sobre la
altura de los arbustos de su patio. Él siguió amenazándola con llamar a la policía,
diciendo que eran horribles y que tenían que ser lo suficientemente cortos para
estar fuera de la vista.
Cuando por fin presentó una denuncia oficial, ella cortó sus arbustos y,
después en medio de la noche, se coló en su patio y aplastó todas las preciadas
32 rosas del individuo. El tipo estaba obsesionado con sus rosas, hasta el punto en que
pasaba todo el fin de semana cuidándolas.
Después que las destruyó, apiló sus dos arbustos y las rosas en un barril, los
puso en el centro de su patio y los encendió en llamas. Él salió corriendo de su casa,
volviéndose loco y toda lo que mi abuela dijo fue:
—Ahí tienes. Ahora ambos de nuestros problemas se resolvieron. Tú no
tendrás que mirar mis arbustos y yo no tendré que presenciar cuando acaricies tus
rosales.
El hombre se quedó lívido y llamó a la policía. La policía atendió, pero creo
que pensaron que era divertido porque siguieron haciendo bromas sobre los
fetiches de rosas y los arbustos mientras tomaban notas.
—Aun así me vas a llamar después que hables con ellos, ¿verdad? —le
pregunto.
—Por supuesto —me promete—. Dame unos cuantos minutos y te llamaré de
vuelta.
Después de decir adiós, cuelgo y guardo mi teléfono. Entonces me quedo
callada, sin saber qué decirle a Kyler. Sólo quiero seguir así durante el resto del
camino para evitar decirle algo, pero Kyler decide romper el silencio.
—Siempre supe que Lynn era una perra contigo, pero no sabía que era tan
mala. —Aprieta su agarre en el volante mientras me echa un vistazo—. Isa, siento
tanto que tuvieras que pasar por todo eso.
Me encojo de hombros, actuando toda indiferente, a pesar que en el interior
soy un manojo de monos hinchables.
—No es tu culpa.
—Lo sé, pero… —Ensordecedoras bocanadas de aire salen de sus labios—.
Acerca de lo que Hannah dijo antes, quiero ser sincero contigo, ¿de acuerdo?
Vaya. Entonces iremos allí. Ahora de todos los momentos.
—Sólo quiero que sepas que nunca te llamé perdedora. —Hace una pausa y
comienzo a darle las gracias, pero luego añade—: Pero…
El vergonzoso pero, la palabra que la gente utiliza antes de decir algo que tal
vez no quiera oír.
—En realidad nunca traté de impedírselo a la gente cuando decían cosas sobre
ti. —Su voz es suave, transmitiendo vergüenza.
No estoy segura de qué decir. Parte de mi enamoramiento por Kyler venía del
hecho que pensaba que me defendía, como cuando Hannah se estaba burlando de
mí y él intervino. O cuando sus amigas me arrinconaron en la escuela, y las alejó
diciéndoles que llegarían tarde a la práctica. En secreto, siempre lo imaginé como
ese caballero de brillante armadura que obligaba a todos a evitar que se burlaran de
mí, incluso cuando no estaba cerca para oírlo.
—Isa. —Su cauteloso tono me pone aprensiva—. Hice algunas cosas en mi
33 pasado de las que no estoy orgulloso, pero quiero que sepas que ya no soy así.
¿Desde cuándo? ¿Desde que volví de Europa con mi cambio de imagen?
¿Desde que soy, como Indigo dijo “súper atractiva”? Quiero preguntarle, pero temo
tener que verlo retorcerse en el asiento y luchar por una respuesta. Que su reacción
aplaste los pasados cinco años que pasé soñando con estar con él algún día. Fueron
esos sueños, fantasear con otra vida, lo que me ayudó a atravesar algunos de los
más duros días de secundaria. Siempre me convencí que un día cambiaría, y todo el
mundo lo vería, Kyler lo vería y mi vida mejoraría.
Pero ahora estoy sentada aquí con él, completamente cambiada, aunque mi
vida se está derrumbando.
—A veces solía verte cuando estabas en tu balcón, dibujando —confiesa—.
Siempre te veías tan concentrada. Envidiaba la forma en que podías desconectarte
de todo. Siempre tenía un momento difícil no dando una mierda por lo que la gente
estaba haciendo, pensando, diciendo.
—No siempre estaba concentrada en mi dibujo —admito. En el interior, sin
embargo, estoy como santos cupidos y corazones de chocolate, ¿Kyler solía verme
como yo lo veía?—. A veces, sólo fingía cuando... cuando estaba preocupada que me
pudieras ver.
Una sonrisa estalla en su rostro.
—Así que, ¿también me veías?
Pongo los ojos en blanco.
—Sabes que sí.
—No, no lo hacía —intenta mentir. Pero cuando lo miro de forma escéptica, se
rinde—. Bueno. Bueno. Lo sabía, pero me gusta saber que lo hacías. Me hacía
sentir... —duda—. Especial, supongo.
Una risa estalla en mis labios, y pongo mi mano en mi boca.
—Lo siento mucho. No me quise reír. Acabas de decir especial y sonó tan...
—¿Tan qué? —presiona. Cuando niego, se acerca y me hace cosquillas en la
pierna—. Vamos. No te puedes reír de un tipo así y no explicarle por qué.
Hago uno de mis infames ronquidos de cerdo.
—¡Kyler, para! —Lloro de risa.
—No hasta que me digas por qué te reíste. —Sus dedos pasan ligeramente por
mi pierna hasta que finalmente levanto mis manos en el aire, rindiéndome.
—Bien. Me reí porque sonó como una línea de una película romántica y cursi.
—Seco las lágrimas de mis ojos.
—Un poco, ¿no? —Sonríe—. Eres muy linda cuando ríes muy fuete,
especialmente con lo del resoplido de cerdo. Eso fue súper atractivo.
Golpeo juguetonamente su brazo.
34 —Lo que sea. Me encanta mi resoplido de cerdo.
—A mí también —dice, sonando genuino—. Es tan real. Muchas de las chicas
hacen toda esa falsa risa aguda.
Sé de qué clase de risa habla porque Hannah la hace todo el tiempo.
Una mirada intensa cruza su rostro. No tengo idea de lo que está a punto de
decir, pero contengo la respiración, esperando. Sin embargo, antes que tenga la
oportunidad de decir algo, mi teléfono suena y arruina el momento.
—Es mi abuela —digo y entonces respondo.
—Está bien, lo tengo todo cubierto —dice apresuradamente—. Por ahora, te
quedarás conmigo.
—¿Por ahora? —pregunto, entrando en pánico—. ¿Eso significa que con el
tiempo voy a tener que volver?
—No, eso quiere decir que, por ahora, tu padre accedió a que te quedes
conmigo hasta que las cosas se enfríen —explica—. Sin embargo voy a tener que
pelear contra él, una vez que involucre a Lynn. Ya puedo decir eso. Pero voy a
pelear. No voy a dejar que vuelvas a esa casa. Sin embargo necesito que hagas algo
por mí. Necesito que tengas tu mejor comportamiento. La última cosa que
necesitamos ahora es darles algo que puedan utilizar contra nosotras.
Estoy preocupada por lo que esto le haga a su estado de salud.
—¿Estás segura que quieres hacer esto? No quiero que te estreses ni nada.
—¿Estresarme? Será un alivio saber que estás lejos de toda esa mierda —
responde de manera casual—. He pasado tantas noches preocupándome de si estás
bien.
—¿Qué pasa si llaman a la policía y me reportan como fugitiva o algo así? —
pregunto—. No quiero meterte en problemas.
—No van a llamar a la policía —insiste—. Puede que te hayan amenazado con
eso, pero tengo la sensación que si lo hacen, terminarán en más problemas que tú.
Un peso se quita de mis hombros, pero tengo que preguntar...
—¿Por qué se meterían en problemas?
—Hay un montón de razones, cariño. Porque los reportaría como padres
abusivos, negligentes. Y me dijiste que ella te lastimó, ¿verdad?
—No es tan malo —digo en voz baja, envolviendo mis dedos alrededor de mi
muñeca.
—No me importa si es malo. No tiene derecho a hacerte eso —dice—. Además,
hay toda esa cosa con la compañía de tu padre.
¿Eh?
—¿De qué estás hablando? ¿Qué está pasando con la empresa de mi papá?
35
—Nada por lo que debas preocuparte —responde a toda prisa—. Mira, tengo
que irme. Me estoy preparando para pasar por seguridad. Debería estar en casa a
las once más o menos y entonces hablaremos más. Y no quiero que te sientes y te
estreses sobre nada. Sal y haz algo. Tal vez podrías pedirle a ese chico Kyler que te
lleve a ver una película o algo así. Apuesto a que sería una buena distracción.
Resisto la tentación de cubrir el teléfono. Probablemente Kyler ya lo oyó de
todos modos.
Después que cuelgo, Kyler confirma mis sospechas que oyó por casualidad
cada embarazosa palabra que dijo mi abuela Stephy cuando se vuelve hacia mí y
dice:
—Quiere que te lleve a ver una película, ¿eh?
Siento mis mejillas calientes.
—No tienes que hacerlo. Simplemente no quiere que me siente en la casa sola.
Sin embargo voy a estar bien. A veces creo que todavía piensa en mí como una niña
que necesita ser vigilada veinticuatro siete.
—Estoy seguro que sólo está preocupada por ti. —Aprieta el freno,
deteniéndose en un semáforo en rojo—. No la culpo. Tiene que ser duro, tratar con
padres así.
—Lo es, pero estoy acostumbrada. —Me encojo de hombros, como diciendo
“qué le vamos a hacer la vida es la vida, hombre”.
Él considera algo mientras me estudia. Mantiene su mirada en mí hasta que la
luz cambia a verde, y luego enciende su intermitente y se desvía a la izquierda,
rompiendo unas cinco leyes de tránsito.
—No voy a dejar que te sientes sola todo el día. —Conduce por un camino que
lleva hacia el centro de Sunnyvale—. Voy a mantenerte distraída hasta que tu
abuela llegue a casa.
Echo un vistazo al reloj en el tablero.
—Pero eso no será sino hasta dentro de unas ocho horas.
Arquea una ceja.
—¿No crees que pueda distraerte durante ocho horas?
Mantengo mi boca cerrada, negándome a decir lo que pasa por mi cabeza: Tal
vez si te quitaras la camisa. En lugar de ello, digo, y podría añadir, con calma
impresionante:
—¿Qué vamos a hacer?
Sus ojos brillan con malicia.
—Tengo una idea.
36 —Está bien. —Estoy un poco nerviosa, pero la curiosidad saca lo mejor de
mí—. ¿Cuál es tu idea?
Detiene el auto en frente del parque, justo al lado de la cancha, luego apaga el
motor.
—Tiros libres.
—Eso suena divertido. —Me desabrocho mi cinturón de seguridad—. Pero no
estoy segura que incluso puedas hacer que un juego de tiros libres dure ocho horas.
—Oh, eso es sólo el comienzo de la distracción. —Sonríe maliciosamente—.
Voy a hacer un pequeño de juego con él.
Le sonrío.
—Uh, te das cuenta que los tiros libres son un juego, ¿cierto?
Me contrarresta con una mirada sucia.
—Eso no es lo que quise decir.
No puedo evitar reír.
—Entonces ¿qué quisiste decir?
Quita las llaves del encendido.
—Por cada juego que gane, tendré la oportunidad de escoger algo loco que los
dos tendremos que hacer. Y por cada partida que ganes, escogerás algo.
—Te das cuenta que soy muy buena con los tiros libres, ¿verdad? Y que he
pateado tu trasero antes.
—He mejorado un poco desde los doce años. —Alcanza la manija de la puerta,
mostrándome una sonrisa arrogante—. Pero si tienes demasiado miedo que patee
tu trasero podemos hacer otra cosa.
Quiero abrazarlo en este momento porque estoy sonriendo y casi no pienso en
Lynn, ni en mi padre, y lo terrible que será si terminan enviándome a Montana.
—Jugaré, amigo. —Paso mis dedos por mi cabello mientras veo mi reflejo en
el espejo. Uf. No he tenido la oportunidad de asearme ya que todo el asunto colapsó
ayer. Entre el delineador de ojos untado y la máscara hasta la nariz, parece que
estoy tratando de volverme gótica—. Sólo un segundo.
Saco mi cepillo del bolso y junto mi cabello en una cola de caballo, mientras se
baja del auto y agarra una pelota de baloncesto de la cajuela. Uso una de mis
camisas para limpiarme el maquillaje de mi rostro. Considero volver a aplicármelo,
pero no quiero hacer que Kyler me espere. Ha pasado un tiempo desde que fui tan
natural y lo admito, me siento un poco cohibida. Aun así, tengo mi cabeza en alto
mientras salgo del auto y camino hacia las tribunas con Kyler. No voy a sentirme
mal por ser yo y verme como yo. Ya he pasado demasiados días sintiéndome así.
A medida que nos acercamos al borde de la hierba, Kyler se acerca a
centímetros de mí.
37 —Tienes las pecas más lindas. —Pasa los dedos por mi mejilla—. Siempre he
pensado eso.
Tengo que recordarme respirar. La forma en que me toca, tan íntimamente,
no estoy segura de cómo reaccionar. Es extraño que la cosa que piensa que es linda
de mí, sea la cosa que he estado cubriendo con maquillaje.
No estoy segura de qué hacer con lo que está pasando entre nosotros, pero
definitivamente sonrío. La sonrisa se desvanece, sin embargo, cuando noto un auto
azul oscuro con vidrios polarizados conduciendo cerca del parque a un ritmo muy
lento.
Al principio no le presto demasiada atención, pero al darle la vuelta al parque
por tercera vez, casi deteniéndose al lado de las tribunas, el malestar se remueve.
¿Y si es alguien buscándome? ¿Como tal vez mis padres? No es su auto, pero no
dudaría que tomaran prestado uno sólo para sorprenderme y atacar. O podría ser
un auto de la policía sin marcar.
—¿Qué estás mirando? —pregunta Kyler mientras trota a través del parque.
—Yo… —Me asomo de nuevo a donde estaba el auto, sólo para descubrir que
aceleró en dirección al camino principal—. Había un auto circulando allí, pero
supongo que no era nada.
Rebota el balón, sus cejas levantándose.
—¿Crees que eran tus padres?
—No, no lo creo... No era su auto. Y no creo que vinieran aquí por mí. —No me
conocen lo suficientemente bien.
Me encojo el malestar lo mejor que puedo, y levanto las manos frente a mí,
centrándome en el juego. Sin embargo, algo no acaba por sentirse bien, como la
calma antes de una tormenta. Sólo deseo saber qué tipo de tormenta se avecina.
38
Capítulo 5
Kai
—¿Mil dólares? ¿Mil dólares? —Big Doug repite la misma cosa una y otra vez
con una mirada de asombro en el rostro. Finalmente, se sienta en la silla frente a su
desordenado escritorio con los ojos muy abiertos, y niega—. Kai, ¿cómo diablos
terminaste en este lío? Pensé que estabas siendo más cuidadoso.
—Estaba siendo cuidadoso. —Me dejo caer en una silla plegable—. Pero luego
le di un aval a Bradon a pesar que tiene historial de mierda. Pensé que era mi
amigo, que no se metería conmigo.
Big Doug alcanza una bolsa de papas apoyada en uno de sus varios equipos.
39 —Amigo, Bradon jode a todas las personas, amigos o no.
Bajo la cabeza y la pongo entre las manos.
—Me estoy dando cuenta de eso ahora.
—Eres demasiado bueno, hombre.
—¿Existe tal cosa?
—Uh, sí. Intentar ayudar a la gente aunque sepamos que van a meternos en
problemas se llama ser demasiado bueno.
—Está bien, lo entiendo. Tomé una mala decisión. Dime algo que no sepa. —
Levanto la cabeza—. Pero necesito centrarme en solucionar el problema. Lo hecho,
hecho está, y ahora tengo que conseguir mil dólares antes que me pateen el trasero.
T juega sucio. Probablemente llevará a un montón de amigos. Le importa una
mierda si no es una pelea justa.
Masca un puñado de papas fritas.
—Tengo un par de pequeños trabajos que necesitan hacerse. No te harán
ganar mil, pero es un comienzo.
Me gustaría tener una mejor solución, pero en este momento, la oferta de Big
Doug es lo único que tengo.
—Tomaré lo que sea.
—Bueno, vamos a empezar. —Hace girar la silla frente a la pantalla del
ordenador más grande—. Sin embargo, tengo que preguntarte, ¿por qué no les
pides a tus padres el dinero?
—No me lo darían, aunque se los pidiera —murmuro, frotándome los ojos.
Esta mierda me está dando dolor de cabeza, pero es moderado en comparación con
lo que sucederá si no consigo el dinero.
Las teclas hacen clic mientras pasa ligeramente los dedos por ellas.
—¿Incluso si les explicas la situación? Quizás les podrías decir la verdad. Es
decir, sé que no es lo ideal, pero estoy seguro que en lugar de dejar que te lastimen,
te ayudarían.
Me niego a sentir la oleada de dolor.
—Créeme. A mi padre no le importaría. Probablemente me dirá que me
merecía lo que se me viniera.
Puedo oírlo ahora.
—Tú te metiste en ese lío, por lo tanto sal de él. No es mi problema. Tú no
eres mi problema.
Y también tiene razón. Todo es mi culpa. Cada elección idiota que he hecho
me ha llevado a este momento de mi vida.
Me obligo a sacar de mi mente los pensamientos de decepción de mi padre.
—¿Cuáles son exactamente esos trabajos?
40
—El primero es bastante simple. —Hace clic en el ratón unas cuantas veces,
abriendo múltiples programas—. Sólo necesito que entregues algo por mí.
—Eso no suena tan mal.
—No suena mal, pero esta entrega es jodidamente importante. No puedes
estropearla, ¿entiendes, hombre? —dice, y asiento—. Te pagaré cien dólares, e
incluye la gasolina.
—¿La gasolina? —repito la palabra mientras enciende la impresora—. ¿A qué
distancia conduciré?
Rueda la silla a la impresora.
—A Mapleview.
—Pero eso es un viaje de dos horas en cada sentido. —Me paso la mano por la
cabeza y me paseo a lo largo de su sótano.
Normalmente, me importaría una mierda hacer un viaje de cuatro horas, pero
con todo lo que sucede con Isa, quiero estar cerca por si me necesita. No me ha
llamado todavía, y me prometió que llamaría después que terminara de hablar con
su padre.
—Si es demasiado, puedo decirle a alguien más que lo haga.
Su tono implica que debería mantener la boca cerrada y agradecer que me
esté haciendo un favor.
—No, está bien. Sólo tenía que hacer algo, pero puede esperar, supongo. —
Saco mi teléfono del bolsillo trasero y compruebo mis mensajes.
Nada.
Decido enviarle un mensaje para ver si está bien.
Yo: Hola, sólo quería asegurarme que todo estuviera bien. Nunca
me llamaste, pero tal vez todavía estés hablando con tu padre. De
hecho, estaré fuera de la ciudad por el día, pero volveré más tarde hoy.
Isa: ¡Oh, Dios mío! ¡Se me olvidó llamarte! ¡Toda la mierda golpeó
el ventilador cuando fui a casa y se me olvidó por completo! Estoy
bien. Ni siquiera estoy en la casa en este momento. Salí corriendo
cuando Lynn amenazó con mandarme a un reformatorio en Montana.
De hecho, me voy a quedar con la abuela Stephy por un poco hasta que
podamos averiguar qué hacer, pero me prometió que no iba a dejar
que me enviaran lejos.
La ira hierve a fuego lento. Maldita sea. Sus padres son tan imbéciles.
Yo: ¿¿¿¿Qué diablos??? ¿Están tratando de enviarte a Montana?
¿Qué diablos está mal con ellos?
Isa: Bueno, Lynn dijo que era debido a mi problema de violencia
porque aparentemente empujarla una vez significa que tengo un
problema de violencia. Pero, honestamente, tengo la sensación que ha
41 estado planeando esto durante un tiempo. Tenía todos esos papeles
impresos y todo listo para que me fuera mañana por la mañana.
Yo: Dios, no me gusta esa mujer... ¿Qué dijo tu padre?
Isa: Lo habitual. Que estaba de acuerdo con Lynn. No me
sorprende. Siempre está de acuerdo con Lynn cuando se trata de mí.
Supongo que es porque se siente culpable que sea el producto de un
romance que tuvo.
Yo: No me importa si se siente culpable o no. Es tu padre y tiene
que actuar como tal.
Isa: Me gustaría que lo hiciera, pero sinceramente no creo que
alguna vez lo haga. Estoy empezando a hacer la paz con eso. Tengo
suerte de tener a mi abuela Stephy. Es prácticamente como una mamá
y un papá para mí. No sé lo que haría sin ella. E Indigo también.
Yo: Sabes que estoy aquí para ti si necesitas algo.
Isa: Lo sé. De verdad has sido impresionante para mí
últimamente, Kai. Lo aprecio. Realmente lo hago.
Quiero estar ahí para ella hoy. Después de lo sucedido con sus padres, apuesto
a que necesita a alguien con quien hablar.
Yo: ¿Estás con tu abuela ahora?
Isa: No. Ella en realidad está fuera de la ciudad, pero volará de
regreso esta noche.
No hay manera que esté sola en este momento.
Yo: ¿Quieres venir a un viaje a Mapleview? Podría necesitar un
copiloto.
Le toma un minuto responder y sé en el momento en que el mensaje zumba,
que no me va a gustar su respuesta.
Isa: Estoy con Kyler en este momento. Se supone que debemos
pasar el rato hasta que mi abuela llegue a casa. ¿Por qué irás a
Mapleview? Si necesitas que vaya contigo, estoy totalmente dentro,
sobre todo si quieres hablar de lo que está pasando contigo y ese tipo
T.
Abro y cierro los dedos. ¿Está con Kyler? ¿Qué demonios? ¿Sólo esperó en la
casa para saltar cuando Isa necesitaba rescate y luego limpió todos sus pendientes?
Sé que tenía planes más tarde después de llevar a Isa a desayunar. Lo oí hablar con
sus amigos por teléfono después que Isa dejó nuestra casa, diciendo algo sobre
necesitar tener algunas horas de práctica.
Yo: No. Está bien. Creo que voy a pedirle a Big Doug que conduzca
conmigo.
Es una completa mentira. Sí, me duele como una perra pensar en ella y Kyler
por ahí, haciendo Dios sabe qué, pero no quiero que venga conmigo sólo porque
42 siente lástima por mí. He tenido demasiadas chicas que se sentían mal por salir
conmigo y usarme para llegar a Kyler.
Isa: Está bien... Si cambias de opinión, avísame. Creo que
definitivamente deberíamos hablar de lo que está pasando contigo.
¿Podemos salir mañana?
Yo: Sí. Tal vez. Te enviaré un texto más adelante y te lo diré.
Lo dejo así y guardo el teléfono, tratando de no pensar en lo que ella y Kyler
podrían estar haciendo. Pero no puedo pensar en otra cosa. Joder, tengo una
imaginación demasiado vívida. En serio. Juro que mi mente está tratando de
torturarme hasta la muerte con imágenes de Isa y Kyler y lo que podrían estar
haciendo.
—Entonces, ¿quién es ella? —pregunta Big Doug en medio de mis
pensamientos.
—¿Eh? —Tomo un sobre manila que está sosteniendo frente mí.
—La chica que te tiene tan esforzado —dice, girando la silla—. Parece que
estás a punto de perder tu mierda.
—No, no lo creo. —Pone un sello en la parte superior de la envoltura en letras
rojas brillantes de NO SE ABRA junto con una pegatina de cara sonriente—. ¿Qué
pasa contigo y estas etiquetas? Se las pones a todo.
—Son mi marca —responde con sencillez—. Dice dónde estoy y que el trabajo
es mío. No quiero que otras personas tomen el crédito por mi mierda.
Agito el sobre, notando que se siente muy ligero.
—¿Qué hay en esto?
—No te preocupes por eso —me responde, y continúa con su interrogatorio—.
¿Es la chica de la fiesta? ¿De la que necesitabas información sobre su madre? —
Asiento de mala gana—. ¿Cómo tomó las noticias sobre su madre?
Me meto el sobre debajo del brazo.
—No se lo he dicho.
Parpadea en estado de sorpresa.
—¿Por qué diablos no?
—Estaba pensando hacerlo, pero sucedió algo de mierda con su familia...
Estoy preocupado que no pueda manejar la situación en este momento.
—No importa lo que pienses. Merece saberlo y cuanto más tiempo pase así,
más molesta se pondrá cuando se lo digas.
—Lo sé. —Hago crujir los nudillos mientras sus palabras se hunden. Tiene
razón. Incluso si Isa está pasando por un montón de drama familiar en este
momento, tengo que decírselo tan pronto como pueda—. Amigo, estás empezando
a sonar como el doctor Phil.
Big Doug mete los brazos detrás de su cabeza.
43
—Veo ese programa todo el tiempo.
Le doy una verdadera mirada.
—¿Hablas en serio?
—¿Qué? No tengo nada mejor que hacer entre los trabajos. Además, he
aprendido mucho de él, como cuándo decirle a una chica con la que estás
obsesionado que sabes algo sobre su familia. Algo, debo añadir, en lo que me
pediste ayuda.
—Muy bien. Lo entiendo. Se lo diré. Sólo deja de jugar al psicólogo 101 y
abandona.
Levanta un dedo.
—Una cosa más. —Abre el cajón de un archivador, recoge una carpeta con la
pegatina de la cara sonriente y me la entrega—. Me sentí mal por ser el portador de
tan jodidas noticias, por lo que decidí hacer más investigación de esta bella mujer y
descubrí más sobre su caso.
—¿Qué descubriste? —Considerando que Big Doug rara vez le hace favores a
la gente, me sorprende que lo hiciera.
—Algunas cosas bastante interesantes. En realidad estoy un poco sorprendido
que la mujer fuera encontrada culpable. Por otra parte, algunas de las cosas que
conseguí no se utilizaron en su caso, y no son accesibles al público. Ella presentó
una apelación un par de veces, y creo que la más reciente fue aprobada, pero podría
tomar un tiempo para que algo suceda. Todavía estoy buscando un par de cosas
más, pero pensé que te podría dar esto por ahora. Podría darle a Isa un poco de
tranquilidad hasta que pueda encontrar más información.
—Espera. ¿Te introdujiste en los registros de casos o algo? —Me asomo a la
carpeta y veo la página superior.
Antes que pueda llegar demasiado lejos, pone su mano en la parte superior de
la carpeta, cerrándola.
—Puedes mirar esto más adelante. Ahora, trabajaremos.
Luego salta a darme una lista de instrucciones para la entrega del paquete.
Después de escuchar la lista, me doy cuenta que es un trabajo más grande de lo que
originalmente pensaba. Me siento más confuso con qué diablos habrá en el sobre.
1. En ningún caso mires el sobre.
2. Antes de estacionarte en el lugar, le darás tres vueltas a la manzana.
3. Si miras a cualquier persona que se vea un poco sospechosa, debes irte sin
dejar el sobre.
4. Mantén la puerta del auto cerrada en todo momento. Aun cuando el tipo
venga a recoger el sobre, lo único que tienes que hacer es bajar la ventana y
deslizarlo.
44
5. El tipo que lo recogerá estará vestido con sudadera y jeans.
6. Al segundo en que entregues el sobre dejarás Mapleview. Pero no
conducirás directamente a casa. Harás un cruce por carreteras secundarias durante
una hora antes de entrar en la carretera.
7. No puedes llevar tu teléfono contigo.
—¡¿Qué?! —digo después que recita la número siete—. ¿Por qué diablos no?
—Para fines de seguimiento. —Mueve la mano—. Dámelo, hombre.
Saco el teléfono de mi bolsillo trasero, pero no se lo entrego.
—Sólo un segundo.
Me apresuro a escribirle un rápido texto a Isa, ya es hora que se lo diga.
Yo: Sí, definitivamente nos veremos mañana. Avísame a qué hora
te recojo.
Antes de recibir una respuesta, Big Doug arrebata el teléfono de mi mano.
—Amigo, dame eso.
Me quejo, estirándome para tomarlo de nuevo.
Él hace girar la silla, metiendo mi teléfono en un cajón del escritorio que luego
cierra.
—Te lo daré de nuevo cuando el trabajo esté hecho. Y los cien dólares.
Cuando escucho mi teléfono vibrar dentro del cajón, rechino los dientes.
—Sólo déjame ver eso.
Niega.
—Tienes el sobre. Estás oficialmente dentro. —Considero decirle que se vaya a
la mierda, pero no lo hago debido a que me está haciendo un gran favor—. Nos
vemos en cinco horas.
Inicia un temporizador en un ordenador.
Con un suspiro, me dirijo hacia la puerta con un sentimiento de inquietud
acerca de lo que estoy a punto de hacer. Sí, hice algunas cosas oscuras el año
pasado. He entrado en autos, me he ido de fiesta, he hecho algunas cosas ilegales
como ayudarlo a introducirse en los sistemas de seguridad, comprado yerba a T y
trabajar para él un par de veces. Pero el asunto de las drogas fue un poco
demasiado intenso para mí. Estaba nervioso y con pánico haciendo las entregas, y
me iba de forma rápida tanto al comprar como al vender. Cuando Bradon me
localizó en una fiesta, habían pasado meses desde que había visto a T.
—Necesito un favor —dijo, mirando nerviosamente a su alrededor a la gente
bebiendo y fumando. Estaba tan nervioso que me pregunté si estaría en algo.
Al principio, sólo negué. Un favor para Bradon por lo general significaba
problemas.
Pero entonces rogó y suplicó.
45
—Por favor, Kai. Mi familia está en algunos serios problemas financieros, y
necesito el dinero, mucho o vamos a perder todo. —Se veía molesto, y empecé a
sentir pena por él.
—¿Qué necesitas? —pregunté.
—Que le des fe a T de mí —dijo rápidamente—. Sólo dile que puede confiar en
mí.
—¿Puede hacerlo? —le pregunto porque Bradon nunca fue un tipo de
confianza. Ya sea que les robara a las personas o mintiera al respecto.
—No lo arruinaré —prometió—. Sólo tengo que hacer un par de trabajos para
él, así podré ganar algo de dinero rápido. Pero necesita a alguien que conozca,
como tú, para responder por mí.
Cada uno de mis instintos me gritó que no lo hiciera, que Bradon acabaría
arruinándome, pero entonces me dio todo este discurso sobre su familia que estaba
perdiendo la casa y el auto, y cedí como todo un ingenuo.
Al final, Bradon terminó vendiendo drogas para T y nunca le dio el dinero. En
un primer momento, no me puse demasiado molesto, porque pensé que tal vez era
un movimiento de pánico para rescatar a su familia de sus problemas financieros.
Pero hace un par de días descubrí que todo era mentira.
Bradon se estaba metiendo algunas drogas muy serias y necesitaba dinero
rápido para alimentar su adicción. Por lo que entiendo, sus padres intervinieron
ayer y se lo llevaron a rehabilitación. Me siento como un idiota por creer su triste
historia y no ver el problema de drogas que tenía en las manos. Pero no hay nada
que pueda hacer al respecto ahora. T me advirtió que si Bradon le hacía alguna
jugarreta, su deuda caería sobre mí.
Sólo espero que lo que estoy a punto de hacer no vaya a terminar por meterme
en más problemas.
46
Capítulo 6
Isabella
51
Capítulo 7
Isabella
63
Capítulo 9
Kai
68
Capítulo 10
Isabella
En el momento en que llegamos a Mapleview, son casi las diez. Indigo me dice
que probablemente debería enviarle un texto a la abuela Stephy para que no se
asuste cuando llegue a casa y no estemos allí. Le envío un texto, pero no contesta.
—Probablemente todavía esté en el avión —dice Indigo, reduciendo a cenizas
su cigarrillo por la ventana—. ¿Cuándo se suponía que aterrizaría su vuelo?
—No estoy segura. Sin embargo dijo que estaría en casa a las once.
—Espero que su vuelo no se retrase. Volverá a casa de mal humor si lo hace. —
Ralentiza el auto a medida que baja el límite de velocidad—. ¿En qué camino estaba
87 la estación de servicio?
Abro la aplicación de bloc de notas y le digo la dirección.
—Creo que es en el lado este de la ciudad.
Avienta su cigarrillo por la ventana y se centra en la carretera.
—Esta ciudad está muerta. Ni una sola tienda está abierta, y son solo las diez
de la noche del sábado.
—Mapleview es de esa manera —le digo—. Es inferior a Sunnyvale.
Frunce el ceño a las tiendas que bordean la calle. Todas están cerradas, las
únicas luces son las procedentes de las farolas.
—Parece un pueblo fantasma.
—Es lo que es. —Escribo la dirección en una aplicación de mapas para poder
obtener direcciones—. Quiero decir, la gente vive aquí y todo, pero es el tipo de
lugar donde las personas se refugian cuando hay algún turbio o hacen cosas que
son oscuras y no quieren ser encontrados.
—¿Entonces por qué Kai está aquí?
—Probablemente sólo estaba visitando a alguien o algo. —Pero sé que no es
verdad. Mencionó algo sobre Big Doug metiéndolo en este lío. Sólo desearía saber
en qué clase de lío está—. Gira a la derecha aquí. —Apunto a una señal de tráfico.
Indigo hace lo que le digo y da vuelta en el camino lateral. Cuanto más tiempo
conducimos, más estrecha se vuelve la zona: un menor número de farolas se
alinean en las calles; las tiendas se vuelven almacenes tapiados; y personas están
reunidas en los estacionamientos y las esquinas de las calles, haciendo quién sabe
qué. Para cuando veo la estación de servicio, estoy lista para agarrar a Kai y decirle
“Paz” a la ciudad.
—Ahí está su auto. —Señalo mientras me desabrocho el cinturón de
seguridad.
Se detiene en el estacionamiento y para al lado del auto de Kai. Es entonces
cuando me doy cuenta de la ventana del lado del pasajero rota, del capó abollado, y
de los faros agrietados.
Los ojos de Indigo prácticamente sobresalen de su cabeza mientras ve la
condición del auto de Kai.
—¿Consiguió eso en un accidente?
—No tengo idea —digo con pánico. ¿Qué pasa si está herido?
Salto del auto y no me detengo, incluso cuando Indigo me grita que espere un
minuto. En el momento en que abro la puerta y tropiezo dentro de la estación de
servicio, soy un manojo de nervios, toda ojos salvajes y tratando de recuperar el
aliento.
Mi mirada roza la estación de servicio. Veo a Kai sentado detrás del mostrador
en una mesa, jugando póquer con un hombre mayor, que lleva una camisa de
88 botones con el logotipo de la estación de gas.
—Creo que podrías estar engañándome —le dice Kai al hombre, bajando la
mirada a las cartas que está sosteniendo.
—Deja de quejarte y haz tu apuesta —se queja el anciano—, antes que te haga
esperar.
Kai añade algunas fichas rojas de póquer a un pequeño montón en el centro
de la mesa.
—Sí, sí, dijiste eso como veinte veces.
—Bueno, esta vez, quise decirlo —gruñe—. ¿Qué tienes? Apuesto a que nada.
—¡Ja! —Kai baja sus cartas—. Uno completo. —Se estira para verme—. Oye,
llegaste.
—Por supuesto que lo hice. —Sonrío de regreso, pero mi sonrisa se tambalea
cuando veo las contusiones y cortes en su rostro. Uno de sus ojos está tan hinchado
que me pregunto si puede ver. Un corte corre a lo largo de la línea de su cabello,
con sangre seca, con puntos, su mejilla y labio están hinchados—. ¡Mierda, Kai!
¿Qué le pasó a tu rostro?
—¿Qué? ¿No siempre se ve de esa manera? —pregunta el anciano, sonriéndole
a Kai—. ¿Es esta la chica de la que estabas tan enamorado?
Ummm... ¿Qué?
Kai no parece en absoluto preocupado por lo que dijo el hombre, sonriendo
mientras quita la silla de la mesa y se pone de pie.
—Deja de tratar de meterme en problemas —le dice al hombre, entonces se
vuelve hacia mí—. Te explicaré todo en el auto.
—Está bien. —Mantengo mis ojos en él mientras rodea el mostrador, tratando
de decidir si está herido en otro sitio.
Las manchas de sangre salpican su camisa de manga larga y jeans de color
gris, y su rostro se ve horrible, pero aparte de eso, no puedo ver nada más.
—¿Estás bien? ¿Estás lastimado en otro sitio?
—Tú y tus preguntas —me dice, pareciendo extrañamente en buen estado de
ánimo teniendo en cuenta lo golpeado que se ve—. Siempre estás tan llena de ellas.
Cruzo los brazos.
—Me llamas desde un número desconocido, me pides que te recoja en
Mapleview en una gasolinera al azar en medio de la nada, y tu auto está en mal
estado, por no hablar de tu rostro, por lo que las preguntas son totalmente
justificables en este momento.
El humor baila en sus ojos.
—¿Estoy en problemas?
Tengo que trabajar muy duro para parecer enojada.
89
—Sí. Al menos hasta que empieces a explicarte.
Empieza a chupar su labio entre los dientes, pero hay un pequeño corte en él,
y se estremece.
—¿Vas a castigarme si no lo hago?
Siento un rubor calentando mis mejillas.
—¿Cómo puedes bromear en este momento cuando parece que tu rostro se
metió en una pelea con una roca y perdió?
—En realidad, fue un tipo de tamaño-sumo y una barra de hierro. —Deja caer
los hombros—. Mira, sé que metí la pata, pero bromear es lo único que evita que me
pierda.
Su honestidad me estruja. Por lo general, Kai bromea sobre todo y casi nunca
admite sus verdaderos sentimientos.
—¿Necesitamos conseguir alguna cosa antes de irnos? —Echo un vistazo
alrededor de la tienda—. ¿Tal vez algunas tiritas y una bolsa de hielo?
Toma su mejilla con la mano, como si tuviera dolor.
—Una bolsa de hielo suena bien.
—Muy bien, déjame agarrar algunas cosas, y te veré en el auto. —Comienzo a
ir a la parte trasera de la tienda.
Él se detiene detrás de mí por un pasillo.
—Acaban de asaltar mi trasero, y fue a plena luz del día, así que no estoy
dispuesto a permitir que deambules sola alrededor cuando está oscuro.
Abro la puerta del congelador y agarro una botella de agua.
—¿Asaltado por un luchador de sumo?
—Sé que suena loco, pero es lo que realmente sucedió —dice aturdido,
viéndose como si no lo creyera él mismo—. Me alejé de mi auto, como por cinco
segundos, y este hombre llega, rompe mi ventana, roba... algo de mi auto, entonces
me golpea en la cabeza con una barra de hierro. Me desmayé, y cuando desperté,
mi auto estaba todo destruido. Incluso destruyó la batería y recortó los neumáticos.
Loco bastardo estúpido.
Algunas cosas pasan por mi mente a la vez, pero lo más importante se destaca.
—¿Te golpeó en la cabeza con una barra de hierro? —Toco su cabeza—.
¿Tienes una conmoción cerebral?
—No estoy seguro. —Entrecierra los ojos mientras mis dedos rozan la línea de
su cabello—. ¿Cómo se siente una conmoción cerebral?
—No lo sé. Nunca he tenido una antes. —Está bien. Ahora estoy realmente
empezando a preocuparme—. Creo que deberíamos llevarte al hospital.
—No —dice con firmeza—. Sin hospitales. Sin doctores. Mis padres no pueden
saber de esto.
90 —Van a saberlo cuando te presentes con ese aspecto. —Hago un gesto a su
rostro.
Él toca el rabillo de su ojo y se estremece.
—Sé que es malo, pero no puedo decírselos. Ya... mi padre... No iré a casa.
Dormiré en la casa de Big Doug o algo hasta que se me cure el rostro. —Sin
embargo no se veía demasiado encantado con esa idea.
—Eso podría llevar al menos una semana. ¿Tu mamá y papá no se enojarán
cuando no llegues a casa por tanto tiempo? —¿No es eso lo que los padres normales
hacen?
—No les importará —dice—. Estarán felices que no esté allí.
Recuerdo la noche en que vi al padre de Kai gritarle y golpearlo en la parte
posterior de la cabeza. Mientras no fue muy duro, todavía no me sentó bien. Eso
me hace preguntar si es por eso que no quiere ir a casa. Tal vez le preocupa que su
padre lo golpee o algo. Y luego está esa cosa que dijo Kyler en el auto acerca de
cómo su padre quería que hiciera deporte. Es evidente que su padre es un hombre
exigente, todo lo contrario a mi casi-no padre.
Pienso en lo asustada que estaba de volver a casa ayer por la noche, cómo Kai
se quedó y vio películas conmigo, y la forma en que terminamos durmiéndonos
juntos en el sofá cuando pensaba que ni siquiera podría dormir en absoluto.
—Puedes quedarte conmigo si es necesario.
—¿En casa de tu abuela?
—A ella no le importará. Es buena. Probablemente te hará dormir en el sofá,
pero es bastante cómodo. Y hará el desayuno por la mañana.
Ya considerando mi oferta, una serie de emociones parpadean en su rostro:
vacilación, confusión, gratitud, y en última instancia, hilaridad.
—¿Vas a dormir en el sofá conmigo?
Pongo los ojos en blanco.
—No. Tendrás que ser un chico grande y dormir solo.
Él saca el labio, de mal humor.
—Pero yo dormí en el sofá contigo. ¿Eso no significa que tengas que
devolverme el favor?
Muerdo mis labios para no sonreír y animarlo más.
—Voy a devolverte el favor en otro momento. Mi abuela es linda y todo, pero
no tan buena.
Sonriendo, se estira y pasa el dedo por el borde de mi nariz.
—Voy a asegurarme que cumplas eso.
Su toque me hace sentir como un trago lleno de mariposas muy vivas, muy
excitadas. Todo por un maldito toque.
Con miedo que mi voz salga toda tambaleante, no digo nada y busco en el
91 almacén una bolsa de hielo. Lo coloco en un vaso y tomo un par de servilletas para
limpiar la sangre. Las tiritas no van, así que recojo un par de barras de caramelo y
un refresco, esperando que una pequeña subida de azúcar pueda ayudarlo a
sentirse mejor.
Después que pagamos, le dice adiós al cajero, y luego nos dirigimos hacia el
auto. Kai agarra una carpeta delgada y su chaqueta de su auto antes de deslizarse
en el asiento trasero del auto de mi abuela Stephy.
Indigo se gira en el asiento, ve su rostro, y su mandíbula cae.
—Vaya. Te ves como una mierda.
—Eh, gracias —dice secamente luego suspira—. Pero en serio, gracias por
venir y recoger mi sentido trasero. Fue realmente genial de ustedes.
—No hay problema. —Indigo arranca el motor—. Estás bien, ¿verdad?
—Ahora lo estoy. —Tiembla, golpeando su espalda contra el asiento—. Creo
que este asiento se rompió. —Se acerca y juega con un pestillo, plegando el respaldo
del asiento hacia delante y mirando en el maletero—. Tu abuela realmente necesita
arreglar esto.
—No lo hará —digo, deslizándome en el asiento de al lado—. Va a decir que es
viejo y tiene carácter y arreglarlo lo arruinaría.
Kai empuja el asiento hacia atrás, con sus ojos aterrizando en mí.
—No tienes que sentarte aquí conmigo. Prometo quedarme sentado durante
un par de horas sin meterme en líos.
—No sé acerca de eso. Eres un pequeño tonto. —Pongo la bolsa de cosas que
compré en el suelo y cierro la puerta—. Voy a tratar de limpiar tu rostro, ¿de
acuerdo?
—Ay, mi propia enfermera traviesa. —Aprieta la mano contra su pecho—.
Siempre he querido una de esas.
Indigo se ríe mientras conduce fuera de la zona de estacionamiento.
—Me olvidé de lo adorable que es.
—No lo animes —le advierto. A Kai, le digo—: No soy tu enfermera traviesa.
Sólo estoy tratando de vendarte, y luego voy a tratar de ver si puedo encontrar
información sobre conmociones cerebrales.
Él frota sus labios, reprimiendo una sonrisa.
—No arruines mi diversión. En este momento, estoy imaginándote totalmente
en un vestido ajustado, corto, blanco. —Su mirada se arrastra por mis piernas—.
Con medias cortas que van todo el camino hasta las largas piernas tuyas. Se ven
muy bien en ti, por cierto.
Un hormigueo se derrama por mi piel, pero rápidamente me encojo. No estoy
segura de si estar feliz que esté en un buen estado de ánimo a pesar de todo lo que
92 sucede o preocupada que tal vez una conmoción cerebral esté haciéndolo actuar de
esa manera.
—Inclínate hacia atrás en el asiento —lo instruyo mientras saco las servilletas
y el agua—. Voy a limpiar la sangre de tu rostro. Después pondrás una de las
botellas de soda en tu mejilla mientras hago una búsqueda en Internet sobre
conmociones cerebrales. Sin embargo, hagas lo que hagas, no te vayas a dormir.
Creo que recuerdo haber leído algo en la clase de salud sobre necesitar permanecer
despierto después de una conmoción cerebral o algo.
Él pone mala cara.
—¿Qué pasa si estoy cansado?
Muevo un dedo.
—No me importa si estás cansado. Mantén los ojos abiertos. Si siquiera los
veo empezar a cerrarse, te pellizcaré.
Levanta su mano para cubrir su boca y ocultar su sonrisa.
—Eres linda cuando eres mandona.
Respiro una discreta inhalación por la nariz, tratando de permanecer
indiferente. Pero no puedo evitar pensar en Kyler y cómo, el día de hoy, llamó
lindas a mis pecas. Aunque sé que Kai simplemente está jugando un poco conmigo,
todavía se siente incómodo tener a ambos llamándome linda el mismo día.
Después que ralentizo mi respiración, abro la tapa de la botella de agua y
vierto un par de gotas en un par de servilletas.
—Entonces, ¿vas a decirme lo que estabas haciendo en Mapleview? —Presiono
suavemente la servilleta en un punto de sangre seca en su mejilla.
Se estremece, pero no mueve la cabeza, manteniendo los ojos fijos en mí.
—Estaba haciendo algo para Big Doug.
—¿Qué clase de algo? —Paso con delicadeza la servilleta contra su mejilla,
moviéndome lentamente hacia su línea de mandíbula.
—Sólo algo.
—¿Algo ilegal? Porque Mapleview no tiene el mejor representante de ser un
buen lugar al que la gente va a hacer cosas buenas.
—¿Me estás juzgando? —Abraza la carpeta a su pecho como un osito de
peluche, viéndose herido.
—¿Qué? Dios, no... Estoy preocupada por ti. —Me muevo unos centímetros
más cerca de él, poniendo un par de dedos en su otra mejilla, e inclinando su
cabeza para poder limpiar la sangre al otro lado de su rostro—. Esta mañana,
cuando estábamos en el pasillo, comenzaste a decirme que algo malo pasó contigo y
ese tipo T, pero nunca tuviste la oportunidad de terminar.
—Debido a que Kyler me interrumpió —refunfuña, con el ceño fruncido.
—Lo sé. Me gustaría que no lo hubiera hecho. Quería… deseaba asegurarme
que estabas bien.
93
—Estoy bien. —Su mirada es tan intensa, tan fija únicamente en mí, que mis
dedos tiemblan—. ¿Salieron todo el día?
Asiento de mala gana.
—Bueno, más o menos hasta las siete.
—¿Qué hicieron? —pregunta, en realidad sin sonar seguro que lo quiere saber.
Me encojo de hombros, encendiendo la luz del techo para tener una mejor
visión del corte en su frente.
—Jugamos un poco de baloncesto. Luego fuimos a la cancha de fútbol y
jugamos fútbol americano con sus amigos.
—Uf —dice Indigo, y me doy cuenta que ha estado escuchando toda la
conversación—. ¿Fútbol? ¿Eso es lo hicieron durante todo el día?
Se me hace un poquito incómodo que esté prestándonos tanta atención a Kai
y a mí. Indigo es demasiado observadora para su propio bien, y tiene debilidad por
Kai. Está determinada que Kai y yo nos llevemos bien, a pesar que nunca ha
conocido a Kyler, y es muy contundente acerca de su opinión.
—No fue tan malo. Incluso anoté el touchdown ganador. —Examino el rostro
de Kai para asegurarme que quité toda la sangre.
Mientras estoy inclinada sobre él, empieza a pasar los dedos por mi cabello. El
movimiento, aunque sutil, centra toda mi atención allí. Me vuelvo híper alerta que
su rostro está a diez centímetros de mi cuello, el calor de su aliento me hace
cosquillas en la piel.
—Touchdown o no, todavía tuvo que apestar en las bolas jugar con sus
amigos. Son idiotas, y sé que te han tratado mal en el pasado. —Hace una mueca—.
Sin embargo apuesto a que fueron muy agradables contigo ahora, al igual que
Kyler, y es porque eres atractiva. Ni siquiera te conocen, no como yo te conozco —
murmura, jugando con mi cabello—. Tu cabello es tan suave. Me recuerda el
terciopelo.
Me siento de nuevo para darle un buen vistazo.
—Creo que necesito buscar síntomas de una conmoción cerebral.
—Estoy bien —insiste, descansando su cabeza contra el asiento y bajando los
párpados—. Totalmente bien…
Presa del pánico, pellizco su brazo.
Sus párpados se abren, y me mira.
—Ay. Eso duele.
—Te advertí que lo haría. —Saco mi teléfono—. Ahora mantén los ojos
abiertos mientras busco eso.
—Sí, jefa —murmura, descansando su cabeza en mi hombro.
Indigo me llama la atención en el espejo retrovisor, y aunque no puedo ver su
94
boca, sé que está sonriendo. Yo, no tanto. Estoy empezando a preocuparme. Kai
actúa como si estuviera borracho o algo así. Tal vez lo está. Pero no tiene alcohol en
el aliento ni nada.
Me lleva quince minutos de pelea con una señal entrando y saliendo antes que
pueda entrar en una página web útil. Tengo que pellizcar a Kai tres veces para
mantenerlo despierto, y cada vez que responde, hace menos sentido. La confusión
es un síntoma, y sin duda está confundido. Cuando le hago preguntas sobre el
pasado par de horas, ni siquiera puede recordar cómo empezó a jugar póquer con el
cajero en la estación de servicio.
—¿Qué hay de justo después que te viste afectado por ese tipo? —le
pregunto—. ¿Puedes recordar lo que pasó entonces?
—Sí, me desmayé por un minuto, desperté, te llamé porque memoricé tu
número. —Aprieta dos dedos en su sien—. Todo está aquí. Cada número está
arraigado en mi mente... Y sabía que si te llamaba, me ayudarías sin juzgarme. —
Me acaricia la mejilla con los dedos—. Eres así de agradable. Demasiado bonita, la
verdad. Demasiado bonita para estar conmigo o con mi hermano o con nadie.
Nadie es digno.
En este punto, sus toques y laberíntica forma de pensamiento no me
perturban. Está claro que tiene una lesión en la cabeza, y mientras que no quiere ir
al hospital, no estoy segura que me siento bien o no llevándolo. Sin saber qué más
hacer, llamo a mi abuela Stephy.
—¿Dónde estás? —pregunta en el momento que contesta.
—¿No recibiste mi mensaje? —pregunto—. Te dejé uno.
—Sí, pero eso no quiere decir que sólo voy a estar bien volviendo a una casa
vacía después de todo lo que pasó hoy. —Suena loca—. Y traté de llamarte un
montón de veces, pero el teléfono seguía yéndose al correo de voz.
—Lo siento. —Me siento mal por preocuparla—. Estábamos en Mapleview,
recogiendo a uno de mis amigos que necesitaba un aventón. Fue como una cosa de
última hora. Su auto se averió..., y estaba atrapado allí.
—¿Estás viniendo a casa ahora? —pregunta, calmándose.
—Sí, estamos a un cuarto de hora de distancia… —tartamudeo con mis
palabras mientras Kai se acuesta y pone su cabeza en mi regazo—. Uh, sí, estamos a
quince minutos.
—Bien —dice—. No me gusta que estés fuera tan tarde, especialmente con
todo lo que sucede.
Pienso en todas las cosas locas que dejó que Indigo y yo hiciéramos mientras
estábamos en el extranjero. No tiene sentido preocuparla porque estamos fuera tan
tarde.
—¿Hay algo que pase que no sepa? ¿Mis padres realmente no están bien
conmigo quedándome allí?
95 —¿Qué? No —dice—. Puedo omitir la verdad a veces, pero nunca haría toda
una mentira por ti.
Quiero creerle, realmente quiero hacerlo, pero teniendo en cuenta que me
dejó creer que Lynn era mi madre durante todos esos años, no estoy
completamente convencida que está siendo cien por ciento veraz. También sé que
me mentiría si pensara que me estaba protegiendo de algo. Pero tratar de entrar en
eso con ella por teléfono no va a hacer ningún bien, y quiero centrarme en el
problema acostado en mi regazo en este momento.
Le doy al brazo de Kai un suave pellizco cuando comienza a dormirse de
nuevo.
—Abuela, ¿sabes algo acerca de conmociones cerebrales?
—¿Por qué? —pregunta con cautela.
Le explico cómo Kai fue asaltado y golpeado en la cabeza con una barra de
hierro, y ahora se niega a ir al hospital debido a que está preocupado que sus
padres se enojen con él. Cuando cuestiona por qué está tan preocupado que sus
padres se enojen con él, no sé qué decirle.
—¿Se suponía que no debía estar en Mapleview? —pregunta—. ¿Sus padres no
sabían que estaba ahí?
—No sé. —Miro a Kai acostado sobre su costado, acaricio su rostro en mi
regazo. Tengo el impulso loco de pasar mis dedos por su cabello, igual que hizo por
mí hace unos minutos. Sin embargo freno el impulso, diciéndome que no tengo una
conmoción cerebral, por lo que no tengo excusa para tocarlo así—. Creo que sólo no
se lleva muy bien con sus padres. Creo que sólo está preocupado que su padre se
enoje con él por arruinar el auto y esas cosas.
—Su padre suena como un idiota —dice de manera casual—. Si lo asaltaron,
entonces no fue su culpa.
—Su padre es como un idiota. El tipo me recuerda a Lynn, aunque no tanto.
No es más que un tipo medio enojado. —Pobre Kai. Deslizo distraídamente los
dedos por su cabello, pero luego los aparto rápidamente. Vaya. ¿Qué estoy
haciendo?
—No te detengas —murmura, tratando de alcanzar mi mano y moviéndola
hacia su cabeza—. Se siente tan bien.
Bajo la mirada a mi mano con incertidumbre. ¿Debería hacerlo? ¿No es raro?
—Sólo hazlo —me insta Indigo—. Es probable que no lo recuerde por la
mañana, por lo que no tendrás que preocuparte por las cosas sintiéndose torpes,
pero él estará agradecido por esta noche.
Quizás no sea incómodo para él, pero acabo de pasar el día con su hermano y
dejé que me besara en la comisura de los labios. ¿Y ahora qué? ¿Voy a sentarme
aquí con Kai y a jugar con su cabello? ¿No es eso cruzar una línea? Pero ya que está
herido, de alguna manera racionalizo que está bien y paso los dedos ligeramente
por su cabello.
Es tan suave...
96
—Isa, ¿qué está pasando? —dice la abuela Stephy a través del teléfono,
sorprendiéndome.
Me olvidé por completo que estaba hablando con ella.
—Nada. —No, definitivamente hay algo—. ¿Qué debería hacer con una
contusión? ¿Crees que esté bien si no lo llevo a un médico?
—No estoy segura. No sé mucho acerca de conmociones cerebrales. —Hace
una pausa—. Tengo un amigo que es un médico retirado. Vive unos edificios más
abajo. Déjame hacerle una llamada y ver si todavía está despierto. Tal vez nos
pueda ayudar.
Me reclino en el asiento con los dedos aún en el cabello de Kai.
—Gracias, abuela.
—Puedes darme las gracias por sacar tu trasero de esa casa. Me sentiré mejor
cuando estés aquí.
Sí, yo también, pero sobre todo porque sólo quiero estar segura que Kai esté
bien.
En el momento en que cuelgo, ya casi estamos en el complejo de
apartamentos. Kai todavía tiene su cabeza en mi regazo cuando nos dirigimos hacia
el estacionamiento, y todavía estoy pasando mis dedos por su cabello. No sé por
qué, pero estoy empezando a encontrar el movimiento casi tan suave como él.
—Kai —le susurro mientras Indigo apaga el motor—. Estamos aquí. —Cuando
el chico no responde, hablo en voz más alta, acercándome más—. Kai, estamos en la
casa de mi abuela. Tienes que levantarte para que podamos ir.
La única respuesta que recibo es el suave sonido de su respiración.
—Kai. —Lo pellizco. Nada. Pánico. Pánico. Pánico—. Kai, tienes que despertar.
—Estoy despierto —se queja—. Así que deja de gritar.
Olas de alivio me atraviesan con el sonido de su voz.
—Vamos. Te ayudaré a entrar, pero no puedo cargarte.
Él se pone sobre su espalda, y sus párpados se agitan mientras abre los ojos.
Parpadea hacia mí, aturdido y confuso.
—¿Dónde estamos?
—En casa de mi abuela —le digo—. Recuerdas, dije que podrías quedarte aquí.
No parece tener idea de lo que estoy hablando, pero se incorpora de todos
modos. Permanece en silencio mientras abre la puerta y tropieza fuera al aire fresco
de la noche. Me apresuro y salto fuera, persiguiéndolo mientras se pasea por la
hierba, yendo en la dirección equivocada.
—No, por aquí. —Tomo su brazo y lo arrastro en la dirección opuesta.
Me sigue, parpadeando a los alrededores, siendo extrañamente callado para
ser Kai. No me relajo cuando lo llevo al interior. En todo caso, me asusta aún más.
97 En la luz, se ve mucho peor. Sus ojos están inyectados de sangre, su expresión
aturdida. Afortunadamente, el médico amigo de mi abuela ya está ahí.
Es un hombre mayor, probablemente de unos setenta años, con cabello cano.
Parece bastante agradable mientras le dice a Kai que se siente en el sofá y luego
mueve la silla y le hace una serie de preguntas. Kai responde lo mejor que puede.
Luego, el médico comprueba sus reflejos. Decido hablar con el médico que pienso
que Kai también tiene lastimadas las costillas para que se las compruebe. No me
molesto en mencionar que fue desde ayer, porque no quiero intentar explicar por
qué Kai fue golpeado tanto. Puede que ni siquiera lo intente debido a que Kai no me
ha explicado aun lo que pasó.
—Estoy segura que está bien. —Indigo intenta tranquilizarme.
—Sí, lo sé. —Pero no lo sé a ciencia cierta. No sé mucho de nada más. Me estoy
convirtiendo en la chica más despistada en el mundo. Isabella Anders, la chica
despistada que no sabe quién es su madre, que juega con el cabello de los chicos
después de clase, más o menos besó a otro tipo, por lo que está muy preocupada en
este momento qué siente que va a vomitar.
Indigo me ofrece unas galletas.
—Necesitas comer.
Agarro un puñado y las meto en mi boca, pero apenas las degusto.
—Me sentiré mejor cuando sepa que está bien.
—Me pregunto por qué. —Su mirada perfora un agujero en el lado de mi
cabeza, pero me niego a mirarla.
Una vez que el doctor finaliza, se levanta de la silla y se dirige a la abuela
Stephy.
—Tiene una conmoción cerebral leve, y ese corte en la cabeza puede que
necesite un par de puntos de sutura. —Me mira—. Traté de decirle que podría
necesitar que se ocupen de él, pero dice que está bien. No tengo nada con qué darle
puntadas aquí, así que sugiero que traten de conseguir que vaya por la mañana. En
cuanto a las costillas, puede haber una rota, pero no hay mucho que pueda hacer
por eso. Sólo tiene que tomarlo con calma. Podría ir y conseguir una radiografía
para confirmarlo, pero eso es todo.
Asiento, pero teniendo en cuenta la inflexible forma en que Kai dijo que no
iría al hospital, no creo poder persuadirlo.
El doctor hace una lista de los síntomas a tener en cuenta y dice que, si
muestra alguna señal de ellos, lo debemos llevar al hospital de inmediato. Luego
recoge sus cosas, y mi abuela Stephy se va con él.
La mirada de Kai choca con la mía a través de la habitación y acaricia el cojín
al lado de él.
—Ven y siéntate conmigo y juega con mi cabello un poco más. —Parece estar
más alerta que en el auto, pero las heridas en su rostro son más prominentes bajo
98 la luz.
Cuando me congelo, Indigo me da un codazo en la espalda, empujándome
hacia adelante.
—Ve y cuida de tu hombre de caramelo.
Le disparo una mirada sucia, pero sólo se ríe de mí.
Negando, atravieso la habitación y me siento en la silla junto a Kai.
—¿Necesitas algo? El médico dijo que podías tomar un par de analgésicos, y
creo que mi abuela podría tener una bolsa de hielo en el congelador.
Él se acuesta y pone su cabeza en mi regazo de nuevo.
—Sólo quiero descansar así.
—¿Mi regazo es tan cómodo? —bromeo, sonriéndole.
Asiente, mirándome, todo serio e intenso, como se pone a veces.
—Es mejor que una almohada.
—Dudo mucho eso.
—Ja. Entonces claramente no has descansado en tu regazo antes.
—Eso es algo imposible.
—Tal vez. —Mueve el brazo sobre su frente, protegiéndose los ojos de la luz
mientras me mira fijamente—. Entonces deberías tratar en mi regazo. Puede ser
que sea más cómodo.
—¿Cómo podremos saberlo alguna vez a ciencia cierta? No es como que
podemos comparar.
—Cierto. Pero creo que deberíamos intentarlo al menos. —Empieza a
incorporarse; supongo que puedo dormir en su regazo.
Pongo mi mano en su pecho y lo guío hacia abajo.
—Podemos intentarlo mañana. Esta noche, descansa.
—¿Lo prometes?
—¿Prometer qué?
—Que mañana pondrás la cabeza en mi regazo.
Pienso en cómo Indigo y el doctor dijo que Kai podría no recordar mucho
sobre esta noche.
—Por supuesto.
Me sonríe.
—Eres tan bonita, en serio, eres magnífica. He pensado eso por un tiempo.
Indigo se ahoga con una risa, escupiendo trozos de galleta por toda la
alfombra.
99
—Es incluso encantador cuando está completamente fuera.
Es más que encantador si me lo preguntan, pero a pesar que es como un ligue
normal, nunca me dijo que soy hermosa.
Sin saber qué más decir, paso una línea con mi dedo alrededor del corte en su
frente.
—Debes escuchar al médico e ir a conseguir puntos de sutura. Dijo que
podrías terminar con una notoria cicatriz si no lo haces, y que te tomará más
tiempo sanar.
Me despide.
—Las cicatrices están bien.
—No en tu rostro.
—Ajá. Esto demuestra que eres dura, que has hecho cosas locas. Y ayuda a
recordar eso cuando hagas cosas locas.
—¿De verdad quieres recordar las cosas locas que pasaron esta noche?
Su expresión se hunde.
—Isa, creo que metí la pata. —Se estira, haciendo círculos con el dedo
alrededor de mis muñecas, y levantando mi mano a su rostro. Al principio, creo que
es porque lo estoy lastimando, pero luego la pone en su desaliñada mejilla hinchada
y suspira—. Con este tipo T... con lo que pasó esta noche... con las cosas que no te
he dicho todavía...
Mi frente se arruga.
—¿Qué cosas no me has dicho?
Sus labios se abren, inundando sus ojos de preocupación, pero antes que
pueda decir algo, mi abuela entra. Me da una mirada y a Kai en el sofá, entonces
niega.
—Muy bien, el chico dormirá en el sofá —anuncia, señalando el pasillo—. Isa,
dormirás en la habitación de atrás. Puedes poner una alarma para venir y ver cómo
está en un par de horas. —Agarra la manija con una maleta apoyada contra una
pared cerca de la puerta—. Voy a ir a tomar una ducha. Isa, antes de meterte en la
cama, tú y yo necesitamos hablar. —Con eso, sale de la habitación, arrastrando su
maleta con ella. Indigo empieza a abrir la boca, pero antes que pueda decir algo, la
abuela dice en voz alta—: Indigo, dale a Isa un momento para darle un beso de
buenas noches a su lindo novio.
Indigo se ahoga con otro bocado de galleta, mientras la mortificación
atraviesa mi rostro. Oh, Dios mío, ¿en serio acaba de decir eso?
Mi vergüenza sólo se amplifica cuando Kai se ríe.
—Piensa que estamos saliendo. —Cierra los ojos, sonando completamente
entretenido por la idea—. Y que soy lindo.
—Piensa que todo el mundo es lindo —le digo, deseando meterme en un
100 agujero y morir.
Sus párpados se abren lentamente, y entrecierra los ojos contra la luz
mientras se centra en mi rostro.
—Sí, pero ¿piensa que de todos los hombres son tus novios?
Casi digo “sí, lo hace. Ha dicho cosas similares sobre Kyler”. Gracias a Dios,
me las arreglo para evitarlo; de lo contrario, habría hecho la situación aún más
difícil.
—Te debo dejar para que puedas descansar un poco —le digo a Kai—. Vendré
a ver cómo estás en un momento.
Gruñe una protesta, pero se incorpora y me deja salir del sofá. Voy al armario
de ropa y consigo una manta y una almohada. En el momento en que vuelvo, es
rápido para dormirse sobre su costado. Deslizo la almohada debajo de su cabeza y
luego lo cubro con una manta antes de dirigirme hacia el pasillo.
Indigo está en la cocina, consiguiendo un refresco de la nevera. Me mira
cuando paso.
—Eso fue dulce de tu parte. En cierto modo parece algo que una novia haría
por su novio.
Le frunzo el ceño pero sonrío para que sepa que no estoy enojada realmente.
—No voy a dejarlo allí sin una manta. La abuela permite que su casa se ponga
muy fría por la noche.
—Eso es porque tiene sofocos. —Abre la pestaña de la lata de refresco—. Se
pone muy mal cuando Harry se queda a dormir. Los dos se ponen en ello como
conejos toda la noche y luego mueve la manivela del calentador y cuando terminan,
es porque hace demasiado calor.
Me tapo las orejas con las manos.
—Demasiada información
Se ríe, toma un sorbo de su refresco, y luego me hace movimientos para que la
siga mientras se dirige a su habitación.
—Mejor nos vamos a dormir. Todavía iremos de compras mañana, aunque te
quejes que estás demasiado cansada.
—Quizás deberíamos ir el próximo fin de semana, cuando las cosas se hayan
calmado.
—No. Tengo mi corazón puesto en un nuevo par de zapatos, y mi corazón
siempre consigue lo que quiere. —Se desliza el elástico de la muñeca y se retuerce el
cabello recogiéndolo en un moño desordenado—. Además, la última cosa que
necesitas hacer es sentarte alrededor de esta casa, pensando en esas cosas.
Necesitas salir y conseguir un poco de aire fresco, respirar un poco de aire libre-de-
Sunnyvale.
—Está bien, iré. —Suspiro—. Pero Kai probablemente tendrá que ir con
101 nosotras debido a que le dije que podía quedarse aquí por un tiempo.
—Estoy completamente de acuerdo con eso. Parece agradable y divertido.
Honestamente, si no estuviera tan enamorado de ti, probablemente trataría de salir
con él.
Siento el más mínimo ping de celos ante la idea de Indigo y Kai saliendo en
citas.
—No está enamorado de mí. —A pesar de eso, de acuerdo con el hombre de
mal humor, con el hombre en la estación de servicio, lo está. Pero Kai
probablemente tuvo una conmoción cerebral durante todo el tiempo que habló con
él y seguramente no estaba teniendo mucho sentido.
—¿Estás hablando en serio en este momento? —Se detiene frente a la puerta
de su dormitorio—. Porque, si es así, entonces claramente soñé algo. —Señala con
el dedo hacia el final del pasillo—. Te lo digo, ese chico está enamorado de ti. Todo
eso que dijo en el auto... —Pone esa sonrisa tonta y torpe en su rostro—. Oh, Dios
mío, lo que daría porque un chico dijera algo así de mí.
—Tiene una conmoción cerebral. Ni siquiera sabía lo que estaba diciendo.
—Puede que no recuerde lo que dijo, pero todo lo que hizo me dice que ha
pensado en ti antes: acerca de conocer tu número, sobre nadie siendo lo
suficientemente bueno para ti, sobre cuán magnífica y sorprendente eres.
Me retuerzo conscientemente.
—Realmente no creo que tengas razón. —Pero en el fondo, una pequeña parte
desea que la tenga. No sé qué hacer con la sensación. O si debería hacer algo con la
sensación en absoluto.
—Por supuesto que no lo haces porque esa estúpida puta familia te despojó de
cada gramo de confianza. —Su expresión se suaviza—. Lo siento, no quise que
saliera de modo grosero.
—No fuiste grosera. Me trataron mal. Ya lo sé. —Me trago el nudo en mi
garganta y me vuelvo hacia la habitación de invitados frente a Indigo—.
Probablemente debería ir a la cama y luego a hablar con la abuela, o de lo contrario
no dormiré nada.
Suspira pero deja que me vaya. Cuando entro en la habitación, cierro la puerta
y me siento en contra de ella. Todo lo que quiero hacer es acostarme en la cama e ir
a dormir, olvidar que el día de hoy y ayer pasaron. Pero tengo la sensación que
estas pasadas veinticuatro horas de revelaciones y estrés son sólo el principio.
Después que me pongo una camiseta y un pantalón de pijama a cuadros rojos,
voy por el pasillo y toco la puerta de la abuela Stephy.
—¿Para qué estás tocando? —dice en voz alta—. Abre la puerta y trae tu
trasero aquí.
Giro el pomo de la puerta y entro. Ella está sentada a los pies de su cama,
vestida con una camisa a juego y el conjunto de pijama de abajo. Una lámpara está
encendida y la puerta del baño adjunto está abierta, permitiendo que el persistente
102 vapor humedezca el aire.
—¿De qué quieres hablar conmigo? —pregunto—. ¿Se trata de Kai durmiendo
aquí? Debido a que no pensé que fuera un acuerdo tan grande.
Da palmaditas en el punto a su lado.
—No me importa eso. Aunque, tengo curiosidad de cómo terminaste con él
cuando me dijiste que estabas con Kyler esta tarde.
—Es una larga historia —le digo a través de un bostezo—. Me alegro que estés
bien con Kai quedándose aquí debido a que le dije que podría quedarse en el sofá
por una semana.
—¿Dirijo un motel ahora?
—Lo siento. Sé que es mucho… tomarnos a mí y a Indigo y dejarnos vivir aquí,
pero él no quiere ir a casa hasta que se cure, y no quería que se quedara sin hogar.
—¿No tiene donde pueda quedarse?
Me encojo de hombros, no queriendo mentirle, pero tampoco queriendo
decirle sí. Por alguna razón, y en realidad no puedo explicar por qué, no me gusta la
idea de Kai en casa de Big Doug. Tal vez sea porque todo lo que le pasó en
Mapleview fue por algo que tuvo que ver con Big Doug. O tal vez es porque ni
siquiera estoy segura de donde vive Big Doug. La única vez que lo vi estaba en esa
casa de la piscina, y la idea que Kai duerma allí me eriza.
—No me importa si se queda aquí, con tal que duerma en el sofá y tú duermas
en el dormitorio. —Me da una mirada severa.
¿Qué creía que iba a pasar?
—Sabes que es sólo un amigo, ¿verdad?
—Amigo o no, todavía no deseo a los dos juntos. Se ve como el tipo de persona
que haría eso.
—No es tan malo como parece. Tuvo una mala noche. Todos tenemos eso. Yo
la tuve anoche, y él estuvo allí para mí.
Pone su cara de interrogación, cruzando sus brazos y mirándome fijamente.
—¿Qué quieres decir con que estuvo allí para ti? ¿Dormiste en su casa ayer
por la noche?
—No. —La mentira se muestra a través de mi voz—. Bien, sí. Lo hice, pero no
pasó nada. Vimos películas hasta que nos quedamos dormidos. No es como si
pudiera volver a casa.
—Podrías haber llamado a Indigo para que fuera por ti —dice—. Siempre nos
puedes llamar, Isa, sin importar qué.
—Ya lo sé, pero… —Me encojo, sin saber qué más decir—. Kai me ayudó a
calmarme, y no sé... Realmente no pienso mucho en llamar a alguien más.
—Hmmm… —Aprieta los labios, estudiándome más de cerca.
Su escrutinio me incomoda. ¿Qué demonios está buscando?
103
—Bueno, me alegro que tuvieras a alguien allí para ti —dice finalmente—. Pero
de ahora en adelante, no más pasar la noche con chicos, ¿entendido?
Le hago señas.
—Sí, señora. Y gracias por dejar que me quede aquí. Y Kai. Y por llamar a tu
amigo doctor y a mis padres. En realidad, sólo gracias por todo. Prometo
compensarte por esto.
—No te preocupes por eso. —Me abraza—. En este momento, todo lo que
quiero que hagas es preocuparte por graduarte de la secundaria y decidir con qué
chico deseas salir. Sé que parece divertido salir con más de uno, pero confía en mí
cuando digo que puede ser bastante complicado.
Estupendo. Ahora tiene en su cabeza que estoy saliendo con Kyler y Kai.
Podría discutir con ella, pero no veo el punto. Sólo va a seguir diciendo las mismas
cosas hasta que esté de acuerdo con ella, y tengo problemas más grandes de los
cuáles preocuparme.
—Acerca de mi padre. —Me alejo para mirarla—. En el teléfono dijiste que su
compañía estaba en problemas. ¿Qué quisiste decir con eso?
—No sé toda la historia, pero sé que han estado haciendo algunas cosas
dudosas, y ahora la compañía está bajo investigación. Se lo tiré en la cara en el
teléfono porque sabía que lo asustaría lo suficiente como para retroceder. Lo último
que necesita es que la policía escarbe en su vida personal en la parte de su negocio.
—Pasa su mano por mi cabeza—. No quiero que te preocupes por eso. Como dije,
sólo quiero que te concentres en ser una adolescente.
—¿Qué hay de mi madre? Lynn dijo que estaba muerta, pero todavía quiero
saber más acerca de ella.
—Lo haremos. Tengo un amigo que es policía retirado. Podría saber por
dónde podemos empezar.
—Vaya, tienes todo tipo de amigos impresionantes, ¿verdad?
—Te lo estoy diciendo. Estas comunidades de jubilados son a donde todos los
chicos interesantes van.
Intercambiamos una sonrisa y un abrazo, y luego me espanta fuera de la
habitación, diciéndome que lleve mi trasero a la cama.
Pero hago una pausa en la puerta y rápidamente le digo sobre el auto que vi
por todas partes.
—¿Qué opinas al respecto? —pregunto cuando termino de contarle.
Su frente se pliega mientras niega.
—Realmente no estoy segura, cariño. Tal vez sólo sea Hannah tratando de
ensuciarte como dijo Indigo, pero creo que debemos tener los ojos abiertos y ser
muy cuidadosas. No vayas a vagar sola a ninguna parte. Si lo ves otra vez, trata de
obtener el número de placa.
104
—¿Por qué? ¿Vas a tener a tu amigo policía revisando las placas? —estoy
parcialmente bromeando, por lo que me sorprende cuando asiente.
—Sí. Segura como el infierno que sí —dice—. Si alguien te está acosando,
realizaré el seguimiento del bastardo o perra.
Le sonrío a eso.
—Te quiero, abuela.
Me avienta una almohada, a punto de meterse en la cama.
—Yo también te quiero, cariño. Estoy muy contenta que estés aquí.
Sus palabras calientan mi alma.
Salgo de su habitación, sintiéndome mejor que el día de hoy. Antes de ir a la
habitación, compruebo a Kai. Está dormido con la manta encima, murmurando
algo acerca del ninja pateando el trasero de alguien. Me río de lo lindo que se ve,
luego voy a la habitación y me meto en la cama.
Mientras estoy acostada allí, tratando de conciliar el sueño, me digo que todo
estará bien, que sólo tengo que hacer lo que dice mi abuela y centrarme en ser una
adolescente. Pero en realidad, sé que no hay manera que pueda hacer eso, no con
todo lo que sucede.
Temo no saber nunca quién fue realmente mi madre. Temo que Lynn esté en
lo cierto, que fuera una terrible persona que hizo cosas horribles y me dio a mi
padre porque no me quería ya. Me di cuenta en ese mismo momento lo que sólo
podría ser uno de mis mayores temores.
Que mi madre nunca me pudiera haber deseado.
Capítulo 12
Kai
Me siento tan perdida mientras Kai me lleva hacia el auto con la abuela
Stephy e Indigo arrastrándose en nuestros talones.
Perdida.
Es todo lo que siento.
No enojada. No triste. No dolida.
Sólo perdida.
Nada tiene sentido. Y quiero decir, nada: yo, mi vida, todo lo que me rodea.
Siento como si estoy flotando, como si mi cuerpo de alguna manera se ha
115 mantenido en el suelo, y mis pies se están moviendo, pero mi mente se ha
disparado hacia el cielo, donde puedo sentarme y tratar de procesar lo que Kai me
acaba de decir. Pero hay demasiado para procesar, demasiadas preguntas
corriendo por mi mente a la vez.
Mi mamá está en la cárcel por asesinato.
¿Mi mamá es una asesina?
Mi mamá está viva, pero probablemente no la veré de nuevo.
Lynn estaba en lo cierto; mi mamá es una mala persona.
¿Eso me hace una mala persona?
—Me gustaría que alguien me explicara lo que está pasando —dice la abuela
Stephy cuando llegamos a su auto. Se pone un par de gafas de sol y cruza sus brazos
mientras inspecciona el exterior del auto—. ¿Por qué es tan importante esta
carpeta?
Kai me mira de soslayo, sus ojos en una pregunta silenciosa: ¿vas a decirle?
Lo haré eventualmente. Sólo necesito unos minutos para ordenar mis
pensamientos.
Los dedos de Kai dejan los míos mientras le da la vuelta al auto. Indigo se
mueve a unos pocos metros de distancia para iluminar. Quiero agarrar la mano de
Kai porque me hacía sentir un poquito mejor, pero no sé cómo hacerlo sin recibir
miradas insinuantes de mi abuela y de Indigo. Además, podría ser raro para Kai.
Después que Kai comprueba el exterior del auto, se detiene cerca del
maletero. Con sus brazos cruzados, se inclina hacia delante y mira de reojo la
cerradura. Sus ojos se iluminan mientras se estira y abre el maletero.
—¿Qué demonios? —La abuela Stephy camina junto a él—. ¿Cómo hiciste eso
sin la llave?
—La cerradura estaba rota. —Kai desempolva sus manos—. Los maleteros en
realidad son un poco más fáciles de romper que las puertas.
Ella frunce sus labios.
—¿Y cómo sabrías tú eso?
Kai mueve su peso, rascando su nuca.
—Uh... ¿Un golpe de suerte?
—No te hagas el tonto conmigo, jovencito. —Pero deja caer la amonestación y
apunta hacia el maletero—. Pero cómo llegarían desde el maletero hasta el asiento
de atrás.
Kai se inclina hacia adelante para examinar el interior del maletero.
—Estoy suponiendo que no estaba enganchado. No lo hacía anoche, si mal no
recuerdo.
116
A través de la ventana trasera del auto, veo la parte superior del asiento
plegado hacia adelante.
—El pestillo ha estado roto desde hace un tiempo —admite la abuela Stephy
cuando Kai se encuentra en posición vertical—. He tenido la intención de
arreglarlo, pero sinceramente, creo que arruina el carácter del auto.
Kai me mira, y le disparo una mirada de te-lo-dije.
Me muevo entre los dos.
—¿Por qué alguien pensaría en entrar a la fuerza en un maletero y subir a
través de la parte posterior cuando simplemente podrías romper la ventana?
—Es más discreto. —La mirada de Kai se mueve hacia el techo del
estacionamiento—. Sobre todo si hay personas o cámaras alrededor. Puedes hacer
que parezca que estás sacando algo del maletero o como que dejaste tus llaves en el
auto.
De nuevo, mi abuela le dirige una severa mirada, pero Kai la ignora, su
atención está fija en una cámara montada en la esquina del techo del
estacionamiento.
—Esas están por toda la comunidad —dice mi abuela Stephy—. Las colocaron
sólo un par de meses después que tuviéramos un par de allanamientos.
—La persona que irrumpió probablemente las vio. —La mirada de Kai viaja
desde las cámaras hasta el maletero—. Con el maletero abierto, fácilmente
pudieron ocultar de las cámaras lo que estaban haciendo.
—Pero, ¿por qué alguien pasaría por tantos problemas sólo para conseguir
una carpeta? —Me abanico el rostro cuando una nube de humo de cigarrillo de
Indigo llena el aire alrededor.
Ha estado tan callada durante el último par de minutos, aliviando su estrés
alimentando su adicción a la nicotina. Me gustaría tener algo que me ayudara, algo
que me calmara. Pienso poner mi mano en la de Kai de nuevo, pero no puedo
encontrar el valor para hacerlo.
—Bueno, eso depende. —La abuela Stephy me enfrenta y cruza sus brazos,
mirándome fijamente—. ¿Qué había en la carpeta?
No sé por qué, pero le doy un vistazo a Kai, como si de alguna manera fuera a
ayudarme a decírselo. Todavía no estoy lista para contarlo, ni estoy lista para
decirlo en voz alta.
Sin embargo Kai no está en la misma página que yo. Me mira con simpatía
mientras gesticula, creo que deberías decírselo.
Frunzo mi ceño y gesticulo de regreso, traidor.
Sonríe.
—Isabella Anders. —La voz de la abuela Stephy suena con una advertencia—.
117 Deja de mirar a tu caballero amigo y sólo dime lo que está pasando. —Su tono se
suaviza una pizca—. Sé que has estado pasando por un momento difícil el mes
pasado o así, pero te prometo que, sea lo que sea, incluso si te metiste en algún tipo
de problema, estoy aquí para ti. Pero no puedo ayudarte a menos que me digas con
qué necesitas ayuda.
Masajeo mis sienes con mis dedos, sintiendo un dolor de cabeza aproximarse.
Sé que tiene razón. No me puede ayudar si no se lo cuento. Aun así, es difícil hacer
pasar las palabras por mis labios, porque una vez que lo hagan, se volverán muy
reales.
Sabiendo que soy más fuerte que esto, respiro profundo y arranco la curita. Le
digo lo que Kai descubrió sobre mi mamá y cómo la carpeta contenía algún tipo de
información acerca de por qué estaba en la cárcel. Para el momento en que termino
de explicarlo, mi pecho se siente como si estuviera siendo aplastado. Es difícil
conseguir cualquier cantidad de oxígeno en mis pulmones.
—Isa, tienes que tranquilizarte —dice mi abuela Stephy mientras jadeo para
tomar aire. Coloca una mano en mi hombro. Sus dedos están temblando. Está
asustada. ¿De mí?—. Creo que puedes estar teniendo un ataque de pánico, cielo.
Me doblo, apoyando mis manos sobre mis rodillas.
—Estoy bien... Sólo necesito un momento.
Inhala. Exhala. Inhala. Exhala. Tu mamá es. Una asesina. Mató. A. Alguien.
No es de extrañar. Que. Nadie. Te quiera.
—Isa.
Siento otra mano en mi espalda y dedos delicadamente sobándome la
columna.
—Toma algunas respiraciones —dice Kai mientras envuelve un brazo
alrededor de mi espalda. Le dice algo en voz baja a mi abuela Stephy luego me insta
a caminar con él.
Tomando una inhalación, me enderezo y camino con él.
—No sé lo que me pasa... Mi pecho simplemente duele mucho.
—Creo que tu abuela está en lo correcto. Estás teniendo un ataque de pánico.
—Su voz es tranquila, cuidadosa, como si estuviera temeroso que el ruido pudiera
causar que me rompiera.
—¿A dónde vamos? —susurro mientras me guía lejos de los apartamentos y
hacia la carretera.
—A dar un paseo.
—¿A dar un paseo? —¿Eso es todo?
Me mira con curiosidad.
—¿Qué? Actúas como si fuera raro o algo así. Solíamos hacerlo todo el tiempo,
¿recuerdas? Simplemente dar un paseo por el parque. A veces, incluso
118
caminábamos alrededor del parque. Siempre me hacía sentir mejor.
Mojo mis labios secos con mi lengua.
—¿De verdad?
—Sí. Era la única vez que me sentía tranquilo en la vida. Siempre me
desconectaba de todo y sólo me centraba en ser yo.
—Eso es un poco triste. Es decir, que sólo te sucediera cuando paseábamos.
—Lo sé, pero fue mi maldita culpa. Dejé que las cosas fueran así.
Llegamos al perímetro del complejo de apartamentos, y creo que vamos a dar
la vuelta, pero en cambio, mira hacia la izquierda luego a la derecha antes de
enlazar sus dedos con los míos y trotar para cruzar la carretera.
Justo frente a nosotros hay un campo descubierto de al menos dos kilómetros
de largo y rodeado de una pequeña valla de madera. Cuando llegamos a la valla,
suelta mi mano para levantarse a sí mismo por encima de ella. Luego me ofrece su
mano.
Señalo un cartel colgando de la valla.
—Dice prohibido el paso.
—¿Desde cuándo te preocupas por las reglas? —Menea sus cejas—. Vamos,
Isa, sabes que quieres ser una violadora de reglas.
—No, no lo quiero —digo, pero tomo su mano de todos modos.
Después que toma mi mano, paso mi pierna por encima de la valla. Entonces
me ayuda a bajar a pesar que los dos sabemos que no soy el tipo de chica que
necesita ayuda para brincar una valla. Una vez que tengo los pies en el suelo,
comenzamos a atravesar el campo de hierba hacia una hilera de árboles en la parte
trasera de la propiedad. Ninguno de los dos dice nada durante un rato. Los únicos
sonidos que nos rodean son el suave arrullo de una gentil brisa y el crujido de la
hierba seca bajo nuestros zapatos.
—¿Te sientes mejor? —me pregunta después que pasa un minuto o dos.
Asiento.
—Un poco.
—Bien. —Pasa un brazo alrededor de mí y hace un gesto. Envuelve su brazo
libre alrededor de su cintura y acuna su lado con la posible costilla fracturara—. He
tenido un par de ataques de pánico antes. El aire fresco y moverse por lo general
ayudan.
—¿Has tenido ataques de pánico? —pregunto, aturdida. ¿Kai? ¿El bromista
Kai encuentro-chistoso-todo?
—En realidad, ya no, pero cuando era más joven, los tuve.
—¿Qué los ocasionaba? —El viento sopla y levanta mechones de mi cabello
hacia mi rostro.
119 Su mandíbula se tensa.
—Es una larga historia, una en la que no quiero entrar en este momento.
Quito algunos mechones de cabello de mi boca.
—Dices mucho eso.
—Lo sé.
—Kai, sabes que me puedes contar las cosas, ¿cierto? Pasamos todo este
tiempo hablando sobre mí, y siento que nunca hablamos de ti.
Me sonríe.
—Eso es porque no soy tan emocionante como tú.
—Ja. Lo eres también. Sé que tienes esta vida realmente excitante de la que
nunca hablas conmigo.
—En realidad no es tan emocionante.
—Conseguiste una conmoción cerebral anoche que era del tamaño de un
luchador de sumo —Cuento con mis dedos—. Está esta cosa que tienes con T que
todavía no he descubierto, pero sé que él es la razón por la que probablemente
tienes una costilla rota. Y ni siquiera me hagas empezar a hablar de Big Doug.
Sus cejas se arquean.
—¿Qué pasa con Big Doug?
—Nada, aparte del hecho que de alguna manera sabe cómo buscar en los
registros de personas. Además, tenía todas esas computadoras... supongo que hace
algunas cosas sospechosas, probablemente ilegales. —Cuando no discute, agrego—:
De todos modos, ¿cómo lo conociste?
Se encoge de hombros, mirando el suelo.
Suspiro.
—Déjame adivinar. Otra larga historia. ―Me jala para detenerme con él.
—Sé qué piensas que estoy ocultándote cosas, y lo hago, pero sólo porque no
quiero arrastrarte a mi desorden.
—Pero casi me contaste sobre lo que está pasando contigo y T.
—Sí, pero sólo porque me sentía vulnerable.
—¿Acerca de qué?
Me da una mirada significativa que no puedo descifrar.
—Sólo cosas.
Hago un mohín con mis labios.
—Tienes que darme algo. Por favor. Cualquier cosa para distraerme.
Se queda mirando fijamente mi labio que sobresale, luciendo indeciso por
120 algo.
—¿Quieres escuchar lo que pasó entre Hannah y yo hace dos veranos? —
Fuerza su atención a alejarse de mis labios y su mirada se posa en mis ojos.
Prefiero que me diga lo que está pasando con T, pero asiento.
—Supongo que, si eso es todo lo que me darás, lo tomaré.
Empieza a caminar hacia los árboles de nuevo, manteniendo su brazo
alrededor de mi hombro.
—Entonces, estábamos en esta fiesta, y Hannah estaba realmente borracha,
pero mucho, a un paso de vomitar por todo el lugar.
Casi sonrío.
—Ya me gusta esa historia.
—Oh, se pone aún mejor. —Salta por encima de una gran roca en su camino y
se tropieza conmigo en el proceso—. Lo siento —dice, poniendo sus manos en mis
caderas.
Cuando sus dedos se deslizan justo debajo del dobladillo de mi chaqueta y
ligeramente acarician mi piel, un estremecimiento me atraviesa. Puedo decir que
también lo siente, por la forma en que me mira fijamente con confusión y aún con
curiosidad. Es una locura que mi cuerpo todavía pueda reaccionar así cuando mi
mente está perdida en una pesadilla viviente.
Afortunadamente, Kai me da otro pase libre y no comenta sobre el momento.
En cambio, entrelaza sus dedos con los míos, nos da la vuelta, y comienza a ir hacia
la cerca.
Ha estado sosteniendo mi mano mucho esta mañana, y estoy confundida si
debería dejarlo o no. Es decir, solíamos sostenernos de las manos en séptimo grado
cuando éramos amigos, pero esto se siente diferente. ¿Podría ser porque ya no
somos unos niños?
—Entonces, Hannah estaba muy alcoholizada y golpeando a todos —
continúa—. Y cuando digo a todos, quiero decir, a todos. Incluso golpeó a la mamá
del chico que estaba dando la fiesta.
Mis ojos se abren.
—Santos malditos unicornios.
Él se ríe, balanceando nuestras manos entrelazadas mientras caminamos.
—En su defensa, pensó que la mamá era el papá.
—¿Lucía masculina o algo así?
—No, Hannah sólo estaba así de borracha.
—¿Siempre se emborracha así en las fiestas?
—Bebe mucho, pero nunca antes la había visto así de borracha —dice—. Esa
noche, algo la estaba molestando.
121 —¿De verdad? —No lo estoy comprando por completo—. Porque Hannah por
lo general nunca se molesta por algo.
—No lo hace, ¿eh? —Levanta una ceja—. ¿Como ayer por la mañana cuando
tuvo un ataque de mierda porque Kyler la hizo a un lado por ti?
—No la hizo a un lado por mí —contesto—. Le pidió hacer algo un par de días
antes que Kyler y yo incluso hiciéramos planes.
—Um, no, no lo hizo —dice—. ¿No escuchaste lo que dijo Hannah?
—Honestamente, la ignoro bastante. —El viento besa mis mejillas, y froto mi
mano a través de ellas, tratando de calentarlas—. Es como un hábito.
—Y es un buen hábito para tener. —Pasa su pulgar a través de los nudillos de
la mano que me está sosteniendo—. Pero te lo digo, conozco a mi hermano, y la
hizo a un lado porque esperaba que su cita contigo saliera genial. Y por genial,
quiero decir genial de nos-quedamos-hasta-el-día-siguiente.
Necesito un segundo para procesar su significado por completo.
—No, no lo hizo. —Mi voz suena como un ratón—. Él no haría eso.
Me mira boquiabierto como si fuera una loca.
—Sí, sí lo haría. Es lo que hace, Isa. Es un jugador. Lo has visto desde siempre.
Deberías saber eso.
—No es un jugador. No es más que... —Pero no estoy segura de qué palabra se
ajusta a Kyler. Sí, coquetea. Sí, ha tenido novias. Sí, me habló ayer acerca de la
forma en que se ha enganchado con chicas que en realidad no conocía—. Podría
haberlo sido en el pasado, pero sé que es un hecho que quiere tomar las cosas con
calma.
Su mirada aterriza en la mía.
—¿Te dijo eso?
Asiento.
—Dijo que quería tomar las cosas con calma, y sé que estaba diciendo la
verdad porque ni siquiera me besó en los labios.
Aprieta sus dientes.
—¿Pero te besó en algún otro lugar?
Mierda.
—Uh... Algo así... quiero decir, me besó junto a mis labios… —Dios, esto es tan
incómodo. Sólo debería haberle mentido y dicho que no.
Kai se tranquiliza. No puedo decir si está irritado, molesto, enojado,
confundido, o qué.
—¿Quieres que termine la historia? —pregunta en voz baja.
Asiento, más que aliviada de alejarme del tema de Kyler casi besándome.
122
—Sí, me muero por saber si terminó besando a la mamá.
—Lo intentó, pero la mamá no estuvo muy de acuerdo, así que se movió al
padre y al chico que daba la fiesta, sus amigos, los amigos de sus amigos, casi a
todo el mundo.
—¿Alguien la besó de vuelta?
—Un par de personas —dice—. Pero muchos la mandaron a volar porque
estaba demasiado borracha.
—Sé que esto me hace una mala persona —digo—, pero me gusta la idea de
ella siendo rechazada.
—No te hace una mala persona. De hecho, estoy bastante seguro que nunca
podrías ser una mala persona. —Aprieta mi mano—. No tienes un hueso malo en tu
cuerpo.
Hace un par de días, puede que haya estado de acuerdo con él, pero en este
momento, no puedo convencerme del todo que lo soy.
—Entonces, ¿qué sucedió? —Me niego a dejarme pensar demasiado en mi
madre; de lo contrario, me ahogaré en los pensamientos—. ¿Se fue sola a casa?
Se detiene frente a la valla, pero no la brinca.
—No, en realidad se fue a casa conmigo.
Una repentina, loca e irracional posesividad me abruma. ¿Hannah se fue a
casa con Kai? ¿Hannah ha estado con Kai? ¿Kai? ¿Mi amigo Kai? ¡No! La idea me
pone desesperadamente celosa. No sé por qué. Sólo es mi amigo. Pero él estando
con ella... así... Ugh. Mi estómago duele sólo de pensar en ellos.
—No así —dice, como si leyera mi mente. —Kyler me hizo llevarla a su casa
después que el chico que organizó la fiesta dijera que ella estaba demasiado
borracha y siendo molesta.
Mis celos hirviendo se tranquilizan.
—¿Por qué te hizo llevarla a casa?
—Porque sus amigos le dijeron que me hiciera hacerlo —responde con un
encogimiento de hombros—. Porque era el más joven. Ellos hacían mierdas como
esa todo el tiempo, y si discutía, habrían hecho de mi vida un infierno.
Lo que dice me hace pensar que es por eso que pasó de atleta popular a chico
malo. Pero antes que pueda preguntar, se inclina contra la cerca y continúa con la
historia.
—Pero, de todos modos, la llevé a casa como se suponía que lo hiciera. Sólo
que, cuando estacioné el auto en la entrada, ella no entró. Le pregunté si necesitaba
ayuda y dijo que sí. Luego trató de besarme —dice—. Cuando me alejé, se puso a
llorar y luego vomitó en el suelo. Comenzó a balbucear acerca del día de mierda que
tuvo, cómo tu papá faltó a una de sus competencias de animadora. Al parecer, le
dijo que fue debido al trabajo, pero ella descubrió que fue porque en secreto fue a
alguna feria de arte de la que tú eras parte. Y eso la puso tan celosa de ti.
123 —¿Hannah celosa de mí? —le pregunto con duda—. Eso no suena como algo
que ella diría o sentiría.
—Uh, sí, sí suena. Quiero decir, piensa en ello. Tienes talento, eres dulce, y
eres mucho más fuerte que ella. En el fondo, creo que siempre supo que te
convertirías en la bonita y pequeña mariposa que eres ahora. —Me deslumbra con
una sonrisa encantadora.
Pongo mis ojos en blanco, pero mi corazón está haciendo todo tipo de cosas
extrañas en mi pecho.
—Pero tiene la vida perfecta. ¿Por qué estar celosa de alguien como yo?
—No tiene la vida perfecta, Isa. Es una persona falsa que ha vivido una vida
falsa y se siente falsa. También me admitió eso.
Lo que dice me está haciendo cuestionar todo. Todos esos años de vivir con
Hannah, mirándola siendo popular y consiguiendo lo que quería, y ahora Kai está
tratando de decir que está celosa de mí. No tiene ningún sentido. Nada de lo que
me está diciendo tiene algún sentido.
—La feria de arte que mencionó —digo—. La recuerdo, pero mi padre no
estuvo allí. Nadie en mi familia nunca fue a alguna de ellas.
—Dijo algo de él mirando a escondidas o algo, porque Lynn se habría vuelto
loca si lo supiera —explica—, al igual que Hannah lo hizo.
No estoy segura de qué decir. La idea que mi papá fuera a una de mis ferias de
arte parece una locura. Incluso si lo hiciera, no estoy segura que me importara,
dado que lo hizo en secreto, todavía poniéndome en segundo plano detrás de Lynn.
Y como Lynn dijo más temprano, él me odia. Sin embargo, si me odiaba, ¿por qué
iría en secreto a la feria de arte?
Protejo mis ojos del sol asomándose a través de las nubes.
—¿Cómo terminaste metiendo a Hannah en la casa?
—De hecho fue realmente complicado porque siguió tratando de abordarme
de nuevo —dice—. No importaba lo que dijera, no se detenía. Finalmente, tuve que
decirle algo que la molestó lo suficiente.
—¿Qué le dijiste?
Por un fugaz segundo, el pánico destella en sus ojos.
—Ni siquiera estoy seguro... en realidad no puedo recordarlo. —Está
mintiendo, pero antes que pueda decir algo, se apresura con la historia—. Lo que
sea fuera la hizo meterse en la casa. —Picotea una grieta en la valla—. Pero no hasta
que me amenazara primero. Dijo que, si alguna vez se lo decía a alguien, arruinaría
mi reputación. Pero dado que mi reputación se ha ido, supongo que su amenaza
ahora es bastante inútil.
—Es un poco tonto que se molestara —digo—. He sido avergonzada mucho
peor que eso.
124 —Pero eres mucho más fuerte que Hannah —presiona, levantando la vista
hacia mí con esos ojos locos-intensos suyos—. Y Hannah no puede manejar la idea
de la gente sabiendo que fue rechazada. Quiere que todos crean que es perfecta,
incluso cuando no lo es.
—Sí, lo sé. —Bajo la mirada a mis dedos y los de Kai todavía entrelazados. El
toque me trae tanta comodidad. Sólo me gustaría poder aferrarme a esa comodidad
para siempre—. Gracias, Kai.
—¿Por qué?
—Por distraerme y conseguir que me tranquilizara.
—En cualquier momento. —Mueve su peso, enderezando su postura—. Y
ahora que estás tranquila, voy a decirte nuestra solución a todo este dilema de la
carpeta robada.
Me animo un poquito.
—¿Ya tienes una solución?
—Por supuesto que tengo una solución. Soy un malote.
—El Hombre Ego al rescate, ¿eh?
—Da-da-da-daaaaa —canturrea, y suelto una risa. El sonido lo hace sonreír
con orgullo—. ¿Ves? Ahí está mi chica fuerte.
Sonrío de nuevo, pero por dentro estoy como, espera, espera, espera, detén el
tren. ¿Acaba de referirse a mí como su chica?
—Entonces, ¿cuál es el plan? ¿Cómo conseguimos la carpeta de regreso?
—El plan es bastante simple, pero no dejes que eso quite mi genialidad. —Me
guiña el ojo—. Sólo voy a ir con Big Doug y conseguir que me dé una segunda copia
de la información. Tengo que hablar con él de todos modos, y conseguir mi teléfono
de vuelta.
—Pero, ¿estás seguro que debes estar haciendo eso? Después de lo que
sucedió anoche... Tal vez deberías mantener cierta distancia de Big Doug. Además,
se supone que hoy debes estar tomándolo con calma. —Odio decirlo, pero tiene que
ser dicho. Mientras que quiero saber todo lo que hay que saber acerca de mi mamá,
no quiero a Kai haciendo cosas cuestionables, tal vez cosas riesgosas sólo para que
eso suceda.
—Estaré bien, y puedo tomarlo con calma y aun así conseguirlo —me
tranquiliza. Cuando sigo mostrando mi preocupación, añade—: No haré ninguna
locura. Sólo conseguiré mi teléfono y los papeles y me iré.
—¿Puedo ir contigo, así no sólo me sentaré por ahí, preocupándome?
Sus músculos se tensan.
—No estoy seguro que eso sea una buena idea.
—Pero me dejaste hablar con Big Doug antes.
125 —Sí, pero eso fue antes de… —Deja salir una exhalación, pasando sus dedos
por su cabello—. Simplemente no quiero arriesgarme a meterte en algún problema.
—¿Qué pasa si Indigo y yo vamos contigo y nos quedamos en el auto? —
sugiero. No creo que pueda soportar estar sentada, esperando que regrese,
preocupándome si está bien, mientras pienso en qué tipo de información habrá en
los papeles—. DE todas formas necesitas un transporte, ¿cierto?
Su boca se hunde en un fruncimiento, como si acabara de darse cuenta de eso.
—Supongo que sí. Mierda. Me olvidé de eso. Tengo que averiguar qué hacer
con mi auto. —Rasca su cabeza—. Está bien, puedes venir. Pero tienes que quedarte
en el auto.
—Gracias por todo. —Sin siquiera pensar, paso mis brazos alrededor de él y lo
abrazo—. Eres, como, el mejor amigo de la vida.
—Lo sé —dice, deslizando sus brazos alrededor de mi cintura.
Nos abrazamos por un segundo o dos antes que empiece a alejarme, pero sus
brazos se aprietan y me sostiene contra él.
—Sólo un segundo más —murmura, frotando su rostro contra el hueco de mi
cuello.
No estoy segura de por qué necesita más tiempo, pero le permito que lo tenga.
Después que finalmente me deja ir, pasar por encima de la valla, y luego me
ayuda.
Mientras nos dirigimos de nuevo hacia el apartamento, mis pensamientos al
instante van de nuevo hacia mi mamá. Trato de imaginarla sentada en la cárcel,
encerrada, una persona terrible que ha hecho cosas espantosas. Aunque es difícil
imaginarlo, tal vez sea porque ni siquiera sé cómo luce. No sé nada sobre ella más
que su nombre es Bella y que podría ser una asesina. La idea de ella siéndolo, eso es
todo lo que siempre será para mí, me hace sentir mal del estómago.
Por favor, por favor, deja que haya algo bueno dentro de esos papeles.
126
Capítulo 14
Kai
Estaba preocupado por Isa. Se veía tan pálida, tan sin aliento, como si
estuviera a punto de desmayarse. Me hizo sentir como si tal vez la hubiera jodido al
hablarle de su madre. Después de llevarla a dar un paseo y distraerla con la historia
de Hannah, logró calmarse un poco. No debería estar tan sorprendido. Siempre ha
sido así de dura. Ha pasado por mucho en su vida y ha logrado no dejar que la
desmoralice.
Me alegro de haber podido ayudarla. Aun así, cuando me preguntó por lo que
le dije a Hannah para meterla en la casa, casi me da un ataque de pánico. Por un
segundo, estuve a punto de perder la cabeza y casi decírselo de verdad. Gracias a
127 Dios me las arreglé para usar el sentido común y mantener la boca cerrada. Tal vez
se lo diga un día, pero definitivamente hoy no. Ya ha tenido suficiente por un día y
no es necesario decirle mis sentimientos hacia ella.
—No estoy segura de ser fan de esa idea —dice la abuela de Isa después que
volvemos a la zona de estacionamiento e Isa le cuenta nuestro plan de ir a casa de
Big Doug y conseguir otra copia de los documentos—. Después de la mañana que
has tenido... prefiero que te quedes en casa, al menos por el día.
Isa se mueve en la acera a su lado.
—Abuela, esto es realmente importante. Y si hay algo en esos papeles que
pudiera —se muerde la uña del pulgar—, demostrar que es inocente.
Su abuela suspira y pone una mano sobre el hombro de Isa.
—Cariño, dudo mucho que eso esté en esos papeles. Si hubiera algo por el
estilo por ahí, estoy segura que no se encontraría en la cárcel.
—Entonces, ¿piensas que es culpable? —pregunta Isa, con voz quebrada.
—No, eso no es lo que estoy diciendo. —Le da un apretón al hombro de Isa—.
¿Por qué no evitas llegar a alguna conclusión hasta que tengamos los hechos?
—Eso es lo que está tratando de hacer —interviene Indigo, entonces pone sus
manos alrededor de su boca para encender otro cigarrillo.
—Lo entiendo —replica su abuela con los dientes apretados—. Pero no creo
que ir a la casa de un tipo para buscar unos documentos sobre el caso, sea la mejor
idea en este momento, especialmente cuando no sé nada de este joven o cómo se
las arregló para obtener esta información sobre la madre de Isa. —Sus ojos se posan
en mí como si esperara una explicación.
—Es amigo mío —digo, sabiendo que necesito ser vago. Big Doug dejó claro
desde el día que lo conocí que no quiere que mucha gente sepa acerca de él—. Y es
realmente bueno con los ordenadores.
—¿Es un hacker? —inquiere su abuela con desconfianza escrita por todo su
rostro.
—¿Sabes lo que es un hacker? —pregunto, sorprendido.
Indigo empieza a toser por el humo del cigarrillo.
—Mierda, Kai. Tenías que ir y hacerlo. Acabas de enojarla.
Los ojos de su abuela se entrecierran, primero en Indigo, luego en mí.
—Sí, sé lo que es un hacker. Puedo ser vieja, pero no soy estúpida.
Pongo una expresión de disculpa.
—Lo siento. Sólo pensé…
—Pensaste que porque soy vieja, no sé cosas. —Su abuela me enfrenta con los
brazos cruzados, su expresión es firme—. Pero sé mucho, como que tu amigo de
alguna manera consiguió los registros sobre el caso, es probable que los obtuviera
ilegalmente.
128 —No sé con seguridad si eran registros sobre el caso. —No estoy seguro de qué
más decir porque, sinceramente, conociendo a Big Doug, podrían haberlo sido—.
Las cosas que encontró antes no fueron ilegales. Eran registros públicos.
La frente de su abuela se frunce.
—¿Las cosas que encontró antes?
—Hace un par de días, cuando me dijo que la madre de Isa estaba... —Me
callo, mirando a Isa. Sus brazos están envueltos a su alrededor, con la cabeza
agachada—. Toda la información que me dio entonces, es la que se puede encontrar
en Internet.
—Pero, ¿cómo averiguó incluso su apellido? —Isa me mira, la tristeza en sus
ojos casi me traga entero.
—Eso podría no haberse hecho legalmente —admito—. Sinceramente, no sé su
proceso exacto. Soy sólo el mensajero.
Isa mete las manos en el bolsillo de mi chaqueta que lleva puesta.
—¿Cuál es? —pregunta en voz tan baja que apenas la oigo—. Su apellido,
quiero decir.
—Bella Larose. —Curvo mis dedos para evitar tocarla de nuevo, sabiendo que
este momento podría no ser el mejor para eso.
Isa aleja la mirada.
—Es muy... es demasiado, supongo.
No estoy seguro de a qué se refiere exactamente, pero algo en lo que dice
causa una reacción en su abuela.
—Muy bien, puedes ir, pero con una condición. Indigo irá contigo y ustedes
dos se quedarán en el auto mientras él —me señala con el dedo mientras mira a
Isa—, entra. No quiero que se metan en problemas en absoluto. Es demasiado
arriesgado en este momento con la situación con tus padres. Siguen siendo tus
representantes legales y la última cosa que necesitamos es que seas arrestada o algo
así. Tenemos que tener nuestro mejor comportamiento. —Nos mira rápidamente a
Indigo y a mí—. Todos.
No estoy seguro de por qué soy incluido en sus decisiones familiares, pero me
encuentro asintiendo. La última cosa que quiero hacer es meter a Isa en problemas
por algo que hice. Ojalá no estuviera ya en tantos problemas.
—Tal vez Kai debería pedir prestado el auto e ir solo. —Su abuela se vuelve
cautelosa de nuevo.
Isa niega.
—No puede conducir. Órdenes del médico, ¿recuerdas?
—Mierda, me olvidé de eso. —La mirada entrecerrada de su abuela se posa en
mí—. ¿Vas a asegurarte que se quede en el auto?
Dibujo una X sobre mi pecho.
129 —Juro que no irá a otro lugar.
—No soy una niña —le dice Isa a su abuela—. Si digo que no voy a entrar,
entonces no lo haré.
—Justo como cuando Indigo y tú me prometieron que podían arreglárselas
para volver al hotel antes de medianoche —responde arqueando las cejas.
Isa pone una expresión culpable.
—Eh, creo que fue la noche en que mi reloj se rompió, tal vez.
—Oye, no es culpa nuestra que no supieras que las cinco es la nueva
medianoche —interrumpe Indigo, con un círculo de humo en torno a su rostro.
Su abuela suspira.
—Por favor, sólo dense prisa. Cuanto más rápido se haga esto, más rápido me
podré relajar. Mientras no están, hablaré con mi amigo policía y veré si nos puede
decir algo. También voy a preguntarle sobre el robo para ver si piensa que debería
informar de ello. —Le lanza un juego de llaves a Indigo—. Toma mi otro auto, por si
acaso tiene que revisar este por alguna razón.
—También podrías averiguar si tiene acceso a las cámaras de seguridad —
digo, agachándome para atar los cordones de mis zapatos—. Podría ser bueno
averiguar quién irrumpió en tu auto.
Su abuela abre la boca para decirme algo, pero luego decide no hacerlo y se
vuelve hacia Isa.
—Ten cuidado —advierte antes de marcharse.
—No me gusta que esté estresada —murmura Isa cuando su abuela está fuera
del alcance del oído—. Es muy poco saludable para ella.
—Tampoco es saludable para ti. —Me enderezo y doy un paso en la acera
junto a ella—. Tienes que tratar de relajarte.
Solo parece tensarse más.
—Puedo intentarlo, pero no creo que vaya a suceder, no hasta que no lo sepa a
ciencia cierta... Y aun así, podría no ser capaz de... dependiendo de cómo resulte
todo esto.
Indigo tira su cigarrillo al suelo y lo pisa con su bota.
—¿Quieres saber lo que pienso?
Isa la mira.
—Supongo que sí.
Une su brazo con el de Isa.
—Creo que, sin importar lo que pase, finalmente estarás bien otra vez.
—No lo sé —dice Isa—. No se siente como si las cosas fueran a ser iguales de
nuevo.
130 —No van a ser iguales —replica Indigo—. Pero esa sensación que tienes ahora
mismo que todo está fuera de control y nada tiene sentido, se desvanecerá.
—¿Cómo sabes que es así cómo me siento? —inquiere Isa—. Has dado en el
clavo.
—Todos lo hemos hecho en un momento u otro.
—Hay más que eso. Tienes una historia. —Isa mira a su prima—. Puedo
decirlo.
—Ahora no es el momento para mis historias. —Indigo salta de la acera y se
dirige al auto estacionado en el espacio frente a nosotros—. En este momento,
vamos a centrarnos en averiguar qué demonios había en esa carpeta.
Las sigo, cruzando los dedos porque Big Doug no sea un dolor en el culo con
respecto a conseguirnos otra copia. No creo que sea un problema, pero a veces, se
pone raro por cosas sin ninguna razón.
Una vez que entramos en el auto, Indigo retrocede del lugar de
estacionamiento y conduce hacia la salida del complejo de apartamentos. Cuando
estamos a punto de salir a la calle, Indigo me pregunta a dónde ir. Le digo que gire
a la derecha y que siga conduciendo por un tiempo. Le avisaré de cuándo dar la
siguiente vuelta. Entonces, me recuesto y trato de descansar, pero con mi cabeza
latiendo y mi preocupación en aumento por Isa, es prácticamente imposible.
Quiero consolar a Isa o, al menos, tratar de distraerla, pero estoy en el asiento
trasero y ella en el del pasajero. No me ha mirado ni a Indigo desde que entramos
en el auto. Sé lo que significa cuando está callada. Significa que está ahogándose en
silencio con sus propias preocupaciones. Lo he hecho tantas veces que lo entiendo.
La única manera de detenerlo es una distracción.
Me deslizo en el asiento.
—Tengo una idea.
Indigo encuentra mi mirada en el espejo retrovisor.
—¿Siquiera debo preguntar?
Apoyo mis brazos en la consola.
—Mis ideas siempre son impresionantes.
—No sé nada de eso —dice—. Ayer por la noche, trataste de convencernos para
subir a una montaña. Dijiste que sería muy impresionante hacerlo en la oscuridad
porque no sabríamos dónde estábamos, lo que en realidad no tenía ningún sentido.
Pero cuando Isa te preguntó por qué sería divertido, dijiste “las cosas peligrosas
son divertidas”.
Le sonrío inocentemente.
—Eso no suena como algo que diría.
—Estabas bastante afectado. —Frena el auto en una señal de alto—. Pero aun
131 así, no sé. Puedo verte diciendo algo así cuando estás completamente coherente.
Mis cejas se alzan.
—¿Estás haciendo suposiciones acerca de mi carácter?
Juguetea con la calefacción, girando el botón.
—De todo lo que he visto, pareces el tipo de chico al que le gusta bromear
mucho.
—No todo el tiempo —argumento, fingiendo dolor—. A veces puedo ser serio.
—No te he visto actuar serio, así que voy a tener que tomar tu palabra en eso.
—Echa un vistazo de soslayo a Isa, quien todavía mira por la ventana, después
vuelve su mirada hacia el espejo retrovisor—. Entonces, ¿cuál es tu idea? Algo
distractor, espero.
—Es una gran distracción. —Me inclino hacia delante y giro el botón de la
radio—. No, no y no —digo mientras le cambio las estaciones, en busca de la
canción perfecta.
Después de encontrar una, me acomodo en el asiento mientras una canción de
Icona Pop se escucha. A medida que el ritmo suena, me pongo a bailar,
balanceándome en el asiento y meneando la cabeza. Indigo se une, tocando los
dedos en el volante. Hemos hecho esto antes, la noche en que nos recogió a Isa y a
mí de una fiesta. Le tomó a Isa un momento entrar, pero finalmente comenzó a
balancearse con nosotros. Hoy, sin embargo, no se mueve. Sus manos están en su
regazo, su mirada centrada en esa ventana, con el cuerpo rígido como una tabla.
Todos los momentos drásticos requieren de medidas drásticas.
Desabrochándome el cinturón de seguridad, me muevo hacia adelante y paso
una pierna por encima de la consola.
—¡Qué diablos, Kai! —espeta Indigo, sus dedos aprietan el volante—. Me vas a
hacer chocar.
—No si mantienes tus ojos en la carretera —digo, poniéndome con torpeza en
el asiento junto a Isa.
Cuando mi cadera choca con la suya, su cabeza se mueve con rapidez en mi
dirección, con sus ojos enormes.
—¿Qué estás haciendo? —balbucea con un jadeo.
—Al parecer, causando que todas entren en pánico. —Deslizo una mano entre
mi persona y la consola para desabrochar su cinturón de seguridad—. No puedo
creer cómo están actuando. Es como si nunca hubieran visto a un chico tratando de
ser atento.
—¿Atento? —Indigo me da una sonrisa acusatoria—. Esa es una elección
extraña de palabras.
No estoy seguro de lo que me está acusando, pero soy suave sobre el tema.
—Bueno, soy un tipo extraño. —Dirijo una sonrisa en su dirección, mientras
132 paso un brazo por la espalda de Isa—. Los chicos extraños usan palabras extrañas.
—¿Eso es todo? —cuestiona—. Porque parece como si estuvieras tratando de
impresionar a un cierto alguien.
—Nunca trato de impresionar —me burlo mientras sujeto las caderas de Isa y
la levanto a mi regazo—. Simplemente es algo natural.
Isa empieza a moverse hacia delante, como si fuera a ponerse en el suelo.
—De ninguna manera. No vas a ninguna parte. —Me apresuro y paso mis
brazos alrededor de su cintura, acercándola hasta que queda entre mis piernas con
su espalda contra mi pecho. Entonces estiro la mano, pasando el cinturón de
seguridad por encima de nosotros y abrochándolo—. Me prometiste que apoyarías
tu cabeza en mi regazo, ¿recuerdas?
—Sí, mi cabeza —señala—. Esto es mucho más que mi cabeza.
—Oh, lo sé. —Aprieto su cadera suavemente, haciendo que sus músculos se
contraigan—. Pero, ¿no es mucho mejor?— La acerco más y pongo mi barbilla en su
hombro. Dios, huele tan bien, como a galletas—. Es tan acogedor y relajante.
No responde de forma inmediata. Creo que tal vez está pensando en una
respuesta, pero entonces su cuerpo comienza a temblar. Me doy cuenta que está
llorando al mismo tiempo que Indigo dice:
—Isa. —Indigo extiende la mano y frota el hombro de Isa—. Va a estar bien.
Negando, Isa gira su cuerpo y entierra su rostro en mi pecho. Sus manos
encuentran la parte inferior de mi camiseta y empuña la tela mientras sus hombros
tiemblan.
—Estoy tratando de ser fuerte —farfulla—. Pero siento que estoy perdiendo la
cabeza. No puedo evitar pensar en ella y en mi vida y que todo está conectado. Que,
si ella es mala, significa que yo podría serlo también, ¿verdad?
Paso mi mano por la parte posterior de su cabeza, tratando de pensar en algo
que decir, pero mi mente está en blanco. Indigo me mira, en silencio pidiendo que
haga algo. Me siento tan impotente como ella.
Sin saber qué más hacer, empiezo a hablar.
—¿Recuerdas ese día en séptimo grado cuando entramos en casa, pero no te
dije nada en todo el tiempo? —pregunto, meciendo a Isa de un lado para otro—.
Llovía y estaba de muy mal humor porque los amigos de Kyler me encerraron en
una taquilla por una broma. Probablemente pensaste que era un idiota porque no
te dije lo que me molestaba. Al menos, eso es lo que pensé hasta que estuvimos casi
en mi casa.
—Recuerdo ese día. Parecías muy triste —susurra Isa—. Odiaba cuando te
veías triste. Siempre parecías demasiado lindo para estar tan triste.
Indigo cubre su boca con su mano y sus hombros se agitan mientras trata de
reírse en silencio.
Me río.
133
—Lindo, ¿eh? No estoy seguro si tomar eso como un insulto o un cumplido.
—Es un cumplido —me asegura con voz apenas audible.
—Tendré que tomar tu palabra. —Dibujo corazones sobre su espalda con mi
dedo—. Sin embargo, ese no era realmente mi punto. Mi punto es lo que dijiste
justo antes de entrar en mi casa.
Se aparta de mis brazos y se sienta con la espalda recta para mirarme a los
ojos.
—No recuerdo haber dicho nada.
Probablemente porque sus palabras no significaron tanto para ella como para
mí. Ese día apestó a lo grande. Los amigos de Kyler me trataron como una mierda,
mi padre me gritó esa mañana porque no fui al juego y fui a detención durante el
almuerzo por llegar tarde a clase, solo porque estaba encerrado en la taquilla.
—Dijiste que, sin importar lo que me pasara, mañana sería otro día, que no
había dos días iguales. —Limpio unas pocas lágrimas de sus mejillas con el pulgar—
. Entonces dijiste probablemente una de las cosas más adorables que te he oído.
Dijiste que no todos los días pueden ser una mierda; de lo contrario, no existiría la
felicidad. Y tenía que existir; porque entonces los cuentos de hadas, los sueños y las
comedias no podrían.
—¿Comedias? —Indigo me mira, desconcertada—. Eso parece al azar.
—No, no lo es —argumenta Isa, secándose los ojos con el dorso de la mano—.
Las comedias son divertidas y hacen reír a la gente, por lo que están conectadas a la
felicidad tanto como los cuentos y los sueños.
—Realmente no conecto los cuentos o los sueños a la felicidad —dice Indigo,
dejando la mano en la palanca de cambios—. Mi preferencia es el sexo y el
chocolate. Un día, verás de lo que estoy hablando.
Las mejillas de Isa enrojecen cuando su mirada se mueve hacia mí.
—Eso no viene al caso. —Normalmente, estaría burlándome de ella, pero
teniendo en cuenta que acababa de llorar en mi camiseta, la dejo librarse—. El
punto es lo que dijiste. Que no todos los días son malos. Y sé que es una locura
pensarlo en este momento, porque todo esto con tu madre sigue estando muy
crudo, pero con el tiempo, el dolor va a desaparecer.
—Sin embargo, es posible que no desaparezca por completo —susurra Isa,
frotando las manos arriba y abajo de sus brazos.
—No, puede que no —contesto con sinceridad—. Pero va a ser más fácil.
Me observa durante tanto tiempo que me siento incómodo.
—Eres sabio cuando quieres serlo —dice finalmente.
Me encojo de hombros.
—Estaba repitiendo tus palabras.
—Hiciste más que eso. —Se ve como si fuera a decir algo más, pero en su
134
lugar, mira hacia delante y se acomoda en mi contra.
No dice mucho más durante el viaje en auto, pero no está tan distante.
Empiezo a mover mis dedos arriba y abajo de su brazo, tratando de calmarla tanto
como sea posible. Entonces, noto marcas rojas en su muñeca.
—¿Cómo te las hiciste? —pregunto, doblando la manga de la chaqueta para
tener una mejor visión.
Frunce el ceño a las marcas.
—Son probablemente de cuando Lynn me agarró ayer.
Una onda de ira recorre mi cuerpo.
—¿Ella te hizo esto?
—Sí, estábamos discutiendo y me agarró. No estoy segura si quería hacerlo o
no. —Isa se encoge de hombros—. Aunque en realidad no importa, ¿no? Es decir, ya
no vivo con ella, así que no puede hacerlo de nuevo.
—No hagas eso —digo, luchando por mantener la calma—. No disculpes nada.
No bajes tu autoestima.
—No bajo mi autoestima —susurra, sus grandes ojos amplios, revelando el
dolor que siente en su interior—. Sólo... no quiero hacer una gran cosa. Ya hay
demasiadas pasando.
Aprieto los puños.
—Si lo hace de nuevo, no lo disculparemos.
—Está bien, pero no lo hará otra vez, porque no voy a estar cerca de ella ya. —
Baja la voz—. Y probablemente debería estar diciendo lo mismo de ti.
Tal vez tiene razón. Mi padre nunca me ha dado una paliza o algo, pero ha
cruzado la línea un par de veces y me dejó algunas marcas y moretones. Realmente
nunca hablé de ello con nadie, sobre todo porque su cólera parecía justificada una
gran parte del tiempo. Estoy jodido. Lo entiendo. Nunca he sido como Kyler, que
hace todo lo que dice nuestro padre. Siempre tengo que cuestionar todo lo que
quiere de nosotros. Lo arruino. Me defiendo. Soy la decepción, mientras Kyler es su
hijo perfecto.
—¿Sabe la abuela Stephy sobre las marcas? —le pregunta Indigo a Isa.
—Le dije que me agarró —le responde a Indigo—. Es parte de la razón por la
que Lynn y mi padre no siguieron peleando con ella acerca que me mudara.
Indigo se queda callada brevemente.
—Realmente odio a esa mujer —dice finalmente—. Estoy feliz que ya no
tengas que estar cerca de ella.
—Yo también —murmura Isa, recostándose contra mí.
Vamos el resto del camino en silencio. Después que Indigo estaciona frente a
135 la casa de Big Doug, desabrochamos los cinturones de seguridad e Isa sale del auto,
así puedo salir yo.
Observa la casa sencilla de estilo rancho desde el techo del auto.
—Entonces, así es cómo es la casa de un hacker, ¿eh? Me imaginé algo más...
no sé, grande y llamativo.
—Nunca dije que fuera un hacker —le recuerdo, estirando los brazos por
encima de mi cabeza.
Mi camiseta sube unos centímetros con los brazos levantados y noto que roba
un vistazo de mi estómago antes que su mirada choque con la mía.
Se frota los ojos inyectados en sangre y parpadea un par de veces, como si los
acostumbrara a la luz del sol.
—Nunca dijiste que no lo fuera.
Reprimo una sonrisa, empujándola hacia el auto.
—Mete tu lindo culo de nuevo en el auto. Regreso en un minuto.
Muerde su labio inferior.
—¿Estás seguro que no quieres que vaya contigo?
Por una fracción de segundo, toda mi atención se centra en su boca. Pero
entonces recuerdo que me dijo que Kyler la besó. Joder, le dio un beso. Mierda. Sé
que no tengo derecho a estar molesto, pero lo estoy. Odio que la bese en primer
lugar. No me gusta que la bese nunca.
—Kai. —Isa mueve la mano delante de mi rostro—. ¿Estás bien? ¿Te duele la
cabeza? ¿Te estás mareando?
—Estoy bien. —Aparto el pensamiento de ella y Kyler besándose, pongo mis
manos en sus hombros y suavemente la empujo hacia el auto—. Y no hay manera
que vengas conmigo. Tu abuela me patearía el culo.
—¿En serio tienes miedo de mi abuela?
—Claro que lo tengo. La mujer tiene ojos de halcón.
Isa se ríe, pero el sonido se desinfla en un suspiro.
—Bueno, no tiene por qué saberlo. Podría ser nuestro pequeño secreto. —Me
guiña el ojo como si estuviéramos haciendo un acuerdo silencioso.
—Mírate, tratando de ser toda linda y astuta —digo, entonces la empujo hacia
el auto de nuevo—. Pero la respuesta es no. No te voy a llevar allí. Y no sólo porque
estoy aterrado de tu abuela. Es muy peligroso.
—Pero me dejaste hablar con Big Doug en la fiesta.
—Pero eso fue en la casa de la piscina de Bradon. Aquí... Bueno, hace más
negocios aquí.
Puedo decir que las preguntas están en la punta de su lengua, pero las reprime
y se mete en el auto. Espero hasta que tiene la puerta cerrada antes de dirigirme a
la entrada. Siguiendo las reglas de Big Doug, rodeo el lado de la casa para estar
136 fuera de la vista de sus vecinos. Cuando llamo a la puerta, chirria y se abre por su
cuenta, e inmediatamente siento que algo está mal. Big Doug nunca deja su puerta
abierta, y mucho menos así. Si lo hiciera, la alarma sonaría.
Pienso en lo que el chico me dijo en el estacionamiento antes que me
noqueara: Dile a Big Doug que sus tres oportunidades se terminaron.
Empujo la puerta y doy un paso en el interior. La casa está en silencio, las
luces están apagadas y las cortinas cerradas. Tanto polvo flota en el aire que
empiezo a toser. Poniendo mi mano sobre mi boca, dejo el vestíbulo y voy a la
escalera que conduce al sótano.
Al pasar por la sala de estar, noto que todos los muebles están volcados, y las
estanterías se ven como si una moto sierra les hubiera pasado. Con la cantidad de
polvo que flota en el aire, me pregunto cuándo ocurrió. Probablemente no hace
tanto tiempo.
Mierda, ¿y si el que lo hizo todavía está aquí?
Me detengo en la puerta de la cocina cuando noto que la alarma ha sido
desactivada. Nunca antes la he visto apagada. Siempre se prende al abrir la puerta y
luego se apaga. Contemplo qué hacer. ¿Regresar y correr hacia el auto? ¿Y qué?
¿Llamar a la policía? Si Big Doug está aquí, fácilmente podría ser arrestado si la
policía se presentara. Le he oído hablar un par de veces de estar fuera del sistema.
Honestamente, ni siquiera estoy seguro de cuál es su nombre real.
Decido ser un hombre y apresurarme por las escaleras. Mantengo mis pasos
ligeros, tratando de ser lo más silencioso que puedo. Cuando alcanzo el sótano, sé
de inmediato que algo de intensa mierda pasó. La habitación que una vez estaba
llena de ordenadores, impresoras y archivadores está completamente vacía. Solo un
par de archivadores y el escritorio permanecen, y fueron vaciados. Si no hubiera
pasado el rato aquí con Big Doug un montón de veces, supondría que la casa había
sido abandonada por un tiempo.
Me acerco a la mesa y miro dentro de los cajones abiertos. Vacíos. Echo un
vistazo en el archivador. De nuevo, nada.
—Joder, mierda, joder. —Me hundo en la silla del ordenador, jalando con
fuerza mi cabello. ¿Cómo diablos se supone que voy a salir y decirle a Isa que todo
lo que estaba en esos papeles podría haber desaparecido? Sé que la promesa que
estén es lo único que evita que se desmorone por completo—. Dios, esto es un
desastre. —Me echo hacia atrás en la silla y dejo que mi cabeza caiga hacia atrás.
Algo en el techo atrapa mi atención. Una de los azulejos del techo tiene una
pegatina plateada con forma de estrella… la marca de Big Doug, según sus propias
palabras. Una vez me dijo que escondía cosas por toda la casa en caso de una
emergencia. Realmente no sabía lo que quería decir en ese momento o lo que
ocultaría, pero aun así, tengo que mirar.
Me levanto de la silla y la llevo hacia la esquina de la habitación. Me subo
encima de ella, me estiro y empujo el azulejo hasta el final de un lado. Entonces
meto la mano en el agujero y toco hasta que mis dedos rozan algo plástico. Bingo.
137 Salto de la silla y luego abro una bolsa de tamaño mediano con una pegatina
de un rostro sonriente en él. En el interior, está mi teléfono, una unidad de
memoria y una nota, todos los cuales tienen pegatinas. Tomo la nota primero.
Kai,
Siento haberte metido en este lío y perdón por plantarte sin explicación, pero
necesito mantener un perfil bajo durante un tiempo. Limpié tu teléfono en caso
que estuviera intervenido. Y estoy seguro que esperabas que encontrara más
información acerca de la madre de Isa. He encontrado algunas cosas bastante
interesantes. Esta unidad de memoria lo explica todo. Contactaré contigo cuando
pueda. Hasta entonces, paz, hombre.
Big Doug
No sé quién está detrás de él, pero si Big Doug huyó, tiene que ser malo.
Echo un vistazo alrededor de la habitación, mientras meto la memoria y la
nota en mi bota. Luego subo las escaleras, deslizo el dedo por la pantalla de mi
teléfono para comprobar mis mensajes. Como era de esperar, no hay ninguna
llamada de mis padres. Tengo uno de voz, por lo que escribo mi código de acceso
para escucharlo.
Es un mensaje de Isa de ayer, pidiendo un paseo. Fue durante el tiempo que
estuvo con Kyler y suena molesta. Probablemente fue cuando la llevó al campo de
fútbol. Todavía no puedo creer que le hiciera eso… que la llevara con sus amigos y
los de Hannah. Sabe cuán malintencionadas pueden ser esas chicas, pero
probablemente estaba tratando de impresionarla con sus habilidades de fútbol, lo
que acabó siendo estúpido. Si conociera a Isa, sabría que no le gusta el fútbol, que
en realidad nunca lo ha hecho.
Eso no importa ahora. Lo que importa es llegar a un ordenador y abrir lo que
está en esta memoria. Sólo cruzo los dedos para que sea algún tipo de buenas
noticias, tal vez incluso algo positivo. Isa podría realmente agradecer uno de esos
en este momento y haré cualquier cosa para asegurarme que lo consiga.
138
Capítulo 15
Isabella
—¿Podrías dejar de morderte las uñas? —suplica Indigo mientras voltea hacia
abajo el visor delante de ella—. Vas a conseguir tener uñas desiguales y feas si
sigues así.
—No puedo evitarlo. —Meto mis manos debajo de mis piernas para parar—.
Estoy nerviosa. Kai ha estado ahí por un tiempo. ¿Qué pasa si sucedió algo? ¿Qué
pasa si Big Doug no le dio otra copia de los documentos? ¿Y si lo hizo, y lo que sea
que hay allí es malo, y Kai simplemente no quiere salir y darme la noticia?
Rebusca en su bolso por un tubo de lápiz labial.
139 —Deja de preocuparte por el qué pasaría si y sólo espera a ver qué pasa. —Se
aplica una capa de labial y luego junta sus labios—. No te hace ningún bien
preocuparte por cosas que pueden o no suceder.
—Sí, lo sé. —Me dejo caer hacia atrás en el asiento, me quito los tenis, y llevo
mis piernas hasta mi pecho. Pienso en lo que me dijo Kai, que mañana será otro
día, y me centro en eso. Es la única cosa que puedo hacer además de empezar a
llorar otra vez, y mis ojos realmente quieren hacerlo—. ¿Puedo hacerte una
pregunta?
Deja caer el labial en el bolso.
—Sabes que me puedes preguntar cualquier cosa.
—Sí, pero esta es una pregunta extraña sobre la vida y esas cosas.
—Isa, casi cada pregunta que haces es rara, como aquella vez que me
preguntaste si pensaba que tal vez los gnomos cobraban vida en la noche y bailaban
en el patio.
—Oye, todavía me pregunto eso. —Apoyo la barbilla en mis rodillas—. Tú
nunca sabes... nada.
—Exactamente. Así que deja de preocuparte por lo que está haciendo Kai.
Estoy segura que saldrá pronto... —Su cabeza se vuelve hacia la casa—. Mira, ahí
está.
Me siento y miro a Kai con la cabeza gacha, caminando por la entrada. La
visión de él hace que mis nervios burbujeen. Trato de obtener una lectura sobre
cómo se siente, pero su expresión es estoica mientras camina por la parte delantera
del auto y abre la puerta del pasajero.
—Sal para que pueda subir —dice, viendo en torno a las casas que bordean la
calle.
—¿De verdad quieres e sentarte así de nuevo? —pregunto, bajando los pies al
suelo.
No es que no me guste sentarme en su regazo, pero ahora que no soy un
desastre lloriqueando, como que me parece... no sé, que no es apropiado. Bueno,
eso y ahora que no estoy rota en pedazos, soy muy consciente que no me he
duchado en un par de días. Probablemente huelo bastante fuerte en este punto.
Él hace un movimiento y suspira, bajo del auto. Doy un paso atrás y dejo que
se deslice en el asiento del pasajero. Una vez que se acomoda, se estira, engancha el
borde de mi camisa, y me arrastra hacia él. Siendo suave, tropiezo con mis pies y
caigo en su regazo. Él gruñe mientras mi trasero golpea su regazo, probablemente,
aplastando sus partes de chico.
Rápidamente me remuevo.
—Oh Dios mío. ¿Estás bien?
—Sí, muy bien. —Su rostro está tenso de dolor cuando cierra la puerta.
No se ve muy bien. De hecho, parece un poco pálido. Me pregunto cómo se
140 siente, si es la conmoción cerebral, si tiene que ver con lo que se acaba de enterar.
—Creo que necesitas descansar un poco —digo primero, porque su bienestar
es lo más importante.
—Lo haré en un rato. —Mueve su peso, llevando mi espalda contra su pecho.
Luego nos asegura con el cinturón de seguridad y desliza sus brazos a mi
alrededor—. Tengo buenas y malas noticias. ¿Cuáles quieres primero?
Cuando comienzo a morderme las uñas, Indigo gruñe:
—Isa, deja de morderte las uñas.
Quito los dedos de mi boca.
—Vamos con las malas noticias primero —le digo a Kai.
Él duda.
—Big Doug está... Bueno, se ha ido.
—¿Cómo que se ha ido? —pregunto—. ¿Como ido de fue a la tienda? ¿O como
que empacó su basura y dijo paz, y salió de Sunnyvale?
—Como ido de corrió-por-su-vida —dice Kai solemnemente—. La mitad de su
mobiliario todavía está allí, pero su casa está destrozada. Y se llevó todos sus
ordenadores.
—¿De qué estaría huyendo? —Trato de no entrar en pánico, pero puedo oír mi
corazón latir en mi pecho. Bum. Bum. Bum. Bum. Nunca. Vas. A. Saber. Si. Ella.
Podría. Ser. Inocente.
—De un montón de cosas —dice Kai, frotándose los ojos con la palma de su
mano—. Cuando conocí a Big Doug, me advirtió que, un día, podría simplemente
levantarse e irse.
Me giro hasta que mi espalda está presionada contra la consola y puedo mirar
a Kai con mayor facilidad.
—¿Cómo siquiera lo conociste?
Él se queda mirando hacia delante mientras Indigo sale a la carretera.
—En esa fiesta. Fue como por accidente que nos hiciéramos amigos.
Realmente no tenemos nada en común, pero nos drogamos... —Su mirada se
desliza a Indigo y luego de nuevo en mí—. Borrachos. Y dejó escapar lo que hizo y
me dijo que, si quería hacer algún trabajo, podría conectarme. Estaba pasando por
algunas cosas, y su oferta de hacer algo de dinero rápido, haciendo prácticamente
nada, parecía perfecta, no sólo por el dinero, sino por el cambio... el riesgo... bueno,
era diferente. Y quería algo diferente. Quería ser un tipo que fuera más que el
hermano menor de Kyler.
—Nunca has sido sólo el hermano menor de Kyler. —Entiendo totalmente por
qué lo dice. Incluso ahora, la gente se refiere a mí como la hermana de Hannah—.
Las personas te conocen en la escuela, Kai. Tienes amigos.
141 —Ahora los tengo —dice—. Pero hace un año... Todos mis amigos fueron por
mi relación con Kyler, y odiaba eso. No me gustaba que siempre fuera mejor que yo
en todo, y quería tener algo en lo que él no fuera bueno.
Le doy un vistazo.
—Por lo tanto, ¿pensaste que algo debía salir trabajando para un hacker?
—Nunca dije que fuera un hacker —me recuerda, jugando distraídamente con
la parte inferior de mi camisa—. Y sí, me doy cuenta de lo estúpido que suena,
meterse en problemas para poder salir de la vida sombreada de tu hermano, pero
en ese momento, me pareció una idea genial.
—Tal vez fue la hierba la que te hizo pensar eso —sugiero, reprimiendo un
estremecimiento cuando sus nudillos recorren mi piel.
—Ya te dije que no lo hago más. —Su mirada va hacia Indigo de nuevo.
—Ella no te va a juzgar —le digo—. Lo hace a veces también.
—No me preocupa que me juzgue. —Cuando me mira, sus labios se levantan
en una sonrisa burlona—. Me preocupa que le diga a tu abuela y luego no me deje
jugar más contigo.
—No se lo dirá —le prometo, después miro por encima del hombro—.
¿Verdad, Indigo?
—Por supuesto que no voy a decírselo —responde Indigo con los ojos en
blanco—. Ustedes necesitan pasar tiempo juntos. Son demasiado perfectos juntos.
Kai sonríe, pero luego se desvanece.
—¿Estás lista para escuchar las buenas noticias? —pregunta.
Por una fracción de segundo, ni siquiera sé de lo que está hablando. Su
capacidad de hacer que me olvide de algo es asombrosa.
—Uh, ¿sí? —Suena más como una pregunta, sobre todo porque no parece
demasiado encantado con las buenas noticias—. Pero si se trata de una buena
noticia, ¿por qué pareces tan deprimido al respecto?
—Porque estoy pensando en todos los problemas que puedan surgir de esta
buena noticia —dice, luego suspira—. Por lo tanto, Big Doug me dejó esta memoria
y una nota que decía que tenía información sobre tu madre. Y estaba muy
emocionado por ello hasta hace aproximadamente un minuto cuando me di cuenta
que, más que probablemente, la maldita cosa va a tener seguridad y contraseñas y
la mierda para que nadie pueda acceder a ella.
—Suena un poco extremo —digo, con el ceño fruncido.
—Eso es lo que es —explica—. Él es cuidadoso con todo lo que hace.
—¿Conoces a alguien que pueda descifrar las contraseñas y la seguridad y la
mierda? —pregunto, cruzando los dedos de las manos y los pies para que lo tenga.
Asiente, pensando.
—Creo que puedo hacerlo, pero tomará algún tiempo.
142 Mi mandíbula cae hasta mis rodillas.
—¿Sabes cómo hackear esa cosa?
—En realidad no es hackeo. —Se encoge de hombros como si no fuera gran
cosa—. Es más como resolver un rompecabezas.
Lo estudio cuidadosamente.
—¿Qué más sabes hacer que no sepa?
—Hay muchas cosas que sé cómo hacer de las que no sabes. —Sus labios
amenazan con alzarse—. Todavía.
Siento mis mejillas sonrosarse. Recupérate. Deja de ser rara. No quiso
decirlo de esa manera.
—Oh Dios mío —grita Indigo bruscamente, golpeando su mano contra el
volante—. ¿Se podrían simplemente besar? No puedo aguantar mucho más de esta
tensión sexual.
Muevo la cabeza en su dirección y le doy mi mejor mirada de muerte. Ella
sonríe dulcemente y se encoge de hombros oh-tan-inocente. Recuperándome,
vuelvo mi atención a Kai, preguntándome qué demonios va a decir acerca de la
observación de Indigo.
Él me mira con curiosidad en sus ojos, y luego su mirada cae a mi boca. Mi
corazón literalmente da un vuelco con anticipación. Pero entonces me vuelvo híper
consciente de mi entorno. Esperen. No va a besarme, aquí, delante de Indigo, ¿o
sí?
Pero a medida que se inclina, mis preocupaciones se van por la ventana.
Recuerdo la noche en que me dio un beso en la calzada. Sus labios eran tan suaves
y delicados, y el contacto de labios envió una lluvia de fuegos artificiales que
estallaron a través de mi cuerpo.
Pero Kai se detiene a mitad de su inclinación y de repente se mueve hacia
atrás.
—¿Qué clase de computadora tienes?
¿Qué diablos acaba de decir?
—¿Eh?
—Llevaste la tuya a casa de tu abuela ¿cierto? —pregunta, poniendo aún más
espacio entre nosotros.
Tengo que trabajar muy duro para no sacar mi labio en un puchero. Es la
segunda vez que casi me da un beso. ¿Cuántas veces va a pasar esto entre nosotros?
¿Y no debería ponerle fin a eso? Es decir, está la cosa con Kyler...
Santa mierda, ¡acabo de besar a Kyler ayer! ¿Qué pasa conmigo? ¡Tengo que
parar esto!
Dios, soy realmente una mala persona.
143
—¿O es que la dejaste en tu casa? —pregunta Kai cuando no digo nada.
—Yo, uh... ¿Qué? No, traje mi computadora conmigo. —Me obligo a
concentrarme en la conversación—. Pero es muy vieja.
—¿Qué hay de tu abuela? —pregunta—. ¿Tiene una más reciente?
Indigo se carcajea.
—Oh, Kai, qué chico tonto. Las personas mayores no tienen computadoras.
Deberías saber eso.
—Lo sé —dice Kai—. Pero conocí a este tipo una vez y tenía como, setenta y
sabía cómo introducirse en los registros del DMV.
Indigo lo mira como ¿qué demonios, amigo? Y Kai contrarresta con una cara
que dice ups-no-quise-decir-eso.
—Pero, de todos modos… —Kai sigue sobre el tema, centrándose de nuevo en
mí mientras pone una mano en la parte superior de mi muslo—. Tal vez deberíamos
pasar por mi casa y recoger la mía. Tengo un programa realmente asesino que
podría ser útil.
Lo miro boquiabierta.
—En serio, ¿quién eres?
—No te emociones demasiado —dice—. Como dije, no soy tan grandioso, sin
duda no tan bueno como Big Doug. Y tomará algún tiempo.
—¿Cómo cuánto tiempo? —pregunto, demasiado consciente que sus dedos
han comenzado a trazar un suave camino por mi muslo.
Sí, estoy usando pantalón de pijama pero de alguna manera se siente casi tan
intenso como si estuviera tocando mi piel.
Se encoge de hombros.
—Unos pocos días, algunas semanas. Es difícil saberlo con certeza.
—Unas pocas semanas. —Mi pecho duele otra vez, un dolor casi cegador.
¿Cómo puedo esperar tanto tiempo? Necesito saber lo que pasó. Qué hizo. Quién
era. ¿Estaba viviendo con ella cuando...?—. Tal vez debería buscar en Internet para
obtener información acerca de ella.
Kai niega rápidamente mientras sus dedos hacen un círculo en mi muñeca,
presionando mi pulso.
—Prométeme que no harás eso.
Mi pulso martilla contra la punta de sus dedos.
—¿Por qué?
—Debido a que el material que aparezca ahí... no quiero que lo veas.
—¿Lo has visto?
Él traga y asiente una vez.
144 —El primer conjunto de documentos que Big Doug me dio tenían un montón
de artículos y otras cosas de lo que pasó.
—¿Y fue realmente malo? —Niego para mí misma—. Por supuesto que era
malo...... ella… mató a alguien. —Sueno estrangulada.
—Oye —advierte, tirando de mi muñeca suavemente—. Quiero que me
prometas no sólo que no vas a mirar en Internet nada, sino que dejarás de
estresarte por esto hasta que pueda acceder a los archivos en esta maldita memoria.
—Cuando comienzo a abrir la boca para protestar, me interrumpe—. Y no quiero
escuchar ningún pero. Sólo deja de estresarte y permíteme arreglar esto.
Si bien es dulce que crea que puede solucionar este problema, no estoy tan
segura que mi madre estando en la cárcel por asesinato sea una cosa que pueda
arreglar. Aun así, asiento y guardo mis preocupaciones en la pequeña caja que
mantengo oculta dentro de mí. Es la misma caja que contiene el dolor de cuando mi
padre dejó de hacer cosas conmigo, la primera vez que Lynn me dijo que era fea, y
cuando Hannah convenció a sus amigos que me pegaran contra el armario y
escribieran fenómeno en mi frente con marcador permanente.
—¿Entonces quieres que te llevemos a tu casa? —pregunto y él asiente—. ¿Qué
hay de tus padres? ¿No se preguntarán dónde está tu auto y sobre éstos? —Paso
mis dedos sobre los moretones en su mejilla desaliñada, asegurándome de no
poner ninguna presión sobre ellos.
—Voy a entrar y salir —dice, con voz tensa—. Podrían incluso no estar allí, de
todos modos. A veces visitan a mi abuela los domingos.
—Tal vez podríamos tomar prestada la computadora de alguien —sugiero, no
queriendo que su padre le grite.
Se apoya en mi mano.
—Soy un chico grande, Isa. Estaré bien.
—Eso no es lo que me dijiste anoche, cuando tratabas de conseguir que
durmiera en el sofá contigo —bromeo en un intento de aligerar el ambiente.
—Creo que debería tener un pase libre de cualquier cosa que dije anoche —
contrarresta—. Es como cuando estás borracho y haces algo estúpido; no cuenta.
—Sí, trata de decirle eso a mi amiga Jenna —dice Indigo, bajando su ventana
para iluminar el ambiente—. Se emborrachó una noche, se acostó con un fulano al
azar y terminó con herpes.
Kai y yo miramos nuestros rostros con disgusto.
—Y para su información, estoy haciendo esta elección por ustedes. —Mueve el
volante y gira el auto por la calle que conduce a la mía y a la subdivisión de Kai—.
Vamos a ir a buscar esa computadora para que Kai pueda entrar en esa memoria y
esperemos que pueda darte algún tipo de paz mental.
—Pero, ¿y si lo que hay en ella no me da paz mental? —Me muevo unos
centímetros sobre el regazo de Kai y me siento entre sus piernas con la espalda
contra su pecho.
145 Alcanza su paquete de cigarrillos en el tablero.
—Entonces nos ocuparemos de eso cuando lleguemos a ese punto. —Enciende
un cigarrillo entre sus labios—. Debes irte al asiento trasero y acostarte. La última
cosa que necesitamos es que Lynn, Hannah, o tu padre te vean aquí y hagan más
drama.
Me desabrocho el cinturón de seguridad y salto al asiento trasero. Kai se
aferra a mí por un segundo o dos antes de soltarme con desgana. Entonces me
tumbo en el asiento y me quedo en silencio durante un par de minutos.
Cuando el auto se detiene, Kai murmura:
—Joder, están en casa.
Abro la boca para decirle que no vaya, pero ya está saliendo del auto.
Indigo comienza a jugar con la radio, en realidad no diciendo demasiado.
Cuanto más largo es el silencio en el aire, más inquieta me pongo. En un intento de
distraerme, le envío un texto a la abuela Stephy.
Yo: Hola, ¿cómo te va? ¿Ha habido suerte con esas cámaras de
vigilancia?
Abuela Stephy: Lo siento, cariño, pero el que irrumpió en el auto
sabía lo que estaba haciendo.
Yo: ¿Qué quieres decir?
Abuela Stephy: Quiero decir, que llevaba puesta una máscara.
Suspiro.
Yo: Bueno, eso apesta. ¿Qué te dijo tu amigo policía al respecto? ¿Y
el auto azul? ¿Le dijiste sobre eso?
Abuela Stephy: Dijo que el robo era realmente extraño, sobre todo
porque en realidad no robaron nada, además de algunos papeles. Sin
embargo, dijo que no hay mucho que podamos hacer al respecto,
además de informar de ello. Dijo lo mismo sobre el auto azul, que si no
podemos obtener un número de matrícula, la información no servirá de
mucho. Creo que, por ahora, sólo tenemos que mantener los ojos
abiertos. Y no quiero que estés sola en ningún lugar... ¿Dónde estás
ahora? ¿Te diriges a casa?
Yo: Sí. Sólo hicimos una parada en la casa de Kai para que pudiera
conseguir algunas cosas.
Abuela Stephy: ¿Qué pasó en la casa de su amigo? ¿Conseguiste lo
que necesitaba?
Yo: Más o menos.
Abuela Stephy: ???
Yo: El chico se fue. Dejó una memoria, pero Kai tiene que entrar en
146 ella.
Abuela Stephy: Isa, confío en tu juicio y todo, pero ¿estás segura que
quieres jugar con esa cosa? No quiero que te metas en problemas.
—¿Es esa la abuela Stephy? —pregunta Indigo, y yo asiento—. ¿Qué está
diciendo?
Ruedo a mi lado para mirarla.
—Piensa que no debería jugar con memorias sospechosas.
—Envíale un texto de regreso y dile que no lo harás —dice Indigo,
sorprendiéndome.
—¿Quieres que le mienta?
—No estás mintiendo. No jugarás con ella. Kai lo hará.
Mis dedos se ciernen sobre los botones.
—Pero Kai lo hace por mí.
Ella se voltea en su asiento para mirarme. Mueve el cigarrillo de su boca.
—Mira, Isa. A veces, es mejor no ser completamente honesta cuando se trata
de la abuela. Es mayor, y cuando se estresa, comienza a mostrársele, sabes.
—Tal vez no debería perder el tiempo con la memoria entonces, si va a causar
esta cantidad de problemas.
—No, la necesitas; de lo contrario, vas a permanecer estresada. —Cuando aún
no parezco del todo convencida, suelta una frustrada exhalación—. Mira, puedes
hacer lo que quieras, pero realmente creo que deberías dejar que piense que
dejaremos pasar esto. Pedirle que le diga a su amigo policía que lo vea. Sería bueno
tener un plan de respaldo de todos modos, por si acaso Kai no puede sacar esas
rudas habilidades de códigos de hackeo que dice tener. —Se rasca la frente con el
dorso de la mano—. Está bien, cambio total de tema aquí, pero ¿no fue atractivo
cuando Kai dijo que podría entrar en esa memoria?
—¿Piensas que los conocimientos informáticos son atractivos? Porque
usualmente estás con los chicos que son como... ¿Cómo puedo poner esto
agradable? No muy inteligentes.
—Sí, pero son atractivos. Y además, no es que me vaya a casar con alguno de
ellos. Soy joven y me estoy divirtiendo. —El humo rodea su rostro mientras toma
una calada de su cigarrillo—. ¿Te molesta que piense que Kai es atractivo?
—No. —Pero mi labio se contrae por instinto, y lo nota totalmente.
—Lo hace y me encanta. Voy a seguir haciéndolo hasta que admitas que estás
enamorada de él. —Extiende su brazo a un lado para aventar las cenizas de su
cigarrillo por la ventana y me sonríe mientras frunzo el ceño—. Sabes que casi te
besa, ¿verdad? Estuvo como —levanta su dedo y el pulgar y marca un centímetro de
distancia—, así de cerca.
Quiero negarlo, negarlo, negarlo como hago siempre, pero no tiene sentido ya
147 que fue testigo que sucedió.
—No sé qué hacer —admito, apoyándome en mi codo—. Quiero decir, estuve
con Kyler ayer, y fue muy dulce y pasó el día tratando de distraerme de la atención
de todo el drama familiar. Estábamos coqueteando, y me gustó... y luego casi me
besó... Eso fue... —Trato de encontrar una palabra para describirlo, pero la primera
cosa que viene a mi mente es agradable. Y decirle eso en voz alta a Indigo, sé que
sólo lo sobre analizará—. Pero entonces, hoy, estoy con Kai, y es tan increíble... Es
como que, en serio, ¿se mueve de asiento sólo para abrazar a una persona porque
está a punto de llorar? Y entonces me llevó a dar un paseo y me contó esta historia
sobre Hannah... Ni siquiera es sólo eso. Es todo. Como cuando sostiene mi mano,
me calma. —Me froto la frente con la palma de la mano—. Pero sigo pensando que
me puede gustar Kyler. —Dejo salir otro suspiro—. Soy la peor persona. ¿Qué pasa
conmigo? ¿Quién piensa así?
—Uh, una gran cantidad de personas. Tu confusión es totalmente normal.
Créeme. He salido con un montón de chicos a la vez, y tú no has cruzado una línea
todavía.
—¿No? Porque podría haber dejado que Kai me besara si no hubiera
retrocedido.
—Isa, Kyler y tú no hicieron ningún tipo de compromiso. Han salido un par de
veces por un poco, y él te lo pidió. Eso es todo. Hasta que hayas tenido la
conversación de ser exclusivos, puedes hacer lo que tu corazón desee. Además, no
es como que les mentiste. Le dijiste a Kai sobre el casi beso con Kyler, aun así él
todavía casi te besó. Y Kyler sabe que andas con Kai. Si los ve a los dos juntos, sabe
que hay química allí. —Un poco de ceniza flota en el aire mientras regresa el
cigarrillo a sus labios—. Y odio decir esto, pero con todo lo que me has hablado de
Kyler, ese tipo suena como un jugador y probablemente todavía está saliendo con
otras chicas.
Pienso en Jesmine y el abrazo interminable. Tal vez tiene razón, pero eso no
quiere decir que me sienta cómoda involucrada a un nivel de citas con los dos. Es
raro y extraño y...
—Pero son hermanos, y no se gustan mucho uno al otro. —Quito un trozo de
ceniza de mi brazo—. Parece muy mal estar pensando en besarlos a los dos.
—Mira, puedes hacer lo que quieras. Besar a Kai. No besar a Kai. Salir con
Kyler. Ver a dónde va. —Pone los ojos en blanco—. No tienes que salir, en absoluto.
Tienes que hacer eso. Es un rito de iniciación. —Cuando comienzo a asentir, dice—:
Pero...
Hago una mueca. El temido “pero”.
—Esta cosa con Kai, no creo que debas ignorarla. —Toma otra calada de su
cigarrillo y exhala una nube de humo—. La manera en que te mira… —Pone esa
mirada soñadora en sus ojos—. Estoy bastante segura que está enamorado de ti.
—Uh, no, no lo está —protesto, mi voz es aguda, como si acabara de aspirar
helio de un globo.
148
—Puede que no esté allí todavía, pero casi —dice—. Los hombres simplemente
no hacen favores como ese a chicas que son sólo sus amigas.
Sin saber qué decir, cierro mis labios con cremallera. No creo ni por un
segundo que Kai está enamorado de mí. Claro, somos amigos, y sí, coqueteamos.
Pero es sólo Kai. Es un coqueto.
—Y con el tiempo, vas a enamorarte de él también. —Tira su colilla por la
ventana—. Tal vez no ahora, pero definitivamente este año.
—¿Qué? ¿Son tus habilidades psíquicas dando patadas de nuevo o algo? —
bromeo en un intento de desviar la conversación amorosa.
Ella toma mi mano y se inclina, fingiendo leer mi palma.
—Sí, definitivamente vas a enamorarte este año.
Amor. ¿De verdad? Nunca he estado enamorada antes. Nunca he sido amada.
El único amor que he demostrado es a mi abuela y al abuelo y, a veces a Indigo, y
esos casos estuvieron justo en medio del odio que llenaba mi vida.
Lynn, Hannah, y mi padre trabajaron tan duro para demostrar lo poco que
valía. Hicieron un punto en mostrarme que no significaba nada para ellos. Y ahora
me entero que mi madre podría haber matado a alguien... Así que, sí, llámenme
pesimista o lo que sea, pero no me veo enamorada muy pronto o que alguien se
enamore de mí.
—Hablando de enamorarse, aquí viene el señor futuro-amor-de-tu-vida. —
Mira hacia delante desde su asiento.
Segundos más tarde, Kai abre la puerta de atrás del auto. Empuja mis pies
fuera del camino, coloca una bolsa en el suelo, y luego se desliza en el asiento de al
lado. Se cambió a una sudadera con capucha y diferentes jeans y luce una gorrita
tejida de punto gris. No sé por qué, pero me encuentro buscando en su rostro
heridas recientes. Sin embargo las únicas lesiones que puedo ver son las de ayer.
—¿Todo bien? —Me incorporo mientras Indigo sale a la carretera.
—Sí, todo está bien —dice sin mirarme—. Tomé algunas cosas... ropa y esas
cosas. Espero que esté bien.
—Está bien. —Echo un vistazo a mi casa antes de alejarnos. El auto de mi
padre se ha ido, y la casa se ve tan callada y silenciosa. Me pregunto dónde están, si
se fueron por una de sus compras/almuerzo como hacen a veces los domingos. No
sé por qué me importa. No es que alguna vez me llevaran con ellos. Sin embargo, a
una parte de mí le importa.
—¿Hablaste con tus padres?
—Mi padre estaba allí.
Quiero preguntarle más, pero antes que pueda, se mueve hacia adelante en el
asiento.
149 —Oye, súbele a esa —le dice Indigo—. Es mi canción.
Mientras Indigo le sube a la canción, Kai se estira, toma mi brazo, y me tira a
través del asiento hasta que estoy sentada a su lado. Luego comienza a cantar y
bailar y me hace cosquillas, y por un loco y salvaje segundo, todo parece normal.
Pero entonces, la canción termina y comienza otra que nadie conoce. Todo lo que
nos queda es distraernos en el silencio.
Y el silencio dice demasiado, me susurra mis peores miedos, me dice que Kai
no está bien.
Me dice que yo no estoy bien.
Capítulo 16
Isabella
Fin.
183
Sobre la Autora
JESSICA
SORENSEN
(1983), es una escritora
norteamericana. Vive junto con su esposo y
sus tres hijos en las montañas nevadas de
Wyoming. Cuando no está escribiendo, pasa
184 el tiempo leyendo y disfrutando de su
familia. Sus novelas la han posicionado en la
listas de bestsellers de «The New York
Times» y «USA Today».
Próximo libro
THE YEAR OF
SECOND CHANCES
Isabella Anders no está lista para
aceptar que su madre sea culpable de
asesinato, y con la ayuda de Kai, podría ser
capaz de averiguar la verdad.
Durante el mes pasado, los sentimientos
de Kai hacia Isa han aumentado. Él sabe que
185 está enamorado de ella y hará todo para
protegerla. Pero por ayudar a Isa, pone su
vida en peligro.
Sin embargo, Kai no es el único en
peligro.
Isa está siendo perseguida por alguien
que conoce lo que realmente pasó el día en
que su madre fue acusada por asesinato, y
harán lo que sea para que ella no descubra la
verdad.
186