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Dueñas: Historia y Geografía Local

Dueñas es un municipio español de la provincia de Palencia. Fue repoblado por Alfonso III el Magno a finales del siglo IX y se desarrolló como una plaza fortificada estratégica en el cruce de importantes caminos. En el siglo XV se convirtió en la cabeza del condado de Buendía. A pesar de su importancia histórica, en las últimas décadas ha sufrido una crisis demográfica y económica debido al éxodo rural. El municipio cuenta con un rico patrimonio histórico-

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Dueñas: Historia y Geografía Local

Dueñas es un municipio español de la provincia de Palencia. Fue repoblado por Alfonso III el Magno a finales del siglo IX y se desarrolló como una plaza fortificada estratégica en el cruce de importantes caminos. En el siglo XV se convirtió en la cabeza del condado de Buendía. A pesar de su importancia histórica, en las últimas décadas ha sufrido una crisis demográfica y económica debido al éxodo rural. El municipio cuenta con un rico patrimonio histórico-

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Dueñas

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Dueñas
municipio de España
Escudo de Dueñ[Link]
Escudo
Panorámica de la localidad

Panorámica de la localidad
Dueñas ubicada en EspañaDueñasDueñas
Ubicación de Dueñas en España.
Dueñas ubicada en Provincia de PalenciaDueñasDueñas
Ubicación de Dueñas en la provincia de Palencia.
Apodo: Botijero
País Bandera de Españ[Link] España
• Com. autónoma Flag of Castile and Leó[Link] Castilla y León
• Provincia Bandera de la provincia de [Link] Palencia
• Partido judicial Palencia
Ubicación 41°52′37″N 4°32′49″OCoordenadas: 41°52′37″N 4°32′49″O (mapa)
• Altitud 702 msnm
Superficie 124,35 km²
Fundación Eldana (ciudad de los vacceos). Repoblación: Dueñas (875 u 899 D.C.)
Población 2624 hab. (2020)
• Densidad 21,38 hab./km²
Gentilicio eldanense
Código postal 34210
Alcalde (2019-2023) Miguel Ángel Blanco Pastor (PSOE)
Patrón San Isidro Labrador
Patrona Virgen de la Esperanza o de la Expectación del Parto, Virgen de la O
Sitio web [Link]
[editar datos en Wikidata]
Dueñas es una localidad y municipio de la provincia de Palencia, perteneciente a la
comunidad autónoma de Castilla y León, en España.

Ostenta el título de Conjunto Histórico-Artístico desde el 6 de julio de 19671 y el


título de Ciudad y el tratamiento de Excelentísimo a su ayuntamiento desde el 3 de
agosto de 1928, otorgado por el monarca Alfonso XIII, alegando como motivo "el
creciente desarrollo de su agricultura, industria y comercio, y por su constante
adhesión a la Monarquía"2. Los acontecimientos históricos desarrollados en esta
villa y la cantidad y calidad de sus manifestaciones artísticas, sin olvidar sus
construcciones populares típicamente castellanas y las construcciones subterráneas
de cuevas y bodegas, la hicieron merecedora de esas denominaciones.

Aunque en su término se localizan diversos yacimientos arqueológicos de diferentes


periodos históricos (prehistóricos, celtibéricos, romanos y visigodos), fue
repoblada por Alfonso III el Magno a finales del siglo IX d.C., como una plaza
fortificada en uno de los principales vados del Pisuerga en la línea defensiva del
Duero medio. Durante gran parte del medievo fue una villa realenga, perteneciente
al patrimonio real, donde este contaba con diferentes propiedades (palacio, bodega,
monte, etc.). Su importancia e influencia se debe a su estratégica posición como
cruce de caminos y lugar de paso constante de la itinerante corte castellana en
pleno camino real de Burgos. Paradójicamente, a pesar de su importancia en época
medieval, sus años de máximo esplendor tuvieron lugar cuando se señorializó en el
siglo XV al ser cedida por Juan II a los condes de Buendía, quienes establecieron
en ella la cabeza de sus estados señoriales, convirtiéndose en sede de importantes
acontecimientos históricos. Ante su señorialización, la villa presentó una tenaz
resistencia antiseñorial, aunque conservó dicho estatus a lo largo de todo el
Antiguo Régimen, hasta su abolición gracias a las medidas liberales del siglo XIX,
constituyéndose como ayuntamiento constitucional en 1835.
En las últimas décadas, a pesar de su ubicación junto a algunas de las principales
vías de comunicación y una limitada industrialización, se ha agudizado la crisis
económica y demográfica que afecta a todo el interior peninsular desde el siglo
XVII y, en especial, desde el éxodo rural que afecta a España desde los años 60 del
siglo XX, cayendo por debajo de los 3.000 habitantes desde 2008, aunque se trata
todavía del sexto municipio más poblado de la provincia palentina.

Índice
1 Contexto geográfico
1.1 Geografía física
1.2 Hidrología
1.3 Clima
2 Comunicaciones
2.1 El Camino Real de Burgos y la Autovía A62
2.2 El Canal de Castilla y los puentes sobre los ríos Pisuerga y Carrión
2.3 El ferrocarril: la línea imperial Madrid-Irún
2.4 La Cañada Real Leonesa
3 Evolución política
3.1 Escudo heráldico
3.2 Evolución política
4 Evolución demográfica: gentilicio y población
5 Historia
5.1 Prehistoria y Edad Antigua
5.2 Edad Media: villa realenga
5.2.1 Repoblación y consolidación como cabeza de alfoz (siglos IX-X)
5.2.2 Participación en los conflictos internos del reino de Castilla (siglos XI-
XIII)
5.2.3 La dinastía Trastámara: la resistencia anti-señorial (siglos XIV-XV)
5.3 Edad Moderna: el condado de Buendía
5.3.1 Vinculación con los Reyes Católicos
5.3.2 Siglos XVI y XVII
5.3.3 Siglos XVIII y XIX
5.4 Edad Contemporánea
5.4.1 La Guerra de la Independencia y las medidas liberales del siglo XIX
5.4.2 La Guerra Civil española y la restauración democrática tras la dictadura
franquista
6 Conjunto histórico
7 Monumentos
7.1 Santa María de la Asunción
7.2 Convento de San Agustín
7.3 Ermita de los Remedios, Ojo de la Virgen
7.4 Hospital de Santiago
7.5 Ermita del Cristo: antigua sinagoga
7.6 Arquitectura civil
7.7 Monasterio de San Isidro de Dueñas, La Trapa
8 Arquitectura popular
8.1 Cuevas y Bodegas
8.2 Chozos y corrales de pastor
9 Leyenda: la boda secreta de los Reyes Católicos
10 Toponimia: el nombre de Dueñas
11 Leyenda: el nombre de Botijeros
12 Festividades
12.1 Romería de San Isidro, 15 de mayo
12.2 Virgen de la Expectación del Parto o Virgen de la O, 18 de diciembre
12.3 Fiestas en honor a la Virgen de Onecha o Fiestas Botijeras, 15 de agosto
12.4 San Juan, 23 de junio
12.5 Semana Santa
13 Personajes destacados
14 Véase también
15 Referencias
16 Bibliografía
17 Enlaces externos
Contexto geográfico
Geografía física
Se encuentra situado en la frontera entre las comarcas naturales de Tierra de
Campos y El Cerrato, a la que pertenece, en el sur de la provincia de Palencia,
limítrofe ya con Valladolid. Se encuentra situada entre ambas capitales, tan solo a
17 kilómetros de Palencia y a 33 kilómetros de Valladolid.

El término municipal está atravesado por la Autovía de Castilla A-62 entre los pK
88 y 100, además de por las carreteras provinciales P-102 , que comunica con
Valoria la Buena, P-110 , que comunica con Cevico de la Torre, y P-903 , que se
dirige hacia Ampudia.

El relieve del municipio cuenta con los valles de los ríos Carrión y Pisuerga, y
los páramos y oteros dispersos propios de la comarca de El Cerrato. El pueblo se
asienta en las faldas de un cerro conocido como "Pico de El Castillo" por la
existencia en su cima (852 metros) de una fortaleza desaparecida en el siglo XIX,
cuando sus piedras fueron utilizadas en la construcción del Canal de Castilla. La
altitud oscila entre los 871 metros en el cerro cercano al pueblo y los 700 metros
a orillas del Pisuerga. La localidad se alza a 727 metros sobre el nivel del mar.

Noroeste: Palencia Norte: Palencia y Villamuriel de Cerrato Noreste: Venta de


Baños
Oeste: Santa Cecilia del Alcor y Quintanilla de Trigueros (Valladolid) Rosa de los
[Link] Este: Tariego de Cerrato
Suroeste: Quintanilla de Trigueros (Valladolid) y Cubillas de Santa María
(Valladolid) Sur: Cubillas de Santa María (Valladolid) y Valoria la Buena
(Valladolid) Sureste: Cevico de la Torre
Hidrología
Dentro de su término municipal se produce la confluencia de los dos ríos
principales de Palencia, el Carrión y el Pisuerga (afluente del Duero), dominando
el amplio valle formado por este río durante el Cenozoico o Era Terciaria. Se
constituye como un característico valle en artesa rodeado de páramos y cerros que
han sobrevivido a la erosión al ser de un material más resistente, la caliza,
frente a los suelos arcillosos. Cuanta también con varios arroyos, entre los que
cabe destacar el arroyo de Valdesanjuán, ya que atraviesa el casco urbano y servía
de foso natural de la muralla en época medieval. Encauzado en 1964 tras la riada de
1958 cuenta con varios puentes que permiten el acceso al casco histórico como el
que se encontraba frente a la principal puerta de la muralla, conocido como "puente
de la Villa".

Clima
Responde a un clima mediterráneo continental, caracterizado por inviernos largos y
fríos, veranos cortos y cálidos, así como un fuerte contraste entre la temperatura
durante el día y la noche. Por ello, la vegetación de su monte, conocido como Monte
de la Villa y situado en las estribaciones de los Montes Torozos, con una extensión
de 2714 hectáreas y enclavado en las estribaciones de los Montes Torozos, cuenta
con encinas, quejigos y robles y con una fauna eminentemente cinegética formada por
conejos, liebres, perdices y jabalíes. Estos montes no solo eran utilizados para la
caza y la extracción de leña y madera a través del sorteo de los tajones en que se
dividía, sino que también servía de resguardo y alimento de la importante cabaña
ganadera, pues existió también una importante actividad pastoril. Por su parte, los
amplios valles fluviales, de gran fertilidad, actualmente están dedicados casi
exclusivamente a la producción cerealista, característica de la Tierra de Campos,
especialmente trigo y cebada. Sin embargo, hasta fechas recientes tuvo una gran
importancia la producción vitivinícola, con grandes extensiones de viñedo, así como
hortícola, con productos de cierta calidad como la patata, el pimiento, el tomate
e, incluso, árboles frutales como peras, ciruelas, moreras, etc.

Comunicaciones
El Camino Real de Burgos y la Autovía A62
La ubicación de la localidad se trata de un emplazamiento estratégico que controla
el paso de un vado del Pisuerga, por lo que históricamente domina importantes vías
de comunicación tal y como refleja ya Juan Villuga en su Repertorio de todos los
caminos de España publicado en 1546 (mapa de Gonzalo Menéndez Pidal). Se asienta,
así, en el trazado de la antigua Calzada o Camino Real de Burgos, que dio lugar a
la N-620 que unía Burgos con Portugal hasta su desdoblamiento en 1987 en la actual
A-62 o Autovía de Castilla (salida 92 dirección Portugal y salida 96 dirección
Burgos). Esta Autovía forma parte de la Red de Carreteras Europeas E-80, que
empieza en Lisboa (Portugal) y termina en Gürbulak (Turquía), en la frontera con
Irán. Forma parte también de un importante eje de comunicación dentro del corredor
internacional Lisboa-Estocolmo. Constituía un paso obligado para, desde Valladolid,
dirigirse tanto hacia Burgos, Aragón y Navarra, enlazando así con el resto de
Europa, como hacia León y Galicia. A media jornada de Valladolid, no era tan solo
un lugar de paso, sino que se solía comer o pernoctar en Dueñas o en alguna de las
ventas próximas a la localidad. Asimismo, tenía su origen en esta villa un Camino
Real de Aragón que sirvió en 1469 a Fernando el Católico para llegar a esta
localidad antes de su enlace matrimonial con su prima Isabel en Valladolid, pero
que resulta menos conocido que el Camino Real de Aragón que llegaba hasta
Valladolid por la margen derecha del río Duero.

El Canal de Castilla y los puentes sobre los ríos Pisuerga y Carrión


En 1831 la construcción del Ramal Sur del Canal de Castilla alcanzó Dueñas, tramo
que ya no fue ejecutado por la Corona sino por la Empresa del Canal de Castilla,
creada ese mismo año, siendo dirigidas las obras por su director, el ingeniero
Epifanio Esteban, que se encargó de la construcción de las esclusas 37 y 38 y del
llamado Murallón de Dueñas. Para su construcción, la Empresa del Canal recibió
autorización para utilizar las piedras del antiguo castillo y las murallas de la
villa, que habían perdido su función defensiva y fiscal, así como la utilización de
presidiarios procedentes de penales de toda España, dentro de la política social
iniciada por el Despotismo Ilustrado de servirse de grupos marginados como pobres,
vagos, maleantes, vagabundos, presos o gitanos para acabar con la ociosidad a
través de la realización de trabajos forzosos.

El puente colgante de Dueñas, construido en 1845


A principios del siglo XVIII, además, a consecuencia de procesos geológicos de
carácter natural de abandono de meandros, se había producido el desvío del río
Pisuerga a su paso por la localidad, alejándose su cauce del casco urbano hacia el
este. Debido a la paulatina erosión de la llanura de inundación, acabaron por
crearse dos brazos que convivieron durante varias décadas, a lo largo de toda el
siglo XVIII.3 Así, al antiguo puente "mayor", de origen medieval, cuya construcción
fue costeada por la propia villa durante el reinado de Enrique IV, se sumaba un
nuevo puente en el nuevo brazo del río, conocido como el Tojanco por el término
municipal en el que se levanta, imprescindible para permitir el acceso de los
agricultores a las tierras más fértiles de la vega. El antiguo puente contaba con
seis arcos, mientras que el nuevo había de contar con cuatro arcos, habiéndose
construido tan solo uno en 1714 por Andrés Fernández.

Ambos puentes tuvieron que mantenerse operativos durante toda la centuria


ilustrada, hasta que a principios del siglo XIX la antigua madre del río quedó
completamente seca tal y como se puede observar en el mapa de Francisco Coello de
1852 o en el Diccionario geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano y Bedoya de
1826. Por ello, cuando se inició la construcción del Canal de Castilla, el antiguo
puente mayor había quedado en desuso, al desaparecer el antiguo cauce, por lo que
la Empresa del Canal también recibió la autorización para su derribo, así como la
de la Ermita de las Nieves que se encontraba en el extremo de salida del puente.
Esto provocó las quejas de los vecinos que, tras el derribo del puente viejo y la
ruina del nuevo de Tojanco en 1795, tuvieron que servirse para vadear el Pisuerga
de puentes provisionales de madera en verano y barcas en invierno durante medio
siglo, entre 1795 y 1845, año en el que la Empresa del Canal construyó el puente de
las Candelas, para salvar el Canal, y el puente colgante para salvar el Pisuerga
(el más longevo de España, de 1845 a 1924), conocido como Puente de la Unión,
aunque trasladando su ubicación a la que actualmente ocupa el puente de hormigón
que salva el Pisuerga en el pago de la Vecilla, utilizado por la actual carretera
provincial P-102 que une Dueñas con Valoria la Buena y Peñafiel.

Por último, el Camino Real de Burgos, para atravesar el río Carrión contaba con un
puente medieval, conocido como puente de San Isidro, formado por ocho ojos y cuya
jurisdicción era compartida por la villa y dicho monasterio4. Actualmente, tampoco
se conserva el puente histórico, sino que el carril de la A-62 dirección
Valladolid, ocupa el puente de piedra reformado por la antigua N-620. Paralelo a
los puentes de la autovía, transcurre también sobre el río Carrión el puente
ferroviario de la Línea Imperial Madrid-Irún de 1854.

El ferrocarril: la línea imperial Madrid-Irún


En 1846 entra en funcionamiento la llamada línea de Castilla del telégrafo óptico
que unía Madrid e Irún, encontrándose actualmente en ruinas el telégrafo ubicado en
el término municipal de Dueñas conocido como Frausilla y que hacía de enlace entre
el de Cabezón de Pisuerga (Valladolid) y el de Tariego de Cerrato (Palencia). El
telégrafo, sin embargo, rápidamente quedaría desfasado, gracias a la aparición de
nuevos inventos como la radio o el teléfono.

El Canal de Castilla también quedaría rápidamente obsoleto pues, a partir de 1856,


la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España inició la construcción de
la línea ferroviaria Madrid-Irún o Madrid-Hendaya, inaugurándose el tramo
Valladolid-Venta de Baños, con estación en Dueñas, el 1 de agosto de 1860 y la
línea completa hasta Irún por Isabel II en 1864. Actualmente, están en servicio las
líneas de Alta Velocidad (L.A.V) de Madrid-Palencia-León y la de Madrid-Burgos-
Victoria, que pasan por Valladolid, en funcionamiento desde 2007, llegando hasta
Palencia y León ocho años después, inaugurada el 29/09/2015, y a Burgos, cuya
inauguración está prevista para 2020. Con la inauguración del ferrocarril en 1860,
por tanto, la histórica posición estratégica en el nudo de comunicaciones de Dueñas
será heredada por una estación fundada en un despoblado cerca de una venta próxima
a Baños de Cerrato y del monasterio de San Isidro de Dueñas. Esta estación en un
principio se denominó Venta de San Isidro de Dueñas, hasta que se convirtió en uno
de los nudos ferroviarios más importantes por ese nudo de comunicaciones histórico
hacia País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. Surgió así en torno a ella una
pequeña población que acabará denominándose Venta de Baños.

La Cañada Real Leonesa


También pasa por el término municipal la Cañada Real Leonesa Oriental, vía pecuaria
que, con una longitud de alrededor de 700 km, unía Riaño (en León) con Montemolín
(al sur de Badajoz), permitiendo al ganado lanar realizar la transhumancia desde
época medieval desde las montañas del norte de la Meseta hasta las dehesas del sur
para evitar los bruscos cambios climáticos del interior peninsular. Estas cañadas
fueron reguladas por edicto real por Alfonso X ya en 1273 y todavía se conservan en
el término municipal numerosos vestigios de la arquitectura pastoril (chozos de
pastor, corrales, tenadas, caleros, etc.), muestra de la importancia que tuvo dicha
actividad en esta villa.

Evolución política
Escudo heráldico
Mapa de la localidad publicado en 1852 realizado por Francisco Coello
El escudo heráldico de la localidad se adoptó por decisión del Ayuntamiento en
Pleno en 1924, aunque había sido ya utilizado de forma alternativa junto con otros
modelos desde tiempo atrás. Sin embargo, al haber caído en desuso durante la II
República y el Franquismo, sustituido por los correspondientes a estos regímenes
políticos, es retomado definitivamente en 1951. Este escudo está formado por "tres
palas de horno (o padillas) de plata en campo de azur, puestas con el mango hacia
abajo, perpendiculares y en situación de faja, acompañadas de nueve medias lunas
del mismo metal".

Era habitual que las villas y ciudades de señorío tomaran como escudo el blasón o
las armas de sus señores, por lo que en el caso de Dueñas, su escudo ha sido legado
por el linaje Padilla, condes de Santa Gadea y adelantados mayores de Castilla, que
fueron señores de Dueñas a finales del siglo XVI y principios del XVII, al recaer
en ellos el título condal de Buendía a través de diversos enlaces matrimoniales
entre ambos linajes. Según Argote de Molina, este linaje puso por armas de su
escudo las padillas por alusión a su apellido, por ser los señores de la villa de
Padilla (Burgos). Sin embargo, con la mitificación de los elementos simbólicos del
linaje, existe otra versión de origen legendario según la cual "los Padillas
pusieron por armas unas padillas que son instrumentos rústicos a manera de palas de
horno porque un caballero de este linaje defendió de los moros un castillo con una
de esas palas".

Evolución política
En el siglo XIV, Alfonso XI establece a través del Ordenamiento de Alcalá (1348) el
regimiento cerrado, lo que supuso la oligarquización y patrimonialización del
principal organismo de gobierno local: el concejo. Por lo que respecta al concejo
eldanense, durante el Antiguo Régimen estuvo formado por cuatro regidores, un
mayordomo, un procurador y cuatro fieles. Al tratarse de una villa de señorío estos
cargos concejiles eran proveídos anualmente por el conde, quien había de elegirles
a través de un sistema de cooptación en régimen de propuesta, es decir, de entre
una lista doblada que le proponían los propios oficiales salientes. En 1568 por vía
judicial se establece, además, la mitad de oficios: dos regidores y dos fieles de
cada estado, dos del estado de hijosdalgo y dos del de hombres buenos, mientras que
el mayordomo había de pertenecer al de hijosdalgo y el procurador al de hombres
buenos. Todos ellos, no obstante, estaban bajo la autoridad del alcalde mayor,
quienes tenían funciones judiciales y que era elegido directamente por el conde.

En el siglo XIX, con las reformas liberales que tienen lugar en España desde la
aprobación de la Constitución de Cádiz en 1812 pero que no se consolidarán hasta
mediados de siglo, durante el reinado de Isabel II, se constituye en Ayuntamiento
constitucional a raíz del Real Decreto de 23 de julio de 18355 aprobado por el
gobierno progresista del conde de Toreno durante la regencia de María Cristina, y
en especial, a partir de la Ley de Ayuntamientos de 8 de enero de 1845, aprobada
por el gobierno moderado del general Narváez. A partir de entonces, los cargos
políticos serán elegidos a través de elecciones, estableciéndose en España el
sufragio universal masculino en 1890 y el femenino en 1931.

Sin embargo, el siglo XIX español estuvo marcado por las tensiones y
enfrentamientos entre las fuerzas políticas dominantes, los conservadores y los
liberales, convirtiéndose en habituales los pronunciamientos militares que suponían
el cambio de gobierno, que en muchas ocasiones solo duraban unos meses en el poder.
Así, tras la Revolución de 1868 y el destronamiento y exilio de Isabel II, se
intenta establecer en España un régimen político democrático, primero en forma de
una monarquía parlamentaria bajo el reinado de Amado I de Saboya (1871-1873) y
después en forma de república (1873-1874) durante el llamado Sexenio Democrático
que, finalmente, fracasó. Se produjo entonces la Restauración Borbónica en 1875 en
la figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Sin embargo, para evitar la
inestabilidad precedente, los principales dirigentes de ambos partidos, Cánovas del
Castillo, del Partido Conservador, y Sagasta, del Partido Liberal, llegan al Pacto
de El Pardo en 1885 por el cual se establece el bipartidismo y el turnismo, es
decir, la alternancia pactada en el gobierno entre ambos partidos. Para asegurarse
los resultados electorales se establecieron una serie de métodos de manipulación
electoral a través del llamado caciquismo como el pucherazo, el cunerismo o,
directamente, la compra de votos. Dueñas no fue ajena a todo este proceso y a
principios del siglo XX se convirtió en un importante bastión de votos del Partido
Conservador que, en Palencia, estaba liderado por Abilio Calderón, quien salió
elegido ininterrumpidamente entre 1898 y 1923. En Dueñas contaba con el apoyo del
político conservador local Antonio Monedero Martín (1872-1940), político monárquico
creador en 1917 de la Confederación Nacional Católico Agraria (CNCA) y uno de los
principales líderes del sindicalismo católico-agrario. Debido al peso demográfico
de la localidad en el contexto de la provincia, Calderón y otros representantes
políticos realizaban frecuentemente actos electorales, a quien se dedicó en 1914
una calle, todavía en vida del propio Calderón, que hoy sigue con esa designación
en el callejero local. También existe constancia de la puesta en práctica de
técnicas de manipulación electoral, denunciándose en la prensa la compra de votos a
2 pesetas por parte de Calderón.

Durante la dictadura franquista (1936-1975), se produce un largo paréntesis en este


sistema político y los cargos políticos serían elegidos por el propio régimen,
donde cabe destacar también la figura de Federico Mayo, yerno de Antonio Monedero,
director del Instituto Nacional de la Vivienda, a través del cual se hicieron
diversas inversiones como el barrio de Las Candelas, destinado a las numerosas
familias que todavía vivían en casas-cuevas. Finalmente, en 1975 se produce la
restauración democrática y la aprobación de la Constitución actual en 1978.

Lista de alcaldes durante el Franquismo (1936-1979)

Alcalde Año inicio Año fin Observaciones


Pedro Alonso Martín 24 de julio de 1936 21 de agosto de 1936 Gobierno
nombrado tras el levantamiento del 17 de julio, bajo la presencia del comandante
militar del sector, Aureliano Martín Marcos.
Francisco García Martín 21 de agosto de 1936 12 de abril de 1938
Ventura Caballero Martín 12 de abril de 1938 8 de mayo de 1941
Antonio Cuadros Salas 8 de mayo de 1941 12 de octubre de 1954 Desde 1949, debido
a la continua ausencia del alcalde, asume dichas funciones los primeros tenientes
de alcalde, Clemente Calzada Ruiz o Pablo de Vena Charrín
Juan Begoña García 12 de octubre de 1954 11 de agosto de 1957
Emiliano García González 11 de agosto de 1957 22 de octubre de 1957 Como
primer teniente de alcalde asumió el cargo de manera accidental tras el
fallecimiento del anterior
Pedro García Peña 22 de octubre de 1957 18 de marzo de 1965
Felipe Velasco Caballero 18 de marzo de 1965 1968
Francisco Peña 1968 11 de octubre de 1969 De forma interina debido al
fallecimiento de su predecesor
Dionisio Sinova Andrés 11 de octubre de 1969 3 de abril de 1979
Alcaldes desde las elecciones de 1979
Periodo Nombre Partido
1979-1983 Remigio de Salas Jalón UCD
1983-1987 José Manuel Cañadas Echagüe PSOE
1987-1991 José Manuel Cañadas Echagüe PSOE
1991-1995 José Manuel Cañadas Echagüe PSOE
1995-1999 José Manuel Cañadas Echagüe PSOE
1999-2003 María José García Ramos PP
2003-2007 María José García Ramos PP
2007-2011 Miguel Ángel Blanco Pastor PSOE
2011-2015 Miguel Ángel Blanco Pastor PSOE
2015-2019 Miguel Ángel Blanco Pastor PSOE
2019- Miguel Ángel Blanco Pastor PSOE
Evolución demográfica: gentilicio y población
Gentilicio: su gentilicio es eldanense, del nombre prerromano de la localidad,
Eldana, ciudad vaccea cuya posición es señalada en las tablas astronómicas
realizadas por el astrónomo y matemático greco-egipcio Claudio Ptolomeo en el siglo
II d.C. Aunque en el término municipal de Dueñas existen yacimientos históricos de
diferentes periodos, nada parece indicar la existencia de una gran ciudad vaccea
como la que mencionar Ptolomeo. Desconocemos además en qué momento se generalizó
este cultismo basado en esa identificación con la Eldana vaccea, pero con
anterioridad se utilizó el gentilicio de dueñense, recogido ya en el siglo XVI por
el médico y lexicógrafo cordobés Francisco del Rosal (1537-1613) en su obra "El
origen de los nombres". Asimismo, existe también un gentilicio coloquial:
botijero/a, fruto de una leyenda popular.6

Evolución demográfica: las crónicas del siglo XVI hablan ya de una población de
entre los 1000 y los 1500 vecinos lo que supondría unos 4000-6000 habitantes (en
función del factor que utilicemos para convertir en habitantes el número de
vecinos, pues en el Antiguo Régimen cada vecino englobaba toda una unidad familiar,
contabilizando en esta al cabeza de familia, cónyuge, hijos, parientes, esclavos,
etc.). Se trataría, por tanto, de una villa con un peso demográfico importante
desde la Edad Media. A partir del siglo XVII, se produce un estancamiento y
retroceso de todo el interior castellano, reflejado en los censos y catastros
realizados a partir del siglo XVIII y, así, el catastro de Ensenada (1752) nos
habla de 500 vecinos (pregunta 21), mientras que el diccionario geográfico-
estadístico de Madoz (Tomo VII, 1847, p. 417) habla de 429 vecinos y 2232 almas.

A lo largo del siglo XX se mantuvo entre los 3000 y los 4000 habitantes pero, desde
mediados de dicha centuria, se vio afectada por el éxodo rural debido a la
industrialización de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o País Vasco, así
como por el crecimiento vegetativo negativo que afecta a España debido a la caída
de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población. Por ello, en las
últimas décadas, su población ha descendido de forma exponencial, cayendo por
debajo de los 3000 habitantes desde el año 2000 (entre 2000 y 2003) y, ya de forma
continuada, desde 2008.

1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2000 2001 2002 2003
2004 2005 2006 2007 2008 2009
4053 3547 3222 3386 3829 3674 4044 3246 3244 3132 2949 2956 2985 2980
3029 3055 3052 3007 2983 2994
2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
2922 2844 2802 2769 2755 2744 2697 2658 2633 2612

Gráfica de evolución demográfica de Dueñas entre 1900 y 2018

Población de derecho (1900-1991) o población residente (2001) según los censos


de población del INE.
Población según el padrón municipal de 2019 del INE.

Historia
Prehistoria y Edad Antigua
La importancia histórica de Dueñas desde época prehistórica se debe a dos factores:
la estratégica ubicación para el control del valle del Pisuerga, en la confluencia
de este con el Carrión, lo que la convierte en un cruce de caminos, paso obligado
en pleno camino real a Burgos para, desde Valladolid, dirigirse hacia Burgos, País
Vasco, Aragón y Navarra y conectar así con el resto de Europa. Y, en segundo lugar,
a la riqueza y fertilidad de sus tierras, considerada como la puerta a la Tierra de
Campos, llegando a convertirse en época medieval en cabeza de esta importante
Merindad, denominada "el granero de Castilla" por su rica producción cerealista.
Cuenta así con ricos yacimientos arqueológicos que evidencian una cierta
continuidad en el poblamiento desde la Prehistoria:

Vasos cerámicos del yacimiento de Pico Castro (Bronce Final -1200 a.C.).
Actualmente en el Museo Arqueológico de Palencia.
De época prehistórica: Los primeros vestigios aparecidos en su término municipal
datan de la Edad del Bronce, en los siglos XIV y XIII a.C. Entre estos yacimientos
cabe destacar «Pico Castro»7 con los restos hallados en este Yacimiento y «La
Huelga»,8 ambos formados por campos de hoyos que evidencian la existencia de
poblados (oppidum) más o menos estables, donde han aparecido restos de industria
tanto cerámica, los más abundantes, como lítica y metalúrgica, que permiten datar
los asentamientos en la etapa del Bronce Final (siglos XIII-VIII a.C.), en el
horizonte conocido como Cogotas I. Estos asentamientos, aunque de cierta entidad,
se abandonan durante la Edad del Hierro, periodo en el que se ha constatado una
reorganización del poblamiento, surgiendo nuevos núcleos de mayor envergadura en
las proximidades: Tariego, Valoria la Buena o el Pico del Tesoro (Palencia), todos
alrededor de Dueñas. Este periodo abarcaría en la península ibérica desde el siglo
VIII a.C. hasta el inicio de la conquista romana de Hispania en el 218 a.C. y se
caracterizaría por el desarrollo de los llamados pueblos prerromanos, en España
fundamentalmente íberos y celtíberos.
Edad del Hierro - Época celtibérica (vacceos): en los años 70, Valentina Calleja ,9
estudió los restos cerámicos aparecidos en los cerros de "El Castillo" y "Pico
Castro", hallados por los alumnos del Colegio Reyes Católicos, dirigidos por el
profesor Gregorio Vallejo, y que participaron incluso en el proyecto de TVE "Misión
Rescate". Calleja dató estos restos en la primera edad del hierro aunque, gracias a
estudios posteriores, parece que estos restos son anteriores, de la Edad del
Bronce. En las tablas astronómicas del matemático greco-egipcio Ptolomeo (siglo II
d.C.) se señalan las coordenadas geográficas de la ciudad vaccea de "Eldana" (de
ahí el gentilicio de eldanense) pero, a pesar de la presencia de algunos restos
vacceos, nada parece indicar la presencia de un castro o asentamiento urbano
estable, por lo que hay otros pueblos palentinos que reclaman también su origen en
esta ciudad vaccea como Baltanás o, más probablemente, Saldaña.

Mosaico de Océano y las Nereidas


De época romana: destaca sobre todo la Villa Possidica, nombre posiblemente
derivado del nombre latino del Pisuerga (Pissoraca). Se encuentra situada en una
llanura fértil y rica en aguas entre los ríos Carrión y Pisuerga, en un término
conocido como Cercado de San Isidro, al encontrarse dentro del coto formado por las
propiedades de dicho monasterio. Fue descubierta en los años 60, cuando se llevaron
a cabo dos campañas de excavación dirigidas por el catedrático del Departamento de
Antigua de la Universidad de Valladolid, Pedro de Palol .10 Estas intervenciones
sacaron a la luz únicamente las termas de una villa romana, donde cabe destacar la
aparición del «Mosaico de Océano y las Nereidas»,11 de gran calidad cromática, con
paralelismos en el tema y composición en el Norte de África, y que actualmente se
encuentra expuesto en el Museo Arqueológico de Palencia. Su construcción data de
finales del siglo I e inicios del II d.C. pero, en el último cuarto del siglo III
d.C., se produjeron destrucciones en los baños que habría que encuadrar dentro de
las fases de inestabilidad, causada por la anarquía militar y las sucesivas
invasiones. Por ello, se producirían reparaciones y ampliaciones a finales de ese
siglo o principios del siglo IV d.C., coincidiendo con el momento de mayor
esplendor del a villa. Por su ubicación, esta villa se encontraría próxima a las
vías romanas que unían importantes ciudades romanas, algunas de origen celtibérico,
como Pallantia (Palencia) con Cauca (Coca) y con Rauda (Roa) a través de Septimanca
(Simancas).Y se encontraría próxima también a la importante vía XXVII del
Itinerario Antonino que unía Barcino (Barcelona) con Lucus Augusta (Lugo), a través
de Caesar Augusta (Zaragoza), Clunia (en Burgos), Pallantia (Palencia) y Asturica
Augusta (Astorga). Debido a la cercanía a Pallantia (Palencia), sería una villa
suburbana que se encontraría bajo el área de influencia de esta ciudad.
Administrativamente, esta región formaba parte de la provincia Tarraconense y,
dentro de esta, del llamado Conventus Cluniensis con cabeza en la antigua ciudad
romana de Clunia, actual Coruña del Conde, en Burgos.

Lápida visigótica aparecida en el término de Onecha, actualmente en el Museo


Arqueológico de Madrid.
De época visigoda: en el pago de Miravete (cerca de la ermita de Onecha en la
carretera de Valoria la Buena) aparecieron a finales del siglo XIX unos sepulcros
visigóticos estudiados por el Padre Fita y el historiador local Amado Salas.12
Entre los hallazgos cabe destacar la aparición de una lápida con una inscripción
que hace referencia al enterramiento de un monje del siglo VII (actualmente en el
Museo Arqueológico de Madrid,13 cuya traducción sería: "Aquí descansó en paz,
prevalecido de una buena confesión, el monje clérigo Froila, en día de martes, 15
de marzo, año 14 del reinado de Recesvinto [662 d.C.]". Además de estos restos, los
cronistas mencionan la existencia de un monasterio de monjas (domnas) anterior a la
invasión árabe, identificado posteriormente con Santa María del Remolino, situado
en la misma ubicación donde actualmente se levanta el Monasterio de San Isidro de
Dueñas, y que entonces se encontraría bajo la advocación de San Martín de Tours.
Este cenobio femenino también se habría visto afectado por la invasión sarracena y
es destruido y abandonado por una razzia musulmana "in castro Donna" en el 854 d.C.
Es Fray Gregorio de Argaiz (siglo XVII) quien nos narra el acontecimiento, aunque
fechándolo erróneamente en el 950 d.C. y otorgándole tintes míticos: "La Abadesa
Esmaragda y sus Monjas que estaban en el Monasterio de San Ysidoro de Dueñas,
fueron presas y muertas por los Moros y sus cuerpos arrojados en el río Pisuerga,
día último de Março". A pesar de su abandono y destrucción, rápidamente, con la
repoblación de Alfonso III, habría sido restaurada la vida monástica pero, en este
caso, entregándoselo a una comunidad de monjes benedictinos.
Todos estos restos podrían evidenciar la existencia de un asentamiento continuado
ya desde época visigoda, que sería abandonado temporalmente con la invasión árabe
en el siglo VIII d.C., pero cuya población se retomaría rápidamente con la
repoblación de esta zona en el siglo IX d.C., pero no contamos con constatación
documental.

Edad Media: villa realenga


Repoblación y consolidación como cabeza de alfoz (siglos IX-X)

Grabado de Dueñas (1808) realizado por Robert Pollard basándose en un dibujo que
pintó Henry Swinburne durante su viaje por España en 1775-1776.Única imagen que se
conserva del castillo y las murallas, antes de su utilización para la construcción
del Canal de Castilla a partir de 1830
Siguiendo la Crónica de Sampiro, en el siglo IX d.C., el monarca astur-leonés
Alfonso III "el Magno" (866-910) llevó a cabo la repoblación de toda esta zona
conocida con el nombre de "Campos Góticos", donde reconstruye entre el 875 y el 899
d.C. tres ciudades de gran importancia: Zamora, Simancas y Dueñas, reforzadas
inmediatamente por Toro en el 900 y Tordesillas en el 909: "Ac triennio peracto sub
era DCCCCXIII, urbes desertas ab antiquibus, populari Rex iussit; hec sunt Zemora,
Septimancas et Domnas vel omnes Campi Gotorum”.

Al mismo tiempo, Alfonso III restaura también la vida monástica en San Isidro,
entregándoselo ahora a una comunidad de monjes mozárabes procedentes de Córdoba de
la orden benedictina. En documentos de sus sucesores, García I en el 911 y Ordoño
II en el 915, vuelve a aparecer mencionada Dueñas, donde se hace referencia ya a la
existencia de un castillo y un monasterio y donde aparece con el nombre de Domnas o
Donans, siendo este término latino el que ha acabado derivando en el actual
topónimo del pueblo: “cuius basilica fundata est in suburbio Legionense iusta
castellum vocitatum Donans inter duo flumina Pisorica et Carrion” y “in cuius
honore fundatum est monasterium in locum qui vocatur Castrium, quod dicitur Donans
iuxta flumen Pisorice”.
Condado de Monzón
Alfonso III organizaba así la línea defensiva del Duero, con plazas fortificadas
que guardasen los principales vados del río frente a las razzias musulmanas. Con
ello, Dueñas se convirtió en un importante centro defensivo en el Duero medio
durante todo el siglo X y parte del XI, convirtiéndose en la cabeza de un amplio
alfoz, que no solo suponía una demarcación militar y un término común, sino también
una jurisdicción formada por diferentes aldeas y lugares dependientes
jurisdiccionalmente de la cabeza del alfoz. Entre estas aldeas y lugares, que
fueron despoblándose paulatinamente a lo largo de la Edad Media y principios de la
Edad Moderna debido a la tendencia a la concentración del hábitat en toda Europa
occidental, cabe destacar que existe constancia documental de algunas de ellas como
Santa María de Onecha, Valdeazas, San Nicolás, San Lázaro, San Miguel, San
Torcuato, etc. Dueñas se configuró también como una de las catorce villas reales
-bajo la autoridad directa del rey- que existieron en la región formada por los
Montes Torozos. A pesar de ello, el alfoz de Dueñas sufrirá una rápida disgregación
y disminución en el siglo XII, sobre todo bajo los reinados de Alfonso VII (1126-
1157) y Alfonso VIII (1158-1214), debido tanto al crecimiento de Palencia a partir
del siglo XI tras la restauración de su diócesis por Sancho III en 1034, como por
la formación de un amplio coto con jurisdicción independiente en torno al
Monasterio de San Isidro de Dueñas. Así, Alfonso VII donó Villamuriel de Cerrato al
obispo de Palencia en 1141, quienes la convierten en su residencia de verano debido
a su proximidad a la ciudad, y Alfonso VIII donó las villas de Villa Anel al
Hospital de San Antolín en Palencia en 1162, Villagiga a San Isidoro en 1165 y,
finalmente, en 1191 vendió los montes reales de Dueñas al concejo y canónigos de
Palencia.

Además, tras la victoria de las tropas cristianas en la Batalla de Simancas (939) y


la conquista de Toledo (1085), se consolidó su avance más allá de la línea del
Duero y Dueñas redujo su importancia estratégica como zona fronteriza pero no como
vía de comunicación, situada en pleno camino real de Burgos. Para el control y
repoblación de esta zona, los reyes leoneses crearon diferentes entidades
territoriales y adminsitratrivas conocidas como condados como los de Castilla,
Saldaña, Carrión o Monzón. Dentro de este último se encontraba la villa de Dueñas,
creado en el siglo X d.C. en el límite oriental del reino de León, limítrofe con el
condado de Castilla, independiente desde el 932 d.C., para evitar la expansión de
Castilla por esta zona, entragándoselo a la familia Ansúrez en la figura de Ansur
Fernández. A la muerte de su hijo Fernando Ansúrez sin sucesores, su viuda Toda
conservó el título de condesa y actuó como gobernadora desde Dueñas. A pesar de
todo ello, la situación de la frontera era todavía inestable y Dueñas se verá
afectada todavía por razzias periódicas, como la descrita por Jiménez de Rada en su
"Historia Gótica" en el invierno de 950 d.C. arrasando tres castillos:
"Septimmancas, Donnas et Septempublicam". En principio, en estos momentos, el
condado de Monzón seguía bajo la órbita del reino de León, pues a la muerte sin
descendencia del conde Fernando Ansúrez (hacia el 978 d.C.) es heredado por su
hermana Teresa Ansúrez casada con el rey de León Sancho I. Sin embargo, debido a la
muerte sin herederos de su hijo y sucesor Ramiro III de León y a las expediciones
de Almanzor entre los años 981 y 984, que afectaron también a esta zona, finalmente
recaerá bajo el área de influencia del incipiente condado de Castilla hacia el 990
d.C.

Participación en los conflictos internos del reino de Castilla (siglos XI-XIII)

Escudo de la Casa de los Castro


En 1078, Alfonso VI (1065-1109) otorga un fuero a la población de Santa María
(seguramente Santa María de Onecha, cuya ermita actualmente se encuentra en
ruinas), aldea que dependía jurisdiccionalmente de Dueñas al formar parte de su
alfoz. Este fuero permite confirmar que Dueñas tenía ya en el siglo XI la condición
realenga y pertenecía directamente al rey, pues aparece confirmado por Annaia Velaz
"que tiene a Domnas como merino bajo la autoridad real".

Esta ciudadanía dependiente de la Corona se mantiene a duras penas en siglos


posteriores debido a las vicisitudes políticas, sociales y económicas del reino.
Así, durante el reinado de Alfonso VI, este cedió la tenencia de varias villas,
entre ellas Dueñas, a Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid Campeador, en
1087-88 como símbolo de reconciliación entre ambos tras su primer destierro;
Alfonso VIII la cede en arras a su esposa, Leonor de Plantagenet en 1170; y en los
siglos XII y XIII la tenencia de Dueñas bascula de forma alternativa entre las dos
principales familia del reino: los Lara y los Castro, cuyos miembros ejercerán de
tenentes de Dueñas, entre los que cabe destacar sobre todo a estos últimos, pues se
puede observar una cierta continuidad en sus tenencias, a excepción de los periodos
en los que se encuentran exiliados en el vecino reino de León debido a los
conflictos internos que les enfrentan a los Lara e, incluso, directamente con el
monarca castellano. Cabe destacar, así, las figuras de Fernando Rodríguez de
Castro, el Castellano, su hijo Pedro Fernández de Castro y su nieto Álvaro Pérez de
Castro, que muere sin descendencia en 1240 y es sucedido por su sobrino Rodrigo
Fernández de Castro y este por su hijo Fernando Ruíz de Castro. Las tenencias
consistían, no obstante, en la cesión meramente temporal de tierras por parte del
rey a un vasallo para su utilización, sin implicar que el otorgante perdiera la
propiedad o que supusiera derecho hereditario para el receptor.14

Dueñas se convertirá, así, en un importante bastión a lo largo de toda esta


centuria en las guerras civiles primero contra Fernando III, que consigue unificar
definitivamente las coronas de León y Castilla en 1230, y al que la villa de Dueñas
cerró las puertas de su muralla. En 1214, había fallecido el rey de Castilla,
Alfonso VIII, recayendo la Corona sobre su hijo Enrique I, de tan solo 10 años,
quien fallece accidentalmente en Palencia en 1217 cuando le cae una teja mientras
jugaba a la pelota. Sin embargo, su tutor Álvaro Núñez de Lara, se oponía a la
regencia de su hermana mayor Berenguela, casada con el rey de León Alfonso IX, por
lo que intentó ocultar el fallecimiento del joven rey, conduciendo el cadáver al
castillo de Tariego. A pesar de ello, finalmente, Berenguela es informada del
suceso y reclama la Corona de su padre, abdicando a favor de su hijo, Fernando III,
quien será proclamado rey en Autillo de Campos (Palencia) el 10 de junio de 1217.
En su camino a Valladolid, donde tendrá lugar la coronación oficial el 2-3 de
julio, Dueñas, que se encontraba bajo el dominio de los Lara, pues gracias a la
influencia que habían adquirido como tutores del rey-niño, Álvaro había cedido la
tenencia de la villa a su hermano el conde Fernando Núñez de Lara, no recibieron al
recién proclamado rey y, aunque finalmente la villa será rendida, nada más tomar
posesión de la corona, tuvo que enfrentarse a una revuelta nobiliaria, encabezada
por la casa de los Lara y fomentada por el vecino reino de León.

Escudo de la Casa de los Lara


Posteriormente, los Lara apoyaron a los infantes de la Cerda, hijos del primogénito
y heredero de Alfonso X, Fernando de la Cerda, muerto prematuramente, en las
revueltas nobiliarias frente al propio Alfonso X y sus sucesores Sancho IV y
Fernando IV. Cabe destacar, así, las figuras de Juan Núñez I de Lara y su hijo Juan
II Núñez de Lara, quien junto al infante don Juan de Castilla el de Tarifa, hijo de
Alfonso X, aprovechó la minoría de edad de Fernando IV para tomar entre 1295 y 1297
algunas villas reales, entre ellas Dueñas en 1296. Ante esta situación, Fernando IV
y, en su nombre, su madre la regente María de Molina cede las villas de Dueñas y
Ampudia al concejo de Palencia si consigue tomarlas. En 1299 Juan II Núñez de Lara
es hecho prisionero por Juan Alfonso de Haro, señor de Cameros, y para recuperar su
libertad, se vio obligado a ceder la villa de Dueñas. Esto no supuso, sin embargo,
la vuelta de la villa al realengo pues la necesaria compra de lealtades llevó a
Fernando IV y sus tutores a entregar Dueñas a diferentes miembros pertenecientes a
la propia familia real: primero al infante Enrique de Castilla "El Senador", hijo
de Fernando III el Santo, quien contrae matrimonio con la hermana de Juan II Núñez
de Lara, llamada Juana Núñez de Lara "la Palomilla". Tras la muerte del infante en
1303, Fernando IV vuelve de nuevo a ceder la villa a otro infante, don Juan de
Castilla el de Tarifa, casado con María Díaz de Haro, X señora de Vizcaya, en
compensación por la usurpación de dicho señorío por su tío Diego López V de Haro. A
su muerte en 1319, es sucedido por su hijo Juan de Haro el Tuerto, quien es mandado
ejecutar por Alfonso XI en Toro en 1326, recuperando así Dueñas para el patrimonio
real. El sepulcro gótico que se conserva en la iglesia parroquial atribuido a un
descendiente de Fernando III, atendiendo a los blasones que orlan la tapa,
posiblemente se trate de un hijo, muerto en la infancia, de este señor, Juan de
Haro el Tuerto, y su mujer Isabel de Portugal y Manuel.

Por todo ello, a la altura de 1352, cuando se elabora el Becerro de las Behetrías
durante el reinado de Pedro I, en él se confirma el estatus realengo de la villa:
"Dueñas, en el obispado de Palencia, este logar es rregalengo del Rey", aunque esta
había estado periódicamente en manos de diferentes personajes de la más alta
aristocracia y de familiares directos del rey, produciéndose su definitiva
señorialización ya en el siglo XV, en manos de los Acuña, como condes de Buendía.

La dinastía Trastámara: la resistencia anti-señorial (siglos XIV-XV)


Con el advenimiento de los Trastámara en el siglo XIV, la villa de Dueñas se
mantiene fiel al rey legítimo Pedro I (1350-1369), por lo que se verá asediada
durante un mes por las tropas del infante don Enrique en 1367. Pedro I había
entregado la villa a su amante Juana de Castro, con la que llega a contraer
matrimonio en 1354 para abandonarla al día siguiente, cediéndola la villa de Dueñas
donde esta se retira titulándose reina hasta su muerte en 1374.

La nueva dinastía continuó con la cesión temporal del señorío en determinados


momentos y, así, Enrique de Trastámara (1369-1379) la entrega a su amante, Leonor
Álvarez, madre de Leonor de Castilla "la de los leones", que la sucede en el
señorío; y Juan I otorga en 1383 las rentas, pechos y derechos de la villa a su
hermana Leonor de Trastámara, casada con Carlos III de Navarra. El peligro de su
señorialización quedó de manifiesto cuando en 1397 Enrique III (1390-1406) empeñó
el castillo y la jurisdicción criminal a su tía, en prenda de 350 000 maravedís.
Ante la solicitud de los vecinos de tornar al dominio de la corona, Enrique III
propone a los vecinos en 1397 que satisfagan la deuda del empeño, por lo que en
1399 pagaron la cantidad de 350 000 maravedís a cambio de que abandonara el señorío
de la villa, recuperando así la condición realenga.

Ante esta situación, obligan a los reyes Enrique III y Juan II a decretar y jurar
que no volvería a ser extraída del patrimonio real en 1407, 1412,1419 y en las
Cortes de Burgos de 1430 y en las de Zamora de 1432. Ante esta situación, Enrique
III se vio obligado pocos meses después de que los vecinos hubieran pagado la deuda
a revocar la venta que había hecho de la villa a Diego López de Estúñiga, su
justicia mayor, por ir en contra del juramento realizado. Estúñiga, señor de Curiel
de Duero (Valladolid), había adquirido ya en la villa "unos palacios con sus casas"
el 12 de octubre de 1395 a Johan González y su mujer Elvira Yeneguez, vecinos de
Dueñas, en "la gredalla que dicen de Santa María por once mil maravedís de la
moneda usual, que fazen diez Dineros el maravedí".

A pesar de todo ello, aunque este Juan II la mantiene dentro del patrimonio de la
monarquía, finalmente la acaba cediendo primero en concepto de arras a su mujer
María de Aragón, cuyos desposorios se celebraron en Medina del Campo en 1418,
aunque la boda no tendrá lugar hasta dos años después, en Ávila el 4 de agosto de
1420, tras ser proclamado mayor de edad. María de Aragón formaba parte de los
llamados infantes de Aragón, hijos de Fernando de Antequera, hermano de Enrique III
y regente durante la minoría de edad de su sobrino Juan II, hasta que fue nombrado
rey de Aragón en el Compromiso de Caspe en 1412, tras la muerte sin herederos su
tío Martín I de Aragón. Debido a esta estrecha relación con Castilla poseían un
amplio poder territorial y jurisdiccional, que les llevó a desempeñar un importante
papel en la corte castellana, protagonizando importantes enfrentamiento con los
monarcas castellanos. No será, por tanto hasta 1439 cuando sea entregada
definitivamente a la nobleza en manos de Pedro Vázquez de Acuña y Albornoz. Y son
los Acuña, condes de Buendía en 1465 por gracia del infante don Alfonso, recién
nombrado rey por los nobles en la llamada "Farsa de Ávila", quienes, cosas del
destino, ofrecen a la villa los años más gloriosos de su historia, aunque con la
tenaz resistencia de sus nuevos vasallos, pues Dueñas se convirtió en un caso
paradigmático en la resistencia anti-señorial que se desarrolló en la Castilla
bajomedieval y moderna, tras la consolidación de los señoríos jurisdiccionales
desde el siglo XIV. Esta oposición se canalizó a través tanto de la vía armada y
violenta de forma puntual como de la vía judicial. Así, los vecinos de Dueñas
recibieron de forma hostil a su nuevo señor en la toma de posesión de Pedro de
Acuña en febrero de 1440, reclamando al rey su vuelta al realengo, recordándole sus
promesas de no volver a enajenar la villa, pero este insta a los vecinos a aceptar
a su nuevo señor. Por ello, los habitantes de Dueñas recurrieron entonces a la
justicia, iniciando un pleito en 1504 en la Chancillería de Valladolid en el que
reclaman su vuelta al realengo pero, aunque se da una primera sentencia en 1543,
será apelada por ambas partes y no se sustanciará hasta el siglo XVIII (1786),
confirmando la sentencia de 1543.15 Dilatándose también la vía judicial, la tensión
volverá a estallar de forma violenta en determinados momentos como el levantamiento
anti-señorial protagonizado el 1 de septiembre de 1520 al calor del alzamiento
comunero que llegó a expulsar a los condes de la villa y sirvió de espoleta a otras
villas de la región a levantarse en armas.

Podemos concluir, por tanto, que durante la etapa medieval, como villa realenga,
hasta su definitiva señorialización en el siglo XV, Dueñas se había convertido en
una importante villa que ocupaba un lugar destacado en la red político-
administrativa eclesiástica y civil en el seno del reino de Castilla. No en vano
llegó a ejercer como cabeza de la importante Merindad de Campos, luego sustituida
por Palencia, y fue sede también de un arcedianato del arciprestazgo del Alcor. A
todo ello hemos de sumar el peso demográfico que alcanzó, contando con unos 4000
habitantes ya en el siglo XVI, y el desarrollo económico experimentado,
convirtiéndose en un centro artesanal y administrativo de primer orden con una
importante producción textil gracias al ganado lanar16 y lugar de paso constante de
carreteros y arrieros, dada la situación geográfica que ocupaba en la red de
caminos del reino, fundamentales para el incipiente comercio.

Edad Moderna: el condado de Buendía


Vinculación con los Reyes Católicos

D. Fadrique y D. Pedro de Acuña, condes de Buendía; iglesia de Sta. María, Dueñas


(Palencia)
Debido al protagonismo de la familia Acuña en el ascenso al trono de Isabel, Dueñas
se convertirá en eje de la vida de los futuros reyes de Castilla en los momentos
próximos al matrimonio entre Isabel y Fernando en 1469. Este linaje llegó a
emparentar, además, con la Casa Real a través del matrimonio de Lope Vázquez de
Acuña, II conde de Buendía y adelantado de Cazorla, con Inés Enríquez de Quiñones,
tía de Fernando el Católico, al ser hija del almirante de Castilla, Fadrique
Enríquez, y su segunda mujer, Teresa de Quiñones. Ambos están enterrados en el
panteón condal de la familia, ubicado en el altar mayor de la iglesia de Santa
María de la Asunción.

Por todo ello, el 9 de octubre de 1469, Fernando de Aragón, finaliza su viaje para
contraer matrimonio con su prima Isabel de Castilla en el Palacio de los condes de
Buendía en Dueñas, donde será recibido por Pedro de Acuña, I conde de Buendía y
hermano del arzobispo de Toledo Alonso Carrillo, artífice y propulsor de dicho
matrimonio.
Sepulcros Lope Vázquez de Acuña e Inés Enríquez de Quiñones, tíos de Fernando el
Católico
Alojado en el Palacio de los Acuña de Dueñas, el 14 de octubre, viajará hasta
Valladolid para conocer a su prometida, retirándose de nuevo a Dueñas hasta que el
18 de octubre acude definitivamente a Valladolid para contraer matrimonio en el
Palacio de los Vivero, a extramuros de la ciudad y perteneciente en esos momentos a
Juan Pérez de Vivero, casado con María de Acuña, hija de Pedro de Acuña, I conde de
Buendía, que ejercerá de madrina en la boda.

La inseguridad de permanecer en una villa tan grande como Valladolid, aunque fuera
afín al almirante Fadrique Enríquez, partidario de Isabel, les llevó a tomar la
decisión de resguardarse en la protección que ofrecía el Palacio de los Acuña de
Dueñas, donde se trasladan en mayo de 1470 hasta diciembre del mismo año, donde
pasan unos meses complicados, mantenidos por el propio conde, pues ellos no cuentan
con ningún medio, al mismo tiempo que Enrique IV avanza contra ellos. Durante esta
estancia tiene lugar el nacimiento de la primogénita, Isabel de Aragón, en octubre
de 1470, siendo bautizada en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción.

Posteriormente, por deseo de la propia Isabel se recibirá en Dueñas a la embajada


enviada por el duque de Borgoña Carlos el Temerario para entregar el Toisón de Oro
a Fernando, ceremonia que tendrá lugar en la iglesia parroquial de Santa María el
24 de mayo de 1474.

Iniciado ya el reinado, durante la guerra civil (1474-1479) contra los partidario


de su sobrina Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal, Fernando instalará
ocasionalmente su cuartel general en Dueñas y, en el contexto de las Cortes de
Madrigal de 1476, entre abril y agosto, tendrán lugar una serie de Juntas Generales
presididas por el Contador Mayor Alonso de Quintanilla en la iglesia de Santa María
con el objetivo de organizar la Santa Hermandad, cuyas ordenanzas están publicadas
en Dueñas.

Tras enviudar de Isabel en 1504, Fernando volverá a contraer matrimonio por poderes
con su sobrina nieta Germana de Foix en Blois en octubre de 1505, acordando las
correspondientes capitulaciones. No obstante, las velaciones tendrán lugar en el
Palacio de los Acuña de Dueñas el 22 de marzo de 1506, al ser un enlace que no
contaba con el apoyo de la nobleza castellana, ya que se pretendía conseguir un
nuevo heredero para Aragón.

Siglos XVI y XVII

Vista torre iglesia Santa María e iglesia del convento de San Agustín
Juana I y su esposo Felipe el Hermoso también pasarán por Dueñas en su primer viaje
por Castilla en 1502 para ser jurados herederos y, a pesar de la tradicional
fidelidad de la villa a Fernando, durante su regencia se reunirán en Dueñas un
grupo de magnates opuestos a su presencia.

La asidua presencia de Carlos I en Dueñas está demostrada gracias al itinerario


realizado por Foronda que constata su presencia en Dueñas en 1520, 1523, 1527, 1539
y, finalmente, en su viaje de retiro a Yuste en 1556. En 1527 y 1534, además,
debido a que Valladolid se ve afectada por la peste, se retiran a las villas
cercanas algunos ministros, entre ellas a Dueñas, donde se retiran los Consejos
Real, de Indias y del Santo Oficio.

En el contexto de las Comunidades, tiene lugar en Dueñas un alzamiento antiseñorial


protagonizado el 1 de septiembre de 1520 que, aunque todavía sin vincularse al
alzamiento comunero, llegó a tomar el Palacio y fortaleza de la villa, expulsar a
los condes (en esos momentos Juan Enríquez de Acuña, III conde de Buendía, retirado
de la vida política y cortesana en su palacio de Dueñas debido a que sufría una
esquizofrenia leve, y su mujer María de Padilla) y hacerse con el control de la
villa a través del nombramiento de cargos concejiles y oficiales que eran nombrados
por el señor. Tras esta actuación, Dueñas se une al movimiento comunero y el obispo
de Zamora, Antonio de Acuña, convertirá Dueñas en su cuartel general, iniciando
aquí su campaña por la Tierra de Campos el 25 de diciembre de 1520, aportando
dinero y hombres a la causa comunera hasta su derrota definitiva en Villalar en
abril de 1521.

Tras la muerte del III conde de Buendía en 1528, el condado pasará sucesivamente a
sus hermanos Pedro de Acuña, IV conde de Buendía, y Fadrique de Acuña, V conde de
Buendía, nombrado muy joven virrey de Navarra en 1516 por Fernando de Aragón, cuya
actuación fue trascendental para controlar la complicada situación del reino
navarro tras su anexión militar a la corona de Castilla protagonizada por Fernando
en 1512.

El 27 de agosto de 1534, en el contexto de los Pleitos Colombinos, tiene lugar la


"Sentencia de Dueñas", por la que se decretó que los Colón conservaran el título de
Almirante y sus emolumentos, aunque como virreyes quedarían sujetos al juicio de
residencia. Hernando Colón en su "Descripción y Cosmografía de España" dice de
Dueñas que "es villa de mill vezynos del conde de Buendía, está en una ladera e
tiene fortaleza en más alto de esta ribera de un río, ay muy buenas guindas".

Panorámica del caserío de Dueñas desde las bodegas


En 1558, accede al título condal el último conde de Buendía varón de la familia
Acuña: Juan de Acuña y Acuña, VI conde de Buendía, personaje de primer orden en la
corte de Felipe II, donde ejerció el cargo cortesano de gentilhombre de la cámara
desde 1556 y, desde 1585, el cargo de Sumiller de Corps o Camarero Mayor en
sustitución de Ruy Gómez de Silva, el prínicipe de Éboli, hasta su muerte en Burgos
el 29 de septiembre de 1592. Actuó de embajador en Francia en 1559 con ocasión del
matrimonio del rey con la princesa Isabel, hija de Enrique II, en Portugal en 1578
para felicitar al Cardenal-Rey don Enrique por su coronación y en Flandes y
Alemania a visitar a la emperatriz María, hermana de Felipe II.

Esta proximidad al monarca hizo posible que en su viaje a Aragón, en la llamada


"Jornada de Tarazona", Felipe II pasará por Dueñas junto con sus hijos, la infanta
Isabel Clara Eugenia y el príncipe heredero, los días 26, 27 y 28 de agosto de
1592, en la que realizan una visita a la abadía de San Isidro, como describe el
humanista holandés Enrique Cock en su obra “La jornada de Tarazona”:

“Su majestad fue en Dueñas muy bien recibido del conde de Buendía, su sumiller de
corps, y le hizo el gasto los tres días en los cuales fue a visitar una abadía,
llamada San Isidoro, de la orden de San Benito, que está en la dicha ribera del
Pisuerga, un poco más arriba donde el río Carrión entra en él, en lugar bien
placentero y comarca de mucha caza y pesca. Dueñas es villa de hasta mil y
quinientos vecinos, cabeza del Estado del conde de Buendía. Está asentada en un
otero muy alto en la misma ribera occidental del río, donde se descubre mucha
tierra río arriba y abajo. Tiene una buena puente de piedra y al lado izquierdo, en
un cerro bien alto, una fortaleza. La comarca es de muchos bosques, por lo cual hay
infinita caza, y por razón de las riberas, abundancia de pesca. También tiene mucho
pan y algunos vinos tintos”.

Tan solo un mes después de su paso por Dueñas, el 29 de septiembre de 1592, fallece
en Burgos el conde Juan de Acuña y su hermana, María de Acuña, casada con el
adelantado mayor de Castilla, Juan de Padilla y Manrique, se titulará VII condesa
de Buendía y tomará inmediatamente posesión del mayorazgo. A pesar de ello no
evitará el inicio de un pleito de sucesión con otros descendientes que
reivindicaban el mayorazgo, entre los que destaca el marqués de La Algaba, que no
se saldará hasta 1613, ya fallecida en Valladolid en 1607, a favor de su hija Luisa
Padilla de Acuña, quien había contraído matrimonio con su tío, Martín de Padilla,
adelantado mayor de Castilla y I conde de Santa Gadea. Finalmente el título pasará
a través de enlaces matrimoniales al hijo del poderoso valido de Felipe III, el
duque de Lerma, el I duque de Uceda y, definitivamente, a finales del siglo XVII
pasa a los duques de Medinaceli, que siguen ostentando el título.

Sin embargo, con el alejamiento de la nobleza de sus señoríos territoriales tras el


asentamiento definitivo de la corte en Madrid en 1561 con Felipe II —excepto el
breve periodo de 1601-1606 en que se trasladó a Valladolid—, Dueñas fue perdiendo
importancia junto con el resto de ciudades y villas castellanas. A pesar de ello,
en el siglo XVII todavía cabe destacar algunos acontecimientos: en 1602 y 1603
Felipe III visitó la localidad, dos estancias muy próximas en el tiempo debido al
traslado de la corte a Valladolid de forma temporal entre 1601 y 1606; en 1623 tuvo
lugar el viaje a España del príncipe de Gales, el futuro Carlos I, acompañado por
el valido de su padre, George ViIliers, primer duque de Buckingham, para negociar
el matrimonio entre este y la infanta María Ana, hija menor de Felipe III y poner
fin así a la hostilidad entre ambas potencias. Sin embargo, ante el fracaso de las
negociaciones en la corte madrileña, ambos retornan a Inglaterra, pasando en su
viaje de vuelta por Dueñas. En 1660, en su viaje de regreso a Madrid tras la firma
de la Paz de los Pirineos con Luis XIV en la isla de los Faisanes, Felipe IV
también pasó por Dueñas. Asimismo, el 4 de noviembre de 1664 fallece en Dueñas
Gaspar Pérez de Guzmán, IX duque de Medina Sidonia, quien había sido desterrado y
desposeído de sus señoríos tras la conspiración que encabezó contra Felipe IV en
1641, aprovechando la crisis de 1640 en la que se produce también la sublevación de
Cataluña y Portugal, derivando esta última en su independencia en 1668.

Siglos XVIII y XIX


Debido al importante papel del Camino Real de Burgos o de Francia, en este último
tramo del Antiguo Régimen Dueñas seguirá siendo un cruce de caminos por el que
transitaron importantes personalidades, como es el caso de algunos miembros de la
familia real, hecho de gran importancia ya que se convertían en verdaderos actos
propagandísticos, cuya finalidad principal era fortalecer el vínculo del monarca
con sus súbditos. Y, así, en el siglo XVIII, en octubre de 1706, en el contexto de
la Guerra de Independencia española, tuvo lugar el paso de la reina María Luisa
Gabriela de Saboya, esposa de Felipe V, junto a una importante comitiva de la que
formaba parte su camarera mayor, la famosa princesa de los Ursinos. La nueva
dinastía borbónica, por lo general, se mantuvo alejada de la Meseta norte, que fue
perdiendo paulatinamente su tradicional preeminencia.

No es hasta principios del siglo XIX, en abril de 1801, cuando otra personalidad
regia haga acto de presencia en la figura del infante Luis de Borbón-Parma, sobrino
de Carlos IV, quien había sido nombrado rey de Etruria por el emperador Napoleón en
virtud del Tratado de Aranjuez. En esta ocasión, durante tres días, tuvo lugar en
Dueñas el besamanos por parte de las autoridades palentinas, quienes habían mandado
a sus representantes. Ya en el contexto de la Guerra de Independencia Española, en
abril de 1808, el infante Carlos María Isidro de Borbón, se detuvo en Dueñas cuando
se dirigía a la frontera francesa para entrevistarse con Napoleón. Es posible,
incluso, que el propio Emperador pasara por Dueñas en su breve estancia en la
Península entre el 6 de noviembre de 1808 y enero de 1809 para intentar solucionar
el virulento levantamiento armado de la población española, aunque rápidamente tuvo
que abandonar la dirección personal de la campaña y volver a Francia debido a que
el Imperio austríaco le había declarado la guerra. En especial, es posible que
pasara por Dueñas en su viaje de regreso a Francia desde Astorga cuando se dirigía
hacia Galicia en persecución del ejército inglés, al mando de Moore, en la llamada
"carrera de Benavente". Se sabe con certeza, no obstante, que su hermano José
Bonaparte, a quien había entregado la corona española, pernoctó en Dueñas la noche
del 28 de abril de 1811 con motivo de su viaje a París para asistir al bautizo de
su sobrino Napoleón II. Finalmente, ya en 1824, una vez restaurado el absolutismo
con el regreso de Fernando VII, pasaron por Dueñas el príncipe Maximiliano de
Sajonia y su hija Amalia, suegro de Fernando VII, quien estaba casado con su hija
María Josefa Amalia. Las celebraciones parecer ser que se prolongaron durante 5-7
días y contó con fuegos artificiales y la participación de la banda de voluntarios
realistas de Palencia. Por último, el propio Fernando VII, en julio de 1828, pasara
por Dueñas en su viaje de regreso a Madrid, tras pacificar Cataluña durante la
Guerra de los Agraviados.

Desde mediados del siglo XIX, con la inauguración del ferrocarril en 1860 y la
institucionalización de los veraneos de la casa real en la costa cantábrica, en
Santander o San Sebastián, la comitiva regia se detendría en diversas ocasiones en
la estación de la localidad, donde la corporación y autoridades locales saldrían a
recibirles y homenajearles. Y, así, Isabel II pasó por la localidad el 18 de julio
de 1861, acompañado en este caso por su marido, Francisco de Asís, el 2 de agosto
de 1865 o en septiembre de 1866.

La presencia física de los monarcas o miembros de la familia real suponía, sin


duda, un gran prestigio social para la villa pero traía consigo aparejados
importantes gastos para las arcas municipales, ya que suponía la celebración de
diversos festejos. Destaca, así, la iluminación de las calles y fachadas con
luminarias y hogueras, los fuegos artificiales o el empedrado y aderezo de las
principales calles, plazas y espacios públicos, construyéndose incluso elementos de
arquitectura efímera como los arcos triunfales construidos para la visita de
Fernando VII o los aderezos del puente de San Isidro, donde se salía a recibir o
hasta donde se solía acompañar a la comitiva regia. En una sociedad fuertemente
sacralizada era ineludible la celebración de procesiones y misas cantadas, donde
cabe destacar el canto del Te Deum, uno de los principales himnos cristianos de
acción de gracias. Entre los festejos populares cabe destacar la importancia de la
tauromaquia, celebrando corridas de toros o novillos en la plaza del mercado,
constatados ya desde la visita de Felipe II en 1592, a lo que habría que sumar la
música y el baile, inseparables de las festividades populares.

Edad Contemporánea
La Guerra de la Independencia y las medidas liberales del siglo XIX
Con el estallido de la Revolución Francesa en 1789, cabe destacar la figura del
obispo de Jaén, Agustín Rubín de Ceballos, nacido en Dueñas en 1724, quien
ostentaba también desde 1784 el cargo de Inquisidor General de España y contribuyó,
por tanto, a la política de Floridablanca de establecer un "cordón sanitario" para
evitar el contagio de las ideas revolucionarias procedentes del otro lado de los
Pirineos, publicando en 1790 un nuevo Índice de libros prohibidos y un edicto en
que se prohibía la circulación de impresos que propagaran ideas revolucionarias.
Sin embargo, con el acceso al poder en Francia de Napoleón en 1799, Godoy firmará
en 1807 el Tratado de Fontainebleau, por el que se estipulaba la invasión militar
conjunta franco-española de Portugal y se permitía para ello el paso de las tropas
francesas por territorio español, siendo así el antecedente de la posterior
invasión francesa de España y de la Guerra de la Independencia Española.

Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), la posición estratégica de Dueñas


la convertirá de nuevo, al igual que el cercano monasterio de San Isidro (de donde
son expulsados los monjes), en cuartel general de las tropas francesas. Así, debido
a los acontecimientos acaecidos en las proximidades, con el levantamiento de
Valladolid el 31 de mayo de 1808 bajo las órdenes del general Gregorio García de la
Cuesta, el mariscal Bessiéres que tenía su cuartel general en Burgos, ordena a las
tropas de Merle, enviadas a Santander, que retrocedan y acudan al encuentro del
general Lassalle, quien al frente de cuatro batallones de infantería y una nutrida
caballería (en total unos seis mil soldados) salió de Burgos el día 4 de junio de
1808 en dirección a Valladolid, acordando encontrarse en Dueñas el día 11, teniendo
lugar el 12 de junio, la famosa batalla de Cabezón. Debido a la derrota del
ejército español, la resistencia se organizará en forma de guerrillas, destacando
en esta zona figuras como Juan de Tapia, El Empecinado o Jerónimo Merino, conocido
como el "cura Merino", cuya guerrilla actuaba sobre las comunicaciones Burgos -
Valladolid, sorprendiendo el 22 de enero de 1810 a una división francesa en las
inmediaciones de la villa, cayendo en la emboscada sobre 1500 hombres, logrando
evadirse solamente unos 200.17 Por último, el hermano de Napoleón, José I, que
ostentó la corona española entre 1808 y 1814, se hospedó en la villa en un viaje
que realizó a París en 1811 para asistir al bautizo de su sobrino Napoleón II. La
tradición popular sostiene que se alojó en el palacio cuya fachada se conserva
todavía hoy en la Plaza del Doctor Sinova, tras la iglesia de Santa María, conocido
por ello como "Casa de Napoleón". Al año siguiente, en 1812, con la llegada del
duque de Wellington al frente de las tropas aliadas anglo-hispano-portuguesas y el
fracaso del asedio a Burgos, las fuerzas napoleónicas reagrupadas pudieron
contraatacar y obligarle a retroceder hasta las posiciones fronterizas portuguesas.
El 24 de octubre de 1812, Wellington decidió hacer un descanso sobre unas colinas
entre Villamuriel y Dueñas y, para evitar la persecución y acoso de las tropas
francesas, el día 25 ordenó volar los puentes de Villamuriel y Dueñas, logrando
destruir un arco en cada uno de ellos18. La precipitada huida de los franceses en
junio de 1813 supuso de nuevo el paso de Bonaparte por Dueñas el 6 de junio en su
retirada de Valladolid a Palencia.

Tras la derrota de Napoleón, este devuelve el trono a Fernando VII a través del
Tratado de Valençay (1813), quien restaura el absolutismo y pone fin, por tanto, a
las medidas liberales inicias por las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812.
Así, no será hasta 1835, durante el reinado de Isabel II, cuando se pongan en
marcha diversas medidas liberales que supusieron la abolición del Antiguo Régimen,
el fin de los señoríos (que en Dueñas se encontraba todavía en manos de los
Medinaceli), o la creación de los ayuntamientos constitucionales. Por ello, a pesar
del pleito iniciado por la villa contra su señorialización en 1504 y las sentencias
de 1543 y 1786, en las que se reconoce la jurisdicción señorial pero se ordena la
devolución de las rentas reales (tercias y alcabalas) a la Corona, no será hasta
estas medidas cuando se ponga fin al señorío sobre la localidad a partir de la ley
de 26 de agosto de 1837. En estos momentos, además, llega a Dueñas la construcción
del Canal de Castilla (1831) y, en 1856, se inicia la construcción de la línea
ferroviaria Madrid-Hendaya, con estación en la localidad, inaugurándose el tramo
Valladolid-Venta de Baños el 1 de agosto de 1860.

Tras la revolución de La Gloriosa (1868) y el fracaso de establecer en España un


régimen político democrático durante el llamado Sexenio Democrático, se produce la
restauración Borbónica (1875) en la figura de Alfonso XII, inaugurándose una etapa
de estabilidad marcada por el bipartidismo y el turnismo entre el partido
Conservador y el Liberal. A nivel local, desde finales del siglo XIX cabe destacar
la figura del político monárquico Antonio Monedero Martín (1872-1942), quien llevó
a cabo interesantes proyectos dentro del llamado catolicismo social a favor del
campesinado y los obreros. Cabe destacar así proyectos sociales como el que llevó a
cabo en su finca de El Aguachar o la creación de una fábrica de luz, una central
hidroeléctrica en unos antiguos molinos de su propiedad sobre el río Pisuerga
conocidos como La Torrecilla (actualmente perteneciente a Iberdrola), lo que
permitió iluminar ya la localidad con un primitivo alumbrado eléctrico en 1899 con
60 bombillas, cuando en España la primera localidad con contar con alumbrado de
este tipo había sido Comillas en 1881 y Jerez o Haro en 1890 y la propia Madrid
empieza a hacer los primeros ensayos en 1852, aunque no es hasta 1878 cuando se
empieza a extender el alumbrado por las principales calles. En este mismo sentido,
en 1917 fundó la Confederación Nacional Católico-Agraria (CNCA) pero rápidamente
fue apartado de la dirección, falleciendo en 1940. Tras la Dictadura de Primo de
Rivera (1923-1930), se produjo en las principales ciudades el triunfo de los
partidos republicanos en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, por lo
que se produjo la proclamación de la II República.

La Guerra Civil española y la restauración democrática tras la dictadura franquista


Durante la II República, tras la victoria de la recién creada coalición del Frente
Popular en las elecciones generales de febrero de 1936, se decidió suspender las
elecciones municipales previstas para abril por temor a que se produjeran
altercados públicos. Fueron los propios gobernadores los que, en el uso de sus
atribuciones, sustituyeron a las corporaciones existentes y nombraron las
comisiones gestoras afines al nuevo gobierno. En Dueñas la nueva comisión gestora
estuvo formada por 11 miembros bajo la presidencia de Heliodoro Herrá Pozanco del
Partido Socialista. Tras la sublevación militar del 17 de julio en Melilla, se
produjo el inicio de la Guerra Civil española (1936-1939), y Heliodoro Herrá
intentó organizar la resistencia formando patrullas de vigilancia y buscando apoyo
en Venta de Baños y la capital provincial. Sin embargo, el gobierno republicano de
Palencia cayó de forma inmediata ante los sublevados y, en Dueñas, todo conato de
resistencia fue también frustrado la mañana del 19 de julio gracias a la
intervención del capitán falangista Vicente Lobo Noriega, conocido como Capitán
Lobo (al que se le dedicó incluso una Avenida en la localidad), que había sido
liberado de la prisión de Valladolid, y reforzado poco después por la llegada del
regimiento de caballería acantonado en Palencia, el regimiento de Villarobledo.
Liberan así el cuartel de la guardia civil con el que cuenta la localidad y que
estaba intentando ser tomado por las fuerzas de izquierdas de la localidad. Ante la
llegada de todos estos refuerzos huyeron y se dispersaron y, con el apoyo de la
Guardia Civil, se restituye en la alcaldía a Francisco García Tovar, aunque el día
24 se realiza una nueva elección en la que se nombra a Pedro Alonso Martínez, juez
local.

Por ello, debido a este conato de resistencia y la gran fuerza que habían
demostrado las organizaciones obreras de la localidad, la represión franquista
alcanzó en Dueñas la cota más alta de la provincia con más de 120 vecinos
represaliados, entre ellas 22 mujeres, algunas de ellas embarazadas, siendo una de
las cifras más altas de España en el ámbito rural.19 En 2008, la Asociación para la
Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia inauguró una placa con el nombre
de todos los represaliados en los soportales de la Plaza de la Paz (antigua Conde
de Vallellano) en el edificio que fue utilizado como Casa del Pueblo por las
organizaciones de izquierdas a principios del siglo XX y frente al monumento de los
caídos existente en el atrio de la iglesia de Santa María inaugurado por el régimen
franquista en 1942.20 Se construyó también un monumento en el cementerio municipal,
donde se han enterrado los restos que han ido siendo exhumados en las distintas
campañas organizadas por dicha Asociación21. Ese mismo año el ayuntamiento aprobó
también el cambio de denominación de varias calles y plazas con nombres
relacionados con la época franquista como José Antonio Primo de Rivera (hoy Rafael
Alberti), Calvo Sotelo (hoy Dulzaineros), General Mola (hoy Cerrato), José Sáinz
(hoy Lazarillo) o Capitán Lobo (hoy Avenida Valladolid)22, a las que, en 2017, se
han sumado las de Caídos (hoy Zagales), Antonio Mondero (hoy Calle del Uso),
Federico Mayo (hoy Plaza de San Isidro) y Abilio Calderón (hoy Avenida del Paseo),
así como el complejo deportivo Federico Mayo, hoy Eras de las Candelas23. Con todos
estos actos se daba cumplimiento a la Ley de la Memoria Histórica de 26 de
diciembre de 200724.

En 1943 la diputación provincial elige mayoritariamente al alcalde eldanense


Antonio Cuadros Salas para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de
las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los municipios de esta
provincia.25 Desde finales de los años 50, tras una larga posguerra y cuando el
régimen franquista sufría un punto de inflexión y empezaba a abrirse al mundo:
primero al cada vez mayor turismo e inversión extranjera, pero sobre todo a las
medidas y avances de carácter económico, donde cabe destacar la aprobación del Plan
Nacional de Estabilización Económica en 1959, se irá produciendo la modernización
de una sociedad que vivía atrasada respecto al resto de Europa. A lo largo de estas
décadas, se producirá la llegada de la red telefónica (1925), del abastecimiento de
agua corriente (1956), de las primeras industrias (1956), del suministro de luz
(1957), la pavimentación y urbanización de calles y plazas, la construcción de
edificios públicos como la escuela Reyes Católicos (1961), el nuevo edificio
consistorial (1969), las piscinas y las instalaciones deportivas (1977), o el
desarrollo de varias urbanizaciones a través del Servicio Nacional de Regiones
Devastadas y Reparaciones o, posteriormente, los programas de protección oficial
del Instituto Nacional de la Vivienda, como el barrio del Generalísimo en torno a
la Avenida de Primo de Rivera (hoy Rafael Alberti), inaugurado en 1943 con la
presencia del ministro de Trabajo, el palentino José Antonio Girón de Velasco, o el
de Las Candelas en 1956, destinadas a las familias que seguían viviendo en casas-
cueva y de las primeras de la localidad en contar, desde su construcción, con los
nuevos servicios de suministro de agua y luz. Todas estas actuaciones tuvieron
lugar gracias a la influencia del director de Vivienda, Federico Mayo Gayarre,
vinculado a Dueñas por su matrimonio con la hija de Antonio Monedero.

Tras la muerte de Franco en 1975 se produce la Transición Democrática, aunque


Dueñas se encuentra inmersa en un continuado declive marcado por la pérdida de
población que afecta a todo el interior peninsular, a pesar de que cuenta desde los
años 90 con un potente polígono industrial junto a la Autovía A-62 dirección
Valladolid, donde se habían instalado ya las primeras fábricas en los años 50,
habiéndose construido desde 2009 las infraestructuras de un nuevo polígono
dirección Palencia, todavía sin comercializar. No obstante, la principal actividad
económica de la localidad sigue siendo el sector primario (agricultura y
ganadería).

Conjunto histórico

Plano turístico de Dueñas editado por el Ayuntamiento de Dueñas


Aunque la fisonomía urbana de Dueñas es típica de una ciudad del siglo XVI, es en
origen una ciudad medieval, desarrollándose en la Alta Edad Media en una ciudad
castellana de cierta entidad, rodeada por murallas y presidida por un castillo
fortaleza. En esa época, la ciudad tenía cuatro puertas y tres puentes. Una de las
puertas se situaba al final de la calle de San Juan, conservándose todavía el
nombre de «puerta de San Juan» para designar esa zona; otra, conocida como la
Puerta de la Villa o de Valladolid, se encontraba inmediata al puente que da paso a
la calle de Antonio Monedero y hacia el norte, en las inmediaciones del puente
sobre el Pisuerga la puerta de San Martín. En la actualidad, solo existe la llamada
Puerta de los Remedios, conocida hoy como Ojo de la Virgen, que nos permite
establecer la estructura y fisonomía del resto. Eran construcciones fuertes que
avanzaban unos pasos desde los muros y poseían una doble puerta y un rastrillo.
Existían, también, portillos para permitir el acceso a la muralla, tal y como vemos
en la que subsiste.

A finales del siglo XVIII la ciudad presentaba un aspecto medieval, aunque


desaparecen las murallas, y el castillo se pierde a mediados del siglo XIX. En la
actualidad, no quedan restos del castillo, solo una pequeña parte del recinto
murado y la puerta Ojo de la Virgen, permanecen en pie.

La ciudad, se estructura a lo largo de una calle que desemboca en la Plaza del


Mercado hoy conocida como la Plaza de España recorrida de soportales y Plaza del
Campillo, en cuyo entorno se asentaban las casas nobles, palacetes y edificios
religiosos. Otros ejes lo constituían la antigua carretera a Palencia, en el
interior de las murallas. Entre los espacios públicos de interés destacan la plaza
del Hospital, la plaza del Doctor Sinova, y la plaza de Santa Teresa. En la calle
de los Pastores, que comunicaba el centro con el Castillo, nos encontramos las más
interesantes muestras de la arquitectura popular propia de la zona con casas de
adobe, encaladas, con voladizos y ventanas adecuados al duro clima de la zona.
Tiene esta calle espacios con gran encanto denominados «corrillos», que agrupan
viviendas cercanas e invitan a la convivencia a sus moradores.

Dentro de la arquitectura popular destacan las calles porticadas y los soportales


de la plaza de España, pero el conjunto reúne además elementos y edificios de
interés singular, como el conjunto de casas palacio siglo XVII en la Plaza de Santa
Teresa y en especial, el Palacio de los Buendía, que ocupa todo un lado de la Plaza
España, y que aún conserva uno de los dos pasadizos, que comunicaban el palacio con
otros edificios de servidumbre e incluso tiene una comunicación, mediante ventana y
reja, al presbiterio de la vecina iglesia de San Agustín.

Por lo que corresponde a la arquitectura religiosa, la iglesia parroquial de la


Asunción de Santa María del siglo XIII, el Convento de San Agustín del siglo XVI y
el hospital de Santiago en la Plaza de Santa Teresa son los edificios más
importantes.

Monumentos
Santa María de la Asunción
Artículo principal: Iglesia de Santa María de la Asunción de Dueñas

Iglesia parroquial de Santa María de la Asunción.


La iglesia de Santa María de la Asunción es una construcción de finales del
Románico (ábsides lateral y central) y de principios del Gótico (naves laterales
con bóvedas de crucería) de finales del XII y principios del XIII que debió
restaurarse en los años cincuenta a causa de un incendio y en la que se ha
intervenido recientemente.

A la obra inicial fueron añadiéndose intervenciones propias del Gótico flamígero,


del Renacimiento (en especial la Torre según las trazas dadas por Alonso de Tolosa
en 1585 y ejecutadas las obras por Juan de Mazarredonda y Pedro del Río), del
Barroco (cimborrio) y del Neoclasicismo (sacristía).

En la capilla mayor, discutido patronato de los Acuña, se hallan los Sepulcros de


los condes de Buendía (siglos XV y XVI) con efigies de D. Pedro y de D. Fadrique,
primer y quinto conde respectivamente que ejemplifican los cambios de estilo entre
los momentos finales del siglo XV y mediados del XVI.

Retablo de la iglesia parroquial de Santa María de Dueñas. Tardogótico (1510-1518),


obra del Maestro Antonio (de Malinas).
El Retablo mayor (de Antonio de Malinas, Giralte de Bruselas, Pedro Manso y Alonso
de Ampudia) con escenas de la vida de la Virgen y de Cristo marca el tránsito entre
el Gótico final y el Renacimiento y se considera una obra maestra de la escultura
castellana de este momento. Ha sido restaurado recientemente por la Fundación del
Patrimonio Histórico de Castilla y León en 2009-2010.

También posee especial interés, por su rareza, la Sillería en la que se combinan


las tracerías góticas y los temas de salvajes, se piensa que relacionados con los
nuevos descubrimientos, posiblemente son restos de dos sillerías diferentes, una de
finales del XV y otra de comienzos del XVI.

Por los muros del edificio se distribuyen, entre otras obras de gran calidad, un
Crucifijo y una Urna sepulcral, góticos, del siglo XIII; el Retablo de San
Ildefonso (comienzos del siglo XVI) que supone la síntesis entre los modelos
flamencos y la nueva sensibilidad renacentista; una puerta de altar con el Ecce
Homo, de notable naturalismo, también del XVI, y La Inmaculada de Jerónimo López,
algo más tardía, del XVII, en la que se copia un modelo del escultor Gregorio
Fernández; más calidad muestran la talla de San Isidro Labrador del mismo Gregorio
Fernández (1629) y La Trinidad (escuela madrileña, s. XVII).

iglesia de Santa María de la Asunción.


Como ejemplo de la concepción del mundo durante las edades media y moderna podemos
apreciar el Itinerario místico (s. XVII) que se ubica en la capilla bautismal en el
que aparecen el mundo sublunar, las esferas celestes y el cielo empíreo con todos
sus habitantes y con el modo de poder acceder a él.

El órgano es de 1754. El Retablo de la Virgen de la O, patrona de Dueñas, es obra


moderna (1951) del pintor palentino Germán Calvo.

Cuenta con un pequeño museo parroquial en el que se conserva la platería (Cruz


procesional y Cáliz expositor, comienzos del XVI, donación de los Acuña) y el Ecce
Homo de Diego de Siloé (hacia 1525) quizá la obra de arte de mayor calidad de todo
este notable conjunto y que antes estuvo ubicado en el altar mayor de San Agustín.

Convento de San Agustín

Convento de San Agustín


La orden agustina se estableció en Dueñas en el siglo XIII, ubicando su convento a
extramuros de la villa, en el camino a Valladolid, ocupando el término que hoy se
conoce como "El Cercado". Sin embargo, este primitivo convento fue arrasado por el
adelantado mayor de Castilla Rodrigo Rodríguez de Torquemada en el contexto de la
guerra civil entre Pedro I y Enrique II entre 1367 y 1369. Tras este suceso, se
instalaron dentro del recinto murado de la villa, ocupando a principios del siglo
XV su ubicación actual gracias a la cesión por parte de María de Aragón, mujer de
Juan II, de unos terrenos de su propiedad. Esta, además, manda enterrar en él a su
hija, la infanta María (1428-1429), muerta en la infancia, cediéndoles
posteriormente Enrique IV las tercias de Baquerín de Campos para la celebración de
una misa cantada todos los años en honor a su madre y su hermana.

Diego de Siloé, Ecce Homo; iglesia de Santa María de la Asunción.


Su aspecto actual es el resultado de las reformas que se acometieron a finales del
siglo XVI y principios del XVII, en las que intervinieron Fray Francisco de
Alegría, sacristán del mismo, y Juan de la Lastra, en la fachada en el último
tercio del XVI (1589), y Francisco de Mora y Francisco de Praves, hacia 1609 en
capilla mayor y crucero. En 1558 se trabajaba ya en la capilla mayor, encargándose
la reja de cierre en 1572, mientras que hacia 1590 se trabajaba en la fachada. En
1609 hubo de realizarse reparaciones en las cubierta del altar mayor y se construyó
la cúpula del cimborrio, contando con el apoyo de Juan de Acuña, marqués de
Vallecerrato, quien había adquirido el patronazgo sobre la capilla mayor.

El estilo viñolesco, difundido en España por Juan de Herrera, es el componente


fundamental de su arquitectura. Se conservan, además de la iglesia y una de las
alas del edificio, las arquerías del claustro, que recibe el nombre de Patio de
Arcos, y una de sus bodegas. La fachada de la iglesia traduce la organización
estructural del interior, una sola nave con capillas laterales entre contrafuertes.
Se divide en tres calles, la central con dos cuerpos enmarcados entre dos
contrafuertes, que cierran con un gran frontón triangular abierto con el escudo de
la orden agustina en el centro, muy deteriorado, y rematado todo ello por una
espadaña con un único vano. La portada es adintelada, delimitada por una moldura
con orejeras, flanqueada por pilastras de capitel compuesto sobre las cuales se
halla un entablamento y un frontón semicircular que se rompe en el centro para
acoger una hornacina con la talla del santo titular, San Agustín. El interior se
encuentra dividido en tres tramos, separados por arcos perpiaños que apoyan sobre
columnas adosadas que rematan con un capitel dórico toscano, a los que hay que
sumar el crucero, con cúpula y cimborrio, y el ábside pentagonal. La nave central
cubre con bóveda de arista en su primer tramo, sobre el coro, y por bóveda de
lunetos en el resto. La mayor parte de las capillas laterales cubren con bóvedas de
crucería, características del gótico tardío, mientras que el crucero cubre con
cúpula encamonada y cimborrio y el altar se encuentra elevado por medio de siete
gradas de losetas en damero, bajo la que una cripta abovedada.
Adquirió su máximo esplendor en el siglo XVI, cuando se celebraron en él
importantes capítulos provinciales de la orden agustina (en 1469, 1479, 1507, 1527,
1541, 1557, 1563, 1569 y 1582), destacando la intervención de fray Luis de León en
el de 1557, donde pronunció el llamado "discurso de Dueñas", criticando la
relajación de las normas de la orden. Fue casa de noviciado de la orden agustina y
llegó a contar con un estudio de gramática, continuando los estudios generalmente
en los colegios de los conventos agustinos de Valladolid o Salamanca, ambos
desaparecidos actualmente, derribados tras la Guerra de Independencia. Asimismo
contaba con un hospicio para albergue de pobres y menesterosos, por lo que
desempeñó una importante labor como centro cultural y asistencial de la localidad.

En el siglo XVII, estuvo bajo el patronazgo de Juan de Acuña, I marqués de


Vallecerrato, siendo enterrado junto a su esposa, Ángela de Guzmán, en el altar
mayor, cuyos escudos, el de los Acuña y el de los Guzmán, pueden verse todavía en
la fachada de la iglesia. De hecho, el altar estuvo unido al palacio de los condes
de Buendía que podían asistir a los oficios religiosos desde alguno de sus
aposentos a través de una ventana y reja.

Fue exclaustrado en el siglo XIX debido a las medidas desamortizadoras, por lo que
actualmente la iglesia se encuentra abandonada y en un incipiente proceso de ruina,
mientras que algunas de las dependencias conventuales se dedican a funciones
culturales (Biblioteca, Archivo y Casa de Cultura).

Ermita de los Remedios, Ojo de la Virgen

Ojo de la Virgen.
Es la única puerta que se conserva de la muralla que poseía la villa, algunos de
cuyos restos aún pueden apreciarse.

Es un elemento interesante del urbanismo medieval de la villa pues se trata de una


torre fuerte de sillarejo con doble arco apuntado, que sobresale unos metros de la
muralla. Contaba para su defensa con una doble puerta, rastrillo y dos pequeñas
troneras redondas (actualmente cegadas), junto con un portillo lateral que da
acceso al único tramo de muralla que queda. En el interior se conservan, a media
altura, los mechinales donde se apoyaría un forjado de madera hoy desaparecido. Se
accede a esta puerta a través de un puente que salva el arroyo Valdesanjuán.
Originalmente poseían un cuerpo que avanzaba sobre el puente, semejante a las que
podemos encontrar en otros núcleos urbanos palentinos, que poseen paredes que
recrecen en altura, voladizos, pasadizos (calle de Puentecillas) y, en algunos
casos, tramos de soportales como los que pueden verse en la Plaza Mayor, en la
pintoresca Plaza del Campillo y en la Plaza de Santa María.

Tras la pérdida de su función militar y defensiva se convirtió en una ermita


dedicada a la Virgen de los Remedios, cuya festividad se celebra el 8 de
septiembre, siendo sede también de la Cofradía del mismo nombre.

Hospital de Santiago

Hospital de Santiago.
A lo largo de todo el Antiguo Régimen, los hospitales desempeñaron una importante
labor en la sociedad de la época por su función asistencial y de beneficencia,
gracias a la importancia que adquirió la caridad dentro del mundo cristiano. Estas
instituciones cumplían una triple función, pues no solo se encargaban del cuidado
de enfermos, sino también de pobres y menesterosos, muy abundantes en dicha
sociedad. Asimismo, solían cumplir una tercera función, normalmente de carácter
secundario, atendiendo a viajeros de condición muy humilde, como peregrinos, pero
que son famosos por los grandes hospitales de peregrinos del Camino de Santiago.

El hospital de Dueñas es de origen medieval y, en el siglo XV, es el único que


sobrevivía de los tres con los que contó la localidad, pasando a estar bajo el
patronato de los I condes de Buendía por bula papal de Sixto IV. Se encuentra bajo
la advocación de Santiago Apóstol, compartiendo este patronato con San Sebastián y
San Roque, santos muy vinculados a la protección de los enfermos. La visita
realizada en 1507 pone de manifiesto que contaba con unas dimensiones y una
capacidad reducidas con cuatro camas, treinta mantas y algunas propiedades para su
mantenimiento. Sin embargo, su funcionamiento para atender tanto a enfermos como a
pobres en su cocina se mantuvo durante toda el Antiguo Régimen, iniciando una larga
decadencia en el siglo XIX hasta que pasa a ser ocupado por las Madres Teresianas
de Enrique Ossó desde su llegada a la localidad el 14 de octubre de 1898,
dotándolas el Ayuntamiento de dos mil pesetas para atender seis camas de hospital y
una escuela para párvulos. Sin embargo, las deudas del hospital obligaron al Estado
a cerrarlo y vender sus bienes en 1901, mientras que el colegio siguió funcionando
hasta su cierre en 2006. Adquirido por el Ayuntamiento, desde 2014, se ha
convertido en una Residencia de Tercera Edad.

Del antiguo Hospital solo queda su iglesia gótica que presenta una estructura
completamente atípica al estar dividida en dos naves de tres tramos separadas por
un pilar cilíndrico y otro compuesto, de los que arrancan arcos apuntados,
desarrollándose bóvedas de crucería estrellada en el tramo de la cabecera, mientras
el resto se cubre con un sencillo artesonado de madera. El acceso al interior se
realizaba por el lado de la Epístola a través de una sencilla portada formada por
un arco rebajado sobre el cual aparece el escudo de los condes de Buendía.

En ella se conservan también obras de cierto valor artístico como el sepulcro


gótico de Luis de Acuña, hijo de los I condes de Buendía, cuyo epitafio reza "Aquí
yace el muy magnífico señor D. Luis de Acuña, hijo de los ilustres señores [Link]
de Acuña y Doña Inés de Herrera, condes de Buendía, fundadores de este Hospital, el
que mandó hazer estas capillas y dexó dos capellanes perpetuamente le digan dos
misas, y murió á dos días de Noviembre año de MDXXII. Vendió Agramonte en Cataluña
por 400 000 maravedís a la Dquesa de Cardona". Cuenta asimismo con dos retablos
barrocos (1775), que se encuentran sin policromar, con la madera a la vista. Uno de
ellos cuenta con una talla anónima del siglo XVII que representa al titular del
Hospital, representado en su advocación de Santiago Matamoros. Pero, sobre todo,
cabe destacar el Retablo de la Anunciación, plateresco, de la primera mitad del
XVI, con pinturas de Antonio Vázquez y relieves del estilo de Berruguete, mandado
realizar por Luis de Acuña para una iglesia dedicada a la Encarnación que ordena
construir en su testamento (1522). Constituye uno de los escasos ejemplos de
retablo en forma de tondo (de forma circular) de la escultura renacentista
castellana. El tondo enmarca una simple Anunciación rodeada por un marco de ángeles
y el tetramorfos con un calvario en el ático.

Ermita del Cristo: antigua sinagoga


Obra gótica, ubicada en los restos del que se supone antiguo barrio judío; es una
de las pocas que persisten de las múltiples que encauzaron la vida religiosa
popular; su interior está soportado con vigas decoradas con castillos y leones y un
rico artesonado.

La judería de Dueñas tiene sus orígenes en la concesión otorgada por Fernando III
en 1221 al Monasterio de las Huelgas Reales de Burgos de poblar con judíos una
serna que tenía en Dueñas. Esta primera población judía se asentó en el barrio de
Santotis (en torno a las actuales calles de Egidio Maté, Castellares, Pescadería,
Granero del Duque y Mejorada) y se le dio el nombre de "la puebla". El éxito de
esta repoblación queda constatado por una relación que se llevó a cabo
prácticamente una década después de los judíos que habitaban esta puebla y que
ascendía ya a veintitrés. La judería rentaba al monasterio 9000 maravedís anuales
pero, en 1306, Fernando IV trasladó dicha renta al puerto de Castrourdiales,
pasando la judería de Dueñas al dominio real.
La creación de una aljama en torno al actual barrio de Santa Cruz, donde se
encuentra la Ermita del Cristo, que se cree pudo ser la antigua sinagoga, tendría
lugar en el siglo XV a raíz de las medidas tomadas por los reyes castellano-
leoneses en relación con los judíos en los siglos XIV y XV.

La judería de Dueñas se convirtió en una de las más importantes de Palencia solo


por detrás de las de Paredes de Nava, Carrión de los Condes, Frómista o la propia
Palencia, contribuyendo en la Guerra de Granada durante el reinado de los Reyes
Católicos con más de 23 000 maravedís. Pocos meses después de la toma de Granada,
se firmará el decreto de expulsión de los judíos, en 1492, poniendo fin así a la
presencia de esta importante población en los territorios peninsulares y pasando
muchos de sus templos al culto cristiano convertidos en iglesias o ermitas. Este
pudo ser el caso de la ermita del Cristo, actual sede de la Cofrafía de la Vera
Cruz.

Arquitectura civil
Ver también: Palacio de los condes de Buendía

Merece especial reseña, no por lo que es sino por lo que fue, el Palacio de los
Condes de Buendía edificio de finales del XV que conserva dos paños de crujía
adintelada y que fue residencia habitual de esta familia y de los monarcas cuando,
en numerosas ocasiones, visitaron Dueñas; aquí vivió Fernando cuando vino a
Castilla a casarse con la princesa Isabel (1469) y aquí los jóvenes príncipes,
antes de ser Reyes Católicos, vieron el nacimiento de su primogénita (1470),
igualmente llamada Isabel. También aquí casó Fernando, primo de los Acuña, en
segundas nupcias con Germana de Foix (1506).

En la plaza Doctor Sinova (antes de Trasiglesia) se ubica otra casona nobiliaria


conocida como Casa de Napoleón porque en ella se alojó el rey intruso José I; es un
edificio del XVI en su planta baja y del XVIII en la planta noble.

Por la ciudad se distribuyen otras casonas nobiliarias como atestiguan los escudos
que pueden encontrarse en diversas fachadas. Todavía se conservan dos edificios
civiles que merece alguna atención, la Casa de las Tercias, en la plaza del mismo
nombre, con una finalidad fiscal y el Pósito, almacén de grano que data en su
construcción actual del siglo XVIII. Los pósitos son considerados el precedente de
los Montes de Piedad, siendo el de Dueñas el primero fundado en España, en 1550,
por el V conde de Buendía, Fadrique de Acuña, aunque con anterioridad se menciona
ya la existencia de un Arca de Misericordia en el testamento de la III condesa,
María de Padilla en 1529.

El conjunto de bodegas es muy notable por sus dimensiones y por el pintoresquismo


de algunas de sus soluciones arquitectónicas; del mismo modo quedan restos de
arquitectura troglodítica, las cuevas, de las que convendría conservar alguna como
muestra de este tipo de construcciones, no especialmente abundantes Castilla y
León.

Monasterio de San Isidro de Dueñas, La Trapa


Artículo principal: Monasterio de San Isidro de Dueñas
Ubicado en un ameno paraje camino de Palencia, se encuentra este antiguo convento
benedictino de San Isidro de Dueñas que conserva restos arquitectónicos románicos y
renacentistas. De posible origen visigodo, se encontraría bajo la advocación de San
Martín de Tours y estaría habitado por una comunidad femenina de domnas (monjas).
Abandonado tras la conquista musulmana, la vida monástica es restaurada en el
último tercio del siglo IX d.C. durante la repoblación de la zona por Alfonso III
"el Magno". Su hijo y sucesor, García I, donaría las reliquias del mártir
alejandrino San Isidoro de Chios, cambiando su titularidad y convirtiéndose en uno
de los principales difusores de su culto. Va a recibir importantes donaciones de la
realeza y la nobleza en los siglos X y XI y se convertirá en el primer monasteria
de la Orden de Cluny en Castilla, cuando sea cecido a esta orden francesa por
Alfonso VI, siendo el principal difusor de esta orden hasta que es sustituido en
esta labor por los monasterios de San Benito en Sahagún (León) y San Zoilo en
Carrión de los Condes (Palencia), asentándose en este último el camarero mayor de
la orden. De esta etapa data la construcción románica, de la que actualmente se
conserva solo el exterior de la iglesia. Tras la decadencia bajomedieval, con la
reforma de los Reyes Católicos pasa a depender de San Benito el Real de Valladolid,
inicándose una nueva etapa de esplendor durante la cual se construye el edificio
actual, herreriano, a raíz del incendio acaecido en 1604. En 1834 con la
Desamortización es abandonado por los monjes benedictinos, hasta 1891 en el que le
ocupan los monjes cistercienses procedentes de Francia conocidos como Trapenses,
que actualmente mantienen la clausura del convento.

Arquitectura popular
Cuevas y Bodegas

Bodegas de Dueñas en el cotarro de Santa Marina


Las cuevas y bodegas son ejemplos de arquitectura subterránea o troglodita y se
diferencian en el hecho de que las cuevas, aunque excavadas en la tierra, se
encuentran en el mismo nivel del suelo y no descienden en profundidad. En la
actualidad, según el Catálogo de Bodegas y Cuevas elaborado por el ayuntamiento en
2015, se conservan un total de 178 bodegas y 94 cuevas, un total de 272
construcciones, aunque muchas de ellas se encuentran ya parcialmente hundidas o
abandonadas.

Las bodegas son características de toda la comarca de El Cerrato, donde caben


destacar también las bodegas de localidades colindantes como Cevico de la Torre,
Ampudia o Baltanás. Se tratan de construcciones de piedra y tierra, con fachadas y
escaleras de acceso de piedra, mientras que las naves están excavadas directamente
en la tierra. Tienen su origen en la producción vinícola, debido a la temperatura
constante (13-15 °C) que se consigue a lo largo de todo el año en la profundidad de
sus naves para la conservación y fermentación de los vinos. Los primeros ejemplos
aparecen ya en la Edad Media pero tiene su mayor auge en Castilla en el siglo
XVIII, teniendo lugar la primera mención a una bodega real bajo el reinado de
Alfonso VIII cuando este dona en 1211 una bodega de Dueñas, con una serie de bienes
adscritos a ella, al Monasterio de las Huelgas de Burgos.

Bodegas en Dueñas en el cotarro de Santa Marina


En cuanto a sus elementos más característicos cabe destacar la presencia de
lagares, donde se prensaba la uva, algunos de piedra de sillería y que conservan
todavía el husillo y la viga de madera realizados con grandes troncos. En las naves
se conservan en ocasiones las barricas, cubas o toneles de madera donde se almacena
y se deja añejar el vino. Y, al exterior, llaman la atención las cerceras (aquí
llamadas luceras), por donde circula el aire y respiran las bodegas evitando así
que se hundan.

Actualmente solo se conserva una bodega dedicada a la producción y comercialización


de vino: Bodega de Remigio Salás Jalón, única bodega palentina perteneciente a la
Denominación de Origen de Cigales (Valladolid). Tras la pérdida de su función
original, se han reaprovechado para uso privado y, en las fiestas locales, son la
sede de las peñas y están abiertas al público.

Por lo que respecta a las cuevas, posiblemente tengan su origen en los moriscos
llegados de Granada, de donde son características (barrio del Albaicín), tras su
dispersión por Castilla debido al levantamiento de Las Alpujarras en el siglo XVI.
A diferencia de las bodegas, su utilidad es residencial y muchas de ellas han
estado habitadas hasta hace unas décadas. No son características de la región, por
lo que forman un singular conjunto que ha llamado siempre la atención a los
foráneos. Ortega y Gasset describía así la negativa impresión que los viajeros del
tren de principios del siglo XX tenían de esta arquitectura desde la distancia:
"Pocos kilómetros antes de llegar a Venta de Baños está Dueñas, un pueblo atroz. Se
alza en la caída de un cabezo con aire de pueblo alerta. Es de color de la tierra.
Las casas de adobe, bajo la luz de la siesta, casi incorpóreas, tiemblan, como
hechas de luz y calígine, y una enorme iglesia se levanta en lo alto, defensora y
hostil. En torno al pueblo, edificado sobre la tierra, hay un pueblo de terrícolas,
de hombres que viven como hormigas dentro del cabezo. Allí, sepultos en las
entrañas del montículo, que debe arder con fuego sin llama y sin claror, con
terrible fuego mudo, estos castellanos y castellanas, hermanos nuestros, duermen,
aman, paren. Fuera, el sol amarillea a lo largo, calizo, polvoriento, y el sol de
julio hincha cada una de sus pulsaciones todo el horizonte como un alarido
inmenso".

Estas construcciones subterráneas se extienden en las faldas y laderas del cerro de


"El Castillo", diferenciándose cuatro cotarros: el de San Pedro, el de Santa
Marina, el de San Antón y el más importante numéricamente que se extiende a lo
largo del llamado Carril de Vinateros.

Chozos y corrales de pastor

Chozo de Pastor "La Cabañona" en el Monte de la Villa de Dueñas


En el Monte de la Villa y diseminados en otros parajes del término municipal
aparecen numerosos ejemplos de arquitectura pastoril y ganadera como chozos,
tenadas, corrales, etc., que evidencian la importancia de esta actividad económica
en las centurias pasadas.

Desde el área recreativa de Las Tenadas en el Monte de la Villa, existen tres rutas
de senderismo que permiten conocer esta arquitectura, algunos de ellos restaurados
por un campo de trabajo en la década de los noventa. Entre ellos, cabe destacar La
Cabañona, Rojo Lanillas (junto al que se encuentra la Fuente de El Póstigo) o
Mundín.

Son construcciones circulares de piedra, utilizados por los pastores para pernoctar
y cobijar los rebaños por las noches.

El Monte de Dueñas cuenta actualmente con 2714 hectáreas, aunque ha sido objeto de
una paulatina roturación para su aprovechamiento agrícola y lo que es actualmente
el Monte el Viejo de Palencia (de 1435 hectáreas de extensión) fue segregado y
vendido del Monte de Dueñas en 1191 por el rey Alfonso VIII a la ciudad y al
cabildo de la Catedral de Palencia por un precio de dos millares y un centenar de
áureos. El Monte ha sido una fuente de recursos para los diferentes asentamientos
urbanos del alfoz eldanense a lo largo de toda la Historia. Se formó en un período
templado y húmedo apto para el la encina, el quejigo y el roble, que siguen siendo
las especies árboreas dominantes.

Relación alfabética de chozos y corrales de pastor en el término municipal de


Dueñas:

Canillas (Estado Regular)


Cercadillo - Corrales de Ramos(Estado Ruinoso)
El Cura (Buen Estado)
El Mundín (Buen Estado)
El Pinedo (Buen Estado)
Galindo (Buen Estado)
La Cabañona (Buen Estado)
La Chimena (Estado Regular)
Maruxo (Estado Ruinoso)
Morones (Estado Ruinoso)
Pica - Corrales de Cercadillo (Estado Ruinoso)
Pico de Águila (Estado Ruinoso)
Puente Colgante - Corral de Merino (Estado Regular)
Rascaviejas (Estado Regular)
Rojo Lanillas (Buen Estado)
Serranillo (Estado Ruinoso)
Tatino (Buen Estado)
Valdehondo (Estado Ruinoso)
Valdezurraque (Estado Ruinoso)
Leyenda: la boda secreta de los Reyes Católicos
Corre la leyenda que Fernando el Católico estaba a las afueras de Dueñas con parte
de sus ejércitos para poder conocer a Isabel de Trastámara "La Católica", alojada
por los condes de Buendía. El hermano de Isabel, Enrique IV se mostró contrario a
este enlace, pues su intención era desposarla con algún otro pretendiente, como el
príncipe Carlos de Viana. Por ello, Enrique IV amenazaba con avanzar sobre la
entonces villa para evitar que se conociesen. La leyenda dice que los eldanenses
salieron al encuentro de Fernando y le vistieron con ropas humildes para que
entrase en el pueblo, pues nadie conocía su físico real, como así hizo, acompañado
de dos hombres de su confianza. Prosigue la leyenda, contando que en previsión de
la reacción de Enrique, se casaron esa misma noche en una capilla del Palacio de
los Condes de Buendía, siendo testigos una monja y la propia condesa, por parte de
Isabel, y sus dos acompañantes, por parte de Fernando. La historia, por el
contrario, dice que se casaron en el Palacio de los Vivero en Valladolid en 1469.

Toponimia: el nombre de Dueñas


El topónimo actual de la localidad procede del término latino de "Domnas", aunque
también aparece en la documentación como "Donans" o "Dominans". Los restos
arqueológicos existentes en el término municipal parecen evidenciar una continuidad
en el poblamiento y la preexistencia de un núcleo poblacional al actual en época
visigoda, aunque no existe constancia documental que lo confirme. La tradición
sitúa también en el entorno del actual monasterio de San Isidro la existencia de
una comunidad de monjas anterior a la invasión musulmana, que habría dado lugar al
topónimo del monasterio -San Isidoro de (las) Dueñas-, de donde tomó luego su
nombre el pueblo de Dueñas. Así, durante la época visigótica debió existir en este
entorno un monasterio dúplice: un monasterio de monjas en la ubicación del
monasterio actual bajo la advocación de San Martín de Tours y los monjes tal vez en
san Juan de Baños, a tres o cuatro kilómetros. Este cenobio femenino también se
habría visto afectado por la invasión sarracena y es destruido y abandonado por una
razzia musulmana "in castro Donna" en el 854 d.C. Es Fray Gregorio de Argaiz (siglo
XVII) quien nos narra el acontecimiento, aunque fechándolo erróneamente en el 950
d.C. y otorgándole tintes míticos: "La Abadesa Esmaragda y sus Monjas que estaban
en el Monasterio de San Ysidoro de Dueñas, fueron presas y muertas por los Moros y
sus cuerpos arrojados en el río Pisuerga, día último de Março". A pesar de su
abandono y destrucción, rápidamente, con la repoblación de Alfonso III, habría sido
restaurada la vida monástica pero, en este caso, entregándoselo a una comunidad de
monjes benedictinos".

Desaparecidas las monjas por la invasión musulmana, Alfonso III el Magno (866-910)
restaura el monasterio para cederlo a monjes que procederían de Córdoba, huyendo de
la dominación islamita. Su hijo, el rey Don García (+914), gran bienhechor del
monasterio como lo fue su padre, fue quien devolvió al lugar las insignes reliquias
de san Isidoro mártir. Cabe también la posibilidad de que con la restauración se
reanudase en la zona el monasterio dúplice, ya que una antigua noticia sitúa la
desaparición de las monjas en el 950, fecha en que una incursión musulmana habría
acabado con la vida de la comunidad y de su última abadesa, Esmaragda. Los monjes
ocuparían entonces su lugar, añadiendo la titularidad de las monjas a la suya de
san Martín. De hecho, durante siglo y medio, entre los años 938 y 1097, las
donaciones por parte de los reyes castellano-leoneses se dirigen al monasterio bajo
el doble patronazgo de san Isidoro y san Martín, pero desde fines del siglo XI
prima san Isidoro, quedando san Martín relegado a una iglesia próxima al
monasterio, pero desconocida actualmente.

Otra versión menos conocida y extendida narra como durante el reinado de Alfonso VI
en el siglo XI una condesa de Ayala, viuda de D. Vela de Aragón, viendo que los
moros se internaban hasta Pancorbo, salió contra ellos en unión de sus vasallos y
de Dueñas y, después de vencerlos, los persiguió hasta el lugar en que hoy se halla
la villa, la cual rescató del dominio sarraceno. Sin embargo, esta versión es del
todo improbable, pues el último ataque musulmán a la villa habría tenido lugar
durante el gobierno de Almanzor en el 980 d.C.

Por último, también se ha querido ver en una heroica defensa de la villa de una
razzia sarracena por parte de las mujeres (domnas) el origen del nombre de la
localidad, así como del sobrenombre de "botijeros".

Leyenda: el nombre de Botijeros

Monumento a los botijeros.


El sobrenombre de Botijeros que tienen los habitantes de Dueñas, tuvo su origen en
el siglo XIX, aunque se le supone cierta base histórica en un viejo cronicón que
narraba el asalto heroico de los vecinos de Dueñas al castillo que se levantaba en
lo alto de un cerro calcáreo. La fortaleza había sido tomada tiempo atrás por los
musulmanes, que establecieron allí un cuartel general. Al amanecer el pueblo de
Dueñas se lanzó al rescate del castillo utilizando como armas arrojadizas y
defensivas unos botijos. Todo el día duró este asalto y hasta la caída del sol,
habiendo muerto todos los árabes, y después de desmantelar el castillo, del que no
quedaron dos piedras juntas (cuando en realidad sus piedras fueron posteriormente
empleadas en la construcción del Canal de Castilla y en el cerramiento de muchos
corrales de Dueñas).

A falta de documentos escritos, el relato se apoya en leyendas de la tradición oral


y juglaresca. Así, el asalto al castillo y su destrucción a botijazos fue el
argumento de un drama que escribió un poeta palaciego con ocasión de la boda que en
Dueñas celebraron el rey don Fernando el Católico, viudo de Isabel, y Germana de
Foix, y que se desarrollaron en 1506 en el palacio de los Acuña, condes de Buendía.

En los años 60 y 70 del siglo XX, cuando el desarrollo económico cristaliza en


campañas de fomento turístico y cultural, esta historia se rescata buscando una
identificación de Dueñas con la imagen del botijo en la seca tierra castellana.
Desde entonces, las fiestas mayores se denominan botijeras, al igual que las peñas
y otras manifestaciones folclóricas. También se erigió un monumento al botijo en la
plaza del Doctor Sinova.

También se ha querido ver en esta heroica defensa de la villa del ataque sarraceno
por parte de las mujeres (domnas) el origen del nombre de la localidad.

Festividades
Romería de San Isidro, 15 de mayo
San Isidro Labrador, santo madrileño que vivió entre los siglos XI y XII y fue
canonizado en 1622 por Gregorio XV, es el Patrón de la localidad y, en honor a él,
se celebra una romería el 15 de mayo a la Pradera de dicho Monasterio, situado a
unos 5 km de la localidad, primero a pie o en carros tirados por animales y, desde
los años 60 del siglo XX, en tractores con galeras engalanadas por las diferentes
peñas, vecinos y colectivos de la localidad, que participan en un concurso de
carrozas.

Existía ya una romería en el siglo XVI organizada por las cofradías de San Martín y
San Antón, que tenía lugar el 14 de mayo en honor a San Isidoro de Quíos, titular
original del Monasterio. Pero en 1628, debido a la pertinaz sequía que asolaba la
zona y que amenazaba con arruinar la cosecha, el concejo decide organizar una
rogativa a San Isidro y, la misma tarde en que se toma dicho acuerdo, tiene lugar
una abundante lluvia, por lo que el concejo realiza un voto de villa de acudir en
romería cada año al Monasterio también el 14 de mayo. Al año siguiente, el 25 de
mayo de 1629, en reunión abierta del concejo seadoptó como patrón, abogado y
defensor a San Isidro para que quitase el coco y otros daños. Sin embargo, en 1641,
por orden del General de la Orden, el regimiento cambia la fecha de la procesión
del 14 al 15 de mayo, pues el Martirologio Romano establecía que el dies natalis de
San Isidoro era el 15 y no el 14 como sostenía el Martirologio griego. A pesar del
cambio, se sigue manteniendo la advocación al mártir San Isidoro, no teniendo lugar
el cambio de titularidad a San Isidro Labrador hasta el siglo XIX. Este cambio se
vería facilitado por la coincidencia de fechas (14 de mayo San Isidoro y 15 de mayo
San Isidro) y por la devoción al santo patrón de los labradores en las localidades
de eminente carácter agrícola como Dueñas.

En la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción el santo patrón de los


agricultores cuenta con un retablo rococó construido en 1769 por una cofradía de
agricultores, la de la Misericordia. La talla central de San Isidro, sin embargo,
es anterior (1629) y ha sido atribuida a Gregorio Fernández.

Virgen de la Expectación del Parto o Virgen de la O, 18 de diciembre


Patrona de la localidad, su festividad se celebra el 18 de diciembre, pues se trata
de la Virgen de la Esperanza o de la Expectación del Parto, advocación mariana en
la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo; el periodo
en que la Virgen María estaba embarazada. El sobrenombre de "Fiesta de la O" se
debe a la exclamación admirativa "oh" que aparece en las siete estrofas de Vísperas
que preceden a la Navidad. Esta festividad se estableció en el décimo concilio
toledano en el 656 d.C., reinando Recesvinto y con San Eugenio III como obispo de
Toledo.

En la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción cuenta con un retablo


neogótico inaugurado en 1951 tras el incendio sufrido por la iglesia en 1948 que se
inició en el antiguo retablo de la patrona en la noche del 7 de diciembre. El
retablo anterior, barroco y con talla de vestir, mandado construir por el obispo de
Jaén Agustín Rubín de Ceballos en el siglo XVIII, fue calcinado por las llamas. Al
estar dedicado a la patrona, el pueblo decidió sustituirle por otro, cuyas pinturas
con escenas de la vida de la Virgen y cuatro profetas en el banco o predela
pertenecen al pintor palentino Germán Calvo. La talla central de la Virgen
pertenece al maestro burgales Valeriano Martínez, que participó también en la
restauración del templo.

Fiestas en honor a la Virgen de Onecha o Fiestas Botijeras, 15 de agosto

Procesión cívico-religiosa en honor de la Virgen de Onecha, 2008.


Tradicionalmente, las fiestas mayores de la localidad tenían lugar en torno al 14
de septiembre en honor de la Exaltación de la Santa Cruz como unas "fiestas de fin
de la recolección", características de los pueblos de carácter agrícola, pues se
hacían coincidir con el momento de mayor abundancia entre la recogida de la cosecha
a principios de septiembre y la vendimia a principios de octubre.

Sin embargo, debido al fuerte éxodo rural que se produjo en los años 60 del siglo
XX, muchos vecinos se marcharon a trabajar fuera y, en septiembre, no se
encontraban en la localidad. Por ello, el ayuntamiento en pleno decidió en junio de
1968 el traslado de las fiestas a agosto. Para ello decidieron cambiar la
advocación de estas, celebrándose a partir de entonces en honor de la Virgen de
Onecha, rescatando así una tradición que se estaba perdiendo en esos momentos, la
romería que tenía lugar a esta ermita el 15 de agosto, situada a unos 3 kilómetros
en la carretera a Valoria la Buena y que empezaba a iniciar su ruina, aunque ha
sido recuperada en 2019. En origen, se realizaban dos romerías a esta ermita, una
el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, y otra el 25 de marzo, día de la
Encarnación de la Virgen, día en el que existía la tradición de pasar a los niños
por encima de un pozo que se encuentra en el interior de la ermita y asegurar así
que crecieran sanos y nos fueran "potrosos" (herniados), por lo que un refrán decía
que "A la Virgen de marzo van los potrosos y a la de agosto los buenos mozos".
Tenemos constancia documental de la existencia de esta romería ya en el siglo XVI
(1576) y, por ello, se decide que sea ahora la Virgen la que se traslade al pueblo
en una procesión cívico-religiosa que da inicio a las fiestas el viernes posterior
al 15 de agosto en la que, cada año, una peña distinta porta la Virgen a hombros
hasta su nueva ubicación, la Ermita de los Remedios, conocida como Ojo de la Virgen
por encontrarse ubicada en la única puerta de la muralla medieval que se conserva,
donde se la canta la Salve.

El mayor atractivo de las fiestas lo constituyen la celebración de diferentes


festejos taurinos debido a que existe constancia documental de su celebración desde
el siglo XVI. Por las mañanas tienen lugar por las calles del casco histórico tres
encierros de vaquillas, a los que se ha sumado uno nocturno desde 2008, y por las
tardes en la plaza de toros se celebran diferentes festejos taurinos como un
concurso de cortes y corridas de novillos o rejones.

La animación y multitud de actividades que tienen lugar durante las fiestas se debe
a la existencia de numerosas peñas, formadas por grupos de amigos que tienen su
sede en las tradicionales bodegas y cuevas pero que tienen un carácter público. La
creación de las primeras peñas datan de 1960, siendo la más antigua que sigue
existiendo la Botijada, fundada en 1963, aunque actualmente existen más de 40 peñas
oficiales, algunas con más de 100 miembros.

Otro acto de interés es la celebración de las Justas Poéticas, certamen literario


creado en 1967 y que tiene lugar el 15 de agosto en la iglesia de Santa María.

San Juan, 23 de junio


Se celebra con una hoguera, el reparto de chocolate y una verbena el 23 de junio en
el entorno de la calle San Juan.

Semana Santa
Las cofradías nacieron por necesidad asistencial y religiosa en plena Edad Media;
las había sacramentales, penitenciales y otras dedicadas a la honra de la Virgen y
de algunos santos, estando estas últimas, generalmente, vinculadas a los gremios.
En Dueñas estas últimas eran las más abundantes ya desde la Edad Media pero la
proliferación de numerosas cofradías, algunas de forma irregular y sin
autorización, llevó en el siglo XVI al obispo Luis Cabeza de Vaca a realizar una
reorganización de las mismas en 1545. Actualmente sobreviven cuatro cofradías:

Cofradía de la Santa Vera Cruz, San Sebastián y San Roque: su origen se remonta a
1545 con la unificación de dos hermandades existentes ya desde el siglo XV. Su
indumentaria es muy particular y está formada por la Nafaya, una túnica negra con
nueve volantes blancos en cada manga y un babero blanco con su emblema, el
crucifijo colgado de un lazo morado y provisto de una vara rematada de una cruz. Su
sede fue el Convento de San Agustín pero, actualmente, se encuentra en la Ermita
del Cristo, posiblemente la antigua sinagoga de Dueñas. Al tratarse de la más
antigua, conserva interesantes tradiciones de raigambre medieval como los
revoloteos de bandera y las venias a la Virgen, así como el cargo de Muñidor,
encargado de llevar la esquila, que marca con el toque de campana el paso de las
procesiones y se encarga de buscar a los diferentes cofrades por sus casas el día
de Jueves Santo antes de la procesión.
Cofradía de Nuestra Señora de los Remedios y de Onecha: fundada en el siglo XVI,
tiene su sede en la Ermita de los Remedios, más conocida como el Ojo de la Virgen
por encontrarse en la única puerta medieval que se conserva. Su indumentaria está
formada por una túnica beige, capa granate y medalla.
Cofradía de Nuestra Señora del Rosario fundada por trece hermanos cofrades en 1563.
Cofradía del Santo Sepulcro: fundada en 1988, visten túnica blanca con escudo
bordado en el costado izquierdo, anudada con cordón rojo, capa blanca con escudo y
medalla, incorporando desde 2007 algunos cofrades capiruchos. Cuentan también con
una "Banda de Cornetas y Tambores" y, desde 2013, se ha fundado también una banda
municipal de Cornetas y Tambores "Ciudad de Dueñas", organizándose anualmente un
Certamen Nacional de Bandas de Cornetas y Tambores.
Todas ellas participan conjuntamente en todas las procesiones, encargándose cada
una se encarga de la organización de determinados actos: la del Santo Sepulcro
organiza desde 1986 el Vía Crucis viviente del Martes Santo (germen de fundación de
esta Cofradía), la procesión del Domingo de Ramos, conocida también como "la de la
Borriquilla", y en colaboración con la Cofradía de los Remedios y Onecha organizan
la procesión del Viernes Santo, entre cuyos pasos cabe destacar el Cristo Yacente
de la escuela de Gregorio Fernández, además de la Cruz Desnuda o "Sabanilla", la
Virgen de los Remedios y dos Cristos, tallas recuperadas del abandonado Convento de
San Agustín y restauradas por la Cofradía del Santo Sepulcro. La Vera Cruz organiza
la procesión de Jueves Santo, destacando el paso del Ecce Homo de Diego de Siloé y
una tradición de origen medieval consistente en los Revoloteos de bandera y las
Venias a la Virgen al toque de las cornetas. Los cofrades de la Vera Cruz, además,
son convocados por el Muñidor, que va tocando la esquila por las calles de la
localidad recogiendo a los cofrades en sus casas. Por último, la del Rosario
organiza la procesión del Domingo de Resurrección, más conocida como "Procesión del
Encuentro" entre el Resucitado y la Virgen del Rosario en la Plaza de España.
Destacando el regreso a la Iglesia con las imágenes mirándose.

Existen también otras cofradías cuya participación se restringe a festividades muy


concretas como la de Santiago, la Santísima Trinidad y la Sacramental.

Personajes destacados
Categoría principal: Nacidos en Dueñas
Véase también
Gastronomía de la provincia de Palencia
Condado de Buendía
Iglesia de Santa María de la Asunción de Dueñas
Palacio condes de Buendía de Dueñas
Referencias
Decreto 1547/1967, de 6 de julio, publicado en el BOE nº 168 de 15 de julio de
1967: Posteriormente, se inicia el proceso de declaración o incoación de Dueñas
como Bien de Interés Cultural (BIC), publicado en el BOE N.º 292 el 4 de diciembre
de 2008.
Decreto 1.401 de 3 de agosto de 1928 del Ministerio de Gobernación, publicado por
la Gaceta de Madrid, nº 221 de 8 de agosto de 1928, p. 762
Camazón Linacero, 2014-2015
Artículo en la revista de obras públicas de 1898
Real Decreto en la Gaceta de Madrid de 24 de julio de 1835:
[Link]
Camazón Linacero, 2016
En 2012, se realizó una exposición en el Museo Arqueológico de Palencia]
Misiego Tejeda et. al, 1991-1992.
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Un memorial impreso de dicho pleito realizado en el siglo XVIII, se encuentra en
el Archivo Municipal de Dueñas (AMD), Instalación Especial (I.E), C.3, D.14.
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La Ruta de los Puentes Volados
García Colmenares, 2008
Dairio Palentino de 17 de agosto de 2008
El Mundo 1 de noviembre de 2008
Diario Palentino de 2 de agosto de 2008
Cadena Ser 2 de octubre de 2017
BOE Jueves 27 de diciembre de 2007
Apartado e), artículo 2.º de la Ley de Creación de las Cortes Españolas Decreto de
14 de octubre de 1942, sobre designación de procuradores en Cortes representando a
los Municipios (BOE n.º 288, de 15 de octubre de 1942)
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